domingo, 20 de marzo de 2016

Aproximación a Nuestro Punto de Vista - Siloismo


Material atribuído a Silo, década del 60 ( siglo XX) en los inicios del Siloismo
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I - Del hastío de sí mismo
II - Sobre el Principio

IV - El Salto hacia lo nuevo
V - Constataciones
VI - Tesis de Trabajo Interno
VII - Mitología de la Liberación

IX - Autoafirmación
X - Recomendaciones para el Camino Interno
XI - Sobre la Trascendencia
XII - El Proyecto Personal

Aproximación a Nuestro Punto de Vista

La realidad tiene diversos niveles, relacionados estructuralmente con los distintos niveles de conciencia.


Todos los niveles existen simultáneamente, de tal forma que la imagen de mundo que se tiene en vigilia ordinaria es tan cierta (desde ese nivel) como la que tiene semisueño desde su nivel. Esto implica que el orden que desde cierta zona de conciencia se percibe en la realidad coexiste con el caos que se reconoce desde otra zona.


Entonces, sentido y sin-sentido son partes de la misma realidad, y se podrán encontrar argumentos para una u otra perspectiva, ya que ambos tienen existencia real y están en relación de complemento.


En esta perspectiva, no nos preguntamos si acaso el temor existe porque existe el peligro o a la inversa, sino que se entiende que están en relación estructural: para una piedra –imposibilitada de sentir temor– no puede existir el peligro. Desde la perspectiva temerosa se percibe lo peligroso del mundo: la realidad “es leída” de acuerdo a las formas y significaciones de esa zona estructuradora.


Al ser la realidad infinita (y por estar en estructura con la conciencia), puede verse de infinitas formas: es bella, ridícula, dura, flexible, aburrida, alegre, triste, peligrosa, segura, simple, complicada, etc.


Encontraremos muchos testimonios de la diversa forma como la realidad se ha mostrado a cada conciencia en particular y a las diferentes conciencias. Esto explica las profundas divergencias intersubjetivas y las diferentes formas como cada conciencia siente, entiende y actúa en el mundo.


La conciencia está encadenada a sentir el mundo tal cual se le ha manifestado a través de su particular experiencia. No obstante, el reconocimiento de tal encadenamiento y/o las experiencias que le muestran la misma realidad desde otro ángulo, le abren la posibilidad de ampliar el repertorio de estructuraciones del mundo hasta comprender la multiplicidad y relatividad de los puntos de vista.


En este punto de comprensión aparece la posibilidad del manejo voluntario de los puntos de vista, o, dicho de otra forma, el control del nivel de relación conciencia-mundo.


Ante cada paso que se da en el mundo, aparece el SI y el NO, como reales posibilidades, y con sus argumentaciones, climas emotivos y actitudes motrices, que corresponden a lo positivo y lo negativo del individuo enfrentado a una realidad contradictoria.


Todo puede ser y no ser, o más aún, todo es y no es. El entorno del Ser es el No-Ser, sin este no podría existir. El reconocimiento de la existencia real de ambos polos implica la posibilidad de elegir una u otra vía: la de la fe en el plan del Universo, la del entusiasmo y la actividad creadora, la de la autoafirmación del Ser en uno y en el mundo, o la vía del escepticismo paralizante, de la duda en las propias posibilidades creadoras, del sin-sentido y la apatía.


A este nivel de comprensión, la elección implica la aceptación de lo no-elegido: el estar concientemente en la perspectiva donde el hombre es creador implica reconocer la existencia de zonas de conciencia donde al hombre “todo-le-sucede”. El desarrollo de la voluntad es lo que permite manejar el desplazamiento por las diversas zonas de conciencia, con sus correspondientes “imágenes del mundo”: tal cosa es la libertad. Podemos verificar, no obstante, dificultad para dejar ciertas áreas de relación conciencia-mundo, que aparecen como fijaciones: tal cosa es el encadenamiento. Nosotros reconocemos la presencia de la libertad y el encadenamiento (sin el cual no habría proceso de liberación), en relación dialéctica de complemento.


De manera que la presencia del encadenamiento nos delimita el camino de la libertad. Así, recuperamos lo negativo en función del desarrollo y evolución de lo positivo.


Nuestro punto de vista tiene, entonces, completa coherencia interna, ya que acepta, a otro nivel de estructuración, la presencia de la incoherencia.


Lo que interesa de tal coherencia es la armonía que establece entre el desarrollo del Ser y la felicidad personal, de manera que la felicidad es la exacta sensación que corresponde a la realización del Ser.


Si no fuera así, la vida no tendría sentido. Y para nosotros tiene sentido.


Como la existencia de un camino verdadero implica la existencia de caminos falsos, tenemos que la realización del Ser sin felicidad es una falsa realización del Ser, y que una felicidad sin desarrollo del Ser es una falsa felicidad.

I - Del hastío de sí mismo


Siempre lo mismo para el amante de la rutina,
aunque la adorne de proyectos e ilusiones,
siempre venerando la costumbre,
imitando al guerrero,
simulando al poeta...
una sola invitación puedo hacerte:
¡Revienta!

No busques problemas que resolver,
ni cosas inconclusas que terminar,
ni obstáculos que saltar:
ese es el juego que te mantiene
enredado en tu propia telaraña.

No evoques recuerdos.
No le entregues tu propia fuerza
al adversario.

Haz que tu hastío sea realmente absoluto,
Haz que tu disponibilidad sea verdadera.

No temas perder algo,
porque de nada eres el dueño:
Todo pertenece al Universo
del que tú formas parte.

II - Sobre el Principio


1. Aquella mujer
de hermoso cuerpo y celestial rostro,
de fresca espontaneidad… amable y tierna,
es digna de tu amor más fuerte.

2. Pero tanto la belleza de esa joven,
como los sentimientos que en ti despierta,
obedecen a leyes de vida.

3. La armonía de esa música es lo manifiesto;
aquello que hace que sea cantada,
y por ti escuchada,
es lo permanente.

4. El vuelo de una gaviota es lo transitorio,
el principio que está detrás de ese vuelo,
y que lo rige,
y que le da forma y contenido,
color y movimiento,
aquello es lo eterno.

5. Lo que tú haces o dejas de hacer
es lo circunstancial,
el principio que te mueve a actuar
es lo permanente.

6. Aquel principio está en ti
como en todo lo viviente.
Aunque se manifiesta de infinitas formas,
para llegar a él cada ser debe seguir
una sola vía: la suya propia.

7. Se llega al Principio
renunciando a lo secundario
abandonando las particularidades individuales,
desadhiriendo de las partes,
despegando de lo transitorio.

8. El renunciamiento no es
inmolación o sacrificio de lo viviente.
Es el reconocimiento profundo y real
de lo ilusorio en uno y en el mundo.

9. Un sacrificio de los ídolos
a los que se está atado,
y de los fantasmas que te alejan de la luz.

IV - El Salto hacia lo nuevo


Cada paso que el hombre da

ya ha sido dado por otro hombre;

Es lo que le permite marchar con cálida tranquilidad.

Cada emoción que lo sobrecoge,

ya ha sido sentida por otro.

Cada idea que discurre,

ha sido ya pensada.

Cuando se aventura a salir del círculo,

deviene en pionero, en explorador del Universo.

En este punto,

cada paso que da

le deja el abismo del vacío a sus pies.

No hay pautas ni referencias

ni teorías ni doctrinas;

todo permanece a la espera

de significado y sentido.

V - Constataciones


1. La naturaleza actúa estadísticamente:
genera una inmensa presión cuantitativa
para producir saltos de calidad.
De la infinita gama de posibilidades
sólo se actualiza una.

2. El azar se formaliza
a través de la selección natural.

3. El juego amoroso entre los sexos
es símbolo de una verdad esotérica.

4. Todo avance es selección de posibilidades,
restringiendo la acción del azar.

5. El concepto que el hombre tiene de sí mismo,
es reflejo del concepto que el medio tiene de él.

6. No se debe malgastar la energía
tratando de cambiar el tipo de hombre.
El antecesor del hombre en el proceso evolutivo
no quiso ser el mejor mono,
sino superar su condición de tal.

7. El combate no se gana sólo con buenas intenciones:
se necesita un músculo apto para la destrucción y la construcción,
una mente educada y despierta,
un corazón amante y valeroso.

8. Si no hay falsedad,
lo externo concomita con lo interno.
Si no hay trucos,
una buena cáscara corresponde a un buen fruto.
Si no hay compensación,
el estilo externo refleja el orden interior.

9. La manifestación de la unidad esencial es lo múltiple.
El hombre ha de aceptar la multiplicidad en sí mismo.

10. Existen argumentos para todas las actitudes internas:
la humildad y el orgullo, la mentira y la verdad,
la pereza y la laboriosidad, el temor y el valor.

11. Es posible aceptarse sin intentar cambio alguno de sí mismo.
Es igualmente justificable la actitud inversa.

12. Hay un momento histórico en donde el hombre despierta
a la posibilidad de transformar la sociedad y su propia estructura mental.

13. Transformar sin conocer, dice el pragmático.
Nada puede ser cambiado, responde el pasivo.
Descubre las leyes y asesta tu golpe, recomienda el que experimenta.

14. Lo permanente es la necesidad evolutiva,
y lo fenomenológico, la forma en que se asume.

15. La conciencia humana adquiere cierta autonomía
en relación al “encadenamiento de la naturaleza”.
Tal autonomía le confiere propiedades ascendentes y descendentes.
La "virtud": superación del encadenamiento animal; y
El "pecado": infracción de las leyes naturales.

16. El despertar no puede estar movido
por el temor a quedarse dormido.

17. La imperfección se compensa con el ensueño de la perfección,
la transitoriedad con el ensueño de lo eterno,
la finitud con el ensueño de lo infinito.

18. La Perfección, la Eternidad y lo Infinito
no requieren, por cierto, de compensaciones.
Necesitan manifestaciones, que son imperfectas,
ya que no reflejan la totalidad del ser.

La naturaleza no es lo que parece ser,
y harto trabajo cuesta revelar lo que detrás de la apariencia yace.

20. El hombre ha heredado de la naturaleza su capacidad
de aparentar lo que no es. El hombre sabio no se resiente por
este juego, sino que trata de descubrir el secreto.

21. El operador debe dar a las imágenes el carácter instrumental
que tienen: se utilizan como piezas de ajedrez, y su valor es
relativo a los objetivos buscados.

22. Quien siente que “no tiene nada que perder” marcha sin tensiones ni inhibiciones. Quien siente que posee una capacidad ilimitada, crea las condiciones psicológicas para actualizar lo mejor de sí.

23. En la relación conciencia-mundo, lo que no entrega la razón
lIénalo la imaginación de contenidos fantásticos.

24. El temor aleja al hombre de la luz
con la misma fuerza con que sus deseos
lo mantienen atado a la oscuridad.

VI - Tesis de Trabajo Interno


1. El hombre superior aparece cuando han sido agotados los recursos ordinarios del hombre común.

2. Aparece como necesidad en el proceso de desarrollo, y no como sucedáneo de este.

3. Surge en determinado momento del desarrollo humano, asumiendo lo mejor de las etapas anteriores, y no como sustituto del compromiso con la evolución.

4. Las facultades superiores conectan desde lo mejor de las facultades ordinarias del hombre.

5. A través de su acción más elevada, el Principio Activo se le manifiesta. A través de su más intenso amor, el Amor Universal se presenta en él. Por su reflexión más profunda la Inteligencia Infinita conecta.

6. Todo pensamiento o emoción es un acto, como de actos está compuesta la respiración o la digestión.

7. En tal sentido, la acción no puede ser reducida a función del centro motriz, ya que lo envuelve todo.

8. Una división adecuada para el trabajo es entre lo interno y lo externo.

9. Pretender desarrollar y efectivizar la acción en el medio sin tocar el intelecto (ideas y creencias dominantes) y la emotiva (adherencias, valores) es no comprender la relación entre lo interno y su manifestación.

10. El bio-tipo se define por cuanto toda la estructura psico-fisiológia actúa en función de un centro, el cual asume el rol de centro de gravedad.

11. Desbloquear la motricidad implica crear condiciones intelectuales y emotivas para tal desbloqueo. Mas aún cuando se comprende que gran parte de la ruptura de continuidad entre lo interno y su manifestación se produce por tales condiciones.

12. La acción es la clave del progreso, del avance y la evolución.

13. El hombre puede pasarse la vida especulando, sin progresar un paso, salvo en su capacidad y repertorio especulativo.

14. El hombre puede pasarse la vida sintiendo, sin avanzar un paso, salvo en su capacidad y repertorio sentimental.

15. La acción orienta el pensar y le define problemas concretos; canaliza las emociones que de otra forma se desbordarían en una orgía emocional.

16. Es necesario aprender a administrar los recursos energéticos: poner la acción en el centro, y la energía en la acción.

16a. De esta forma no se detiene la energía en el puro pensamiento o en la pura emoción, sino que recorre el circuito natural de la energía: exterior-interior-exterior.

17. De esta manera se seleccionan sólo las emociones que contribuyen a la acción, y sólo los pensamientos que la orienten.

18. Sólo así puede salirse de ese remedo de vientre materno que es el tibio y descomprometido encerramiento en el propio psiquismo.

19. El hombre se acerca a lo que le produce temor con la misma fuerza con que se aleja de ello.

20. Lo peligroso ejerce atracción y repulsión con la misma intensidad. Es un constante probarse o protegerse: así aparecen los audaces y los temerosos.

16b. El cuerpo debe ser educado para que refleje, sin abemolamientos, lo interno del hombre: es tender un puente hacia el vacío.

17. El hombre es la mediana estadística de sus actos.
Aún cuando tenga actos contradictorios, tiene una tendencia central: ella lo define.

18. En momentos de exaltación y fuerza interna, el hombre desprecia lo externo, los obstáculos, las redes y cadenas.


En momentos de depresión y debilidad interior, el hombre se aferra a lo externo... personas. cosas, ideas.

19. Por eso, decisiones tomadas en determinado estado interior son abominadas cuando se cambia de estado.

20. Todo lo importante que el hombre hace en su vida, lo hace desde estados de fuerza y exaltación: los únicos que pueden romper los convencionalismos, condicionamientos y encadenamientos del sistema.

21. Su otra posibilidad es crecer para el sistema, permanecer en zonas seguras, escuchando las voces de la debilidad, que le hablaron en nombre del sentido común.

22. El vacío será sobre los que no fueron capaces de vivir su propia vida, y deambularon sobrios y formales por agradar a otros hombres.

23. El desorden interno sólo puede ser superado a través de una voluntad que domine y controle las emociones y pensamientos. Tal voluntad. como cualquier otra facultad, se desarrolla en tanto se ejercita.

24. La voluntad ordinaria, en su máxima expresión. conecta con la zona de conciencia en donde radica el poder sobre el cuerpo. Esto queda de manifiesto cuando –por drogas, hipnosis o situaciones límite– se rompe el bloqueo hacia tal zona, y el hombre realiza prodigios que no logra explicarse.

VII - Mitología de la Liberación


1. Se le ha conferido al guerrero
la antorcha de la luz
ante la que retroceden los enemigos.
El guerrero debe saber
que la fuerza de cada adversario derrotado
pasa a su lado
y lo fortalece.
Su antorcha es la sortija encantada,
la vara mágica, la espada invencible,
la lámpara de Aladino,
de los cuentos que nos llegan del pasado.
Con ella puede sentirse seguro
de alumbrar su última victoria.

2. El enemigo con que ahora lucha
es su último y más poderoso adversario.
Aquel que lo tiene convencido de que no es necesario luchar en su contra, y lo doblega a través de sí mismo.
Aquel que se disfraza con los ropajes
de la ironía, el aburrimiento o el desprecio,
y le demuestra que su lucha carece de sentido,
y lo invita a la tibieza del menor esfuerzo.

El guerrero recordó
antes de que fuera demasiado tarde
su compromiso con lo luminoso, su decisión de ascenso
Aprendió su truco
y hoy combate el sin-sentido
con el sin-sentido del sin-sentido.

IX - Autoafirmación


Autoafirmarse es aceptarse tal cual uno es. Es cantarle a la propia individualidad.

Es asumir la propia responsabilidad evolutiva, y no huir de lo triste o lo alegre, del peligro o la seguridad.


Autoafirmarse es afirmar a los otros y a todo lo viviente.


Es reconocerse soldado biológica, intelectual y emotivamente con lo que existe; y, más allá, con lo no-existente.


Es verse fundido genética y culturalmente con toda la humanidad.


Autoafirmarse es ayudar y ser ayudado, es dar y recibir, es buscar y ser buscado. Es seleccionar y aceptar que otros seleccionen.


Autoafirmarse es afirmar millones de años de desarrollo evolutivo, millones de pueblos, centenares de civilizaciones, decenas de edades.


Es afirmar el Universo, del que somos símbolo e imagen. Es sentirse una avanzada de la naturaleza en el proceso creativo.

Libertad es estar al borde de lo creado, dejar las zonas seguras.


Es un salto al vacío: el abandono del movimiento circular.


Es salirse del molde, y crear el mundo, y tomar decisiones aceptando de antemano el riesgo del error.

Locura es atreverse a romper lo establecido, es dejar el cálculo denso, las tensiones por los bienes, la respuesta programada.


Es salirse del esquema: la jugada maestra, la improvisación de la vida, el humor integral.


Es abandonar la tragedia de la vida, para pasar a la comedia, sin sentirse obligado a demostrar su locura.


Es dejar la gravedad ajena por la verdad propia.

Mirar hacia adelante significa no ceder al embrujo de los recuerdos, no dejarse seducir por ilusiones... por lo que pudo haberse hecho.


Significa estar dispuesto a abandonarlo todo, comenzar desde cero, dejar la ilusión de que se tiene.


Mirar hacia adelante significa marchar al ritmo del Universo, donde cada día es insustituible, aunque haya millones de días; y donde en cada hora hay infinitos actos, y en cada minuto creación y destrucción. Donde cada instante se conecta con la eternidad.

Valor es ser uno mismo en todo momento y en cualquier circunstancia; es salirse de la mentación ordinaria abandonando la cautela, el cálculo y las suposiciones.


Es escapar al encadenamiento de los conceptos sobre muerte, sufrimiento, dolor.


Es saltar las vallas de la racionalidad estrecha, del sentido común y las consideraciones aprendidas, e irrumpir libre en una dimensión limpia, clara y llena de sentido.

Ser pillo es andar atento a las circunstancias, y saber jugar con la vida, con el mundo y con los hombres.


Ser pillo es estar activo, en mente y cuerpo: reconocer la oportunidad y las señales que la preceden.


Ser pillo es derrotar la fatalidad, lo denso, lo grave que hay en cada uno: es ser cuentista, mago, ilusionista y timador.

X - Recomendaciones para el Camino Interno


Por misterioso acuerdo universal algo (concreto y determinado) es lo más importante hoy, pero no mañana. Por igual razón, mañana tendrá su propio afán y así, con naturalidad, todas tus fuerzas se volcarán hacia él.

1. No te andes preocupando si algo quedó inconcluso.
Todas las semanas tienen sus lunes y los días sus amaneceres. Si algo merecía resolverse tarde o temprano volverá.

2. De manera que no mires hacia atrás, no quedes enredado en ensueños de perfecciones. Podría suceder que quedes petrificado, como alguien antes que tú ha quedado.

3. Siempre hay otra oportunidad. Esclarece tus objetivos y mantente al acecho.

4. Cuida en cada acto querido, en cada afán u ocupación, de despejar lo mejor que puedas el resto de posibilidades.

5. Sé impecable como el Padre Celestial es impecable, nítido, y sé transparente en cada acto particular, y por tanto en el Universo entero.

6. No dejes que otros rollos interfieran y le resten nitidez a tu actividad.

7. Restituye el sagrado y natural vínculo entre lo universal y lo particular, entre la esencia y su manifestación.

8. Todo está hecho para que sin compulsiones ni inmolaciones logres la cima: sólo se te pide que no confundas los planos, ni pierdas las proporciones.

9. Aquella fuerza que hace que las cosas sean como son, también por cierto está presente en ti, y hace que tú seas como eres.

10. Ningún adelanto en sentido profundo y personal podrás lograr si no tomas contacto con aquella eterna, perfecta y autogenerada fuerza.

11. El camino que a ella te lleva es responsabilidad tuya y en su búsqueda tendrás que poner toda tu disciplina, tu imaginación y amor.

12. No te impacientes ni quieras hacer todo a la vez: cada cosa, cada actividad tiene su tiempo.

13. Actúa de acuerdo a tu propia conciencia, y no te avergüences de confesar tus razones más profundas.

14. A tu nivel no existe la panacea universal, cada fuerza tiene su contraria. Recuerda esto en cada combate, y aprende a aplicar el golpe adecuado para cada ocasión.

15. Permanece en esos estados mentales en donde creas en esto que te digo. Si no lo haces, vuelve la mentación ordinaria con sus preocupaciones y afanes.

16. Si has desmontado mitos, creencias y supersticiones, y te has quedado solo, sin compañeros ni camaradas, no traiciones esa bendita soledad. Sé fiel a lo que internamente se te revela.

17. No te cobijes en el rebaño porque tendrás que recuperar –tarde o temprano­­­– esa brecha que retrocediste.

18. Permite que lo luminoso dé ­–a través tuyo– el verdadero sentido al mundo: destruye aquello que se mantiene gracias a tu ignorancia y debilidad.

19. No busques la perfección antes de actuar, porque serás semejante a quien quiere aprender a hablar antes de usar palabras.

20. Tu propio camino debes seguir para encontrar a tu Dios Interior. Cristo, Buda o Mahoma así lo hicieron, y pudieron encontrarse a sí mismos como hijos del Dios Viviente.

21. Todo lo viviente en nuestro universo tiene momentos activos y pasivos. Cuando te canses de tu lucha, no reniegues de ella: descansa. Aprender a retirarse es también un arte del guerrero.

22. “Soy el que soy” dice el que marcha en su camino, sin poses ni justificaciones, ni deseos de agradar a los hombres.

23. Destruye los sentimientos de culpa, cualquiera sean los argumentos con que se te presenten. Aprende a ver detrás de ellos las falsas premisas de los enterradores del espíritu.

24. Las emociones negativas surgen cuando algo anda mal. Son indicadores de la naturaleza. No gastes tus energías combatiéndolas, sino que atiende a la dificultad que las genera.

XI - Sobre la Trascendencia


Toda manifestación está ligada indisolublemente al principio del cual es expresión.

1. Sacerdotes, líderes y reyes supieron aprovechar el impulso a la trascendencia que yace en cada hombre, para que sacrificara sus particulares intereses en aras de “objetivos superiores”.

2. De esta forma, el hombre sacrificó deseos, derechos, sentimientos y, a veces, hasta la propia vida por lo que le dijeron.

3. Es una aberración creer que sacrificando al hombre se llega al superhombre. Libertad es reconocimiento de la necesidad.

4. El hombre tiene que aceptar y asumir sus necesidades, deseos y actividades terrenales. De esta forma, en la dimensión espiritual no actuará compulsivamente, tratando de compensar sus carencias físicas.

5. Quien necesite sentirse renunciando a parte de la vida para obtener como recompensa un premio en el cielo, va por camino errado: el cielo no está a la venta, salvo para los estúpidos.

6. La renuncia se impone por sí misma cuando se alumbra un nuevo nivel del ser. Es así como la mariposa abandona su nivel de oruga.

7. Nacer de nuevo es dejar el capullo de creencias sociales, romper el cascarón de doctrinas moralizantes, salir del vientre materno y actuar en el mundo de acuerdo a la propia naturaleza.

8. El hombre debe realizarse en todos los planos de su existencia. El regulador de tal realización son las emociones: lo que el sujeto realmente desea, lo que quiere en lo más profundo de sí, eso debe hacer.

9. La naturaleza controla de ese modo la conservación y evolución de la vida.

10. El dolor es señal de peligro o dificultad. El organismo viviente reacciona alejándose de la fuente de dolor, y la vida se conserva.

11. En el plano psicológico, el sufrimiento se genera por las contradicciones internas (entre necesidades y posibilidades del sujeto, entre deseos y creencias morales...)

12. La correcta solución de tales contradicciones es siempre lo que hace más feliz al hombre: la que lo libera de suposiciones, represiones y creencias generadoras de sentimientos de culpa.

13. El hombre debe superar sus contradicciones siendo leal consigo mismo, y no con doctrinas sobre lo bueno y lo malo.

14. El universo está en expansión: la conciencia también tiene que expandirse, pasando sobre cercos, sentimientos de culpa y prohibiciones.

15. Lo que se quiere es lo único que no necesita ser justificado para tener sentido.

16. Es auténtico quien se ajusta a su propia moral y a sus propias reglas. Sólo así se es bueno: el resto son poses que se nutren de la debilidad y el temor.

17. Finalmente, de lo que aquí se ha dicho, sólo aquello que te resulte liberador es válido para ti.

Los caminos hacia la trascendencia tienen momentos de identidad y de diferenciación, los primeros son los permanentes, y los segundos dependen de las particularidades de cada caminante.

18. Cada hombre lleva dentro de sí su propio vehículo para la trascendencia. Cada hombre tiene su Dios Interior: debe aprender a escucharlo y ser leal a sus revelaciones.

19. La felicidad verdadera es incompatible con cualquier represión, privación o limitación, con la moral del sistema y de los anti-sistema.

20. Dios es, también, cuestión de sensaciones: aquella representación que vaya acompañada de los tonos síquicos más intensamente alegres es la que te corresponde.

XII - El Proyecto Personal


1. El proyecto personal es la formalización (en correspondencia con el nivel de ser de cada cual) del camino. Comparte, por lo tanto, sus rasgos esenciales.

2. Todo orden, en una perspectiva evolutiva, es mejor que el desorden; y cualquier proyecto, en el espíritu del desarrollo ascendente, es mejor que marchar a la deriva.

3. El camino es la certeza, es armonía, es paz, entusiasmo, amor y fuerza. Fuera del camino está su opuesto.

4. Quien marcha por su camino no lo cuestiona. Voluntad y conciencia son una misma cosa en la realización del ser.

5. En el camino se es creador, audaz y seguro de sí mismo. Querer estar en el camino es no estarlo.

6. El camino es tu camino. Imitar y compararse es alejarse del camino.

7. Probarse a sí mismo es ponerse en tela de juicio. Es dudar de uno mismo y por tanto de su camino. Dudar del camino es abandonarlo.

8. Estar en el camino es ser uno mismo. En este sentido, “uno es el camino, y la verdad y la vida”.

9. El hombre puede llegar a saber el camino, pero sin una fuerte voluntad de ascenso no podrá seguirlo.

10. Las decisiones son los actos de voluntad. La voluntad es el instrumento a través del cual se pueden armonizar pensamientos, sentimientos y acciones.

11. La debilidad de carácter es la antítesis de la voluntad. La falta de voluntad es una enfermedad cuyo síndrome es dejarse arrastrar.

12. La posibilidad de ser débil o voluntarioso existe en todo momento, así como en todo momento existe la luz y la oscuridad, la duda y la fe, la confusión y la claridad. La libertad del hombre consiste en que puede elegir una u otra vía.

13. La voluntad es la libre selección de posibilidades. Es no ceder ese privilegio al cuerpo, a las circunstancias o a voluntades externas.

14. El ejercicio de la voluntad es la verdadera autodeterminación, y su fortalecimiento, el verdadero trabajo del hombre.

15. La voluntad universal es la fuerza que hace que las cosas sean como son. La voluntad del hombre es el camino natural para ponerse en contacto con ella.

16. Sin la voluntad al hombre todo le sucede: nada puede hacer.

17. La voluntad no puede ejercitarse en abstracto. Debe ejercerse sobre tareas y circunstancias concretas.

18. En el proyecto personal –en tanto realización del ser– concurren la conciencia y la voluntad, la razón y la fuerza.

19. Cuando se pone voluntad en un propósito la diferencia se nota en términos de la fuerza de los actos, de la seguridad, confianza y energía con que se ejecutan.

20. De las infinitas combinaciones posibles del psiquismo humano, la cultura y las circunstancias realizan una selección, involuntaria e inconsciente para el hombre.

21. Si ha desmitificado lo que le enseñaron que debía hacer, sentir, pensar y creer, el vacío queda a sus pies. El proyecto personal, en tanto selección consciente y voluntaria de posibles quehaceres, es un puente tendido hacia el futuro. Implica, por tanto, responsabilidad creadora.

22. Todo proyecto implica definir lo que se quiere, y reproducir en maqueta, con ayuda de la imaginación, las operaciones y combinaciones que se requieren para llegar a ello.

23. Diseñando el proyecto, el hombre desarrolla su voluntad en el esfuerzo por lIevarlo a cabo. En la lucha por conseguir sus objetivo, se pone real (y no imaginariamente) en presencia de sus dificultades personales, de sus bloqueos y represiones.

24. El proyecto personal debe contener los deseos más intensos: de allí saca la energía movilizadora. Los deseos son el verdadero caballo que te impulsa hacia delante: hay que aprender a montarlo.

25. Los estados de ánimo son numerosos, y dependen de las circunstancias y las propias tendencias. El hombre debe repasar diariamente sus propósitos y principios para polarizarse en la dirección libremente escogida.

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Extraído de: http://misticasiloista.blogspot.com.ar/

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