domingo, 29 de enero de 2012

El lamento del ney - Rumi


Escucha el ney, escucha su historia en la que se lamenta de la separación:

«Desde que me cortaron del cañaveral,

mi lamento ha hecho llorar a hombres y mujeres.

Deseo hallar un corazón desgarrado por la separación,

para hablar del dolor del anhelo.

Todo el que se ha alejado de su origen,

añora el instante de la unión.

 
En todo lugar entoné yo mi canto melancólico

e intimé con los que son felices y también con los que lloran.

Todos me entendieron según su propio pensamiento,

pero nadie trató de hurgar en mi corazón el más hondo secreto.

 
Y, sin embargo, dicho secreto no está lejano de mis lamentos,

pero ni el oído ni la vista saben captarlo.
   
No está velado el cuerpo por el alma,

ni el alma por el cuerpo,

pero nadie es capaz de contemplar el alma».

 
El canto del ney es fuego y no aire.

¡Quién no tiene ese fuego merecería morir!

Es el fuego del amor lo que arde dentro del ney,

el ardor del amor que posee el vino.

 
El ney es el confidente de todo aquél que está separado de su amigo,

sus sonidos rasgan nuestros velos.

¿Quién ha visto antes un veneno y un antídoto como el ney?

¿Quién ha contemplado jamás un consuelo y un enamorado como él?
 

 


______________________________________________________________________

Este fragmento responde a las dieciocho líneas iniciales del Masnavi, los dieciocho versos místicos dictados por  Mawlānā Ŷalāl al-Dīn Rūmī a su discípulo Huzam-ud-Dín.
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
______________________________________________________________________
.