jueves, 25 de noviembre de 2010

Tengo un problema, no me quiero salvar - Gonzalo Pereyra Saez. 25-11-2010

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Tengo un problema, no me quiero salvar - Gonzalo Pereyra Saez


Últimamente ando algo perdido....................

Siento que no quiero vivir así, de un lugar al otro como un loco, no quiero vivir así, como se vive. No quiero recibirme y ser un tipo de traje deambulando por el centro de la ciudad, con la mirada perdida y con el tiempo apurado. Veo a las personas esclavas del televisor, del auto y otros productos, las veo, las observo detenidamente, y noto que viven esclavizadas por todo lo que las rodea, los semáforos, el estrés, el patrón, las cuentas y las facturas.

Cuando camino por la calle y miro a mis compañeros de vereda pasar, me pregunto ¿Venimos al mundo para hacer esto? Al fin de cuentas parece que las personas duermen 7 horas por día, trabajan 10, viajan 2 y otras tantas usan para comer e ir al baño, pero ¿Cuantas disfrutan? Parecería que pocas o, en su defecto, ninguna.

No quiero vivir así, como se vive, no quiero pensar por el televisor, ni medirme con el otro a ver quién la tiene más grande, no quiero que la vara que mida el éxito en mi vida sea el dinero.

Estudio y trabajo, me siento solo muchas veces, otras prisionero de las cosas y, casi siempre, como un conejo corriendo la zanahoria. Yo solo busco la felicidad, pero como me cuesta encontrarla. Procuro ayudar a las personas, tender al bien del otro con la misma firmeza que al propio, no por bueno, lo hago más bien por egoísta, para mi propio bien, sin embargo otras veces, hago daño, es como que lucho contra mi propia naturaleza de manera constante. Escucho hablar de la felicidad y, de hecho, algunas veces la veo en los ojos de otras personas, y me pregunto ¿Por qué a mí no me viene? ¿Por qué no me llega de una vez y para siempre?

Soy feliz de a ratos, chiquitos, pero después vuelvo a las miserias cotidianas que el mundo tiene, las del vivir. Entonces es que pienso y me digo a mi mismo, no será que deseo con exceso las cosas que no tengo, no será que soy impaciente y ansioso, pero después me pregunto ¿Cómo se es feliz sabiendo que en la esquina los niños comen naranjas podridas de la basura? ¿Cómo se es feliz si nos sentimos amenazados por los otros todo el tiempo? ¿Cómo se hace para ser feliz si el ritmo de vida que llevamos no nos deja pensar en otra cosa más que en las cosas?

Al fin y al cabo, me doy cuenta que la conciencia nos jode la vida y nos cruza, indefectiblemente, con la tristeza. Voy a tener que resignarme a vivir la vida como se vive o, mejor, echar mi conciencia lejos, por siempre jamás.

Ahora comienzo por entender que la felicidad es una construcción racional, no pasa mágicamente, no tiene certezas solo dudas, no viene ni se va, es una palabra, una idea o, mejor dicho, un ideal, solo hay dos caminos para llegar a ella, uno es hacerse el tonto, el otro serlo.


P.D: Pero hay algo que me olvidaba mencionar, veo la felicidad a diario, la veo en otros ojos que no son los míos, son los de mi hermanita Morena.

Gonzalo Pereyra Saez
17 de Noviembre de 2010


Extraído de:
http://www.actanonverba1810.blogspot.com/2010/11/tengo-un-problema-no-me-quiero-salvar.html
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Diosa del Billar - Omar Paladini


Diosa del billar, de los que creen,

en las carambolas de la intencionalidad.

Diosa de la imperfección,

de calles de tierra, y chapas de cinc.

Diosa de la cumbia, del vino en cajita,

y coca con fernet.

Diosa del caos, que transforma todo

en un abrir y cerrar.

Diosa de amor fugaz,

de noche de transpiración,

en hotel de Once, sin refrigeración.

Diosa de los sueños, diosa del futuro,

de días utópicos, que de tanto sueño, se hacen realidad.

Diosa de la playa, que murmulla al oído,

de días eternos e infinitos mundos.

Diosa del Billar que ninguna hoguera podrá callar.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Por qué no soy cristiano - Bertrand Russell


Por qué no soy cristiano (Why I Am Not a Christian) es un ensayo del filósofo y matemático británico Bertrand Russell, al que algunos analistas se refieren como un ejemplo del "devastador poder de la fría lógica". También aparece en la lista de los libros más importantes del s. XX de la Biblioteca Pública de Nueva York.

___ Orígenes

El texto se basa en una conferencia pública que tuvo lugar el 6 de marzo de 1927 en el ayuntamiento de Battersea, promocionada por la delegación del Sur de Londres de la Sociedad Secular Nacional (National Secular Society).

Se empezó a distribuir ese mismo año en forma de panfleto, y se reeditó más tarde como parte del libro Por qué no soy cristiano: y otros ensayos sobre religión y temas relacionados.

___ Contenidos

Russell discute varios argumentos a favor de la existencia de Dios, incluyendo el argumento cosmológico, el argumento de la Ley Natural, el argumento teleológico, el argumento ontológico y otros argumentos morales.

También discute varios puntos concretos de la teología cristiana, donde pone de manifiesto los defectos de las enseñanzas y de la moral de Jesucristo.

En especial, Russell argumenta que el hecho de que Jesús creyese en el infierno y en el castigo eterno es algo incompatible con la supuesta benevolencia de Dios.

Russell también expresa sus dudas sobre la existencia de Jesús como personaje histórico, y cuestiona la moral de la religión.

Su pensamiento se resume en la siguiente cita:

Afirmo con total convicción que la religión cristiana organizada como Iglesia ha sido y es aún la principal enemiga del progreso moral en el mundo

La conclusión de Russell

"Es mi opinión que la religión se basa principalmente en el miedo. Parte de ella es el terror a lo desconocido, y parte, como ya he dicho, el deseo de sentir la presencia de una especie de hermano mayor que nos acompañe en todo momento y nos ayude en nuestros problemas y disputas [...]

Lo que un buen mundo necesita es conocimiento, compasión, y coraje.

Lo que no necesita es la prolongación de los odios de nuestro pasado, ni las riendas al libre desarrollo de la inteligencia que crean las palabras pronunciadas hace siglos por un grupo de hombres ignorantes."


Extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Por_qu%C3%A9_no_soy_cristiano
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Agnosticismo



El agnosticismo (del griego α- a-, sin + γνώσις gnōsis, conocimiento) es aquella postura filosófica o personal que, a grandes rasgos, considera inaccesible para el ser humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende o va más allá de lo experimentado o experimentable.

El agnosticismo es una doctrina basada en observaciones y experiencias, y por lo tanto declara como inaccesible todo fenómeno que escape de la experimentación o reproducibilidad.

En otras palabras, para un agnóstico, el valor de verdad de ciertas afirmaciones (particularmente las metafísicas respecto a la teología, el más allá, la existencia de Dios, dioses, deidades, o una realidad última) es incognoscible o, dependiendo de la variante de agnosticismo, imposible de adquirir su conocimiento debido a la naturaleza subjetiva de la experiencia.

En algunas versiones (como el agnosticismo débil) esta falta de certeza o conocimientos es una postura personal relacionada con el escepticismo.

En otras versiones (como el agnosticismo fuerte) se afirma que el conocimiento sobre la existencia o no de seres superiores no sólo no ha sido alcanzado sino que es inalcanzable.

Finalmente hay versiones (apateísmo) en las cuales se afirma que la existencia o no de seres superiores, no sólo no es conocida sino que es irrelevante.

En general, los agnósticos consideran que las religiones no son una parte esencial de la condición humana, pero sí de la cultura y de la historia humana.

Quienes profesan el agnosticismo no son necesariamente antirreligiosos, siendo el tipo ideal de agnóstico respetuoso con todas las creencias que proceden de una reflexión individual y honesta.

El agnóstico entiende las creencias sobrenaturalistas sólo como una opción personal de cada individuo, que él no comparte.

Los servicios de investigación demográfica normalmente incluyen a los agnósticos en la misma categoría que los ateos y personas no religiosas, aunque esto puede ser engañoso dependiendo del número de agnósticos teístas que se identifican primero como agnósticos y en segundo lugar como seguidores de una religión particular.

En pocas palabras, el agnóstico no niega la existencia de un dios.

Sólo dice que ésta no es demostrable o que no se ajusta a los supuestos establecidos en las diversas religiones oficiales.


___ Etimología

El término agnóstico fue introducido por el zoólogo británico Thomas Henry Huxley (1825-1895) en 1869 para describir su filosofía que rechaza el gnosticismo, por el cual no rechazaba sólo a ese grupo religioso del primer milenio, sino a todos los grupos que afirman tener un conocimiento oculto o místico.

Los primeros líderes de la Iglesia cristiana utilizaron la palabra griega «gnosis» (‘conocimiento’) para describir una especie de «conocimiento espiritual».

El agnosticismo no debe ser confundido con las visiones religiosas que se oponen a la doctrina del gnosticismo: estos son conceptos religiosos que no se relacionan generalmente con el agnosticismo. Huxley utilizó el término en un sentido amplio.


___ Definición según Thomas Huxley

En su libro Aphorisms and reflections, Henrietta Ann Heathorn Huxley (1825-1915), esposa de Thomas Huxley, recoge múltiples volúmenes de notas y ensayos de Huxley, quien acuñó el término «agnosticismo».

En dichas notas se encuentra un párrafo donde Thomas Huxley define con claridad lo que significaba el término para él:

"Agnosticismo, de hecho, no es un credo, sino un método, la esencia en la que se sustenta la aplicación rigurosa de un solo principio."

Y más adelante en el mismo párrafo:

"El principio puede ser expresado positivamente: en asuntos intelectuales, sigue tu razón tan lejos como te lleve, sin importar ninguna otra consideración.

Y negativamente: en asuntos intelectuales, no pretendas que son ciertas las conclusiones que, o no han sido demostradas o directamente no son demostrables.

Esto entiendo como significado de la fe agnóstica, que si un hombre mantiene completa e incorrupta, no deberá sentir vergüenza de mirar al universo a la cara, cualquiera que sea el futuro deparado para él."


___ Variaciones y tipos de agnosticismo

El agnóstico suele separar las posturas religiosas entre «conocer» y «creer».

Para él, una persona religiosa se distingue de una atea por el hecho de que el religioso «cree que sí» y el ateo «cree que no».

Así, el agnóstico se aparta de estas posturas indicando que unos y otros (religiosos y ateos) afirman un nivel de conocimiento sobre la «realidad superior» que él no comparte.

En cambio, para el religioso no se puede hacer esta separación: la afirmación «creo en Dios» implica «conozco que Dios existe».


___ Algunas variantes del agnosticismo incluyen:

Agnosticismo fuerte: es una afirmación categórica sobre el conocimiento de realidades superiores indicando que estas no son cognoscibles, y que los seres humanos no están equipados para descubrir la existencia de tales realidades o para probar su inexistencia.

Agnosticismo débil: se considera una opción personal. Es la persona que afirma que no tiene conocimiento o certeza sobre la realidad superior.

Agnosticismo apático: conocido también como apateísmo es la visión de que las realidades superiores, aún de existir, no cambian en nada a la condición humana y por lo tanto las religiones son irrelevantes o accesorias.

Agnosticismo interesado: aquel que considera que el conocimiento de la existencia de deidades es relevante para el ser humano, en oposición al Agnosticismo apático, que considera lo contrario.

Por lo general este interés se justifica argumentando la gran relevancia que tendría tanto la existencia de deidades, como su inexistencia para el papel que desempeña el hombre en el mundo.

Agnosticismo modelo: apunta a que las preguntas filosóficas y metafísicas no son verificables fehacientemente sino un modelo maleable de pensamiento que debe basarse sobre la racionalidad.

Esta rama del agnosticismo no se enfoca en la existencia de deidades.

Ignosticismo: Algunos filósofos han visto el ignosticismo como una variación de ateísmo o agnosticismo, mientras que otros han considerado que es distinto. Según las definiciones de Theodore Drange los ignósticos no son ateos ni agnósticos.

Una simplificación máxima en la materia establece que un ateo diría, «No creo que Dios exista»,

un agnóstico diría, «No sé si Dios exista o no»,

y un ignóstico diría que, «No sé qué se quiere decir cuando se dice “Dios existe”».


___ Algunas opiniones filosóficas

Entre los más famosos agnósticos (en el sentido original) se encuentran Thomas H. Huxley, Thomas Alva Edison, Charles Darwin, Marie Curie y Bertrand Russell.

A partir de los trabajos de David Hume, especialmente Dialogues Concerning Natural Religion (Diálogos con respecto a la religión natural), se piensa que él era agnóstico, aunque es un tema que sigue en debate.

La posición agnóstica es visible en varios filósofos post-kantianos, que mantienen que la razón que pretende hablar de lo incondicionado cae en contradicción, tanto para demostrar la existencia de Dios como para negarla.


___ Thomas Henry Huxley (1825-1895).

Las posturas agnósticas son tan antiguas como el escepticismo filosófico, pero el término «agnosticismo» fue acuñado por el biólogo Thomas H. Huxley (abuelo del conocido novelista inglés Aldous Huxley) en una reunión de la Sociedad Metafísica en 1869.

En ella definió a los agnósticos como a las personas que niegan tanto el ateísmo como el teísmo y que aseguran que no es posible hallar respuesta a la duda metafísica de la existencia de un poder superior o Dios.

En una carta a un amigo escribe:

"Yo no afirmo ni niego la inmortalidad del hombre. No veo razón para creer en ella pero tampoco tengo ningún medio para desaprobarla. No tengo objeciones a priori a esa doctrina.

Nadie que tenga que lidiar día a día con la naturaleza puede meterse en el brete de las dificultades a priori.

Dame alguna evidencia que justifique mi creencia en cualquier cosa y yo creeré. ¿Y cómo no habría de creer? No sería más maravilloso que la conservación de la energía o la indestructibilidad de la materia. [...] No tiene sentido que me hables de analogías y probabilidades.

Yo sé a qué me refiero cuando digo que creo en la ley de los cuadrados inversos, y no basaré mi vida y mis esperanzas en alguna convicción más débil."

T. H. Huxley, en carta a Charles Kingsley del 23 de septiembre de 1860

Desde entonces el término «agnóstico» también ha sido usado para designar aquella persona que, aunque no considera que sea incognoscible la existencia de Dios, cree que las evidencias a favor y en contra de la existencia de una deidad no resultan concluyentes, por lo que se muestra indecisa sobre el tema.

"Por naturaleza tengo la antipatía más grande posible contra el ateísmo.

Y sin embargo sé que yo —a pesar de mí mismo— soy exactamente lo que un cristiano llamaría un ateo.

No puedo ver ni una sombra de evidencia acerca de que lo desconocido que se esconde tras los fenómenos del universo tenga algo que ver con nuestra relación con un Padre que nos ama y nos cuida, como dicen los cristianos.

Así que con respecto a los demás dogmas cristianos —como la inmortalidad del alma y el castigo y recompensa futuros— ¿qué voy a objetar yo —que me siento compelido a creer en la inmortalidad de lo que llamamos materia y energía y a creer en un inconfundible estado actual de castigos y recompensas por nuestras acciones— qué voy a objetar contra esas doctrinas? Dame una pizca de evidencia y estoy listo para saltar a tu lado."

Huxley, en carta a Charles Kingsley del 6 de mayo de 1863

Con respecto al origen del término «agnóstico» para describir su actitud, Huxley da la siguiente explicación:

"Por eso inventé el título que me pareció más apropiado: «agnosticismo». Me vino a la cabeza como la antítesis del gnosticismo que apareció al principio de la Historia de la Iglesia.

Los gnósticos pretendían saber tanto justamente acerca de las cosas que yo más ignoro.

Para mi gran satisfacción el término tuvo éxito."

Huxley, Ensayos escogidos, pág. 237-239.

Se considera que el agnosticismo de Huxley es una consecuencia natural de las condiciones intelectuales y filosóficas de 1860, en que la intolerancia religiosa estaba tratando de impedir los descubrimientos científicos que parecían chocar contra una lectura literal de la Biblia (en especial del libro del Génesis) y otras doctrinas cristianas establecidas.

Sin embargo el agnosticismo no se debe confundir con el deísmo, el panteísmo u otras formas científicas positivistas de teísmo.

"En temas intelectuales, sigue tu razón tanto como puedas, sin tener ningún otro tipo de consideración.

Y negativamente: en temas intelectuales, no finjas que es cierta ninguna conclusión que no haya sido demostrada o sea demostrable."

Huxley, Agnosticismo, 1889


___ Charles Darwin

En 1879, cuando Charles Darwin estaba escribiendo su autobiografía, le llegó una carta preguntándole si él creía en el dios Yahvé, y si el teísmo y la evolución eran compatibles.

Él replicó que «un hombre puede ser un ardiente teísta y un evolucionista», citando como ejemplos a Charles Kingsley y Asa Gray; con respecto a él, dijo que «nunca había sido ateo en el sentido de negar la existencia de Dios».

Agregó: «Creo que en general (y más cuanto más viejo me hago) aunque no siempre, que “agnóstico” sería una descripción correcta de mi pensamiento».

El jueves 28 de septiembre de 1881 Darwin recibió la visita de dos conocidos ateos: Ludwig Büchner y Edward Aveling. Estaba presente Brodie Innes, un religioso amigo de la familia.

Darwin explicó sagazmente que «el reverendo y yo hemos sido medio amigos por treinta años. Nunca hemos estado de acuerdo en ningún tema: más bien nos miramos y cada uno piensa que el otro debe estar muy enfermo».

En la charla después de la cena, Darwin les preguntó a sus invitados: «¿Por qué se hacen llamar ateos?», explicando que él prefería la palabra agnóstico.

Aveling replicó que «un agnóstico no era sino un ateo elástico, y un ateo no era sino un agnóstico agresivo».

Darwin respondió: «¿Y por qué tienen que ser tan agresivos?», preguntándose qué iban a ganar imponiendo esas nuevas ideas en la gente, cuando la libertad de pensamiento estaba «más que bien» para las personas educadas, pero si la gente ordinaria «estaría madura para ello».

Aveling respondió que si «las revolucionarias verdades de la selección natural y sexual hubieran sido confinadas sólo para las pocas personas sensatas» y él «hubiera demorado la publicación del Origen de las especies, ¿dónde estaría el mundo en este momento?».

Seguramente su propio ilustrativo ejemplo había alentado a los librepensadores a «proclamar la verdad desde los techos de las casas».

Darwin en ese momento aceptó que «el cristianismo no está apoyado en evidencias», pero que él no estaba dispuesto a forzar esa idea en nadie, ya que de hecho «yo no abandoné el cristianismo hasta que tuve cuarenta años de edad».


___ Bertrand Russell

El panfleto del filósofo y matemático Bertrand Russell (premio nobel de Literatura en 1950) Por qué no soy cristiano, basado en una conferencia que dio en 1927, se considera un manifiesto clásico de la creencia agnóstica.

El ensayo presenta brevemente las objeciones de Russell a algunos de los argumentos sobre la existencia de Dios y del átomo, como herencia extraterrestre y luego presenta una discusión acerca de sus objeciones morales a las enseñanzas cristianas.

Luego les pide a sus lectores que se paren «sobre sus dos pies y dirijan una mirada cruda y directa al mundo [...] con una actitud sin miedo y una inteligencia libre».

En el otro panfleto posterior de Russell ¿Soy ateo o agnóstico? (subtitulado «Un ruego de tolerancia ante los nuevos dogmas»),

él confirma que es un agnóstico en el sentido filosófico de que no puede creer la verdad de la existencia o no existencia de Dios.

Sin embargo en el mismo ensayo admite que la manera más clara de presentarse ante una audiencia no filosófica sería como ateo.

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martes, 23 de noviembre de 2010

Sintoniza tu corazón - Sensibilidad - Silvio D’Amico


Sintoniza tu corazón

Hay un momento que tu corazón vibra
de sonidos y melodías de amor.

Es un tiempo de flores,
cubierto de pétalos de rosa,
y se encuentra en los sueños de la luna,
mientras que al paso de su luz entona alegría.

El aire fresco en un cuerpo brillante,
lleno de cielo y montañas de nieve,
desciende por el corazón de la vida,
y cisnes acompañan los sueños felices,
que colorean al sol de rosa y blanco,
poniendo una sonrisa en tu corazón.

Sintonizza il cuore

C'è un attimo nel cuore che vibra
di suoni di melodie e di amori.

E’ un tempo di fiori,
di una coperta di petali di rosa,
e si adagia nei sogni di luna,
mentre il passo leggero intona la gioia.

L'aria frizzante in un corpo brillante ,
colmo di cieli e di monti di neve,
scende nel cuore della vita,
e i cigni felici accompagnano i sogni,
che colorano di rosa e di bianco il sole,
che guarda un sorriso nel cuore.

Sensibilidad

Delicada y suave tocas mi corazón en suspenso,

y el calor de las emociones cruza un aliento profundo.


Alas de paloma, en el sol pintado de un cielo turquesa,

vibran en el aire lleno de hojas de naranjo.


Un dulce camino se encuentra

y se posa en la tierras de las hadas que vuelan,

y el canto de las sirenas acaricia

un rostro de rosa y de lirio.


Ojos que sueñan ciervos de ternura,

y valles encantados corren ´

en los pensamientos como gacelas.

y el todo se siente en el tierno

sentido de un corazón.
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Los valores del sistema y nuestros valores - Silo


"... Lo que es importante para nosotros es: dar, compartir, intercambiar, ayudar y ser solidario.

Lo que es importante para el sistema es: poseer, retener, sacar, utilizar y conformarse...".



Los valores del sistema, transmitidos por la educación en la primera infancia, son esencialmente de dos órdenes:

1. La obediencia.

2. La valoración personal en relación de las cosas que se posee.

Así, la obediencia a las indicaciones del mundo establecido, con los años se imprimen en diferentes grados y diferentes matices. El concepto de autoridad, lo que hay que hacer y lo que no se debe hacer, la gama de los prestigios, los tabúes, el ánimo, la belleza, etc… se incorporan. El punto es: no discutir y respetar.

Está claro que renegamos todo eso en nuestro concepto de cuestionamiento permanente del mundo establecido: el sistema.

Nuestro cuestionamiento no es ni gratuito ni destructivo, por el contrario. Para nosotros se trata de comprender lo que se cuestiona, así, lo que es válido persistirá y lo que es mentiroso se hundirá por la actitud crítica.

Constatamos que muchos valores, faltos de sentido o también perjudiciales para el ser humano, se perpetúan por simple costumbre o formalidad.

En lo que concierne el valor personal en relación a lo que se posee y no a lo que se es, se trata de una forma de “cosificación” muy fuerte que se incorpora desde la primera infancia. Así tener, “poseer” es uno de los valores máximos del sistema y para las personas, todo a lo largo de la vida, desde la infancia, pasando por la adolescencia, la edad adulta, la vejez, se desarrolla en una vida de acumulaciones y de pérdidas, de éxitos y de fracasos, en el sentido de la posesión.

Todo es objeto de posesión: los juguetes, luego los bienes, el conocimiento, el aspecto físico, etc… Todo eso arrastra el bloque en la comunicación humana.

Desde nuestro punto de vista los objetos son en general instrumentos, los utensilios, los medios, más precisamente las prótesis. No tienen ningún valor en sí mismo, sino un valor en cuánto a su empleo. Este valor es la capacidad de utilizarlos con más o menos eficacia para hacer algo. Por ejemplo, un juguete es hecho para jugar, divertirse, prestarlo y crear relaciones. Así que el interés de un objeto es el de hacer algo con él, de construir y de servirse de él para establecer “la intercomunicación”.

Lo que es importante para nosotros es: dar, compartir, intercambiar, ayudar y ser solidario.

Lo que es importante para el sistema es: poseer, retener, sacar, utilizar y conformarse.

Es evidente que cuando una persona entra en el movimiento viene educada por el sistema y trae con ella sus valores y su educación, (cosificación). Sin embargo con el tiempo, nuestros valores y nuestros procedimientos reemplazan los anteriores.

Si hay conflictos o si los valores anteriores prevalecen sobre los nuevos, las resistencias que se producen, las reservas y las superposiciones hacen que se produzca una mala formación y una atmósfera extravagante de mezcla entre nuestros valores y los del sistema. Esto a corto o largo plazo, producirá una ruptura.

Es deseable incorporar nuevos procedimientos y nuevos valores, incluso comprendiendo que no hemos elegido los anteriores; los nuevos valores son el producto de una gran intencionalidad y una gran opción.

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Extraído de: http://vulcano.wordpress.com/2010/11/22/tema-humanismo-los-valores-del-sistema-y-nuestros-valores-por-silo-1988/
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Simplificar la ortografía. Gabriel García Márquez. 23-11-2010

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Simplificar la ortografía

___ Declaraciones de García Márquez para La Jornada, México, 8 de abril de 1997

___ Entrevista concedida por García Márquez a Joaquín Estefanía


Botella al mar para el dios de las palabras - Gabriel García Márquez

A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, ademas, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras.

Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.

No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber como se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.

La lengua española tiene que prepararse para un ciclo grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de diecinueve millones de kilómetros cuadrados y cuatrocientos millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en los Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga cincuenta y cuatro significados, mientras en la república del Ecuador tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aun no se ha inventado.

A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero, dijo: ``Parece un faro''. Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazo un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que Don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejo escrito de su puño y letra que el amarillo es el color de los enamorados.

¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a beso?


Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempos no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa.

En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?

Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que les lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis doce años.

[Declaraciones de García Márquez para La Jornada, México, 8 de abril de 1997]

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Entrevista concedida por García Márquez a Joaquín Estefanía


El escritor Gabriel García Márquez considera «natural» la reacción de los gramáticos, lingüistas y académicos a su discurso de Zacatecas ( Botella al mar para el dios de las palabras , EL PAÍS del pasado martes 8 de abril): «Sería absurdo que los que guardan la virginidad de la lengua estuvieran contra sí mismos. Pero la mayoría parece haber hablado sin conocer el texto completo de mi discurso, sino sólo fragmentos más o menos desfigurados en despachos de agencias. En todo caso es increíble que a la hora de la verdad hasta los más liberales sean tan conservadores».

Estos días hemos oído en muchas ocasiones que el escritor colombiano había pedido suprimir la gramática. Su discurso no lo dice.

«Dije que la gramática debería simplificarse, y este verbo, según el Diccionario de la Academia, significa 'hacer más sencilla, más fácil o menos complicada una cosa'. Pasando por alto el hecho de que esa definición dice tres veces lo mismo, es muy distinto lo que dije que lo que dicen que dije. También dije que humanicemos las leyes de la gramática. Y humanizar, según el mismo diccionario, tiene dos acepciones. La primera: 'hacer a alguien o algo humano, familiar o afable'. La segunda, en pronominal: 'Ablandarse, desenojarse, hacerse benigno'. «¿Dónde está el pecado?», se pregunta.

El siguiente punto de contestación a las palabras de García Márquez es el ortográfico. Parte del supuesto de que si a él le hiciesen un examen de gramática, le reprobarían «en toda línea».

«Además, mi ortografía me la corrigen los correctores de pruebas. Si fuera un hombre de mala fe diría que ésta es una demostración más de que la gramática no sirve para nada. Sin embargo la justicia es otra: si cometo pocos errores gramaticales es porque he aprendido a escribir leyendo al derecho y al revés a los autores que inventaron la literatura española y a los que siguen inventándola porque aprendieron con aquellos. No hay otra manera de aprender a escribir».

En toda la conversación, el Nobel de Literatura reivindica su papel de escritor y como tal, piensa «más en el sufrimiento de la gente que en la pureza del lenguaje».

«Por eso dije y repito que debería jubilarse la ortografía. Me refiero, por supuesto, a la ortografía vigente, como una consecuencia inmediata de la humanización general de la gramática. No dije que se elimine la letra hache, sino las haches rupestres. Es decir, las que nos vienen de la edad de piedra. No muchas otras, que todavía tienen algún sentido, o alguna función importante, como en la conformación del sonido che, que por fortuna desapareció como letra independiente».

Quizá el mayor escándalo se ha formado con sus propuestas respecto a las bes y las uves, y con los acentos.

Sobre las primeras, dice: «No faltan los cursis de salón o de radio y televisión que pronuncian la be y la ve como labiales o labidentales, al igual que en las otras letras romances. Pero nunca dije que se eliminara una de las dos, sino que señalé el caso con la esperanza de que se busque algún remedio para otro de los más grandes tormentos de la escuela. Tampoco dije que se eliminara la ge o la jota. Juan Ramón Jiménez reemplazó la ge por la jota, cuando sonaba como tal, y no sirvió de nada.

Lo que sugerí es más difícil de hacer pero más necesario: que se firme un tratado de límites entre las dos para que se sepa dónde va cada una».

En cuanto los acentos, irónico, explica.

«Creo que lo más conservador que he dicho en mi vida fue lo que dije sobre ellos: pongamos más uso de razón en los acentos escritos . Como están hoy, con perdón de los señores puristas, no tienen ninguna lógica. Y lo único que se está logrando con estas leyes marciales es que los estudiantes odien el idioma».

García Márquez opina que los gramáticos y los escritores son oficios distintos. Su diferente dialéctica es la que ha generado el debate.

«La raíz de esta falsa polémica es que somos los escritores, y no los gramáticos y lingüistas, quienes tenemos el oficio feliz de enfrentarnos y embarrarnos con el lenguaje todos los días de nuestras vidas. Somos los que sufrimos con sus camisas de fuerza y cinturones de castidad. A veces nos asfixiamos, y nos salimos por la tangente con algo que parece arbitrario, o apelamos a la sabiduría callejera».

«Por ejemplo: he dicho en mi discurso que la palabra condoliente no existe. Existen el verbo condoler y el sustantivo doliente , que es el que recibe las condolencias . Pero los que las dan no tienen nombre. Yo lo resolví para mí en El General en su laberinto con una palabra sin inventar: condolientes . Se me ha reprochado también que en tres libros he usado la palabra átimo, que es italiana derivada del latín, pero que no pasó al castellano. Además, en mis últimos seis libros no he usado un sólo adverbio de modo terminado en mente, porque me parecen feos, largos y fáciles, y casi siempre que se eluden se encuentran formas bellas y originales».

El escritor, que está de excelente humor, concluye la conversación de un modo muy expresivo.

«El deber de los escritores no es conservar el lenguaje sino abrirle camino en la historia. Los gramáticos revientan de ira con nuestros desatinos pero los del siglo siguiente los recogen como genialidades de la lengua. De modo que tranquilos todos: no hay pleito. Nos vemos en el tercer milenio».

Y reitera sus palabras de Zacatecas: «Simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros».


Extraído de: http://www.mundolatino.org/cultura/garciamarquez/ggm6.htm
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Acerca de Espiritualidad - Gabriel Gomez Fiori


"... Afortunadamente está quedando claro que las religiones no tienen el monopolio de la espiritualidad,

y ésta ya está expresándose de nuevas formas en esta época, sobre todo sin tutores, sin intermediarios que te digan lo qué está bien o mal.

El Ser Humano ya está en condiciones de buscar en su interioridad por sí mismo, con libertad, y cada uno a su tiempo.

Y lo maravillosamente paradójico es que ese libre albedrío, al profundizar, te lleva a los mismos estados internos independientemente de geografías y marcos culturales-religiosos, acelerando la integración entre quienes verdaderamente experimentan ese denominador común universal.

El mundo que muere se retuerce en su violencia, pero hay un mundo nuevo que crece en el interior del ser humano, y busca expresarse.

Esa es mi certeza de experiencia. Abrazos..."

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Extraido del muro de Omar Paladini en Facebook
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lunes, 22 de noviembre de 2010

No soy un número - Arturo Jaque Rojas

No soy mi fecha de nacimiento;

ni los años que tengo ahora;

ni el carné de identidad que me hace anónimo;

ni uno de más de la lista de un curso de liceo municipal, entre 45 y 50;

ni el puntaje que obtuve el la P.A.A;

ni los dieciocho años de una mayoría de edad que me impusieron;

ni cuánto debo ahorrar para obtener un beneficio del Estado;

ni la edad en que me convertí en ciudadano;

menos los catorce años de la responsabilidad penal;

ni un número del voto;

ni de la boleta del IVA;

ni una clave secreta de banco;

ni los millones que le debo al sistema;

ni la sumatoria de luz, agua, gas de cada mes;

ni la fecha de cumpleaños que me acerca a la muerte;

ni el guarismo cinco mil en espera de que me atiendan;

ni la fecha de expiración de mi actual carné;

ni la cifra asignada cuando saco un bono de fonasa a cancelar, como copago;

ni una dirección de una residencia temporal;

ni un número de celular, menos de red fija, aunque la portabilidad numérica diga lo contrario;

ni el dinero que gano,

ni el total de impuestos que debo pagar;

ni los días del calendario que me obligar a sonreír y a ser feliz;

ni el día ni la hora en que moriré.

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Extraído del muro de Arturo Jaque Rojas en Facebook

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Pueblo Saharaui - Nomadismo vs. Jerarquías Sedentarias. Dialogo entre Liz Balut Y Luis Ferrer. 22-11-2010

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Pueblo Saharaui - Nomadismo vs. Jerarquías Sedentarias.

Dialogo entre Liz Balut Y Luis Ferrer.


"... __ Liz Balut: Los Saharauis son una población nómada autóctona del Sahara Occidental.

Está formada por diferentes etnias: la árabe, la negra, la berberisca.

La mezcla entre estas, a lo largo de los siglos, dio origen al pueblo que es actualmente.

Cuenta la tradición, que antes de ser colonia española, eran un pueblo numeroso: 42 tribus distribuidas en el desierto.

.... como toda sociedad beduina posee una solidaridad innata y una extrema cordialidad para recibir al visitante.

Han sido un pueblo caracterizado por una fuerte resistencia anti-colonialista (sobre todo durante el siglo XX) que surgió cuando el imaginario tribalista cedió paso al sentimiento nacionalista.


__ Luis Ferrer: En la Aldea Global, los nómades molestan y mucho. No se pueden controlar, no se les puede vender, no se pueden comprar...


__ Liz Balut: mi hija me vio ayer revolviendo material sobre los beduinos y me pregunto: si tuvieras la posibilidad de vivir en una tribu, ¿qué elegirías? ¿ser nómade o sedentaria?.... Quizá sea ella la única persona con la que me relajo al punto de dudar de mis propias certezas, así que le dije: no sé... me gustan los nómades pero no sé qué haría. Y ella que me conoce esencialmente, agregó: los sedentarios son terriblemente jerárquicos.

La anécdota viene a colación: toda la pelea en la Aldea Global es para establecer jerarquías, y el que no lo asimile entra en los planes del exterminio democrático.


__ Luis Ferrer: Jerarquías y territorios dónde ejercer la "autoridad" resultante. Sólo se puede ser nómade con cierta libertad en territorios inhóspitos para el 99% de los humanos. En el resto de la superficie terrestre ser "nómade" supone un ejercicio permanente de estrategias de sobrevivencia. Duro.


__ Liz Balut: Muy duro. Ahora que lo mencionas, visualizo la dificultad relacionada con la densidad de población humana, mucho mas que con las características inhóspitas del territorio.

Ese "ejercicio permanente de estrategias de sobrevivencia" del que hablas, es una necesidad derivada de lo inhóspito del espacio social. Un espacio virtual, si se quiere, donde las jerarquías se establecen naturalmente.

Supongo que el rasgo de "salvajismo" que mantiene un pueblo nómade, con habilidades que le son ajenas a aquellos que habitan los espacios urbanizados, supone también una amenaza en tanto es una prueba viviente de que hay otras alternativas a la sociedad de nichos cerrados que accede a los espacios naturales solo a través de las imágenes..."


Dialogo entre Liz Balut Y Luis Ferrer, extraído del muro de Liz Balut en Facebook
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Polaroids de percepción instantántea - Juan E. Drault


Hace ya mucho tiempo que vengo entre meditando y trabajando este tema de la colección de polaroids de percepción que uno acumula a lo largo de su vida y sobre las cuales construye la propia realidad, creencias y recuerdos.

Estas “polaroids” son fotos de instantes que percibimos, y que procesamos poniéndoles cargas muchas veces negativas, y esa interpretación se basa muchas veces en parcialidades e interpretaciones erradas.

A veces se tratan de simplemente un día malo de la otra persona que nos miró de una manera y sumado a otras percepciones y recuerdos sumamos todo en una de estas “polaroids” para decretar de allí en más que esa es una mala persona que nos quiere hacer algo malo, por dar un ejemplo.

Y visto desde otros ángulos fue quizás tan solo un conjunto de circunstancias y el ojo crítico disparó esa polaroid que pasará a engrosar el enorme archivo de memorias que van a condicionar de por vida la relación con ciertas personas, la relación con ciertos espacios, la propia relación con uno mismo incluso! ya que ese mismo ojo crítico funciona 24 hs retratándonos en esos momentos que interpretamos muchas veces erróneamente y el conjunto de “disparos” nos va condicionando día a día hasta creernos eso, ese mapa de polaroids, ese paquete gigante de percepciones instantáneas teñidas por mil y un efectos, efectos ópticos, efectos químicos, efectos ambientales, que al igual que en una foto, terminan produciendo una imagen distorsionada de la realidad, pero que pasa a ser nuestra propia versión “oficial” de la realidad.

Y así como en una foto que solo es una versión absolutamente parcial de una realidad retratada en un medio plano de tan solo dos dimensiones, deja afuera infinidad de detalles que suceden alrededor de la foto pero que no quedan en nuestro recuerdo porque no fuimos siquiera capaces de percibirlos.

Así que en este juego de polaroids de percepción instantánea entran en juego nuestros propios sentidos y nuestras propias “lentes”.

Nos empecinamos tanto en mirar con lentes que tan solo nos muestran detalles y usamos tan poco lentes de gran ángulo para ver una foto mucho más grande de esos eventos, que terminamos acumulando enormes cajas de polaroids de detalles, que caprichosamente las vamos pinchando en un corcho mental para sacar conclusiones apresuradas de mucha gente y de muchas situaciones, porque vemos a esas personas y a esas situaciones en tan solo dos dimensiones, no vemos la profundidad en esa gente, no vemos su interioridad, no las vemos como seres humanos que aún tras sus logros y frustraciones buscan como nosotros superar su dolor y su sufrimiento, buscan aprender, buscan algún espacio para ser felices, aún con pocas herramientas, aún con pocas “lentes”.

Es bueno entonces aún cuando vayamos por la vida sacando polaroids de percepción instantánea, tengamos la delicadeza de quitar el ojo crítico de la lente, mirar la situación girando un poco la cabeza, abriendo un poco la mente y hacer algunas anotaciones detrás de esa polaroid que nos permitan recordar mejores y más profundos detalles para darle la calidad de tres dimensiones.

Y nunca está de más cambiar la película por una de mayor sensibilidad, porque ir por la vida mirando en forma desconectada, sin poder sentir al otro, sin poder registrar sus deseos y frustraciones, es ir por la vida siendo fotoperiodistas del absurdo y el sin-sentido.

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Extraído del muro de Juan E. Drault de Facebook
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sábado, 20 de noviembre de 2010

La cultura actual como obstáculo a la espiritualidad - Juan José Pescio



En esta ponencia partimos de la siguiente hipótesis:

Esta cultura violenta en la que estamos inmersos es consecuencia del proyecto de vida individualista y posesivo que orienta la vida.

Este tipo de proyecto es el obstáculo que impide ponerse en el lugar del otro y registrar las señales de lo profundo.

Este proyecto de vida está hoy globalizado y se basa en el supuesto erróneo de que es el camino hacia la felicidad.

Las diferentes culturas han adoptado esta dirección como si fuera la correcta, sin advertir que como consecuencia de ella, es que vivimos en un mundo cada vez más violento.

Hoy a nivel mundial, las autoridades políticas y los medios de difusión (salvo algunas excepciones) sostienen de forma directa o larvada que:

La actitud posesiva es positiva, porque impulsa a acumular bienes intangibles y tangibles en forma creciente, en el interior de esa entidad a la que llamamos “el yo y lo mío”.

Por ese camino, se sostiene, vamos a llegar a la felicidad como individuos y también como conjunto social, como consecuencia del “derrame”.

La actual economía a nivel mundial, se apoya además en la teoría psicológica que afirma que este impulso egocéntrico, es el que mueve todo comportamiento humano individual y social.

Se afirma también, que este impulso tiene sus raíces en el cuerpo, es decir en la animalidad, en lo instintivo.

Desde al Nuevo Humanismo, decimos que este impulso egocéntrico surge sólo cuando estamos instalados en la parte más periférica de nuestra interioridad.

Pero en la medida que nos conectamos con nuestro sentimientos y tratamos de acercarnos a nuestras aspiraciones profundas, aparecen los impulsos solidarios que tenemos bloqueados y al ponernos en el lugar del otro, el deseo de ayudar al que lo necesita.

Si esto es así, los niños por ejemplo, no sólo necesitan recibir afecto y ayuda sino darla.

Sostenemos que esto es algo que se puede aprender a hacer, si se crean los ámbitos adecuados.

También puede comprender cualquier persona, basándose en su propia experiencia cotidiana, que al instalarnos en el proyecto de vida posesivo individualista, las demás personas, pasan a ser amenazas en la competencia para lograr la propia felicidad y otras veces se convierten en obstáculos o en aliados poco confiables.

Esto es lo que desencadena nuestro temor o nuestra violencia continuamente y a esas respuestas de otros o de nosotros mismos ante “esas amenazas”, las interpretamos como algo “natural”, propio de la “naturaleza humana”.

No es difícil observar también, que la dirección mental individualista y esta actitud posesiva, empujan a la lucha con los demás por llegar a la “cima” del poder económico, del conocimiento, del reconocimiento y afecto, de la posición en cualquier pirámide organizativa, llámese empresa, partido, movimiento social, iglesia, etc.

Es claro que para considerarse en la cima, todos los demás deben quedar por debajo.

Sin embargo, a pesar de las declamaciones de solidaridad que se escuchan continuamente, este es el paradigma de felicidad del mundo actual que se expresa en el deporte, en la economía, en la política, etc.

Planteamos desde nuestro punto de vista, que cuando aspiramos a esta cima, es porque creemos que tendremos al llegar a ella, la suma de nuestros registros placenteros y ponemos entonces en el futuro, lo que creemos que será esta experiencia.

Este proyecto de felicidad está centrado, prioriza, el obtener estos registros sólo para uno mismo y esto lleva a dar la espalda al dolor y sufrimiento de los demás.

Crea además la condición de la desconfianza, el temor y la soledad y sobre todo nos impide escuchar las señales internas más profundas de aquello que realmente necesitamos.

Esa tensión de temor y violencia cotidiana, es llamada habitualmente “ambición personal”.

A las nuevas generaciones se les aconseja tenerla, para triunfar en la competencia con los demás.
De ese modo, se los quiere preparar para lo que llaman “realidad de la vida”.

Sin embargo, muchísima gente, que va experimentando esa sensación de temor y violencia en su interior, no está dispuesta a aceptarla como natural e inevitable y decide intentar cambiar de dirección.

Y ocurre, que en los ámbitos en los que convivimos y en la sociedad en general, ya existen de hecho estos valores, estos proyectos de vida individualistas, posesivos y competitivos, objetivados en leyes, en instituciones, en personas que se mueven por ellos y justificados por estas ideas dominantes y los poderes que las promueven.

Es que cuando venimos al mundo, nos encontramos con generaciones anteriores impulsadas por este proyecto, nos rodean millones de trepadores de pirámides, programados para la lucha por llegar a ser los primeros en algún campo.

Ellos son el principal componente de esta “realidad” que pretende moldear a las nuevas generaciones a su semejanza.

Desde niños nos premian en la escuela, en la familia y luego cuando somos mayores, en el trabajo, si nos destacarnos sobre los demás, cuando ganamos en las competencias, ya que son parte fundamental de nuestra “formación”.

Para quienes piensan que eso es lo mejor que nos pueden ofrecer, extrañamente, muchos jóvenes no quieren entrar en el molde, no quieren competir y ganarle a los otros, sino cooperar con los demás y ofrecer su ayuda solidaria a los que la necesitan.

El discurso solidario queda vacío en las instituciones, cuando las prácticas cotidianas están montadas sobre la idea de rivalizar con otros por alcanzar una meta, de la que los perdedores van a quedar excluidos.

No es difícil hoy para nadie, entender que el proyecto individualista posesivo, está en la base del vínculo dominador-dominado entre los seres humanos.

Este vínculo se sabe ya colectivamente, está logrado y mantenido por medio de las armas, el dinero o el conocimiento y que el dominador, sigue tratando de aumentar sus dominios sin límite, aunque quiera disfrazar sus intenciones con argumentos humanitarios.

Aunque suene casi ridículo, las personas bienintencionadas (padres, docentes), al tratar de ayudar a los jóvenes, creen que si se apoyan para hacerlos estudiar y esforzarse en estas motivaciones centradas en “uno mismo, en lo mío y en los míos”, van a lograr formar un tipo de persona solidaria y un ciudadano comprometido con el bienestar general.

Es muy claro para la gran mayoría de la gente, que el vínculo opresor-oprimido está condicionando las relaciones internacionales en la economía, en la política, pero quizás no es tan evidente, que estos poderes están tratando de promover e imponer este proyecto de vida centrado en uno mismo, como camino a la felicidad.

Puede ser que esto que hacen sea en parte por no comprender las verdaderas necesidades de los seres humanos y por otra, como una forma masiva de movilizar la maquinaria de la producción y el consumismo.

Por último, los poderes establecidos al fomentar el individualismo que fragmenta los vínculos, pueden estar interesados sobre todo en impedir la formación de cualquier organización colectiva que pueda transformarse en una fuerza social. Los individuos separados y ocupados cada uno de lo suyo no son una amenaza.

Vemos hoy en China, por ejemplo, donde hay casi 1.000.000 de nuevos millonarios menores de 40 años, como la “ambición por progresar económicamente” en los jóvenes, va mucho más allá de la satisfacción de sus necesidades básicas.

Vemos que este mismo impulso hoy, al propagase intencionadamente como el ideal que unifica esta cultura global, va borrando las diferencias entre las antiguas culturas y los jóvenes de China, India, Brasil, Europa o USA comparten el mismo proyecto de vida individualista acumulativo como camino a la felicidad.

Este proyecto ilusorio pero potenciado por la maquinaria propagandística, va barriendo las tradiciones de colaboración y ayuda mutua o la búsqueda de lo sagrado.

Este barrido que hacen a los otros caminos a la felicidad que pudieran elegir las poblaciones, puede ser realizado en forma violenta como se hace en China con la espiritualidad, o simplemente haciéndoles vacío en los medios y arremetiendo con mas publicidad y más consumismo.

En este punto de esta presentación, en el que la mirada se amplía hasta el ámbito que corresponde al planeta y a la especie, vamos a enmarcar el tema con una cita de Silo, que en su exposición del año 76 en Canarias dice:


..."¿Y qué hay más abajo del deseo, y qué hay más abajo de la necesidad?

Algo, que de ningún modo desaparece.

Detrás del deseo y detrás de la necesidad está sin duda, la posesión…

…Y basta ver como se comporta una persona cuando no tiene deseo por un objeto, pero alguien pone en peligro su posesión.

Resulta que ahora la relación es con otra persona y ya no experimenta por esa otra persona ningún deseo, pero sigue experimentando por esa otra persona, posesión.

Y la posesión se traslada y no se trata sólo de posesiones físicas; hay posesiones morales; hay posesiones mentales; hay posesiones ideológicas; hay posesiones gésticas; hay posesiones rituales.

Hay posesiones de todo tipo y todo aquello está, siempre, comprometiéndome con los objetos.

De tal modo que basta que algo entre en el campo de la posesión de esos objetos que detento, para que mi posesión, que siempre está trabajando, se active con más fuerza.

La posesión no cesa, y sí puede cesar el deseo.

El deseo tiene características no tan corporales, no tan físicas como la posesión.

Uno puede desear lograr algunas cuestiones espirituales, diferente al registro físico de querer poseer algo espiritual. Observen qué sucede en el propio cuerpo cuando se desea simplemente, o cuando se posee, o cuando el deseo es por poseer.

Y siempre el deseo tiene que ver con la posesión, que es su raíz.

Más abajo del deseo está esta posesión y tiene fuertes connotaciones físicas y fuertes registros físicos. Y este registro de la posesión tiene que ver con la tensión.

Y se sabe que se está deseando poseer algo porque se registra una particular tensión.

Y cuanto más fuerte es ese deseo de posesión, más fuerte es la tensión.

Y claro, uno se agarra a los objetos, uno se agarra a la vida, uno se agarra a las cosas; y se agarra con las garras, con las manos.

De tal manera que no suelta uno esas cosas, y esto de no soltar cosas, esto, trae registros de tensión…

…Seguramente el hombre, y ésta es la diferencia fundamental, tiene esa aptitud sobre las otras especies para soltar; tiene aptitud para alejarse de los objetos; tiene aptitud para desposeerse.

Hay algo en la estructura de la mente ya a nivel humano, algo que está preparado para que esta mente se libere de la posesión objetal.

Y esta diferencia es grande ya, entre el ser humano y el mono….

…La mente humana seguramente es muy joven y todavía está muy ligada a la posesión.

Pero según se ve en estos procesos y según se ve en el avance mismo de la mente individual, se avanza sobre todo cuando la mente es apta o es capaz para desposeerse.

Entonces sucede que la mente no registra tensión, entonces sucede que no hay registro físico de tensión, entonces sucede que los músculos no son necesarios con respecto a los objetos en el sentido de la posesión.”


Hasta aquí, el recorte que hemos hecho de la exposición de Silo.

Volviendo humildemente a nuestro planteo inicial sobre el condicionamiento cultural individualista y competitivo, podemos simplemente decir ahora en este marco, que esta cultura actual, refuerza la actitud posesiva y bloquea el impulso opuesto de soltar, de dar.

Entonces estos dos factores: el proyecto posesivo personal que se fue internalizando en nuestra subjetividad a lo largo de la vida y los ámbitos externos condicionantes que lo siguen reforzando, bloquean los impulsos a ponerse en el lugar del otro, a la compasión, los que son tomados como debilidad.

Y aunque los sentimientos profundos nos impulsen en dirección de ayudar y de construir para otros, nuestra cabeza, acostumbrada al cálculo de la ganancia personal, pone resistencia para aceptarlo como proyecto de vida.

Sin embargo la nueva sensibilidad que comienza a nacer, abre la posibilidad de tomar contacto con nuestros propios impulsos solidarios y con las señales internas de lo sagrado.

Los que vivimos en esta época, experimentamos más o menos claramente, que esta dirección individualista de la vida nos queda chica, como si fuera un ropaje que nos aprieta, porque hay algo que en el interior del ser humano que está creciendo y los Humanistas podemos contribuir a que se acelere este proceso.

Estamos actualmente en esa transición entre una dirección mental contractiva y una abierta.

Cuando los hombres y mujeres que hemos sido formados en esta cultura nos colocamos mas cerca de la profundidad de nuestro corazón y registramos que preferimos aquellas acciones que terminan en la mejora de otros, necesitamos saber que no estamos equivocados, que nos estamos siendo menos “realistas”, sino que por el contrario, estamos más cerca que nunca de la verdadera realidad del otro y de la propia.

Para sostenernos en esa dirección, necesitamos un ámbito humano solidario con el que interactuar para expresarlo en acciones hacia el mundo y de un marco conceptual que permita comprender ese registro de alegría profunda y transformarlo en el sentido de un nuevo proyecto de vida.

Una nueva cultura solidaria y no violenta será la consecuencia de este impulso profundo que busca expresarse en el mundo y plasmarse en nuevas formas de convivencia a nivel mundial.

Nuestra espiritualidad está en la dirección interior que nos señalan nuestras aspiraciones más profundas de convivencia solidaria, en la que la dirección de nuestros actos terminan en otros, sin censura externa y sin autocensura.

La propuesta de felicidad individualista con la que nos quieren dividir los opresores, va llegando a su fin.

No puede ser este error, el fundamento para la primera civilización planetaria.

Se hace necesario entonces convertir definitivamente el proyecto de vida equivocado, tanto en el mundo externo como dentro de nosotros mismos, para que el ser humano sea libre de tomar contacto con lo sagrado en su interior y superar de este modo el principal obstáculo para el crecimiento de la espiritualidad.

Estos impulsos profundos son los que pueden formar una comunidad solidaria y no violenta, al abrirnos el corazón y la mente.

No pueden ser impuestos por una moral externa.

Surgen del interior cuando se puede salir del encierro en el yo y en lo mío.

Es entonces cuando el otro aparece como intencional y libre, cuando surgen deseos de dar sin especulación.

Sería conveniente entonces ofrecer a cada conciencia, ámbitos para conocer y practicar estas nuevas opciones de:

“dar en lugar de tener”,

“soltar en lugar de acumular”,

“acercarse a la profundidad del sentimiento, en lugar de ir hacia la exterioridad”.

Es necesario crear ámbitos permanentes para facilitar que cada persona y también los conjuntos humanos, puedan elegir como resultado de la experiencia y reflexión, aquella dirección en que la vida se expande abierta hacia los otros y además, permite acercarse a ese tiempo y ese espacio que hacen verdaderamente feliz y libre al ser humano.

Nada más. Muchas Gracias.

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Extraido del muro de Marisol Lopez Aguilera en Facebook
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