martes, 9 de enero de 2018

El lado positivo de los bandos y los enemigos... - Jose Antonio Martinez Santos


El lado positivo de los bandos y los enemigos o la importancia del momento de diferenciación en el proceso


Uno viene de un momento de proceso de entusiasmo. Te emocionas con lo que te gusta, conoces gente linda, se dan interesantes conversaciones… todo va bien. 
Empiezas a tener experiencias y a interesarte por los temas.

Llega un momento en que el entusiasmo, el interés y la curiosidad te hacen que “metas el cuerpo”. “Meter el cuerpo” es cuando te implicas en los temas y las situaciones.

No solamente participando, sino poniendo de tu parte también, siendo activo, y comprometiéndote con las cosas. 

No es un estar por estar. Tienes preguntas, propones cosas, quieres entender los temas. Tienes interés porque son cosas importantes para ti.

En los últimos tiempos has visto como ha ido modificándose tu sistema de valores. Has ido descubriendo lo que realmente te gusta. 

Te has ido apasionando, cada vez te gustan más esas cosas y las tienes más claras con respecto a otras. Incluso empiezas a llamar a algunas “sagradas”.

Este interés tiene que ver directamente con tu vida cotidiana. Son las cosas que más te importan. Lo que te genera más alegría y también más problemas, y quisieras saber como gestionar estas dos partes.

Tal vez en este punto, empieces a estar en un “bando”. Eso tan importante para ti, empieza a tener unas características propias.

Empiezas a no permitir adulteramientos, a no permitir cesiones, a no negociar ciertas cosas.

Buscas su mejor desarrollo y sus mejores condiciones. Ves lo que crees que lo potencia y lo que crees que lo lastra.

Charlando con la gente, encuentras muchos amigos y gente que simpatiza con tus ideas; también encuentras gente con la que discutes desde diferentes posturas, creencias y sensibilidades. 

Empiezas a tener afinidad con una gente y cierto rechazo por otra gente. 

Quieres que todo se dé bien, y cuando ves que hay gente que hace cosas que van a la contra te enfadas.

Como se puede ir viendo, van apareciendo bandos y enemigos, al igual que amigos. 

También se dan rupturas de amistades y desilusiones. Vas estando cada vez más enfadado. Criticas a otros. Y ves que la cosa no va bien, pero no puedes ceder ante lo más importante para ti.

Entonces, charlando con un amigo, como suele ocurrir, vi una salida que me liberó. Era una salida que ya había tomado en anteriores ocasiones.

¿Por qué enfadarse y discutir con otros que son diferentes a mi? Mejor que cada uno haga como mejor crea por su lado, y ojalá, en un futuro no muy lejano, podamos encontrarnos de nuevo en el camino y conversar sobre los momentos de proceso respectivos.

Me parece que este proceso lo he vivido repetidas veces y casi siempre he terminado en el mismo sitio. Frustrado y resentido. “Nada se puede hacer... no merece la pena intentarlo...” 

Viniendo del sinsentido a veces la vida toma color, comienzas a interesarte por algo, te entusiasmas, comienzas a tener dificultades y vuelves a la casilla de salida… 

Qué interesante esto de la diversidad, con respeto, pero diverso. No hay una sola forma de hacer las cosas, y será el tiempo, el que marque la dirección más evolutiva.

Si en un conjunto hay tres formas diferentes, que se divida el conjunto, y se pongan en práctica todas las formas. Y en la experiencia se verá lo que crece y lo que muere. Siempre habrá tiempo de rectificar.

Pero no se podrá, si no se intenta ninguna forma, ni habrá con qué cotejar si hay una única.

Agradezco al proceso que tantas veces me llevó por este camino. 

A tantos amigos y enemigos que me fueron enseñando y curtiendo. Si no fuera por todo ello, nunca me hubiera planteado trascender la dicotomía para impulsarme a espacios más elevados. 

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Extraído del muro de Jose Antonio Martinez Santos en Facebook
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