sábado, 28 de julio de 2012

El derecho humano a tener ideas - Carlos Manuel Cadenas Mendoza - 28-07-2012


El derecho humano a tener ideas - Carlos Manuel Cadenas Mendoza

  
Los amos del sistema capitalista saben que grande es el peligro que encierran las ideas, 

grande son sus posibilidades, ellos no admiten que tengamos ideas, 

ellos no se exponen a que se nos ocurra la idea de ver que el capitalismo no tiene otra salida que su final, 

ellos prohíben no que te expreses, prohíben que tengas ideas, por eso la lucha no es por la libertad de expresión,

la lucha es por la libertad de pensar, de poder exponer y llevar a la práctica ideas.

Los dominadores te cortan el derecho de expresión cuando empiezas a tener ideas, a decirlas, a organizarte a su alrededor.

Escribe y suscribe un tal carlos manuel cadenas mendoza

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Cazados por la derecha andan los derechos sociales, ahora que criminalizan las protestas, 

ahora pretenden criminalizar las redes sociales, 

claro los derechos a libre expresión tienen como cancerberos a los amos del dinero.

Si les dejamos callarnos, ellos no dudaran en hacerlo. 

NO TE CALLES, USA LAS REDES SOCIALES COMO ELEMENTO PARA DIFUNDIR IDEAS, COMO FORMA DE PROPAGAR EL DESCONTENTO. 

NO TE CALLES, QUE TU PALABRA CORRA SIN ATADURAS. DIFUNDE...DIFUNDE. 
 
Escribe y suscribe carlos manuel cadenas mendoza.

 
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Extraído del muro de Carlos Manuel Cadenas Mendoza en Facebook
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Pensamientos, Acciones, Hábitos, Carácter, y Destino - Arturo Jaque Rojas . Omar Paladini


El verano apretaba con su calor de mediodía, y los monjes se dispusieron a almorzar en silencio. Comieron moderadamente verduras y frutas. Terminado esto, limpiaron el ámbito, y luego se dirigieron hacia la sombra de los arboles más cercanos, donde charlaron amablemente intercambiando experiencias.

Luego de un tiempo breve, se dirigieron hacia la sala de meditación.

El tranquilo cuarto fue abierto, y cada monje coloco una estera cuadrada donde se iba a sentar y un almohadón redondo sobre la estera.

Sentados bien derechos en la posición de loto, colocaron su mano derecha sobre el pie izquierdo y su mano izquierda sobre la mano derecha con los dedos pulgares tocándose ligeramente.

Colocaron todos la lengua contra su paladar superior, con los dientes y labios cerrados, y respiraron pausadamente a través de la nariz.

Después de unos minutos, y habiendo armonizado cuerpo y mente,

el monje oficiante dijo:

__ "... Toma una respiración profunda,

mueve tu cuerpo de izquierda a derecha

y entonces siéntate firmemente como una roca.

Piensa en no-pensar.

¿Cómo se hace?

Pensando más allá de los pensamientos y los no-pensamientos...".(1)

Luego de finalizado el ejercicio, varios de los monjes se dirigieron hacia la biblioteca como lo hacían regularmente, para estudiar los escritos de los venerables maestros de la conciencia en ascenso.

Una vez en esta, el monje de la llanura eligió un texto,

esta vez del maestro Paramahansa Yogananda, y se dispuso a leerlo en voz alta:

"... El ser humano siembra un pensamiento y recoge una acción.

Siembra una acción y recoge un hábito.

Siembra un hábito y recoge un carácter.

Siembra un carácter y recoge un destino...".

Después de leído el texto, el monje de la montaña lanzo la pregunta:

__ ¿Es una dialéctica inexorable?... ¿O es un posibilidad entre un billón?...

__ No creo que sea una dialéctica inexorable -dijo el monje de la llanura-,

más las posibilidades que marca Yogananda son muy altas.

Con "pensamiento", el no está hablando solo de conceptos, sino también de imágenes.

Él le da mucha importancia a las imágenes como movilizadoras en una dirección.

De él es la frase: “... Las imágenes son como bombas de gran onda expansiva, que, cuando explotan hacen pedazos las dificultades y crean el cambio deseado...”.

El tema es que las imágenes trazan la dirección de las acciones, de cada acto mental y corporal.

El hábito lo da la memoria.

La memoria condiciona -más no determina- la repetición de esos mismos actos como tendencia,

lo que da permanencia a través del tiempo y formaría un carácter,

un tono mental que marca una dirección, un destino.

Monje de la montaña: El pensamiento, es un producto y, a veces, subproducto, de la química y biología del cerebro;

las imágenes, percepciones de nuestra mente procesadas como tales...

Depende del tipo de imagen, la dirección que se le imprima a la existencia;

por ejemplo: la esvástica, simbolizaba el sendero a las cámaras de gas y los hornos crematorios;

aunque sé que fue usurpada de la cultura indoeuropea.

Monje de la llanura: Bueno, pensamiento, inteligencia, nos hace referencia a quien sabe elegir,

a quien sabe seleccionar entre distintas alternativas la opción más conveniente para la resolución de un problema.

Yo creo que, si bien el pensamiento puede ser considerado como un producto de la química y biología del cerebro,

no lo es como subproducto de esta, sino algo mucho más complejo e integral,

de ahí que algunos hablan de distintos tipos de inteligencia: inteligencia psicológica, emocional, operativa, biológica, por ejemplo.

Tu bien dices: “… Depende del tipo de imagen, la dirección que se le imprima a la existencia…”.

El tema es que las imágenes no tienen una carga emocional, una carga psicofísica fija.

Una imagen que ayer nos producía llanto, hoy nos puede hacer reír, y una imagen que ayer nos producía placer, hoy nos produce sufrimiento.

Las cargas de las imágenes se transfieren de una imagen a otra,

y esto lo produce tanto el mismo funcionamiento psicofísico, como también los estímulos provenientes del mundo externo.

También puede ser hecha esta transferencia de cargas intencionalmente por el propio sujeto a medida que hace sus operaciones mentales.

Cuando dices: “… por ejemplo: la esvástica, simbolizaba el sendero a las cámaras de gas y los hornos crematorios; aunque sé que fue usurpada de la cultura indoeuropea…”, tiene que ver con lo que plantee anteriormente.

El significado de un símbolo no es estático en la mente de la gente, sino que cambia según la re significación que cada ser humano va haciendo de ellos.

Esto lógicamente puede ser hecho intencionalmente con distintos fines, cuando esa intención esta puesta en que determinada gente actúe en una dirección o en otra.

Los fines pueden ser políticos, económicos, ideológicos, o de otro tipo, como uno de los medios para llegar al objetivo.

En el caso que vos mencionas, el objetivo era político.

Yo te puedo dar otro ejemplo: El Árbol de la Cábala, popularizado como el juego de la rayuela.

En él están simbolizados los distintos estados internos que cotidianamente transitamos, desde la más pura materialidad biológica con sus carencias y compensaciones que es la Esfera de Malkhut, hasta la opuesta e inasible Esfera de Kether que marca la dimensión del proceso de crecimiento permanente, del avance permanente.

En este caso vemos un símbolo que en si mismo reúne opuestos y complementarios significados, y a su vez nos remite a direcciones mentales, y un imperativo implícito de ir desde la Tierra al Cielo.

Nos remite a ir desde la Tierra, desde la materialidad más elemental de nuestras necesidades y compensaciones, hasta el Cielo. Cielo de proyección de posibilidades y avance permanente, donde la fluidez, el cambio y la transformación es lo “permanente”. El significado es de un cielo en el que nunca estamos de forma definitiva.

Este es un ejemplo, de la riqueza psicológica que puede tener un símbolo.

Monje de la montaña: __ Concuerdo que cada acto mental y corporal responde a una imagen; pero ¿qué sucede si es retorcida o escabrosa?

Monje de la llanura: __ En el caso de que una imagen cargada en forma negativa nos esté haciendo sufrir de distintas maneras,

hay formas, hay técnicas para transferir esas cargas, y que esas imágenes dejen de perjudicarnos.

Claro que son técnicas de cuidado y necesitan de pericia por quién realiza las operaciones mentales.

Monje de la Montaña: __ ¿No es acaso la memoria un receptáculo intangible, en que almacenamos aquello que está destinado a difuminarse, a desaparecer, más allá de su sustento orgánico?

Monje de la llanura: __ Es intangible en cuanto no la podemos objetivizar.

La memoria en sentido general la podemos descubrir en todo lo que nos rodea.

El universo entero tiene una memoria dinámica.

Yo toda las noches observo las estrellas que van apareciendo ante mis ojos y se mueven con una regularidad matemática a través del cielo que mi perspectiva ve.

Es decir que, hay una memoria en el universo que no es caótica sino regular. Es una memoria no contradictoria.

Lo que me podría dar la pauta que, si los datos que fluyen en mi memoria, tuvieran una lógica no contradictoria, una lógica integrada, quizás esa memoria no sería sufriente.

Ese almacenamiento en memoria, no lo es de datos como si de un fichero se tratara,

sino que es una memoria viva, que se descompone y recompone permanentemente,

y que con atención e intencionalidad puede ser un factor de superación de estados internos tensos y opresores, hacia estados internos más libres y plenos.

Monje de la montaña: __ Si las imágenes que hay en mi mente me atormentan, por ejemplo, es quizás por la razón de haberlas congelado.

Monje de la llanura: __ A las imágenes de este tipo uno les suele dar de comer, las alimenta.

Como bien dijo el maestro del Ashram de Poona(2):

"... Ve hacia adentro e investiga, y te darás cuenta de que todas tus desgracias existen porque tú las apoyas.

Sin tu apoyo nada puede existir, existen porque tú les das energía;

si no les das energía no pueden existir.

¿Y quién te obliga a darles energía?..." .

Monje de la montaña: __ Quizás es por no haber permitido que se perdieran en la nada.

Monje de la llanura: __ Yo no sé si las imágenes se pueden perder en la nada,

más soltarlas, hacerles vacío, es una táctica muy útil para que no nos absorban la energía

que podemos usar para vivir experiencias más interesantes.

Desde este punto, creo yo, la vida adquiere un sentido más trascendente,

y permite levantar la vista del ombligo de nuestras carencias y compensaciones,

hacia destinos más amplios, más plenos, y luminosos.


Terminada la charla, los monjes se retiraron de la biblioteca y siguieron con sus actividades habituales.

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1. "... Toma una respiración profunda, mueve tu cuerpo de izquierda a derecha y entonces siéntate firmemente como una roca. Piensa en no-pensar. ¿Cómo se hace? Pensando más allá de los pensamientos y los no-pensamientos...". Es una cita extraída de: Fukanzazengi -

http://www.omarpal.blogspot.com.ar/2012/07/fukanzazengi-28-07-2012.html

2, "... Ve hacia adentro e investiga, y te darás cuenta de que todas tus desgracias existen porque tú las apoyas..." es una cita de Osho; y "... el maestro del Ashram de Poona..." remite a que Osho en el año 1974 estableció un Ashram, una comunidad espiritual, en la ciudad de Poona, en el estado indio occidental del Maharashtra, India.
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Texto armado por Omar Paladini (el monje de la llanura) en base a una charla con Arturo Jaque Rojas (el monje de la montaña) en Facebook
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Fukanzazengi


Las principales condiciones para llevar a cabo correctamente la práctica de zazen

"... Fukanzazengi dice:

Para hacer zazen es necesario tener un cuarto tranquilo.

Deberías ser moderado en la comida y la bebida, abandonando todo tipo de relaciones artificiales.

Habiendo dejado todo de lado, no pienses sobre bueno o malo, ni correcto ni errado.

Entonces, habiendo parado toda función de tu mente, abandona la idea inclusive de convertirte en Buda.

Esta actitud mental no es sólo para zazen sino también para todas tus acciones diarias.

Generalmente se coloca una estera cuadrada en el suelo donde te vas a sentar y un almohadón redondo(Safu) sobre la estera.

Te sientas en la posición de loto completo o medio loto.

En la primera posición, coloca primero tu pie derecho sobre el muslo izquierdo y luego tu pie izquierdo sobre el muslo derecho.

En la segunda posición coloca solamente tu pie izquierdo sobre el muslo derecho.

Deberás usar ropas cómodas y limpias.

Después coloca tu mano derecha sobre tu pie izquierdo y tu mano izquierda sobre la palma derecha, los dedos pulgares se tocan ligeramente.

Siéntate derecho, no te inclines ni para la izquierda ni para la derecha, ni para adelante ni para atrás.

Tus orejas deben estar en el mismo plano que tus hombros y tu nariz en la línea del ombligo.

Coloca la lengua contra el paladar superior y cierra firmemente los dientes y los labios

Con los ojos continuamente abiertos, respira pausadamente a través de la nariz.

Finalmente, habiendo armonizado cuerpo y mente, toma una respiración profunda, mueve tu cuerpo de izquierda a derecha y entonces siéntate firmemente como una roca.

Piensa en no-pensar. ¿Cómo se hace? Pensando más allá de los pensamientos y los no-pensamientos.

Esta es la propia base de zazen...".

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Fragmento extraído de:  http://www.budismozencuba.es.tl/Zazen.htm
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viernes, 27 de julio de 2012

Fukanzazengi - Guía universal por el método estándar del Zazen del Maestro Dogen (1200 - 1253)


La Vía es fundamentalmente perfecta. Penetra todo.

¿Cómo podría depender de la práctica y de la realización?


El vehículo del dharma es libre y despejado de todas las trabas. 

¿En qué es necesario aplicar el esfuerzo concentrado del hombre? 


En verdad el Gran Cuerpo está más allá del polvo del mundo.

¿Quién podría creer que existe un medio de desempolvarlo? 


No es nunca distinto de cualquiera que sea, siempre exactamente allí donde esté. 

¿Para que sirve ir aquí o allí para practicar?


Sin embargo, si hay una fisura, por muy estrecha que sea,


la Vía queda tan alejada como el cielo de la tierra. 


Si se manifiesta la menor preferencia o la menor antipatía, el espíritu se pierde en la confusión.

Imaginad a quien se pavonea de comprender y que se hace ilusiones de su propio despertar, 

entreviendo la sabiduría que penetra todas las cosas,

une la Vía y clarifica el Espíritu y hace nacer el deseo de escalar el cielo mismo. 


Esta persona ha emprendido la exploración inicial ilimitada de las zonas frontales 

pero está todavía de forma insuficiente sobre la Vía vital de la emancipación absoluta.

¿Tengo yo necesidad de hablar de Buda, que estaba en posesión del conocimiento innato? 




Se siente todavía la influencia de los seis años que él vivió, sentado en loto en una inmovilidad total. 

Y Bodhidharma, la transmisión hasta nuestros días del sello, 

ha conservado el recuerdo de sus nueve años de meditación delante de una pared. 


Si esto sucedía con los santos de la antigüedad,

¿como los hombres de hoy pueden quedar dispensados de negociar la Vía?


Debéis en consecuencia abandonar una práctica basada en la comprensión intelectual, 


corriendo detrás de las palabras y ateniéndoos al sentido literal. 


Debéis aprender el giro que dirige vuestra luz hacia el interior,

para iluminar vuestra verdadera naturaleza. 


El cuerpo y el espíritu se borrarán por sí mismos, y aparecerá vuestro rostro original. 

 Si queréis alcanzar el Despertar, debéis practicar el Despertar sin demora.


Para Zazen, conviene una habitación silenciosa. 


Comed y bebed sobriamente. 

Rechazad todo empeño y abandonad todos los asuntos. 

No pensad: "esto está bien, esto está mal". No toméis partido ni a favor ni en contra. 

Parad todos los movimientos del espíritu consciente.

No juzguéis los pensamientos ni las perspectivas. 


No tengáis ningún deseo de convertiros en Buda. 


Zazen no tiene absolutamente nada que ver con la posición sentada o la posición tumbada.

En el sitio donde tenéis la costumbre de sentaros, 


extended una alfombrilla de paja y poned el zafu encima. 

Sentaos en loto o en medio loto. 


En la postura del loto, poned primero el pie derecho sobre el muslo izquierdo y el pie izquierdo sobre el muslo derecho.

Cuidad de aflojar vuestra ropa y vuestro cinturón, arreglándolos convenientemente.

Poned entonces la mano derecha sobre el pie izquierdo 


y la mano izquierda dirigida hacia arriba sobre la mano derecha; los extremos de los pulgares se tocan.


Sentáos bien rectos, en la actitud corporal correcta, ni basculada a la izquierda,


 ni basculada a la derecha, ni hacia delante, ni hacia atrás.

Tened cuidado de que las orejas estén en el mismo plano que los hombros 


y que la nariz esté en la misma línea vertical que el ombligo.


Poned la lengua pegada al paladar; la boca está cerrada; los dientes se tocan.

Los ojos deben quedar siempre abiertos, y debéis respirar suavemente por la nariz.

Cuando habéis conseguido la postura correcta, 


respirad profundamente una vez, inspirad y expirad. 

Basculad el cuerpo de derecha a izquierda e inmovilizaros en una posición sentada estable. 


Pensad en no pensar. 

 ¿Cómo se piensa en no pensar? 

Más allá del pensamiento (Hishiryo). Esto es en sí mismo el arte esencial del Zazen.

El Zazen del cual hablo no es el aprendizaje de la meditación, 


no es otra cosa que el Dharma de paz y felicidad,

la práctica-realización del Despertar perfecto. 


Zazen es la manifestación de la última realidad. 

Las trampas y las redes no pueden nunca alcanzarlo. 

Una vez que habéis asido su corazón, sois idénticos al dragón cuando entra del agua

e idénticos al tigre cuando penetra en la montaña.

Pues hay que saber que en este momento preciso - cuando se practica Zazen - 

el verdadero Dharma se manifiesta 

y que desde el principio hay que apartar la flojedad física y mental y la distracción.


Cuando os levantéis, moveros suavemente y sin prisa, calmada y deliberadamente. 


No os levantéis de manera súbita o brusca.

Cuando se echa una mirada sobre el pasado,

se percibe que la trascendencia de la iluminación o la no iluminación,

que morir sentado o de pie, siempre ha dependido del vigor del Zazen.


Además, la apertura a la iluminación en una determinada ocasión dada por un dedo, una bandera, una aguja, un martillo, 


el cumplimiento de la realización gracias a un cazamoscas, un puño, un bastón, un grito, 

todo eso no puede ser asido totalmente por el pensamiento dualista del hombre.

En verdad, tampoco puede ser mejor conocido mediante el ejercicio de los poderes naturales.

Eso está más allá de lo que el hombre escucha y ve

¿acaso no es un principio anterior a los conocimientos y a las percepciones? .


Dicho esto, importa poco que seamos o no inteligentes.


No hay diferencia entre el tonto y el listo.

Cuando uno concentra su esfuerzo en un solo espíritu, eso en sí mismo es negociar la Vía.


La práctica-realización es pura por naturaleza. 

Adelantar es un asunto de cotidianeidad.

En conjunto, este mundo y los otros, a la vez en India y en China, respetan el sello de Buda.


La particularidad de esta escuela prevalece: 


simplemente devoción a la meditación sentada, sentarse inmóvil en un compromiso total.

Aunque se dice que hay tantas almas como hombres,

todos negocian la Vía de la misma manera, practicando zazen.

¿Por qué abandonar el asiento que os está reservado en la casa

para errar en las tierras polvorientas de otros reinos? 

Un solo traspiés, y os escapáis de la Vía trazada toda recta delante de vosotros.


Habéis tenido la suerte única de tomar una forma humana.


No perdáis vuestro tiempo. 

Lleváis vuestra contribución a la obra esencial de la Vía de Buda. 

¿Quien tomaría un placer vano de la llama que surge del silex? 

Forma y sustancia son como el rocío en la hierba, el destino semejante a un relámpago 

- que se desvanece en un instante - .


Os lo ruego, honrados discípulos del Zen.


Acostumbrados desde hace mucho tiempo a tantear al elefante en la oscuridad,

no temáis al verdadero dragón.

Concentrad vuestra energía en la Vía que indica el absoluto sin desvío.

Respetad al hombre realizado, que se sitúa más allá de los actos de los hombres. 


Poneos en armonía con la iluminación de los Budas;

suceded a la dinastía legítima del Satori de los Patriarcas. 

Conducíos siempre así y seréis como ellos son.

Vuestra habitación del tesoro se abrirá por sì misma, y la utilizaréis como mejor os parezca. 

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Extraído de: http://www.oshogulaab.com/ZEN/TEXTOS/FUKANZAZENGI.html _______________________________________________________________________
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jueves, 26 de julio de 2012

Verdad y Mentira - Charla en la Biblioteca - Miryam Gómez . Arturo Jaque Rojas . Omar Paladini



En el atardecer del frío invierno, los monjes se encaminaron hacia la biblioteca,

donde todos los días estudian los textos de los maestros venerables.

El monje de la llanura, entre muchos de los rollos manuscritos, encontró un antiguo escrito del monje de las estepas rusas.

Reunidos en la larga mesa de lectura, al lado del fuego que nunca se apaga, el monje de la llanura empezó a leer en voz alta:

"... Nadie comprende a los otros ni se comprende a sí mismo.

Piénselo, ¿podría haber tantas discordias, tantos malentendidos profundos, y tanto odio hacia el punto de vista o hacia la opinión del otro, si la gente fuera capaz de comprenderse?

Pero no pueden comprenderse porque no pueden dejar de mentir.

Decir la verdad es la cosa más difícil del mundo; habrá que estudiar mucho y durante largo tiempo, para un día poder decir la verdad.

El deseo por sí solo, no basta.

Para decir la verdad, hay que llegar ser capaz de conocer lo que es verdad y lo que es mentira, ante todo en uno mismo. Pero esto es lo que nadie quiere saber...”

El monje de la llanura enrollo el manuscrito, y afirmo en forma categórica:

__ La verdad no existe, pero mentiras hay muchas.

__ Pero además, imagínate -dijo la sacerdotisa del oeste-, hay que poder estar fuera de eso que uno llama, verdad y mentira… y como saberlo?...

Podríamos intercambiar muchas miradas, y al final terminaríamos hablando de supuestos, ilusiones y ensueños…

Mejor silencio... es muchas veces Salud!...

Monje de la montaña: __ Quizás la verdad no como absoluto; pero los senderos y los ríos y los andurriales y las bifurcaciones y las encrucijadas...

Monje de la llanura: __ Cada sendero, río, andurrial, bifurcación y encrucijada, tiene sus "verdades".

Verdades que vamos transformando en nuevas y más complejas verdades.

No tenemos certeza de si la actual verdad será eterna. Nos movemos como si lo fuera,

hasta que más claras verdades nos iluminan y amplían nuestro horizonte.

Son las barcas que nos ayudan a cruzar de rio en rio, de costa a costa,

como dijeron los antiguos y venerados maestros de la conciencia en ascenso.

Otros monjes dieron también sus opiniones, cada uno con su punto de vista particular, y se entablaron algunas amables discusiones. 


__ Discutir acerca de la realidad –dijo el monje de la llanura-, en el mejor de los casos, es una absoluta pérdida de tiempo.

Hay tantas realidades como seres que hay sobre la tierra y en los diferentes mundos y universos paralelos, si los hubiera.

Monje de la montaña: __ Quizás no es el punto discutir sobre la realidad; sino sobre el tipo de realidad, en la historia, que se desea edificar.

Monje de la llanura: __ Ese es el punto: en qué condiciones queremos vivir con los seres humanos que nos rodean,

y que estamos dispuestos a hacer, o seguir haciendo, cada uno en particular y en conjunto,

para ir construyendo esa nueva realidad a la cual aspiramos.

Concluido el intercambio, los monjes y monjas se retiraron de la biblioteca.

La noche ya había llegado, la cena estaba servida en el comedor, y comieron en silencio, mientras un monje leía un texto del Venerable.

Terminada la cena, los servidores de turno limpiaron todo, y los monjes se retiraron a sus aposentos.

Antes de acostarse, el monje de la llanura recordó la antigua sentencia:

“El Buddha también duerme, más es otro el sueño del Buddha”.

Una vez dormido, sus ronquidos se escuchaban desde lejos.

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Texto armado por Omar Paladini (el monje de la llanura) en base a una charla con Miryam Gómez (la sacerdotisa del oeste) y Arturo Jaque Rojas (el monje de la montaña) en Facebook.

"... La verdad no existe, pero mentiras hay muchas...", y "... Discutir acerca de la realidad, / en el mejor de los casos, / es una absoluta pérdida de tiempo. / Hay tantas realidades como seres que hay sobre la tierra / y en los diferentes mundos y universos paralelos, / si los hubiera..." fue extraído de: "Divagaciones" - Omar Paladini - http://www.omarpal.blogspot.com.ar/2010/08/divagaciones-omar-paladini-13-08-2010.html

El "antiguo escrito del monje de las estepas rusas" es: "Mentira y Verdad", de George Ivánovich Gurdjieff - http://www.omarpal.blogspot.com.ar/2012/06/mentira-y-verdad-george-ivanovich.html

La frase “El Buddha también duerme, más es otro el sueño del Buddha”, recordada de memoria, es del libro "La Filosofía China Según Confucio y Lao Tse", de Samuel Wolpin 


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miércoles, 25 de julio de 2012

Humana Hermandad - Fernando San Martin - 25-07-2012

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Humana Hermandad - Fernando San Martin

Hermano de luz y de la galaxia...

es la luz que brilla entre nosotros que refleja estas cosas

 gracias al tonal que nos ilumina.
 

Amarte a ti es amarme a mí 

y mutuamente somos uno con el todo.

 Es uno hermano.

 Amarte es devolverte el amor que tú me das.


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Extraído del muro de Omar Paladini en Facebook
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martes, 24 de julio de 2012

Juntos para no seguir fabricando pobres - Carlos Manuel Cadenas Mendoza - 24-07-2012

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Juntos para no seguir fabricando pobres - Carlos Manuel Cadenas Mendoza
 

Si preguntamos qué porvenir les espera en el capitalismo a los aún no nacidos y a los que están naciendo en este segundo la respuesta es: 

les espera la pobreza heredada, les está esperando una deuda multiplicada por la deuda de sus padres y por la deuda de sus abuelos,

les espera un mundo con altos niveles de contaminación ambiental, con activos tóxicos, con mercados especulativos. 

Pero si nos preguntamos desde la unidad en la lucha, desde la necesidad de transformar, 

desde el esfuerzo cotidiano por construir el mundo posible de la igualdad, de la justicia, del gobierno de los muchos, 

entonces la respuesta es, les espera un mundo sin pobres ni ricos, les espera la civilización de la humana humanidad.
 

No es con lágrimas que derrotaremos a los amos verdugos, es con la lucha y con la construcción de otro mundo que dibujamos sonrisas a los neonatos.
 

Si siguen naciendo condenados en la tierra es porque nosotros no supimos hacer nuestros deberes de humanos dignos.

Escribe carlos manuel cadenas mendoza


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Extraído del muro de  Carlos Manuel Cadenas Mendoza en Facebook
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Colonialismo y Pensamiento - Sebastián Endara - 24-07-2012

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Colonialismo y Pensamiento - Sebastián Endara

No existen formas de dominación fácticas que no hayan sido preparadas por formas de dominación ideológica. 


Y esta forma de dominación ideológica ya no se ejerce con la imposición de dogmas cuasi religiosos 

o la cruenta y simple violencia, sino a través de lo que seria la hegemonía de una epistemología de la dominación. 

Esta epistemología va autolegitimándose a través de métodos y técnicas que por sí mismas 

se corresponden con un tipo de discurso que está bastante lejos de la neutralidad, 

pues resume, en la comprensión de lo técnico, una determinada forma de entender y proyectar la vida. 

No se puede ocultar que esta epistemología acepta como natural una estratificación jerárquica que se corresponde con una idea de ordenamiento del mundo basado en el poder. 

De ahí que en lo profundo de esta lógica sea imposible la crítica y el supuesto de que es posible una lectura y comprensión del mundo “alternativa”, 

a través de una construcción horizontal e incluyente, que admita la diferencia y que posibilite un diálogo efectivo de saberes. 

La estructuración del saber entonces se convierte en un monólogo que organiza los símbolos en base a una determinada relación de poder. 

La semiología política nos revelará, en efecto, que el poder se ejerce desde una inteligente invisibilidad. 

Esta invisibilidad nos configura, asigna y designa las formas de significación, 

y la estructuración de nuestras relaciones sociales con sus formas de peremnización, 

que igualmente, no dejan de ser profundamente simbólicas. 

Aquellos ideales como el éxito a pesar de todo, que tienen que ver con “ser el mejor”, 

“ser el más grande”, “ser el más rico”, es decir, ser absoluto en la lógica de la ganancia. 

Estos mismos ideales se muestran y demuestran permanentemente en los mass-medias que no tienen por objeto ni pensar, ni objetar,

pero paradójicamente adoctrinan en un tipo de pensamiento y de cultura, ligada a la prevalencia del capital. 

Este tipo de mensaje no produce desarrollo, no produce comunidad, 

tan solo produce la vigencia de un sistema que garantiza la iniquidad y la inseguridad, 

y sobre todo, lo hace casi de manera inconsciente, 

al articularse a un patrón de comportamiento que asume como natural un tipo de conducta pro-mercancía y anti-social, 

y esto sería la concretización de un tipo nuevo de colonialismo, un neocolonialismo que nos seduce en una falsa promesa de libertad, 

adquirida a través de la eficiencia en el cumplimiento irrestricto de las instrucciones, 

la apatía ante la pobreza y la explotación social y ecológica, 

el deseo de violencia, el morbo ante la muerte del otro, 

la cosificación de la tierra, del cuerpo, de lo sagrado, 

la devastación de lo humano, la eliminación de la probabilidad de otro mundo.

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Extraído de:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=153389
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En que creo - Emma Goldman - 24-07-2012

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 En que creo - Emma Goldman 



En qué creo ha sido el objetivo en numerosas ocasiones de los gacetilleros. 

Tales historias espeluznantes e incoherentes se han lanzado sobre mí, que no me extraña que a cada ser humano común le dé un vuelco el corazón cada vez que se menciona el nombre de Emma Goldman. 

Es una lástima que no vivamos en los tiempos cuando las brujas eran quemadas en la hoguera y tortura­das para expulsar el espíritu maligno de sus cuerpos. 

Para ellos, de hecho, Emma Goldman es una bruja. 

Es verdad que no se come a los niños, pero ella ha hecho cosas más terribles. 

Fabrica bombas y juega con la vida de los dirigentes del Estado. ¡Uhhh!

Tales son las impresiones que el público tiene sobre mí y mis ideas. Por ello es muy de agradecer que el World haya dado la oportunidad a sus lectores para que sepan realmente cuáles son mis creencias.

El estudioso de la historia del pensamiento progresista es per­fectamente consciente de que cada idea, en sus primeros estadios, ha sido despreciada y que los defensores de tales planteamientos han sido calumniados y perseguidos. 


No hace falta ir dos mil años atrás, al tiempo en el cual los que creían en lo que predicaba Jesús eran arrojados a la arena o encerrados en calabozos, para perca­tarse cómo las grandes creencias o los más fervientes creyentes son incomprendidos. 

La historia del progreso está escrita con la sangre de los hombres y mujeres que se han atrevido a vincularse con causas impopulares, como, por ejemplo, los derechos de los negros a controlar su propio ser, o las mujeres de su propio pensamiento. 

Si, por tanto, desde tiempos inmemoriales, lo nuevo ha tenido que hacer frente al rechazo y la condena, ¿por qué mis creencias debe­rían estar exentas de su corona de espinas?

En qué creo es algo más bien cambiante antes que algo irre­versible. 


Lo definitivo es para los dioses y los gobiernos, no para la inteligencia humana. 

Aunque puede ser cierto que el modelo de libertad de Herbert Spencer es el más brillante sobre esta cuestión, como base política de la sociedad, la vida es algo más que fórmu­las. 

La batalla por la libertad, como muy bien ha indicado Ibsen, es la lucha por, y no sólo para, alcanzar la libertad que libere lo más poderoso, fundamental y destacable del carácter humano.

El anarquismo no es sólo un proceso que marche por “cami­nos sombríos”, sino que vivifica todo lo que es positivo y cons­tructivo en el desarrollo orgánico. 


Es la manifiesta protesta del tipo más militante. 

Absolutamente inflexible, insistiendo e impregnando las fuerzas que hacen frente al más terco ataque y que resiste a las críticas de aquellos que en verdad constituyen las últimas voces de una época decadente.

Los anarquistas no son simples espectadores en el teatro del avance social; al contrario, tienen unos conceptos muy positi­vos con respecto a los objetivos y los métodos.

Como debo expresarme lo más claro posible en el menor espacio, permítaseme que adopte el típico esquema para desa­rrollar en qué creo.

I. RESPECTO DE LA PROPIEDAD

La “propiedad” significa el dominio sobre los objetos y la negación a los demás de usar tales objetos. 


En tanto la produc­ción no sea igual a la demanda, la propiedad institucional pudo tener alguna raison d’être (En francés en el original). 

Pero sólo hace falta consultar a los economistas para saber que la productividad del trabajo en las últimas décadas se ha incrementado extraordinariamente, excediendo a la normal demanda cientos de veces, convirtiendo a la propiedad no sólo en una traba para el bienestar de los seres humanos, sino en un obstáculo, una barrera mortal, para todo progreso. 

Es el dominio privado de los bienes lo que con­dena a millones de personas a ser nada, muertos vivientes sin originalidad o capacidad de iniciativa, maquinarias vivientes, que acumulan montañas de riquezas para otros, recibiendo a cambio una vida gris, aburrida y miserable. 

Creo que no puede existir una legítima riqueza, una riqueza social, en tanto se base en las vidas humanas, la vida de jóvenes y viejos, en la vida de los que están por venir.

Se afirma, por parte de los pensadores radicales, que la causa fundamental de este terrible estado de la cuestión es: 


1º) que la mayoría de los hombres deben vender su labor, 

2º) que su predisposición y opinión está subordinada a la voluntad de su amo.

El anarquismo es la única filosofía que puede, y debe, acabar con esta situación humillante y degradante. 


Se diferencia de las otras teorías en que se centra en el desarrollo del ser humano, su bienestar físico, sus cualidades latentes e innata disposición que deben determinar el tipo y condiciones de su trabajo. 

De igual modo, deben ser sus condiciones físicas y mentales, y las necesidades de su alma, lo que determine lo que cada uno deba recibir. 

Para hacer esto realidad, sólo es posible, creo, en una sociedad basada en la voluntaria cooperación de los gru­pos productivos, comunidades y sociedades que libremente se federarán juntas, que finalmente desarrollarán el comunismo libertario, actuando por la solidaridad de intereses. 

No puede existir libertad, en el amplio sentido de la palabra, ni desarrollo armonioso, en tanto las consideraciones mercenarias y comer­ciales jueguen un papel fundamental en la determinación de la conducta personal.

II. RESPECTO DEL GOBIERNO

Creo que el gobierno, la autoridad organizada o el Estado, sólo son necesarios para mantener o proteger la propiedad y los monopolios.


Está suficientemente demostrado esta única función. 

Por no potenciar la libertad individual, el bienestar humano y la armonía social, lo que debería constituir el ver­dadero orden, los gobiernos han sido condenados por todos los grandes pensadores del mundo.

Por lo tanto, creo, con mis compañeros anarquistas, que las regulaciones estatutarias, las promulgaciones legales, las dis­posiciones constitucionales, son invasoras. Nunca han indu­cido a un hombre a hacer algo que él no quisiera hacer por la capacidad de su intelecto o temperamento, ni evitó nada que el hombre no haya sido capaz de hacer por las mismas causas.


La pictórica descripción de Mollet, The man with the hoe (El hombre con el azadón. (N. de E.), la obra maestra sobre la minería de Meunier que ha ayudado a valorizar este trabajo frente a su anterior degradante conside­ración; las descripciones de Gorki del submundo, los análisis psicológicos de Ibsen de la vida humana, nunca podrían haber sido inducidas por el gobierno como no potencia el espíritu que impele al hombre a salvar a un niño que se ahoga o a una mujer herida de un edificio en llamas, las regulaciones legales o las porras de los policías. 

Creo, de hecho, que todo lo bueno y bello de la acción y expresión del ser humano tiene lugar a pesar del gobierno y no a causa de él.

Los anarquistas están, por lo tanto, justificados cuando asumen que el anarquismo, que la falta de gobierno, poten­ciará la más grande y amplia oportunidad para un desarrollo humano sin cortapisas, la piedra angular del verdadero pro­greso y armonía social.

En relación con el argumento estereotipado de que el gobierno reprime el crimen y los vicios, incluso no es creíble ni para los propios legisladores. Este país gasta millones de dólares para man­tener a los criminales tras los barrotes de las prisiones, a pesar de que el crimen no ha parado de incrementarse. 


Seguramente, ¡este estado de las cosas no es consecuencia de la carencia de leyes! El noventa por ciento de todos los crímenes son delitos contra la propiedad, que tienen su causa en nuestras injusticias económicas. 

En tanto y en cuanto continúen existiendo estas injusticias, podre­mos convertir cada farola en una horca sin que se aprecie el más mínimo efecto sobre los delitos cometidos entre nosotros.

Los delitos, que son consecuencia de la herencia, nunca podrán ser evitados mediante la ley. Ciertamente, en la actua­lidad sabemos que tales delitos pueden ser tratados de manera más efectiva sólo mediante los mejores métodos modernos de la medicina que están a nuestro alcance, y, sobre todo, mediante un profundo sentimiento de hermandad, generosidad y comprensión.

III. RESPECTO DEL MILITARISMO

No debería tratar este aspecto de manera independiente, en tanto tiene más que ver con la parafernalia del gobierno, si no fuera porque aquellos que más vigorosamente se oponen a mis creencias, al representar en última instancia el poder, son los apologistas del militarismo.

De hecho, son los anarquistas los únicos verdaderos defen­sores de la paz, las únicas personas que claman para frenar la creciente tendencia del militarismo, que está transformando rápidamente este, tradicionalmente país de la libertad, en una potencia imperialista y despótica.

El espíritu militarista es el más despiadado, cruel y brutal que existe. Promociona una institución mediante la cual no necesita ni siquiera fingir una justificación.


El soldado, como ha indicado Tolstoi, es un asesino de seres humanos. No mata por amor, como podría hacer el salvaje, o por pasión, como ocu­rre con los homicidas. 

Es una herramienta mecánica, de sangre fría, que obedece a sus superiores militares.

Está predispuesto a rebanar una garganta o echar a pique un navío al dictado de sus oficiales, sin saber el porqué o, tal vez, sólo importándole cómo. 

Me confirma esta afirmación nada menos que una lum­brera militar como el general Funston. Cito el último artículo del New York Evening Post del 30 de junio, que trata el caso del soldado William Buwalda que ha provocado una conmo­ción a lo largo de todo el Noroeste (1) 

“La primera obligación de un oficial o un recluta”, decía nuestro noble guerrero, “es una incuestionable obediencia y lealtad frente al gobierno al cual ha jurado fidelidad; no existe diferencias ya sea que él apruebe o no tal gobierno”.

¿Cómo podemos armonizar el principio de una “ciega obe­diencia” con el principio de “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”? 


El mortal poder del militarismo no ha que­dado tan eficazmente demostrado hasta el momento como con la reciente condena por un consejo de guerra de William Buwalda, de San Francisco, Compañía A, Ingenieros, a 5 años en una prisión militar. 

Estamos ante un hombre que contaba con 15 años de servicios de manera continuada. “Su carácter y conducta eran intachables”, nos dijo el general Funston quien, en consideración a ello, redujo la condena de Buwalda a 3 años.

De esta manera, un hombre fue expulsado inmediatamente del ejército, con deshonores, robándole la posibilidad de recibir una pensión y enviado a prisión. ¿Cuál fue su crimen? ¡Sólo oír en la Norteamérica de las libertades! William Buwalda acudió a una conferencia pública, y tras la charla, estrechó la mano de la oradora. 


El general Funston, en su carta al Post, de la cual he hecho referencia anteriormente, afirmaba que la acción de Buwalda fue una “gran ofensa militar, infinitamente mayor que la deserción”. En otras declaraciones públicas que realizó el general en Portland, Oregon, afirmó que “El delito de Buwalda fue muy serio, igual que la traición”.

Es cierto que la conferencia estaba organizada por los anar­quistas. Si hubieran convocado el acto los socialistas (2), nos comentaba el general Funston, no hubiera existido objeción alguna a la presencia de Buwalda. 


De hecho, el general decía, “No tendría ni la más mínima duda en asistir a una con­ferencia socialista”. 

Pero, ¿puede existir algo más “desleal” que asistir a una conferencia anarquista con Emma Goldman como oradora?

Por este terrible delito, un hombre, un ciudadano de origen norteamericano, que había dado a este país los mejores 15 años de su vida, y cuyo carácter y conducta durante ese tiempo había sido intachable, actualmente languidece en prisión, con desho­nor y hurtado su modo de vida.

¿Puede haber algo más destructivo para el verdadero genio de la libertad que el espíritu que hizo posible la condena de Buwalda, el espíritu de la ciega obediencia? 


¿Es por esto por lo que los norteamericanos han sacrificado en los últimos años 400 millones de dólares y su vitalidad?

Creo que el militarismo, una armada y ejército permanente en cualquier país, es indicativo de la pérdida de la libertad y de la destrucción de todo lo mejor y lo más puro de la nación. 


El clamor creciente a favor de más navíos de guerra y el aumento del ejército bajo la excusa de que nos garantizará la paz es tan absurdo como el argumento de que el hombre más pacífico es aquel que está perfectamente armado.

La misma carencia de consistencia es mostrada por esos defensores de la paz que se oponen al anarquismo, ya que supuestamente potencia la violencia, mientras ellos mismos están encantados con la posibilidad de que la nación estadouni­dense esté pronto preparada para arrojar bombas sobre inde­fensos enemigos por medio de máquinas voladoras.

Creo que el militarismo cesará cuando los amantes de la libertad a lo largo del mundo digan a sus amos: “Vayan y ase­sinen ustedes mismos. 


Nos hemos sacrificado nosotros y nues­tros seres queridos ya lo suficiente luchando en sus batallas. 

A cambio, ustedes nos han parasitado y robado en tiempos de paz y nos han tratado brutalmente en tiempos de guerra. 

Nos han separado de nuestros hermanos y han convertido en un matadero el mundo. 

No, no seguiremos asesinando o luchando por un país que ustedes nos han robado”.
 

Creo, con todo mi corazón, que la fraternidad humana y la solidaridad despejarán el horizonte frente a esta sangrienta carrera de guerra y destrucción.

IV. RESPECTO DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y DE PRENSA

El caso Buwalda es sólo un aspecto más de la cuestión más amplia de la libertad de expresión, de prensa y el derecho a la libre reunión.

Muchas buenas personas piensan que los principios de la libre expresión o de prensa pueden ser ejercidos correctamente y con seguridad dentro de los límites de las garantías constitucionales. 


Esto sólo es una excusa, me parece, para potenciar la apatía e indi­ferencia frente al violento ataque contra la libertad de expresión y de prensa que hemos sufrido en este país en los últimos meses.

Creo que la libertad de expresión y prensa viene a significar que yo pueda decir y escribir lo que me plazca. 


Este derecho, cuando queda regulado por los principios constitucionales, los decretos legislativos, la decisión del todopoderoso Director General de Correos o las cachiporras de los policías, se convierte en una farsa. 

Soy consciente que se me advertirá de las consecuencias de eliminar las cadenas a la expresión y prensa. 

Creo, sin embargo, que el remedio frente a las consecuencias que resulten de un ejercicio sin límites de expresión es permitir una mayor libertad de expresión.

Las cortapisas mentales nunca han podido poner freno a la marea del progreso, en tanto que las explosiones sociales pre­maturas sólo han tenido lugar tras una oleada de represiones. ¿Aprenderán alguna vez nuestros gobernadores que países como Inglaterra, Holanda, Noruega, Suecia y Dinamarca, con una amplia libertad de expresión, han quedado liberados de las consecuencias? 


Sin embargo, Rusia, España, Italia, Francia y, desafortunadamente, Norteamérica, han añadido estas conse­cuencias a los factores políticos más urgentes. 

El nuestro se supone que es un país gobernado por las mayorías, y aunque ningún policía está investido con el poder de la mayoría, puede romper una conferencia, echar al conferenciante del estrado y expulsar a golpes a la audiencia fuera del local, siguiendo el modelo ruso. 

El Director General de Correos, que no es un funcionario electo, tiene el poder de secuestrar publicaciones y confiscar el correo. Frente a su decisión, no existe más capa­cidad de apelación que en la Rusia zarista. Ciertamente, creo que necesitamos una nueva Declaración de Independencia. ¿No existe un moderno Jefferson o Adams?

V. RESPECTO DE LA IGLESIA

En una reciente convención política de lo que fue una vez una idea revolucionaria, se aprobó que la religión y la consecución del voto no tienen nada que ver el uno con el otro. ¿Por qué deben serlo? 


En tanto el ser humano está predispuesto a delegar el cui­dado de su alma al diablo, podría, con la misma coherencia, dele­gar en los políticos el cuidado de sus derechos. 

Que la religión es un asunto privado ha sido establecido por los Bis-Marxian Socialists (3) de Alemania. 

Nuestros marxistas norteamericanos, carentes de vida y originalidad, deberían acudir a Alemania en busca de su sabiduría. 

Este conocimiento ha servido como un moderador fundamental para conducir a millones de personas dentro de la perfectamente disciplinada armada del socialismo. 

Podrían hacer lo mismo aquí. ¡Por Dios! No ofendan la respeta­bilidad, no ofendan los sentimientos religiosos de las personas.

La religión es una superstición que fue creada por la inca­pacidad de la mente del ser humano para dar respuesta a los fenómenos naturales. La Iglesia es una institución organizada que siempre ha sido un impedimento para el progreso. 


El clericalismo organizado ha despojado a la religión de su candidez y su primitivismo. 

Ha convertido la religión en una pesa­dilla que oprime el alma humana y mantiene su mente esclavizada. 

“El dominio de la oscuridad”, como el último verdadero cristiano, Lev Tolstoi, ha denominado a la Iglesia, ha sido el enemigo del desarrollo humano y el libre pensamiento, y como tal, no tiene lugar en la vida de unas personas verdaderamente libres.


VI. RESPECTO DEL MATRIMONIO Y DEL AMOR

Creo que éstas son las cuestiones, probablemente, más tabúes en este país. 


Es casi imposible hablar sobre ello sin escandalizar la preciada decencia de mucha gente. No nos extraña que preva­lezca tanta ignorancia en relación con estas cuestiones. 

Sólo un debate abierto, franco e inteligente podrá purificar el aire del his­terismo, de tonterías sentimentales que amortajan estos aspectos vitales, vitales para el bienestar tanto individual como social.

Matrimonio y amor no son sinónimos; al contrario, son antagonistas. 


Soy consciente del hecho de que algunos matri­monios son producto del amor, pero las estrechas y materialis­tas limitaciones del matrimonio, como tal, rápidamente aplas­tan la tierna flor del afecto.

El matrimonio es una institución que posibilita al Estado y a la Iglesia unos ingentes réditos y unos medios para fisgonear en esa fase de la vida que las personas inteligentes, desde siempre, consideran de su propia incumbencia, sus asuntos más sagrados. 


El amor, que es el factor más poderoso de las relaciones humanas, desde tiempos inmemoriales ha desafiado todas las leyes hechas por los humanos y ha roto los barrotes de los convencionalismos de la Iglesia y la moralidad. 

El matrimonio suele ser simplemente un acuerdo económico, que asegura a la mujer una póliza de seguro de por vida y al hombre una perpetuadora de su clase o una bonita muñeca. 

Es decir, el matrimonio, o su preparación para el mismo, predispone a la mujer a una vida como parásita, una sir­vienta dependiente e indefensa, mientras que otorga al hombre el derecho a detentar una hipoteca sobre una vida humana.

¿Cómo pueden tales cuestiones tener algo que ver con el amor, el cual renunciaría a todas las riquezas económicas y poder para vivir su propio mundo sin ataduras? 


Pero ésta no es la época del romanticismo, de Romeo y Julieta, de Fausto y Margarita, del éxtasis a la luz de la Luna, de las flores y las melodías. 

La nues­tra es una época práctica. Nuestra primera consideración son los ingresos. 

Cosa terrible si hemos alcanzado la era en que, se supone, se verificarán los más altos vuelos del alma.

Pero si dos personas adoran el templo del amor, ¿qué debe­mos hacer con el becerro de oro, el matrimonio? 


“Éste es la única salvaguarda para la mujer, para los niños, para la fami­lia, para el Estado”.

Pero no es la salvaguarda para el amor; y sin amor, no puede existir ningún verdadero hogar. Sin amor, no debería nacer ningún niño; sin amor, ninguna verdadera mujer puede vincularse con un hombre. 

El temor de que el amor no sea elemento suficiente para salvaguardar a los niños está caduco. 

Creo que cuando la mujer firme su propia eman­cipación, su primera declaración de independencia consistirá en admirar y amar al hombre por las cualidades de su corazón y mente, y no por las cantidades existentes en su bolsillo. La segunda declaración sería que ella tuviera el derecho a seguir ese amor sin impedimentos ni obstáculos externos. 

La tercera, y la más importante declaración, será el absoluto derecho a la libre maternidad.
 

 Así, una madre y un padre igualmente libres serán la base de la seguridad para el niño. 

Tienen la fuerza, la solidez y la armonía para crear la atmósfera necesaria en donde la planta humana puede germinar en una exquisita flor.

VII. RESPECTO DE LOS ACTOS DE VIOLENCIA

Ahora debo señalizar mis creencias sobre lo que más mal­entendidos ha provocado en las mentes del público norteame­ricano. “Bien, vamos, ¿ahora no propagas la violencia, el ase­sinato de la realeza y de los presidentes?” ¿Quién ha dicho eso? ¿Alguien me lo ha escuchado decir? ¿Alguien lo ha visto impreso en nuestros escritos? No, aunque los periódicos lo dicen, todo el mundo lo dice; en consecuencia debe ser así. ¡Oh, qué precisión y lógica la de mi querido público!


 
Creo que el anarquismo es la única filosofía de paz, la única teoría de las relaciones sociales que valora la vida humana por encima de todo lo demás. Sé que algunos anarquistas han come­tido actos de violencia, pero fueron las terribles desigualdades económicas y las grandes injusticias políticas las que les lleva­ron hacia tales actos, no el anarquismo. 


Cada institución en la actualidad se basa en la violencia; nuestro medio social está saturado de ella. En tanto exista tal estado de las cosas, tendre­mos las mismas posibilidades de parar las cataratas del Niágara que de acabar con la violencia. 

Ya he dicho que los países con mayor libertad de expresión han tenido pocos o ningún acto de violencia. ¿Cuál es la consecuencia? Simplemente que ningún acto violento cometido por los anarquistas ha sido en beneficio, enriquecimiento o provecho personal, antes bien, han sido una protesta consciente contra alguna medida represiva, arbitraria o tiránica tomada desde el poder.

El presidente Carnot, de Francia, fue asesinado por Caserio en respuesta a la negativa de Carnot a conmutar la pena de muerte de Vaillant, por cuya vida había intercedido todo el mundo literario, científico y humanitario de Francia.


 
Bresci acudió a Italia con sus propios fondos, ganado en las hilaturas de seda de Paterson, para conducir ante la justicia al rey Humberto por su orden de disparar a indefensas muje­res y niños durante un disturbio por pan. 


Angiolillo ejecutó al primer ministro Cánovas por la resurrección de la inquisi­ción española en la prisión de Montjuich. Alexander Berkman atentó contra la vida de Henry C. Frick durante la huelga de Homestead únicamente por su intensa simpatía por los once huelguistas asesinados por Pinkertons (4) y por las viudas y los huérfanos, desahuciadas por Frick de sus miserables hogares que eran propiedad del señor Carnegie.

Cada uno de estos hombres dieron a conocer sus razones al mundo a través de mítines y declaraciones escritas, mostrando las causas que los condujeron a sus actos, demostrando que las insoportables presiones económicas y políticas, el sufrimiento y la desesperación de sus compañeros, mujeres y niños, provo­caron sus actos, y no la filosofía del anarquismo. Se mostraron abiertos, francos y dispuestos a asumir las consecuencias, pre­parados para entregar sus propias vidas.

Consecuente con la verdadera naturaleza de nuestros males sociales, no puedo condenar a aquellos que, sin haber cometido ningún mal, están sufriendo el extendido mal social.

No creo que estos actos puedan conllevar, y no han tenido esta intención, una reconstrucción social. 


Ésta sólo puede ser hecha a través, primero, de un amplio y generalizado apren­dizaje del lugar ocupado por el ser humano en la sociedad y su apropiada relación con sus hermanos; y, segundo, a través del ejemplo. 

Quiero decir, por ejemplo, vivir la verdadera vida una vez sea reconocida, y no simplemente teorizar sobre los elementos de la vida. Finalmente, y como arma más poderosa, la protesta económica consciente, meditada, organizada, de las masas a través de la acción directa y la huelga general.

El argumento generalizado de que los anarquistas se oponen a cualquier organización, y por tanto defienden el caos, es com­pletamente infundado. 



Es verdad, no confiamos en los aspectos obligatorios y arbitrarios de la organización que obliga a per­sonas con intereses y criterios diferentes a formar un conjunto, unificándolos a través de la coerción. 

Una organización como consecuencia de la mezcla natural de intereses comunes, creada a través de la unión voluntaria, no sólo no es contraria a los anarquistas sino que creen en ella como la única base posible para la vida social.

Ésta es la armonía para un crecimiento orgánico que pro­duce variedad de colores y que da lugar al conjunto diverso que admiramos en las flores. 


Análogamente, podríamos organizar la actividad de seres humanos libres dotados de un espíritu de solidaridad que llevará a la perfección social armónica, que es el anarquismo. 

De hecho, sólo el anarquismo puede dar lugar a una verdadera organización no autoritaria, en tanto suprime los existentes antagonismos entre individuos y clases sociales.

 

Escrito por Emma Goldman.

Publicado en el diario New York World, 19 de julio de 1908
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Notas:

(1) William Buwalda era un soldado del ejército quien, por estrechar la mano de Emma Goldman tras una conferencia que dio sobre el patriotismo en San Francisco en 1908, fue arrestado, juzgado en consejo de guerra, expulsado con deshonores y condenado a 5 años de trabajos forzosos en Alcatraz. El general que presidía el tribunal consideró su acción como un delito por “dar la mano a una peligrosa mujer anarquista”. Buwalda, un soldado con 15 años de servicios, condecorado en una ocasión por su “fiel servicio”, no sabía nada sobre el anarquismo en esos momentos, aun­que acudió a la conferencia de Goldman por curiosidad. Diez meses des­pués de su sentencia, fue indultado por el presidente Theodore Roosevelt. Una vez liberado, devolvió su medalla al ejército con una carta en donde comentaba que él “no volvería a llevar tales baratijas… Dénsela a alguien que la pueda apreciar mucho más que yo”. A partir de ese momento, se vinculó con el movimiento anarquista. (N. de E.)

(2) En Estados Unidos, el Partido Socialista representa al ala ortodoxa comu­nista. (N. de E.)

(3) El término Bis-Marxian Socialists (también denominado como Bismarckian socialism) hace referencia a las tendencias nacionalistas dentro del movi­miento socialista y comunista, verdadera traición al inicial espíritu inter­nacional del socialismo, que a la larga daría lugar al Partido Nacional Socialista alemán.

(4) Agencia de detectives de infausto recuerdo para el movimiento obrero norteamericano. Actuaba como fuerza de choque de los propietarios cada vez que se declaraba una huelga. (N. de E.)

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Extraído de: http://periodicoelsolacrata.wordpress.com/2012/07/22/en-que-creo-texto-de-emma-goldman/
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