sábado, 23 de octubre de 2010
Dí yo soy tú - Jelaluddin Rumi
Soy partículas de polvo a la luz del Sol.
Soy el redondo Sol.
A la partícula de polvo
yo digo, quédate.
Al Sol,
sigue tu marcha.
Soy la neblina de la mañana,
y la respiración de la noche.
Soy el viento en la copa de la arbolada,
y la ola sobre el acantilado.
Mástil… Timón,
Timonel y quilla.
Soy donde se asentó
el arrecife de coral.
Soy un árbol,
con un loro entrenado
sobre sus ramas.
Silencio.
Pensamiento.
Y voz.
El aire musical,
viniendo de una flauta.
Una chispa de piedra.
Un destello de metal.
Las dos velas,
y una mariposa loca alrededor.
Rosa ...
y el ruiseñor
perdido en su fragancia.
Soy todas las clases de seres.
La galaxia girando.
La inteligencia evolutiva.
El ascenso ...
y la caída.
Lo que es,
y lo que no es.
Tú que conoces a Jelalludín,
Tú el Uno con Todo,
Dí quién soy yo.
Dí Yo soy Tú.
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Extraído de: http://mundoedda.blogspot.com/2010/04/di-yo-soy-tu-mevlana-jelalludin-rumi.html
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Cartas de David y El Negro (Silo). 14 de Enero de 2008. Fragmento. 23-10-2010
Cartas de David y El Negro (Silo). 14 de Enero de 2008. Fragmento.
"... ¿Es posible el cambio profundo y esencial en el ser humano?
Sí, así lo creo, pero distingo entre ese cambio innegable, pero lento, que arrancó en los primeros homínidas y la posibilidad de cambio esencial no debido a una simple mecánica evolutiva, ni tampoco a accidentes "naturales",
sino debida a una dirección, a una intención de la conciencia humana sobre sí misma.
El punto está en que los cambios periféricos están haciendo creer a mucha gente, que esos son los cambios a los que se debe aspirar.
Se debe ir más allá de la Ciencia y la Justicia para entender ese cambio.
En efecto, como lo hemos destacado en varias ocasiones, quienes trabajan por el avance de la Ciencia y la Justicia, hacen el mejor esfuerzo para facilitar la superación del dolor y el sufrimiento facilitando las condiciones del cambio.
Pero es claro que hasta la Justicia y la Ciencia se van torciendo en una parábola apresurada en la que la búsqueda del cambio se está orientando objetalmente, desconociendo lo más importante del cambio esencial.
Este olvido de sí, este desconocimiento de superación de la mecánica mental, nos lleva a cuestionar las posibilidades de cambio...
Y aquí llegamos al punto de esa inquietante pero saludable noche, en la que pudimos expresar:
No es posible el cambio esencial sin una dirección clara en ese sentido.
Y la época está cerrando el horizonte de esa dirección mental.
Quienes han seguido nuestra trayectoria de varios años han comprobado que nuestros trabajos se han orientado en dirección al "cambio simultáneo" y en el Humanismo esto cobró gran potencia.
Sin embargo, el esfuerzo hacia el cambio de las condiciones mentales ha sido a veces débil y a veces intermitente.
Pongo los argumentos de un modo un tanto brutal:
Todo lo hecho hasta este momento tiene gran sentido pero no bastará hasta que la gente (aun la más amable y bondadosa) se decida por Convertir su vida advirtiendo la necesidad de un cambio mental profundo.
Es de eso, de lo que habla nuestro trabajo en su última fase; es de eso de lo que habla el Mensaje.
Creo que si en esta situación actual en la que está viviendo la Humanidad (y por supuesto nosotros mismos), no se trabaja superando toda censura y autocensura lanzándonos en los significados y los trabajos del Mensaje no será posible el cambio esencial.
La dirección debe ir hacia Lo Profundo de la conciencia para conectar con los significados que han estado empujando lentamente la evolución del ser humano.
Ahora es urgente y ya no tenemos cómo hacer conocer este impulso.
Cuando en esa cena hablamos de las dificultades a las que se enfrenta la mente humana, un descorazonamiento corrió como viento helado entre los concurrentes.
Quedó la sensación que así como estamos sumergidos en nuestra humanidad, no penetramos en lo Profundo y si eso ocurre no es posible el Cambio.
Esa fue la parte más triste del discurso a la que se contestó con un cierto estoicismo: "... ¡No es muy esperanzador lo que dices!".
Sin embargo, más allá de la anécdota, creo que contamos con alguna conexión interna que se puede comunicar y esto es posible porque en todos nosotros está esa fuente insondable de Lo Profundo de la que tenemos que beber sus aguas.
Mi querido David, creo que muchos captaron la gravedad del momento actual
y tu carta es un reflejo de aquello que pasó y no se ha detenido.
Te envío el más afectuoso abrazo,
Negro..."
Extraido de: http://www.facebook.com/note.php?note_id=448033220842&id=1056277070
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Arte Culinario - Receta para preparar niños
Arte Culinario - Receta para preparar niños
Utensilios e Ingredientes
* 1/4 oscuro
* 1 cama
* 2 personas de sexo opuesto (insustituible)
* 1 higo
* 1 pepino
* 2 melones
* 2 huevos
* 200 gr. de resistencia física
* Abrazos y besos al gusto.
Modo de Preparación
Se introducen las 2 personas del
sexo opuesto en 1/4 oscuro donde
habremos ubicado la cama. Se acomodan
sobre esta, y se amasan sin prisa
durante 20 o 30 minutos a temperatura
ambiente, añadiendo los besos y
los abrazos en pequeñas pizcas.
Se pueden incluir el pepino,
los huevos, los melones y el higo
en este proceso previo.
Cuando esté todo bien sazonado
se rellena el higo con el pepino
y se baten los huevos enérgicamente
durante 20 o 30 minutos (será durante
este proceso que deberemos añadir a
la mezcla los 200 gr. de resistencia física)
hasta que se forme una masa espesa
en el pepino que se vierte
en el interior del higo.
Tras rellenar el higo se retira
suavemente el pepino, procurando
que no se rompa, y se deja reposar
la mezcla en el horno durante unos
9 meses. Tras este periodo de
espera el niño ya está listo para servir.
Si se desea otro niño se debe
limpiar el molde y dejarlo reposar
durante 40 días antes de empezar de nuevo.
Nota:
Si le gusta cocinar por placer, envuelva
el pepino con una cubierta plástica para
que no quede ningún residuo en el higo
tras verter la masa espesa...”
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La primera revolución energética: el fuego. 23-10-2010
La primera revolución energética: el fuego
El primitivo cazador-recolector pasa en este estado miles de años y un buen día Prometeo le roba el fuego a los dioses, ocurrió hace más de 250.000 años, a partir de entoces se pudo ver en la oscuridad y dormir tranquilamente en las cavernas como si de un vientre materno se tratara.
A partir del momento en el cual el ser humano transforma la materia mediante el fuego la realidad cambia y se organiza de una nueva manera, la experimentación mediante esta forma de energía modifica las condiciones de existencia del animal humano.
Aparece la primera diferencia en base al uso de la energía: los que comen ‘crudo’ y los que comen ‘cocido’; la transformación de ‘lo frío’ a ‘lo caliente’, la transformación de ‘lo salvaje’ en ‘lo civilizado’. Por una parte ‘la naturaleza’ por la otra ‘lo específicamente humano’.
La aparición de la cultura. El elemento culinario como forjador de un sistema social en el cual la forma de cocinar determina el ‘prestigio’.
El ser humano se hace consciente de un proceso de transformación; éste se hace patente en forma de ritos y ceremonias con la aparición de un nuevo lenguaje ya no únicamente gutural u onomatopéyico. Un proceso trascendente en el cual los miembros de una comunidad se constituyen solidariamente.
Colectivamente se expresa a través de celebraciones mítico-mágicas, en las cuales se transmite el imaginario simbólico común; así observamos la aparición de adornos personales y de un arte representativo y decorativo, un tipo de símbolos compartidos que entrañan líneas grabadas o estatuillas, que necesitaban de alguna manera ser explicados.
El lenguaje es una fuerza instrumental activa en la creación de la actividad social cada vez más compleja que la evolución cultural impone a la vida cotidiana.
La competencia lingüística posibilita la formulación de reglas para actuar de modo adecuado en situaciones lejanas en el espacio y en el tiempo; la vida social de los humanos se compone de pensamientos y conductas coordinados y gobernados por dichas reglas.
El ser humano, que utiliza el fuego, visto como una ‘máquina de transformar’, se convierte en un ‘dispositivo’ que necesita una aportación energética de 175 vatios para sostenerse en su entorno natural.
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Extraido de: http://www.decrecimiento.info/2010/06/revolucion-energetica-fuego.html
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viernes, 22 de octubre de 2010
Cuaderno de Visitas - Anónimo
Los ambientes se tejieron
el hombre sacó su plano
observó la bitácora
cálculo en las estrellas rugosas
su destino.
Hizo conjeturas complicadas
trazó tangentes
echó tablillas
sobre el suelo
dibujó signos extraños
hizo preguntas en su rostro
poliforme y húmedo.
Finalmente sopló una semilla
algodonosa y guardó sus utensilios
dibujó una sonrisa.
Miró atrás y siguió su marcha.
Los alcatraces se detienen
leen la posdata
y sonríen.
¿Habrán leído la letra menuda?
Un cazador hace fuego
con la leña del camino.
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Extraído de un cuaderno de visitas que tiene en su casa un amigo,
lo que es de él, son las dos lineas que dicen:
"... Un cazador hace fuego
con la leña del camino...
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Espejos blancos para caras negras - Eduardo Galeano
1. La heroica virtud
Al vertiginoso ritmo de la industria del fin de siglo, el Vaticano está produciendo santos.
En los últimos veinte años el papa Juan Pablo II beatificó a más de 900 virtuosos y canonizó a casi 300.
A la cabeza de la lista de espera, favorito entre los candidatos a la santidad, figura el esclavo negro Pierre Toussaint.
Se asegura que el Papa no demorará en colocarle la aureola, «por mérito de su heroica virtud».
Pierre Toussaint se llamaba igual que Toussaint Louverture, su contemporáneo, que también fue negro, esclavo y haitiano.
Pero ésta es una imagen invertida en el espejo: mientras Toussaint Louverture encabezaba la guerra por la libertad de los esclavos de Haití, contra el ejército de Napoleón Bonaparte,
el bueno de Pierre Toussaint practicaba la abnegación de la servidumbre. Lamiendo hasta el fin de sus días los pies de su propietaria blanca.
El ejerció «la heroica virtud» de la sumisión: para ejemplo de todos los negros del mundo, nació esclavo y esclavo murió, en olor de santidad, feliz de haber hecho el bien sin mirar a quién
Además de la obediencia perpetua, y de los numerosos sacrificios que hizo por el bienestar de su ama, se le atribuyen otros milagros.
2. El santo de la escoba
San Martín de Porres fue el primer cristiano de piel oscura admitido en el blanquísimo santoral de la Iglesia católica.
Murió en la ciudad de Lima, hace tres siglos y medio, con una piedra por almohada y una calavera al lado.
Había sido donado al convento de los frailes dominicos.
Por ser hijo de negra esclava, nunca llegó a sacerdote, pero se destacó en las tareas de limpieza.
Abrazando con amor la escoba, barría todo; después, afeitaba a los curas y atendía a los enfermos; y pasaba las noches arrodillado en oración.
Aunque estaba especializado en el sector servicios, San Martín de Porres también sabía hacer milagros, y tantos hacía que el obispo tuvo que prohibírselos.
En sus raros momentos libres, aprovechaba para azotarse la espalda, y mientras se arrancaba sangre se gritaba a sí mismo: «¡Perro vil!».
Pasó toda la vida pidiendo perdón por su sangre impura.
La santidad lo recompensó en la muerte.
3. La piel mala
A principios del siglo XVI, en los primeros años de la conquista europea, el racismo se impuso en las islas del mar Caribe.
Coartada y salvoconducto de la aventura colonial, el desprecio racista se realizaba plenamente cuando se convertía en el autodesprecio de los despreciados.
Muchos indígenas se rebelaron y muchos se suicidaron, por negarse al trabajo esclavo, ahorcándose o bebiendo veneno.
Otros se resignaron a otra forma de suicidio, el suicidio del alma, y aceptaron mirarse a sí mismos con los ojos del amo.
Para convertirse en blancas damas de Castilla, algunas mujeres indias y negras se untaban el cuerpo entero con un ungüento hecho de raíces de un arbusto llamado guao.
La pasta de guao quemaba la piel y la limpiaba, según se decía, del color malo.
Un sacrificio en vano: al cabo de los alaridos de dolor y de las llagas y las ampollas, las indias y las negras seguían siendo indias y negras.
Siglos después, en nuestros días, la industria de los cosméticos ofrece mejores productos.
En la ciudad de Freetown, en la costa occidental del Africa, un periodista explica:
«Aclarándose la piel, las mujeres tienen mejores posibilidades de pescar un marido rico».
Freetown es la capital de Sierra Leona:
según los datos oficiales, del Sierra Leone Pharmaceutical Board, el país importa legalmente 26 variedades de cremas blanqueadoras.
Otras 150 entran de contrabando.
4. El pelo malo
La revista estadunidense Ebony, de lujosa impresión y amplia circulación, se propone celebrar los triunfos de la raza negra en los negocios, la política, la carrera militar, los espectáculos, la moda y los deportes.
Según palabras de su fundador, Ebony «quiere promover los símbolos del éxito en la comunidad negra de Estados Unidos, con el lema: Yo también puedo triunfar».
La revista publica pocas fotos de hombres.
En cambio, hay numerosas fotografías de mujeres: leyendo la edición de abril de este año, conté 182.
De esas 182 mujeres negras, sólo doce tenían rizos africanos, y 170 lucían pelo lacio.
La derrota del pelo crespo —«el pelo malo», como tantas veces he escuchado decir— era obra de la peluquería o milagro de las pócimas.
Los productos alisadores del pelo ocupaban la mayor parte del espacio de publicidad en esa edición.
Había avisos a toda página de cremas o líquidos ofrecidos por Optimum Care, Soft and Beautiful, Dark and Lovely, Alternatives, Frizz Free, TCB Health-Sense, New Age Beauty, Isoplus, CPR Motions y Raveen.
Me impresionó advertir que uno de los remedios contra el cabello africano se llama, precisamente, African Pride (orgullo africano) y, según promete, «plancha y suaviza como ninguno».
5. Una herencia pesada
«Parece negro», o «parece indio», son insultos frecuentes en América Latina;
y «parece blanco» es un frecuente homenaje. La mezcla con sangre negra o india «atrasa la raza»; la mezcla con sangre blanca «mejora la especie».
La llamada democracia racial se reduce, en los hechos, a una pirámide social
: la cúspide es blanca, o se cree blanca
: y la base tiene color oscuro.
Desde la revolución en adelante, Cuba es el país latinoamericano que más ha hecho contra el racismo.
Hasta sus enemigos lo reconocen; y a veces lo reconocen lamentándolo.
Han quedado definitivamente atrás los tiempos en que los negros no podían bañarse en las playas privadas («porque tiñen el agua»).
Pero todavía los negros cubanos abundan en las cárceles y brillan por su ausencia en las telenovelas, como no sea para representar papeles de esclavos o criados.
Una encuesta, publicada en diciembre del 98 por la revista colombiana América negra, revela que los prejuicios racistas sobreviven en la sociedad cubana,
a pesar de estos 40 años de cambio y progreso,
y los prejuicios sobreviven sobre todo entre sus propias víctimas:
en Santa Clara, tres de cada diez negros jóvenes consideran que los negros son menos inteligentes que los blancos;
y en La Habana, cuatro de cada diez negros de todas las edades creen que ellos son intelectualmente inferiores.
«Los negros han sido siempre poco dados al estudio», dice un negro.
Tres siglos y medio de esclavitud son una herencia pesada y porfiada.
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Extraido de Biblioteca Paco Urondo en Facebook
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Diagnostico de esperanza, y otros textos - Camilo Blajaquis (seudónimo de César González)
Diagnostico de esperanza - Cross a la mandibula - Autobiografía
El camino al alma - Una hoja de otoño
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“... ¡Letras, máscara de mi herida! / Aliéntame esta tarde /
que si no escribo soy piedra / y vuelvo a ser tan sólo un expediente...”
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__ Diagnostico de esperanza
"... Estoy vivo pero ya me asesinaron
Yo ahora vivo con los muertos, con aquellos
olvidados, que encima son los dueños
del mundo y la verdad.
Los chorros y los locos, los drogados
y borrachos, ellos fabrican mi realidad
ellos poseen la formula de ser feliz.
A la suerte le pido que me deje
salir de esta tumba que ya no quedan
lágrimas que derramar, todos
mis llantos ya tuvieron su momento
Seguramente deben quedar todavía
muchos golpes, eso no importa
tengo guardadas mas de mil cicatrices
Vivo con un cáncer de angustia
pero todavía sueño un futuro
que ni se si será mejor.
En mi corta vida tuve más
engomes que orgasmos
todavía no se que espero
Pero espero algo que viene, lento pero viene..."
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__ Cross a la mandibula.
Estrellas lejanas brilantes e inpiradoras,
balas perforando sienes,
celdas cerrando sus puertas
suicidios a causa del miedo.
Primaveras, enamorados y chocolate
exclusión economica
exclusión cultural
exclusión psicològica.
Sol radiante, jardin de flores y aves cantoras
heridas con supura, torturadosy esclavizados.
Cielo de azul fresco, aire calmo y la montaña
HIV, basurales, tristezas y resignaciones.
Rayos de luz, el mar inmenso, los bosques
infancias a puro dolor, ausencias, envidias.
Selvas, lagunas, desiertos, glaciares
traiciones, masacres, contaminantes, mugre
La luna, las nubes, los rios, la vida
el ser humano, propiedad privada, dinero, la muerte.
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__ Autobiografía
¿Qué fue lo que me despertó y salvó mi destino
de una muerte con fragancia a plomo policial?
Fue un encuentro... encontrarme con poesìa.
Me ofreció un abrazo cuando las unicas ofertas eran piñas,
me regaló libertad cuando todo era encierro.
Habitaba el olvido y era un rehen del egoismo.
Mi entendimiento no era mas que soñar un asalto
donde me cruzé la fortuna monetaria.
Y hoy mis sueños son miles,
se multiplican por cada gramo de cicatriz existente.
No deje de robar por motivos religiosos ni morales
fue un acto inconciente, un arrebato de esperanza
¿una sobredosis de esperanza?
Me cansé de ser un delito y un legajo judicial
me propuse contradecir mi destino
me cansé del maltrato intelectual
me cansé de que me nieguen la cultura
por ser morocho y de una villa
Comprendí que mi ignorancia era parte de un sistema
que necesita excluidos para mantenerse estable...
Después de esa ruptura
renové desde mis venas hasta
la molécula mas pequeña.
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El camino al alma
El organismo interfiere en la llegada al alma
equivocado la confundí con un simple reflejo
perforando encontré formas y estilos nuevos de sociedad
y convencido grité ¡he llegado al alma!
pero me había equivocado
en realidad no había visto más que una sombra
un mezquino pétalo de mi esqueleto
que flotaba inmodificable entre la conciencia
la escuché gritar y la mandé a reprimir con la policía
defendiendo el estado de las cosas mundiales
porque me ahorra preguntas y me llena la panza
así la cadena extiende sus eslabones
los que pagan son los mismos
los que venden son iguales
una vez en rejalandia
donde terminé por no ser hijo de ningún comprador
confirmé tras ser torturado:
es ignorancia y maltrato la conducta del carcelero
pero merece ser abrazado al ser victima disfrazada de gris
aunque incremente el patrimonio de la injusticia
y extienda la propiedad de la desigualdad
es también un caramelo en el kiosco de corazones
la poesía no puede ser una forma de vestir
o una excusa para olvidar
debe ser la forma de llegar hasta el alma
estamos solos,
no hay dios ni trucos de magia
solo ese rayo de sol besando la espalda al mar contaminado.
Y ese rayo de sol es todo el motivo para inventar un nuevo mundo
donde reine el amor por sobre las personas.
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Una hoja de otoño
Como una lluvia a todo volumen
ecualizando la caída
mientras los transeúntes se espantan
el organismo mojado garantiza vida por mil años
lluvia
que me llenas las venas de amor
agua
vibrando socorre todos los dolores
lluvia
que curas todas las heridas del olvido
como una nube
que se hamaca entre los abismos
que nos ofrece paciencia a cambio de un beso
y que por razones misteriosas respondemos
(con espupitajos de plomo)
en vez de declarar
al cielo como belleza incalculable
interpretamos que es la cárcel más antigua de las almas
hay
(una galaxia esperando)
allá afuera
y allá adentro
(atrás de la conciencia y los mitos)
(atrás del trabajo que justifica nuestras ruinas)
Hay mil aspectos
para argumentar que debemos amar
nadie vive
sin saber esa verdad
estamos condenados al amor
por más que el esfuerzo por distraer ese destino
inventó a la ciencia misma, la obediencia y el infierno
Vagabundeamos ciegos en un laberinto
externo/interno
exterior/interior
(Cárcel)
(donde cada uno es su carcelero)
(Prisión)
(donde somos el juez que nos condena)
(el abogado que nos defiende)
(el fiscal que nos acusa)
Como una hoja de otoño
que en el piso observa las suelas
y establece en el sol el ángulo del cuadro
que te perfora los ojos con luminosidad resplandeciente
Todos los elementos siniestros del existir
reposan en nuestro cuerpo
buscando adentro se encuentra todo
desde fabricas hasta castillos
telas para pintar y hojas en blanco ancianas como la injusticia.
telas para pintar y hojas en blanco ancianas como el musgo.
Como una noche de invierno
que exige valentía y desprenderse de absurdas quejas
que descubre el rostro del aire
y le hace el amor al miedo.
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Extraído del blog de Camilo Blajaquis: http://camiloblajaquis.blogspot.com
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Cuando me amé de verdad. Charles Chaplin. 22-10-2010
Cuando me amé de verdad. Charles Chaplin
Cuando me amé de verdad
comprendí que en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,
y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre ...”Autoestima”
Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia,
y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal
de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es …”Autenticidad”
Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente,
y comencé a ver todo lo que acontece,
y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama …”Madurez”
Cuando me amé de verdad,
comencé a percibir
como es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona,
solo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento,
o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es …”Respeto”
Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable …,
personas, situaciones, todo, y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo.
De inicio mi razón llamó esa actitud egoísmo.
Hoy se llama …”Amor Propio”
Cuando me amé de verdad,
dejé de temer al tiempo libre
y desistí de hacer grandes planes,
abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,
cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es …”Simplicidad y Sencillez”
Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón,
y con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la …”Humildad”
Cuando me amé de verdad,
desistí de quedar reviviendo el pasado,
y preocuparme por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente,
que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama …”Plenitud”
Cuando me amé de verdad,
percibí que mi mente puede atormentarme, y decepcionarme.
Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón,
ella tiene una gran y valiosa aliada.
Todo eso es …”Saber Vivir”
No debemos tener miedo de confrontarnos,
hasta los planetas chocan, y del caos
nacen muchas estrellas.
Charles Chaplin
*
Extraído de: http://todoreiki.foroactivo.com/meditacion-f3/cuando-me-ame-de-verdad-t461.htm
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miércoles, 20 de octubre de 2010
¿Que es revolución? - Fidel Castro Ruz
“... Revolución es sentido del momento histórico;
es cambiar todo lo que debe ser cambiado;
es igualdad y libertad plenas;
es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos;
es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos;
es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;
es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;
es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo;
es luchar con audacia, inteligencia y realismo;
es no mentir jamás ni violar principios éticos;
es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo
capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.
Revolución es unidad, es independencia,
es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo,
que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo...”
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Extraído de: http://www.cubasocialista.cu/texto/cs0228.htm
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martes, 19 de octubre de 2010
“Es más peligroso un pibe que piensa que un pibe que roba”. Por Silvina Friera. 19-10-2010
“Es más peligroso un pibe que piensa que un pibe que roba”.
Camilo Blajaquis es el seudónimo de César González, el pibe de 21 años que publicó en su libro "La venganza del cordero atado" los poemas que escribió cuando estaba preso.
Hoy está estudiando Letras, edita la revista ¿Todo piola? y da talleres en la villa Carlos Gardel, su barrio.
“Mi renacimiento fue gracias a la cultura”, señala. “Aparte de excluirte económicamente, te excluyen cultural y simbólicamente”, subraya.
Por Silvina Friera
El aire se espesa en Morón. Se presiente la lluvia, el ataque de las gotas, como en uno de los poemas de Camilo Blajaquis, el seudónimo que eligió César González para escupir su dolor, su verdad, su poesía, cuando renació dentro de una cárcel.
“¡Letras, máscara de mi herida! / Aliéntame esta tarde / que si no escribo soy piedra / y vuelvo a ser tan sólo un expediente/”,
se lee en su primer libro, de título ricotero, La venganza del cordero atado (Ediciones Continente), con ilustración de Rocambole y prólogo de Luis Mattini.
Dos trozos de carbón que arden; llamitas intrépidas lanzadas del presente hacia el futuro.
Los ojos de César experimentan con la pequeña porción del horizonte que se deja ver desde la ventana de “Dallas”, un bar “cero burgués” –lo define—, un lugar de laburantes donde el joven juega de local desde febrero pasado, cuando salió en libertad.
Su mirada se embarca en un mar de proyectos: otro libro de poemas más, el crecimiento de la revista que edita, ¿Todo piola? (ver aparte), la carrera de letras que cursa en la UBA.
“Me lo bajo en un toque”, dice por el sándwich de pan francés que le acaba de servir Ubaldo Collado, dueño y mozo, sufrido hincha de Racing. Como César.
Si la lluvia es el momento en que el cielo y la tierra tienen un orgasmo –como escribió en otro poema–, habrá que esperar ese encuentro. El sol empuja en cámara lenta a las nubes.
“Algo le debo a mi sangre toba. Te dije que se estaba yendo la tormenta –se entusiasma, mientras comprueba que se cumple su pronóstico–; nunca le hagas caso al servicio meteorológico.
Las culturas originarias de este continente miran el cielo y saben cuándo va a llover. Ahora tenemos todas las tecnologías. Y ni así le pegan.”
En menos de un minuto, César devora el sándwich. “¿Qué hacés, caradura?”, dice y saluda a Lucho, el padre de un compañero de la calle, cuando César andaba en la calle, unos seis años atrás que parecen prehistóricos.
“En el barrio siempre es así, se acercan a saludarme.” El barrio es la villa Carlos Gardel, “panorama de vida que siempre tiene olor a celda, a plomo, a trabajo en negro o en gris o a traje de encargado de limpieza”, dice en el poema dedicado a ese lugar en el mundo donde nació –hace 21 años– y creció a los porrazos. Donde vive y da talleres literarios para rescatar a los pibes de un “infierno anunciado”.
“No es que me levanté un día o manejé en mi cabeza, en algún momento, la idea de escribir un libro –cuenta César–. La venganza del cordero atado es un rejunte de los poemas que escribí, tan simple como eso.”
Lo que no es tan simple es dónde los escribió, en institutos de menores, en la cárcel, bajo el seudónimo de Camilo Blajaquis: Camilo en homenaje al comandante Cienfuegos –uno de los líderes de la Revolución Cubana–, Blajaquis por el militante peronista asesinado en la pizzería La Real, relatado por Rodolfo Walsh en ¿Quién mató a Rosendo?
“Mi cabeza empezó a cambiar, a incorporar cosas nuevas; todo un mundo que no conocía hasta antes de caer preso, cuando me di cuenta de todo lo que se le oculta a un joven que le toca nacer en un barrio de clase baja, en una condición pobre y humilde como en la que nací. Aparte de excluirte económicamente, te excluyen cultural y simbólicamente. Te excluyen porque sos el negro de una villa, el negro de mierda, vas a ser chorro, obrero y nada más. El sistema te excluye y es mucho más cruel de lo que uno cree –repasa su aprendizaje–. Lo que juega es una exclusión simbólica: el de la villa es un ignorante, es un posible delincuente.” César subraya que el primer acto de su renacimiento, antes de la escritura, no fue la lectura –los libros que unas manos de mago, literalmente, acercaron a sus ojos– sino la libertad que le dio pensar. “Empecé a usar esto que tengo acá arriba –dice con el dedo índice en la sien– para algo productivo, para algo que me diera vida, que me diera fuerza. Y digo vida porque estaba muerto en vida: 16 años, seis balazos de la policía, me quedaban cinco años de cárcel; ingresé a un instituto con los clavos en las piernas, en muletas, pesando 50 kilos. Realmente estaba muerto.”
La realidad es que estaba preso –muerto en vida– en 2005. El camino de regreso a la vida tiene un nombre: Patricio “Merok” Montesano, un amigo que le acercó los libros, “un vago que daba taller de magia voluntariamente dentro de la cárcel”. “Nos trataba bien, no venía desde un lugar de profesor, ‘a ustedes, negritos, les vengo a enseñar cómo es la vida’, que es muchas veces la postura de los talleristas en la cárcel. El nos trataba como personas, no como monstruos. Nos enseñaba un truco de magia y nos hablaba de Walsh, de Cooke, del Che, de lo que pasó en los ’70. Nos hablaba de arte, de poesía, de cultura –enumera ese torbellino de novedades que lo asaltaron–. Al principio no le di mucha importancia, ‘este loco de mierda, qué me importa lo que dice, si total a mí me quedan un montón de años’. Pero venía en serio, con pureza, para ayudar.” El mago vaya si ayudó. Le prestó De Ernesto al Che, de Calica Ferrer. “Antes de ese libro yo no sabía, por ejemplo, que el Che era argentino, ni qué había hecho, ni cuáles eran sus ideales, ni por qué luchó –reconoce César–. Ese libro me sirvió para darme cuenta de que uno puede hacer un click en la vida, como lo hizo el Che. Y comenzaron las preguntas, aparecieron los porqué: por qué nací en una villa, por qué tuve que ser pobre, por qué tuve que nacer en un contexto de mierda, por qué tuve que saber a los 7, 8 años que existe la cocaína, el porro y que vivo en un barrio donde eso es frecuente y la cultura es ésa.”
La seguidilla de preguntas productivas se multiplicaban; estaba encerrado, pero no anestesiado. No sabía qué esperaba, pero algo llegaría. “¿Hubiese terminado en una celda si no hubiese nacido en una villa? Si nueve de cada diez de los que estábamos en la cárcel éramos de una villa. ¿Qué hubiese pasado si hubiese nacido en otro contexto? Realmente no sé, pero considero que en la cárcel no hubiese terminado con 16 años, baleado, adicto a las drogas como era. Se cayó la venda de mis ojos con mucha rabia. No quería darle el gusto al sistema, a la sociedad, que quiere que terminemos en la cárcel. Y fue una ruptura.”
–Y la rabia lo llevó a la lectura...
–Sí, a leer, a informarme, a llenarme de argumentos. Fue un renacimiento; el concepto de renacimiento en la historia de la humanidad es salir de la oscuridad de la Edad Media, de las tinieblas del oscurantismo. De repente aparecen Galileo, Da Vinci, Copérnico, otra corriente de filosofía con Descartes, los inventores, los pintores. Mi renacimiento fue gracias a la cultura. ¿Sabés por qué hablo de rabia?
–No.
–Porque no es lo mismo que alguien de clase media piense a que lo haga un pibe de clase baja. Si el de clase baja tiene conciencia de clase, la potencia que tiene ese pensamiento es mucho más explosiva que la de la clase media, en el sentido de rebelarte. Fue lo que me pasó a mí: tener conciencia de clase, pero no haciendo una separación porque yo soy de abajo, pero no quiero que se muera el de arriba. No. Yo pensaba todo esto, pero seguía dentro de una celda. No sabía que el día de mañana iba a publicar un libro, a hacer una revista...
–Tocó fondo: o se hundía del todo o flotaba y salía a la superficie, que es lo que hizo.
–Exactamente, pero una vez que llegué a flotar, había que remar porque estaba en el medio del mar y no había remos. Había que remar y no había balsa, había que remar y no había isla para naufragar. Me pegaron en la cárcel por leer, por escribir, por pensar, paradójicamente. La sociedad dice que en la cárcel estamos mejor, que los derechos humanos son sólo para los chorros... y uno escucha todo ese discurso de que nos gusta esa vida en la cárcel, que no hacemos nada. A mí no me gustaba esa vida y decidí hacer otra cosa: leer, terminar el secundario, recibirme. Pero no recibí un abrazo de la sociedad; recibí piñas, me quebraron los tobillos, me rompieron un diente; sufrí miles de requisas por leer y escribir. Me di cuenta de que la sociedad prefiere que los pibes roben, que se droguen antes que accionen y piensen. Es más peligroso un pibe que piensa que un pibe que roba. Cuando un pibe en este país pensó y accionó, lo torturaron, lo masacraron y no apareció más.
–En un poema se lee que una psicóloga dijo que no podía ser escritor. ¿Fue así?
–“Y esa piña duele más que la del guardia”... puse en ese poema. Siempre recuerdo el día que escribí mi primer poema y se lo llevé a una psicóloga que tenía en el Instituto Belgrano. Lo había escrito la noche anterior después de leer una crónica de Arlt en Aguafuertes porteñas que me había gustado mucho. Seguramente estaría lleno de limitaciones; al principio escribía con rima, no podía escaparle a eso (risas). Había sentido un vómito que me daba libertad. Algo se había desatado, el candado se había quebrado cuando escribí ese poema. No es una figura menor el psicólogo dentro de la cárcel; es el juez cotidiano de tu vida. Yo le llevaba un poema que me había hecho sentir persona... Yo me odié mucho tiempo, pero llegó un momento en que ese odio lo transformaba en violencia o en poesía. La psicóloga dejó el papel a un costado y me dijo: “Muy lindo esto, pero cuando salgas tenés que trabajar. Vos cometiste un delito, tenés que resarcir a la sociedad y la única forma es que te rompas el lomo trabajando. Con esto –por el poema– no resarcís el daño. Esto puede ser muy lindo, un pasatiempo, pero tenés que trabajar. A ver si se te mete en la cabeza...”. Y no fue una mala experiencia como argumentan algunos psicólogos para que me quede tranquilo. ¡Las pelotas fue una mala experiencia! Tuve doce psicólogos diferentes y todos me dijeron lo mismo. Ninguno me leyó un poema. Yo necesitaba que alguien lo leyera, que me dijera: “Está feo, pero vas bien”. Era un acontecimiento para mí, pero me lo negaban, lo reprimían. Cuando se lo di a Patricio, me dijo: “¿Es la primera ves que escribís? Seguí, probá, no está nada mal”. Y me trajo libros de poesía. ¿Te das cuenta la función de uno y otro? Uno estaba para ayudar, los psicólogos para reprimir.
–¿Por qué dice en un poema que “aunque no parezca soy poeta, soy un optimista”?
–Ese poema es una trompada tras otra, pero lo escribí en otro momento. Eso fue hace tres años, cuando pensaba que la política eran los políticos, pero ahora sé que es una herramienta. Si los políticos en nombre de la política hicieron desastres, la palabra no tiene la culpa. Hay optimismo en el escenario político argentino y hasta noto cierta alegría. La naturaleza de los barrios bajos es el peronismo obrero. No puedo desconocer eso; y con más facilidad me doy cuenta de que este gobierno se corresponde con esa naturaleza, que este gobierno está relacionado directamente con los intereses populares y me siento identificado. Yo viví en una casa de material y chapa toda la vida. Hoy tenemos una casa digna con calefón, cocina y agua caliente. Pero tampoco me encierro en una etiqueta ideológica. Soy peronista, pero lo que menos me gusta del peronismo es Perón. Para mí el peronismo es una esencia colectiva; por eso me siento identificado con esa subjetividad colectiva que resistió 18 años. Soy eso, pero también marxista y me gusta la filosofía, el rock y el reggae. Decir “soy esto” es autolimitarse, autoexcluirse. Yo quiero seguir creciendo y seguir siendo cada vez más cosas.
–¿Qué pasó con su lenguaje cuando salió de la cárcel? ¿Cambió?
–Sí, empecé la facultad, estoy en nuevos ambientes con gente que habla diferente. Pero el lenguaje es muy amplio; en mi barrio si tengo que hablar con los pibes, hablo así también. Soy así siempre, pero tampoco en exceso porque si me hago el académico me van a decir: “¿Qué estás hablando, gil?” (risas). Pero no me gusta el estereotipo y simular que soy villero y tener que comerme las eses y decir: “Ey, guacho”. Ya venía incorporando nuevas palabras a mi vocabulario desde la lectura. ¿Vos te pensás que hablaba así cuando caí en cana? Usaba la misma cantidad de palabras para hablar siempre de lo mismo: a quién le choreamos, cuánto hiciste, cuánta merca compramos, anda la yuta... No salía de ahí. Ahora no tengo odio, y eso que me sobraban los argumentos para odiar, para salir de la cárcel con ganas de matar. Sigo escribiendo poesía, estoy preparando mi segundo libro. Necesito escribir como el adicto necesita de su dosis. Mi dosis es escribir porque me corre la poesía por las venas. Y que por mis venas corra poesía es lo que me hace también experimentar una sobredosis de esperanza.
Textual
Poemas candados
Yo vi belleza en cada paliza
Y en cada requisa planeé mi futuro.
De los tiroteos quedó esta mirada.
De años con celda tengo tantas ganas.
De la calle un doctor, maestro y artista.
De las horas en visita, mis lecciones de dolor.
Como gira en madrugada, el ritmo de mi poesía.
El chamuyo con los pibes, hoy mi única alegría.
De la droga un turista, un simple consumidor.
Del hambre el resentimiento transformado en mi canción.
Verdugueadas de la yuta, como el sol de cada día.
De esos seres del juzgado, mi alimento de injusticia.
La lluvia sobre las chapas suena sobre mi conciencia.
Da razón a la esperanza,que va escribiendo mi cuento.
* En La venganza del cordero atado (Ediciones Continente).
El orgullo de la vieja
“Mi vieja no puede creer cómo le salió el hijo de la cárcel –dice César González como si él no fuera ese hijo—. Ni con toda la fe en el mundo pensaba que iba a salir así. Ella tenía la esperanza de que dejara de robar. Y nada más.” Su madre, como muchas otras mujeres de la villa Carlos Gardel, crió sola a César. “Infancia tuve, pero a los golpes, en la calle, a los porrazos, como tantos. Los pibes con los que me juntaba tenían madres solteras, les faltaba el papá, eran iguales que yo”, recuerda. No conoce a su padre y se incomoda –un poco– cuando se le pregunta por él. “Era borracho, le pegaba a mi mamá. Ahora no sé dónde vive ni me interesa realmente... pobrecito, fue adicto al alcohol, yo a las drogas, ¿qué puedo reprocharle? Nada”, responde. “Mi vieja está orgullosa. ‘Sabés cuántas madres quisieran tener un poeta revolucionario’, me dijo el otro día”, cuenta César y se ríe celebrando la ocurrencia materna. “No soy un fanático de los Redondos, pero sí un investigador de las letras, de la música, de los acordes”, reconoce César. Algo de esa pasión ricotera está en La venganza del cordero atado. “Juego con ese título del disco porque considero que el lobo suelto es la representación del capitalismo de consumo y el cordero atado representa al pibe excluido, encarcelado, asesinado por la policía, el pibe condenado a ser un adicto, un ignorante”, explica. “Llega una noche en que ese cordero se desata y sale a vengarse de todos. Se desata solo el cordero. Pero la venganza no es matar al lobo. La venganza es regalarle un poema, reflexionar. La poesía es mi mejor venganza.”
César/Camilo está tramando su segundo libro y continúa publicando la revista de cultura marginal ¿Todo piola?, que empezó cuando todavía estaba preso y ahora sale cada dos meses, se vende a cinco pesos y tiene una página web: www.todopiolarevista.com.ar. “Si la revista puede crecer en cuanto a ventas, me encantaría que se pueda transformar en una herramienta de trabajo para los pibes que escriben. ¿Por qué no hay que trabajar de lo que a uno le gusta? Es una mentira de Hollywood, de los malditos yanquis”, se queja César, que trabaja en la Secretaría de Cultura de Morón coordinando talleres de escritura en la villa Carlos Gardel y en los barrios del municipio. “Es la educación popular de la que hablaba Freire: el que enseña aprende, el que está aprendiendo a la vez enseña”.
De psicólogos y asistentes
César González cuestiona “los tres re” que escuchó hasta el hartazgo en boca de psicólogos y asistentes sociales, pesadillas de un pasado que quedó atrás. “Regenerarse –como si fueras un monstruo o un degenerado o un psicópata–, recuperarse y reinsertarse”, repite despacio, tal vez para amortiguar la rabia del recuerdo. “No creo en ninguna de las tres”, aclara y explica por qué. “Recuperarse es tratar el hecho de robar, de ser un pibe chorro, como una enfermedad. ¿Y el contexto social? Todo lo que sos es consecuencia de mamá y papá, te dicen. ¿Y alrededor de mamá y papá no pasa nada? ¿El escenario sociopolítico y económico no interesa? Yo soy consecuencia de dos presidencias de Menem; no es poco lo que hizo esa basura en este país. Yo tenía 7, 8 años y me acuerdo del hambre que había en el barrio, la miseria que había. ¿Cómo mi psicólogo puede olvidarse, saltearse eso que es tan obvio? Pero te quieren convencer de una manera sacerdotal; ellos tienen el catálogo, la receta para rescatarte dentro de una fábrica, poniendo el lomo, siendo esclavo.”
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Por Silvina Friera. Página|12, 18/10/10. Extraído de Facebook
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lunes, 18 de octubre de 2010
El libro del equilibrio y la armonía - Li Daoqun
El libro del equilibrio y la armonía es una célebre miscelánea del siglo XIII de textos filosóficos, poemas y prácticas taoístas escritas y compiladas por Li Daoqun, maestro de la escuela de la Realidad Completa,

