martes, 2 de diciembre de 2014

Laberinto, Minotauro, y Salida a la Luz del Día - Omar Paladini


887. Laberinto - "... -Este laberinto es una trampa, no tiene salida. / -Sí que la tiene. Tiene salida. / -¿Donde, donde?... / -Por arriba. Por arriba siempre hay salida...".(1)

La intuición suele ser una buena guía si uno la escucha con un oído fino. 

El miedo, el temor, actúa como freno. Si estoy cruzando una calle donde hay mucho tráfico es lógico y sano que tenga temor. Eso evitara que me accidente. 

También están los otros miedos y temores, que en general son fruto de prejuicios y de nuestra imaginación. Son como la neblina que empaña nuestra visión hacia lo que hay adelante (el mundo y el futuro). 

Si uno se mete en el laberinto (de la vida consciente) hay que tener un hilo de Ariadna para poder encontrar luego el retorno a la luz del día. 

El objetivo debe ser claro (proyecto, y dirección mental). 

Hace falta un guía experto y cercano que conozca el laberinto y los senderos (del arbol de la vida), y también es necesario tener compañeros de camino (para intercambiar experiencias y cotejarlas).

Para andar por el laberinto hay que estar preparado previamente (en tono, pulcritud, y permanencia), 

y luego sí, con mucha disciplina y conociendo los pasos a seguir, desde que cruzamos el umbral en el laberinto, hay que estar siempre atento (desde que uno abre los ojos en la mañana hasta que se acuesta en la noche -ejercitar la atención para acceder a la conciencia de sí-). 

Cada paso (cada experiencia que uno va teniendo) es nuevo en cada instante presente. No hay dos iguales, cada uno (cada experiencia) tiene sus matices y somos nuevos en cada momento, en cada latido y respiración.

El Minotauro se revela a cada paso sino apartamos la mirada de lo que negamos en nosotros mismos proyectándolo en otr@s. 

Es común en la proyección que se hace como espejo en los otros el tema de "El Enemigo". 

Es hasta cómica la falta de autocrítica en la cual caemos a veces, y en falta de reversibilidad de nuestros actos. 

Pero bueno, nunca se termina de aprender. 

Cada instante del momento presente es una oportunidad para "caer en cuenta de...", de tener un poco más de conciencia de nosotros mismos -conciencia de sí-; y por lo tanto de los demás, de la gente que nos rodea, de la sociedad, y del mundo-universo en el cual vivimos. Conciencia-Mundo es unidad, no hay dos.

Si podemos reconocer aquello que negamos de nosotros mismos, alivianaremos el peso en nuestra conciencia y desde ahí podremos elegir con más libertad el camino a seguir si las preguntas que nos hacemos son sinceras, simples, y claras (¿Dónde estoy?... ¿Qué veo?... ¿Qué siento? ¿Qué quiero hacer?).

Cuando uno se interna hacia lo denso, hacia lo oscuro, hacia aquello que si no lo comprendemos he integramos nos produce sufrimiento, es necesario un hilo de Ariadna para no perdernos, una guía de los caminos internos, que nos permita trabajar con lo denso, diluir las contradicciones e integrar los contenidos de conciencia y de memoria.

"Solve et coagula" (disuelve y coagula) dirían los alquimistas. Comprende, reconcilia, integra y libera la energía atrapada en lo denso, en lo contradictorio. direccionándola hacia los mejores estados internos.

Si ponemos luz, si nos esclarecemos haciendo el esfuerzo necesario en comprender (prender aquello disperso internamente, integrarlo) y darle un sentido a todo (una dirección que me marque "es para allá"), entonces sí, la vida se podrá llamar tal: Vida.

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(1). Divagaciones - Omar Paladini - http://omarpal.blogspot.com.ar/2010/08/divagaciones-omar-paladini-13-08-2010.html
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Texto ampliado el día 28/07/2016- 19:50Hs.
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