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Perfumeria
"... Introducción: Perfumería, rito y yoga.
En el esquema general del cuadernillo 8 ubicamos a la perfumería dentro de los oficios rituales y éstos a su vez conectado a Nuestro Yoga que como sabemos hace a la energía del hombre.
Viendo esto, podemos preguntarnos: qué relación existe entre perfumes, rito y energética?.
Demos un rodeo.
Percibimos al mundo a través de los sentidos. Estos sentidos hacen las veces de receptores de distintas "franjas vibratorias" (por llamarlas de algún modo) del mundo. Así a un mismo objeto lo podemos percibir por medio de la vista, del olfato, del oído, del gusto o del tacto.
Así pues, comprendemos que el ojo es capaz de captar determinada franja vibratoria (la franja de lo visible), que el olfato otra, y así sucesivamente. Aunque sabemos también que entre franja y franja "captable" existen zonas oscuras o de silencio para nuestro sistema sensorial.
Encontramos entonces que los sentidos hacen en el hombre las veces de filtros o intermediarios entre la conciencia y el mundo.
Así: conciencia sentidos mundo
La conciencia da a su vez respuestas compensadoras al estímulo que llega a través de los sentidos estructurando al objeto "mundo". De este modo si pudiéramos modificar los sentidos de algún modo modificaríamos ese acto compensador.
En perfumería no trabajaremos modificando el sentido del olfato pero sí ampliándolo, ampliando la gama de sensaciones perceptibles. Por otra parte lo incorporaremos como un sentido tan desarrollado usado como el del oído la vista y consecuentemente tendremos otro modo de estructurar situaciones (conciencia).
Si el estímulo-fragancia (mundo), lo proporcionamos armónicamente, por resonancia despertaremos en nosotros esa proporción armónica, aunque no esté puesta allí (en la resonancia) mi atención al trabajar en el oficio.
Viendo el eneagrama de los sentidos ubicamos aquél que usaremos en perfumería:
sentidos vista cenestésicos
vibratorios oído táctil s. físicos
olfato gusto
sentidos químicos
Veamos que nos ocurre cuando una determinada fragancia aparece.
Sucede en muchas ocasiones que frente a ella recordamos y más que recordar casi nos "encontramos" en situaciones vividas en el pasado.
El hecho de decir "nos transporta a situaciones" nos da idea de la acción sintética que provoca en nosotros.
Esta puesta en situación determinada por las fragancias y lógicamente por medio del olfato es la que decimos se relaciona con lo ritual. Por su intermedio podemos crear ámbitos adecuados, tonos energéticos internos adecuados, para provocar determinadas movilizaciones energéticas.
Por otra parte podemos reconocer tanto en los animales como en el hombre que olfato y rito juegan un importante papel en las relaciones.
Saltando de plano, pero ya en el del manejo con lo fragante, notaremos como característica principal su inasibilidad, su capacidad de cambio. En esto podemos encontrar también similitud con la problemática energética.
En fin, podríamos describir muchas otras relaciones entre perfumería, rito y Nuestro Yoga, pero seguirían siendo mera teoría. Si queremos comprender esa relación con seguridad lo lograremos al practicar el Oficio y la Disciplina, aunque sea en su parte mecánica. Al hacerlo veremos que más que una dependencia o más que un justo encaje teórico entre ambas, la conexión está dada en el operador como estructura de "pensamiento" afines o contiguas.
De todos modos tenderemos bien en claro que no es sustantivo en la práctica del Oficio buscar esas relaciones. Tenemos bien en claro que lo sustantivo en ella será esto que conocemos como permanencia, pulcritud y tono.
Pulcritud, permanencia y tono.
Veamos entonces que entendemos en perfumería por pulcritud. Por pulcritud entendemos la desodorización, la limpieza y el orden. Siempre deberemos desodorizando y por ende limpiando ambientes, tubos, probetas, las propias manos, etc. Si no lo hacemos arruinamos las fragancias que nos interesan al mezclarlas con otras. Si no somos ordenados en el sentido de ponerle a cada substancia su rótulo, al tiempo no sabremos qué es lo que tenemos y qué es lo que no tenemos.
Así pues, el mismo oficio, la misma materia que trabaja en el oficio exigirá de mí esa pulcritud.
¿Qué entendemos por permanencia?. Distinguimos dos tipos de permanencia. Una permanencia táctica, a corto plazo, y otra permanencia estratégica, a largo plazo.
La permanencia táctica hace a la formulación y al cumplimiento de un plan de trabajo. Así pues, antes de comenzar un día de trabajo en oficio, formulo mi plan de trabajo, proyecto qué cosas voy a hacer y de qué modo. No tengo permanencia cuando me desvío de ese plan. No es tan sustantivo en esto aquello de cumplir con todos los puntos que me he propuesto. Lo sustantivo aquí es el desvío. ¿Cómo se produce este desvío?. Por alteración del operador.
Cuando me altero y me dejo llevar por aquello que la sustancia, el objeto, me sugiere, en busca de buenos resultados, entonces me desvío de lo planificado, entonces no tengo permanencia. ¿Qué debería hacer en este caso? Simplemente tomar nota sobre la nueva posibilidad y planificarlo otro día.
La permanencia estratégica también tiene que ver con un plan general.
Lógicamente este deberá ser mucho más flexible y amplio. No puedo formularme un plan estratégico hasta no tener un cierto dominio del oficio, o bien debería formularme ese punto como plan.
En cuanto a la permanencia como práctica duradera, constante del oficio, podemos entenderla como entendemos la permanencia en el trabajo de autoobservación o conciencia de sí. No adquirimos oficios en un "push", tampoco podemos decir "hago oficios todos los miércoles", se trataría más bien de un tipo de permanencia acorde con mis propios ciclos y ritmos y acorde con los ciclos y ritmos propios de la substancia.
Ejemplificando: Un preparado, una fermentación, por ejemplo, tiene su propio ciclo, si quiero concluir esa obra tendré que adaptarme a ese ciclo, pero esa adaptación no es absolutamente determinante, tengo márgenes como para atenderla en mis momentos propicios, con gusto.
Tampoco es correcto aislarse y encerrarse practicando el oficio. Tal cosa sería desproporcionada y produciría en uno desequilibrio y desproporción interna.
Se trataría entonces de practicar el oficio con la característica continuidad cíclica que conocemos, en donde tomo el oficio y luego hago como que lo dejo, como que lo olvido, pero no lo olvido, vuelvo a tomarlo, y así siguiendo, con soltura.
Pasemos a ver que entendemos por tono.
Por tono entendemos medida y proporción. ¿Qué medimos y qué proporcionamos?: fragancias.
El mayor enemigo en el caso del tono es la improvisación y el gusto epocal. Medir y proporcionar exige un cierto esfuercillo. Es más fácil mezclar a ojo y obtener resultados veloces acordes con el gusto de la época. Si hacemos tal cosa trabajamos fuera de tono.
Es muy interesante en nuestro caso perfumístico el hecho de contar con un sentido podríamos decir "en bruto". Es muy interesante, pues, educarlo desde el comienzo en el trabajo con las proporciones que conocemos.
Al trabajar midiendo y proporcionando, mido y proporciono las fragancias (ya veremos cómo) y no me ando preocupando por incorporar esa proporción con actos mentales raros. Mido y proporciono simplemente la substancia. La métrica interna se desarrolla sola, por añadidura.
__ FRAGANCIAS - ENEAGRAMA DE PERCEPCIONES Y SENSACIONES
Pasemos ahora al tema de las fragancias (SE TRAEN OBJETOS DE DISTINTOS GÉNEROS DE PERCEPCIONES).
Cuando olemos este pomelo decimos "olor a pomelo". Esto que se me presenta como "olor a pomelo" es ya un conjunto de fragancias estructuradas en mi conciencia como "percepción". Vamos a distinguir seis géneros básicos de percepciones:
aromático etéreo
animal floral
resinoso frutícola
Aunque al comienzo no los distingamos por simple olfato, podemos distinguirlos por su origen.
(SE DAN EJEMPLOS DE CADA GÉNERO)
En general etéreo=olor a hospital: alcohol, alcanfor, mentol, éter, ozono, etc. Floral=olor a flores: jazmín, clavel, rosa, etc. Frutícolas=olor a frutas: banana, naranja, manzana, etc. Resinoso=olor a resinas: incienso, mirra, pino, etc. Animal=en general los nitrogenados o los olores animalunos: queso, pescado, ámbar gris quemado, etc. Aromático=olor a especies en general: nuez moscada, clavo de olor, canela, etc.
Habrán, lógicamente, algunas substancias fragantes que se encuentren entre el límite entre un género y otro, pero éstas serán excepciones.
Sin embargo parece que con esta primera clasificación no nos basta. Hay algo que diferencia la fragancia de una naranja de la de una banana o un limón. Eso que las hace diferentes es estudiado por nosotros en el eneagrama de sensaciones. Cada género de percepciones tiene un eneagrama de sensaciones.
(M) pungente dulce (E)
(S) amargo agridulce (ES)
(V) graso ácido (I)
__ MUERTE VIDA - CREPÚSCULO LUZ - LAS 2 CATEGORÍAS
Vemos que cada sensación fragante tiene además una "imagen" interna que permite reconocerla, un correlato de movilización energética física.
Vayamos viendo, con ejemplos:
El dulce se va al pecho.
El ácido a la cabeza.
El graso es untuoso y se asienta en el estómago.
El amargo moviliza ciertas zonas de la mandíbula.
El pungente se queda en la nariz.
El agridulce fluctúa, a veces se va a la nuca, otras al cuello, pero en todo caso estaría entre la zona de lo dulce y de lo ácido.
Decimos también que cada una de las sensaciones "moviliza" o "activa" un determinado centro.
Así es evidente que:
El dulce resuena con el centro emotivo (anís, banana, vainilla).
El ácido con el intelectual (limón, acético, flor de azahar, leche cortada).
El graso con el vegetativo (papas fritas, amapolas, malbón, flores asquerosas).
El pungente con la motricidad (amoníaco a los boxeadores, mentol, nuez moscada, pimienta).
No es tan evidente pero así lo ubicamos:
El amargo resuena en el c. sexual (lavanda, cafés, semilla de manzana).
El agridulce resuena con el centro E.S. (naranja, mandarina, arderial).
En el eneagrama de las sensaciones vemos que la escala externa que hace a la vibratoriedad va de lo menos vibratil (dulce) a lo más vibratil (ácido), se corta y retoma, de lo menos vibratil (graso) a lo más vibratil (pungente). Así se oponen o complementan los más vibrátiles entre sí, los menos y los intermedios.
En cuanto a velocidad de relación al oler, notamos que ácido y pungente provocan reacciones veloces, dulce y graso se perciben con mayor lentitud (longitud de trayecto). No podemos entonces confundir intensidad o concentración de una fragancia con velocidad de reacción. Siempre grasos y dulces serán lentos de percibir.
Decíamos entonces que cada género de percepciones tiene su eneagrama de sensaciones. Así habrá un dulce etéreo, otro dulce floral, otro frutícola, etc. Un agridulce de cada género. En resumen, un eneagrama completo de sensaciones en cada género de percepciones.
Veamos como trabaja en perfumería y en el caso de las sensaciones este eneagrama:
3 de dulce + 5 de ácido =agridulce
3 de pungente + 5 de graso= amargo
Esto es todo en cuanto a la producción de un tercero por mezcla de dos.
El sistema de complementarios o de opuestos se va a dar en nuestro caso como "matado" o "neutralización". Esta neutralización va a equivaler al gris o marrón (neutros) en el eneagrama de colores.
Así el mismo eneagrama nos indica:
3 de graso + 5 de dulce = neutro
3 de ácido + 5 de pungente = neutro
3 de amargo + 3 de agridulce = neutro (por mitades).
Puedo entonces neutralizar un graso mediante un dulce y viceversa. ¿Qué proporción debo usar? La que me indica el eneagrama. ¿Qué significa 3, 5?. Lo veremos más adelante.
Todo esto puedo hacerlo siempre dentro de un género de percepciones. Así pues, si trato de combinar un dulce floral con un ácido resinoso no podré producir un agridulce. Ambas sensaciones se mantendrán separadas. Esto que aparentemente es una desventaja, es, en el fondo una gran ventaja. Si quiero producir un perfume que pegue simultáneamente en el centro E.S. y en el centro S. (agridulce y amargo) deberé entonces usar dos géneros de percepciones distintas. Si usara un mismo género de percepciones el agridulce neutralizaría al amargo (o viceversa). ¿Qué género de percepciones usaría para un caso o para otro?. Bueno, eso habría que estudiarlo. Como apoyo sabemos que las percepciones, aromático, animal, resinoso, estarían dentro de la categoría de la "muerte" o "lo crepuscular" y que las percepciones etéreo, floral y frutícola dentro de aquella de "la vida" o "la luz".
De todos modos, lo que debería quedarnos claro es que podemos combinar y neutralizar sensaciones siempre dentro de una misma percepción. Podemos mantener separadas sensaciones que de otro modo se combinarían o neutralizarían usando sensaciones de distintos géneros de percepciones. En general los "toques maestros" suelen usarse con sensaciones de otro género de percepciones.
En una fragancia completa lograda por nosotros, intervendrán pues sensaciones no solamente de un género de percepciones.
Nuestro abc, sin embargo seré el trabajo de combinar, proporcionar, neutralizar, etc., sensaciones dentro de un género de percepciones. Luego podemos empezar a complicar las cosas, trabajando con géneros. Para eso hay que ser bastante diestro. Pero, entendiendo el funcionamiento básico de la maquinita no tendremos dificultades.
Volvamos ahora a nuestras sustancias:
Tenemos aquí un pomelo y un limón. Ambos son frutícolas, ambos ácidos, y no obstante son diferentes. Parientes pero diferentes. Descubrimos entonces que su fragancia-sensación no es pura, que ambos tienen fragancias-sensaciones secundarias y terciarias. En la Naturaleza, prácticamente todas las fragancias son compuestas. Además de una fragancia primaria (la más intensa) tienen fragancias secundarias y a veces terciarias o incluso cuaternarias. Así pues al hacer nuestras combinaciones y compensaciones tendremos que tener en cuenta estos secundarios y terciarios que agregaremos a la fórmula propuesta y que en algunos casos aprovecharemos y en otros trataremos de neutralizar.
Más adelante retomaremos esta problemática.
Pasemos a considerar ahora algo que si bien no hace estrictamente al olfato en cuanto tono (medida y proporción de la fragancia) va a ser el esqueleto básico sobre el que nos montaremos.
Cómo obtenemos las fragancias que queremos combinar?.
Cómo concentro o cómo separo del pomelo aquello que lo hace fragante?
En qué sustancia hay mayor concentración de fragancia? Etc.etc.
Vayamos por partes.
Técnicas de extracción
Las sustancias con mayor concentración de fragancia en general son los aceites esenciales y las resinas.
Los aceites esenciales tienen la característica de tener el aspecto de los aceites y la volatilidad de los alcoholes. Merced a esa volatilidad justamente son tan fragantes, y merced a lo que tienen de aceites son capaces de acumular, retener, tal concentración de fragancias.
A muchos aceites esenciales podríamos concentrarlos más aún hasta transformarlos en especies de cristales (mentol, alcanfor, etc.), o bien podemos evaporarlos, secarlos, y transformarlos en gomas o resinas ya formadas.
En ciertas zonas de una planta o de una fruta, por ejemplo, existe una mayor cantidad de aceites esenciales que en otras, esto puedo distinguirlo sensorialmente.
Las resinas afloran como gomas al practicarse incisiones en la corteza de los árboles, aparecen mezcladas con las maderas.
Muchas fragancias animales serán extraídas de determinadas glándulas.
De todos modos a estas sustancias que tienen gran concentración de fragancias las llamaremos, en general, esencias.
Normalmente la cantidad de esencia que extraemos de la materia bruta es mínima. Así necesitaremos mucha materia prima para extraer cantidades muy pequeñas pero muy concentradas de esencias.
Si pudiéramos conseguir en el mercado esencias representativas de cada género de percepciones son su eneagrama completo de sensaciones sería óptimo pero ocurre que no las conseguimos, o si conseguimos muchas de ellas serían artificiales, derivadas del benceno (petróleo) con su característica peculiar distinta a la de una esencia natural.
Así es que debemos saber cómo obtener nuestras propias esencias.
Veamos las técnicas de extracción básicas:
triturado (mortero, licuadora, etc.).
prensado (prensas)
mecánicas extracción napolitana (esponja).
filtrado y decantación (filtros y centrifugadora).
destilación común (serpentín, balón).
destilación rectificación (balón serpentín simple y complejo).
calor infusión.
lixiviación (lixiviador).
enflorado (grasa, vaselina, estearina).
aceite antiguo (aceite, vaselina diluyentes líquida, glicerina).
macerado (alcohol 95º)
(Colorantes, clorofila)
A cada sustancia le corresponderá una técnica ideal de extracción, o bien técnicas combinadas. Antes de usar cualquiera de estas técnicas, separaremos del animal, vegetal, etc., las partes que son más fragantes y sobre ellas trabajaremos.
Las técnicas mecánicas utilizan el principio de romper, desmenuzar, la materia prima seleccionada. Muchas veces se las utiliza como paso previo a la utilización de las otras técnicas. Para eso nos valemos de principios mecánicos, donde no interviene ni el calor ni el trabajo químico.
También basados en principios mecánicos separamos substancias gracias a su distinta densidad, a su distinto grosor, etc., ya sea dejándolas decantar o acelerando el proceso mediante centrifugado o filtrado.
En las técnicas de calor y en destilaciones en particular trabajamos basándonos en la volatilidad de los aceites esenciales que después de evaporarse serán condensados y recatados. Usaremos ciertos vehículos que trabajarán arrastrando los aceites pero sobre todo por acción del calor, más que por acción química. Al rectificar aprovechamos las distintas temperaturas de evaporación, los distintos puntos de condensación de esos vapores, lo que nos permitirá separar dos o más substancias concentrando, purificando la que nos interese.
Interviene también el calor en las infusiones (ejemplo preparación de té) y en las lixiviaciones (ejemplo preparación de café). Ambas técnicas son vistas prácticamente en medicina natural. De todos modos decimos que en nuestro caso deberán hacerse con sumo cuidado ya que las fragancias con el calor se escapan, se evaporan.
En las técnicas con diluyentes aprovechamos la propiedad que tienen las grasas y los aceites de absorber, concentrar las fragancias. En el caso del alcohol éste diluye y arrastra los aceites esenciales y las resinas.
Veremos prácticamente:
triturado: trituraremos anís estrellado para destilar luego.
prensado: prensaremos cáscaras de limón finamente dotadas. Dejaremos decantar el líquido obtenido y veremos como se separan los aceites esenciales de los otros líquidos.
extracción napolitana: sobre una esponja pequeña y muy porosa apretaremos cáscaras de mandarinas. Al saturarse la esponja la estrujamos, obteniendo unos líquidos, que al dejarlos decantar, como en el caso del limón, presentan varias capas. Los aceites sobrenadan.
destilación: ponemos agua en un balón hasta la mitad, colocamos el anís triturado en bolsitas hechas con gasa evitando que toquen el agua, el balón se coloca sobre el fuego y con el serpentín refrigerador. Los vapores del agua arrastran los vapores del aceite esencial del anís y al condensarse serán recogidos en la vasija florentina, allí los aceites flotarán y el agua se irá al fondo.
La vasija florentina nos permitirá hacer varias destilaciones seguidas sin necesidad de trasvasamientos.
Al destilar el anís, en vez de ponerlo en bolsitas podríamos mezclarlo directamente con el agua, pero la calidad de los aceites obtenidos disminuye al ser sometidos a temperaturas más elevadas.
Infusiones y lixiviaciones: se practican en medicina natural.
enflorado: en una caja chata, que pueda cerrar herméticamente se ponen capas finas de grasa desodorizada (vaselina, estearina, etc.). Sobre ellas se colocan las flores de las cuales se quiera obtener la fragancia. Cerrar herméticamente la caja. Deben cambiarse las flores cada dos o tres días: De este modo la grasa se irá perfumando cada día más. Mientras más reiteremos la operación mayor concentración de fragancia obtenemos.
Para obtener luego esa fragancia de la grasa podemos rescatarla con alcohol, diluimos parte de la grasa perfumada al baño maría, le agregamos alcohol y batimos. Dejamos enfriar y vemos que la grasa se separa del alcohol rescatamos entonces el alcohol que arrastró algo de fragancia y para mayor concentración reiteramos la operación con el mismo alcohol pero con nueva grasa. Si quisiéramos concentrar aún más la fragancia deberíamos rectificar ese alcohol mediante destilaciones complejas similares a las que se utilizan en la destilación del petróleo para obtener nafta, keroseno, gas-oil, etc.
Existen distintos modelos de rectificadores. Algunos más complejos que otros, unos más específicos que otros. Es interesante investigar el tema ya que a la larga serán necesarios los pequeños rectificadores en nuestro laboratorio. Entonces deberá intervenir el vidriero amigo.
Aceite antiguo: en vez de grasa usamos aceite desodorizado (de oliva, ricino, etc.) Normalmente los aceites desodorizados son los más refinados. En vez de cajas usamos frascos. Normalmente en los aceites no cambiamos la substancia de la que queremos obtener fragancia tantas veces como el enflorado (nos quedaríamos sin aceite al poco tiempo). Vamos a hacer un aceite antiguo de vainilla en ricino.
Macerado: en las maceraciones usamos alcohol de 95º y la substancia. Normalmente un macerado está listo a los 15 días, un mes o dos según la substancia. Se puede entonces reiterar usando el líquido obtenido con una nueva substancia. Maceraremos en alcohol de caña (alcohol medicinal) cáscaras de naranja. Trabajaremos en tres equipos. Uno en técnicas mecánicas, otro en las de calor y otro en las de diluyentes. Luego intercambiaremos experiencias.
Clorofila: (extrae clorofila el primer equipo que se desocupa).
Espinacas machacadas (mortero o licuadora). Se exprimen con muñeca. Al jugo obtenido se le agrega aproximadamente un 3% de bicarbonato de sodio y un 10% de alcohol. Se deja decantar o se centrifuga. Se rescata el precipitado (verde) y se seca en un cristalizador. El polvo obtenido puede ser lavado con agua para sacarle el exceso de bicarbonato y otras impurezas, nueva decantación y secado del precipitado. El polvo obtenido puede agregarse al detergente o mezclado con alcohol usarse vaporizado para desodorizar ambientes, o mezclado con goma arábiga usarse como panecillos para desodorizar las manos.
Este método de obtención de clorofila es el más simple. Existen otros métodos complejos (trabajados en alcohol, ácido clorhídrico y éter sulfúrico) por medio de los cuales se obtiene clorofila más purificada.
Se entiende que la clorofila en el laboratorio de perfumería es casi una herramienta que usaremos para desodorizar pipetas, ambiente, manos, etc.
Colorantes: para la ulterior presentación de las fragancias (en lociones, jabones, etc.) serán muy útiles. Si queremos podemos obtenerlos nosotros mismos. El equipo que está desocupado extrae rojo: ponen sándalo rojo en un tubo de ensayo, agregan alcohol, agitan muy bien, decantan (centrifugan) el alcohol queda coloreado. De este modo se puede obtener también por ejemplo, amarillo de azafrán. Debemos exponer a la luz en frascos traslúcidos estos colorantes a fin de comprobar su perdurabilidad. También tendremos en cuenta que no alteren su fragancia, por ejemplo la loción a la que lo agregamos.
Conservación: tanto en los enflorados como en los aceites, macerados etc. deberemos evitar la descomposición de las substancias de origen vegetal o animal (lo mismo vale para la conservación de las esencias). Para eso usaremos pequeñas cantidades de ácido bórico que agregamos al preparado (estabilizador).
Trataremos también de evitar la alteración que produce la luz en algunas fragancias utilizando recipientes oscuros.
Así mismo al guardar esencias o al preparar macerados, etc. llenaremos los frascos lo más posible, evitando el contacto con el aire, que también altera el producto. Por supuesto las tapas herméticas son fundamentales.
Resumiendo: Hemos visto prácticamente diversas técnicas de extracción aplicadas a la obtención de esencias. Hemos extraído además clorofila y un colorante, cosa que nada tiene que ver con las esencias pero cuya utilidad comprendemos bien. Todo este sistema de extracción no hace estrictamente al oficio, cuya médula es la combinación proporcionada de fragancias, pero evidentemente es el esqueleto sobre el cual nos montaremos. Si no contamos con las esencias adecuadas nada podemos combinar.
Además de las esencias fragantes necesitaremos un vehículo que las transporte, veamos esto:
Vehículos: en los vehículos diluiremos, extenderemos en mayor o menor grado nuestras esencias (cristales, aceites, gomas o resinas). Los vehículos tienen que tener la capacidad de admitir esencia y de no alterar su fragancia. Así por ejemplo el agua destilada sería óptima, ya que es inodora, pero ocurre que muchas veces no admite físicamente a los aceites, no los diluye. El alcohol si diluye las esencias y muchas resinas, el problema será que tiene su fragancia propia. Trataremos entonces de escoger el mal menor.
Veamos cuales son los vehículos fundamentales y cómo obtenerlos.
Aguas destiladas, alcoholes, aceites, grasas, maderas.
Agua destilada: suele usarse mucho agregada a alcoholes para rebajarlos el grado sin enturbiarlos. También en vehículos complejos como cremas, jabones, etc. La obtendremos destilando el agua común y redestilando dos o tres veces más (bidestilada o tridestilada).
Alcoholes: es bien conocido para nosotros el alcohol medicinal derivado de la caña de azúcar. Pero comparémoslo con este alcohol de limón. Veremos que son distintos. Si quisiéramos preparar una loción cítrica, mi vehículo más apropiado sería el alcohol de limón al que le agregaríamos las esencias del caso.
Podemos obtener muchos alcoholes que no se consiguen en el mercado. Los alcoholes resultan de la transformación de los azúcares a lo largo de un proceso conocido como fermentación. Es muy simple. Así que podemos obtenerlos de aquellas substancias (en general frutas) que son dulces.
¿Cómo se hizo este alcohol de limón?.
Exprimir limones. El jugo en vasija. Como queremos alcohol fragante al jugo le agregamos las cáscaras. Como el limón tiene poco azúcar y mucha acidez le agregamos unas cuantas cucharadas de azúcar común para ayudar al proceso. Dejamos esto a la temperatura ambiente (20-25ºc). A los dos días veremos que burbujea y el burbujeo aumentará al tercer día, entonces decidimos que está fermentado. Cuando el burbujeo disminuye podemos ya empezar a destilar el jugo (colado). Si lo dejáramos allí podría convertirse en vinagre por su fragancia característica, a menos que utilizáramos anhídrido sulfuroso (gas bacterizida) para evitar esa degeneración. De todos modos si somos cuidadosos sin necesidad de anhídrido comenzando la destilación a tiempo evitaríamos el vinagre.
Entonces destilamos el jugo ya fermentado. Este jugo tiene un porcentaje de alcohol (10,15,30 % según la fruta) y el resto agua, etc. Deberemos entonces hacer una destilación con fuego bajo para que los alcoholes, que se evaporan a menor temperatura suban antes, y por supuesto suspenderemos la destilación cuando aproximadamente la mitad del jugo se haya evaporado. Conviene hacer una primera destilación de toda la vasija antes de rectificar lo obtenido.
Al redestilar lo obtenido cuidaremos de tirar la "cabeza" (la primera parte de la destilación, no mucho) ya que es alcohol metílico y es veneno. El próximo alcohol será etílico, que es interesante, y la "cola" será la última parte del líquido que queda en el balón también la tiramos, ya que es práctica antigua. Esta destilación deberíamos realizarla a baño María evitando que el agua se evapore junto con el alcohol. Para aumentar la diferencia de puntos de evaporación le agregaremos previamente sal común, aumentando así la densidad del agua.
Para conocer la densidad del alcohol obtenido usamos el alcohometro.
Con éste sistema podemos obtener alcoholes de unos 75 u 80º.
aceites: el aceite más simple de obtener es el de oliva. Machacamos bien las aceitunas, dejamos decantar la pasta y el aceite sobrenada. Rescatamos ese aceite para purificar y desodorizar deberemos filtrar muy bien. Mientras más refinado, purificado sea un aceite, más desodorizado será. En perfumería usamos mucho el aceite de ricino (vegetal) que tiene la propiedad de tener una gran capacidad de acumulación de fragancias.
Grasas: compramos en una carnicería grasa de "pelle". Cortada en trocitos la derretimos al baño María junto con pedacitos de manzana (ayuda a una primera desodorización). En caliente la colamos y para desodorizarla aún más la trabajamos con alcohol (mezclando alcohol cuando está derretida al baño María, batiendo y dejando enfriar. Al enfriarse tienes el alcohol. (Podemos reiterar con nuevo alcohol).
Maderas: conseguimos maderas, como el sándalo rojo, en droguerías o herboristerías, también podemos usar las maderas de la zona en forma de serrín que conseguimos en aserraderos. Para desodorizarlas utilizamos el mismo procedimiento usado en las grasas con alcohol, y reiterando. Así extraeremos de la madera las resinas que pudiera tener y consecuentemente su fragancia. Debemos tener en cuenta que usaremos la madera como vehículo en sahumerios quemados, así que para probar su grado de desodorización habrá que probar quemando.
Resumiendo: si conseguimos en el mercado las esencias, colorantes, clorofila o vehículos necesarios los compramos. Si alguno no lo conseguimos lo fabricamos.
Con estos materiales en la mano trabajamos. Tenemos montado ya el esqueleto básico que nos permitirá trabajar en la parte central del oficio que, como decíamos, hace a la combinación proporcionada y armónica de las fragancias.
__ EXTENDIDO (Intensidad y volumen).
Volvamos al eneagrama de sensaciones.
Supongamos que queremos obtener un agridulce partiendo de un dulce y un ácido (3 y 5).
Tenemos esencia de banana y esencia de limón.
Sabemos que hay esencias más concentradas que otras. Esencias que admiten mayores diluciones que otras. Por ejemplo: si pongo una gota de esencia de banana en un litro de alcohol, se percibe el olor a bananas, pero si pongo una gota de limón en otro litro de alcohol no se percibe el olor a limón, se percibe solo el olor a alcohol. Concluimos entonces, que una gota de esencia de bananas no tiene la misma intensidad de fragancia que una gota de esencia de limón, no son equivalentes en cuanto a intensidad de fragancia. No sería correcto entonces para obtener un agridulce mezclas 3 gotas de es. de banana con 5 gotas de es. de limón. Tendríamos primero que hacerlas equivalentes (diferencia de intensidad con relación a volumen).
Este problema de la distinta concentración de fragancias y su equiparación lo resolveremos por medio del procedimiento que llamamos extendido.
La técnica del extendido nos permitirá, además de conocer qué intensidad de fragancia tiene una esencia, ponderar cual es la fragancia primaria, cual es la secundaria y cual es la terciaria con sus correspondientes intensidades.
Veamos primero esta técnica teóricamente.
Para extender una esencia necesitaremos un vehículo. El agua dijimos que tiene el problema de no admitir los aceites. Podríamos usar aceite de ricino, que agregaría un olor graso; o bien glicerina (idem.) o bien alcohol 80ºC, que agregaría un pungente dulce si es de caña. Cada vehículo tendrá su ventaja y su desventaja. Si usamos aceite o glicerina la densidad nos impedirá hacer mezclas rápidas. Así es que hoy usaremos alcohol.
Ya trabajando en oficio, a fin de tener esencias comparativamente válidas, deberemos usar siempre el mismo vehículo.
Supongamos las dos esencias de banana y de limón.
Extendemos:
Banana: Limón:
1/10 dulce 1/10 ácido - amargo - pungente
1/100 dulce 1/100 ácido - amargo - ---
1/1000 dulce 1/1000 ácido - ---
1/3000 dulce 1/3000 ---
1/5000 dulce
1/7000 dulce
Vemos entonces que la última fragancia en desaparecer es el olor primario, la penúltima es el secundario, la primera (en este caso), el terciario. Vemos que la esencia de banana es más fuerte, admite una dilución 1/5000 (aprox.) y que la de limón admite solo 1/1000 (aprox.). Vemos también que podemos ponderar la intensidad de las fragancias primarias, secundarias y terciarias.
Sabemos ahora cuánto de esencia de banana y cuanto de esencia de limón tendremos que poner para obtener el agridulce; así:
Dilución que admiten: banana 1/5000 limón 1/1000
Combinación teórica: dulce 3 ácido 5
Combinación real: banana 3ml. limón 25 ml.
Recién ahora combinamos armónicamente fragancias.
Subsistiría el problema de los secundarios y terciários que deberíamos, siguiendo el mismo sistema, tratar de neutralizar o realzar según la fórmula de perfume que nos hayamos propuesto.
Al llevar a la práctica esta técnica nos encontraremos con la dificultad de la falta de desarrollo de nuestro olfato. Además con el problema de la rápida saturación que tiene este sentido (1,5 minutos). De todos modos, esta dificultad, al principio nos impedirá distinguir con precisión qué fragancias van desapareciendo, pero podremos por lo menos medir la intensidad general de la esencia, y definir su fragancia primaria.
Prácticamente extendemos esencia de lavanda (sintética) en alcohol 80º. En primer lugar, rebajamos el alcohol 95º agregándole agua destilada y midiendo con el alcohómetro de Gay Loussac.
Ponemos 1/10 de ml. de esencia en 9/10 de ml. de alcohol. Dilución 1/10.
De la dilución 1/10 tomamos 1/10 de ml. y en otro tubo lo ponemos en 9/10 de alcohol. Tenemos una dilución 1/100.
De la dilución 1/100 tomamos 1/10 de ml. y la ponemos en otro tubo en 9/10 de alcohol. Dilución 1/1000. Etc.
Veremos que en un momento dado desaparece la fragancia primaria (amargo) y prima el dulce y el pungente del alcohol.
Podemos usar varios métodos para oler y comparar. Según sea el método usado la esencia soportará una dilución mayor o menor.
Ejemplo: si olemos los extendidos en tubitos altos, distinguiremos sólo las fragancias más intensas. Si olemos en tacitas distinguiremos mejor. Si dejamos evaporar el alcohol (poniendo una gotita en la dilución sobre un vidrio), soportará aún mayores extendidos (en este último método deberemos cuidar de poner siempre la misma cantidad de líquido en una misma extensión, sobre igual superficie).
Podemos elegir cualquiera de estos métodos, podemos usar el vehículo que mejor nos parezca, pero para tener escalas comparativas deberemos usar siempre el mismo método, siempre el mismo vehículo y al extender no estar resfriados.
Si queremos extender resinas para sahumerios usamos como vehículo la madera desodorizada. Extendemos un gramo de resina en 9 gramos de madera, mezclamos muy bien en el mortero y continuamos con el mismo procedimiento. Probamos quemando.
Uno de los trabajos básicos de perfumería será el de contar con las esencias (líquidas o sólidas) representativas de todas las sensaciones de todos los géneros de percepciones (o de la mayor cantidad posible).
Cada una de esas esencias, debería tener su cartelito indicando qué extendido admite su fragancia primaria, su secundaria y su terciaria.
Así, como método de trabajo, cada vez que obtenemos una esencia, conviene extenderla y rotularla. De este modo vamos aprendiendo a trabajar con esto de la medida.
Debemos saber que muchas esencias muy concentradas son repulsivas, pero debidamente extendidas cambian y son muy útiles. No desechemos entonces nada sin antes haberlo extendido.
Entendemos pues, que al querer producir un perfume complejo, si tenemos nuestras esencias debidamente extendidas (estudiadas) las combinaciones serán matemáticas.
Pasemos a ver ahora, cómo presentamos nuestras fragancias.
Este tema se conoce como tratamientos y presentación.
_ TRATAMIENTOS: Aguas, Lociones, Extractos.
Los extractos son los perfumes líquidos más intensos, los más fuertes. Serían para nosotros prácticamente combinaciones de aceites esenciales. En ocasiones van diluidos en muy poquito alcohol o en vaselina líquida.
Las lociones ya son esencias diluidas en mayor proporción de alcohol, 80, 70, o 60º según sea. En el caso de la lavanda que hemos extendido correspondería a una dilución aproximadamente 1/200.
Las aguas aún son más extendidas con menor grado alcohólico, en el caso de la lavanda correspondería a una dilución 1/700 (aprox.).
Ya sea que presentemos nuestras fragancias como extractos, lociones o aguas, deberemos proporcionarlas armónicamente (en el caso de un perfume simple usando 8 de la fragancia primaria, 5 de la secundaria y 3 de la terciaria, en el caso de uno complejo combinado, además de las sensaciones, armónicamente también los géneros de percepciones).
Aquí interviene también el "toque maestro", que en general es un toque (pequeña cantidad) que se agrega de otro género de percepciones y que "elevará" el perfume, lo "bajará" o le hará realzar un aspecto según sea.
En los tres casos, deberemos "añejar" el perfume. Deberemos dejarlo estacionar durante un buen tiempo para que las fragancias mezcladas formen un solo cuerpo, esto lo podemos acelerar batiendo, revolviendo. También ayudamos este proceso mediante el "redondeo" que lo damos con una pequeña cantidad de glicerina líquida.
Además del "toque maestro" y del "redondeo" deberemos "fijar" las fragancias.
Al fijar los perfumes impedimos que las fragancias se volatilicen rápidamente al ponerse en contacto con el aire. Fijamos con sustancias tales como el almizcle, el ámbar gris, estoraque, etc. Debemos preparar los fijadores en forma de tinturas y luego agregarlas al perfume tanto cuanto la fragancia propia del fijador no altere la del perfume (en el límite).
Tintura: Una tintura es una solución saturada de una sustancia generalmente en alcohol.
Pomadas, cremas, ungüentos, bálsamos: Para nosotros ésta es una escala de vehículos complejos cuya preparación hace más bien a la cosmética. Un bálsamo es prácticamente un aceite al que agregamos nuestras fragancias (es bastante usado en medicina), un ungüento es un aceite al que se le ha agregado manteca de cacao o vaselina, etc., la crema ya es más espesa y además, de consistencia cremosa (daremos una fórmula para tener una idea) y una pomada ya es muy dura. Evidentemente esta es una escala de densidades.
Crema base:
Agua destilada 60 cm3
Glicerina 31º 15 cm3
Carbonato de potasio 1 cm3
Estearina 10 cm3
Esencias y colorante.
Al baño maría se pone todo (menos las esencias y el colorante) y se bate durante 20 minutos con varilla de vidrio o madera. Si queremos ponerle como esencia mentol deberemos agregarlo batiendo cuando todavía está caliente, para que los cristales puedan disolverse. Las otras esencias y colorantes se agregan en frío.
Jabones: Su preparación también es tema de la cosmética. De todos modos podemos encontrar infinidad de recetas para su preparación. Explicamos entonces los principios generales: para la fabricación de los jabones interviene básicamente la grasa (en ocasiones también aceite de almendra, oliva, coco, etc.) que se transforma en jabón al agregarle hidróxido de sodio e hidróxido de potasio según sea el tipo de jabón. En las recetas de jabón está indicado que grado baumé deberá tener la lejía (la solución de hidróxido en agua destilada), podemos saberlo usando el pesa lejía (muy parecido al alcohómetro) y agregando más agua o más hidróxido según sea hasta obtener el grado requerido.
Sahumerios: Entendemos por sahumerios no sólo aquellas presentaciones que se queman sino en general aquellas que se usan en ambientes, que usan como vehículo el aire, a diferencia de aquellas de uso personal.
Desde el punto de vista de lo ritual, los sahumerios serán para nosotros sumamente interesantes.
Papel de Armenia: Se sumerge un papel absorbente (secante) en la combinación de esencias líquidas que nos interesa. Conviene dejarlo sumergido unos días. Una vez seco se lo fija con tintura fijadora. Este papel no se quema, se lo expone en un lugar tibio. El papel despide entonces suavemente la fragancia.
Piel de Rusia: Se sumerge una gamuza en el perfume ya complejo dejándola allí durante algunos meses. Luego se la deja secar fijándola repetidas veces con tintura fijadora (de almizcle, estoraque, etc.), previo secado. Esta piel se expone a temperatura ambiente y va despidiendo suavemente su fragancia. Dura años.
Conos y varillas: Generalmente las sustancias fragantes que usamos en estos casos son las resinas. Podemos no obstante usar madera perfumada previamente y otros elementos como pétalos de rosa secos, o semillas de manzana secas y trituradas por ejemplo.
Para armar conos y varillas tendremos que respetar ciertas proporciones de algunos elementos que permitirán la combustión y la aglutinación de los elementos. Para la combustión usaremos clorato de potasio o nitrato de potasio mezclados con carbón. Para aglutinar usaremos goma arábiga con agua.
El 10% del total del material a usar deberá ser de combustible (7% de carbón y 3% de clorato de potasio) (si usamos nitrato de potasio, que es más débil que el clorato, la proporción deberá ser mayor). A su vez, por lo menos el 40% del total deberá ser de madera que también, además de servir como vehículo, será útil como combustible.
Para aglutinar todo, prepararemos con goma arábiga y agua una especie de engrudo liviano. Lo agregamos de a poco y vamos amasando la mezcla como para formar conos o varillas. A las varillas podemos hacerlas con "alma" de madera (con un palito dentro de la masa), esto ayudará aún más a su combustión.
Muñecas: Son bolsitas de lienzo que en ocasiones contienen alhucema, pétalos de rosa secos, piedra pómez pulverizada y perfumada, etc. Suelen usarse en roperos. (cosas de viejas).
Cirios: Los mejores están hechos con cera de abejas, podemos también a esa cera agregarle parafina en distintas proporciones. Para hacerlos, derretimos la cera o la mezcla de cera y parafina, le agregamos las esencias que nos interesan (aceites esenciales o tinturas de resinas) y un colorante que puede diluirse en grasa (óleo por ejemplo). En caliente vertimos esto en un molde donde previamente hemos fijado (con una gotita de cera) un pavilo (piola).
Podemos hacer cirios con distintas etapas de perfumes y distintas etapas de colores, con distintas formas según sea el molde, etc.
Sales (de baño): Existen distintos tipos de sales. Debemos cuidar que no sean dañinas para la piel. La sal de baño más primitiva está hecha con sal gruesa común que se rocía con esencias y colores.
Colorantes y desodorizantes: En cuanto a colorantes hemos comentado ya cómo extraerlos. El color tendrá una gran influencia psicológica en la presentación de la fragancia. En general la fragancia primaria del perfume coincide con los colores que usamos en el eneagrama: dulce: rosado (rojo); ácido: amarillo, etc.
Como desodorizante, hemos visto la preparación más simple de clorofila. (ojo, no como desodorante). Si saliera al mercado un buen desodorizante que no actuara "disimulando", es decir "tapando" con olores agradables otros desagradables, sino que actuara en efecto absorbiendo, haciendo desaparecer fragancias, sería para nosotros muy útil.
__ PRESENTACIÓN: Como sabemos que el olfato no está muy desarrollado en el hombre, lógicamente influirá la presentación de los productos. El mismo extracto presentado en un frasquito hermoso es más "agradable" que uno presentado en un frasquito asqueroso. El volumen del envase será correspondiente a la intensidad de la fragancia, así: extractos en frasquitos chicos, lociones en frascos medianos y aguas en frascos de litro.
Como trabajo práctico vamos a dividirnos en tres equipos. Uno preparará una loción con la paleta de esencias artificiales que tenemos. A esa loción la trabajarán combinando las esencias según fórmula que se entrepongan (2-5 por ej.) y considerando que todas tienen la misma extensión posible. Conviene proponerse la fórmula solo con un primario y un secundario a los que darán proporción áurea 5 y 3 respectivamente. Usarán una dilución 1/300. La redondearán, la darán el toque maestro y luego la fijarán y colorearán.
Otro equipo trabajará en la fabricación de una piel de Rusia, salteando el paso del añejamiento. Deberán preparar tinturas de resinas a fin de combinar las fragancias previa proposición de fórmula. Luego de sumergida la gamuza la fijarán con tintura de almizcle saturada en alcohol al baño maría y puesta en caliente sobre la piel con pincel.
El tercer equipo fabricará conos y varillas. Deberán proponerse una fórmula previo estudio de las resinas y otros elementos con que se cuenta en el laboratorio. Además de combinar fragancias según fórmula, deberán preparar y proporcionar la mezcla además para que sea combustible y aglutinarla con goma arábiga. Secaremos los conos y varillas en la mufla (horno donde la temperatura no supera los 100º impidiendo que las sustancias se quemen).
Para realizar la fórmula propuesta, la proporción que deberemos poner de primario, secundario y terciario será siempre áurea, por ejemplo, nos proponemos un ácido (primario) -amargo (secundario) -graso (terciario). Deberemos poner 8 de ácido, 5 de amargo y 3 de graso (siempre hablando de intensidad de fragancia, no de volumen de sustancias).
__ RESUMEN: Hemos visto como se conecta teóricamente perfumería con N. Yoga. Esto se hace más claro cuando practiquemos la disciplina.
Hemos visto como armar la estructura básica necesaria para entrar de lleno en el Oficio (técnicas de extracción de esencias y vehículos), como nivelar las intensidades de las distintas esencias mediante el extendido, cómo podemos combinar y neutralizar sensaciones de un género de percepciones, cómo ampliar y profundizar un perfume usando diversos géneros de percepciones y finalmente cómo tratar y presentar las fragancias.
Por supuesto, hemos trabajado como no deberíamos trabajar. Es decir, hemos trabajado sin tono, con poca pulcritud y con permanencia relativa ya que nuestro objetivo ha sido más bien estudiar de un modo teórico-práctico este oficio.
Vemos que para desarrollar este oficio, no necesitamos un laboratorio especial.
Nos basta un placard donde tenemos nuestras herramientas y sustancias y la cocina que montamos y desmontamos rápidamente como laboratorio. Como lugar de "prueba" de fragancias, para extendidos, etc., puede servirnos cualquier otra habitación. El instrumental no es tan complicado y podemos irlo consiguiendo de a poco.
Eso es todo..."
Extraído de: http://omarpal.blogspot.com/2009/08/carpeta-naranja.html
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viernes, 24 de junio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
La gente se siente muy feliz por su desgracia - Osho
La gente se siente muy feliz por su desgracia. También yo me pregunto algunas veces que, si toda su desdicha desapareciera, ¿qué iban a hacer?...
Y he llegado a esta conclusión: les ayudas a salir de una y al día siguiente se presentan con cualquier otra. Les ayudas a salir de algo y ya se están preparando... como si tuvieran un gran apego a la desgracia.
Vé hacia adentro e investiga, y te darás cuenta de que todas tus desgracias existen porque tú las apoyas.
Sin tu apoyo nada puede existir, existen porque tú les das energía; si no les das energía no pueden existir. ¿Y quién te obliga a darles energía?
Hasta para estar triste se necesita energía, porque sin energía no puedes estar triste.
Para hacer que el fenómeno de la tristeza ocurra tienes que poner energía. Es por eso que después de la tristeza te sientes tan derrotado, agotado. ¿Qué ha ocurrido? Porque durante tu depresión no estabas haciendo nada, estabas simplemente triste, así es que, ¿por qué te sientes tan derrotado y cansado? Tendrías que haber salido de la tristeza pletórico de energía, pero no.
Recuerda, todas las emociones negativas necesitan energía, te agotan. Y todas la emociones y actitudes positivas son dínamos de energía; crean más energía, nunca te agotan.
Si eres feliz, de pronto el mundo entero fluye hacia ti con energía, el mundo entero ríe contigo. Y qué razón tiene el refrán popular que dice: "Cuando ríes, el mundo entero se ríe contigo. Cuando lloras, lloras solo." Es cierto, absolutamente cierto.
Cuando eres positivo, toda la existencia te da más, porque cuando tú eres feliz toda la existencia es feliz contigo. No eres una carga, eres una flor; no eres una piedra, eres un pájaro. Toda la existencia se siente feliz contigo.
Cuando eres como una piedra, cuando estás sentado apático con tu tristeza, alimentando tu tristeza, nadie está contigo. Nadie puede estar contigo. Simplemente se abre un espacio entre tú y la vida.
Entonces todo lo que hagas tendrá que depender de tu fuente de energía.
Se agotará, estarás desperdiciando tu energía, te estarás agotando por tu propia estupidez.
Pero hay algo: Cuando estás triste y negativo sientes más ego.
Cuando estás contento, feliz, extasiado, no hay yo, el otro desaparece.
Estás en contacto con la existencia, no separado; estáis juntos.
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miércoles, 22 de junio de 2011
Pierre-Félix Bourdieu - Pensamiento
Pierre-Félix Bourdieu (Denguin, 1 de agosto de 1930 – París, 23 de enero de 2002) fue un sociólogo francés.
Su teoría se dota de dos conceptos nuevos, el habitus y el campo, así como reinventa uno ya establecido, el capital.
Habitus - Por habitus entiende las formas de obrar, pensar y sentir que están originadas por la posición que una persona ocupa en la estructura social.
Campo - En cuanto al campo, es el espacio social que se crea en torno a la valoración de hechos sociales tales como el arte, la ciencia, la religión, la política...
Esos espacios están ocupados por agentes con distintos habitus, y con capitales distintos, que compiten tanto por los recursos materiales como simbólicos del campo.
Estos capitales, aparte del capital económico, están formados por el capital cultural, el capital social, y por cualquier tipo de capital que sea percibido como "natural", forma ésta del capital que denomina capital simbólico.
Los agentes, con el habitus que es propio dada su posición social, y con los recursos de que disponen, "juegan" en los distintos campos sociales, y en este juego contribuyen a reproducir y transformar la estructura social.
En su trabajo empírico destaca especialmente toda su labor de crítica de la cultura, mostrando que la distinción cultural no es más que una forma encubierta de dominación, a la que denominó complicidad ontólogica entre el campo y el habitus.
Esta crítica no le lleva al cinismo ante las manifestaciones de la alta cultura, sino a considerar que todos deberían tener igual acceso a la misma.
Su papel como intelectual cobró plena vigencia a partir de la segunda mitad de los 90 en Francia, siendo sus declaraciones objeto de viva polémica, por mantener posiciones muy críticas tanto con respecto a los medios de comunicación (véase "Sobre la televisión") como con respecto a la política en general.
Propuso y fue fundador del parlamento de los escritores, una asociación pensada para dar a los intelectuales mayor autonomía sobre su trabajo, y de esta forma poder criticar y controlar al poder al margen de sus medios de difusión de la cultura.
Conceptos básicos
La teoría de Bourdieu está constituida por un conjunto de conceptos relacionados entre sí y que no se entienden sino en relación con otros.
El punto de partida del análisis de lo social es el momento objetivista o de la indagación, en el cual nos abocamos a caracterizar las estructuras sociales externas, lo objetivo, lo social hecho cosa.
El segundo momento del análisis será el subjetivista, la consideración de las estructuras sociales internas, subjetivas, o lo social hecho cuerpo.
Habitus
Es la historia hecha cuerpo. Son los “márgenes de maniobra” en términos bordiesanos.
El habitus es la generación de prácticas que están limitadas por las condiciones sociales que las soporta, es la forma en que las estructuras sociales se graban en nuestro cuerpo y nuestra mente, y forman las estructuras de nuestra subjetividad.
Aparentemente el habitus parece algo innato, aunque se forma de esquemas de percepción y valoración de una estructura social.
Hace referencia a aquello que se ha adquirido y se incorpora en el cuerpo de forma duradera.
De esta concepción Bourdieu intenta romper con el dualismo existente hasta el momento entre el fisicalismo objetivista sin sujeto y el subjetivismo fenomenológico sin estructura.
Es el punto en el que convergen la sociedad y el individuo, pues es una ola, que por un lado nos dice la manera a ser, o es la manera en la que uno ya ha asimilado -tal vez de manera inconsciente- sus patrones y la voluntad de uno propio y de querer, o no, modificar ese habitus.
El producto de una empresa de aprendizaje que todos los campos sociales utilizan para ejercer control y apropiación.
El habitus de clase vendría siendo la posición del agente dentro de la estructura de una clase social, donde el individuo contribuye a su producción y reproducción de este mismo sistema de relaciones entre las clases.
No es un simple estilo de vida que se deriva de pertenecer a una clase sino que implica la totalidad de nuestros actos y pensamientos, pues es la base con la cual tomamos determinadas decisiones.
La base de todas nuestras acciones es el mismo habitus de clase.
Es el pilar que conforma el mero conjunto de conductas y juicios aprendidos aunque pareciese que es lo “natural”, como lo llama Bourdieu, en nosotros:
nuestros gestos, gustos, lenguaje, etc.
Por ello las personas de determinadas clases sociales comparten los mismos gustos que aquellos que se encuentran en su mismo habitus social, estas afinidades colectivas.
Campos
El campo es una red de relaciones objetivas entre posiciones objetivamente definidas –en su existencia y en las determinaciones que ellas imponen a sus ocupantes- por su situación (situs) actual y potencial en la estructura de las distribuciones de las especies de capital (o de poder) cuya posición impone la obtención de beneficios específicos puestos en juego en el campo y, a la vez, por su relación objetiva con las otras posiciones.
Los campos sociales son espacios de juego históricamente constituidos con sus instituciones específicas y sus leyes de funcionamiento propias.
Campo - Dominante y Dominado
El campo es base de:
La existencia de un capital común (conocimientos, habilidades, poder, etc.). Por tanto se produce:
La lucha por su apropiación. Las personas con un interés común se movilizan para lograr sus objetivos. Por eso:
Los campos son dinámicos, no estáticos. Producen:
Una jerarquización entre quienes detentan el capital y aquellos que aspiran a tenerlo.
Existen dos niveles de análisis posibles: sincrónico y diacrónico
Los campos son las distintas configuraciones de clases o relaciones sociales, donde se unen para relacionarse.
Bourdieu lo explicaba como si fuera una red, donde las relaciones son necesarias.
Estas relaciones con su respectiva razón de ser y también con su estatus social que los hace relacionarse de tal o cual manera.
Para situar a los individuos con más claridad en los campos, Bourdieu propone que situemos a los individuos en un mapa.
Estas posiciones de los individuos funcionan con parejas de oposiciones, p, ej: pobre/rico, valiente/cobarde.
Así podemos analizar las diferencias en los individuos, según el campo en el que se encuentren, con más facilidad.
Condicionamiento
Parecería en primera instancia, que al estar en determinado campo y ya estando dentro de éste, nos comportamos de una manera específica, gracias al habitus, por lo que nos encontraríamos determinados. Pero él diría, que sólo estamos condicionados.
Y es aquí por lo que hace la analogía del juego, este “juego social” y es que existen ciertas reglas y casillas por las que te puedes mover, según tu posicionamiento y la pieza que te toca jugar.
Te limita estar en cierta posición pero, dentro de lo posible, cada uno es capaz de decidir su propio movimiento.
Ilusio
Bourdieu nos dice que competimos despiadadamente, incluso aunque no conozcamos las reglas ni las fronteras de nuestro juego.
El hecho de estar en este juego y de jugarlo sin siquiera saber por que lo jugamos es la ilusio, que es una mera ilusión de lo que son nuestras pautas de conducta como modelos únicos a seguir.
Capital
Bourdieu a la hora de efectuar sus análisis sociológicos valora como capital no sólo el acumulable en forma de moneda, infraestructuras y bienes materiales intercambiables.
Si sólo se considera capital al dinero, no pueden ser explicados los comportamientos aparentemente altruistas de los agentes que se mueven por el campo.
Bourdieu incide en señalar que las prácticas de noble corazón se asientan también en una base interesada, crematística, económica, que permite al agente la acumulación de un capital que tiene que ser denominado de otra forma, y que es acumulado por el jugador de muchas maneras:
como capital simbólico, en forma de honor, honradez, solvencia, competencia, generosidad, pundonor, entrega más allá de toda sospecha;
como capital cultural interiorizado o incorporado, que es el que se adquiere en el seno de una familia (p. ej. de clase alta), o de una circunstancia concreta (una institución prestigiosa);
como capital cultural objetivado, que es el visible en la acumulación de objetos extraordinarios, obras de arte que muestran el gusto distinguido del agente;
como capital cultural institucionalizado, cuya forma más evidente la constituyen los títulos y diplomas;
como capital social, conseguido a través de la red de relaciones que establece el agente por el campo.
Todos esos capitales, son transformables en capital económico, y viceversa.
Son capitales que manifiestan su efectividad bajo la condición del disimulo, del fingimiento en la creencia de su no cualidad económica.
Poder
Como todo buen juego, lo que hacemos es competir. Ahora, cada campo genera su capital.
Cada agente trata de acrecentar sus capitales, usando las distintas estrategias de cada grupo que en cada campo se encuentra, para seguir incrementando su capital, es esto mismo lo que da pie a las jerarquías y a las revoluciones, generando estructuras para seguir con su capital, es decir con el poder.
Podemos ver, entonces, que cada campo trata de acrecentar su poder valiéndose de su capital y al tratar de salvaguardarlo se generan los conflictos.
Así es como se va tejiendo esta relación entre las estructuras e historia, entre diacronía y sincronía.
Sus comportamientos, como el motivo, se van conformando mutuamente.
El poder aparece ya como un elemento de distraccion que no podemos ignorar.
Podríamos concluir que es aquella lucha que se genera tanto entre clases, individuos, ideologías, para conservar el mismo y acrecentar algún capital.
Arte y cultura
Bourdieu es considerado un sociólogo de la cultura, a este respecto analiza la cultura desde la perspectiva de los campos en donde establece que las clases se diferencian por su relación con la producción, por la propiedad de ciertos bienes, pero también por el aspecto simbólico del consumo. En este caso la clase hegemónica se perpetúa en el campo económico, pero se legitima en el campo cultural.
La estética más legitimada en nuestra cultura es la burguesa aunque también existe la estética de los sectores medio y la estética popular; sin embargo, las consideradas obras de arte no son más que un objeto que existe sólo en la creencia colectiva de quienes la reconocen como tal.
El valor que se le atribuye a la obra de arte aumenta conforme se legitime en la estética burguesa y en el colectivo de artistas que aceptan dichas reglas de jerarquización.
Para compartir la disposición estética de las obras culturales se debe contar con un entrenamiento sensible de clase a las cuales se accede a través de las posiciones en el campo.
Participar del goce de las obras de arte manifiesta una posición privilegiada en el espacio social.
Las prácticas culturales burguesas tratan de simular que sus privilegios se justifican por algo más estético y noble que el capital, eso es la cultura.
Es por lo anterior por lo cual Bourdieu plantea que “El arte no existe”, lo que existe son diversos tipos de producciones legitimadas y aceptadas por los grupos hegemónicos políticos que tratan de salvar su posición en el campo por el gusto de la acumulación de estética.
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Extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Bourdieu
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El mito de Pandora (Versión Griega) - Marcos Lagos Suáres - 22-06-2011
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El mito de Pandora (Versión Griega) - Marcos Lagos Suáres
Pandora es la primera mujer.
Hefesto (dios del fuego) la modeló a imagen y semejanza de los inmortales con la ayuda de Palas Atenea (diosa de la sabiduría).
Zeus ordena su creación para castigar a la raza humana, porque Prometeo se había robado el fuego divino para dárselo a los hombres.
Cada dios le otorgó a Pandora una cualidad como la belleza, la gracia, la persuasión y la habilidad manual, entre otras cosas; pero Hermes (mensajero de los dioses, e intérprete de la voluntad divina) puso en su corazón la mentira y la falacia.
Todo comienza cuando Zeus le entrega a Pandora una caja para que se la lleve a Epimeteo (hermano de Prometeo).
Esta contenía todos los males existentes, y por ende, se le prohíbe abrirla; sin embargo, Pandora -quien poseía una gran curiosidad- hace caso omiso de la orden de Zeus y abre la caja.
En ese momento, todos los males escapan y se alojan entre los hombres.
Pandora asustada cierra la caja dejando un solo elemento sin escapar, la Esperanza.
Lo que llama la atención es el porqué los antiguos griegos consideraban la esperanza como un mal.
Si buscamos la definición de esperanza nos encontramos con que es "el hecho de desear que algo se cumpla".
Pero, ¿qué podría haber de malo en desear algo y sentarse a esperar que ocurra?
Bueno, de hecho, la máxima que se contrapone a la esperanza es:
"Nadie puede hacer el trabajo por ti". Tú eres el constructor de tu propia vida.
Es por esto que no podemos andar por la vida persiguiendo fantasmas para que cumplan nuestros deseos.
Somos nosotros los que tenemos que trabajar para lograr nuestros objetivos.
Nadie dijo que la vida es fácil y a veces la esperanza pareciera ser la mejor forma de enfrentar una realidad no deseada.
No obstante, luego nos encontraremos que la esperanza no es más que un recurso para evadir la realidad.
Acaso, ¿no es malo escapar de la realidad hacia mundos irreales en lugar de luchar por hacer de tu vida algo extraordinario, algo que tu te mereces?
Es por esto que la esperanza se contrapone a la voluntad, anulándola y ahogándola en un baño de irrealidad.
La esperanza torna a la mujer en una niña y al hombre en un niño al no dejar que asuman el control de sus actos.
De esta forma, llegamos a la conclusión de que la esperanza es un estado de contemplación, es un estado pasivo y, por ende, dañino.
Las personas deben ser activas, y ser activas significa actuar con la fuerza de la voluntad.
Finalmente, la duda que surge es: si la esperanza fue el único mal que quedó dentro de la caja después que Pandora la cierra, entonces, ¿quién fue el que liberó la esperanza de la "Caja de Pandora"?
Extraído de: http://estherbass.blogspot.com/2009/06/el-mito-de-pandora-version-griega.html
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El mito de Pandora (Versión Griega) - Marcos Lagos Suáres
Pandora es la primera mujer.
Hefesto (dios del fuego) la modeló a imagen y semejanza de los inmortales con la ayuda de Palas Atenea (diosa de la sabiduría).
Zeus ordena su creación para castigar a la raza humana, porque Prometeo se había robado el fuego divino para dárselo a los hombres.
Cada dios le otorgó a Pandora una cualidad como la belleza, la gracia, la persuasión y la habilidad manual, entre otras cosas; pero Hermes (mensajero de los dioses, e intérprete de la voluntad divina) puso en su corazón la mentira y la falacia.
Todo comienza cuando Zeus le entrega a Pandora una caja para que se la lleve a Epimeteo (hermano de Prometeo).
Esta contenía todos los males existentes, y por ende, se le prohíbe abrirla; sin embargo, Pandora -quien poseía una gran curiosidad- hace caso omiso de la orden de Zeus y abre la caja.
En ese momento, todos los males escapan y se alojan entre los hombres.
Pandora asustada cierra la caja dejando un solo elemento sin escapar, la Esperanza.
Lo que llama la atención es el porqué los antiguos griegos consideraban la esperanza como un mal.
Si buscamos la definición de esperanza nos encontramos con que es "el hecho de desear que algo se cumpla".
Pero, ¿qué podría haber de malo en desear algo y sentarse a esperar que ocurra?
Bueno, de hecho, la máxima que se contrapone a la esperanza es:
"Nadie puede hacer el trabajo por ti". Tú eres el constructor de tu propia vida.
Es por esto que no podemos andar por la vida persiguiendo fantasmas para que cumplan nuestros deseos.
Somos nosotros los que tenemos que trabajar para lograr nuestros objetivos.
Nadie dijo que la vida es fácil y a veces la esperanza pareciera ser la mejor forma de enfrentar una realidad no deseada.
No obstante, luego nos encontraremos que la esperanza no es más que un recurso para evadir la realidad.
Acaso, ¿no es malo escapar de la realidad hacia mundos irreales en lugar de luchar por hacer de tu vida algo extraordinario, algo que tu te mereces?
Es por esto que la esperanza se contrapone a la voluntad, anulándola y ahogándola en un baño de irrealidad.
La esperanza torna a la mujer en una niña y al hombre en un niño al no dejar que asuman el control de sus actos.
De esta forma, llegamos a la conclusión de que la esperanza es un estado de contemplación, es un estado pasivo y, por ende, dañino.
Las personas deben ser activas, y ser activas significa actuar con la fuerza de la voluntad.
Finalmente, la duda que surge es: si la esperanza fue el único mal que quedó dentro de la caja después que Pandora la cierra, entonces, ¿quién fue el que liberó la esperanza de la "Caja de Pandora"?
Extraído de: http://estherbass.blogspot.com/2009/06/el-mito-de-pandora-version-griega.html
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Acta - Roque Dalton - 22-06-2011
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Acta - Roque Dalton
En nombre de quienes lavan ropa ajena (y expulsan de la blancura la mugre ajena).
En nombre de quienes cuidan hijos ajenos (y venden su fuerza de trabajo en forma de amor maternal y humillaciones).
En nombre de quienes habitan en vivienda ajena (que ya no es vientre amable sino una tumba o cárcel).
En nombre de quienes comen mendrugos ajenos (y aún los mastican con sentimiento de ladrón).
En nombre de quienes viven en un país ajeno (las casas y las fábricas y los comercios y las calles y las ciudades y los pueblos y los ríos y los lagos y los volcanes y los montes son siempre de otros y por eso está allí la policía y la guardia cuidándolos contra nosotros).
En nombre de quienes lo único que tienen es hambre explotación enfermedades sed de justicia y de agua persecuciones condenas soledad abandono opresión muerte.
Yo acuso a la propiedad privada de privarnos de todo.
Extraído del muro de Rosa Castellano en Facebook
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Acta - Roque Dalton
En nombre de quienes lavan ropa ajena (y expulsan de la blancura la mugre ajena).
En nombre de quienes cuidan hijos ajenos (y venden su fuerza de trabajo en forma de amor maternal y humillaciones).
En nombre de quienes habitan en vivienda ajena (que ya no es vientre amable sino una tumba o cárcel).
En nombre de quienes comen mendrugos ajenos (y aún los mastican con sentimiento de ladrón).
En nombre de quienes viven en un país ajeno (las casas y las fábricas y los comercios y las calles y las ciudades y los pueblos y los ríos y los lagos y los volcanes y los montes son siempre de otros y por eso está allí la policía y la guardia cuidándolos contra nosotros).
En nombre de quienes lo único que tienen es hambre explotación enfermedades sed de justicia y de agua persecuciones condenas soledad abandono opresión muerte.
Yo acuso a la propiedad privada de privarnos de todo.
Extraído del muro de Rosa Castellano en Facebook
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martes, 21 de junio de 2011
Immanuel Kant - 21-06-2011
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Immanuel Kant
Kant encasillado en su subjetividad, a la manera de Descartes, da a sus teorías una dirección muy distinta a la del filósofo francés.
Descartes se adentra en su yo, pero ha de encontrar el camino para elevarse a Dios, y a un tiempo, para dar «certidumbre╗ al mundo físico o de la res extensa.
Kant, encerrado en un mundo fenoménico, ha de descalificar la posibilidad de contactar a las cosas en sí mismas. Sean las del mundo, la de Dios, la del alma.
La filosofía de Kant no niega la existencia de Dios, ni un orden moral, ni la realidad pensable de un mundo físico.
Lo que niega —salvo en lo moral— es que la razón humana pueda trascender y llegar a esos entes en sí mismos: sean el «mundo», «Dios» o el «alma».
Además Kant constituyó la idea de que el mundo, el sol y todos los planetas son complementarios unos con otros.
Kant parte de la conciencia, de las representaciones fenoménicas del yo. Sean provenientes del mundo externo o interno. Y se aboca, desde un principio, a la estética trascendental.
Kant entiende por sensación el efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto somos afectados por él.
Se entiende que se prescinde por completo de la naturaleza del objeto afectante y que solamente se presta atención al efecto que se produce en nosotros, en lo puramente subjetivo.
La intuición empírica es una percepción cualquiera que refleja a un objeto, y así el conocimiento es considerado como un medio.
La intuición empírica es la que se refiere a un objeto, pero por medio de la sensación.
El fenómeno es el objeto indeterminado de la intuición empírica.
El árbol puede afectarnos y de él tenemos una representación fenoménica. Nada podemos saber del árbol en sí.
La realidad de la cosa, en ella misma, es un noúmeno no alcanzable.
__ Estética trascendental
En la Crítica de la razón pura se parte, asumiendo los resultados del empirismo, afirmando el valor primordial que se le da a la experiencia, en tanto esta permite presentar y conocer a los objetos, desde la percepción sensible o intuición (Anschauung).
La capacidad de recibir representaciones se llama sensibilidad, y es una receptividad, pues los objetos vienen dados por esta.
La capacidad que tenemos de pensar los objetos dados por la sensibilidad se llama entendimiento. Las intuiciones que se refieren a un objeto dado por las sensaciones se llaman intuiciones empíricas y el objeto sensible es llamado fenómeno (término de origen griego que significa «aquello que aparece»).
Asimismo a las representaciones en las que no se encuentra nada perteneciente a la sensación se las llama puras.
Se sigue que la ciencia de la sensibilidad es llamada Estética trascendental, que forma parte de la Doctrina Trascendental de los Elementos en la Crítica de la razón pura.
El empleo del término «Estética» en Kant difiere del uso que hizo Alexander Gottlieb Baumgarten del mismo término, en cuanto ciencia de lo bello.
El uso de Kant es en realidad más fiel a la etimología (αισθητική, aisthetike, viene de αἴσθησις, aisthesis, que significa 'sensación, sensibilidad') pero el de Baumgarten tuvo mejor fortuna.
La Estética trascendental muestra que, a pesar de la naturaleza receptiva de la sensibilidad, existen en ella unas condiciones a priori que nos permiten conocer, mediante el entendimiento, los objetos dados por el sentido externo (intuición).
Estas condiciones son el espacio y el tiempo.
Para que las sensaciones sean referidas a objetos externos, o alguna cosa que ocupe un lugar distinto del nuestro, y, asimismo, para poder entender los objetos como exteriores los unos a los otros, como situados en lugares diversos, es necesario que tengamos «antes» la representación del espacio, que servirá de base a las intuiciones.
De lo que se infiere que la representación del espacio no puede derivar de la relación de los fenómenos ofrecidos por la experiencia.
Todo lo contrario: es absolutamente necesario dar por sentado de manera a priori esta representación de espacio como dada para que la experiencia fenoménica sea posible.
El espacio, argumenta Kant, no puede ser un concepto del entendimiento puesto que los conceptos empíricos se elaboran sobre los objetos ya intuidos de forma sensible en el espacio y el tiempo; el espacio, como intuición, es anterior a cualquier intuición de objeto, anterior a cualquier experiencia; por eso, dice Kant, es una intuición pura.
La representación del espacio no es un producto de la experiencia; es una condición de posibilidad necesaria que sirve de base a todas las intuiciones externas. El espacio es la condición de posibilidad de existencia de todos los fenómenos.
Es importante comprender que el espacio es la forma en la cual todos los fenómenos externos se dan, o dicho de otro modo, en el espacio se da la intuición sensible.
De lo anterior se sigue que el espacio tendrá una doble cualidad: en tanto condición formal en la que se dan los fenómenos, el espacio posee una idealidad trascendental en la cual se prescinde de la sensibilidad, y una realidad empírica en la cual se validan objetivamente los fenómenos intuidos.
Por su lado, el tiempo es también una forma pura de la intuición sensible y es presupuesto desde el sujeto cognocente (de manera a priori)
El tiempo es una condición formal a priori de todos los fenómenos y posee validez objetiva en relación solo con los fenómenos.
El tiempo, al igual que el espacio, tampoco es un concepto discursivo, sino una forma pura de la intuición sensible.
Pero en este caso, el tiempo es además la forma del sentido interno. Kant se refiere a la capacidad que los sujetos tienen de intuirse a sí mismos, en la «apercepción», es decir la percepción de la propia identidad empírica, en una sucesión de momentos, que constituyen el tiempo.
El espacio da validez objetiva a los fenómenos en tanto estos existen en la sensibilidad (sentido externo) que pone en relación al sujeto con el objeto que es percibido como fuera.
El tiempo da validez objetiva a los fenómenos en tanto que estos son percibidos no solo en el espacio exterior, sino desde la apercepción que se percibe a sí misma y en relación con su experiencia externa según un antes y un después, es decir, en un momento de esa intuición pura que es el tiempo.
Se sigue de lo anterior que es posible pensar objetos que no estén dados en el espacio, pero no es posible pensar objetos que no estén dados en el tiempo.
El tiempo es en consecuencia la forma de la intuición pura de la sensibilidad interna y tiene en sí mismo realidad subjetiva en tanto permite al sujeto pensarse a sí mismo como objeto en el tiempo.
Finalmente el tiempo es asimismo forma de la intuición externa en la cual devienen todos los fenómenos intuidos en un espacio determinado.
De lo anterior Kant deduce que es imposible que los fenómenos existan por sí mismos, pues toda la realidad empírica se valida como algo real en tanto es intuida por el sujeto.
En consecuencia, espacio y tiempo, al ser formas puras de la intuición sensible, son también condiciones inherentes al sujeto que intuye y sin estas al sujeto se le haría imposible recibir representaciones.
Es así como la Estética Trascendental constituye el primer estadio de conocimiento del sujeto, y que tiene directa relación con la percepción sensible de objetos de la experiencia.
Cuando proyectamos hacia el exterior lo que denominamos extensión, estamos aplicando o sobreponiendo a los datos sensibles algo que no viene dado por ellos, algo puramente subjetivo, una forma, una condición previa de nuestra sensibilidad.
Todo lo que llamamos corporal no va más allá de la representación interna, aunque lo consideremos como externo.
En la primera edición de la Crítica de la razón pura Kant dice:
«El concepto trascendental de los fenómenos en el espacio es una advertencia crítica de que en general nada de lo percibido en el espacio es una cosa en sí, que el espacio es además una forma de las cosas; los objetos en sí nos son completamente desconocidos y lo que llamamos cosas exteriores no son más que representaciones de nuestra sensibilidad».
Podemos resumir la Estética Trascendental de la siguiente forma:
__ Analítica trascendental
Además de espacio y tiempo como formas puras de la sensibilidad, el hombre dispone de las categorías como funciones del entendimiento, tema que se aborda en la «Analítica trascendental».
La sensibilidad es receptiva, aunque no quiere decir esto que sea pasiva, pues presupone la actividad corporal.
El entendimiento es también activo y su función es la de producir (hervorbringen) los conceptos.
En este sentido, como ha mostrado Eugenio Moya en su reciente libro: Kant y las ciencias de la vida (Madrid, Biblioteca Nueva, 2008), la mente humana se comporta como cualquier ente vivo.
En efecto, de igual manera que éstos organizan y se autoorganizan a sí mismos a partir de las diferentes materias que les servían de alimento, de respiración, etc.; es decir, son autopoyéticos.
La mente tiene la capacidad para hacer emerger desde sí misma (selbstgebären), determinadas formas cognitivas a priori que organizan el material múltiple que le proporcionan los sentidos.
«En este sentido —dice Kant en la Crítica de la razón pura—, las impresiones dan el impulso inicial para abrir toda la facultad cognoscitiva en relación con ellos y para realizar la experiencia.
Ésta incluye dos elementos muy heterogéneos: una materia de conocimiento, extraída de los sentidos, y cierta forma de ordenarlos, extraída de la fuente interior de la pura intuición y del pensar, los cuales, impulsados por la materia, entran en acción y producen conceptos».
El a priori del entendimiento hay que concebirlo así, más que un conocimiento sustantivo, como una capacidad de producir conocimientos ajustando a ciertas reglas los materiales de la experiencia.
Ahora bien, en la medida en que sólo podemos aprender a partir de esas reglas, no podemos decir que todo conocimiento deba justificarse a partir de aquellos materiales.
Recapitulando:
Cuando tal cosa no ocurre, en el caso de los objetos denominados «metafísicos», como Dios, el alma, el mundo, tal función del entendimiento deriva sin mucho sentido y cae en las llamadas antinomias, en que tanto puede demostrarse como verdadera una posición como la contraria.
__ Ética
La ética kantiana está contenida en lo que se ha denominado como sus tres obras éticas: Fundamentación de la Metafísica de las costumbres, Crítica de la razón práctica y Metafísica de las costumbres.
Kant se caracterizó por la búsqueda de una ética o principios con el carácter de universalidad que posee la ciencia.
Para la consecución de dichos principios Kant separó las éticas en: éticas empíricas (todas las anteriores a él) y éticas formales (ética de Kant).
Este nuevo planteamiento acerca de la ética hace de Kant el padre de la filosofía moderna.
La razón teórica formula juicios frente a la razón práctica que formula imperativos.
Estos serán los pilares en los que se fundamenta la ética formal kantiana.
La ética debe ser universal y, por tanto, vacía de contenido empírico, pues de la experiencia no se puede extraer conocimiento universal.
Debe, además, ser a priori, es decir, anterior a la experiencia y autónoma, esto es, que la ley le viene dada desde dentro del propio individuo y no desde fuera.
Los imperativos de esta ley deben ser categóricos y no hipotéticos que son del tipo «Si quieres A, haz B».
En contraposición a la ética a Kant se encuentra la ética de Santo Tomás de Aquino.
El imperativo categórico tiene tres formulaciones:
A la primera interrogante trata de dar respuesta la moral. A la segunda, el análisis de la Crítica de la razón pura en torno de las posibilidades y límites del conocimiento humano. A la tercera trata de responder la religión.
Kant concluye su estudio epistemológico haciendo especial hincapié en la importancia del deber, que es donde reside la virtud de toda acción. Al hacer coincidir la máxima de cualquier acción con la ley práctica, el ser humano habrá encontrado el principio objetivo y universal del obrar.
__ Filosofía de la historia
Los escritos de Kant sobre filosofía de la historia forman tan sólo una parte menor de su amplia producción. Sin embargo, su impacto será importante, especialmente por su influencia sobre las filosofías de la historia de pensadores posteriores de gran importancia como Marx y Hegel.
El aporte decisivo de Kant a la filosofía de la historia es su Idea para una historia universal en clave cosmopolita (Idee zu einer allgemeinen Geschichte in weltbürgerlicher Absicht) de 1784.
La concepción histórica de Kant está inspirada por la idea aristotélica de la fisis, es decir, por la concepción de una naturaleza de las cosas, una esencia que se despliega y que contiene en sí tanto la necesidad como las leyes básicas del desarrollo.
Se trata de la idea de una potencialidad (potentia) que a través de su propio proceso natural de desarrollo (fisis) llega a hacerse realidad o actualidad (actus). De esta manera se alcanza la entelequia o fin del desarrollo. Kant transformará esta idea en la base de una visión progresiva de la historia totalmente ajena al pensamiento griego clásico.
Según Kant, una ley inmanente del progreso, dictada por la necesidad de la naturaleza de alcanzar sus fines, rige la historia aparentemente absurda y antojadiza de la especie humana, elevándola sucesivamente “desde el nivel inferior de la animalidad hasta el nivel supremo de la humanidad.”
La tarea del filósofo es, justamente, “descubrir en ese absurdo decurso de las cosas humanas una intención de la Naturaleza, a partir de la cual sea posible una historia de criaturas tales que, sin conducirse con arreglo a un plan propio, sí lo hagan conforme a un determinado plan de la Naturaleza.”
Según Kant, el hombre comparte, como especie, el destino teleológico o determinado por su fin que Aristóteles vio como la ley de desarrollo de todo lo natural: “Todas las disposiciones naturales de una criatura están destinadas a desarrollarse alguna vez completamente y con arreglo a un fin […]
En el hombre aquellas disposiciones naturales, que tienden al uso de la razón, deben desarrollarse por completo en la especie, mas no en el individuo.”
Esta es la fuerza que actúa entre bastidores con el fin de desplegar todas las potencialidades humanas y los individuos o los pueblos no son más que sus instrumentos inconscientes:
“Poco imaginan los hombres (en tanto que individuos e incluso como pueblos) que, al perseguir cada cual su propia intención según su parecer y a menudo en contra de los otros, siguen sin advertirlo, como un hilo conductor, la intención de la Naturaleza, que les es desconocida, y trabajan en pro de la misma.”
Esta idea de una fuerza oculta que actúa como motor e “hilo conductor” de una historia cuyo verdadero sentido no es comprendido por sus protagonistas directos no es sino una “naturalización aristotélica” de la idea de la Providencia y será central tanto en la visión de la historia de Hegel como en la de Marx.
Hegel reemplazará las leyes de la naturaleza de Kant por las de la lógica o razón y Marx pondrá a las fuerzas productivas en su lugar, pero la estructura mental diseñada por Kant permanecerá, en su esencia, intacta.
Ahora bien, el parentesco entre estos tres pensadores va mucho más allá de esto. Kant concibe también la historia como un proceso triádico o dividido en tres fases, que va desde el estado de animalidad, pasando por un largo desarrollo lleno de dolor, conflictos y luchas hasta llegar al fin de la historia, que será un estado de perfección que el mismo Kant define como quiliasmo, que no es sino el sinónimo de raíz griega de milenio (el Reino de Cristo sobre la Tierra que, según el Apocalipsis bíblico, durará mil años):
“Se puede considerar la historia de la especie humana en su conjunto como la ejecución de un plan oculto de la Naturaleza para llevar a cabo una constitución interior y –a tal fin– exteriormente perfecta, como el único estado en el que puede desarrollar plenamente todas sus disposiciones en la humanidad […] Como se ve, la filosofía también puede tener su quiliasmo”.
En un pasaje de otra obra, Kant se expresa de una forma aún más cargada de simbolismo milenarista: “Cuando la especie humana haya alcanzado su pleno destino y su perfección más alta posible, se constituirá el Reino de Dios sobre la tierra”.
De lo hasta aquí dicho sería, sin embargo, un serio error sacar la conclusión de que el gran filósofo de Königsberg hubiese sido un pensador milenarista en el verdadero sentido militante y revolucionario de la palabra. Para ello le faltan muchos de los elementos más esenciales y dinámicos del pensamiento milenarista tal como se estructuraba en el pensamiento medioeval o se estructurará en el marxismo venidero.
El anuncio del milenio es algo distante en Kant, casi teórico. Siempre que proclama su fe en un estado venidero de perfección o quiliasmo agrega frases como la siguiente: “si bien sólo cabe esperarlo tras el transcurso de muchos siglos”.
La adhesión a lo que el mismo Kant en otro escrito caracteriza como “la concepción quiliástica de la historia” va unida a una sobria y a veces sombría descripción de la situación y posibilidades actuales de hombre y, más importante aún, sobre su naturaleza esencialmente imperfecta tal como nos lo recuerda su famosa frase sobre el madero torcido del cual está hecho lo humano y del cual nada recto puede tallarse.
El de Kant no es, por tanto, sino un “utopismo light”, suave y lejano, una premisa metodológica más que otra cosa, y por ello incapaz de despertar las esperanzas y energías revolucionarias de sus contemporáneos.
Sin embargo, su herencia no tardaría en evolucionar hacia la actualización (con Hegel) y el intento de realización revolucionaria (con Marx) del sueño de una realización plena de las potencialidades humanas en una sociedad sin conflictos ni contradicciones.
En el mismo sentido faltan en Kant los componentes esenciales de los mitos movilizadores centrales del milenarismo y las utopías revolucionarias en torno a una “Edad de Oro” perdida y a una especie de paraíso venidero.
A la famosa Edad de Oro le dedica todo un ensayo en 1786 titulado Probable inicio de la historia humana (Muthmaßlicher Anfang der Menschengeschichte), calificándola allí de un “espectro” que sólo sirve para alentar el “vano anhelo” de su restauración. El comienzo de la historia es para Kant algo tan alejado de toda quimera como lo es la pura y bruta animalidad.
La verdadera historia –la historia de la lenta y difícil humanización del hombre, es decir, de su auto constitución en un ser moral y libre– comienza con el primer paso desde esta animalidad hacia la moralidad o, lo que es lo mismo, con la irrupción de la libertad, que saca al hombre de la existencia meramente instintiva propia del estado puro de naturaleza.
Pero con la libertad llega no sólo el bien sino también el mal y, según la enumeración de Kant, “la discordia”, “la propiedad del suelo”, “la desigualdad entre los hombres, el “constante peligro de guerra”, “la más abyecta esclavitud” y “los vicios”.
Tan desolador es este panorama que Kant, en el mismo ensayo, debe hacer grandes esfuerzos para combatir aquel “descontento con la Providencia” y la desesperanza a que toda esta evidencia puede llevar.
Finalmente está, si bien “en un horizonte muy lejano”, el “fin final” de la historia y de la naturaleza humana, el estado de perfección o el Reino de Dios sobre la tierra, pero la descripción de Kant del mismo es un verdadero anticlímax:
se trata de la moralidad y la legalidad, del hombre que vive de acuerdo al imperativo categórico y ata definitivamente su animalidad con las cadenas de una conducta moral voluntariamente asumida.
Esto está, obviamente, a años luz de los sueños mesiánicos de la mayoría de los partidarios más utópicos de la idea del progreso acerca del advenimiento de una sociedad de total libertad, hermandad y comunidad.
Nada hay en Kant que de manera alguna se acerque al delirio de los “espíritus libres” del milenarismo medieval, al “hombre nuevo” del comunismo venidero o al sueño nazi del Tercer Reich como una comunidad superior en base a una “raza superior”.
Extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Immanuel_Kant
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Immanuel Kant
Kant encasillado en su subjetividad, a la manera de Descartes, da a sus teorías una dirección muy distinta a la del filósofo francés.
Descartes se adentra en su yo, pero ha de encontrar el camino para elevarse a Dios, y a un tiempo, para dar «certidumbre╗ al mundo físico o de la res extensa.
Kant, encerrado en un mundo fenoménico, ha de descalificar la posibilidad de contactar a las cosas en sí mismas. Sean las del mundo, la de Dios, la del alma.
La filosofía de Kant no niega la existencia de Dios, ni un orden moral, ni la realidad pensable de un mundo físico.
Lo que niega —salvo en lo moral— es que la razón humana pueda trascender y llegar a esos entes en sí mismos: sean el «mundo», «Dios» o el «alma».
Además Kant constituyó la idea de que el mundo, el sol y todos los planetas son complementarios unos con otros.
Kant parte de la conciencia, de las representaciones fenoménicas del yo. Sean provenientes del mundo externo o interno. Y se aboca, desde un principio, a la estética trascendental.
Kant entiende por sensación el efecto de un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto somos afectados por él.
Se entiende que se prescinde por completo de la naturaleza del objeto afectante y que solamente se presta atención al efecto que se produce en nosotros, en lo puramente subjetivo.
La intuición empírica es una percepción cualquiera que refleja a un objeto, y así el conocimiento es considerado como un medio.
La intuición empírica es la que se refiere a un objeto, pero por medio de la sensación.
El fenómeno es el objeto indeterminado de la intuición empírica.
El árbol puede afectarnos y de él tenemos una representación fenoménica. Nada podemos saber del árbol en sí.
La realidad de la cosa, en ella misma, es un noúmeno no alcanzable.
__ Estética trascendental
En la Crítica de la razón pura se parte, asumiendo los resultados del empirismo, afirmando el valor primordial que se le da a la experiencia, en tanto esta permite presentar y conocer a los objetos, desde la percepción sensible o intuición (Anschauung).
La capacidad de recibir representaciones se llama sensibilidad, y es una receptividad, pues los objetos vienen dados por esta.
La capacidad que tenemos de pensar los objetos dados por la sensibilidad se llama entendimiento. Las intuiciones que se refieren a un objeto dado por las sensaciones se llaman intuiciones empíricas y el objeto sensible es llamado fenómeno (término de origen griego que significa «aquello que aparece»).
Asimismo a las representaciones en las que no se encuentra nada perteneciente a la sensación se las llama puras.
Se sigue que la ciencia de la sensibilidad es llamada Estética trascendental, que forma parte de la Doctrina Trascendental de los Elementos en la Crítica de la razón pura.
El empleo del término «Estética» en Kant difiere del uso que hizo Alexander Gottlieb Baumgarten del mismo término, en cuanto ciencia de lo bello.
El uso de Kant es en realidad más fiel a la etimología (αισθητική, aisthetike, viene de αἴσθησις, aisthesis, que significa 'sensación, sensibilidad') pero el de Baumgarten tuvo mejor fortuna.
La Estética trascendental muestra que, a pesar de la naturaleza receptiva de la sensibilidad, existen en ella unas condiciones a priori que nos permiten conocer, mediante el entendimiento, los objetos dados por el sentido externo (intuición).
Estas condiciones son el espacio y el tiempo.
Para que las sensaciones sean referidas a objetos externos, o alguna cosa que ocupe un lugar distinto del nuestro, y, asimismo, para poder entender los objetos como exteriores los unos a los otros, como situados en lugares diversos, es necesario que tengamos «antes» la representación del espacio, que servirá de base a las intuiciones.
De lo que se infiere que la representación del espacio no puede derivar de la relación de los fenómenos ofrecidos por la experiencia.
Todo lo contrario: es absolutamente necesario dar por sentado de manera a priori esta representación de espacio como dada para que la experiencia fenoménica sea posible.
El espacio, argumenta Kant, no puede ser un concepto del entendimiento puesto que los conceptos empíricos se elaboran sobre los objetos ya intuidos de forma sensible en el espacio y el tiempo; el espacio, como intuición, es anterior a cualquier intuición de objeto, anterior a cualquier experiencia; por eso, dice Kant, es una intuición pura.
La representación del espacio no es un producto de la experiencia; es una condición de posibilidad necesaria que sirve de base a todas las intuiciones externas. El espacio es la condición de posibilidad de existencia de todos los fenómenos.
Es importante comprender que el espacio es la forma en la cual todos los fenómenos externos se dan, o dicho de otro modo, en el espacio se da la intuición sensible.
De lo anterior se sigue que el espacio tendrá una doble cualidad: en tanto condición formal en la que se dan los fenómenos, el espacio posee una idealidad trascendental en la cual se prescinde de la sensibilidad, y una realidad empírica en la cual se validan objetivamente los fenómenos intuidos.
Por su lado, el tiempo es también una forma pura de la intuición sensible y es presupuesto desde el sujeto cognocente (de manera a priori)
El tiempo es una condición formal a priori de todos los fenómenos y posee validez objetiva en relación solo con los fenómenos.
El tiempo, al igual que el espacio, tampoco es un concepto discursivo, sino una forma pura de la intuición sensible.
Pero en este caso, el tiempo es además la forma del sentido interno. Kant se refiere a la capacidad que los sujetos tienen de intuirse a sí mismos, en la «apercepción», es decir la percepción de la propia identidad empírica, en una sucesión de momentos, que constituyen el tiempo.
El espacio da validez objetiva a los fenómenos en tanto estos existen en la sensibilidad (sentido externo) que pone en relación al sujeto con el objeto que es percibido como fuera.
El tiempo da validez objetiva a los fenómenos en tanto que estos son percibidos no solo en el espacio exterior, sino desde la apercepción que se percibe a sí misma y en relación con su experiencia externa según un antes y un después, es decir, en un momento de esa intuición pura que es el tiempo.
Se sigue de lo anterior que es posible pensar objetos que no estén dados en el espacio, pero no es posible pensar objetos que no estén dados en el tiempo.
El tiempo es en consecuencia la forma de la intuición pura de la sensibilidad interna y tiene en sí mismo realidad subjetiva en tanto permite al sujeto pensarse a sí mismo como objeto en el tiempo.
Finalmente el tiempo es asimismo forma de la intuición externa en la cual devienen todos los fenómenos intuidos en un espacio determinado.
De lo anterior Kant deduce que es imposible que los fenómenos existan por sí mismos, pues toda la realidad empírica se valida como algo real en tanto es intuida por el sujeto.
En consecuencia, espacio y tiempo, al ser formas puras de la intuición sensible, son también condiciones inherentes al sujeto que intuye y sin estas al sujeto se le haría imposible recibir representaciones.
Es así como la Estética Trascendental constituye el primer estadio de conocimiento del sujeto, y que tiene directa relación con la percepción sensible de objetos de la experiencia.
Cuando proyectamos hacia el exterior lo que denominamos extensión, estamos aplicando o sobreponiendo a los datos sensibles algo que no viene dado por ellos, algo puramente subjetivo, una forma, una condición previa de nuestra sensibilidad.
Todo lo que llamamos corporal no va más allá de la representación interna, aunque lo consideremos como externo.
En la primera edición de la Crítica de la razón pura Kant dice:
«El concepto trascendental de los fenómenos en el espacio es una advertencia crítica de que en general nada de lo percibido en el espacio es una cosa en sí, que el espacio es además una forma de las cosas; los objetos en sí nos son completamente desconocidos y lo que llamamos cosas exteriores no son más que representaciones de nuestra sensibilidad».
Podemos resumir la Estética Trascendental de la siguiente forma:
- Que son las impresiones (elemento material del conocimiento) las que ponen en marcha la mente humana.
- Que las impresiones son condición necesaria, pero no suficiente, para que se produzca el conocimiento sensible, o sea, para que podamos ver, oir, tocar... Hace falta algo más.
- Ese algo más que falta es aportado por el sujeto que conoce, por dos formas a priori de la sensibilidad: el espacio y el tiempo; con lo que cualquier acceso a las cosas en sí mismas sería en principio imposible para una mente receptivamente sensible como es la humana. Lo en-sí hay que suponer que existe, independientemente de que un sujeto lo conozca o no. Además, es causa de las impresiones que afectan nuestra sensibilidad, pero cualquier afirmación sobre ellas carece de sentido.
- Cuando, gracias al espacio y al tiempo ordenamos las impresiones, se produce el conocimiento o representación sensible, es decir, podemos ver, oir, tocar... Se ha realizado entonces la síntesis de aprehensión.
__ Analítica trascendental
Además de espacio y tiempo como formas puras de la sensibilidad, el hombre dispone de las categorías como funciones del entendimiento, tema que se aborda en la «Analítica trascendental».
La sensibilidad es receptiva, aunque no quiere decir esto que sea pasiva, pues presupone la actividad corporal.
El entendimiento es también activo y su función es la de producir (hervorbringen) los conceptos.
En este sentido, como ha mostrado Eugenio Moya en su reciente libro: Kant y las ciencias de la vida (Madrid, Biblioteca Nueva, 2008), la mente humana se comporta como cualquier ente vivo.
En efecto, de igual manera que éstos organizan y se autoorganizan a sí mismos a partir de las diferentes materias que les servían de alimento, de respiración, etc.; es decir, son autopoyéticos.
La mente tiene la capacidad para hacer emerger desde sí misma (selbstgebären), determinadas formas cognitivas a priori que organizan el material múltiple que le proporcionan los sentidos.
«En este sentido —dice Kant en la Crítica de la razón pura—, las impresiones dan el impulso inicial para abrir toda la facultad cognoscitiva en relación con ellos y para realizar la experiencia.
Ésta incluye dos elementos muy heterogéneos: una materia de conocimiento, extraída de los sentidos, y cierta forma de ordenarlos, extraída de la fuente interior de la pura intuición y del pensar, los cuales, impulsados por la materia, entran en acción y producen conceptos».
El a priori del entendimiento hay que concebirlo así, más que un conocimiento sustantivo, como una capacidad de producir conocimientos ajustando a ciertas reglas los materiales de la experiencia.
Ahora bien, en la medida en que sólo podemos aprender a partir de esas reglas, no podemos decir que todo conocimiento deba justificarse a partir de aquellos materiales.
Recapitulando:
- El origen de todos nuestros conocimientos está en los sentidos. El espacio es la forma que aportamos para las representaciones externas. El tiempo es la forma pura que previamente aportamos tanto para lo externo como para lo interno.
- Aparte de estas formas puras, la razón humana dispone de la facultad del entendimiento, conformadora espontánea con su bagaje de categorías.
- Las intuiciones sensibles por sí mismas y solas no engendran conocimiento: son ciegas.
- Las intuiciones sensibles constituyen materia de conocimiento en tanto se someten a la conceptualización del entendimiento. Y a partir de allí opera nuestro aparato discursivo.
Cuando tal cosa no ocurre, en el caso de los objetos denominados «metafísicos», como Dios, el alma, el mundo, tal función del entendimiento deriva sin mucho sentido y cae en las llamadas antinomias, en que tanto puede demostrarse como verdadera una posición como la contraria.
__ Ética
La ética kantiana está contenida en lo que se ha denominado como sus tres obras éticas: Fundamentación de la Metafísica de las costumbres, Crítica de la razón práctica y Metafísica de las costumbres.
Kant se caracterizó por la búsqueda de una ética o principios con el carácter de universalidad que posee la ciencia.
Para la consecución de dichos principios Kant separó las éticas en: éticas empíricas (todas las anteriores a él) y éticas formales (ética de Kant).
Este nuevo planteamiento acerca de la ética hace de Kant el padre de la filosofía moderna.
La razón teórica formula juicios frente a la razón práctica que formula imperativos.
Estos serán los pilares en los que se fundamenta la ética formal kantiana.
La ética debe ser universal y, por tanto, vacía de contenido empírico, pues de la experiencia no se puede extraer conocimiento universal.
Debe, además, ser a priori, es decir, anterior a la experiencia y autónoma, esto es, que la ley le viene dada desde dentro del propio individuo y no desde fuera.
Los imperativos de esta ley deben ser categóricos y no hipotéticos que son del tipo «Si quieres A, haz B».
En contraposición a la ética a Kant se encuentra la ética de Santo Tomás de Aquino.
El imperativo categórico tiene tres formulaciones:
- «Obra sólo según una máxima tal, que puedas querer al mismo tiempo que se torne en ley universal».
- «Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca solamente como un medio».
- «Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines».
A la primera interrogante trata de dar respuesta la moral. A la segunda, el análisis de la Crítica de la razón pura en torno de las posibilidades y límites del conocimiento humano. A la tercera trata de responder la religión.
Kant concluye su estudio epistemológico haciendo especial hincapié en la importancia del deber, que es donde reside la virtud de toda acción. Al hacer coincidir la máxima de cualquier acción con la ley práctica, el ser humano habrá encontrado el principio objetivo y universal del obrar.
__ Filosofía de la historia
Los escritos de Kant sobre filosofía de la historia forman tan sólo una parte menor de su amplia producción. Sin embargo, su impacto será importante, especialmente por su influencia sobre las filosofías de la historia de pensadores posteriores de gran importancia como Marx y Hegel.
El aporte decisivo de Kant a la filosofía de la historia es su Idea para una historia universal en clave cosmopolita (Idee zu einer allgemeinen Geschichte in weltbürgerlicher Absicht) de 1784.
La concepción histórica de Kant está inspirada por la idea aristotélica de la fisis, es decir, por la concepción de una naturaleza de las cosas, una esencia que se despliega y que contiene en sí tanto la necesidad como las leyes básicas del desarrollo.
Se trata de la idea de una potencialidad (potentia) que a través de su propio proceso natural de desarrollo (fisis) llega a hacerse realidad o actualidad (actus). De esta manera se alcanza la entelequia o fin del desarrollo. Kant transformará esta idea en la base de una visión progresiva de la historia totalmente ajena al pensamiento griego clásico.
Según Kant, una ley inmanente del progreso, dictada por la necesidad de la naturaleza de alcanzar sus fines, rige la historia aparentemente absurda y antojadiza de la especie humana, elevándola sucesivamente “desde el nivel inferior de la animalidad hasta el nivel supremo de la humanidad.”
La tarea del filósofo es, justamente, “descubrir en ese absurdo decurso de las cosas humanas una intención de la Naturaleza, a partir de la cual sea posible una historia de criaturas tales que, sin conducirse con arreglo a un plan propio, sí lo hagan conforme a un determinado plan de la Naturaleza.”
Según Kant, el hombre comparte, como especie, el destino teleológico o determinado por su fin que Aristóteles vio como la ley de desarrollo de todo lo natural: “Todas las disposiciones naturales de una criatura están destinadas a desarrollarse alguna vez completamente y con arreglo a un fin […]
En el hombre aquellas disposiciones naturales, que tienden al uso de la razón, deben desarrollarse por completo en la especie, mas no en el individuo.”
Esta es la fuerza que actúa entre bastidores con el fin de desplegar todas las potencialidades humanas y los individuos o los pueblos no son más que sus instrumentos inconscientes:
“Poco imaginan los hombres (en tanto que individuos e incluso como pueblos) que, al perseguir cada cual su propia intención según su parecer y a menudo en contra de los otros, siguen sin advertirlo, como un hilo conductor, la intención de la Naturaleza, que les es desconocida, y trabajan en pro de la misma.”
Esta idea de una fuerza oculta que actúa como motor e “hilo conductor” de una historia cuyo verdadero sentido no es comprendido por sus protagonistas directos no es sino una “naturalización aristotélica” de la idea de la Providencia y será central tanto en la visión de la historia de Hegel como en la de Marx.
Hegel reemplazará las leyes de la naturaleza de Kant por las de la lógica o razón y Marx pondrá a las fuerzas productivas en su lugar, pero la estructura mental diseñada por Kant permanecerá, en su esencia, intacta.
Ahora bien, el parentesco entre estos tres pensadores va mucho más allá de esto. Kant concibe también la historia como un proceso triádico o dividido en tres fases, que va desde el estado de animalidad, pasando por un largo desarrollo lleno de dolor, conflictos y luchas hasta llegar al fin de la historia, que será un estado de perfección que el mismo Kant define como quiliasmo, que no es sino el sinónimo de raíz griega de milenio (el Reino de Cristo sobre la Tierra que, según el Apocalipsis bíblico, durará mil años):
“Se puede considerar la historia de la especie humana en su conjunto como la ejecución de un plan oculto de la Naturaleza para llevar a cabo una constitución interior y –a tal fin– exteriormente perfecta, como el único estado en el que puede desarrollar plenamente todas sus disposiciones en la humanidad […] Como se ve, la filosofía también puede tener su quiliasmo”.
En un pasaje de otra obra, Kant se expresa de una forma aún más cargada de simbolismo milenarista: “Cuando la especie humana haya alcanzado su pleno destino y su perfección más alta posible, se constituirá el Reino de Dios sobre la tierra”.
De lo hasta aquí dicho sería, sin embargo, un serio error sacar la conclusión de que el gran filósofo de Königsberg hubiese sido un pensador milenarista en el verdadero sentido militante y revolucionario de la palabra. Para ello le faltan muchos de los elementos más esenciales y dinámicos del pensamiento milenarista tal como se estructuraba en el pensamiento medioeval o se estructurará en el marxismo venidero.
El anuncio del milenio es algo distante en Kant, casi teórico. Siempre que proclama su fe en un estado venidero de perfección o quiliasmo agrega frases como la siguiente: “si bien sólo cabe esperarlo tras el transcurso de muchos siglos”.
La adhesión a lo que el mismo Kant en otro escrito caracteriza como “la concepción quiliástica de la historia” va unida a una sobria y a veces sombría descripción de la situación y posibilidades actuales de hombre y, más importante aún, sobre su naturaleza esencialmente imperfecta tal como nos lo recuerda su famosa frase sobre el madero torcido del cual está hecho lo humano y del cual nada recto puede tallarse.
El de Kant no es, por tanto, sino un “utopismo light”, suave y lejano, una premisa metodológica más que otra cosa, y por ello incapaz de despertar las esperanzas y energías revolucionarias de sus contemporáneos.
Sin embargo, su herencia no tardaría en evolucionar hacia la actualización (con Hegel) y el intento de realización revolucionaria (con Marx) del sueño de una realización plena de las potencialidades humanas en una sociedad sin conflictos ni contradicciones.
En el mismo sentido faltan en Kant los componentes esenciales de los mitos movilizadores centrales del milenarismo y las utopías revolucionarias en torno a una “Edad de Oro” perdida y a una especie de paraíso venidero.
A la famosa Edad de Oro le dedica todo un ensayo en 1786 titulado Probable inicio de la historia humana (Muthmaßlicher Anfang der Menschengeschichte), calificándola allí de un “espectro” que sólo sirve para alentar el “vano anhelo” de su restauración. El comienzo de la historia es para Kant algo tan alejado de toda quimera como lo es la pura y bruta animalidad.
La verdadera historia –la historia de la lenta y difícil humanización del hombre, es decir, de su auto constitución en un ser moral y libre– comienza con el primer paso desde esta animalidad hacia la moralidad o, lo que es lo mismo, con la irrupción de la libertad, que saca al hombre de la existencia meramente instintiva propia del estado puro de naturaleza.
Pero con la libertad llega no sólo el bien sino también el mal y, según la enumeración de Kant, “la discordia”, “la propiedad del suelo”, “la desigualdad entre los hombres, el “constante peligro de guerra”, “la más abyecta esclavitud” y “los vicios”.
Tan desolador es este panorama que Kant, en el mismo ensayo, debe hacer grandes esfuerzos para combatir aquel “descontento con la Providencia” y la desesperanza a que toda esta evidencia puede llevar.
Finalmente está, si bien “en un horizonte muy lejano”, el “fin final” de la historia y de la naturaleza humana, el estado de perfección o el Reino de Dios sobre la tierra, pero la descripción de Kant del mismo es un verdadero anticlímax:
se trata de la moralidad y la legalidad, del hombre que vive de acuerdo al imperativo categórico y ata definitivamente su animalidad con las cadenas de una conducta moral voluntariamente asumida.
Esto está, obviamente, a años luz de los sueños mesiánicos de la mayoría de los partidarios más utópicos de la idea del progreso acerca del advenimiento de una sociedad de total libertad, hermandad y comunidad.
Nada hay en Kant que de manera alguna se acerque al delirio de los “espíritus libres” del milenarismo medieval, al “hombre nuevo” del comunismo venidero o al sueño nazi del Tercer Reich como una comunidad superior en base a una “raza superior”.
Extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Immanuel_Kant
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Acerca de la “cosa”
Acerca de la “cosa”
La “cosa” fué una bola de nieve creada por los coetáneos en las altas cumbres de Los Andes, con el propósito de experimentar y divertirse con diversas formas geométricas.
Se cuenta que un mal espíritu (o un mal viento) la hizo rodar cuesta abajo y que al llegar a los valles, sus numerosas formas comenzaron a afectar la vida de la gente de los villorrios.
Los cambios de temperatura finalmente la derritieron, pero su agua regó abundamente los faldeos de la cordillera, donde es posible ver todavía su bella vegetación.
Algunos conocedores hacen peregrinajes, al comienzo del verano, para recoger las espinacas telúricas que se dice crecen en abundancia y que confieren energías extraordinarias.
Extraído de: http://omarpal.blogspot.com/2011/01/faq-1-quien-es-h.html
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Bonus Track: El Centinela de Piedra
Conversación entre Yuri Tokarev y el viejo Vergara
"... Era muy de noche cuando sorbieron el último mate. También habían intercambiado alimentos. El charqui de guanaco, si bien salado y seco, resultó comestible. Entre unas piedras ahumadas, todavía se conservaban las brasas del fuego que había hecho, gracias a la jarilla y las chilcas que el viejo recogiera en el camino. Sobre una piedra, la lámpara de keroseno daba su luz amarilla a la cueva. Mientras, algunas sombras se movían siguiendo a la llama amenazada por el viento, a través del vidrio roto. Yuri pregunto directamente:
‑ ¿Es posible entrar en la montaña?
- Ya ve, estamos ‘dentro –respondió el viejo
‑ Me refiero al Aconcagua ‑aclaró el profesor
‑ Depende qué busque usté –explicó don Vergara, mientras hurgaba sus dientes con un pequeño trozo de jarilla. Luego continuó:
‑La indiada le puso «Aconcagua» al cerro. Eso quiere decir: «centinela de piedra».
Pensaban que había un gigante `dentro que vigilaba al mundo, pero se durmió por el frío y quedo congelao. ¡Indios brutos! ‑exclamó, al tiempo que sacaba un bolsito y papeles de cigarrillo. Distribuyó el tabaco sobre una pequeña hoja y al replegarla en forma de cilindro, pasó la lengua a todo su largo. Acercó una rama con su extremo convertido en brasa. Aspiró y luego lanzó con satisfacción una bocanada de humo.
‑Imagínese ‑siguió‑, cada vez que tiembla o hay un terremoto, es porque el centinela quiere despertar. Pero eso no será posible, hasta que el amor de una India le caliente su enorme corazón de hielo. Entonces se pondrá en pie y alzándose hasta el cielo, con un arco de estrellas, lanzará sus flechas de luz por el mundo de la noche. ¡Tipos brutos! ‑afirmó palmoteando una rodilla. La laguna es una lágrima de la India que lloro cuando vio que el centinela estaba congelao. La india fue a buscar ayuda, pero algún día volverá en un carro de fuego y le dirá una poesía convertida en viento. Una poesía que debe enseñarle un hombrecito como uste’, o como yo... Mientras tanto, nadie puede entrar en el Aconcagua, porque un guardián defiende su enorme corazón de hielo.
Yuri estaba conmovido. Sabía que el viejo le estaba explicando el nudo del problema, pero chocaba con la barrera de las palabras. Igual le había pasado con Tensing. Entonces don Vergara se puso en pie. Su sombra se proyectó enorme sobre el fondo de la cueva y una voz milenaria salió de su garganta:
- Tiene que morir, tiene que vivir. Tiene que enseñar eso a otros, porque están enfermos. Ésa es la forma de curar. Debe llegar a todos, porque esa enfermedad quiere que se maten. Es necesario que todos escuchen... Nos veremos nuevamente, pero ya no morirá jamás...".
El Informe Tokarev - Fragmento - Salvatore Pulleda.
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