*
Jean-Paul Sartre - Citas
- Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es.
- Soñar en teoría, es vivir un poco, pero vivir soñando es no existir.
- El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace.
- Los cobardes son los que se esconden bajo las normas.
- Una batalla perdida es una batalla que uno cree que ha perdido.
- Al querer la libertad descubrimos que ella depende enteramente de la libertad de los demás.
- Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.
- Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren.
- El hombre es el ser por el cual la nada adviene al mundo.
- El hombre está condenado a ser libre.
- El hombre está siempre separado de su esencia por una nada.
- El hombre nace libre, responsable y sin excusas.
- Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros.
- El infierno son los otros.
- El mundo podría existir muy bien sin la literatura, e incluso mejor sin el hombre.
- En el amor, uno y uno son uno.
- " __ Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave...". 'La Nausea'
- Habremos de ser lo que hagamos, con aquello que hicieron de nosotros.
- Incluso el pasado puede modificarse.
- Inventariar perpetuamente lo que se es Es, renegar constantemente de sí y refugiarse en una esfera en que no se es ya nada más que una pura y libre mirada.
- [La Nada se da] en el seno mismo del ser, en su meollo, como un gusano.
- Lo más desagradable del mal es que a uno lo acostumbra.
- Los hombres son como los dados, se lanzan en la partida de la vida.
- Nada. He existido.
- Ningún hombre es igual a otro. Ni mejor ni peor, es otro. Y si dos están de acuerdo alguna vez, es por un malentendido.
- No perdamos nada de nuestro tiempo; quizás los hubo más bellos, pero este es el nuestro.
- No podemos ser nada sin jugar a serlo.
- No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas, sino por la forma en que se digan.
- No somos libres de dejar de ser libres.
- Querer a alguien es una hazaña, se necesita energía, generosidad, ceguera, hasta hay un momento, un principio mismo en que es preciso saltar un precipicio, si uno reflexiona, no lo hará.
- Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es.
- Temblad ante el esclavo cuando rompe sus cadenas, no tembléis ante el hombre libre.
- Todo ha sido descubierto salvo cómo vivir.
- Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por casualidad.
- Trata de amar al prójimo. Ya me dirás el resultado.
- Aquello que cada uno de nosotros es, en cada momento de su vida, es la suma de sus elecciones previas. El hombre es lo que decide ser.
_____________________________________________________________________________________
Extraído de: http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/jean-paul-sartre.html , de: http://es.wikiquote.org/wiki/Jean-Paul_Sartre , y otros sitios
_____________________________________________________________________________________
.
sábado, 13 de marzo de 2010
miércoles, 3 de marzo de 2010
La nueva justicia y la palabra del EZLN. Bárbara Zamora. 03-03-2010
*
En el marco jurídico nacional y en la legislación internacional,
se han establecido derechos para todos los seres humanos entre los cuales está el derecho a la justicia;
justicia que debe ser impartida por tribunales independientes cuyas resoluciones deben emitirse de manera pronta,
completa, imparcial y gratuita por jueces independientes e imparciales.
Este derecho a la justicia se encuentra establecido en el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos;
el artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos;
el artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos;
el artículo XVIII de la Declaración Americana sobre Derechos y Deberes del hombre;
el artículo 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
A pesar de lo que ordenan estas legislaciones tanto nacionales como internacionales,
lo que ocurre en la realidad es algo totalmente diferente y no tiene nada que ver con el ideal de justicia que señalan estos instrumentos jurídicos.
El problema esencial es que la justicia ya no está dirigida a restablecer la armonía, quizá porque en nuestra época ya no tenemos una idea de lo que significa el Orden y la Armonía.
La justicia y su aplicación están íntimamente ligadas a la noción de delito.
De aquello que los hombres consideran un delito,
podemos hacernos una idea de lo que es la justicia para un grupo de hombres o para una sociedad.
Es evidente que hoy ya no se legisla para tratar de mantener el orden del mundo,
el difícil equilibrio que rige todas las cosas, sino para restablecer o proteger los intereses y los valores que han pactado un grupo de hombres o una sociedad.
Cuando un delito es abolido significa que esa sociedad ya no reconoce en él una transgresión a sus valores
o a los fundamentos que tejen sus estructuras, sus instituciones o sus intereses.
Si un delito es abolido significa que ya no atenta contra el equilibrio de la sociedad, pues ese equilibrio se ha desplazado hacia otros lugares.
Por ejemplo, se suprimen delitos como el adulterio y la difamación;
en cambio se tipifica como conducta delictiva el reclamo de un derecho calificándola como terrorismo,
creando estados de excepción donde todos los derechos y libertades están limitados,
condicionados o anulados por la violencia de las fuerzas militares y policiales.
La gran similitud de la reforma constitucional penal mexicana con la ley antiterrorista española y la ley patriótica de Estados Unidos,
nos demuestra que las leyes se globalizan y obedecen a los intereses de los gobiernos.
Es por ello que ya no reconocemos a las instituciones judiciales de nuestro país o del mundo,
porque ya no nos reconocemos en el orden que nos proponen,
en los hilos que tejen la comunidad de la que pretenden hacernos parte.
Esa justicia es ilegitima porque el tipo de universo que protege no es el que nosotros hemos imaginado,
ni el que nosotros hemos pactado.
La justicia es impuesta y aplicada por aquellos que tienen el poder,
es el reflejo del mundo tal y como ellos lo conciben.
Esta es la razón por la que una gran mayoría de la población,
la más pobre, siempre se ha sentido excluida o atacada por esa justicia,
pues en el orden del mundo que ésta trata de proteger,
ellos están ausentes, o son considerados como enemigos.
Las penas y los castigos están destinados a conservar una estructura social;
son un procedimiento, un mecanismo político, para mantener el orden impuesto desde el poder.
En suma, en los tribunales no se administra justicia,
solo se aplican las leyes y además se hace de manera discrecional y con criterios políticos.
Ejemplos de ellos tenemos muchos:
los mineros de Pasta de Conchos, los colonos de Lomas del Poleo, los presos de Atenco, los muertos y los presos de Oaxaca, los mineros de Cananea, los electricistas del SME, los niños quemados en la guardería de Sonora, las familias asesinadas por los militares en los retenes, los ejidatarios de San Pedro Tultepec, los comuneros de San Miguel Xoltepec, la comunidad de Santa Cruz Atizapán, la comunidad de San Agustín, el ejido Playa Limón. los comuneros de Ocotepec.
Esta comunidad de Ocotepec, hizo valer su derecho a elegir sus autoridades internas como es el comisariado de bienes comunales mediante usos y costumbres, como lo había venido haciendo siempre;
sin embargo, con una resolución ignominiosa y cantinflesca, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, determinó que esta actividad,
es decir la de elegir a su comisariado “no puede formar parte del ejercicio de libre determinación de las comunidades indígenas,
ya que en caso de realizar tales actividades las comunidades indígenas, se correría el riesgo de quebrantar la unidad nacional”
Por todas estas razones es que ahora debemos hablar de una nueva justicia y primero tenemos que interrogarnos sobre la experiencia política que debe sustentarla
¿Qué es una experiencia política?
Es la experiencia del vínculo entre los hombres,
un vínculo que crea una comunidad entre ellos.
La dimensión y la profundidad política de una sociedad están íntimamente relacionadas con el tipo de vínculo que han establecido los hombres que la conforman.
Hay que preguntarnos,
¿cuál es el vínculo que hoy nos une como sociedad?
¿cuál es la expresión de nuestra experiencia política?
Probablemente no existe.
No son sin duda, las elecciones. No son las leyes que hoy rigen al país.
No es, como quieren hacernos creer, el combate a la delincuencia organizada o al terrorismo.
El vínculo que había ente nosotros se ha roto y, al romperse, se anuló toda posibilidad de justicia.
Después de la Revolución mexicana, nuestro vínculo fue la Constitución de 1917.
Es decir, nuestra experiencia política y, con ello, nuestra experiencia de la justicia, estaba fundada en este libro, en la palabra.
Hoy esa Constitución ya no existe. Y aún, si existiera. Ya no sería lo suficientemente fuerte para renovar los vínculos que se han roto entre nosotros.
En el caos que hoy se ha instaurado, debemos imaginar nuevos vínculos entre nosotros.
Tal vez necesitamos algo más que una revolución, porque una revolución solo sirve para derrocar temporalmente a una persona o a un gobierno.
Pero nuestra revolución debe servir para forjar una nueva armonía, para imaginar y construir los vínculos políticos sobre los que se tejerá la nueva sociedad que nazca de ella.
Una revolución cuyo único objetivo sea derrotar al poder en turno, forjará una experiencia política basada en la persecución, en la sangre y en el terror.
Y ese será el tipo de relación que establecerán los hombres nacidos de ese movimiento político extremo.
Un universo en fragmentos, como el nuestro, es decir un universo donde la experiencia política entre los individuos de una comunidad se ha roto,
es un lugar donde la relación entre el hombre y su lengua también se ha hecho pedazos.
Por que la justicia es el cuidado de ese vínculo ligerísimo que une todas las cosas del universo, y que ante todo- une las palabras, los actos y los hombres.
¿Qué es una nueva justicia? Quizá no deberíamos buscar una nueva justicia, sino la reparación de los vínculos que la justicia se encargaba de proteger y de mantener unidos.
Ahora nos enfrentamos a una doble tarea. Crear un nuevo vínculo entre nosotros –una experiencia política de otro orden- y crear una nueva forma de protegerla.
No podemos imaginar la forma de proteger el vínculo que nos teje a nosotros como comunidad o como país, es decir, no podemos imaginar una nueva justicia, si antes no hemos forjado un nuevo vínculo.
El sueño de una nueva justicia se sostiene sobre la fe en ese sueño.
Si no es un sueño colectivo, si no es un sueño que penetre los párpados de todos, el despertar seguirá siendo sangriento.
Porque ¿cómo proteger un sueño que no compartimos?
Habrá que soñar una justicia que no pase por los castigos físicos, ni por las prisiones, ni por la pena de muerte, ni por la confinación en centros de higiene pública, ni por la condena de los instintos o de los deseos.
Sin embargo, tal vez, un nuevo vínculo ha nacido entre nosotros y ese vínculo –que une a personas que hablan distintas lenguas, de diversos países, de culturas diferentes, personas que aparentemente nada comparte- es la palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Una palabra que no destruye, sino que a su paso va curando todas las heridas del mundo,
recogiendo cada fragmento hasta reparar –con esa nueva violencia- todos los vínculos que el hombre ha olvidado o ha destruido.
Seguir llenando el lenguaje de lamentos
es destruir el delicado vínculo que ahora nos convoca y que, quizá, nos une.
Como ha hecho el EZLN, como hacen los verdaderos poetas,
nosotros tenemos que transformarnos en palabras,
y así, como en los altos poemas, combatir alegremente.
Y también imaginar una nueva violencia,
una violencia que cuide de la vida,
para que nuestro sueño no se evapore en medio de una noche de sangre.
Extraido de:
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/palabras-desde-abajo/3125
.
En el marco jurídico nacional y en la legislación internacional,
se han establecido derechos para todos los seres humanos entre los cuales está el derecho a la justicia;
justicia que debe ser impartida por tribunales independientes cuyas resoluciones deben emitirse de manera pronta,
completa, imparcial y gratuita por jueces independientes e imparciales.
Este derecho a la justicia se encuentra establecido en el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos;
el artículo 10 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos;
el artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos;
el artículo XVIII de la Declaración Americana sobre Derechos y Deberes del hombre;
el artículo 8.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
A pesar de lo que ordenan estas legislaciones tanto nacionales como internacionales,
lo que ocurre en la realidad es algo totalmente diferente y no tiene nada que ver con el ideal de justicia que señalan estos instrumentos jurídicos.
El problema esencial es que la justicia ya no está dirigida a restablecer la armonía, quizá porque en nuestra época ya no tenemos una idea de lo que significa el Orden y la Armonía.
La justicia y su aplicación están íntimamente ligadas a la noción de delito.
De aquello que los hombres consideran un delito,
podemos hacernos una idea de lo que es la justicia para un grupo de hombres o para una sociedad.
Es evidente que hoy ya no se legisla para tratar de mantener el orden del mundo,
el difícil equilibrio que rige todas las cosas, sino para restablecer o proteger los intereses y los valores que han pactado un grupo de hombres o una sociedad.
Cuando un delito es abolido significa que esa sociedad ya no reconoce en él una transgresión a sus valores
o a los fundamentos que tejen sus estructuras, sus instituciones o sus intereses.
Si un delito es abolido significa que ya no atenta contra el equilibrio de la sociedad, pues ese equilibrio se ha desplazado hacia otros lugares.
Por ejemplo, se suprimen delitos como el adulterio y la difamación;
en cambio se tipifica como conducta delictiva el reclamo de un derecho calificándola como terrorismo,
creando estados de excepción donde todos los derechos y libertades están limitados,
condicionados o anulados por la violencia de las fuerzas militares y policiales.
La gran similitud de la reforma constitucional penal mexicana con la ley antiterrorista española y la ley patriótica de Estados Unidos,
nos demuestra que las leyes se globalizan y obedecen a los intereses de los gobiernos.
Es por ello que ya no reconocemos a las instituciones judiciales de nuestro país o del mundo,
porque ya no nos reconocemos en el orden que nos proponen,
en los hilos que tejen la comunidad de la que pretenden hacernos parte.
Esa justicia es ilegitima porque el tipo de universo que protege no es el que nosotros hemos imaginado,
ni el que nosotros hemos pactado.
La justicia es impuesta y aplicada por aquellos que tienen el poder,
es el reflejo del mundo tal y como ellos lo conciben.
Esta es la razón por la que una gran mayoría de la población,
la más pobre, siempre se ha sentido excluida o atacada por esa justicia,
pues en el orden del mundo que ésta trata de proteger,
ellos están ausentes, o son considerados como enemigos.
Las penas y los castigos están destinados a conservar una estructura social;
son un procedimiento, un mecanismo político, para mantener el orden impuesto desde el poder.
En suma, en los tribunales no se administra justicia,
solo se aplican las leyes y además se hace de manera discrecional y con criterios políticos.
Ejemplos de ellos tenemos muchos:
los mineros de Pasta de Conchos, los colonos de Lomas del Poleo, los presos de Atenco, los muertos y los presos de Oaxaca, los mineros de Cananea, los electricistas del SME, los niños quemados en la guardería de Sonora, las familias asesinadas por los militares en los retenes, los ejidatarios de San Pedro Tultepec, los comuneros de San Miguel Xoltepec, la comunidad de Santa Cruz Atizapán, la comunidad de San Agustín, el ejido Playa Limón. los comuneros de Ocotepec.
Esta comunidad de Ocotepec, hizo valer su derecho a elegir sus autoridades internas como es el comisariado de bienes comunales mediante usos y costumbres, como lo había venido haciendo siempre;
sin embargo, con una resolución ignominiosa y cantinflesca, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, determinó que esta actividad,
es decir la de elegir a su comisariado “no puede formar parte del ejercicio de libre determinación de las comunidades indígenas,
ya que en caso de realizar tales actividades las comunidades indígenas, se correría el riesgo de quebrantar la unidad nacional”
Por todas estas razones es que ahora debemos hablar de una nueva justicia y primero tenemos que interrogarnos sobre la experiencia política que debe sustentarla
¿Qué es una experiencia política?
Es la experiencia del vínculo entre los hombres,
un vínculo que crea una comunidad entre ellos.
La dimensión y la profundidad política de una sociedad están íntimamente relacionadas con el tipo de vínculo que han establecido los hombres que la conforman.
Hay que preguntarnos,
¿cuál es el vínculo que hoy nos une como sociedad?
¿cuál es la expresión de nuestra experiencia política?
Probablemente no existe.
No son sin duda, las elecciones. No son las leyes que hoy rigen al país.
No es, como quieren hacernos creer, el combate a la delincuencia organizada o al terrorismo.
El vínculo que había ente nosotros se ha roto y, al romperse, se anuló toda posibilidad de justicia.
Después de la Revolución mexicana, nuestro vínculo fue la Constitución de 1917.
Es decir, nuestra experiencia política y, con ello, nuestra experiencia de la justicia, estaba fundada en este libro, en la palabra.
Hoy esa Constitución ya no existe. Y aún, si existiera. Ya no sería lo suficientemente fuerte para renovar los vínculos que se han roto entre nosotros.
En el caos que hoy se ha instaurado, debemos imaginar nuevos vínculos entre nosotros.
Tal vez necesitamos algo más que una revolución, porque una revolución solo sirve para derrocar temporalmente a una persona o a un gobierno.
Pero nuestra revolución debe servir para forjar una nueva armonía, para imaginar y construir los vínculos políticos sobre los que se tejerá la nueva sociedad que nazca de ella.
Una revolución cuyo único objetivo sea derrotar al poder en turno, forjará una experiencia política basada en la persecución, en la sangre y en el terror.
Y ese será el tipo de relación que establecerán los hombres nacidos de ese movimiento político extremo.
Un universo en fragmentos, como el nuestro, es decir un universo donde la experiencia política entre los individuos de una comunidad se ha roto,
es un lugar donde la relación entre el hombre y su lengua también se ha hecho pedazos.
Por que la justicia es el cuidado de ese vínculo ligerísimo que une todas las cosas del universo, y que ante todo- une las palabras, los actos y los hombres.
¿Qué es una nueva justicia? Quizá no deberíamos buscar una nueva justicia, sino la reparación de los vínculos que la justicia se encargaba de proteger y de mantener unidos.
Ahora nos enfrentamos a una doble tarea. Crear un nuevo vínculo entre nosotros –una experiencia política de otro orden- y crear una nueva forma de protegerla.
No podemos imaginar la forma de proteger el vínculo que nos teje a nosotros como comunidad o como país, es decir, no podemos imaginar una nueva justicia, si antes no hemos forjado un nuevo vínculo.
El sueño de una nueva justicia se sostiene sobre la fe en ese sueño.
Si no es un sueño colectivo, si no es un sueño que penetre los párpados de todos, el despertar seguirá siendo sangriento.
Porque ¿cómo proteger un sueño que no compartimos?
Habrá que soñar una justicia que no pase por los castigos físicos, ni por las prisiones, ni por la pena de muerte, ni por la confinación en centros de higiene pública, ni por la condena de los instintos o de los deseos.
Sin embargo, tal vez, un nuevo vínculo ha nacido entre nosotros y ese vínculo –que une a personas que hablan distintas lenguas, de diversos países, de culturas diferentes, personas que aparentemente nada comparte- es la palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Una palabra que no destruye, sino que a su paso va curando todas las heridas del mundo,
recogiendo cada fragmento hasta reparar –con esa nueva violencia- todos los vínculos que el hombre ha olvidado o ha destruido.
Seguir llenando el lenguaje de lamentos
es destruir el delicado vínculo que ahora nos convoca y que, quizá, nos une.
Como ha hecho el EZLN, como hacen los verdaderos poetas,
nosotros tenemos que transformarnos en palabras,
y así, como en los altos poemas, combatir alegremente.
Y también imaginar una nueva violencia,
una violencia que cuide de la vida,
para que nuestro sueño no se evapore en medio de una noche de sangre.
Extraido de:
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/palabras-desde-abajo/3125
.
martes, 2 de marzo de 2010
Pensar al ser humano después de Auschwitz. Leonardo Boff. 02-03-2010
*
Recordamos en este año los 65 años del Holocausto judío perpetrado por el nazismo de Hitler y de Himmler.
Es terrorífica la inhumanidad mostrada en los campos de exterminio, especialmente en el de Auschwitz (Polonia).
El hecho llegó a tambalear la fe de judíos y de cristianos que se preguntaban:
¿Cómo pensar a Dios después de Auschwitz?
Las respuestas dadas hasta hoy, bien del lado judío, bien por J.B.Metz y J. Moltmann del lado cristiano, son insuficientes.
La pregunta todavía es más radical:
¿Cómo pensar al ser humano después de Auschwitz?
Es cierto que lo inhumano pertenece a lo humano.
Pero, ¿cuánto de inhumanidad cabe dentro de la humanidad?
Fue un proyecto concebido calculadamente y sin ningún tipo de escrúpulo para rediseñar la humanidad.
A la cabeza debía estar la raza aria-germánica; algunas razas serían colocadas en segunda y tercera categorías; otras esclavizadas o simplemente exterminadas.
En palabras de su formulador, Himmler, el 4 de octubre de 1943:
"Ésta es una página de gloria de nuestra historia que no se ha escrito y que jamás se escribirá".
El nacionalsocialismo de Hitler tenía clara conciencia de la inversión total de los valores.
Lo que sería un crimen se transformó para él en virtud y gloria.
Aquí se revelan rasgos del Apocalipsis y del Anticristo.
El libro más perturbador que he leído en mi vida y que nunca acabo de digerir se titula Comandante en Auschwitz: notas autobiográficas de Rudolf Höss (1958).
Durante los 10 meses que estuvo preso y fue interrogado por las autoridades polacas en Cracovia entre 1946-1947, para ser finalmente sentenciado a muerte, Höss tuvo tiempo de describir con extremada precisión los detalles de cómo envió a cerca de dos millones de judíos a las cámaras de gas.
Allí se montó una fábrica de producción diaria de miles de cadáveres que asustaba a los propios ejecutores. Era la «banalidad de la muerte» de la que hablaba Hannah Arendt.
Pero lo que más asusta es su perfil humano. No imaginemos que Hoss unía el exterminio en masa a sentimientos de perversidad, sadismo diabólico y pura brutalidad.
Al contrario, era cariñoso con su mujer e hijos, concienzudo, amigo de la naturaleza, en fin, un pequeño burgués normal.
Al final, antes de morir, escribió: "La opinión pública puede pensar que soy una bestia sedienta de sangre, un sádico perverso y un asesino de millones de personas. Pero nunca va a entender que este comandante tenía un corazón y que no era malo".
Cuanto más inconsciente, más perverso es el mal.
Esto es lo perturbador:
¿cómo puede tanta inhumanidad convivir con la humanidad? No sé.
Sospecho que aquí entra la fuerza de la ideología y la sumisión total al jefe.
La persona de Höss se identificó con el comandante y el comandante con la persona.
La persona era nazi en cuerpo y alma y radicalmente fiel al jefe.
Recibida la orden del «Fuhrer» de exterminar a los judíos, ni siquiera se debía pensar: vamos a exterminarlos (der Führer befiehl, wir folgen).
Confiesa que nunca se cuestionó la orden porque «el jefe siempre tiene razón».
La más leve duda era sentida como traición a Hitler.
Pero el mal también tiene límites y Höss los sintió en su propia piel.
Siempre queda algo de humanidad.
Él mismo cuenta que dos niños estaban entretenidos jugando. Su madre era empujada hacia dentro de la cámara de gas. Los niños fueron obligados a ir también.
"La mirada suplicante de la madre, pidiendo misericordia para aquellos inocentes —comenta Höss— nunca la olvidaré".
Hizo un gesto brusco y los guardias los arrojaron a la cámara de gas.
Confiesa que muchísimos de los ejecutores no aguantaban tanta inhumanidad y se suicidaban.
Él se mantenía frío y cruel.
Estamos ante un fundamentalismo extremo que se expresa por medio de sistemas totalitarios y de obediencia ciega, sean políticos, religiosos o ideológicos.
La consecuencia que produce es la muerte de los otros.
Este riesgo también está alrededor nuestro, pues hoy día nos hemos dado los medios para autodestruirnos, para desequilibrar el sistema Tierra y para aniquilar en gran parte la vida.
Sólo potenciando al ser humano con aquello que nos hace humanos, como es el amor y la compasión, podemos limitar nuestra inhumanidad.
Pensar al ser humano después de Auschwitz. Leonardo Boff
Extraido de:
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=366
.
Recordamos en este año los 65 años del Holocausto judío perpetrado por el nazismo de Hitler y de Himmler.
Es terrorífica la inhumanidad mostrada en los campos de exterminio, especialmente en el de Auschwitz (Polonia).
El hecho llegó a tambalear la fe de judíos y de cristianos que se preguntaban:
¿Cómo pensar a Dios después de Auschwitz?
Las respuestas dadas hasta hoy, bien del lado judío, bien por J.B.Metz y J. Moltmann del lado cristiano, son insuficientes.
La pregunta todavía es más radical:
¿Cómo pensar al ser humano después de Auschwitz?
Es cierto que lo inhumano pertenece a lo humano.
Pero, ¿cuánto de inhumanidad cabe dentro de la humanidad?
Fue un proyecto concebido calculadamente y sin ningún tipo de escrúpulo para rediseñar la humanidad.
A la cabeza debía estar la raza aria-germánica; algunas razas serían colocadas en segunda y tercera categorías; otras esclavizadas o simplemente exterminadas.
En palabras de su formulador, Himmler, el 4 de octubre de 1943:
"Ésta es una página de gloria de nuestra historia que no se ha escrito y que jamás se escribirá".
El nacionalsocialismo de Hitler tenía clara conciencia de la inversión total de los valores.
Lo que sería un crimen se transformó para él en virtud y gloria.
Aquí se revelan rasgos del Apocalipsis y del Anticristo.
El libro más perturbador que he leído en mi vida y que nunca acabo de digerir se titula Comandante en Auschwitz: notas autobiográficas de Rudolf Höss (1958).
Durante los 10 meses que estuvo preso y fue interrogado por las autoridades polacas en Cracovia entre 1946-1947, para ser finalmente sentenciado a muerte, Höss tuvo tiempo de describir con extremada precisión los detalles de cómo envió a cerca de dos millones de judíos a las cámaras de gas.
Allí se montó una fábrica de producción diaria de miles de cadáveres que asustaba a los propios ejecutores. Era la «banalidad de la muerte» de la que hablaba Hannah Arendt.
Pero lo que más asusta es su perfil humano. No imaginemos que Hoss unía el exterminio en masa a sentimientos de perversidad, sadismo diabólico y pura brutalidad.
Al contrario, era cariñoso con su mujer e hijos, concienzudo, amigo de la naturaleza, en fin, un pequeño burgués normal.
Al final, antes de morir, escribió: "La opinión pública puede pensar que soy una bestia sedienta de sangre, un sádico perverso y un asesino de millones de personas. Pero nunca va a entender que este comandante tenía un corazón y que no era malo".
Cuanto más inconsciente, más perverso es el mal.
Esto es lo perturbador:
¿cómo puede tanta inhumanidad convivir con la humanidad? No sé.
Sospecho que aquí entra la fuerza de la ideología y la sumisión total al jefe.
La persona de Höss se identificó con el comandante y el comandante con la persona.
La persona era nazi en cuerpo y alma y radicalmente fiel al jefe.
Recibida la orden del «Fuhrer» de exterminar a los judíos, ni siquiera se debía pensar: vamos a exterminarlos (der Führer befiehl, wir folgen).
Confiesa que nunca se cuestionó la orden porque «el jefe siempre tiene razón».
La más leve duda era sentida como traición a Hitler.
Pero el mal también tiene límites y Höss los sintió en su propia piel.
Siempre queda algo de humanidad.
Él mismo cuenta que dos niños estaban entretenidos jugando. Su madre era empujada hacia dentro de la cámara de gas. Los niños fueron obligados a ir también.
"La mirada suplicante de la madre, pidiendo misericordia para aquellos inocentes —comenta Höss— nunca la olvidaré".
Hizo un gesto brusco y los guardias los arrojaron a la cámara de gas.
Confiesa que muchísimos de los ejecutores no aguantaban tanta inhumanidad y se suicidaban.
Él se mantenía frío y cruel.
Estamos ante un fundamentalismo extremo que se expresa por medio de sistemas totalitarios y de obediencia ciega, sean políticos, religiosos o ideológicos.
La consecuencia que produce es la muerte de los otros.
Este riesgo también está alrededor nuestro, pues hoy día nos hemos dado los medios para autodestruirnos, para desequilibrar el sistema Tierra y para aniquilar en gran parte la vida.
Sólo potenciando al ser humano con aquello que nos hace humanos, como es el amor y la compasión, podemos limitar nuestra inhumanidad.
Pensar al ser humano después de Auschwitz. Leonardo Boff
Extraido de:
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=366
.
La Sabiduría del Silencio Interno - Texto Taoista
Habla simplemente cuando sea necesario.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra,
dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi.
De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.
Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.
No te quejes y no utilices en tu vocabulario
palabras que proyecten imágenes negativas
porque se producirá alrededor de ti
todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.
Texto Taoista
Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir,
es mejor quedarse callado y no decir nada.
Aprende a ser como un espejo: Escucha y refleja la energía.
El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo
que la naturaleza nos ha dado,
porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos,
nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones
y nos envía el reflejo de nuestra propia energía
bajo la forma de las diferentes circunstancias
que se presentan en nuestra vida.
Si te identificas con el éxito, tendrás éxito.
Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos.
Así podemos observar que las circunstancias que vivimos
son simplemente manifestaciones externas
del contenido de nuestra habladuría interna.
Aprende a ser como el universo,
escuchando y reflejando la energía
sin emociones densas y sin prejuicios.
Porque siendo como un espejo sin emociones
aprendemos a hablar de otra manera.
Con el poder mental tranquilo y en silencio,
sin darle oportunidad de imponerse
con sus opiniones personales
y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas,
simplemente permite una comunicación sincera y fluida.
No te dés mucha importancia, y sé humilde,
pues cuanto más te muestras superior,
inteligente y prepotente,
más te vuelves prisionero de tu propia imagen
y vives en un mundo de tensión e ilusiones.
Sé discreto, preserva tu vida íntima,
de esta manera te liberas de la opinión de los otros
y llevarás una vida tranquila volviéndote
invisible, misterioso, indefinible,
insondable como el Tao.
No compitas con los demás, vuélvete como la tierra
que nos nutre, que nos da lo que necesitamos.
Ayuda a los otros a percibir sus cualidades,
a percibir sus virtudes, a brillar.
El espíritu competitivo hace que crezca el ego
y crea conflictos inevitablemente.
Ten confianza en ti mismo,
preserva tu paz interna
evitando entrar en la provocación
y en las trampas de los otros.
No te comprometas fácilmente.
Si actúas de manera precipitada
sin tomar conciencia profunda de la situación,
te vas a crear complicaciones
La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen "sí",
porque saben que ese famoso "sí" no es sólido y le falta valor.
Toma un momento de silencio interno
para considerar todo lo que se presenta
y toma tu decisión después.
Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.
Si realmente hay algo que no sabes,
o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo.
El hecho de no saber es muy incómodo para el ego
porque le gusta saber todo, siempre tener razón
y siempre dar su opinión muy personal.
En realidad el ego no sabe nada,
simplemente hace creer que sabe.
Evita el hecho de juzgar y de criticar,
el Tao es imparcial y sin juicios,
no critica a la gente,
tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad.
Cada vez que juzgas a alguien
lo único que haces es expresar tu opinión muy personal
y es una pérdida de energía,
es puro ruido.
Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades.
El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.
Recuerda que todo lo que te molesta de los otros
es una proyección de todo lo que
todavía no has resulto de ti mismo
Deja que cada quien resuelva sus propios problemas
y concentra tu energía en tu propia vida.
Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
Cuando tratas de defenderte
en realidad estás dándole demasiada importancia
a las palabras de los otros
y le das más fuerza a su agresión.
Si aceptas el no defenderte estás mostrando
que las opiniones de los demás no te afectan,
que son simplemente opiniones
y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.
Tu silencio interno te vuelve impasible.
Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego
que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo
Practica el arte de no hablar.
Toma un día a la semana para abstenerte de hablar.
O por lo menos algunas horas en el día
según lo permita tu organización personal.
Este es un ejercicio excelente para conocer
y aprender el universo del Tao ilimitado
en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao.
Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar
y tu verdadera naturaleza interna
reemplazará tu personalidad artificial,
dejando aparecer la luz de tu corazón
y el poder de la sabiduría del silencio.
Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas
para realizarte y liberarte completamente.
Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya.
El poder permanece
cuando el ego se queda tranquilo y en silencio.
Si tu ego se impone y abusa de este poder
el mismo poder se convertirá en un veneno,
y todo tu ser se envenenará rápidamente.
Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno.
Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo.
No trates de forzar, manipular y controlar a los otros.
Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son,
o lo que tienen la capacidad de ser.
Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.
___________________________________________________________________________________
___________________________________________________________________________________
.
sábado, 27 de febrero de 2010
Cambiar el mundo sin tomar el poder. John Holloway. 27-02-2010
*
Transcripción de un vídeo de O. Ressler,
grabado en Viena, Austria, 23 min., 2004
"...Me llamo John Holloway y vivo en Puebla, México. Imparto clases de sociología en la Universidad de Puebla. Entre mis principales intereses, se encuentran la crítica del capitalismo e intentar idear un sistema que nos permita escapar de esta terrible sociedad que hemos creado, para erigir un mundo más humano.
Si analizamos los hechos acontecidos en el último siglo, los gobiernos revolucionarios de Rusia, China y Cuba, aunque en el caso de Cuba la situación sea un poco más complicada, o si examinamos los gobiernos reformistas o los gobiernos que han llegado al poder gracias a un sistema electoral, podremos comprobar que no sólo constituyen una terrible decepción a escala mundial, sino también una terrible desilusión.
No existe constancia de que ningún gobierno de izquierdas haya podido poner en práctica los cambios anhelados por todos aquellos que han luchado por conseguirlos.
En la mayoría de los casos, el resultado no ha sido otro que la reproducción de las relaciones de poder, quizás ligeramente modificadas, pero sin dejar de ser relaciones de poder que excluyen al pueblo, reproducen injusticias materiales y promulgan una sociedad que no potencia la autodeterminación.
Este sistema reproduce una sociedad en la que los individuos no participan en el desarrollo de la sociedad. Este argumento se podría analizar históricamente:
los motivos de la reproducción de las relaciones de poder han sido diversos en Rusia, China, Albania, Cuba, Brasil, etcétera.
No obstante, no podemos comprender las causas únicamente mediante una mera alusión a casos históricos concretos.
Como es lógico, debemos tender a generalizar. La conclusión más obvia es que el intento de transformar una sociedad a través del estado parte de un razonamiento erróneo.
Este razonamiento erróneo que consiste en transformar la sociedad a través del estado, está muy emparentado con la naturaleza del propio estado, con la idea de que el estado no es una mera institución neutral, sino más bien un sistema concreto de relaciones sociales, que surge del desarrollo del capitalismo.
Este sistema de relaciones sociales se asienta sobre un principio que mantiene al pueblo al margen del poder y fomenta la separación y división del pueblo.
Cambiar el mundo sin tomar el poder, como su propio nombre indica, implica una necesidad de cambio del mundo.
Este cambio debemos hacerlo partiendo de la base de que la lucha por cambiar el mundo no debe ser una lucha centrada en el estado y en la toma de poder del estado.
Es fundamental que desarrollemos nuestras propias estructuras, nuestras propias formas de hacer las cosas. Un aspecto clave de este argumento consiste en hacer una distinción clara entre dos conceptos de poder; por una parte, un concepto de poder que oculta un antagonismo entre el poder-hacer y el poder creativo; y, por otra, el poder para dominar, es decir, el poder instrumental del capital.
En otras palabras, ante la pregunta de cuál sería el significado del poder, la respuesta más obvia sería que el poder consiste en nuestra capacidad de hacer cosas.
Bajo mi punto de vista, este poder siempre es un poder social, simplemente porque la acción de un individuo depende siempre de las acciones de otros.
Resulta muy difícil imaginar una acción que sea completamente independiente de la acción de otro individuo.
Es evidente que la acción que desarrollamos en el momento presente depende de la acción de cientos o de miles de personas que han creado la tecnología que
utilizamos, que han desarrollado los conceptos de los que nos servimos, etcétera.
Nuestro poder-hacer siempre es un poder social y un poder colectivo, nuestra acción siempre forma parte del flujo de acción social.
Lo que ocurre ahora tras el capitalismo, si consideramos nuestro poder-hacer como una parte del flujo de acción social, es que no existe una división clara entre la acción de una persona y la acción de otra.
Una desemboca en la otra.
La acción de un individuo se convierte en condición previa para la acción de otros.
Al no existir distinciones o identidades claramente definidas, no se delimitan líneas divisorias concretas.
Por lo tanto, lo que ocurre en un sistema capitalista es que este flujo de acción se invalida ante afirmaciones por parte de los capitalistas tales como:
"Como lo que has hecho me pertenece, me apropio de ello ya que es de mi propiedad".
Y dado que la acción de un individuo es condición previa para la acción de otros, la apropiación por parte del capitalista de lo que se ha hecho, le otorga capacidad suficiente para dominar y administrar las acciones de otros.
De este modo, el poder-hacer social se descompone, se transforma en su opuesto, es decir, en el poder del capitalismo para dominar las acciones de otros.
El capitalismo es en esencia el proceso que permite la descomposición de este flujo de acción social, desarticulando la sociabilidad de la acción y anulando, por tanto, nuestro poder-hacer para transformarlo en un poder superior, en algo completamente ajeno a nosotros.
De este modo, no debemos considerar nuestra lucha como una lucha de toma de poder, lo que implicaría apoderarnos de su poder, sino como una lucha que nos permita desarrollar nuestro propio poder-hacer, que inevitablemente sería un poder social.
En esta lucha, debemos analizar dos conceptos muy distintos de poder, donde cada concepto tiene una lógica propia y bien diferenciada.
La lógica del capital es una lógica de mando, de jerarquía y de división.
Es una lógica que reniega de la subjetividad.
Es un lógica que objetiviza al sujeto.
Nuestra lógica es justamente lo contrario; es la lógica de la convivencia, es una lógica que permite la recuperación de la subjetividad y que no acepta el capital.
La subjetividad no es individual, sino más bien social.
Ello constituye dos formas muy distintas de pensamiento, dos formas muy distintas de acción.
En nuestro caso, el cambio de la sociedad denota una cierta confianza en nuestra forma de acción, en el desarrollo autocrítico de nuestras propias formas de pensamiento y acción.
Otra forma de expresarlo sería considerar la lucha por cambiar la sociedad como una lucha de clases, donde resultaría imprescindible concebir esta lucha como una lucha asimétrica.
Una vez que empezamos a reproducir sus formas y a pensar en nuestra lucha como en un fiel reflejo de la suya, conseguimos reproducir el poder del capital dentro del marco de nuestra propia lucha.
La revolución que tengo en mente puede considerarse más una pregunta que una respuesta.
Por una parte, queda claro que necesitamos experimentar una transformación básica de la sociedad; por otra, no hay duda de que la forma utilizada en el último siglo para transformar la sociedad a través del estado ha sido todo un fracaso.
Esto nos lleva a la conclusión de que el cambio ha de realizarse de otro modo.
No podemos abandonar la idea de la revolución.
Lo que ha ocurrido en los últimos años es que la gente ha llegado a la conclusión de que tras el fracaso de la transformación de la sociedad a través del estado, la revolución se ha convertido en algo prácticamente inviable.
Mi argumento es precisamente el contrario. De hecho, la revolución es mucho más apremiante ahora que antes.
Teniendo en cuenta todo esto, se hace necesario el replanteamiento de un nuevo proceso, de otras vías que permitan el cambio.
Aunque, por el momento, lo esencial es plantear la pregunta e intentar descubrir la mejor forma de desarrollarla.
Es fundamental considerar a la revolución más como una pregunta que como una respuesta, porque de algún modo el proceso revolucionario debe entenderse como una cuestión que invite a la pregunta y al cambio, en lugar de ofrecer respuestas, y que implique a la gente en un proceso de autodeterminación.
Obviamente, esta respuesta es demasiado general, aunque podemos profundizar un poco más en ella si analizamos lo que está sucediendo en la actualidad, si observamos las luchas que se suceden diariamente.
Esto no significa necesariamente que debamos acudir al plagio, sino más bien a la observación crítica, analizando el modo en que algunos movimientos han intentado desarrollar formas de acción autónomas, fomentar el concepto de la dignidad, poner fin a la división existente entre el mundo de la política y el de la economía y perfeccionar nuevas formas organizativas.
La lucha zapatista, la revolución de 1994, así como los hechos acontecidos en los últimos diez años han tenido una gran repercusión.
En parte por dos motivos: porque se alzaron, revelaron y sublevaron en una época en la que la sublevación no tenía cabida alguna en una sociedad moderna, en un capitalismo moderno.
Aunque esto no es todo.
Es además el hecho de que se haya replanteado el concepto de rebelión, de revolución o sublevación. Precisamente, parte de ello consiste en proponer una lógica distinta, un idioma distinto, una temporalidad distinta, una espacialidad distinta, que no es simétrica al idioma y a la temporalidad del capital y del estado.
Por ejemplo, tras la revolución inicial, uno de los acontecimientos más importantes fue el "diálogo de San Andrés", es decir, el diálogo entre el gobierno mexicano y los zapatistas de la ciudad de San Andrés, en Chiapas.
A simple vista, esto podría considerarse como un diálogo, una negociación establecida como un proceso simétrico entre ambas partes.
Sin embargo, yo creo que el hecho más importante fue que los zapatistas dejaron claro desde un principio que, en primer lugar, no irían a negociar, y en segundo, que éste no era un proceso simétrico.
El hecho de que no fuera un proceso simétrico quedaba acentuado, por ejemplo, por el modo en que vestían, su obstinación por vestir con trajes tradicionales, su empecinamiento, al menos en una ocasión, por utilizar su propio idioma y no doblegarse al uso del español.
Y uno de los puntos más interesantes que surgieron fue, por ejemplo, la cuestión del tiempo.
En una ocasión, y una vez ambas partes, el gobierno y los zapatistas, hubieron alcanzado un acuerdo o propuesta provisional, los zapatistas dijeron:
"Bien, tenemos que presentar y discutir esta propuesta con nuestra gente antes de adoptar una decisión".
A lo que respondió el gobierno:
"No, es preciso que os decidáis, necesitamos una respuesta en menos de dos días".
Y los zapatistas respondieron:
"Eso es ridículo. Nuestra concepción del tiempo es distinta y todo lo sometemos a procesos de discusión".
A lo que respondió el representante del gobierno:
"¿Cómo podéis afirmar que vuestra concepción del tiempo sea distinta? Si no me equivoco, usted lleva un reloj japonés, que es el mismo que el que yo llevo".
A lo que respondió el comandante Tacho diciendo que la gente del gobierno confunde el concepto del tiempo con un reloj.
Para nosotros, el concepto del "tiempo" no es ése; el "tiempo" es algo completamente distinto.
Su respuesta tuvo lugar aproximadamente dos meses más tarde.
Precisamente, esa misma conciencia inicial era la que concedía a la rebelión confianza en sus propias estructuras, en su propio sentido del tiempo y en su propio sentido del espacio.
Y esta idea del "tiempo", por ejemplo, está mucho más relacionada con la cuestión de las estructuras democráticas, con la obstinación por tomar decisiones a través de un proceso de discusión colectiva.
Estas decisiones tomadas a través de un proceso de discusión colectiva son mucho más lentas y, por lo tanto, provocan una percepción del tiempo distinta.
Por lo tanto, esta asimetría, esta falta de simetría entre la lógica de la dominación, por una parte, y la lógica de la sublevación, por otra, es algo absolutamente esencial en el movimiento zapatista desde sus comienzos.
Hecho al que se hace referencia repetidas veces en sus comunicados, en el empleo de relatos, bromas, poesía, etcétera.
Todo esto que, a primera vista, parece algo decorativo y secundario al proceso de sublevación, de hecho no lo es.
Para la propia revolución, es fundamental proponer e insistir en una forma distinta de concebir el mundo, así como en una forma distinta de concebir las relaciones entre individuos.
Al contrario de lo que ocurría con el concepto tradicional de la revolución, basado mucho más en una metáfora militar, en la idea de que existía un conflicto entre dos ejércitos, donde para poder derrotar al enemigo, se debían básicamente aceptar los métodos del enemigo.
Únicamente un ejército para derrotar al otro, cuya organización fuera exactamente la misma que la del primero.
Por ello, creo que es fundamental que los zapatistas acaben con todo esto y que se nieguen a aceptar este tipo de conceptos.
La forma de sublevarse, la forma de revelarse debería consistir en el desarrollo de un lenguaje que expresara acciones y que el estado simplemente no entendiera.
Esto lo han puesto en práctica sistemáticamente una y otra vez en los últimos diez años.
Con frecuencia, al pensar en el capitalismo y en el problema de la revolución, intentamos descubrir un modo que nos permita destruirlo.
Esta forma de pensamiento no nos beneficia en absoluto, simplemente porque por mucho que pensemos en cómo destruir el capitalismo, su solución sería prácticamente inviable.
Especialmente, porque pensar en la destrucción del capitalismo sería como compararlo con un gran monstruo, con un enorme monstruo con ejércitos, con un sistema educativo, con control sobre los medios y los recursos materiales, etcétera.
Y ¿cómo podríamos nosotros acabar con este gran monstruo?
Posiblemente, la mejor postura sería alejarnos de esta metáfora de la destrucción para pensar en ella de una forma completamente distinta.
El capitalismo no existe porque se haya creado en el siglo XIX o en el siglo XVIII, o en cualquier otro siglo.
El capitalismo existe hoy en día únicamente como fruto de una creación actual.
Si no lo creáramos el día mañana, entonces no existiría.
Su duración parece ser independiente, pero de hecho no lo es.
En realidad, el capital depende de un día para otro de nuestra creación de capital.
Si nos quedáramos todos en la cama, el capitalismo dejaría de existir.
Si dejáramos de crearlo, dejaría de existir.
Los planteamientos acerca de cómo detener la creación del capitalismo, acerca de la revolución y de cómo detenerla, no implican la resolución de los problemas.
Esto no significa que el capitalismo desaparezca en realidad el día de mañana (aunque quién sabe), pero es muy probable que no desaparezca mañana.
Si concebimos la revolución como una forma que nos permita detener la creación del capitalismo, conseguiremos desvanecer, de algún modo, la imagen del capitalismo como ese gran monstruo al que debemos enfrentarnos, y podremos empezar a ampliar nuestro marco de posibilidades, a crear una nueva esperanza, una nueva forma de pensamiento sobre la revolución y sobre la transformación de la sociedad.
Una sociedad ideal debería poder crearse a sí misma.
Al autocrearse, dispondría de total autodeterminación y, por lo tanto, no tendría demasiado sentido la concepción de una organización ideal, ya que la crearía la propia sociedad.
Y la sociedad autocreada podría decidir un día asentarse en una sociedad muy distinta a la erigida en el pasado..."
Traducción: MediaLabMadrid, Centro Cultural Conde Duque, Madrid
Extraido de:
http://www.republicart.net/disc/aeas/holloway01_es.htm
.
Transcripción de un vídeo de O. Ressler,
grabado en Viena, Austria, 23 min., 2004
"...Me llamo John Holloway y vivo en Puebla, México. Imparto clases de sociología en la Universidad de Puebla. Entre mis principales intereses, se encuentran la crítica del capitalismo e intentar idear un sistema que nos permita escapar de esta terrible sociedad que hemos creado, para erigir un mundo más humano.
Si analizamos los hechos acontecidos en el último siglo, los gobiernos revolucionarios de Rusia, China y Cuba, aunque en el caso de Cuba la situación sea un poco más complicada, o si examinamos los gobiernos reformistas o los gobiernos que han llegado al poder gracias a un sistema electoral, podremos comprobar que no sólo constituyen una terrible decepción a escala mundial, sino también una terrible desilusión.
No existe constancia de que ningún gobierno de izquierdas haya podido poner en práctica los cambios anhelados por todos aquellos que han luchado por conseguirlos.
En la mayoría de los casos, el resultado no ha sido otro que la reproducción de las relaciones de poder, quizás ligeramente modificadas, pero sin dejar de ser relaciones de poder que excluyen al pueblo, reproducen injusticias materiales y promulgan una sociedad que no potencia la autodeterminación.
Este sistema reproduce una sociedad en la que los individuos no participan en el desarrollo de la sociedad. Este argumento se podría analizar históricamente:
los motivos de la reproducción de las relaciones de poder han sido diversos en Rusia, China, Albania, Cuba, Brasil, etcétera.
No obstante, no podemos comprender las causas únicamente mediante una mera alusión a casos históricos concretos.
Como es lógico, debemos tender a generalizar. La conclusión más obvia es que el intento de transformar una sociedad a través del estado parte de un razonamiento erróneo.
Este razonamiento erróneo que consiste en transformar la sociedad a través del estado, está muy emparentado con la naturaleza del propio estado, con la idea de que el estado no es una mera institución neutral, sino más bien un sistema concreto de relaciones sociales, que surge del desarrollo del capitalismo.
Este sistema de relaciones sociales se asienta sobre un principio que mantiene al pueblo al margen del poder y fomenta la separación y división del pueblo.
Cambiar el mundo sin tomar el poder, como su propio nombre indica, implica una necesidad de cambio del mundo.
Este cambio debemos hacerlo partiendo de la base de que la lucha por cambiar el mundo no debe ser una lucha centrada en el estado y en la toma de poder del estado.
Es fundamental que desarrollemos nuestras propias estructuras, nuestras propias formas de hacer las cosas. Un aspecto clave de este argumento consiste en hacer una distinción clara entre dos conceptos de poder; por una parte, un concepto de poder que oculta un antagonismo entre el poder-hacer y el poder creativo; y, por otra, el poder para dominar, es decir, el poder instrumental del capital.
En otras palabras, ante la pregunta de cuál sería el significado del poder, la respuesta más obvia sería que el poder consiste en nuestra capacidad de hacer cosas.
Bajo mi punto de vista, este poder siempre es un poder social, simplemente porque la acción de un individuo depende siempre de las acciones de otros.
Resulta muy difícil imaginar una acción que sea completamente independiente de la acción de otro individuo.
Es evidente que la acción que desarrollamos en el momento presente depende de la acción de cientos o de miles de personas que han creado la tecnología que
utilizamos, que han desarrollado los conceptos de los que nos servimos, etcétera.
Nuestro poder-hacer siempre es un poder social y un poder colectivo, nuestra acción siempre forma parte del flujo de acción social.
Lo que ocurre ahora tras el capitalismo, si consideramos nuestro poder-hacer como una parte del flujo de acción social, es que no existe una división clara entre la acción de una persona y la acción de otra.
Una desemboca en la otra.
La acción de un individuo se convierte en condición previa para la acción de otros.
Al no existir distinciones o identidades claramente definidas, no se delimitan líneas divisorias concretas.
Por lo tanto, lo que ocurre en un sistema capitalista es que este flujo de acción se invalida ante afirmaciones por parte de los capitalistas tales como:
"Como lo que has hecho me pertenece, me apropio de ello ya que es de mi propiedad".
Y dado que la acción de un individuo es condición previa para la acción de otros, la apropiación por parte del capitalista de lo que se ha hecho, le otorga capacidad suficiente para dominar y administrar las acciones de otros.
De este modo, el poder-hacer social se descompone, se transforma en su opuesto, es decir, en el poder del capitalismo para dominar las acciones de otros.
El capitalismo es en esencia el proceso que permite la descomposición de este flujo de acción social, desarticulando la sociabilidad de la acción y anulando, por tanto, nuestro poder-hacer para transformarlo en un poder superior, en algo completamente ajeno a nosotros.
De este modo, no debemos considerar nuestra lucha como una lucha de toma de poder, lo que implicaría apoderarnos de su poder, sino como una lucha que nos permita desarrollar nuestro propio poder-hacer, que inevitablemente sería un poder social.
En esta lucha, debemos analizar dos conceptos muy distintos de poder, donde cada concepto tiene una lógica propia y bien diferenciada.
La lógica del capital es una lógica de mando, de jerarquía y de división.
Es una lógica que reniega de la subjetividad.
Es un lógica que objetiviza al sujeto.
Nuestra lógica es justamente lo contrario; es la lógica de la convivencia, es una lógica que permite la recuperación de la subjetividad y que no acepta el capital.
La subjetividad no es individual, sino más bien social.
Ello constituye dos formas muy distintas de pensamiento, dos formas muy distintas de acción.
En nuestro caso, el cambio de la sociedad denota una cierta confianza en nuestra forma de acción, en el desarrollo autocrítico de nuestras propias formas de pensamiento y acción.
Otra forma de expresarlo sería considerar la lucha por cambiar la sociedad como una lucha de clases, donde resultaría imprescindible concebir esta lucha como una lucha asimétrica.
Una vez que empezamos a reproducir sus formas y a pensar en nuestra lucha como en un fiel reflejo de la suya, conseguimos reproducir el poder del capital dentro del marco de nuestra propia lucha.
La revolución que tengo en mente puede considerarse más una pregunta que una respuesta.
Por una parte, queda claro que necesitamos experimentar una transformación básica de la sociedad; por otra, no hay duda de que la forma utilizada en el último siglo para transformar la sociedad a través del estado ha sido todo un fracaso.
Esto nos lleva a la conclusión de que el cambio ha de realizarse de otro modo.
No podemos abandonar la idea de la revolución.
Lo que ha ocurrido en los últimos años es que la gente ha llegado a la conclusión de que tras el fracaso de la transformación de la sociedad a través del estado, la revolución se ha convertido en algo prácticamente inviable.
Mi argumento es precisamente el contrario. De hecho, la revolución es mucho más apremiante ahora que antes.
Teniendo en cuenta todo esto, se hace necesario el replanteamiento de un nuevo proceso, de otras vías que permitan el cambio.
Aunque, por el momento, lo esencial es plantear la pregunta e intentar descubrir la mejor forma de desarrollarla.
Es fundamental considerar a la revolución más como una pregunta que como una respuesta, porque de algún modo el proceso revolucionario debe entenderse como una cuestión que invite a la pregunta y al cambio, en lugar de ofrecer respuestas, y que implique a la gente en un proceso de autodeterminación.
Obviamente, esta respuesta es demasiado general, aunque podemos profundizar un poco más en ella si analizamos lo que está sucediendo en la actualidad, si observamos las luchas que se suceden diariamente.
Esto no significa necesariamente que debamos acudir al plagio, sino más bien a la observación crítica, analizando el modo en que algunos movimientos han intentado desarrollar formas de acción autónomas, fomentar el concepto de la dignidad, poner fin a la división existente entre el mundo de la política y el de la economía y perfeccionar nuevas formas organizativas.
La lucha zapatista, la revolución de 1994, así como los hechos acontecidos en los últimos diez años han tenido una gran repercusión.
En parte por dos motivos: porque se alzaron, revelaron y sublevaron en una época en la que la sublevación no tenía cabida alguna en una sociedad moderna, en un capitalismo moderno.
Aunque esto no es todo.
Es además el hecho de que se haya replanteado el concepto de rebelión, de revolución o sublevación. Precisamente, parte de ello consiste en proponer una lógica distinta, un idioma distinto, una temporalidad distinta, una espacialidad distinta, que no es simétrica al idioma y a la temporalidad del capital y del estado.
Por ejemplo, tras la revolución inicial, uno de los acontecimientos más importantes fue el "diálogo de San Andrés", es decir, el diálogo entre el gobierno mexicano y los zapatistas de la ciudad de San Andrés, en Chiapas.
A simple vista, esto podría considerarse como un diálogo, una negociación establecida como un proceso simétrico entre ambas partes.
Sin embargo, yo creo que el hecho más importante fue que los zapatistas dejaron claro desde un principio que, en primer lugar, no irían a negociar, y en segundo, que éste no era un proceso simétrico.
El hecho de que no fuera un proceso simétrico quedaba acentuado, por ejemplo, por el modo en que vestían, su obstinación por vestir con trajes tradicionales, su empecinamiento, al menos en una ocasión, por utilizar su propio idioma y no doblegarse al uso del español.
Y uno de los puntos más interesantes que surgieron fue, por ejemplo, la cuestión del tiempo.
En una ocasión, y una vez ambas partes, el gobierno y los zapatistas, hubieron alcanzado un acuerdo o propuesta provisional, los zapatistas dijeron:
"Bien, tenemos que presentar y discutir esta propuesta con nuestra gente antes de adoptar una decisión".
A lo que respondió el gobierno:
"No, es preciso que os decidáis, necesitamos una respuesta en menos de dos días".
Y los zapatistas respondieron:
"Eso es ridículo. Nuestra concepción del tiempo es distinta y todo lo sometemos a procesos de discusión".
A lo que respondió el representante del gobierno:
"¿Cómo podéis afirmar que vuestra concepción del tiempo sea distinta? Si no me equivoco, usted lleva un reloj japonés, que es el mismo que el que yo llevo".
A lo que respondió el comandante Tacho diciendo que la gente del gobierno confunde el concepto del tiempo con un reloj.
Para nosotros, el concepto del "tiempo" no es ése; el "tiempo" es algo completamente distinto.
Su respuesta tuvo lugar aproximadamente dos meses más tarde.
Precisamente, esa misma conciencia inicial era la que concedía a la rebelión confianza en sus propias estructuras, en su propio sentido del tiempo y en su propio sentido del espacio.
Y esta idea del "tiempo", por ejemplo, está mucho más relacionada con la cuestión de las estructuras democráticas, con la obstinación por tomar decisiones a través de un proceso de discusión colectiva.
Estas decisiones tomadas a través de un proceso de discusión colectiva son mucho más lentas y, por lo tanto, provocan una percepción del tiempo distinta.
Por lo tanto, esta asimetría, esta falta de simetría entre la lógica de la dominación, por una parte, y la lógica de la sublevación, por otra, es algo absolutamente esencial en el movimiento zapatista desde sus comienzos.
Hecho al que se hace referencia repetidas veces en sus comunicados, en el empleo de relatos, bromas, poesía, etcétera.
Todo esto que, a primera vista, parece algo decorativo y secundario al proceso de sublevación, de hecho no lo es.
Para la propia revolución, es fundamental proponer e insistir en una forma distinta de concebir el mundo, así como en una forma distinta de concebir las relaciones entre individuos.
Al contrario de lo que ocurría con el concepto tradicional de la revolución, basado mucho más en una metáfora militar, en la idea de que existía un conflicto entre dos ejércitos, donde para poder derrotar al enemigo, se debían básicamente aceptar los métodos del enemigo.
Únicamente un ejército para derrotar al otro, cuya organización fuera exactamente la misma que la del primero.
Por ello, creo que es fundamental que los zapatistas acaben con todo esto y que se nieguen a aceptar este tipo de conceptos.
La forma de sublevarse, la forma de revelarse debería consistir en el desarrollo de un lenguaje que expresara acciones y que el estado simplemente no entendiera.
Esto lo han puesto en práctica sistemáticamente una y otra vez en los últimos diez años.
Con frecuencia, al pensar en el capitalismo y en el problema de la revolución, intentamos descubrir un modo que nos permita destruirlo.
Esta forma de pensamiento no nos beneficia en absoluto, simplemente porque por mucho que pensemos en cómo destruir el capitalismo, su solución sería prácticamente inviable.
Especialmente, porque pensar en la destrucción del capitalismo sería como compararlo con un gran monstruo, con un enorme monstruo con ejércitos, con un sistema educativo, con control sobre los medios y los recursos materiales, etcétera.
Y ¿cómo podríamos nosotros acabar con este gran monstruo?
Posiblemente, la mejor postura sería alejarnos de esta metáfora de la destrucción para pensar en ella de una forma completamente distinta.
El capitalismo no existe porque se haya creado en el siglo XIX o en el siglo XVIII, o en cualquier otro siglo.
El capitalismo existe hoy en día únicamente como fruto de una creación actual.
Si no lo creáramos el día mañana, entonces no existiría.
Su duración parece ser independiente, pero de hecho no lo es.
En realidad, el capital depende de un día para otro de nuestra creación de capital.
Si nos quedáramos todos en la cama, el capitalismo dejaría de existir.
Si dejáramos de crearlo, dejaría de existir.
Los planteamientos acerca de cómo detener la creación del capitalismo, acerca de la revolución y de cómo detenerla, no implican la resolución de los problemas.
Esto no significa que el capitalismo desaparezca en realidad el día de mañana (aunque quién sabe), pero es muy probable que no desaparezca mañana.
Si concebimos la revolución como una forma que nos permita detener la creación del capitalismo, conseguiremos desvanecer, de algún modo, la imagen del capitalismo como ese gran monstruo al que debemos enfrentarnos, y podremos empezar a ampliar nuestro marco de posibilidades, a crear una nueva esperanza, una nueva forma de pensamiento sobre la revolución y sobre la transformación de la sociedad.
Una sociedad ideal debería poder crearse a sí misma.
Al autocrearse, dispondría de total autodeterminación y, por lo tanto, no tendría demasiado sentido la concepción de una organización ideal, ya que la crearía la propia sociedad.
Y la sociedad autocreada podría decidir un día asentarse en una sociedad muy distinta a la erigida en el pasado..."
Traducción: MediaLabMadrid, Centro Cultural Conde Duque, Madrid
Extraido de:
http://www.republicart.net/disc/aeas/holloway01_es.htm
.
jueves, 25 de febrero de 2010
Mujer!!!!. Olivia Oñate. 25-02-2010
*
Mi saludo a la mujer consciente y consecuente de Chile
y del mundo ,especialmente a mi hija ,nueras ,nietas,
mi amada Catalina y a todas mis compañeras de corazón
bien rojo y a la izquierda y que estan de pié !!
OCHO DE MARZO DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER.
"Mujeres de Chile brisas de aires
libertarios te saludo en tu dia ocho
de marzo con él corazón en la mano."
.............8888888888.................
.........MUJER !!!! ...............
La mujer que sueña es parte
de la semilla que germina en
su vientre para ofrecer a la tierra
hombres nuevos del mañana.
La mujer que piensa , es hermosa en
cuerpo y alma y no se equivoca cuando
ama ,generosa, solidaria, ofrece amor a
manos llenas, sonrie y nunca se cansa.
La mujer que de pié sabe luchar por sus
esperanzas,lo hace porque es horizonte,
aurora ,mar ,cielo, sol, luna y montaña ,
futuro, justicia, y libertad paloma blanca.
La mujer que se entrega sincera ardiente
en la cama es mujer que entrega el corazón
en su savia y que ama con los ojos ,las manos
sus labios ,su lengua, la piel, las entrañas.
La mujer que moviliza con su bandera y palabra
es árbol , tierra, agua , ternura ,paciencia,
nostalgia,futuro, sol de primaveras y mañanas,
ofrece el pan generosa,enciende barricadas
y con sus manos ofrece una rosa sin espinas
y con las mismas manos dispara una metralla.
Olivia Oñate.
Desde estas lejanas tierras frias y blancas
Oslo - Noruega hoy 25 febrero de 2010
( El dibujo esta hecho con amor)
Extraido de:
http://www.facebook.com/photo.php?pid=3649124&id=757233442
.
Mi saludo a la mujer consciente y consecuente de Chile
y del mundo ,especialmente a mi hija ,nueras ,nietas,
mi amada Catalina y a todas mis compañeras de corazón
bien rojo y a la izquierda y que estan de pié !!
OCHO DE MARZO DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER.
"Mujeres de Chile brisas de aires
libertarios te saludo en tu dia ocho
de marzo con él corazón en la mano."
.............8888888888.................
.........MUJER !!!! ...............
La mujer que sueña es parte
de la semilla que germina en
su vientre para ofrecer a la tierra
hombres nuevos del mañana.
La mujer que piensa , es hermosa en
cuerpo y alma y no se equivoca cuando
ama ,generosa, solidaria, ofrece amor a
manos llenas, sonrie y nunca se cansa.
La mujer que de pié sabe luchar por sus
esperanzas,lo hace porque es horizonte,
aurora ,mar ,cielo, sol, luna y montaña ,
futuro, justicia, y libertad paloma blanca.
La mujer que se entrega sincera ardiente
en la cama es mujer que entrega el corazón
en su savia y que ama con los ojos ,las manos
sus labios ,su lengua, la piel, las entrañas.
La mujer que moviliza con su bandera y palabra
es árbol , tierra, agua , ternura ,paciencia,
nostalgia,futuro, sol de primaveras y mañanas,
ofrece el pan generosa,enciende barricadas
y con sus manos ofrece una rosa sin espinas
y con las mismas manos dispara una metralla.
Olivia Oñate.
Desde estas lejanas tierras frias y blancas
Oslo - Noruega hoy 25 febrero de 2010
( El dibujo esta hecho con amor)
Extraido de:
http://www.facebook.com/photo.php?pid=3649124&id=757233442
.
lunes, 22 de febrero de 2010
Frases de Arturo Jauretche
"... Me reservo la originalidad -y creo que exclusiva- de haber subido al caballo por la derecha y bajado por la izquierda en un país donde todos los políticos montan por la izquierda y bajan por la derecha..."
"... El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza..."
"... No existe la libertad de prensa, tan sólo es una máscara de la libertad de empresa..."
"... Las disputas de la izquierda argentina son como los perros de los mataderos: se pelean por las achuras, mientras el abastecedor se lleva la vaca..."
"... Yo no soy un "vivo", soy apenas un gil avivado..."
"... El nacionalismo de ustedes se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre; el nuestro, se parece al amor del padre junto a la cuna del hijo (...) Para ustedes la Nación se realizó y fue derogada; para nosotros, todavía sigue naciendo..."
"... Todos los sectores sociales deben estar unidos verticalmente por el destino común de la Nación (...) Se hace imposible pensar la política social sin una política nacional..."
"... Es frecuente el error de oponer la política realista a la política idealista. Error que proviene de confundir al político practicón con el realista. El practicón que es un simple colector de votos o fuerzas materiales. El realismo consiste en la correcta interpretación de la realidad y la realidad es un complejo que se compone de ideal y de cosas prácticas(...) Ni escapa al círculo de los hechos concretos por la tangente del sueño o la imaginación, ni está tan atado a lo concreto que se deja cerrar por el círculo de lo cotidiano al margen del futuro y el pasado. Para una política realista la realidad está constituida de fines y medios, de antecedentes y consecuentes, de causas y concausas..."
"... Lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será..."
"... La economía moderna es dirigida. O la dirige el Estado o la dirigen los poderes económicos. Estamos en un mundo económicamente organizado por medidas políticas, y el que no organiza su economía políticamente es una víctima. El cuento de la división internacional del trabajo, con el de la libertad de comercio, que es su ejecución, es pues una de las tantas formulaciones doctrinarias, destinadas a impedir que organicemos sobre los hechos nuestra propia doctrina económica..."
"... La falsificación (de la historia) ha perseguido precisamente esta finalidad: impedir, a través de la desfiguración del pasado, que los argentinos poseamos la técnica, la aptitud para concebir y realizar una política nacional. Mucha gente no entiende la necesidad del revisionismo porque no comprende que la falsificación de la historia es una política de la historia, destinada a privarnos de experiencia que es la sabiduría madre..."
"... Ahora a Gardel (Carlos Gardel) en vez de escucharlo, lo analizan. Es un disparate pedirle conciencia de clase, como es un disparate pedirle conciencia de clase a Cassius Clay o a Bonavena (Oscar Bonavena). El es un mito. Como Rockefeller, con la diferencia que éste no fue un cantor de éxito, que empezó de abajo, prosperó y se adaptó a su público. A un hombre que canta bien no se le pregunta si traiciona o no a su clase..."
_____________________________________________________________________
Extraídas la mayoría de estas citas de: http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/arturo-jauretche.html
_____________________________________________________________________
_____________________________________________________________________
"... Lo que movilizó las masas hacia Perón no fue el resentimiento, fue la esperanza.
Recuerde usted aquellas multitudes de octubre del '45, dueñas de la ciudad durante dos días, que no rompieron una vidriera y cuyo mayor crimen fue lavarse los pies en la Plaza de Mayo, provocando la indignación de la señora de Oyuela, rodeada de artefactos sanitarios.
Recuerde esas multitudes, aún en circunstancias trágicas y las recordará siempre cantando en coro —cosa absolutamente inusitada entre nosotros— y tan cantores todavía, que les han tenido que prohibir el canto por decreto-ley.
No eran resentidos. Eran criollos alegres porque podían tirar las alpargatas para comprar zapatos y hasta libros, discos fonográficos, veranear, concurrir a los restaurantes, tener seguro el pan y el techo y asomar siquiera a formas de vida "occidentales" que hasta entonces les habían sido negadas..."
Arturo Jauretche, Los profetas del odio
_____________________________________________________________________
Extraido de: http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Jauretche
_____________________________________________________________________
"... Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional
es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero...".
_____________________________________________________________________
Extraido de: http://teologiadesdeelcamino.blogspot.com/2009/01/frases-nacionales-de-liberacin.html
_____________________________________________________________________
![]() |
| "... Ignoran que la multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras perder privilegios provoca rencor...". Arturo Jauretche |
.
sábado, 20 de febrero de 2010
La Cuarta Guerra Mundial, por El Subcomandante Marcos. La Realidad, Chiapas, Mexico.
. La Reestructuracion de La Guerra
. La Guerra No Es Solo Militar
. La Nueva Conquista
Este segmento fue tomado de una plática impartida por el subcomandante Marcos ante la Comisión Civil Internacional de Observación de los Derechos Humanos en La Realidad, Chiapas, el 20 de noviembre de 1999.
La Reestructuracion de La Guerra
Según nuestra concepción, hay varias constantes en las llamadas guerras mundiales, sea la Primera Guerra Mundial, la Segunda o las que nosotros llamamos Tercera y Cuarta.
Una de estas constantes es la conquista de territorios y su reorganización. Si consultan un mapamundi, van a ver que, al término de cualquier guerra mundial hubo cambios, no sólo en la conquista de territorios sino en las formas de organización. Después de la Primera Guerra Mundial hay un nuevo mapamundi, después de la Segunda Guerra Mundial hay otro mapamundi.
Al término de lo que nosotros nos atrevemos a llamar "Tercera Guerra Mundial" y que otros llaman Guerra Fría, hubo una conquista de territorios y una reorganización. A grandes rasgos, se puede ubicar a finales de los años ochenta, con el derrumbe del campo socialista de la Unión Soviética y al principio de los años noventa al vislumbrarse lo que llamamos la Cuarta Guerra Mundial.
Otra constante es la destrucción del enemigo. Es el caso del nazismo en la Segunda Guerra Mundial y, en la Tercera, de todolo que se conocía como urss y el campo socialista como opción frente al mundo capitalista.
La tercera constante es la administración de la conquista. En el momento en que se logra la conquista de territorios, es necesario administrarlos de manera que aporten ganancias a la fuerza que ganó. Nosotros usamos mucho el término "conquista" porque somos expertos en esto. Los Estados que antes se llamaban nacionales siempre han intentado conquistar a los pueblos indios. A pesar de estas constantes, hay una serie de variables que cambian de una guerra mundial a otra: la estrategia, los actores, o sea las partes, el armamento utilizado y, por último, las tácticas. Aunque éstas vayan cambiando, aquéllas se manifiestan y se pueden aplicar para entender una guerra y otra.
La Tercera Guerra Mundial o Guerra Fría, abarca de 1946 (o, si se quiere, desde la bomba de Hiroshima, en 1945) hasta 1985-1990. Es una gran guerra mundial compuesta de muchas guerras locales. Como en todas las otras, al final hay una conquista de territorios que destruye a un enemigo. Acto seguido, se pasa a la administración de la conquista y se reorganizan los territorios. En esta guerra mundial había como actores: uno, las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética con los relativos satélites; dos, la mayoría de los países europeos; tres, América Latina, Africa, partes de Asia y Oceanía. Los países periféricos giraban en torno a eu o a la urss, según les convenía. Después de las superpotencias y de los periféricos estaban los espectadores y las víctimas, o sea el resto del mundo. No siempre las dos superpotencias se peleaban de frente. A menudo lo hacían por medio de otros países. Mientras las grandes naciones industrializadas se sumaban a uno de los dos bloques, el resto de los países y de la población aparecían como espectadores o como víctimas. Lo que caracterizaba esta guerra era: uno, la carrera armamentista y dos, las guerras locales. Con la guerra nuclear, las dos superpotencias competían para ver cuántas veces podían destruir el mundo. La forma de convencer al enemigo era presentarle una fuerza muy grande. Al mismo tiempo, en todas partes se desarrollaban guerras locales en las que estaban metidas las dos superpotencias.
El resultado fue, como todos sabemos, la derrota y la destrucción de la urss, y la victoria de eu, alrededor del cual se aglutinan hoy la gran mayoría de los países. Es cuando sobreviene lo que llamamos "Cuarta Guerra Mundial". Aquí surge un problema. El producto de la anterior guerra debía ser un mundo unipolar -una sola nación que domina a un mundo donde no hay rivales- pero para hacerse efectivo, este mundo unipolar tiene que llegar a lo que se conoce como "globalización". Hay que concebir al mundo como un gran territorio conquistado con un enemigo destruido. Es necesario administrar este nuevo mundo y por lo tanto globalizarlo. Entonces se acude a la informática que, en el desarrollo de la humanidad, es tan importante como la invención de la máquina de vapor. La informática permite estar simultáneamente en cualquier lado; ya no hay más fronteras, limitaciones temporales o geográficas. Es gracias a la informática que empieza el proceso de globalización. Se erosionan las separaciones, las diferencias, los Estados nacionales y el mundo se convierte en lo que se llama, con verosimilitud, la aldea global.
La concepción que da fundamento a la globalización es lo que nosotros llamamos "neoliberalismo", una nueva religión que va a permitir que el proceso se lleve a cabo. Con esta Cuarta Guerra Mundial, otra vez, se conquistan territorios, se destruyen enemigos y se administra la conquista de estos territorios.
El problema es qué territorios se conquistan y reorganizan y quién es el enemigo. Puesto que el enemigo anterior ha desaparecido, nosotros decimos que ahora el enemigo es la humanidad. La Cuarta Guerra Mundial está destruyendo a la humanidad en la medida en que la globalización es una universalización del mercado, y todo lo humano que se oponga a la lógica del mercado es un enemigo y debe ser destruido. En este sentido todos somos el enemigo a vencer: indígenas, no indígenas, observadores de los derechos humanos, maestros, intelectuales, artistas. Cualquiera que se crea libre y no lo está.
Esta Cuarta Guerra Mundial usa lo que nosotros llamamos "destrucción". Se destruyen los territorios y se despueblan. A la hora que se hace la guerra, se tiene que destruir el territorio, convertirlo en desierto. No por afán destructivo, sino para reconstruir y reordenar. ¿Cuál es el principal problema que enfrenta este mundo unipolar para globalizarse? Los Estados nacionales, las resistencias, las culturas, las formas de relación de cada nación, lo que las hace diferentes. ¿Cómo es posible que la aldea sea global y que todo el mundo sea igual si hay tantas diferencias? Cuando decimos que es necesario destruir los Estados nacionales y desertificarlos no quiere decir acabar con la gente, sino con las formas de ser de la gente. Después de destruir hay que reconstruir. Reconstruir los territorios y darles otro lugar. El lugar que determinen las leyes del mercado; he aquí lo que está marcando la globalización.
El primer obstáculo son los Estados nacionales: hay que atacarlos y destruirlos. Hay que destruir todo lo que hace que un Estado sea "nacional": la lengua, la cultura, la economía, su quehacer político y su tejido social. Si no sirven más las lenguas nacionales, hay que destruirlas y hay que promover una nueva lengua. Contra lo que se pueda pensar, ésta no es el inglés, sino la informática. Hay que homologar todas las lenguas, traducirlas al idioma informático, incluso el inglés. Todos los aspectos culturales que hacen que un francés sea francés, un italiano sea italiano, un danés, danés, un mexicano, mexicano, deben ser destruidos porque son barreras que impiden acceder al mercado globalizado. Ya no es cuestión de hacer un mercado para los franceses y otro para los ingleses o los italianos. Debe haber un solo mercado en donde una misma persona pueda consumir un mismo producto en cualquier parte del mundo y en donde una misma persona se comporte como un ciudadano del mundo y no ya como un ciudadano de un Estado nacional.
Eso significa que la historia cultural, la historia de la tradición choca con este proceso y es el enemigo de la Cuarta Guerra Mundial. Esto es particularmente grave en Europa donde hay naciones con grandes tradiciones. Las lógicas culturales francesas, italianas, inglesas, alemanas, del Estado español, etcétera -todo lo que no pueda ser traducido en términos informáticos y de mercado- son un impedimento para esta globalización. Ahora las mercan-cías van a circular por los canales de la informática y todo lo demás debe ser destruido o hecho a un lado. Los Estados nacionales tenían su propia estructura económica y lo que se llamó "burguesía nacional" -capitalistas con sedes nacionales y con ganancias nacionales. Esto ya no puede existir: si la economía se decide a nivel global, las políticas económicas de los Estados nacionales que querían proteger a los capitales nacionales son un enemigo al que hay que vencer. El Tratado de Libre Comercio y lo que los llevó a la Unión Europea, el Euro, son síntomas de que la economía se globaliza, aunque en principio se trate de una globalización regional, como en el caso de Europa. Los Estados nacionales construyen sus relaciones políticas, pero ahora las relaciones políticas no sirven más. No las califico de buenas o malas; el problema es que estas relaciones políticas son un impedimento para que se cumplan las leyes de mercado. La clase política nacional es vieja, ya no sirve, tiene que ser cambiada. Traten de hacer memoria; intenten recordar aunque sea el nombre de un solo hombre de Estado en Europa. Sencillamente, no pueden. Los personajes más importantes de la Europa del Euro son gente como el presidente de la Bundes Bank, un banquero. Lo que él dice es lo que va a regir las políticas de los distintos presidentes o primeros ministros que padecen los países de Europa.
Si el tejido social está roto, las antiguas relaciones de solidaridad que hacían posible la convivencia en un Estado nacional también se rompen. De ahí que se alienten las campañas contra los homosexuales y las lesbianas, contra los migrantes, o las campañas de xenofobia. Todo lo que antes mantenía un cierto equilibrio tiene que romperse a la hora que esta guerra mundial ataca al Estado nacional y lo transforma en otra cosa.
Se trata de homogenizar, de volver a todos iguales y de hegemonizar una propuesta de vida. Es la vida global. Su mayor diversión debe ser la informática, su trabajo debe ser la informática, su valor como ser humano debe ser el número de tarjetas de crédito, su capacidad de compra, su capacidad productiva. El caso de los maestros es muy claro. Ya no vale quién tiene más conocimiento o quién es más sabio; ahora vale quién produce más investigaciones y en este sentido se deciden sus sueldos, sus prestaciones, su lugar en la universidad.
Esto tiene mucho que ver con el modelo estadunidense. Sin embargo sucede que esta Cuarta Guerra Mundial también produce un efecto contrario que llamamos "fragmentación". De manera paradójica el mundo no se está haciendo uno sino que se está partiendo en muchos pedazos. Aunque se supone que el ciudadano se está haciendo igual, emergen los diferentes en tanto que diferentes: los homosexuales y lesbianas, los jóvenes, los migrantes. Los Estados nacionales funcionan como un gran Estado, el Estado-tierra-sociedad anónima que nos parte en muchos pedazos.
Si observan un mapamundi de este periodo -el final de la Tercera Guerra Mundial- y analizan los últimos ocho años, ha habido una recomposición, sobre todo en Europa, pero no sólo. Donde antes había una nación ahora hay muchas naciones, el mapamundi se ha fragmentado. Este es el efecto paradójico que está ocurriendo a causa de esta Cuarta Guerra Mundial. En lugar de que se globalice, el mundo se fragmenta y en lugar de que este mecanismo hegemonice y homogenice, van apareciendo cada vez más los diferentes. La globalización y el neoliberalismo están haciendo del mundo un archipiélago. Y hay que darle una lógica de mercado, organizar estos fragmentos en un común denominador. Es lo que nosotros llamamos "bomba financiera".
Al mismo tiempo que aparecen los diferentes, se multiplican las diferencias. Cada joven tiene su grupo, su forma de pensar, por ejemplo los punks, los skin heads; todos los que hay en cada país. Ahora los diferentes no sólo son diferentes, sino que multiplican sus diferencias y buscan una identidad propia. Evidentemente, la Cuarta Guerra Mundial no les ofrece un espejo que les permita verse con un común denominador, les está ofreciendo un espejo roto. Cada quien escoge el pedacito que le toca y, con éste, su conducta de vida. Mientras tenga el control del archipiélago -sobre los seres humanos, no sobre los territorios- el poder no se va a apenar mucho.
El mundo se está partiendo en muchos pedazos, grandes y pequeños. Ya no hay continentes en el sentido de que yo sea europeo, africano o americano. Lo que ofrece la globalización del neoliberalismo es una red construida por el capital financiero o, si se quiere, el poder financiero. Si hay una crisis en este nudo, el resto de la red va a amortiguar los efectos. Si hay bonanza en un país, no se produce un efecto de bonanza en el resto de los países. Es entonces una red que no funciona, lo que nos dijeron fue una mentira del tamaño del mundo, es un discurso reiterado en los líderes de América Latina, ya sea Menem, Fujimori, Zedillo u otros dirigentes de comprobada calidad moral. En la realidad ocurre que la red ha hecho mucho más vulnerables a los Estados nacionales. Los está acabando de destruir, ahora por efectos internos. De nada sirve que un país se esfuerce por construirse un equilibrio y un destino propio en cuanto nación. Todo depende de lo que pase en un banco de Japón o de lo que haga la mafia en Rusia o un especulador en Sydney. De una u otra forma, los Estados nacionales no son salvados, son condenados definitivamente. Cuando un Estado nacional acepta integrarse a esta red -porque no hay más remedio, porque lo obligan o por convicción- firma su acta de defunción.
En suma, lo que quiere hacer este gran mercado es convertir todas estas islas no en naciones, sino en centros comerciales. Se puede pasar de un país a otro y encontrar los mismos productos, ya no hay ninguna diferencia. En París o en San Cristóbal de Las Casas se puede consumir lo mismo; si uno está en San Cristóbal de Las Casas puede estar simultáneamente en París recibiendo noticias. Es el fin de los Estados nacionales. Y no sólo: es el fin de los seres humanos que los conforman. Lo que importa es la ley del mercado y ésta marca que tanto produces, tanto vales, tanto compras, tanto vales. La dignidad, la resistencia, la solidaridad estorban. Todo lo que impide que un ser humano se convierta en una máquina de producir y comprar es un enemigo y hay que destruirlo. Por esto, nosotros decimos que esta Cuarta Guerra Mundial tiene como enemigo al género humano. No lo destruye físicamente pero sí lo destruye en cuanto ser humano.
De manera paradójica, al destruirse los Estados nacionales, la dignidad, la resistencia y la solidaridad se construyen de nuevo. No hay lazos más fuertes, más sólidos que los que existen entre los grupos diferentes: entre los homosexuales, entre las lesbianas, entre los jóvenes, entre los migrantes. Entonces, esta guerra pasa también por el ataque a los diferentes. A eso se deben las campañas tan fuertes en Europa y en Estados Unidos en contra de los diferentes, porque son morenos, hablan otra lengua o tienen otra cultura. La forma de cultivar la xenofobia en lo que queda de los Estados nacionales, es hacer amenazas: "estos migrantes turcos te quieren quitar tu trabajo", "estos migrantes mexicanos vienen a violar, vienen a robar, vienen a meter malas costumbres". Los Estados nacionales -o lo poco que de ellos queda- delegan en los nuevos ciudadanos del mundo, los informáticos, el papel de sacar a esos migrantes. Y es ahí donde proliferan grupos como el Ku Klux Klan, o llegan al poder personas de tanta probidad como Berlusconi. Todos construyen su campaña sobre la xenofobia. El odio hacia los diferentes, la persecución en contra de cualquiera que sea diferente es mundial; pero también la resistencia de cualquiera que es diferente es mundial. Frente a esa agresión, estas diferencias se multiplican, se solidifican. Esto es así, no voy a calificar si es bueno o malo, así está ocurriendo.
La Guerra No Es Solo Militar
En términos propiamente militares la Tercera Guerra Mundial tenía su lógica. Era en primer lugar una guerra convencional, concebida de manera que si yo pongo soldados y tú pones soldados, nos enfrentamos y quien quede vivo gana. Esto acontecía en un territorio específico que, en el caso de las fuerzas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, otan, y del Pacto de Varsovia, era Europa. A partir de la guerra convencional, o sea entre ejércitos, se estableció una carrera militar y armamentista.
Vamos a ver un poco más los detalles. Esta [enseña un rifle], por ejemplo, es una arma semiautomática y se llama AR-15, rifle automático. La fabricaron para el conflicto de Vietnam y se puede desarmar muy fácilmente [la desarma], ya está. Cuando la hicieron, los estadunidenses pensaban en un escenario de guerra convencional, es decir, grandes contingentes militares que se enfrentan. "Juntamos a muchos soldados, nos aventamos y al final alguien tiene que quedar." Al mismo tiempo, el Pacto de Varsovia desarrollaba el fusil automático Kalashnikov que comúnmente se llama AK-47, un arma con mucho volumen de fuego a distancias cortas, de hasta 400 metros. La concepción soviética implicaba grandes oleadas de tropa: aventaban un montón de soldados disparando, y si morían, llegaba una segunda oleada y una tercera. Ganaba el que tenía más soldados. Entonces, los estadunidenses pensaron: "ya no sirve más el viejo fusil Garand de la Segunda Guerra Mundial. Ahora necesitamos una arma que tenga mucho volumen de fuego para rangos cortos". Sacaron el AR-15 y lo probaron en Vietnam. El problema es que se descompuso, no sirvió. Cuando atacaban a los vietcong, el mecanismo se quedaba abierto y a la hora de disparar hacia "clic". Y no era una cámara fotográfica, era un arma. Intentaron resolver el problema con el modelo M16-A1. Aquí, la trampa está en la bala que se llama de dos diferentes maneras. Una, la civil de 2.223 -fracción de pulgadas- se puede comprar en cualquier tienda de Estados Unidos. La otra, de 5.56 milímetros, es de uso exclusivo de las fuerzas de la otan. Esta es una bala muy rápida y tiene una trampa. En la guerra el objetivo es conseguir que el enemigo tenga bajas, no muertos, y un ejército considera que tiene bajas cuando un soldado ya no puede combatir. La Convención de Ginebra -un acuerdo para humanizar la guerra- prohíbe las balas expansivas porque a la hora de entrar destruyen más y son mucho más letales que una bala de punta dura.
"Puesto que la idea es subir el número de heridos y bajar el número de muertos" -dijeron- "prohibamos las balas expansivas". Un balazo de una bala dura te deja inutilizado, ya estás de baja, no te mata a menos que alcance un punto vital. Para cumplir con la Convención de Ginebra y hacer trampa, los estadunidenses crearon la bala de punta blanda que, al introducirse en el cuerpo humano, se dobla y da vueltas. El orificio de entrada es de un tamaño y el de salida es mucho más grande. Esta bala es peor que la expansiva y no viola los convenios. Sin embargo, si te da en un brazo... te lo vuela. Una bala 162 te atraviesa y te deja herido; pero ésta te destroza. Como por casualidad, el gobierno mexicano acaba de comprar 16 mil de estas balas.
Es decir, se generaron armas para escenarios precisos. Vamos a suponer que no querían usar la bomba nuclear; ¿qué usaban? Muchos soldados contra muchos soldados. Y así se crearon las doctrinas de guerra convencional de la otan y del Pacto de Varsovia.
La segunda opción era una guerra nuclear localizada, una guerra con armas nucleares, pero sólo en algunas partes y no en otras. Había un acuerdo entre las dos superpotencias para no atacarse en sus propios territorios y pelearse sólo en un territorio neutral. Sobra decir que este territorio era Europa. Ahí es donde iban a caer las bombas y a ver quién quedaba vivo en Europa Occidental y lo que entonces se llamaba Europa Oriental.
La última opción de la Tercera Guerra Mundial era la guerra nuclear total que fue un gran negocio, el negocio del siglo. La lógica de la guerra nuclear es que no había ganador; no importa quién disparaba primero, por muy rápido que disparara, el otro alcanzaba a disparar también. La destrucción era mutua y, desde el principio, simplemente se renunció a esta opción. Su carácter pasó a ser lo que en términos de diplomacia militar se llama "disuasión".
Para que los soviéticos no usaran el arma nuclear, los estadunidenses desarrollaron muchas armas nucleares y para que éstos no usaran el arma nuclear, los soviéticos desarrollaron más armas nucleares y así sucesivamente. Se llamaban imb (Intercontinental Mission Ballistic) y eran los cohetes que iban de Rusia a Estados Unidos y de Estados Unidos a Rusia. Costaron una fortuna y ahorita ya no sirven para nada. También había otras armas nucleares de uso local que eran las que se iban a usar en Europa en el caso de una guerra nuclear localizada.
Cuando comenzó esta fase, en 1945, había una guerra por librar porque Europa estaba partida en dos. La estrategia militar -estamos hablando de aspectos puramente militares- era la siguiente: unos puestos avanzados frente a la línea enemiga, una línea de logística permanente y la metrópoli, llámese Estados Unidos o la Unión Soviética. La línea de logística abastecía los puestos avanzados. Grandes aviones que estaban en el aire las 24 horas del día, los B-52 Fortaleza, cargaban las bombas nucleares y nunca necesitaban bajar. Y estaban los pactos. El pacto de la otan, el Pacto de Varsovia y la seato (South East Asia Treaty Organization), que es como la otan de los países asiáticos. El modelo se ponía en juego en guerras locales. Todo tenía una lógica y era lógico pelearse en Vietnam que era un escenario acordado. En el papel de los puestos de avanzada estaban los ejércitos locales o insurgentes; en el papel de la logística permanente estaban las líneas de venta de armamento clandestino o legal y en el papel de la metrópoli, las dos superpotencias. También había un acuerdo sobre los lugares en donde tenían que quedarse como espectadores. Los ejemplos más claros de estas guerras locales son las dictaduras de América Latina, los conflictos en Asia, particularmente Vietnam, y las guerras en Africa. Aparentemente, éstas no tenían absolutamente ninguna lógica, pues la mayoría de las veces no se entendía qué estaba pasando, pero lo que ocurría era parte de este esquema de guerra convencional.
En esta época -y eso es importante- es cuando se desarrolla el concepto de "guerra total": en la doctrina militar entran elementos que ya no son militares. Por ejemplo, en Vietnam, desde la ofensiva del Teth (1968) hasta la toma de Saigón (1975), los medios de comunicación se vuelven un frente de batalla muy importante. Así, se desarrolla entre los militares la idea de que no basta con el poder militar: Es necesario incorporar otros elementos como los medios de comunicación. Y que también se puede atacar al enemigo con medidas económicas, con medidas políticas y con la diplomacia, que es el juego de las Naciones Unidas y de las organizaciones internacionales. Unos países hacían sabotajes para obtener condenas o censuras contra otros, lo que se llamaba "guerra diplomática".
Todas estas guerras seguían la lógica del dominó. Suena ridículo, pero estaban como dos rivales jugando dominó con el resto de la población. Uno de los contrincantes ponía una ficha y el otro intentaba poner la suya para cortarle el seguimiento. Es la lógica de aquel personaje ilustre que se llama Kissinger, secretario de Estado del gobierno estadunidense en la época de Vietnam, quien decía: "no podemos abandonar Vietnam porque sería cederle la partida de dominó en el Sureste asiático a los otros". Y por eso hicieron lo que hicieron en Vietnam.
Además, se trataba de recuperar la lógica de la Segunda Guerra Mundial. Para la mayoría de la población, ésta había tenido una lógica heroica. Ahí está la imagen de los marines liberando Francia de la dictadura, liberando Italia del Duce, liberando Alemania de los militares, el ejército rojo entrando por todos lados. Supuestamente, la Segunda Guerra se hizo para eliminar un peligro para toda la humanidad, el nacionalsocialismo. Entonces, de una u otra forma, las guerras locales trataron de recuperar la ideología de que "estamos en la defensa del mundo libre"; pero ahora en el papel del nacionalsocialismo estaba Moscú. Y, por su parte, Moscú hacia lo mismo: ambas superpotencias trataban de usar como argumento la "democracia" y "el mundo libre" según cada quien los concebía.
Después, viene la Cuarta Guerra Mundial que destruye todo lo anterior porque el mundo ahora ya no es el mismo y no se puede aplicar la misma estrategia. Se desarrolla más el concepto de "guerra total": no es sólo una guerra en todos los frentes, es una guerra que puede estar en cualquier lado, una guerra totalizadora en donde el mundo entero está en juego. "Guerra total" quiere decir: en cualquier momento, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancia. Ya no existe la idea de pelear por un lugar en particular; ahora la pelea se puede dar en cualquier momento; ya no hay una lógica de escalamiento del conflicto con amenazas, tomas de posición e intentos de reposicionarse. En cualquier momento y en cualquier circunstancia puede surgir un conflicto. Puede ser un problema interno, puede ser un dictador y todo lo que han sido las ultimas guerras en los últimos cinco años, desde Kosovo hasta la Guerra del Golfo Pérsico. Se destruye así toda la rutina militar de la Guerra Fría.
No es posible hacer la guerra, en la Cuarta Guerra Mundial, con los criterios de la Tercera porque ya tengo que pelear en cualquier lugar, no sé en dónde me va a tocar pelear, ni sé cuándo, tengo que actuar rápidamente, ni sé qué circunstancias voy a tener para llevar adelante esta guerra. Para resolver el problema, los militares desarrollaron primero la guerra de "despliegue rápido". El ejemplo sería la guerra del Golfo Pérsico, una guerra que significa una gran acumulación de fuerza militar en poco tiempo, un gran accionar militar en poco tiempo, las conquistas de territorios y la retirada. La invasión de Panamá sería otro ejemplo de esta fuerza de despliegue rápido. De hecho, hay un contingente de la otan que se llama "fuerza de intervención rápida". El despliegue rápido es una gran masa de fuerza militar que se avienta contra el enemigo y no distingue entre un hospital infantil y una fábrica de armamento químico. Es lo que pasó en Iraq: las bombas inteligentes eran bastante estúpidas, no distinguían.Y aquí se quedaron porque se dieron cuenta que esto es muy caro y es muy poco lo que aporta. En Iraq hicieron todo un despliegue, pero no hubo conquista de territorio. Estaban los problemas de las protestas locales, estaban los observadores internacionales de derechos humanos.
Tuvieron que replegarse. Ya les había enseñado Vietnam que, en estos casos, no es prudente insistir. "No, ya no podemos hacer esto", dijeron. Entonces pasaron a la estrategia de "proyección de fuerza". "Mejor que tener posiciones avanzadas en las bases militares norteamericanas de todo el mundo, acumulemos una gran fuerza continental que, en cuestión de horas y días, tenga capacidad de poner unidades militares en cualquier lugar del mundo". Y en efecto pueden poner una división de cuatro o cinco mil hombres en el punto más lejano del planeta en cuatro días y más, y más, cada vez más.
Pero la proyección de fuerza tiene el problema de basarse en soldados locales, o sea en soldados estadunidenses. Ellos consideran que si el conflicto no se resuelve rápidamente, empiezan a llegar los body bugs, los muertos, como en Vietnam, y eso puede provocar muchas protestas internas en Norteamérica o en el país que sea. Para evitar esos problemas, abandonaron la proyección de fuerza haciendo, para entendernos, cálculos de tipo mercantil. No hicieron cálculos sobre destrucción de fuerza humana o de la naturaleza, sino de imagen publicitaria. Así la guerra de proyección fue abandonada y pasaron a un modelo de guerra con soldados locales, más apoyo internacional, más una instancia supranacional. Ya no se trata de enviar soldados, sino de pelear por medio de los soldados que están ahí, apoyarlos según la base del conflicto y no usar el modelo de una nación que declara la guerra, sino una instancia supranacional como la onu o la otan. Los que hacen el trabajo sucio son los soldados locales y los que salen en las noticias son los estadunidenses y el apoyo internacional. Este es el modelo. Protestar ya no funciona: no es una guerra del gobierno estadunidense; es una guerra de la otan y además la otan sólo está haciendo el favor de ayudar a la onu.
En todo el mundo, la reestructuración de los ejércitos es para que puedan enfrentar un conflicto local con apoyo internacional bajo una cobertura supranacional y bajo el disfraz de la guerra humanitaria. De lo que se trata ahora es de salvar a la población de un genocidio, matándola. Y es lo que ocurrió en Kosovo. Milosevich hizo una guerra contra la humanidad: "si nos enfrentamos a Milosevich estamos defendiendo a la humanidad". Es el argumento que usaron los generales de la otan y que trajo tantos problemas a la izquierda europea: oponerse a los bombardeos de la otan implicaba apoyar a Milosevich, entonces mejor apoyaron los bombardeos de la otan. Y a Milosevich, ustedes lo saben, lo armó Estados Unidos. En el concepto militar, que está funcionando, la totalidad del mundo -ya sea Sri Lanka o cualquier país, el más lejano que se les ocurra- es ahora el traspatio porque el mundo globalizado produce simultaneidad. Y ése es el problema: en este mundo globalizado, cualquier cosa que pase en cualquier lugar afecta al nuevo orden internacional. El mundo ya no es el mundo, es una aldea y todo está cerquita. Por lo tanto, los grandes policías del mundo -y en particular Estados Unidos- tienen el derecho de intervenir en cualquier lado, a cualquier hora, bajo cualquier circunstancia. Ellos pueden concebir cualquier cosa como una amenaza a su seguridad interna; perfectamente pueden decidir que el alzamiento indígena en Chiapas amenaza la seguridad interna de Norteamérica o los tamiles en Sri Lanka o lo que ustedes quieran. Cualquier movimiento -y no necesariamente armado- en cualquier lado puede ser considerado una amenaza a la seguridad interna.
¿Qué es lo que ha pasado? Que las viejas estrategias y las viejas concepciones de hacer la guerra se derrumbaron. Vamos a ver.
"Teatro de operaciones" es el término militar para indicar el lugar donde se desarrolla la guerra. En la Tercera Guerra Mundial, Europa era el teatro de operaciones. Ahora ya no se sabe dónde va a estallar, puede ser en cualquier lugar, ya no es seguro que vaya a ser Europa. La doctrina militar transita de lo que se denomina "sistema" a lo que ellos llaman "versatilidad". "Tengo que estar listo para hacer cualquier cosa en cualquier momento. Un esquema ya no es suficiente: ahora necesito muchos esquemas, no sólo para construir una respuesta a determinados hechos, sino para construir muchas respuestas militares a determinados hechos". Es donde interviene la informática. Este cambio hace que se pase de lo sistemático, de lo cuadrado, de lo rígido a lo versátil, a lo que puede cambiar de un momento a otro. Y eso va a definir toda la nueva doctrina militar de los ejércitos, de los cuerpos militares y de los soldados. Este sería un elemento de la Cuarta Guerra Mundial. El otro sería el paso de la "estrategia de contención" a la de "alargamiento", o "extensión": ya no sólo se trata de conquistar un territorio, de contener al enemigo, ahora se trata de prolongar el conflicto a lo que ellos llaman "actos de no-guerra". En el caso de Chiapas, esto tiene que ver con quitar y poner gobernadores y presidentes municipales, con los derechos humanos, con los medios de comunicación, etcétera.
Dentro de la nueva concepción militar se incluye una intensificación de la conquista del territorio. Esto quiere decir que no sólo es necesario preocuparse del ezln y de su fuerza militar, sino también de la Iglesia, de las ong, de los observadores internacionales, de la prensa, de los civiles, etcétera. Ya no hay civiles y neutrales. Todo el mundo es parte del conflicto.
Eso implica que los ejércitos nacionales no sirven porque ya no tienen que defender a los Estados nacionales. Si no hay Estados nacionales: ¿qué van a defender? En la nueva doctrina los ejércitos nacionales pasan a jugar el papel de policía local. El caso de México es muy claro: cada vez más el Ejército Mexicano hace labores policiacas como la lucha contra el narcotráfico o este nuevo organismo contra la delincuencia organizada que se llama Policía Federal Preventiva y que está formado por militares. Se trata de que los ejércitos nacionales se conviertan en policía local a la manera del cómic estadunidense: un Super Cop, un Super Policía. Cuando se reorganice el ejército en la ex Yugoslavia tiene que convertirse en una policía local y la otan va a ser su Super Cop, su gran socio en términos políticos. La estrella es la instancia supranacional, en este caso la otan o el Ejército estadunidense y los extras son los ejércitos locales.
Pero los ejércitos nacionales se construyeron con base en una doctrina de "seguridad nacional". Si hay enemigos o peligros para la seguridad de una nación, su trabajo es mantener la seguridad, a veces frente a un enemigo externo, a veces frente a enemigos internos desestabilizadores. Esta es la doctrina de la Tercera Guerra Mundial o Guerra Fría. Bajo estos presupuestos, los ejércitos nacionales desarrollaron una conciencia nacional lo cual ahora dificulta convertirlos en policías amigos del Super Policía. Entonces hay que transformar la doctrina de seguridad nacional en "estabilidad nacional". El punto ya no es defender a la nación. Como el principal enemigo de la estabilidad nacional es el narcotráfico y el narcotráfico es internacional, los ejércitos nacionales que operan bajo la consigna de la estabilidad nacional aceptan la ayuda internacional o la interferencia internacional de otros países.
A nivel mundial existe el problema de volver a reordenar los ejércitos nacionales. Ahora bajemos a América y de ahí a América Latina. El proceso es un poco el mismo que ya se dio en Europa y que se vio en la guerra de Kosovo con la otan. En el caso de América Latina, está la Organización de Estados Americanos, oea, con el Sistema de Defensa Hemisférico. Según la idea del ex presidente de Argentina, Menem, todos los países de América Latina somos amenazados y necesitamos unirnos, destruir la conciencia nacional de los ejércitos y hacer un único gran ejército bajo la doctrina de un sistema de defensa hemisférico con el argumento del narcotráfico. Puesto que lo que está en juego es la versatilidad, o sea la capacidad de hacer la guerra en cualquier momento, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia, empieza a haber ensayos. Los pocos bastiones de la defensa nacional que todavía existen deben de ser destruidos por este sistema hemisférico. Si en Europa fue Kosovo, en el caso de América Latina son Colombia y Chiapas. ¿Cómo se construye ese sistema de defensa hemisférico? De dos formas. En Colombia, donde se presenta la amenaza del narcotráfico, el gobierno está pidiendo la ayuda de todos: "tenemos que intervenir porque el narcotráfico no afecta sólo a Colombia sino a todo el continente". En el caso de Chiapas se aplica el concepto de guerra total. Todos son parte, no hay neutrales, o eres aliado o eres enemigo.
La Nueva Conquista
En el proceso de fragmentación -convertir todo el mundo en archipiélago- el poder financiero quiere construir un nuevo centro comercial que tenga turismo y recursos naturales en Chiapas, Belice y Guatemala.
Aparte de estar lleno de petróleo y uranio, el problema es que está lleno de indígenas. Y los indígenas, además de no hablar español, no quieren tarjetas de crédito, no producen, se dedican a sembrar maíz, frijol, chile, café y se les ocurre bailar con marimba sin usar el computer. No son consumidores ni son productores. Sobran. Y todo el que sobra es eliminable. Pero no se quieren ir y no quieren dejar de ser indígenas. Es más: su lucha no es por tomar el poder. Su lucha es por que los reconozcan como pueblos indios, que reconozcan que tienen el derecho a existir, sin convertirse en otros.
Pero el problema es que aquí, en el territorio que está en guerra, en territorio zapatista, están las principales culturas indígenas, están las lenguas y los más grandes yacimientos de petróleo. Están los siete pueblos indios que participan en el ezln, tzeltal, tzotzil, tojolabal, chol, zoque, mam y mestizos. Este es el mapa de Chiapas: comunidades con población indígena y con petróleo, uranio y maderas preciosas. A éstos es a los que hay de quitar de aquí porque no conciben la tierra como la concibe el neoliberalismo. Para el neoliberalismo todo es una mercancía, se vende, se explota. Y estos indígenas vienen a decir que no, que la tierra es la madre, es la depositaria de la cultura, que ahí vive la historia y que ahí viven los muertos. Puras cosas absurdas que no entran en ninguna computadora y no se cotizan en una bolsa de valores. Y no hay manera de convencerlos de que se vuelvan buenos, que aprendan a pensar bien, nomás no quieren. Hasta se alzaron en armas. Es por esto -decimos nosotros- que el gobierno mexicano no quiere hacer la paz: es porque quiere acabar con este enemigo y desertificar a este territorio, después volver a organizarlo y echarlo a andar como un gran centro comercial, un Mall en el Sureste Mexicano. El ezln apoya los pueblos indios y en esta medida también es un enemigo, pero no el principal. No bastaría arreglarse con el ezln, peor si arreglarse con el ezln significa renunciar a este territorio, porque eso significaría la paz en Chiapas, significaría renunciar a la conquista de un territorio rico en petróleo, en maderas preciosas y uranio. Es por esto que no lo hicieron y no lo van a hacer.
Published in In Motion Magazine October 26, 2001
_____________________________________________________________________
Extraido de: http://www.inmotionmagazine.com/auto/cuarta.html
_____________________________________________________________________
.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




