sábado, 28 de abril de 2012

Prólogo para un amigo, prólogo para el futuro - Omar Paladini


"... Papel en blanco, y aparecen ante mi las imágenes de quien en la noche mira un cielo estrellado y se pregunta por el sentido de su vida.

Adentro, en la caverna, arde un fuego débil que sera preciso alimentar para que no se apague. Los lobos aúllan, y el peligro acecha, siempre. Al abrigo del fuego, algunos duermen, y otros se empiezan a despertar.

Orión nos mira desde el cielo nocturno, mientras apunta sus flechas de luz hacia la noche oscura. Sus flechas surcan el cielo y anuncian el alba de una nueva humanidad.

Humanidad de seres que sienten, que sienten y piensan que un futuro de luz es posible, y que la oscuridad de la violencia de los corazones duros y egoístas, puede ser desterrada del universo humano.

El pasado nos presiona con sus luces y sombras, y en este presente sin tierra firme ¿donde apoyarnos? ¿sera un salto al vacío sin red este vuelo, o ya habremos aprendido de nuestros errores?

Nuestros actos valen. Valen no solamente porque los realizamos nosotros, sino que los empujan y le dan fuerza aquellos que levantaron la vista por primera vez, y vieron el cielo estrellado, y que no todo era aridez, violencia y sufrimiento. Y se abrieron paso, paso ante los cuerpos destrozados por el odio. Brecha ante el fuego de las hogueras y los cuerpos quemados por la santidad hipócrita y perversa del poder.

Hoy nos toca a nosotros brindar nuestra humanidad, mas allá del resultado, mas allá de las dudas, de si estamos haciendo lo correcto. Es certeza nuestra incertidumbre de que el destino no esta escrito, sino que lo elegimos en cada acto, y en cada acto, acertamos y nos equivocamos, nos equivocamos y acertamos, pulsamos la cuerda de nuestras flechas de luz, flechas que vienen de lejos, que nos y no nos pertenecen. Iluminan nuestro hoy, y son para ser lanzadas hacia el futuro.

Veo a un niño agarrar un arco, ese arco es casi mas grande que él. Agarra la flecha, tensa sus brazos, y hay resplandor!!!......."
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Extraído de la respuesta al pedido de palabras preliminares de un amigo para su libro.
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jueves, 19 de abril de 2012


ROSARIUM PHILOSOPHORUM

El proceso alquímico 

La primera edición del Rosarium Philosophorum aparece en 1550. El texto contiene veinte imágenes que describen simbólicamente el "verdadero Arte", la verdadera alquimia, que consiste en una suerte de iluminación, la experiencia de niveles de la realidad normalmente inaccesibles. El proceso es imaginado como una "unión sagrada" (hieros gamos) cuyo fruto es el lapis philosophorum.


 
I
La fuente alquímica, la fuente de vida. Una fuente de tres surtidores: los opuestos y la energía mediadora.
Cuatro estrellas de seis puntas situadas en los extremos de dos columnas de humo que surgen de ambos lados de la fuente. Otra estrella sobre la fuente flanqueada por el Sol y la Luna, sobre la cual un dragón de dos cabezas intenta devorar las estrellas
II
El Rey y la Reina: los principios opuestos. Se inicia la unión química. La Paloma como elemento mediador: el mercurio o Mercurio.
El rey, a la izquierda, situado sobre el Sol, agarra la mano izquierda de la reina en pie sobre la Luna. Sostienen en su mano derecha ramas con hojas que se entrecruzan con la que sostine el pájaro que desciende desde una estrella de seis puntas. 
III
 
El rey y la reina desnudos entrecruzan las manos, los tallos y las hojas. 
IV

El rey y la reina sentados en un baño hexagonal sostienen los tallos en la misma configuración que en la figura anterior.
V

La Conjunción, la Coniunctio o coito se produce en un estanque, en el agua. Junto a ellos el Sol y la Luna
VI
(Las imágenes 6-9 muestran niveles de unificación progresivos. Como la serie 13-16)
La Concepción o Putrefacción. Un hermafrodita, mitad rey mitad reina, está tumbado como un cadáver en un sepulcro lleno de agua.
VII

La Extracción o Impregnación del alma. El andrógino rey-reina continúa en su sepulcro mientras un pequeño espíritu macho aparece entre las nubes.
VIII

El Lavado o Mundificación.Sigue el hermafrodita en su sitio mientras caen gotas de lluvia desde las nubes.
IX

El Regocijo, Nacimiento o Sublimación del alma. Un pájaro se aproxima a otro enterrado hasta la cabeza en el suelo. Un pequeño espíritu hembra desciende desde las nubes.
X

El hermafrodita, ahora con alas, está de pie sobre la Luna. Sostiene en su mano derecha un cáliz con tres serpientes y en su izquierda otra serpiente enrollada (cáliz y serpiente son símbolos sexuales). A la izquierda de la imagen hay un árbol de la Luna con trece flores lunares. A la derecha, un cuervo. 
XI

La Fermentación: otra cópula del rey y la reina en un estanque con agua.
XII

La Iluminación. Un Sol con alas permanece inmóvil en el aire sobre un sepulcro lleno de agua.
XIII
(Serie 13-16)
La Nutrición: el hermafrodita alado yace en al sepulcro lleno de agua.
XIV

La Fijación: el hermafrodita ha perdido las alas y yace en el sepulcro. Un pequeño espíritu hembra amanece entre las nubes.
XV

La Multiplicación. El hermafrodita en el sepulcro. Gotas de lluvia desde las nubes.
XVI

La Resurrección. Un pequeño espíritu hembra desciende sobre el sepulcro del andrógino.
XVII

La Evidencia de la Perfección: El andrógino con alas de murciélago, con las serpientes en sus manos está de pie sobre una colina bajo la cual tres serpientes se devoran unas a otras. Detrás, un león. A la izquierda un árbol solar con trece flores solares.A la derecha, un pelícano nutre a sus pollos con su propia sangre.
XVIII
(Lo otro de sí se convierte en sí mismo: el alquimista ha conseguido la Iluminación)
El león devora el Sol. La sangre cae sobre la tierra.
XIX
(Sincretismo alquímico-cristiano)
El Hijo con el cetro y el Padre con el orbe, sostienen la corona sobre una joven (María) mientras revolotea la paloma.
XX
La Palingenesia, la regeneración. La transmutación (no una mera transformación. En términos cristianos: la resurrección del cuerpo significa su glorificación y perfección)


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Extraído de: http://www.hermeticum.net/txt/rosarium/rosarium.htm
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miércoles, 18 de abril de 2012

Escenario de la Vida - Fernando Pessoa - 18-04-2012

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Escenario de la Vida - Fernando Pessoa

Usted puede tener defectos,
vivir ansioso y quedarse irritado algunas veces,
pero no se olvide de que su vida
es la mayor empresa del mundo.

Y usted puede evitar que ella
vaya a suspensión de pagos.
Hay muchas personas que necesitan,
admiran y piden por usted.


Me gustaría que usted siempre recuerde
de que ser feliz no es tener un cielo sin tempestad,
caminos sin accidentes, trabajos sin fatigas,
relaciones sin desilusiones.

Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón,
esperanza en las batallas,
seguridad en el escenario del miedo,
amor en los desencuentros.

Ser feliz no es sólo valorar la sonrisa,
pero si es reflejar sobre la tristeza.
No es sólo conmemorar el éxito,
pero si es aprender lecciones de los fracasos.

No es sólo tener júbilo en los aplausos,
pero es encontrar alegría en el anonimato.
Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir,
a pesar de todos los desafíos,
incomprensiones y periodos de crisis.

Ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas
y hacerse autor de la propia historia.

Es atravesar desiertos fuera de sí mismo,
y ser capaz de encontrar un oasis
en lo recóndito de su alma.
Es agradecer Dios cada mañana
por el milagro de la vida.

Ser feliz es no tener miedo
de los propios sentimientos.
Es saber hablar de sí mismo.
Es tener coraje para oír un “no”.
Es tener seguridad para recibir una crítica,
aunque sea injusta.

Ser feliz es dejar vivir al niño libre,
alegre y simple que vive
dentro de cada uno de nosotros.

Es tener madurez para decir “yo erré”.
Es tener osadía para decir “me perdonas”.
Es tener sensibilidad para expresar
“yo necesito de usted”.
Es tener capacidad de decir “yo te amo”.

Es tener humildad de la receptividad.
Deseo de que la vida se haga un cantero
de oportunidades para ser feliz…
Y, cuando usted equivoque el camino,
recomience!
Pues así usted descubrirá que ser feliz
no es tener una vida perfecta.

Usar las lágrimas para irrigar la tolerancia.
Usar las pérdidas para refinar la paciencia.
Usar los errores para perfeccionar el placer.
Usar los obstáculos para abrir
las ventanas de la inteligencia.

Jamás desista de sí mismo.
Jamás desista de las personas que usted ama.
Jamás desista de ser feliz,
pues la vida es un obstáculo imperdible,
aunque se presenten decenas de factores
que demuestren lo contrario.

¿Piedras en el camino?
Guardo todas,
un día voy a construir un castillo.

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Extraído de:  http://www.elixiresparaelalma.com.ar/blog/2010/04/22/reflexion-de-vida-de-fernando-pessoa/
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Irse - Mario Benedetti - 18-04-2012

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Irse - Mario Benedetti

Cada vez que te vayas de vos misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales

Siempre habrá un sitio dondequiera
con un montón de bienvenidas
todas te reconocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan discreta
sin cantos sin fulgor sin tamboriles
que sólo vos sabrás que es para vos

Cada vez que te vayas de vos misma
procurá que tu vida no se rompa
y tu otro vos no sufra el abandono
y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos

Cada vez que te vayas de vos misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero

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Extraído de:  http://www.versospropios.com.ar/2009/07/mario-benedetti-irse.html
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domingo, 15 de abril de 2012

"La realidad es una contradicción incitante” - Fragmentos de reportaje a Eduardo Galeano - 15-04-2012

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“La realidad es una contradicción incitante” - Fragmentos de reportaje a Eduardo Galeano


"... es trágico el programa único de gobierno al que estamos sometidos los habitantes de este planeta que ahora está en manos de los magos de las finanzas, de gente que nos enseña a vivir para morir y a no compartir la vida.

Pocas veces el mundo ha sido sometido a un sistema tan universal.

Ahora es el imperio global de las altas finanzas que gobiernan el mundo y que te enseñan a ser mercancía y a tratar a los demás como mercancía..."


"... Están envenenando todo, el aire, el agua, la tierra y el alma.

No sé a qué planeta se piensan ir los que mandan, los amos del mundo.

No hay que someterse a esta especie de dictadura universal del miedo que es la que estamos padeciendo, ese miedo visible a veces y a veces invisible.

Vivimos bajo un sistema universal de poder que quiere convencernos de que el prójimo es nuestro enemigo, que el otro no es nunca una promesa sino una amenaza.

Los medios de comunicación, que mucho han contribuido a esto, tienen un poder de irradiación impresionante o que se nota más que antes.

Y enseñan el miedo, enseñan que hay que desconfiar todo el tiempo.

Éste es un mundo inseguro, pero no como lo pintan los medios, sino porque el propio sistema trabaja para multiplicar la inseguridad y para generarla.

El sistema genera miedo: miedos que nacen de la propia dinámica del sistema en el cual el ser humano ha desaparecido como factor.

Sólo servimos como numeritos, cuántos somos, cuántos quedamos, a cuántos van a comprar, cuántos van a quedar afuera.

No es un mundo muy cautivante, muy estimulante éste que estamos habitando, pero no es el único mundo posible.

Hay muchos munditos que están queriendo nacer en la barriga del mundo que padecemos..."

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Extraído de:  http://sur.infonews.com/notas/la-realidad-es-una-contradiccion-incitante
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sábado, 14 de abril de 2012

Jean Paul Sartre - Su Filosofía - 14-04-2012

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Jean Paul Sartre - Su Filosofía ___________________________________________________________________________________ 


La filosofía de Jean Paul Sartre

 La obra filosófica de Sartre se puede dividir en tres períodos.

El primero, marcado por la influencia de la fenomenología de Husserl.

El segundo, marcado por la adopción de una postura atea y la asimilación de los presupuestos del existencialismo, siguiendo en este último aspecto las reflexiones de Heidegger respecto a la ontología de la filosofía de la existencia.

Y el tercero, marcado por el intento de sintetizar el existencialismo con una visión crítica y alejada de las ortodoxias dominantes del marxismo.

Por lo demás, hay que tener en cuenta de forma general la actividad literaria de Sartre, continuada a lo largo de toda su vida, así como la actividad periodística y su constante preocupación por las cuestiones sociales y políticas, que hicieron de él un modelo de referencia para los intelectuales comprometidos con la lucha contra la injusticia y las contradicciones sociales de su tiempo.


a) El periodo fenomenológico

Tras su estancia en Berlín como becario del Instituto Francés, habiendo estudiado sobre todo la filosofía de Husserl, los primeros escritos de Sartre, escritos entre los años 1936-1940, tienen una orientación claramente fenomenológica. A

sí ocurre, por ejemplo, con su primera obra, "La trascendencia del Ego", en la que se discute la naturaleza de la conciencia, distinguiéndose de la posición adoptada por Husserl pero en clara dependencia con los planteamientos fenomenológicos.

Lo mismo ocurre con sus otras obras, filosóficas o literarias, de la época, centradas las primeras en el interés por la psicología, adoptando una postura crítica respecto a las escuelas psicológicas de su tiempo, y que llevan los significativos títulos de "La imaginación" y "Lo imaginario". Y respecto a las segundas, baste citar "La náusea".


b) El período existencialista

En los años posteriores, hasta 1952, la actividad filosófica de Sartre se vuelve hacia el existencialismo que, a partir de la publicación de "El ser y la nada", le van a convertir en el principal, o al menos en el más popular y conocido, representante del existencialismo.

El conocimiento de los principales elementos de su pensamiento existencialista, que se desarrollan posteriormente, constituyen el objeto de esta exposición, lo que se advierte explícitamente para dejar constancia de las deliberadas limitaciones de este trabajo.


c) El período marxista

Sin que se pueda decir que abandona las tesis más radicales del existencialismo, Sartre, a partir de los años 60 y hasta el final de su vida, orientará su actividad hacia el marxismo.

No, ciertamente, hacia las formas más ortodoxas de marxismo, pero mostrará públicamente su interés hacia los países en los que el marxismo se constituyó en una forma de poder político, aunque sin escatimar las críticas, especialmente en aquellos aspectos en que un regimen totalitario choca con su concepción existencialista del ser humano como libertad.

 De esta época datan obras tan importantes como la "Crítica de la razón dialéctica", considerada por algunos como la declaración de su ruptura con el existencialismo, apreciación probablemente exagerada.  


El existencialismo de Sartre

1. El existencialismo es un movimiento filosófico que se desarrolla a partir de 1927, con la publicación de "El ser y el tiempo", de Martín Heidegger, y que alcanzó su máximo esplendor en los años 40 del presente siglo, para decaer hacia la década de los 60.

Su fundamental principio filosófico es el análisis de la existencia humana como punto de partida para cualquier ulterior reflexión sobre lo real.

Como precursores de este movimiento hay que citar a Kierkegaard, quien influye poderosamente en el ambiente intelectual pre-existencialista, aportando numerosos temas de reflexión, y a Husserl, no tanto por el contenido de sus doctrinas como por el uso que harán algunos existencialista (como Heidegger) de su método fenomenológico.

 Como lugares comunes del existencialismo podemos reseñar los siguientes puntos:

a) Todas las filosofías de la existencia arrancan de una llamada "vivencia existencial", que es entendida de diversos modos por los existencialistas: como fragilidad del ser", como "marcha anticipada hacia la muerte", o como "repugnancia o náusea general".

b) Su tema principal de investigación es la existencia, entendida como '`un modo de ser particularmente humano". El ser humano es, pues, el único animal que tiene existencia, en ese preciso sentido.

c) La existencia es concebida como una actualidad absoluta, no como algo estático, de lo que se pueda decir que es, sino como algo que se crea a sí misma en libertad, que deviene, que es un proyecto. La existencia, por lo tanto, es algo que pertenece sólo a los seres que pueden vivir en libertad.

d) En consecuencia, el ser humano es pura subjetividad, es decir, puro despliegue de su capacidad creadora, de su capacidad de ser para sí mismo, de su propio hacerse, de su "existir ". El ser humano se crea libremente a sí mismo, es su libertad.

e) Pero pese a su subjetividad el ser humano no queda cerrado en si mismo, sino que se halla esencial e íntimamente vinculado al mundo y, en especial, a los demás seres humanos. En su real y efectivo hacerse, la existencia deviene "co--existencia".

 f) La distinción entre sujeto y objeto, tal como es planteada por la metafísica tradicional, es también rechazada por los existencialistas, entre quienes prevalece la vivencia de la realidad sobre el conocimiento de la realidad. Y en esa vivencia la oposición sujeto/obieto queda anulada.


2. La realidad es vivida fundamentalmente mediante la angustia, es decir, por medio de aquello por lo que el ser humano se da cuenta de su finitud y de la fragilidad de su posición en el mundo. La angustia se presenta como el modo en que el ser humano accede al fondo último de la realidad. No olvidemos las condiciones históricas que acompañan el surgimiento del existencialismo: entre la primera y la segunda guerra mundial.


3. Entre los más destacados representantes del existencialismo podemos destacar a los alemanes Heidegger (que es indiferente al tema de Dios) y Karl Jaspers (que admite la trascendencia del ser humano después de la muerte) dentro de la corriente que se ha dado en el llamado existencialismo negativo, y en la que también se suele encuadrar al francés Sartre (existencialismo ateo declarado y consecuente); y el también francés Gabriel Marcel, como representante del existencialismo teológico o espiritualista.


4. La filosofía de la existencia se presenta como una filosofía pesimista, cuya conclusión es la de que la existencia humana carece de sentido, es un absurdo (el ser humano, como dice Sartre, es "una pasión inútil "),ya que no hay ninguna esencia, ninguna dirección fija en la que deba desarrollarse. Pero es a partir del reconocimiento de la existencia de donde, precisamente, al no haber ninguna esencia prefijada, al no ser el ser humano esto o aquello, sino pura libertad, como es posible re-construir el ser de esa existencia y, con ello, la realidad toda y el ser humano, como un fruto de su libertad.


5. Jean Paul Sartre fue el filósofo existencialista más comentado y el que alcanzó mayor notoriedad en los círculos culturales de la Europa de la primera mitad del siglo XX, incluidos los no existencialistas y los no estrictamente filosóficos. Esto se debe no sólo a su obra filosófica sino, y principalmente, a su amplia producción novelística y a sus piezas de teatro. Entre sus novelas figuran titulos tan conocidos como "El muro" o "La náusea"; y entre sus obras teatrales, "Las manos sucias", "La puta respetuosa', etc.  


La noción de existencia en el pensamiento de Sartre

1. La afirmación de que "la existencia precede a la esencia" es considerada como la característica fundamental del existencialismo. Ahora bien, la distinción entre esencia y existencia llega a la filosofía occidental de la mano de Tomás de Aquino, quien la había tomado de Avicena, y fue utilizada por él en el contexto de su teología para fundamentar la distinción entre los seres contingentes y el ser necesario, a fin de poder conciliar sus planteamientos aristotélicos con las exigencias de la revelación y los fundamentales dogmas del cristianismo. Según tal posición, Dios, el ser necesario, es el único ser en el que la esencia se identifica con la existencia, es decir, el único ser cuya esencia consiste en existir.


2. Todos los demás seres, sin embargo, poseen la existencia de un modo secundario, no forma parte de su esencia, por lo que son seres contingentes, que pueden existir o no existir. Fueron muchos los filósofos occidentales que consideraron tal distinción innecesaria, por cuanto la noción de existir no añade nada a la noción de la esencia de algo real, como en el caso de la posición adoptada por Kant, o por otras razones más o menos fundamentadas, rechazando así los planteamientos metafísicos del tomismo.


3. Según tal distinción entre la esencia y la existencia, la posición de la metafísica tradicional respecto a la relación Dios/seres humanos podría reducirse a una sencilla explicación del tipo: Dios piensa el ser humano (su esencia) y posteriormente lo crea, es decir, le da existencia a la esencia pensada, del mismo modo que un artesano piensa primero el objeto y luego lo construye según lo pensado. Ahora bien, ¿qué ocurre si suprimimos a Dios de esa relación? ¿cómo explicamos la existencia de los seres humanos, de la realidad?


4. Sartre al partir de la negación de la existencia de Dios, y no desde una posición agnóstica sino desde un ateísmo radical, (que no es ninguna novedad en la filosofía, por lo demás, y menos en la de finales del siglo XIX y principios del XX), formulará una explicación distinta de lo que debemos entender por existencia, y de lo que la existencia significa en el caso de los seres humanos. Suprimido Dios, el esquema tradicional carece de sentido. No hay una esencia eterna a la que un ser supremo dota de existencia. La existencia de los seres humanos no se puede ya reducir a la realización de una esencia pensada por Dios.


5. Los seres humanos "están ahí", existen como realidades que carecen de una esencia predefinida; y en ese "estar ahí", lo que sean dependerá exclusivamente de su modo de existir. Dado que ese existir no es algo "añadido" a una esencia predefinida, el existir de los seres humanos es anterior a lo que son en cuanto tales, su existir es anterior a su esencia. Y en la medida en que su ser esto o aquello depende de su propia realización como seres humanos, su hacerse, su existir, es un hacer libre. Los seres humanos no están sometidos a la necesidad de corresponderse a una esencia, por lo que la existencia debe ser asimilada a la contingencia, no a la necesidad. Los seres humanos son libres.


6. "Lo esencial es la contingencia", dice Sartre en La Náusea. "Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad. Existir es estar ahí, simplemente; los existentes aparecen, se dejan encontrar, pero jamás se les puede deducir. Hay quienes, creo, han comprendido esto. Aunque han intentado superar esta contingencia inventando un ser necesario y causa de sí. Ahora bien, ningún ser necesario puede explicar la existencia: la contingencia no es una máscara, una apariencia que se puede disipar; es lo absoluto y, en consecuencia, la perfecta gratuidad. Todo es gratuito, este jardín, esta ciudad y yo mismo".  


El ser humano y la libertad en el pensamiento de Sartre

1. Distingue Sartre en el mundo dos tipos de realidades o entes, l

os que son "en-sí", y los que son "para-sí".

Entre estos últimos se encuentran los seres humanos,

en cuanto son conscientes de su propio ser,

en cuanto existen, en el sentido anteriormente señalado.

Los demás seres simplemente son.

El ser humano, siendo consciente de su propio ser, y precisamente por ello, existe.

¿Cuál es, pues, el ser del ser humano, el ser del para-sí?

 El ser del ser humano es la nada, tomada en su sentido más literal.


2. ¿Cómo llega Sartre a alcanzar esta respuesta?

El análisis de la conducta humana, basado en cierto modo en la filosofía de Heidegger, le lleva a Sartre a descubrir en el ser humano la posibilidad que éste tiene, frente a los demás seres, de contestar con un no,

es decir: le lleva a descubrir al ser humano como posibilidad de negar.

La interrogación nos descubre un nuevo componente de lo real, la negatividad.

 Pero ¿dónde está el origen de esta nada?

No puede originarse en el ser en-sí, puesto que la noción de ser en-sí no contiene en su estructura la nada:

el ser en-sí es pura positividad.

La idea de la nada tiene que venir, en consecuencia, del otro único tipo de ser, del ser para-sí, única realidad que queda, excluido en ser en-sí.

Dice Sartre:

"Debe, por tanto, existir un ser - que no puede ser el para-sí - y que tenga como propiedad el níhilizar (negar) la nada, soportarla en su ser y construirla contínuamente de su existencia, un ser por el cual la nada venga a las cosas".


 3. Pero, para ser el creador de la nada, el ser humano debe albergar en si mismo la nada:

el ser del ser humano, en definitiva, es la nada.

No hay que entender esta nada como si el ser humano en si mismo fuera absolutamente nada:

en el ser humano hay un en-sí, es decir, su cuerpo, su "ego", sus costumbres...

Pero lo específicamente humano es su no determinación, su libertad, su nada.

 Sartre nos dice, además, que el para-sí (el ser humano) se caracteriza por tres tendencias:

1) tendencia a la nada 2) tendencia al otro 3) tendencia al ser


 4. La tendencia del ser humano a la nada se descubre en la conciencia y en la libertad. Esta no es una propiedad del ser humano sino que es su propia esencia. Con ello nos quiere decir que no es cierto que exista primero el ser humano y luego se diga de él que es libre, sino que no hay, estrictamente hablando, diferencia alguna entre el ser del ser humano y el ser libre del ser humano: el ser humano es su propia libertad.


5. De la identificación del ser del ser humano y su propia libertad se deducen dos consecuencias importantes para la concepción del ser humano en Sartre.

En primer lugar, el ser humano, como tal, no posee naturaleza alguna predeterminada, no se identifica con una esencia determinada:

su esencia es su libertad, es decir, la indeterminación, la ausencia de toda determinación trascendente.

 En segundo lugar, la existencia precede necesariamente a la esencia, hasta el punto de que la esencia del ser humano (del para-sí) es su propia existencia.


 6. ¿Cómo llegamos a la conciencia de la libertad?

 La libertad se revela en la angustia:

" "En la angustia adquiere el ser humano conciencia de su libertad o, si se prefiere, la angustia es el modo de ser de la libertad como conciencia del ser " ".

La angustia es la forma que tiene el ser humano de darse cuenta de lo que es, es decir, la forma de darse cuenta de que no es nada.

El ser humano huye de la angustia y de este modo trata también de sustraerse de su libertad.

Pero el ser humano no puede liberarse de la angustia, puesto que es su angustia, y por eso tampoco puede escapar de su libertad.

El ser humano está, por ello, ""condenado a ser libre"".

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Extraído de: http://www.webdianoia.com/contemporanea/sartre/sartre_filo.htm ___________________________________________________________________________________  

Fragmento de "El ser y la nada", cuarta parte. Cap. I, l El ser humano y la libertad

El estudio de la voluntad ha de permitirnos, al contrario, adelantarnos más en la comprensión de la libertad.

Por eso lo que ante todo reclama nuestra atención es que, si la voluntad ha de ser autónoma, es imposible considerarla como un hecho psíquico dado, es decir, en-si.

No podría pertenecer a la categoría de los "estados de conciencia" definidos por el psicólogo.

En éste como en todos los demás casos comprobamos que el estado de conciencia es un mero ídolo de la psicología positiva.

 La voluntad es necesariamente negatividad y potencia de nihilización, si ha de ser libertad.

Pero entonces no vemos ya por qué reservarle la autonomía.

Mal se conciben, en efecto, esos agujeros de nihilización que serían las voliciones y surgirían en la trama, por lo demás densa y plena, de las pasiones y del "pathos" en general.

Si la voluntad es nihilización, es preciso que el conjunto de lo psíquico lo sea también.

Por otra parte, - y volveremos pronto sobre ello -, ¿de dónde se saca que el "hecho" de pasión o el puro y simple deseo no sean nihilízadores?

¿La pasión no es, ante todo, proyecto y empresa, no pone, justamente, un estado de cosas como intolerable, y no está obligada por eso mismo a tomar distancia con respecto a ese estado y a nihilizarlo aislándolo y considerándolo a la luz de un fin, es decir, de un no-ser?

¿Y la pasión no tiene sus fines propios, que son reconocidos precisamente en el momento mismo en que ella los pone como no-existentes?

Y, si la nihilización es precisamente el ser de la libertad, ¿cómo negar la autonomía a las pasiones para otorgársela a la voluntad?

Pero hay más:

lejos de ser la voluntad la manifestación única o, por lo menos, privilegiada de la libertad, supone, al contrario, como todo acaecimiento del para-sí, el fundamento de una libertad originaria para poder constituirse como voluntad.

La voluntad, en efecto, se pone como decisión reflexiva con relación a ciertos fines.

 Pero estos fines no son creados por ella.

La voluntad es más bien una manera de ser con respecto a ella:

decreta que la prosecución de esos fines será reflexiva y deliberada.

La pasión puede poner los mismos fines.

Puede, por ejemplo, ante una amenaza, huir a todo correr, por miedo de morir.

Este hecho pasional no deja de poner implícitamente como fin supremo el valor de la vida.

Otro comprenderá, al contrarío, que es preciso permanecer en el sitio, aun cuando la resistencia parezca al comienzo más peligrosa que la huida:

"se hará fuerte".

Pero su objetivo, aunque mejor comprendido y explícitamente puesto, es el mismo que en el caso de la reacción emocional: simplemente, los medios para alcanzarlo están más claramente concebidos; unos de ellos se rechazan como dudosos o ineficaces, los otros son organizados con más solidez.

La diferencia recae aquí sobre la elección de los medios y sobre el grado de reflexión y explicación, no sobre el fin.

Empero, al fugitivo se le dice "pasional", y reservamos el calificativo de "voluntario" para el hombre que resiste.

Se trata, pues, de una diferencia de acritud subjetiva con relación a un fin trascendente.

Pero, si no queremos caer en el error que denunciábamos antes, considerando esos fines trascendentes como prehumanos y como un límite a priori de nuestra trascendencia, nos vemos obligados a reconocer que son la proyección temporalizadora de nuestra libertad.

 La realidad humana no puede recibir sus fines, como hemos visto, ni de afuera ni de una pretendida "naturaleza" interior.

Ella los elige, y, por esta elección misma, les confiere una existencia trascendente como límite externo de sus proyectos.

Desde este punto de vista - y si se comprende claramente que la existencia del Dasein precede y condiciona su esencia-, la realidad humana, en y por su propio surgimiento, decide definir su ser propio por sus fines.

Así, pues, la posición de mis fines últimos caracteriza a mi ser y se identifica con el originario brotar de la libertad que es mía.

Y ese brotar es una existencia:

nada tiene de esencia o de propiedad de un ser que fuera engendrado conjuntamente con una idea.

Así, la libertad, siendo asimilable a mi existencia, es fundamento de los fines que intentaré alcanzar, sea por la voluntad, sea por esfuerzos pasionales. No podría, pues, limitarse a las actos voluntarios.

Al contrario, las voliciones son, como las pasiones, ciertas actitudes subjetivas por las cuales intentamos alcanzar los fines puestos por la libertad original.

Por libertad original, claro está, no ha de entenderse una libertad anterior al acto voluntario o apasionado, sino un fundamento rigurosamente contemporáneo de la voluntad o de la pasión, que éstas, cada una a su manera, manifiestan.

Tampoco habrá de oponerse la libertad, a la voluntad o a la pasión como el "yo profundo" de Bergson al yo superficial:

el para-sí es íntegramente ipseidad y no podría haber "yo-profundo", a menos de entender por ello ciertas estructuras trascendentes de la psique.

La libertad no es sino la existencia de nuestra voluntad o de nuestras pasiones, en cuanto esta existencia es nihilización de la facticidad, es decir, la existencia de un ser que es su ser en el modo de tener de serlo. Volveremos sobre ello.

Retengamos, en todo caso, que la voluntad se determina en el marco de los móviles y fines ya puestos por el para-si en un proyecto trascendente de sí mismo hacia sus posibles.

Si no, ¿cómo podría comprenderse la deliberación, que es apreciación de los medios con relación a fines ya existentes?

(Sartre, El ser y la nada, 1943, cuarta parte. Cap. I, l.)

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Extraído de: http://www.webdianoia.com/contemporanea/sartre/textos/sartre_text_libertad.htm __________________________________________________________________________ 

El ser y la nada, conclusión - (Superación del realismo y del esencialismo) En-sí y para-sí: lineamientos metafísicos

Ahora nos es dado concluir.

Desde nuestra introducción, habíamos descubierto la conciencia como una llamada al ser, y habíamos mostrado que e! cogito remitía inmediatamente a un ser-en-sí objeto de la conciencia.

Pero, después de descubrir el En-sí y el Para-si, nos había parecido difícil establecer un nexo entre ambos, y habíamos temido caer en un dualismo insuperable.

Este dualismo nos amenaza, además, de otra manera:

en efecto, en la medida en que puede decirse que el Para-si es, nos encontrábamos frente a dos modos de ser radicalmente distintos:

el del Para-sí que tiene de ser lo que es,

es decir, que es lo que no es y que no es lo que es,

y el del En-sí, que es lo que es.

Nos preguntábamos entonces si el descubrimiento de estos dos tipos de ser no terminaba en el establecimiento de un hiato que escindiera al Ser, como categoría general perteneciente a todos los existentes, en dos regiones incomunicables, en cada una de las cuales la noción de Ser debía ser tomada en una acepcón originaria y singular.

Nuestras investigaciones nos han permitido responder a la primera de esas preguntas: el Para-sí y el En-si están reunidos por una conexión sintética que no es otra que el propio Para-sí.

El Para-sí, en efecto, no es sino la pura nihilización del En-si:

es como un agujero de ser en el seno del Ser.

Conocida es la amena ficción con que ciertos divulgadores acostumbran ilustrar el principio de conservación de la energía:

si ocurriera, dicen, que uno solo de los átomos constituyentes del universo se aniquilara, resultaría una catástrofe que se extendería al universo entero, y sería, en particular, el fin de la Tierra y del sistema estelar.

Esta imagen puede servirnos:

el Para-sí aparece como una leve nihilización que tiene origen en el seno del Ser; y basta esta nihilización para que una catástrofe total ocurra al En-sí.

Esa catástrofe es el mundo.

El Para-sí no tiene otra realidad que la de ser la nihilización del ser.

Su única cualificación le viene de ser nihilización del En-si individual y singular, y no de un ser en general.

El Para-sí no es la nada en general, sino una privación singular; se constituye en privación de este ser.

No cabe, pues, que nos interroguemos sobre la manera en que el para-sí puede unirse al en-sí, ya que el para-sí no es en modo alguno una sustancia autónoma.

En tanto que nihilización, es sido por el en-sí: en tanto que negación interna, se hace anunciar por el en-sí lo que él no es, y, por consiguiente, lo que tiene-de-ser.

Si el cogito conduce necesariamente fuera de sí, si la conciencia es una cuesta resbaladiza en que no es posible instalarse sin encontrarse al punto precipitado afuera, sobre el ser-en-sí, ello se debe a que la conciencia no tiene de por sí ninguna suficiencia de ser como subjetividad absoluta, y remite ante todo a la cosa.

No hay ser para la conciencia fuera de esa obligación precisa de ser intuición revelante de algo.

¿Y esto qué significa, sino que la conciencia es lo Otro de Platón?

Recuérdense las bellas descripciones que el Extranjero del "Sofista" da de eso otro, que no puede ser captado sino "como en sueños":

que no tiene otro ser que su ser-otro, es decir, no goza sino de un ser prestado; que, considerado en sí mismo, se desvanece y sólo recobra una existencia marginal si se fija la mirada en el ser; que se agota en su ser otro que sí mismo y otro que el ser.

 Hasta parece que Platón haya visto el carácter dinámico que presentaba la alteridad de lo otro con respecto a sí mismo, pues en ciertos textos ve en ello el origen del movimiento.

Pero podía haber llevado las cosas aún más lejos: hubiera visto entonces que lo otro o no-ser relativo no podía tener una apariencia de existencia sino a titulo de conciencia.

Ser otro que el ser es ser conciencia (de) sí en la unidad de los ék-stasis temporalizadores.

¿Y qué puede ser la alteridad, en efecto, sino el cruce de reflejo y reflejante que hemos descrito en el seno del para-sí, ya que la única manera en que lo otro puede existir como otro es la de ser conciencia (de) ser otro?

La alteridad, en efecto, es negación interna, y sólo una conciencia puede constituirse como negación interna.

Cualquier otra concepción de la alteridad equivaldría a ponerla como un en-sí, es decir, a establecer entre ella y el ser una relación externa, que requeriría la presencia de un testigo para comprobar que el otro es otro que el En-sí.

Por lo demás, lo otro no puede ser otro sin emanar del ser; en ello, es relativo al en-sí: pero tampoco podría, ser otro sin hacerse otro: de lo contrario, su alteridad se convertiría en algo dado, o sea en un ser capaz de ser considerado en-sí.

En tanto que es relativo al en-si, lo otro está afectado de facticidad; en tanto que se hace a sí mismo, es un absoluto.

Es lo que señalábamos al decir que el para-sí no es fundamento de su ser-como-nada-de-ser, sino que funda perpetuamente su nada-de-ser.

Así, el para-sí es un absoluto unselbststanding, lo que hemos llamado un absoluto no sustancial.

Su realidad es puramente interrogativa.

Si puede preguntar y cuestionar, se debe a que él mismo está siempre en cuestión;

su ser nunca es dado, sino interrogado, ya que está siempre separado de sí mismo por la nada de la alteridad:

el para-sí está siempre en suspenso porque su ser es un perpetuo aplazamiento.

Si pudiera alcanzarlo alguna vez, la alteridad desaparecería al mismo tiempo, y, con ella, desaparecerían los posibles, el conocimiento, el mundo.

Así, el problema ontológico del conocimiento se resuelve por la afirmación de la primacía ontológica del en-sí sobre el para-sí.

Pero ello para hacer nacer inmediatamente una interrogación metafísica.

El surgimiento del para-sí a partir del en-sí no es, en efecto, comparable en modo alguno a la génesis dialéctica de lo Otro de Platón a partir del ser.

Ser y otro, en efecto, para Platón son géneros.

Pero hemos visto que, al contrario, el ser es una aventura individual.

Y, análogamente, la aparición del para-sí es el acaecimiento absoluto que viene al ser. Cabe aquí, pues, un problema metafísico, que podría formularse de este modo:

¿Por qué el para-sí surge a partir del ser?

Llamamos metafísico, en efecto, el estudio de los procesos individuales que han dado nacimiento a este mundo como totalidad concreta y singular.

En este sentido, la metafísica es a la ontología lo que a la sociología la historia.

Hemos visto que sería absurdo preguntarse por qué el ser es otro;

que la pregunta sólo tendría sentido en los límites de un para-sí, y que inclusive supone la prioridad ontológica de la nada sobre el ser, cuando, al contrario, hemos demostrado la prioridad del ser sobre la nada;

tal pregunta no podría ,plantearse sino a consecuencia de una contaminación con una pregunta exteriormente análoga y, sin embargo, muy diversa: ¿por qué hay ser?

Pero sabemos ahora que ha de distinguirse cuidadosamente entre ambas preguntas.

La primera carece de sentido:

todos los "porqués", en efecto, son posteriores al ser, y lo suponen.

El ser es, sin razón, sin causa y sin necesidad; la definición misma del ser nos presenta su contingencia originaria.

A la segunda hemos respondido ya, pues no se plantea en el terreno metafísico sino en el ontológico:

"hay" ser porque el para-sí es tal que haya ser.

El carácter de fenómeno viene al ser por medio del para-sí.

Pero, si las preguntas sobre el origen del ser o sobre el origen del mundo carecen de sentido o reciben una respuesta en el propio sector de la ontología, no ocurre lo mismo con el origen del para-sí.

El para-sí, en efecto, es tal que tiene el derecho de revertirse sobre su propio origen.

El ser por el cual el porqué llega al ser tiene derecho de plantearse su propio porqué, puesto que él mismo es una interrogación, un porqué.

A esta pregunta, la ontología no podría responder, pues se trata de explicar un acaecimiento y no de describir las estructuras de un ser.

Cuando mucho, la ontología puede hacer notar que la nada que es sida por el en-sí no es un simple vacío desprovisto de significación.

El sentido de la nada de la nihilización consiste en ser sida para fundar el ser.

La ontología nos provee de dos informaciones que pueden servir de base para la metafísica:

la primera es que todo proceso de fundamento de sí es ruptura del ser-idéntico del en-sí, toma de distancia del ser con respecto a sí mismo y aparición de la presencia de sí o conciencia.

Sólo haciéndose para-sí el ser podría aspirar a ser causa de sí.

 La conciencia como nihilización del ser aparece, pues, como un estadio de una progresión hacia la inmanencia de la causalidad, es decir, hacia el ser causa de sí.

Sólo que la progresión se para ahí, a consecuencia de la insuficiencia de ser del para-sí.

La temporalización de la conciencia no es un progreso ascendente hacia la dignidad de causa sui, sino un flujo de superficie cuyo origen es, al contrario, la imposibilidad de ser causa de sí.

 De este modo, el ens causa sui queda como lo fallido, como la indicación de un trascender imposible en altura, que condiciona por su misma no-existencia el movimiento horizontal de la conciencia;

así, la atracción vertical que la luna ejerce sobre el océano tiene por efecto el desplazamiento horizontal que es la marea.

La otra indicación que la metafísica puede extraer de la ontología es que el para-sí es efectivamente perpetuo proyecto de fundarse a sí mismo en tanto que ser y perpetuo fracaso de ese proyecto.

La presencia a sí con las diversas direcciones de nihilización (nihilización ek-stática de las tres dimensiones temporales, nihilización geminada de la pareja reflejo-reflejante) representa el primer surgimiento de ese proyecto;

 la reflexión representa la reduplicación del proyecto, que se revierte sobre sí mismo para fundarse por lo menos en tanto que proyecto, y la agravación del hiato nihilizador por el fracaso de ese proyecto mismo;

el "hacer" y el "tener" categorías cardinales de la realidad humana, se reducen de modo inmediato o mediato al proyecto de ser;

por último, la pluralidad de los unos y los otros puede interpretarse como una última tentativa de fundarse, tentativa que termina en la separación radical entre el ser y la conciencia de ser.

 Así, la ontología nos enseña:

1.° que si el en-sí debiera fundarse, no podría ni siquiera intentarlo salvo haciéndose conciencia; es decir, que el concepto de causa sui lleva consigo el de presencia a sí, es decir, el de la descomprensión de ser nihilizadora;

2.° que la conciencia es de hecho proyecto de fundarse a sí misma, es decir, proyecto de alcanzar la dignidad del en-sí-para-sí o en-sí-causa-de-sí. Pero no podríamos valernos de ello.

Nada permite afirmar, en el plano ontológico, que la nihilización del en-sí en para-sí tenga por significación, desde el origen y en el seno mismo del en-sí, el proyecto de ser causa de sí.

Muy al contrario, la ontología choca aquí con una contradicción profunda, puesto que la posibilidad de un fundamento viene al mundo por el para-sí.

Para ser proyecto de fundarse a sí mismo, seria menester que el en-sí fuera originariamente presencia a sí, es decir, que fuera ya conciencia.

La ontología se limitará, pues, a declarar que todo ocurre como si el en-sí, en un proyecto de fundarse a sí mismo, se diera la modificación del para-sí.

A la metafísica corresponde formar las hipótesis que permitirán concebir ese proceso como el acaecimiento absoluto que viene a coronar la aventura individual que es la existencia del ser. Va de suyo que tales hipótesis quedarán como hipótesis, pues no podríamos alcanzar ni convalidación ni invalidación ulterior de ellas.

Lo que constituirá la validez de las mismas será sólo la posibilidad que nos den de unificar los datos de la ontología.

Esta unificación no deberá constituirse, naturalmente, en la perspectiva de un devenir histórico, puesto que la temporalidad viene al ser por el para-sí. No tendría, pues, sentido alguno preguntarse qué era el ser antes de la aparición del para-sí.

Pero no por eso la metafísica debe renunciar a intentar determinar la naturaleza y el sentido de ese proceso antehistórico, fuente de toda historia, que es la articulación de la aventura individual (o existencia de en-sí) con el acaecimiento absoluto (o surgimiento del para-sí).

En particular, al metafísico corresponde la tarea de decidir si el movimiento es o no una primera "tentativa" del en-sí para fundarse, y cuáles son las relaciones entre el movimiento como "enfermedad del ser" y el para-sí como enfermedad más profunda, llevada hasta la nihilización.

 (Sartre, El ser y la nada, 1943, conclusión.)

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Extraído de: http://www.webdianoia.com/contemporanea/sartre/textos/sartre_text_ensi.htm ___________________________________________________________________________________
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jueves, 5 de abril de 2012

Esposas mentales - 05-04-2012

* Esposas mentales Un habitante de un pequeño pueblo descubrió un día que sus manos estaban aprisionadas por unas esposas. Cómo llegó a estar esposado es algo que carece de importancia. Tal vez lo esposó un policía, quizás su mujer, tal vez era esa la costumbre en aquella época. Lo importante es que de pronto se dio cuenta de que no podía utilizar libremente sus manos, de que estaba prisionero. Durante algún tiempo forcejeó con las esposas y la cadena que las unía intentando liberarse. Trató de sacar las manos de aquellos aros metálicos, pero todo lo que logró fueron magulladuras y heridas. Vencido y desesperado salió a las calles en busca de alguien que pudiese liberarlo. Aunque la mayoría de los que encontró le dieron consejos y algunos incluso intentaron soltarle las manos, sus esfuerzos sólo generaron mayores heridas, agravando su dolor, su pena y su aflicción. Muy pronto sus muñecas estuvieron tan inflamadas y ensangrentadas que dejó de pedir ayuda, aunque no podía soportar el constante dolor, ni tampoco su esclavitud. Recorrió las calles desesperado hasta que, al pasar frente a la fragua de un herrero, observó cómo éste forjaba a martillazos una barra de hierro al rojo. Se detuvo un momento en la puerta mirando. Tal vez aquel hombre podría... Cuando el herrero terminó el trabajo que estaba haciendo, levantó la vista y viendo sus esposas le dijo: "Ven amigo, yo puedo liberarte". Siguiendo sus instrucciones, el infortunado colocó las manos a ambos lados del yunque, quedando la cadena sobre él. De un solo golpe, la cadena quedó partida. Dos golpes más y las esposas cayeron al suelo. Estaba libre, libre para caminar hacia el sol y el cielo abierto, libre para hacer todas las cosas que quisiera hacer. Podrá parecer extraño que nuestro hombre decidiese permanecer en aquella herrería, junto al carbón y al ruido. Sin embargo, eso es lo que hizo. Se quedó contemplando a su libertador. sintió hacia él una profunda reverencia y en su interior nació un enorme deseo de servir al hombre que lo había liberado tan fácilmente. Pensó que su misión era permanecer allí y trabajar. Así lo hizo, y se convirtió en un simple ayudante. Libre de un tipo de cadenas, adoptó otras más profundas y permanentes: puso esposas a su mente. Sin embargo, había llegado allí buscando la libertad. __________________________________________________________________________________________________________________________________ Extraído de: http://www.personarte.com/esposasmentales.htm
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miércoles, 4 de abril de 2012

Esta es la historia de Juanito, un niño como cualquier otro... - Jorge Mendoza


Al nacer Juanito no existía como tal, no había nadie que dijese, pensase o sintiese "ser Juanito". Simplemente existía un ser en total sintonía con el medio ambiente. Se sentía fusionado con todo lo que le rodeaba y en particular con su mamá. 

Para él: ella y él eran lo mismo. Respondía sensiblemente al medio que lo rodeaba, se sentía parte de todo. 

Conforme fue creciendo se vio envuelto en un gran dilema: en primer lugar dejó de sentir que él y su madre eran uno solo, que formaban una misma entidad inseparable y, lentamente fue dándose cuenta de que él y ella formaban 2 entidades separadas y diferenciadas... esto ocurrió de forma gradual por supuesto, no fue de sopetón, sino que sucedió poco a poco, lentamente... 

Ahí fue conociendo y tomando forma algo que ahora nos parece muy familiar. Dos palabras de inmensa importancia en nuestras vidas: "Yo" y "Tú". 

Primeramente Juanito comenzó a llamar "Yo" a su cuerpo, sus brazos, pies, labios, etc. pero lueguito más delante se dio cuenta que sentía muchas cosas, se enojaba, reía, lloraba, sentía placer al comer o defecar, etc, entonces lentamente fue poniéndole "Yo" también a esas sensaciones que vivía por dentro y... más tardecito comenzó a darse cuenta que podía ir a muchos mundos, estar en tantos sitios como quisiera, hacer infinidad de cosas con tan sólo imaginarlas y pensar en ellas y ni tardo ni perezoso llamó "Yo" a esos pensamientos, imaginaciones y sueños que tenía. 

Ese "Yo" iba creciendo y tornándose más y más complejo a medida que crecía y se relacionaba con su entorno inmediato, en especial con sus padres. 

A cierta edad Juanito se vio en un dilema terrible, en una disyuntiva enorme, como si con unas tijeras invisibles hubiesen cortado su cuerpo en dos... 

Ciertas cosas que gustaba hacer no eran permitidas ni aceptadas: llenarse de lodo, romper los platos, gritar y reír a todo pulmón, correr por la casa. 

Comenzó a darse cuenta que por algunas cosas que realizaba era premiado y por otras, a veces hasta por las mismas, era castigado... 

Juanito no entendía porque no podía hacer lo que quería, lo que le daba la gana. 

Tenia ganas de llorar y su papá le decía: "los niños no lloran" Tenía ganas de gritar o de reír y su mamá de decía: "silencio, tu papá está trabajando" etc... 

Podría alargar el cuento inmensamente, pero vale decir únicamente que Juanito inmerso en este problema tuvo que escoger entre actuar o hacer unas cosas que no deseaba pero que lo calificaban de "bueno" y entre otras que lo calificaban de "malo". 

Tuvo que ceder gran parte de su vida en aras de no perder el amor, la aceptación y la valía a los ojos de sus seres amados, aquellos que en ese momento le parecían dioses que todo lo sabían, todo lo podían, todo lo hacían... 

Juanito creó una estrategia adaptativa o contramanipulativa, es decir: un caparazón que le permitiera defenderse de lo que consideraba peligroso y la vez relacionarse con el medio y conseguir ser querido y aceptado. 

Construyó un personaje de ficción, acorde a lo que él creía le ayudaría a conseguir sus deseos o a no sentir tan duramente la frustración de no poder realizarlos; uno muy bueno, muy eficaz: toda una obra de arte que le ayudaba a relacionarse con su entorno inmediato y a conseguir en parte esa consideración positiva que necesitaba, o al menos, a no sentirse tan mal por no obtenerla. Lentamente y con el paso de los años fue perfeccionado su estrategia, agregándole colorido e identificándose con ese personaje de tal forma que desde entonces lo llama "Yo". 

Con el transcurrir del tiempo, 20, 30, 40 o 50 años después, 

Juanito descubre información nueva que le permite darse cuenta que su forma de concebir, sentir y encarar la vida no es toda la realidad ni la única que existe. 

Que en el proceso de la formación de su personalidad, la misma que le ha permitido sobrevivir e interactuar con el medio ambiente, perdió o dejó de lado muchos talentos y virtudes y un mundo lleno de posibilidades. 

Se da cuenta que existen muchas formas de ver, sentir e interpretar la vida. 

Que cada ser humano la filtra e interpreta de forma distinta y que, sin embargo, comparte con los demás una cierta estructura en común. 

Dicha estructura puede diferenciarse dentro de una de las nueve formas o estrategias distintas de encarar la vida y lo mejor de todo: descubre que es posible conocer cuál es el personaje, guión o libreto que ha venido representando durante toda la vida; y no sólo reconocerlo sino abrir un abanico enorme de posibilidades: para relacionarse, para actuar y desenvolverse, para responder de forma distinta a como lo ha venido haciendo durante mucho tiempo creyendo erróneamente que esa era la mejor forma de vivir; la única que existía. 

Recuperando así, la frescura, vitalidad, flexibilidad y espontaneidad en la forma de organizar y responder a la vida. 

Dicho de otra forma, pasa a ser director de la obra en lugar de ser un mero personaje. 

Juanito comienza a darse cuenta que gran parte del sufrimiento que ha experimentado ha sido producto de la desconexión de si mismo, y por no saber quién es en realidad y vivir de acuerdo a una estrategia que en la infancia y en algún momento en especifico resultó de mucha utilidad pero ahora se ha vuelto obsoleta: le restringe, constriñe, encorseta y no le permite respirar. 

Y además, se da cuenta que la inmensa mayoría de los seres humanos están viviendo de la misma forma: representando un personaje que creen son ellos mismos. 

Lo cual no le da alegría porque ya sabemos que "mal de muchos es consuelo de tontos". 

Entonces Juanito comienza a entender todo el cúmulo de experiencias que conforman su vida desde otra perspectiva y quizá a través de sumergirse en sí mismo, de Auto-conocerse y reconocer su patrón habitual de conducta pueda poco a poco ir despejando el camino y abriéndose hacia nuevas posibilidades de responder y responsabilizarse de sí mismo y de su vida. 

Puede que se dé cuenta y tome conciencia de que muchas de sus insatisfacciones provienen de responder de la misma forma a situaciones enteramente distintas, en lugar de hacerlo de forma sensible, espontánea y libre... 

Tal vez entonces a través de ensayar en su propia vida, cambiar el rumbo, virar un poco... su vida comience a mostrar resultados más enriquecedores... 

En esas anda Juanito, probando formas alternas de relacionarse, de mirar y concebir el mundo, de sentir, vivir y expresarse. 

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Extraído de: http://www.personarte.com/juanito.htm _____________________________________________________________________
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El Sermón de la Sangre - Fragmentos - Bodhidharma


“...Todo lo que aparece en los tres reinos tiene su fuente en la mente.

Entonces, Buddhas del pasado y el futuro enseñan “mente a mente”, sin preocupación con definiciones.

Pero si no hay definición, como sabes que significa cuando se habla de la mente?

 Pregunta. Eso es tu mente...

Y yo respondo. Eso es mi mente.

Si tu no tienes mente, ¿como puedes preguntar?

Si no tengo mente, ¿como puedo responder?

Esa entidad que hace las preguntas y respuestas es la mente....”


"...Diciendo, “Esta mente es el Buddha,” significa lo mismo.

Mas allá de esta mente tu no puedes encontrar otro Buddha.

Buscar por el despertar mas allá de esta mente es imposible.

La realidad de tu propia naturaleza, la ausencia de causa y efecto, es la mente.

La mente es el despertar.

Tu puedes pensar que puedes encontrar un Buddha o despertar mas allá de la mente, pero este sitio no existe...."


"... Intentar encontrar a Buddha o el despertar es como un intento de captar espacio.

Espacio tiene un nombre pero ninguna forma.

No es algo que tu puedes coger . No puedes agarrarlo.

Mas allá de esta mente nadie nunca puede ver un Buddha.

El Buddha es un producto de tu mente.

¿Porque entonces buscas a Buddha fuera de tu mente?..."

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Ley del Amor - Javad Nurbakhsh


He dictado un decreto que dice:

«En la Ley del amor, la proclamación de la Gnosis por quienes razonan es una falsedad.»

Gracias al rapto, la perfección atrae a lo imperfecto,

quien no se ofende ante el que es imperfecto, es verdaderamente, un ser perfecto.

El que anhela la orilla, es que no se ha engolfado en el mar del amor.

No es un enamorado el que busca la orilla.

En el camino del amor, no hay otra cosa que el Amado,


aunque también incluya ese camino absorción, extinción, sobriedad, fervor y rapto.

El fulgor de la Unión ciega los ojos del discernimiento,

está loco el que piensa que está unido al Amado.

Los que beben el vino del amor están enajenados, embriagados ante la Copera.

Es ignorante quien, aquí, permanece sereno.

Pasaron nuestros días, ¡oh Nurbakhsh!, en el culto del vino,

desde que descubrimos que sin él la vida es vana.

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Extraído de: http://www.webislam.com/poesia/35470-ley_del_amor.html
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Hazrat Inayat Khan - Citas - 04-04-2012

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Hazrat Inayat Khan - Citas

"... La vela no está allí para iluminarse a sí misma..."


"... Cuando abro mis ojos al mundo exterior, me siento como una gota de agua en el océano;

pero cuando cierro mis ojos y miro interiormente,

veo el universo completo como una burbuja levantándose en el océano de mi corazón..."


"Conocí el bien y el mal, pecado y virtud, justicia e infamia;

juzgué y fui juzgado, pasé por el nacimiento y la muerte, por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno;

y al fin reconocí que yo estoy en todo y todo está en mi..."

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Extraído de:  http://www.personarte.com/sufismo.htm
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Raiz - Khalil Gibran - 04-04-2012

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Raiz - Khalil Gibran 

“... La raíz es una flor que desdeña la fama...”

A través del amor - Javad Nurbakhsh


“... A través del amor llegué a un lugar donde no queda rastro del amor, donde toda riqueza de “yo” y “tú” y toda imagen de existencia fueron aniquilados del recuerdo por una única pasión...”
Diwan de Javad Nurbakhsh
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