jueves, 25 de noviembre de 2010
Tengo un problema, no me quiero salvar - Gonzalo Pereyra Saez. 25-11-2010
Tengo un problema, no me quiero salvar - Gonzalo Pereyra Saez
Últimamente ando algo perdido....................
Siento que no quiero vivir así, de un lugar al otro como un loco, no quiero vivir así, como se vive. No quiero recibirme y ser un tipo de traje deambulando por el centro de la ciudad, con la mirada perdida y con el tiempo apurado. Veo a las personas esclavas del televisor, del auto y otros productos, las veo, las observo detenidamente, y noto que viven esclavizadas por todo lo que las rodea, los semáforos, el estrés, el patrón, las cuentas y las facturas.
Cuando camino por la calle y miro a mis compañeros de vereda pasar, me pregunto ¿Venimos al mundo para hacer esto? Al fin de cuentas parece que las personas duermen 7 horas por día, trabajan 10, viajan 2 y otras tantas usan para comer e ir al baño, pero ¿Cuantas disfrutan? Parecería que pocas o, en su defecto, ninguna.
No quiero vivir así, como se vive, no quiero pensar por el televisor, ni medirme con el otro a ver quién la tiene más grande, no quiero que la vara que mida el éxito en mi vida sea el dinero.
Estudio y trabajo, me siento solo muchas veces, otras prisionero de las cosas y, casi siempre, como un conejo corriendo la zanahoria. Yo solo busco la felicidad, pero como me cuesta encontrarla. Procuro ayudar a las personas, tender al bien del otro con la misma firmeza que al propio, no por bueno, lo hago más bien por egoísta, para mi propio bien, sin embargo otras veces, hago daño, es como que lucho contra mi propia naturaleza de manera constante. Escucho hablar de la felicidad y, de hecho, algunas veces la veo en los ojos de otras personas, y me pregunto ¿Por qué a mí no me viene? ¿Por qué no me llega de una vez y para siempre?
Soy feliz de a ratos, chiquitos, pero después vuelvo a las miserias cotidianas que el mundo tiene, las del vivir. Entonces es que pienso y me digo a mi mismo, no será que deseo con exceso las cosas que no tengo, no será que soy impaciente y ansioso, pero después me pregunto ¿Cómo se es feliz sabiendo que en la esquina los niños comen naranjas podridas de la basura? ¿Cómo se es feliz si nos sentimos amenazados por los otros todo el tiempo? ¿Cómo se hace para ser feliz si el ritmo de vida que llevamos no nos deja pensar en otra cosa más que en las cosas?
Al fin y al cabo, me doy cuenta que la conciencia nos jode la vida y nos cruza, indefectiblemente, con la tristeza. Voy a tener que resignarme a vivir la vida como se vive o, mejor, echar mi conciencia lejos, por siempre jamás.
Ahora comienzo por entender que la felicidad es una construcción racional, no pasa mágicamente, no tiene certezas solo dudas, no viene ni se va, es una palabra, una idea o, mejor dicho, un ideal, solo hay dos caminos para llegar a ella, uno es hacerse el tonto, el otro serlo.
P.D: Pero hay algo que me olvidaba mencionar, veo la felicidad a diario, la veo en otros ojos que no son los míos, son los de mi hermanita Morena.
Gonzalo Pereyra Saez
17 de Noviembre de 2010
Extraído de:
http://www.actanonverba1810.blogspot.com/2010/11/tengo-un-problema-no-me-quiero-salvar.html
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Diosa del Billar - Omar Paladini
Diosa del billar, de los que creen,
en las carambolas de la intencionalidad.
Diosa de la imperfección,
de calles de tierra, y chapas de cinc.
Diosa de la cumbia, del vino en cajita,
y coca con fernet.
Diosa del caos, que transforma todo
en un abrir y cerrar.
Diosa de amor fugaz,
de noche de transpiración,
en hotel de Once, sin refrigeración.
Diosa de los sueños, diosa del futuro,
de días utópicos, que de tanto sueño, se hacen realidad.
Diosa de la playa, que murmulla al oído,
de días eternos e infinitos mundos.
Diosa del Billar que ninguna hoguera podrá callar.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010
Por qué no soy cristiano - Bertrand Russell
Por qué no soy cristiano (Why I Am Not a Christian) es un ensayo del filósofo y matemático británico Bertrand Russell, al que algunos analistas se refieren como un ejemplo del "devastador poder de la fría lógica". También aparece en la lista de los libros más importantes del s. XX de la Biblioteca Pública de Nueva York.
___ Orígenes
El texto se basa en una conferencia pública que tuvo lugar el 6 de marzo de 1927 en el ayuntamiento de Battersea, promocionada por la delegación del Sur de Londres de la Sociedad Secular Nacional (National Secular Society).
Se empezó a distribuir ese mismo año en forma de panfleto, y se reeditó más tarde como parte del libro Por qué no soy cristiano: y otros ensayos sobre religión y temas relacionados.
___ Contenidos
Russell discute varios argumentos a favor de la existencia de Dios, incluyendo el argumento cosmológico, el argumento de la Ley Natural, el argumento teleológico, el argumento ontológico y otros argumentos morales.
También discute varios puntos concretos de la teología cristiana, donde pone de manifiesto los defectos de las enseñanzas y de la moral de Jesucristo.
En especial, Russell argumenta que el hecho de que Jesús creyese en el infierno y en el castigo eterno es algo incompatible con la supuesta benevolencia de Dios.
Russell también expresa sus dudas sobre la existencia de Jesús como personaje histórico, y cuestiona la moral de la religión.
Su pensamiento se resume en la siguiente cita:
Afirmo con total convicción que la religión cristiana organizada como Iglesia ha sido y es aún la principal enemiga del progreso moral en el mundo
La conclusión de Russell
"Es mi opinión que la religión se basa principalmente en el miedo. Parte de ella es el terror a lo desconocido, y parte, como ya he dicho, el deseo de sentir la presencia de una especie de hermano mayor que nos acompañe en todo momento y nos ayude en nuestros problemas y disputas [...]
Lo que un buen mundo necesita es conocimiento, compasión, y coraje.
Lo que no necesita es la prolongación de los odios de nuestro pasado, ni las riendas al libre desarrollo de la inteligencia que crean las palabras pronunciadas hace siglos por un grupo de hombres ignorantes."
Extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Por_qu%C3%A9_no_soy_cristiano
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Agnosticismo
martes, 23 de noviembre de 2010
Sintoniza tu corazón - Sensibilidad - Silvio D’Amico
Sintoniza tu corazón
Hay un momento que tu corazón vibra
de sonidos y melodías de amor.
Es un tiempo de flores,
cubierto de pétalos de rosa,
y se encuentra en los sueños de la luna,
mientras que al paso de su luz entona alegría.
El aire fresco en un cuerpo brillante,
lleno de cielo y montañas de nieve,
desciende por el corazón de la vida,
y cisnes acompañan los sueños felices,
que colorean al sol de rosa y blanco,
poniendo una sonrisa en tu corazón.
Sintonizza il cuore
C'è un attimo nel cuore che vibra
di suoni di melodie e di amori.
E’ un tempo di fiori,
di una coperta di petali di rosa,
e si adagia nei sogni di luna,
mentre il passo leggero intona la gioia.
L'aria frizzante in un corpo brillante ,
colmo di cieli e di monti di neve,
scende nel cuore della vita,
e i cigni felici accompagnano i sogni,
che colorano di rosa e di bianco il sole,
che guarda un sorriso nel cuore.
Sensibilidad
Delicada y suave tocas mi corazón en suspenso,
y el calor de las emociones cruza un aliento profundo.
Alas de paloma, en el sol pintado de un cielo turquesa,
vibran en el aire lleno de hojas de naranjo.
Un dulce camino se encuentra
y se posa en la tierras de las hadas que vuelan,
y el canto de las sirenas acaricia
un rostro de rosa y de lirio.
Ojos que sueñan ciervos de ternura,
y valles encantados corren ´
en los pensamientos como gacelas.
y el todo se siente en el tierno
sentido de un corazón.
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Los valores del sistema y nuestros valores - Silo
"... Lo que es importante para nosotros es: dar, compartir, intercambiar, ayudar y ser solidario.
Lo que es importante para el sistema es: poseer, retener, sacar, utilizar y conformarse...".
Los valores del sistema, transmitidos por la educación en la primera infancia, son esencialmente de dos órdenes:
1. La obediencia.
2. La valoración personal en relación de las cosas que se posee.
Así, la obediencia a las indicaciones del mundo establecido, con los años se imprimen en diferentes grados y diferentes matices. El concepto de autoridad, lo que hay que hacer y lo que no se debe hacer, la gama de los prestigios, los tabúes, el ánimo, la belleza, etc… se incorporan. El punto es: no discutir y respetar.
Está claro que renegamos todo eso en nuestro concepto de cuestionamiento permanente del mundo establecido: el sistema.
Nuestro cuestionamiento no es ni gratuito ni destructivo, por el contrario. Para nosotros se trata de comprender lo que se cuestiona, así, lo que es válido persistirá y lo que es mentiroso se hundirá por la actitud crítica.
Constatamos que muchos valores, faltos de sentido o también perjudiciales para el ser humano, se perpetúan por simple costumbre o formalidad.
En lo que concierne el valor personal en relación a lo que se posee y no a lo que se es, se trata de una forma de “cosificación” muy fuerte que se incorpora desde la primera infancia. Así tener, “poseer” es uno de los valores máximos del sistema y para las personas, todo a lo largo de la vida, desde la infancia, pasando por la adolescencia, la edad adulta, la vejez, se desarrolla en una vida de acumulaciones y de pérdidas, de éxitos y de fracasos, en el sentido de la posesión.
Todo es objeto de posesión: los juguetes, luego los bienes, el conocimiento, el aspecto físico, etc… Todo eso arrastra el bloque en la comunicación humana.
Desde nuestro punto de vista los objetos son en general instrumentos, los utensilios, los medios, más precisamente las prótesis. No tienen ningún valor en sí mismo, sino un valor en cuánto a su empleo. Este valor es la capacidad de utilizarlos con más o menos eficacia para hacer algo. Por ejemplo, un juguete es hecho para jugar, divertirse, prestarlo y crear relaciones. Así que el interés de un objeto es el de hacer algo con él, de construir y de servirse de él para establecer “la intercomunicación”.
Lo que es importante para nosotros es: dar, compartir, intercambiar, ayudar y ser solidario.
Lo que es importante para el sistema es: poseer, retener, sacar, utilizar y conformarse.
Es evidente que cuando una persona entra en el movimiento viene educada por el sistema y trae con ella sus valores y su educación, (cosificación). Sin embargo con el tiempo, nuestros valores y nuestros procedimientos reemplazan los anteriores.
Si hay conflictos o si los valores anteriores prevalecen sobre los nuevos, las resistencias que se producen, las reservas y las superposiciones hacen que se produzca una mala formación y una atmósfera extravagante de mezcla entre nuestros valores y los del sistema. Esto a corto o largo plazo, producirá una ruptura.
Es deseable incorporar nuevos procedimientos y nuevos valores, incluso comprendiendo que no hemos elegido los anteriores; los nuevos valores son el producto de una gran intencionalidad y una gran opción.
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Extraído de: http://vulcano.wordpress.com/2010/11/22/tema-humanismo-los-valores-del-sistema-y-nuestros-valores-por-silo-1988/
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Simplificar la ortografía. Gabriel García Márquez. 23-11-2010
Simplificar la ortografía
___ Declaraciones de García Márquez para La Jornada, México, 8 de abril de 1997
___ Entrevista concedida por García Márquez a Joaquín Estefanía
Botella al mar para el dios de las palabras - Gabriel García Márquez
A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, ademas, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras.
Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.
No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber como se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.
La lengua española tiene que prepararse para un ciclo grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de diecinueve millones de kilómetros cuadrados y cuatrocientos millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en los Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga cincuenta y cuatro significados, mientras en la república del Ecuador tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aun no se ha inventado.
A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero, dijo: ``Parece un faro''. Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazo un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que Don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejo escrito de su puño y letra que el amarillo es el color de los enamorados.
¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a beso?
Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempos no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa.
En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?
Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que les lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis doce años.
[Declaraciones de García Márquez para La Jornada, México, 8 de abril de 1997]
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Entrevista concedida por García Márquez a Joaquín Estefanía
El escritor Gabriel García Márquez considera «natural» la reacción de los gramáticos, lingüistas y académicos a su discurso de Zacatecas ( Botella al mar para el dios de las palabras , EL PAÍS del pasado martes 8 de abril): «Sería absurdo que los que guardan la virginidad de la lengua estuvieran contra sí mismos. Pero la mayoría parece haber hablado sin conocer el texto completo de mi discurso, sino sólo fragmentos más o menos desfigurados en despachos de agencias. En todo caso es increíble que a la hora de la verdad hasta los más liberales sean tan conservadores».
Estos días hemos oído en muchas ocasiones que el escritor colombiano había pedido suprimir la gramática. Su discurso no lo dice.
«Dije que la gramática debería simplificarse, y este verbo, según el Diccionario de la Academia, significa 'hacer más sencilla, más fácil o menos complicada una cosa'. Pasando por alto el hecho de que esa definición dice tres veces lo mismo, es muy distinto lo que dije que lo que dicen que dije. También dije que humanicemos las leyes de la gramática. Y humanizar, según el mismo diccionario, tiene dos acepciones. La primera: 'hacer a alguien o algo humano, familiar o afable'. La segunda, en pronominal: 'Ablandarse, desenojarse, hacerse benigno'. «¿Dónde está el pecado?», se pregunta.
El siguiente punto de contestación a las palabras de García Márquez es el ortográfico. Parte del supuesto de que si a él le hiciesen un examen de gramática, le reprobarían «en toda línea».
«Además, mi ortografía me la corrigen los correctores de pruebas. Si fuera un hombre de mala fe diría que ésta es una demostración más de que la gramática no sirve para nada. Sin embargo la justicia es otra: si cometo pocos errores gramaticales es porque he aprendido a escribir leyendo al derecho y al revés a los autores que inventaron la literatura española y a los que siguen inventándola porque aprendieron con aquellos. No hay otra manera de aprender a escribir».
En toda la conversación, el Nobel de Literatura reivindica su papel de escritor y como tal, piensa «más en el sufrimiento de la gente que en la pureza del lenguaje».
«Por eso dije y repito que debería jubilarse la ortografía. Me refiero, por supuesto, a la ortografía vigente, como una consecuencia inmediata de la humanización general de la gramática. No dije que se elimine la letra hache, sino las haches rupestres. Es decir, las que nos vienen de la edad de piedra. No muchas otras, que todavía tienen algún sentido, o alguna función importante, como en la conformación del sonido che, que por fortuna desapareció como letra independiente».
Quizá el mayor escándalo se ha formado con sus propuestas respecto a las bes y las uves, y con los acentos.
Sobre las primeras, dice: «No faltan los cursis de salón o de radio y televisión que pronuncian la be y la ve como labiales o labidentales, al igual que en las otras letras romances. Pero nunca dije que se eliminara una de las dos, sino que señalé el caso con la esperanza de que se busque algún remedio para otro de los más grandes tormentos de la escuela. Tampoco dije que se eliminara la ge o la jota. Juan Ramón Jiménez reemplazó la ge por la jota, cuando sonaba como tal, y no sirvió de nada.
Lo que sugerí es más difícil de hacer pero más necesario: que se firme un tratado de límites entre las dos para que se sepa dónde va cada una».
En cuanto los acentos, irónico, explica.
«Creo que lo más conservador que he dicho en mi vida fue lo que dije sobre ellos: pongamos más uso de razón en los acentos escritos . Como están hoy, con perdón de los señores puristas, no tienen ninguna lógica. Y lo único que se está logrando con estas leyes marciales es que los estudiantes odien el idioma».
García Márquez opina que los gramáticos y los escritores son oficios distintos. Su diferente dialéctica es la que ha generado el debate.
«La raíz de esta falsa polémica es que somos los escritores, y no los gramáticos y lingüistas, quienes tenemos el oficio feliz de enfrentarnos y embarrarnos con el lenguaje todos los días de nuestras vidas. Somos los que sufrimos con sus camisas de fuerza y cinturones de castidad. A veces nos asfixiamos, y nos salimos por la tangente con algo que parece arbitrario, o apelamos a la sabiduría callejera».
«Por ejemplo: he dicho en mi discurso que la palabra condoliente no existe. Existen el verbo condoler y el sustantivo doliente , que es el que recibe las condolencias . Pero los que las dan no tienen nombre. Yo lo resolví para mí en El General en su laberinto con una palabra sin inventar: condolientes . Se me ha reprochado también que en tres libros he usado la palabra átimo, que es italiana derivada del latín, pero que no pasó al castellano. Además, en mis últimos seis libros no he usado un sólo adverbio de modo terminado en mente, porque me parecen feos, largos y fáciles, y casi siempre que se eluden se encuentran formas bellas y originales».
El escritor, que está de excelente humor, concluye la conversación de un modo muy expresivo.
«El deber de los escritores no es conservar el lenguaje sino abrirle camino en la historia. Los gramáticos revientan de ira con nuestros desatinos pero los del siglo siguiente los recogen como genialidades de la lengua. De modo que tranquilos todos: no hay pleito. Nos vemos en el tercer milenio».
Y reitera sus palabras de Zacatecas: «Simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros».
Extraído de: http://www.mundolatino.org/cultura/garciamarquez/ggm6.htm
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Acerca de Espiritualidad - Gabriel Gomez Fiori
"... Afortunadamente está quedando claro que las religiones no tienen el monopolio de la espiritualidad,
y ésta ya está expresándose de nuevas formas en esta época, sobre todo sin tutores, sin intermediarios que te digan lo qué está bien o mal.
El Ser Humano ya está en condiciones de buscar en su interioridad por sí mismo, con libertad, y cada uno a su tiempo.
Y lo maravillosamente paradójico es que ese libre albedrío, al profundizar, te lleva a los mismos estados internos independientemente de geografías y marcos culturales-religiosos, acelerando la integración entre quienes verdaderamente experimentan ese denominador común universal.
El mundo que muere se retuerce en su violencia, pero hay un mundo nuevo que crece en el interior del ser humano, y busca expresarse.
Esa es mi certeza de experiencia. Abrazos..."
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Extraido del muro de Omar Paladini en Facebook
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lunes, 22 de noviembre de 2010
No soy un número - Arturo Jaque Rojas
No soy mi fecha de nacimiento;
ni los años que tengo ahora;
ni el carné de identidad que me hace anónimo;
ni uno de más de la lista de un curso de liceo municipal, entre 45 y 50;
ni el puntaje que obtuve el la P.A.A;
ni los dieciocho años de una mayoría de edad que me impusieron;
ni cuánto debo ahorrar para obtener un beneficio del Estado;
ni la edad en que me convertí en ciudadano;
menos los catorce años de la responsabilidad penal;
ni un número del voto;
ni de la boleta del IVA;
ni una clave secreta de banco;
ni los millones que le debo al sistema;
ni la sumatoria de luz, agua, gas de cada mes;
ni la fecha de cumpleaños que me acerca a la muerte;
ni el guarismo cinco mil en espera de que me atiendan;
ni la fecha de expiración de mi actual carné;
ni la cifra asignada cuando saco un bono de fonasa a cancelar, como copago;
ni una dirección de una residencia temporal;
ni un número de celular, menos de red fija, aunque la portabilidad numérica diga lo contrario;
ni el dinero que gano,
ni el total de impuestos que debo pagar;
ni los días del calendario que me obligar a sonreír y a ser feliz;
ni el día ni la hora en que moriré.
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Extraído del muro de Arturo Jaque Rojas en Facebook
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Pueblo Saharaui - Nomadismo vs. Jerarquías Sedentarias. Dialogo entre Liz Balut Y Luis Ferrer. 22-11-2010
Pueblo Saharaui - Nomadismo vs. Jerarquías Sedentarias.
Dialogo entre Liz Balut Y Luis Ferrer.
"... __ Liz Balut: Los Saharauis son una población nómada autóctona del Sahara Occidental.
Está formada por diferentes etnias: la árabe, la negra, la berberisca.
La mezcla entre estas, a lo largo de los siglos, dio origen al pueblo que es actualmente.
Cuenta la tradición, que antes de ser colonia española, eran un pueblo numeroso: 42 tribus distribuidas en el desierto.
.... como toda sociedad beduina posee una solidaridad innata y una extrema cordialidad para recibir al visitante.
Han sido un pueblo caracterizado por una fuerte resistencia anti-colonialista (sobre todo durante el siglo XX) que surgió cuando el imaginario tribalista cedió paso al sentimiento nacionalista.
__ Luis Ferrer: En la Aldea Global, los nómades molestan y mucho. No se pueden controlar, no se les puede vender, no se pueden comprar...
__ Liz Balut: mi hija me vio ayer revolviendo material sobre los beduinos y me pregunto: si tuvieras la posibilidad de vivir en una tribu, ¿qué elegirías? ¿ser nómade o sedentaria?.... Quizá sea ella la única persona con la que me relajo al punto de dudar de mis propias certezas, así que le dije: no sé... me gustan los nómades pero no sé qué haría. Y ella que me conoce esencialmente, agregó: los sedentarios son terriblemente jerárquicos.
La anécdota viene a colación: toda la pelea en la Aldea Global es para establecer jerarquías, y el que no lo asimile entra en los planes del exterminio democrático.
__ Luis Ferrer: Jerarquías y territorios dónde ejercer la "autoridad" resultante. Sólo se puede ser nómade con cierta libertad en territorios inhóspitos para el 99% de los humanos. En el resto de la superficie terrestre ser "nómade" supone un ejercicio permanente de estrategias de sobrevivencia. Duro.
__ Liz Balut: Muy duro. Ahora que lo mencionas, visualizo la dificultad relacionada con la densidad de población humana, mucho mas que con las características inhóspitas del territorio.
Ese "ejercicio permanente de estrategias de sobrevivencia" del que hablas, es una necesidad derivada de lo inhóspito del espacio social. Un espacio virtual, si se quiere, donde las jerarquías se establecen naturalmente.
Supongo que el rasgo de "salvajismo" que mantiene un pueblo nómade, con habilidades que le son ajenas a aquellos que habitan los espacios urbanizados, supone también una amenaza en tanto es una prueba viviente de que hay otras alternativas a la sociedad de nichos cerrados que accede a los espacios naturales solo a través de las imágenes..."
Dialogo entre Liz Balut Y Luis Ferrer, extraído del muro de Liz Balut en Facebook
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Polaroids de percepción instantántea - Juan E. Drault
Hace ya mucho tiempo que vengo entre meditando y trabajando este tema de la colección de polaroids de percepción que uno acumula a lo largo de su vida y sobre las cuales construye la propia realidad, creencias y recuerdos.
Estas “polaroids” son fotos de instantes que percibimos, y que procesamos poniéndoles cargas muchas veces negativas, y esa interpretación se basa muchas veces en parcialidades e interpretaciones erradas.
A veces se tratan de simplemente un día malo de la otra persona que nos miró de una manera y sumado a otras percepciones y recuerdos sumamos todo en una de estas “polaroids” para decretar de allí en más que esa es una mala persona que nos quiere hacer algo malo, por dar un ejemplo.
Y visto desde otros ángulos fue quizás tan solo un conjunto de circunstancias y el ojo crítico disparó esa polaroid que pasará a engrosar el enorme archivo de memorias que van a condicionar de por vida la relación con ciertas personas, la relación con ciertos espacios, la propia relación con uno mismo incluso! ya que ese mismo ojo crítico funciona 24 hs retratándonos en esos momentos que interpretamos muchas veces erróneamente y el conjunto de “disparos” nos va condicionando día a día hasta creernos eso, ese mapa de polaroids, ese paquete gigante de percepciones instantáneas teñidas por mil y un efectos, efectos ópticos, efectos químicos, efectos ambientales, que al igual que en una foto, terminan produciendo una imagen distorsionada de la realidad, pero que pasa a ser nuestra propia versión “oficial” de la realidad.
Y así como en una foto que solo es una versión absolutamente parcial de una realidad retratada en un medio plano de tan solo dos dimensiones, deja afuera infinidad de detalles que suceden alrededor de la foto pero que no quedan en nuestro recuerdo porque no fuimos siquiera capaces de percibirlos.
Así que en este juego de polaroids de percepción instantánea entran en juego nuestros propios sentidos y nuestras propias “lentes”.
Nos empecinamos tanto en mirar con lentes que tan solo nos muestran detalles y usamos tan poco lentes de gran ángulo para ver una foto mucho más grande de esos eventos, que terminamos acumulando enormes cajas de polaroids de detalles, que caprichosamente las vamos pinchando en un corcho mental para sacar conclusiones apresuradas de mucha gente y de muchas situaciones, porque vemos a esas personas y a esas situaciones en tan solo dos dimensiones, no vemos la profundidad en esa gente, no vemos su interioridad, no las vemos como seres humanos que aún tras sus logros y frustraciones buscan como nosotros superar su dolor y su sufrimiento, buscan aprender, buscan algún espacio para ser felices, aún con pocas herramientas, aún con pocas “lentes”.
Es bueno entonces aún cuando vayamos por la vida sacando polaroids de percepción instantánea, tengamos la delicadeza de quitar el ojo crítico de la lente, mirar la situación girando un poco la cabeza, abriendo un poco la mente y hacer algunas anotaciones detrás de esa polaroid que nos permitan recordar mejores y más profundos detalles para darle la calidad de tres dimensiones.
Y nunca está de más cambiar la película por una de mayor sensibilidad, porque ir por la vida mirando en forma desconectada, sin poder sentir al otro, sin poder registrar sus deseos y frustraciones, es ir por la vida siendo fotoperiodistas del absurdo y el sin-sentido.
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Extraído del muro de Juan E. Drault de Facebook
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