lunes, 27 de febrero de 2017

101 Poemas - Hafez de Shiraz

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¡QUE SIGA LA COPA! 

¡Oh escanciadora, haz que la copa siga la rueda y llegue a mis manos! 
que el amor pareció primero fácil, después se presentó lleno de obstáculos. 

El perfume que el viento de Saba liberar quiere de aquel bucle, 
la onda almizclada de su lazo, ¡qué hervor en el corazón infunde! 

La noche oscura y el miedo de la ola y el remolino pavoroso... 
¿Cómo saben los ligeros de carga de la costa nuestra suerte y modo? 

Do mora el Alma de las almas,(1) no es seguro para mí el recreo, 
en tanto, sin cesar, la campanilla clama: preparad las literas del camello. 

Si el mago anciano lo aconseja, la alfombra de oración tiñe con vino, 
que el que sigue la vía no ignora las costumbres de las etapas ni el camino. 

Por egoísmo, toda mi obra alcanzó mala fama en el extremo último. 
¿Cuándo el secreto que convoca tertulias, puede quedar oculto? 

Si una presencia ansias, Hafez, no ausentes tu persona: 
cuando la vista alcances del que anhelas, el mundo deja y abandona.

1. El amado, Dios.

*

LA CLAVE DEL TIEMPO 

Si aquel turco de Shiraz(2) mi corazón deleitara, 
por su lunar hindú le daría Bujara y Samarcanda. 

Sírveme vino, escanciadora, que en el paraíso no hallarás 
las riberas del Roknabad ni el jardín de Mosalá.(3)

Estos gitanos alegres, dulces agitadores de la ciudad, 
como los turcos los banquetes, saquearon mi corazón de paz. 

Para nuestro pulcro amado no es un amor tan imperfecto: 
agua, color, lunar, retoques, ¿para qué los quiere el rostro bello? 

Yo, por la hermosura creciente de José, sabía 
que amor del velo de inocencia a Zulaika privaría. 

Insúltame y maldíceme a placer, que por ti rezo. 
¿Merece respuesta amarga el labio granate y bello? 

Deja la clave del tiempo, e indaga y habla de vino y juglaría:
 nadie, merced a la ciencia, desveló ni desvelará este enigma. 

Escucha, alma mía, esta advertencia: más que por el alma, 
los jóvenes dichosos por el consejo del sabio anciano claman. 

Puliste la perla del poema, Hafez, alegre ven y canta, 
que el firmamento, en tus versos, el sartal de las Pléyades desgrana.

2. Se trata de las bellezas turcas que en aquella época vivían en Shiraz, famosas por su encantador modo de hablar. 

3. Roknabad y Mosala, río y barrio de Shiraz. 

*

HAY UNA TIERRA 

Vuelve al jardín la fortuna de tiempos de juventud, 
el ruiseñor de dulce voz recibe de la rosa la buena nueva. 

Oh céfiro, por mí saluda a las plantas de olor, al ciprés 
y la rosa, si llegas a las púberes hierbas de la pradera. 

Si entonces aparece el joven mago, vendedor de vino, 
trocaré mis pestañas en escoba del umbral de la taberna. 

¡Oh, tú, que de ámbar puro en tu cara de luna pintas un mazo,(4)
no siembres de inquietud mi desorientación y pena! 

Temo que aquellos que se ríen de los que beben posos
pierdan la fe en la labor de las tabernas. 

Sé compañero de los hombres de Dios, que en el arca de Noé
hay una tierra(5) que un diluvio ni una gota de agua considera. 

Sal de la casa giratoria y pan no pidas, 
que esta tacaña mata al final al que invitado era. 

No sabrás ni un detalle de los misterios de la existencia, 
mientras no estés desorientado en el círculo de la existencia. 

¿Es necesario llevar hasta el cielo el palacio? 
Para todos, el lecho es al final un puñado de tierra. 

Oh luna de Canán, el trono de Egipto ya posees, 
hora es de despedirse de la cárcel y salir de ella. 

No sé qué intenciones escondes en la punta del bucle 
que tu pelo agitado a almizcle perfumea. 

Oh Hafez, bebe vino, sé alegre, entrégate a la bohemia, 
mas el Corán en trampa de hipócritas no conviertas.

4. Se trata del empleado en el juego de polo, cuya bola, en poesía, en un principio de marfil, se emplea como símbolo del destino. 

5. Se dice que Noé llevaba en su barco el cuerpo de Adán para que lo protegiera controlando el diluvio, como hizo. 

*

EL CANTO DE VENUS 

Ve, céfiro, y di a aquella esbelta gacela 
que a la montaña y al desierto nos ha guiado. 

¡Larga sea tu vida, vendedor de dulces! 
¿Por qué olvidaste aquel loro golmago? 

¿Debido a tu belleza altiva, oh rosa, 
no preguntaste por el ruiseñor enamorado? 

Con humor ufano, a los gnósticos se atrae, 
al ave sabia, ni con trampa ni con grano. 

Cuando te sientes a beber con el que amas, 
recuerda a los que intentan brindar con él en vano. 

¿Por qué en su cumbre, los de cara de luna 
 y negros ojos parecen ignorarnos? 

Tu rostro hermoso carece de defectos, 
mas de lunar de amor y de fidelidad no veo trazo. 

Dice Hafez: en el cielo no es de maravillar 
que el canto de Venus a Jesús haga bailar. 

*

EL SECRETO OCULTO 

¡Huye de mí el corazón! ¡Dueños de los corazones, os conjuro! 
¡Qué sufrimiento: se hará visible el secreto oculto! 

Navegantes somos, ¡oh, viento favorable 
haz que veamos de nuevo el rostro conocido!, ¡levántate! 

En la rueda giratoria sólo hay diez días de fábula y hechizo, 
con bondades para los amigos, apúralos, amigo. 

¡Oh señor de la grandeza, de tu salud haz donativo 
y recuerda algún día a este derviche mísero! 

La paz entre los dos mundos, en dos palabras se ha resumido: 
con los amigos ser caballeroso, contemporizar con los enemigos. 

¡Mira!, el espejo de Alejandro es la copa de vino 
que pone a tu alcance el territorio de Darío. 

No te rebeles, que, debido a sus celos tal vela arde el Amado, 
aquel en cuya palma se torna cera el basalto. 

En el círculo de la flor divina, anoche, el ruiseñor canto bien. 
Los que estáis ebrios, despartáos, saciad el ansia con vino del amanecer. 

Aquel sabor amargo que el sufí nombró madre de las maldades,
para nosotros, más que el beso de doncella, es dulce y agradable.(6)

Entrégate al placer y a la ebriedad en tiempos de pobreza, 
que al mendigo convierte en Coré(7) esta alquimia de existencia. 

Esas bellezas de lengua persa fuentes son de la vida.
Oh escanciadora, a los persas ancianos, dales albricias. 

Donde reinan los de buena fama, pasar no nos dejaron. 
Si no te gusta, modifica el sino predestinado.

No por su voluntad vistió Hafez un manto manchado de vino. 
¡Oh maestro sin mácula, en esto sé benigno! 

6. Verso escrito parte en persa, parte en árabe, lo cual es habitual en la poesía persa. 

7. Coré, personaje del pueblo de Moisés que amasó una fortuna merced a la alquimia y un día se hundió con sus tesoros. Mencionado en el Corán, azora 29, aleya 50. 

*

UN FUEGO 

El Fuego del corazón prendió en el pecho y ardió doliente por el Amado. 
Un fuego había en la casa que la morada quemó. 

La distancia del Amado hizo arder mi cuerpo. 
Separado de su rostro, un fuego mi alma quemó. 

Como el cuenco, se rompió de arrepentido mi corazón. 
Sin vino ni copa, tal tulipán, mi corazón se quemó. 

Mira arder mi corazón, mira el fuego de las lágrimas. 
El corazón de la vela, como mariposa, anoche, de compasión se quemó. 

Acaba la discusión y vuelve, que mi pupila, 
quitándole el manto suyo, dando gracias lo quemó. 

Todo el que vio la cadena anudante de tus rizos 
se enardeció y, por mi locura, se quemó su corazón. 

No es raro que de mí se compadezca el conocido: 
cuando me fui de mí mismo, el corazón del extraño se quemó. 

El agua de la taberna se llevó mi manto de abstinencia, 
el fuego de la taberna mi casa de inteligencia quemó. 

Bebe vino, Hafez, y olvida ya la leyenda, 
que de noche no dormimos y, por amor a la fábula, la vela se quemó.

*

¡VUÉLVETE! 

El cáliz en la mano, llegó mi amado al convento de los magos 
ebrio de vino y los comensales ebrios de su ebrio narciso. 

De su caballo, en la herradura, creciente la luna clara; 
y por su altura, del cedro la altura baja. 

Se levantó, y la vela de los corazones de todos se sentó. 
Él se sentó, y el grito de los contempladores se levantó. 

La algalia emite alto perfume, pues se enrosca a su bucle; 
El khol dibuja un arco, que el de su ceja asume. 

Mas ¿por qué digo soy, si de mí mismo no he noticias? 
Y ¿por qué digo no es, si con él tengo la vista? 

Vuélvete, y que la vida en fuga de Hafez vuelva, 
Aunque la flecha que salió del pulgar nunca regresa. 

*

A MEDIANOCHE 

Con los rizos al viento, perlado de sudor, riente y ebrio, 
camisa desgarrada, entonando una oda y la copa en la mano, 

los ojos pendencieros, la ironía en los labios,
a media noche, junto a mi lecho se sentó. 

Acercó la cabeza a mi oído y en un tono triste
dijo: mi inquieto enamorado, ¿tienes sueño? 

El amante al que ofrecen de noche un vino tal,
¡que adore el vino o en el amor sea pagano! 

¡Vete, devoto, no te metas con los que beben posos!,
que otro don no les fue concedido el primer día. 

Bebimos cuanto derramó él en nuestra copa,
ya fuera vino peleón o del tonel del paraíso. 

Como en el caso de Hafez, ¡cuántos arrepentimientos han quebrado
la copa del vino y su sonrisa, y los bucles del amante con sus lazos!


LA COPA DE CRISTAL

 Florece la rosa, y el ruiseñor se embriaga. 
Acudid, sufíes que adoráis el vino. 

La base del arrepentimiento como piedra es firme. 
Asombraos: la copa de cristal la ha destruido. 

En la corte de la opulencia, lo mismo sea el rey, 
que el alguacil, que el ebrio... ¡Trae vino! 

De este caravasar(8) con dos puertas hay que partir: 
techo y tejado de la vida, alto o bajo es lo mismo. 

Morada y rapto de gozo sin sufrir no se alcanzan, 
si el primer día el sufriente estrecha vínculos. 

Tengas o no, no sufras y sé alegre, pensamiento, 
la no existencia es el final de cuanta perfección ha sido. 

La gloria de Asef,(9 )el caballo de viento(10) y entender a los pájaros... 
todo lo llevó el viento, y quedó el señor desnudo en el vacío. 

Pues la flecha lanzada se elevó un rato y volvió a la tierra, 
con ala y pluma no te desvíes tú del camino. 

La lengua de tu pluma, Hafez, ¿cómo puede dar gracias, 
si va pasando de mano en mano el don de tus palabras?

8. Se refiere al mundo. 

9. Visir de la época y también de Salomón, Hafez juega con esa ambigüedad. 

10. Referencia a Salomón, su caballo volador y su capacidad de entender el lenguaje de los pájaros. 


LOS FIELES DEL CORAZÓN 

Cuando oigas la palabra de los fieles del corazón, 
no digas que es un error. 

Tú no eres un entendido en la palabra, 
éste es el error. 

Mi cabeza no se inclina ante este mundo ni el otro. 
¡Dios sea loado por las rebeliones de nuestra cabeza! 

No sé quién habita en el interior de mi corazón cansado,
apagado estoy yo, pero él, en gritos y alborotado. 

Mi corazón se ha salido de tono, ¿dónde estás, juglar? 
Gime, que en este tono prospera nuestro afán. 

Por las cosas de este mundo nunca tuve inclinación. 
Tu rostro lo embelleció ante mis ojos. 

Por la ilusión que alimento no he dormido. 
Tengo la sed de cien noches, ¿dónde está la casa del vino? 

Ya que ha enturbiado el cenobio, de mi corazón, la sangre. 
Estaréis en lo cierto si me laváis con vino. 

Por esta causa me quieren los magos del convento: 
aquel fuego nunca se extingue en mi corazón. 

¿Qué instrumento tocaba el juglar en aquel tono, 
que la mente todavía está llena de su eco? 

Anoche la llamada de tu amor resonó dentro de mí. 
El ámbito de tu pecho, Hafez, está lleno de sonido.


EL PALACIO DEL DESEO 

El palacio del deseo tiene cimientos muy frágiles, 
ven, trae vino, que están en el aire los cimientos de la vida.

Esclavo soy del virtuoso que, bajo este índigo círculo, 
exento está de albergar los colores del apego. 

Un consejo te doy, aprende y aplícalo, 
pues este dicho recuerdo de mi maestro: 

«No esperes que tan frágil mundo cumpla con su compromiso. 
Es el novio de mil novias ese anciano.» 

Anoche, hallándome en la taberna, ebrio y desastrado, 
¿sabes qué nueva me dio el ángel del misterio? 

«¡Oh, tú, de alta mirada, halcón real que habitas en el árbol del séptimo cielo, 
tu morada no es este rincón de sufrimiento!, 

desde la alta torre del trono, te están llamando. 
¿Qué te sucede? ¿Tan hondo has caído en esta trampa?» 

No acojas la tristeza del mundo y no olvides mi consejo, 
pues uno que está en la vía esta máxima me dijo: 

«Confórmate con lo que tienes, desata el nudo de tu ceño, 
no está abierta para ti ni para mí la puerta de la elección.» 

De fidelidad y de compromiso, en la sonrisa de la flor no hay indicios. 
¡Emite una queja, ruiseñor sin corazón, que este es el lugar del grito! 

¿Por qué, pues, envidias a Hafez, mal rimador? 
El gustar y la gracia del verbo son un don de Dios. 


TU SOMBRA DE CIPRÉS 

Sucumbieron tus cabellos en manos de la brisa, 
de dolor se ha partido en dos mi loco corazón. 

Tu ojo hechicero a la negrura del alba es semejante, 
¡mas ay!, esta copia, ¡cómo ha languidecido! 

¿Sabes qué es aquel punto negro que tu bucle enlaza? 
El punto es de tinta, caído en el círculo del yim.(11) 

En el paraíso de tu cara, tus negros rizos perfumados 
son como un pavo real en el jardín de la gracia. 

Sumido en el deseo de tu rostro, oh Bienamado, 
mi corazón es la tierra que la mano del viento arroja en el camino. 

Este terrenal cuerpo elevarse no podrá como polvo 
ni alejarse de tu alcance, pues ha caído muy grave. 

Tu sombra de ciprés en mi forma, oh tú, el de hálito de Cristo, 
reflejo es del espíritu que en los pútridos huesos ha caído. 

El que sólo en la Caba tenía su morada, recordando tus labios, 
veo que en el umbral de la taberna se ha afincado. 

Hafez por ti de pena se extravía, oh buen amigo: 
es un pacto eterno en época remota concluido. 

11. Letra del alfabeto persa que forma una curva. 


MI DESMEDIDA AMBICIÓN 

Decirte cómo está el corazón es mi deseo. 
Recibir noticias del corazón es mi deseo. 

Mira mi desmedida ambición: descubierta la historia, 
ocultarla a mis rivales es mi deseo. 

En la noche de Gadr, tan noble y tan amada, 
dormir contigo hasta el alba es mi deseo.

¡Oh, qué perla tan fina!, 
en la noche oscura, pulirla es mi deseo. 

Eh, viento de Saba, esta noche ayúdame, 
que al alba llenarme de asombro es mi deseo. 

Borrar con las pestañas el polvo del camino, 
por mi honor, es mi deseo. 

A pesar de tanta estulticia, como Hafez 
entonar versos de ebriedad, es mi deseo. 


NO TE SIENTES SIN VINO NI AMANTE 

La rosa junto a mí, vino en la copa, a vista del amado;
en un día tal, el rey del universo se vuelve mi esclavo. 

Todo mi oído está en el son de la flauta y la música del arpa. 
Mi ojo todo, en su labio granate y en la copa que baila. 

En nuestro credo, oíd, lícito es el beber vino, mas, 
oh floral ciprés, sin tu rostro es ilícito. 

Para este encuentro al cenáculo no traigas vela, 
que esta noche la luna de su rostro está llena. 

Del sabor del terrón y del azúcar no digas nada, 
porque ese labio suyo tan dulce a mí me sacia. 

Y ahorrad el perfume cuando juntos estemos, 
que, sin cesar, nos halaga el olfato su cabello. 

Mientras mi corazón guarde el tesoro de la tristeza que me causas, 
un rincón de la taberna será siempre mi morada. 

Bebedores de vino, bohemios, jugadores con los ojos somos, 
y en esta ciudad, ¿quién es el que no es como nosotros? 

No habléis con el alguacil de la culpa nuestra, 
también es su intento el beber sin tregua. 

Hafez, no te sientes sin vino ni amante instante alguno: 
día es del jazmín, día de la rosa y fiesta de ayuno.(12)


12. Día después del Ramadán. 


LA VIRTUD DE LOS DERVICHES 

El supremo paraíso es el retiro de los derviches. 
El crisol de la grandeza es servir a los derviches. 

De la clausura el tesoro tiene extraños talismanes, 
su clave es la generosa mirada de los derviches. 

El palacio del paraíso cuya puerta Ridván guarda 
es una imagen tan sólo del prado virginal de los derviches. 

Aquello por cuya luz el corazón negro se torna oro 
es la alquimia que se gesta en la voz de los derviches. 

Aquello ante lo cual pone el sol su corona de arrogancia 
es la grandeza que habita la corte de los derviches. 

El reino no resguardado del miedo cuando amenaza la pena 
escucha sinceramente: el reino es de los derviches. 

Los reyes son la alquibla de las súplicas de todos, 
la causa es la servidumbre al trono de los derviches. 

El rostro deseado que orando buscan los reyes 
tiene su:más claro ejemplo en el espejo del rostro de los derviches. 

De una punta a otra abarca, de tiranía, el ejército, 
pero del principio al fin es la hora de los derviches. 

¡Ey, poderoso!, no ostentes tanta arrogancia, que 
tu cabeza y tu oro están a la sombra del acuerdo de los derviches. 

Oh corazón, apártate con cortesía: la realeza del amor 
se debe a la servidumbre de los derviches. 

Si por Su ira el tesoro de Coré se sigue hundiendo, 
habrás leído que esto se debe también al celo de los derviches. 

Oh Hafez, si quieres agua de vida eterna, 
su fuente es la tierra del solitario umbral de los derviches. 

Soy esclavo de los ojos de Asef, el actual visir, 
que tiene el rostro señorial y la virtud de los derviches. 


EL MAR DE LA ANIQUILACIÓN 

¿Qué sale del taller de la existencia toda? Poca cosa. 
Acerca el vino, que los bienes del mundo son poca cosa. 

Unos cinco días tendrás de plazo en esta etapa. 
Con gozo tranquilízate, que el tiempo es poca cosa. 

Alma y corazón por el honor existen de hablar con el Amado. 
El propósito es éste, o alma y corazón son poca cosa. 

No aspires a la sombra del árbol Tuba ni del Loto, 
ágil ciprés, presta atención, verás que es poca cosa. 

La fortuna es aquella que sin exceso de dolor se alcanza. 
Con esfuerzo y trabajo, el jardín del Edén es poca cosa. 

A la orilla del mar de la aniquilación estamos, oh copera, 
apura ya, que del labio a la boca es poca cosa. 

Sé cauto, asceta, no te fíes del juego del orgullo: 
la senda del cenobio a la taberna de los magos es poca cosa. 

Quemado, dolido y débil, mi sufrimiento, al parecer, 
no requiere palabras ni explicaciones tantas, que es poca cosa. 

El nombre de Hafez es cifra de la buena fama, 
mas, para el rend, la cifra entre ganancia y pérdida es poca cosa. 


TIENE UN PORQUÉ 

Si duerme aquel narciso hechicero, tiene un porqué. 
Si su bucle en ondas se deshace, tiene un porqué. 

Tu labio vertía leche, y yo decía: 
esa dulzura junto a aquel salero tiene un porqué. 

Tu boca es fuente de agua de vida, mas 
debajo de tu labio, el hoyo de tu mentón tiene un porqué. 

¡Mil años vivas!, digo, pues sé de cierto 
que en tu arco la flecha de tu pestaña tiene un porqué. 

Dolor de separación y pena de sufrimiento te han puesto enfermo, 
oh corazón, ese grito tuyo, ese lamento, tiene un porqué. 

Por el jardín pasó anoche el viento de sus dominios, 
oh flor, tu vestidura rasgada tiene un porqué. 

Aunque el dolor del amor oculta a la gente el corazón, 
este llanto de tus ojos, Hafez, tiene un porqué. 


AL ALBA 

Al alba el ave de los campos dijo a la rosa recién nacida: 
como tú florecen en este jardín muchas, no seas altiva. 

La rosa respondió entre risas: «No nos ofende la verdad, pero 
ningún enamorado dijo a su amada palabras tan ofensivas». 

Muchas perlas hay que pulir con la punta de las pestañas, 
si codicias el vino de esta copa de incrustada pedrería. 

Ni en la misma eternidad, el perfume del amor alcanzara el olfato 
del que no haya barrido la tierra del umbral de la taberna con sus mejillas. 

Anoche, cuando en el jardín de Eram, regalado por el aire 
el bucle del jacinto se agitaba ante la brisa, 

dije: oh asiento de Yamshid, ¿do está tu copa que el mundo reflejaba 
Dijo: ¡qué pena, aquella fortuna despierta quedó dormida! 

Las palabras de amor no son aquellas que a la lengua llegan, 
¡oh escanciadora, dame vino, este diálogo termina! 

Las lágrimas de Hafez lanzaron al mar la prudencia y la paciencia. 
¿Qué hacer? No ha sabido ocultar las penas de amor ni su herida. 


EL REFLEJO DE DIOS 

¡Eh, abubilla, con el viento de Saba a Saba te envío! 
¡Mira de qué punto hasta qué punto te envío! 

¡Ay, un ave como tú en un terrenal espacio de tristeza! 
Desde este lugar, al nido de la fidelidad te envío. 

En el camino del amor, cercanía y lejanía no son etapa; 
yo claramente te diviso y una oración te envío. 

Cada mañana y cada noche, una caravana de rezos píos 
con el viento del norte y la brisa del alba te envío. 

¡Que tus huestes de tristeza, el reino del corazón no destruyan!, 
como víctima, en ofrenda, mi amada vida te envío. 

¡Oh tú, oculto a la vista, que al corazón acompañas!, 
por ti elevo una plegaria y mis loanzas te envío. 

Y para que los juglares te informen de mis anhelos, 
poesías y decires, con canto y tañer de cuerdas te envío. 

Observa en tu propia cara la divina creación, 
que el espejo que a Dios muestra te envío. 

Acércate, escanciadora, que el cosario del secreto tal buena nueva me dijo: 
sé paciente con el sufrimiento, que una pócima te envío. 

Las letanías de este círculo, Hafez, enumeran tus virtudes. 
¡Date prisa, acude ya!: caballo y capa te envío. 


ENTRE ESTAS RUINAS 

El vino y el gozo oculto, ¿qué son?: una labor sin fondo. 
Contra viento y marea somos del rango de los bohemios. 

Desata el nudo del corazón y olvida el firmamento todo, 
que no desata ese nudo la ciencia de un ingeniero. 

No te asombres de los giros que dan los tiempos, 
que la rueda recuerda miles, miles y miles de cuentos. 

Con respeto sostén este búcaro en tus manos: 
de la testa de Yamshid, Bahman y Gobad fue hecho. 

¿Quién sabe, Kavus y Key(13) a do partieron? 
El trono de Yamshid, ¿adonde lo llevó el viento? 

Mira: los labios de Shirin(14) hacen que crezca un tulipán 
en la tierra donde yace Farhad de celo. 

El tulipán tal vez captaba la infidelidad de nuestra era 
pues sostuvo la copa de vino desde su nacimiento. 

Ven, ven, y con el vino, durante un rato, seremos ruinas 
y tal vez, entre estas ruinas, un tesoro hallaremos. 

No me permiten viajar ni rondar el mundo, 
del Roknabad,(15) el agua, del Mosala, el soplo del viento. 

A la seda del gozo han atado el corazón alegre: 

¡bebe ese vino puro al son del arpa y el pandero! 

No me reproches que no aparte la mano de la copa de vino, 

porque más puro nunca encontré otro compañero. 

Tus penas de amor, Hafez, han llegado a lo que han llegado. 

¡Que el mal de ojo de la era no llegue a los enamorados! 

13. Yamshid, Bahman, Gobad, Kavus y Key, reyes persas. 

14. Shirin y Farhad, famosa pareja de enamorados de la literatura persa. 

15. Roknabad y Mosala, río y barrio de Shiraz.


HASTA UNA COPA ME HURTÓ 

Mucho hace que el amado no mandó mensaje alguno, 

no envió ningún saludo ni una palabra escribió. 

Cien cartas le remití, y aquel rey de los jinetes 

para mí ni un mensajero al galope despachó. 

A mí, salvaje y sin juicio, aquel de casta de ciervo 

ni un caminante, como la perdiz, mandó. 

Sabía que me escapaba el ave del corazón, 

y de su bucle o cadena ni una trampa me lanzó. 

¡Ay de aquel escanciador de dulce labio, embriagado, 

sabiendo cómo yo ardía, hasta una copa me hurtó! 

Tanto como presumí de carismas y moradas, 

de moradas y carismas ni una noticia me dio. 

Hafez, sé respetuoso, que reclamar no es usado 

si es el rey el que no envía los mensajes a su esclavo


EN QUÉ TRAMPA ATRAPADO 

En la vejez revivo el amor de juventud, 

aquel secreto que ocultaba el corazón se ha revelado. 

Por una mirada, el ave del corazón voló muy alto. 

¡Oh ojo, contempla en qué trampa fue atrapado! 

Por aquel ciervo almizclado de negros ojos, 

¡qué dolor, la sangre que, tal vesícula, derramó mi corazón! 

Por cruzar las tierras de vuestro reinado, 

el perfume de almizcle en la brisa del alba ha recalado. 

Cuando esgrimió tu pestaña la espada conquistadora del universo, 

¡cuántos, cuántos vivos cayeron con el corazón muerto! 

En este convento hemos sufrido castigos numerosos. 

Cayó el que se enfrentó con el bebedor de posos. 

Por entregar la vida, la piedra negra granate no se torna, 

¿cómo modificar la naturaleza de una esencia tan tosca? 

Hafez, que jugaba con el bucle de los ídolos, 

y en amor no hubo rival, ahora ha sucumbido. 


DE LA MEZQUITA A LA TABERNA 

Al dar la imagen de tu rostro en el espejo de la copa, 

por la sonrisa del vino, a codicia sin medida sucumbió el enamorado. 

Con una aparición única en el azogue, tu bella cara 

tantos dibujos formó como ilusiones sin fin en el espejo. 

Tantas hermosas imágenes y tan distintos esbozos 

luz son del rostro de la copera que en la copa se refleja. 

Amor celoso cortó la lengua de todos los selectos, 

y así en la boca del pueblo cayó el misterio que los apena. 

Sucederá, señor, que en el cenobio no me verás en adelante: 

los labios de la copa absorben nuestra labor, de la copera, el semblante. 

No por mi pie fui a parar de la mezquita a la taberna: 

consecuencia de mi sino desde el primer día ha sido.

¿Qué hará el que el círculo del tiempo como un compás no culmina, 

el que ha caído en el giro de los días? 

Cada momento mi abrasado corazón nuevo favor obtiene. 

¡Observa a este mendigo!: consigue limosna como merece. 

Bajo la espada de su tristeza hay que ir bailando, 

pues quien de su mano muere buen fin ha hallado. 

Del pozo de tu barbilla se colgó en tu rizo el corazón; 

¡Ay! Salióse presto del pozo, mas en la trampa cayó. 

Ebrios de amor, los sufíes todos juegan con la mirada, 

sólo Hafez, de corazón doliente, tiene la mala fama. 


NO DEJES ESTA PUERTA 

El ave homa que culmina la suerte caerá en nuestra trampa 

si tú te dejas caer por nuestra morada. 

Tal burbuja, de alegría lanzo al aire mi sombrero 

si una imagen de tu rostro a nuestra copa se lanza. 

Si ni el mismo viento a tu corte tiene acceso, 

¿cuándo tendremos acceso a intercambiar un saludo? 

Mientras caía inmolada, por tu labio, la vida, imaginaba 

que una gota de tu transparencia caería en nuestra boca. 

La ilusión de tu bucle dijo: no emplees la vida como instrumento, 

que nuestra trampa mucho se emplea en esta caza. 

Desesperado no dejes esta puerta en pos de augurios, 

que la fortuna del reino acuda en pos del nombre nuestro. 

La noche aquella en que la esperada luna irrumpió en el horizonte... 

Será que a veces, algún luminoso rayo irrumpe en nuestro tejado. 

De la tierra de tus lares, cuando a Hafez se le escapa una palabra, 

escapa hasta nuestro olfato la brisa del vergel del alma.


LA CAJA DE LOS TRUCOS 

Él sufi tendió una trampa y abrió la caja aeíos trucos. 
Con el cielo artificioso empezó sus embelecos. 

Ese juego de la rueda le hará un día una jugada, 
pues hasta a los iniciados con malabarismos trata. 

Ven escanciadora: de los sufíes, el testigo esbelto 
ha aparecido otra vez y se ha lanzado al coqueteo. 

¿De dónde es el juglar que de ida compone música de Iraq 
y, en la senda de vuelta, melodías de Heyaz? 

¡Acércate, corazón, refugiémonos en Dios!, 
que aquel de manga corta con mano larga actuó. 

No pretendas que es amor auténtico el de cualquiera: 
ante el corazón, su amor cerró la puerta de la esencia. 

¡Oh perdiz donairosa, qué bien caminas!, 
el gato del asceta(16) hace oración: sé precavida. 

Mañana, cuando estemos cara a la corte de la verdad, 

sentirá vergüenza el caminante que actuó con falsedad. 

No regañes a los bohemios, Hafez, que el primer día 

 nos liberó Dios de falsa abstinencia y de hipocresía. 

16. En tiempos de Hafez hubo un asceta que enseñó a su gato a hacer oración cuando él la hacía. Dio pie a un tratado poético-político Mush o gorbe (La rata y el gato), donde se criticaba la sociedad a través de estos personajes. 


LA RUEDA TURQUESA 

Un ruiseñor con su sangre hizo crecer una rosa, 
mas el viento de los celos cien espinas le clavó. 

Un loro con la dulzura del labio se contentaba, 
mas la tromba de la nada su espejismo aniquiló. 

¡Ay de mí! Por envidia del ojo de la luna y el sol, 
el de ceja tal creciente de luna en la tumba se afincó. 

¡Luz de mis ojos! ¡Vida al recuerdo del fruto de mi corazón! 
¡Cuan fácil fue su partida y cómo dificultó mi labor! 

¡Que Dios me asista, se me ha caído la carga, oh camellero! 
De este palanquín, esperar tus dádivas me hizo compañero. 

No tengas en poco mi rostro de tierra y mis ojos en llanto, 
que la rueda turquesa construyó un recreo con este barro. 

El rey y la torre(17) no moviste a tiempo, Hafez. 
El juego del tiempo me distrajo. ¿Qué hacer? 

17. Referencia al ajedrez, juego de gran tradición en la literatura persa. 


EN PIE COMO UNA VELA 

Partió el amado y no informó a los que sin corazón vagaban. 
Al amigo de la ciudad olvidó, y al compañero de viaje. 

O abandonó mi suerte la vía del amor, 
o por la vía principal del recto camino no pasó. 

Me quedé en pie como una vela, para sacrificar mi vida. 
Y él no pasó junto a nosotros como la brisa del alba. 

Dije; que con el llanto se ablande su corazón. 
La gota de lluvia no afectó a la dura piedra. 

No juegues, que el ave de mi corazón inquieto 
no se quita de la cabeza la locura de la trampa de amor. 

Quien vio tu cara besó mi ojo, 
lo que mi vista hizo no lo hizo sin visión. 

Tanto rompía el corazón, Hafez, tu dulce historia, 
que quien la oía con entusiasmo la aprendía de memoria. 


TRAS EL VELO DEL ENIGMA 

Viste, corazón, las penas de amor qué hicieron. 
Qué hizo el amado cuando partió con el amigo fiel. 

¡Ay!, qué juego provocó aquel narciso hechicero. 
¡Oh!, esa criatura ebria, con los sobrios, qué hizo. 

Cobró el color del ocaso del desamor mi lágrima. 
Mira qué hizo, en este afán, tu sino sin ocaso. 

Destelló al alba, de la casa de Layla,(l8) un relámpago. 
¡Ah, Machnún, corazón roto, con tu cosecha, qué hizo! 

Dame la copa de vino, escanciadora, que no está claro qué hizo 
de lo oculto el dibujante tras el velo del enigma. 

El que llenó de dibujos ese círculo en azules esmaltado... 
Nadie ha llegado a saber, con el giro del compás, qué hizo. 

El corazón de Hafez ardió de pena, de un relámpago de amor. 
Mirad el amigo antiguo qué hizo con el amigo. 

18. Layla y Machnún, pareja preislámica de enamorados, mítica en la literatura de oriente medio, cuya historia se desarrolla en el desierto de Arabia. 

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