viernes, 20 de marzo de 2015

La sociedad del cansancio - Byung-Chul Han


"... La sociedad disciplinaria de Foucault, que consta de hospitales, psiquiátricos, cárceles, cuarteles y fábricas, ya no se corresponde con la sociedad de hoy en día.

En su lugar se ha establecido desde hace tiempo otra completamente diferente, a saber:

una sociedad de gimnasios, torres de oficinas, bancos, aviones, grandes centros comerciales y laboratorios.

La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento.

Tampoco sus habitantes se llaman ya «sujetos de obediencia», sino «sujetos de rendimiento».[...]

A la sociedad disciplinaria todavía la rige el no. Su negatividad genera locos y criminales.

La sociedad de rendimiento, por el contrario, produce depresivos y fracasados.[...]

Lo que provoca la depresión por agotamiento no es el imperativo de pertenecerse a sí mismo, sino la presión por el rendimiento.[...]

El sujeto de rendimiento está libre de un dominio externo que lo obligue a trabajar o incluso lo explote. Es dueño y soberano de sí mismo.

De esta manera, no está sometido a nadie, mejor dicho, sólo a sí mismo. En este sentido, se diferencia del sujeto de obediencia.

La supresión de un dominio externo no conduce hacia la libertad; más bien hace que la libertad y coacción coincidan.

Así, el sujeto de rendimiento se abandona a la libertad obligada o a la libre obligación de maximizar el rendimiento.

El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación.[...]

Las enfermedades psíquicas de la sociedad de rendimiento constituyen precisamente las manifestaciones patológicas de esta libertad paradójica...".


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"... El exceso de positividad (propio de las sociedades posmodernas) se manifiesta, asimismo, como un exceso de estímulos, informaciones e impulsos. / Modifica radicalmente la estructura y economía de la atención. / Debido a esto, la percepción queda fragmentada y dispersa.[...]

Los recientes desarrollos sociales y el cambio de estructura de la atención provocan que la sociedad humana se acerque cada vez más al salvajismo.[...]

Los logros culturales de la humanidad, a los que pertenece la filosofía, se deben a una atención profunda y contemplativa. / La cultura requiere un entorno en el que sea posible una atención profunda. / Esta es reemplazada progresivamente por una forma de atención por completo distinta, la hiperatención. / Esta atención dispersa se caracteriza por un acelerado cambio de foco entre diferentes tareas, fuentes de información y procesos. Dada, además, su escasa tolerancia al hastío, tampoco admite aquel aburrimiento profundo que sería de cierta importancia para un proceso creativo.[...]

La pura agitación no genera nada nuevo. Reproduce y acelera lo ya existente...".



Agregado el día 10 de Mayo de 2015 a las 19:05 Hs.

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Extraído de Polémicas e intercambios en Facebook
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