Según
Vladimir Bechterev, se necesitan tres condiciones objetivas para
reducir la resistencia y hacer que las multitudes sean más
sugestionables:
1. [El] confinamiento en la misma posición durante largos períodos de tiempo:
"cuanto más inmovil esté el objetivo, mayor será la fatiga,
menor será la resistencia al intento de influir tanto en la esfera personal como en la general, y más impactante será el acontecimiento psíquico final";
2."La concentración prolongada en un mismo tema (generalmente el líder y su discurso) socava la capacidad de concentración.
Cuanto
más tiempo se requiera la atención en el objetivo, mayor será la
pérdida de control de la atención consciente y menores las posibilidades
de resistir al intento de influencia mediante la búsqueda de
contra-argumentos".
3.
"Los métodos demagógicos del líder, acompañados de gestos y expresiones
faciales apropiadas [que] determinan la uniformidad del estado de
ánimo,que a su vez define la dirección de la atención activa de la
multitud, ya que un aumento del estado de ánimo se asocia con la
disposición a actuar."
Vladimir Bechterev(1857-1927) fue un neurólogo, neurofisiólogo y psiquiatra ruso.
Una de esas imágenes que persisten por su magistral simpleza al evocar en la mente una verdad esotérica es la del árbol invertido.
Un árbol que dimensiona la realidad humana y terrestre como un fruto de la actividad cósmica, de la emanación de principios universales. Escribe Manly P. Hall en sus Enseñanzas Secretas de Todas las Eras:
Los cabalistas medievales representaron la creación como un árbol cuyas raíces estaban en la realidad del espíritu y sus ramas en la ilusión de la existencia tangible.
El árbol sefirótico de la cábala fue así invertido, con sus raíces en el cielo y sus ramas en la tierra.
El árbol cósmico escandinavo, Yggsdrasil soporta en sus ramas nueve esferas o mundos –mismo que los egipcios simbolizaron por los nueve estambres del árbol persea. Todos estos mundos yacen dentro de la décima esfera o huevo cósmico –la indefinible Cifra de los Misterios.
El Árbol cabalístico de los judíos también consiste de nueve ramas, o mundos, emanando desde la Primera Causa o Corona (Keter), la cual circunda a las emanaciones como la cáscara a un huevo. La fuente única de la vida y la interminable diversidad de su expresión tiene una perfecta analogía en la estructura del árbol.
La raíz de este árbol cabalístico es Ain-Sof, el eterno estado del Ser, lo inmanifiesto, la potencialidad infinita. "... Aunque indefinible, el Absoluto permea el espacio.
Abstracto hasta el nivel de lo inconcebible, Ain-Sof es el estado incondicional de todas las cosas. Sustancias, esencias e inteligencias se manifiestan de la inescrutabilidad de Ain-Sof…
Las plantas [del árbol cósmico cabalístico] son universos, dioses, y el hombre, todos nutridos por Ain-Sof y todos con sus surtidores en una esencia indefinidas; todos con sus espíritus, almas y cuerpos formados de esta esencia, y destinados, como la planta, a regresar a la tierra negra –Ain-Sof, el único Inmortal– de donde surgieron...", dice Hall.
Él árbol cabalístico de Robert Fludd.
La misma eterna imagen aparece en la filosofía neoplatónica con sus escalas de dioses y principios arquetípicos.
"... En sus comentarios a la teología de Platón, Proclo nos regala una invaluable llave de la secuencias de las diversas deidades en relación a la Causa Primera y de los poderes inferiores que emanan de ellas. Así ordenadas, las jerarquías divinas pueden ser comparadas con las ramas de un árbol.
Las raíces del árbol están embebidas firmemente en el Ser Inescrutable. El tronco y las ramas más grandes del árbol simbolizan los dioses supernos; las ramas más pequeñas y las hojas, las innumerables existencias que dependen del primer e inmutable Poder...", dice Hall, también en sus Enseñanzas Secretas…
De Blavatsky toma la siguiente idea: "... Los misterios enseñaron que las energías divinas de los dioses descendieron en la cima de la pirámide a la cual comparaban con un árbol invertido con sus ramas hacia abajo y su raíz en el ápice. De este árbol invertido la divina sabiduría se disemina en fluir hacia abajo por los diversos lados radiando sobre el mundo...".
Encontramos en el Capítulo 15 del Bhagavad-gītā, una nueva aparición de nuestro árbol celeste:
—Dicen que hay un árbol eterno con las raíces en el cielo y cuyas ramas crecen hacia abajo —dijo Krisna—. Sus hojas son los cantos védicos. Quien lo conoce, conoce el veda. Sus ramas se alimentan de la savia de los guna y tienen en las yemas su percepción, crecen por todas partes y cubren la tierra de los hombres y sus empeños.
Pero los hombres no pueden ver el árbol completo, no saben dónde empieza ni dónde acaba.
Cuando se ha cortado el tronco, profundamente arraigado, con el hacha afilada del desprendimiento, hay que buscar ese lugar singular del que no se retorna y volver a la conciencia original, la semilla de la que brotó ese antiguo impulso vegetal.
A esa morada imperecedera arriban los que se han liberado del orgullo y la confusión, los que, firmes en la conciencia de sí, se han liberado de la ilusión del mundo, de la inclinación a la dicha y de la huida de la miseria.
David Spess dice en su libro Soma: The Divine Hallucinogen:
El fuego revierte el árbol invertido de la manifestación al unir lo manifiesto con lo inmanifiesto, formando una unión de opuestos.
En este punto el Soma celestial se fusiona con el terrestre Agni e ilumina el corazón solar… El fuego (Agni), según el Rig Veda nace directamente del loto enteógeno (puskara) que induce el fuego interno del corazón, cuando los dos triángulos representando lo manifiesto y lo inmanifiesto se funden en el corazón como explica la ceremonia del soma del Rig Veda, se forma la estrella de seis puntas del cuerpo de luz. El espíritu desciende a través del agua y sube de regreso a través del fuego, esta sencilla imagen de la lluvia y la flama encierra el secreto alquímico de todas las edades, el divino hierosgamos, del cual no puede desanudarse el mundo inferior, por siempre unido al superior, la tierra y el cielo...".
“Monjes, he aquí estos siete estados de los seres sintientes. Y, ¿cuáles son esos siete?
“He aquí, monjes, hay seres que son diferentes en el cuerpo y diferentes en la percepción, como los seres humanos, algunos devas y algunos [seres] del mundo bajo. Este es el primer estado de los seres sintientes.
“Además, monjes, hay seres que son diferentes en el cuerpo, pero idénticos en la percepción, como los devas del séquito del Brahma que renacen a través del primer [jhana]. Este es el segundo estado de los seres sintientes.
“Además, monjes, hay seres que son idénticos en el cuerpo, pero diferentes en la percepción, como los devas que transmiten resplandor. Este es el tercer estado de los seres sintientes.
“Además, monjes, hay seres que son idénticos en el cuerpo e idénticos en la percepción, como los devas de la gloria refulgente. Este es el cuarto estado de los seres sintientes.
“Además, monjes, hay seres que, con la completa superación de las percepciones de las formas, con la desaparición de la afectación sensorial, con la desatención a la percepción de la diversidad, [percibiendo:] ‘el espacio es infinito’, pertenecen a la base de la infinitud del espacio. Este es el quinto estado de los seres sintientes.
“Además, monjes, hay seres que, con la completa superación de la base de la infinitud del espacio, [percibiendo:] ‘la conciencia es infinita’, pertenecen a la base de la infinitud de la conciencia. Este es el sexto estado de los seres sintientes.
“Además, monjes, hay seres que, con la completa superación de la base de la infinitud de la conciencia, [percibiendo:] ‘he aquí no hay nada', pertenecen a la base de la nada. Este es el séptimo estado de los seres sintientes.
“Estos son, monjes, los siete estados de los seres sintientes”.
"... La revolución cuántica fue tan cataclísmica debido a que no atacó una o dos conclusiones de la física clásica, sino sus propios cimientos, la base que servía de soporte para la totalidad de su estructura, es decir, el dualismo sujeto-objeto.
Se suponía que lo real debía ser aquello susceptible de ser observado y medido objetivamente, pero estas 'últimas realidades' no podían ser plenamente observadas ni medidas en ninguna circunstancia, lo que las convertía, sin ánimo de exagerar, en una forma chapucera de realidad.
Estas últimas realidades se desplazan cada vez que uno intenta medirlas; es como si hubiéramos decidido que la manzana es la verdad absoluta e intentáramos cazarla al vuelo.
Según Sullivan, 'no podemos observar el curso de la naturaleza sin alterarlo'
y Andrade afirma que 'observar equivale a intervenir en lo que está siendo observado..., la observación altera la realidad'.
Quedó perfectamente claro para dichos físicos que la medición objetiva y la verificación no podían ser ya determinantes de la realidad absoluta,
debido a que el objeto medido no se podía separar nunca por completo del sujeto medidor;
lo medido y el medidor, lo verificado y el verificador, a este nivel, son una y la misma cosa.
El sujeto no puede manipular el objeto, porque el sujeto y el objeto son en definitiva una y la misma cosa...".
__________________________________________
Extraído del muro de Jose L. Carrera en Facebook __________________________________________ .
"...
Un extranjero y un joven de la aldea fueron a visitar a Tetsuya,
considerado el mejor arquero del país. Este se encontraba jubilado,
dedicándose a la carpintería.
“Puede que lo haya dejado, pero no puede ser considerado el mejor arquero del país si ha abandonado su arte”. Exclamó el extranjero.
Este había realizado un viaje de muchos días con el único objetivo de destronar a Tetsuya del puesto de mejor arquero.
El maestro aceptó el reto para que el extranjero no rebelase donde vivía. Si los fanáticos lo descubrían, tendría que volver a rehacer su vida en otro sitio.
Se dirigieron a las montañas. Tetsuya se situó en medio de un puente colgante, sacó su arco y dio a un melocotón que se encontraba a 20 metros de distancia.
El extranjero realizó el mismo ejercicio, pero este falló. Era muy bueno con el arco cuando las situaciones eran favorables, pero cuando se encontraba fuera de su zona de confort, fallaba.
«Un tiro correcto y certero es muy diferente a un tiro con paz en el alma.» Exclamó el maestro.
El extranjero volvió a su hogar y empezó un nuevo entrenamiento con el fin de mejorar en el arco.
El joven del pueblo que se encontraba viendo la escena, se quedó sorprendido ya que no conocía la maestría de Tetsuya con el arco.
Este le preguntó si quería aprender el camino del arquero. Aunque no se dedicase al arco, podría aplicar estas lecciones a cualquier cosa que hiciese en la vida.
El joven aceptó y durante el viaje de vuelta a la aldea, Tetsuya le explicó las 13 reglas a seguir para convertirse en un verdadero arquero.
1º Regla: Los Aliados... Para comenzar el camino del arquero es necesario que busques aliados. Estos no hacen falta que sean arqueros. Tienes que encontrar personas con diferentes habilidades a las tuyas, pero que se interesen por lo que haces.
“El arquero que no comparte con otros la alegría del arco y de la flecha, jamás conocerá sus propias cualidades y defectos.”
2º Regla: El Arco... La flecha es el intento. Una vez lanzada nunca volverá. Si los movimientos realizados antes de su lanzamiento no son los correctos, es mejor parar el tiro.
Eso si, si has hecho los movimientos adecuados, no tengas miedo a fallar. Abre la mano y suelta la cuerda. Si no te arriesgas, nunca lo conseguirás.
4º Regla: El Blanco... El blanco es el objetivo que quieres conseguir. Deberás de situarte frente a él, respetarlo y hacer que este se acerque mentalmente.
No debes tratarlo como un enemigo, debes de mirarlo siempre con respeto. Una vez escojas tu blanco, da lo mejor de ti para alcanzarlo.
5º Regla: La Postura... Deberás adquirir serenidad y elegancia para conseguir la postura necesaria para lanzar un buen tiro.
La serenidad viene del corazón. Este sabe que, con una buena postura, conseguirá dar lo mejor de sí.
La elegancia es la forma que encontró el arquero para honrar la vida y su trabajo. Cuanto más simple sea la postura, más belleza contendrá.
6º Regla: Como sujetar la flecha... Sujetar la flecha está relacionado con la intención. “La flecha es la intención que deja la mano del arquero y se dirige al blanco”.
Una simple flecha, con intención, puede hundir un navío. Si el hombre que la dispara sabe cuál es la parte más frágil de la madera, abrirá un agujero que lo hará hundirse.
7º Regla: Como sujetar el arco... Deberás agarrar este con calma.
Si te encuentras tenso deberás respira hondo. Te ayudará a concentrarte en todas las etapas del tiro.
Cuando tomes el arco, deberás repasar mentalmente cada una de las fases que te han llevado hasta este justo momento. Te dará la confianza necesaria para sujetar bien el arco y te preparará para un gran tiro.
8º Regla: Como tensar la cuerda... El arco es como un instrumento musical y es en la cuerda, donde se manifiesta su sonido. Al tensar la cuerda, deberás de ser como el músico que toca su instrumento.
9º Regla: Como mirar el blanco... El día que no sientas pasión por la vida, tu tiro será inestable. Cuando a tu tiro le suceda esto, analiza las causas que provocaron dicha imprecisión.
Deberás de aprovechar los malos momentos, para descubrir aquello que te hace temblar.
Cuando todo está en armonía, tu tiro será certero. En esos momentos descubrirás el camino que te llevará a la paz interior.
10º Regla: El momento de disparar, Cuando te sientes uno con la vida y con lo que estás haciendo, es el momento de actuar, es el momento de disparar.
El tiro certero es aquel que se dispara con el alma. El simple gesto de disparar a algo que se encuentra a una distancia determinada, provoca un encuentro con uno mismo.
11º Regla: La repetición... Deberás de repetir la acción de disparar hasta que esta se vuelva intuitiva, hasta que se convierta en parte de tu ser.
“El arquero permite que muchas flechas pasen lejos de su objetivo, porque sabe que sólo aprenderá la importancia del arco, de la postura, de la cuerda y del blanco después de repetir sus gestos miles de veces, sin miedo a errar."
12º Regla: Como observar el vuelo de la flecha... Una vez lanzada la flecha no puedes hacer nada. El verdadero arquero mantiene los ojos fijos en el vuelo de la flecha, pero su corazón rebosa de alegría y tranquilidad.
Ha realizado su trabajo y ahora está en sintonía con todo el universo. Es un hombre feliz.
13º Regla: El arquero sin arco, sin flecha, sin blanco... Para ser el mejor del mundo hay que romper las reglas establecidas. Para ello deberás de conocerlas primero.
A través de la repetición, mejorarás tu técnica y llegará un momento que solo te basarás en la intuición. En ese momento podrás romper las reglas para jugar a tu manera.
En ese instante, el arco, la flecha y el blanco no tendrán importancia, ya no necesitarás de ellos, habrás transcendido.
Recuerda esto siempre: “El camino es más importante que aquello que te llevo a caminar”.
El camino del arquero es el camino de la alegría y del entusiasmo . Lo aprenderás a medida que vayas lanzando tus flechas. Nos vemos al otro lado del cambio... Un abrazo.
Recordemos .“Ni el temor ni la alegría te detengan: el camino del arquero es un camino sin fin"...”.
001. "... El yo, es tanto posible como necesario; ya que sin duda es si mismo, pero teniendo que hacerse.
En tanto que es si mismo se trata de una necesidad,
y en cuanto ha de hacerse estamos ante una posibilidad...”.
002. "...La realidad es unidad de posibilidad y necesidad...".
003.
"... Es indudable que en lo posible caben todas las posibilidades. Esta
es la razón de que el yo pueda extraviarse de mil maneras posibles por
los derroteros de la posibilidad...".
004. "... La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, / pero ha de ser vivida mirando hacia adelante..."
005. "... lo que tú quieres ser, es el destino...".
006. "... Una vez que me etiquete usted me niega...".
007. "... La carencia de posibilidad significa que todo se nos ha convertido en necesario o carente de importancia...".
008. "... la posibilidad es poder...".
009. "... De nada sirve a los hombres querer determinar primeramente lo
exterior y luego el elemento constitutivo. / Se debe, en primer lugar,
aprender a conocerse a sí mismo antes de conocer otra cosa...".
010.
"... Con el fin de nadar, uno se desnuda; / con el fin de aspirar a la
verdad uno tiene que desnudarse en un sentido mucho más interno, /
despojarse de toda su ropa interna, de sus pensamientos, conceptos,
egoísmos, etc., / antes de quedar suficientemente desnudos...".
011. "... La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada...".
012. “... El yo no es algo que es, sino algo que será. Es una tarea...”.
013. “... La fe es la pasión por lo posible / y la esperanza es el acompañante inseparable de la fe...”.
14. "... El estado actual del mundo y de la vida en general es uno de
enfermedad. / Si yo fuera un doctor y me pidieran mi opinión, les diría
"Creen silencio."...".
015. "... La puerta de la felicidad se
abre hacia hacia dentro, / hay que retirarse un poco para abrirla: / si
uno la empuja, la cierra cada vez más...".
El hombre normal es aquel que no sólo ha actualizado sus potencialidades sino que también se ha librado de su subjetividad.
El hombre ordinario está a merced de
su organismo, ya sea de su centro instintivo: impresiones recibidas por
los sentidos, apetitos, inercia, enfermedad; de sus emociones:
asociaciones relacionadas con personas y lugares del pasado y del
presente, gustos y disgustos, miedo y ansiedad; de su mente:
imaginación, soñar despierto, sugestibilidad.
El hombre cree que tiene voluntad; ésta es su ilusión.
Si el hombre fuera verdaderamente el heredero de todas las épocas transcurridas, estaría sobre los hombros de sus antecesores.
El Ser tiene que ver con el centro
emocional y depende del saber y del hacer. Es el resultado de la lucha
entre lo que afirma y lo que niega. "Un ser es aquel que siente" y, por
lo tanto, debe ser calificado por la gama e intensidad de su
sentimiento. Cualquier intento de alcanzar un ser superior de otra
manera lleva a un estado psicopático.
Los seres son diferentes según su potencialidad de consciencia.
El derecho de nacimiento de un ser
humano es el deseo de tener consciencia de sí, el que debería aparecer a
la mayoría de edad. Entonces, más o menos a los 30 años debería surgir
un sentido del mundo en el que vivimos, el amanecer de la consciencia
cósmica. Luego según sus dotes, condiciones, circunstancias, etc., uno
debería convertirse en agente consciente en las funciones del cosmos,
que es una estructura total de la que habríamos que tener una relativa
comprensión.
El centro emocional es la dínamo de
nuestra vida entera. Contiene nuestros deseos, que nos mantienen con
vida a nosotros y a nuestros cuerpos. Los deseos se dan en planos
diferentes. El deseo más alto, una vez sentido, no puede ser desplazado
jamás.
Los síntomas neuróticos se deben a
que los tres centros (intelectual, emocional, instintivo-motriz) no
trabajan de acuerdo, están en desarmonía, un centro funcionando en un
ritmo e intensidad definitivamente diferente del de los otros dos.
La Razón Objetiva es lo inmortal. El
esfuerzo que hago para llegar a ser objetivo transforma substancias que
así se vuelven permanentes, inmortales. Adquiero un "Yo" permanente,
independiente de las vicisitudes de la vida y atento a un propósito
consciente, que permanece a través de alzas y bajas, de rachas de buena y
mala suerte.
Ponderar es responder a preguntas
desde la esencia y responderlas prácticamente. Un tercio de nuestro
tiempo debería ser usado en ponderar. Ponderar es asimilación
intelectual, pero implica el uso tanto de la mente como del sentimiento.
El mundo de las ideas está poblado
como lo está el mundo de la naturaleza. La capacidad de tratar ideas en
forma concreta, de distinguir entre ellas, sería el pensamiento
objetivo.
Ninguna aseveración puede ser comprendida sin el esfuerzo de una asimilación consciente: esto conlleva realización.
La imaginación controlada se convierte en trabajo mental.
Razonar es la movilización del
centro intelectual, que se compone de órganos definidos: concentración,
ponderación, meditación, contemplación. La progresión lógica es la
movilización ordinaria del centro intelectual como un todo.
En el cuerpo físico vida es sensación; en el cuerpo astral, sentimiento; en el cuerpo mental, pensamiento.
La razón del hombre ordinario es la
razón del conocimiento. La razón del hombre normal es la razón de la
comprensión. El conocimiento es temporal, puede cambiar. La comprensión
es permanente, inalterable.
Si podemos decir "Yo tengo un
cuerpo" con la misma simplicidad con que decimos "Yo tengo un auto",
podremos comenzar a darnos cuenta de que este cuerpo es una máquina
transformadora que "Yo" puedo tener. "Yo" tengo una máquina para usar no
significa que "Yo" soy una máquina. Yo tengo un cuerpo, un organismo
mecánico cuya función es la transformar substancias y energías.
La consciencia es un fenómeno eléctrico que surge de un estado de ser que podemos sentir.
Salvo que podamos "recordarnos"
somos completamente mecánicos. La auto-observación solo es posible a
través del recuerdo de uno mismo. Estos son los primeros pasos en la
consciencia de sí.
Fe, Esperanza y Caridad conscientes
son brotes de la esencia. Fe es confianza, no mera creencia. Esperanza
es esfuerzo, no deseo; esfuerzo de que sea así, no simple deseo de que
pueda ser así.
La creencia es un lujo; sólo
aquellos que tienen conocimiento real tienen derecho a creer; de otro
modo, la creencia es sólo una opinión plausible.
El Trabajo Consciente Voluntario es
aquello que se hace contra la inercia y lo mecánico del organismo; no
por lucro o provecho personal, ejercicio, salud, deporte, placer o
ciencia; no por resentimiento, o por gusto o disgusto.
Con el Trabajo Consciente la individualidad toma el lugar de la personalidad. La individualidad crece de la esencia.
Podrás aprender a saber cuándo estás
haciendo un esfuerzo conscientemente por la experiencia de los
esfuerzos físicos, sobreponiéndote a la inercia interior como si
estuvieras empujando contra un yugo.
El tiempo es lo más importante
después de la consciencia. El flujo del tiempo a través de nosotros nos
da la oportunidad de extraer lo que podamos. El tiempo es una corriente
triple que fluye a través de nuestros tres centros (intelectual,
emocional, instintivo-motriz). Pescamos en la incesante corriente del
tiempo: lo que capturamos es nuestro, pero el resto desaparece. El
tiempo no espera que capturemos todo lo que hay en la corriente, pero si
obtenemos lo suficiente podremos llegar a formar los cuerpos superiores
y así permanecer.
El tiempo es la suma de nuestras
experiencias potenciales, la totalidad de nuestras experiencias
posibles. Vivimos nuestras experiencias en forma sucesiva: esta es la
primera dimensión del tiempo. Ser capaces de vivir experiencias
simultáneamente es añadir otra dimensión, la segunda, al tiempo. Tener
consciencia de esta simultaneidad es lo que llamamos tiempo sólido o
tercera dimensión del tiempo.
El conocimiento ordinario es un
darnos cuenta de hechos exteriores; la creencia ordinaria es convicción
fundada en bases inadecuadas. La consciencia objetiva es aquella cuyo
fin consciente es la investigación del significado y del propósito de la
existencia.
La observación de los demás está
coloreada por nuestra incapacidad de observarnos a nosotros mismos
imparcialmente. Nunca podremos ser imparciales en nada hasta que podamos
ser imparciales respecto de nuestro propio organismo.
Debemos interesarnos primero en
nosotros mismos como juzgadores; el objeto de estudio correcto de cada
individuo es él mismo. Sólo quien haya intentado juzgarse a sí mismo,
puede tener una idea de como juzgar a otro. Juzga a los demás a través
de tí mismo y rara vez te equivocarás.
No hay tal cosa como una obra de
arte inmortal. Hay un solo arte: el más grande de todos, el arte de
hacer de uno mismo un ser humano completo.
La esencia es un residuo químico del
sol y de los planetas del sistema solar que entra en los seres de la
Tierra en el momento de la concepción. En el hombre esto afecta la
región del plexo solar. Es diferente de cualquiera de las substancias
químicas que se encuentran en este planeta, y liga al hombre al cosmos.
Así como las substancias químicas del cuerpo físico regresan a la tierra
después de la muerte, también las substancias químicas de la esencia
regresan a sus fuentes.
La Voluntad es sólo aquello que es
auto-iniciado, no obligado, no deseado por el organismo. Es un esfuerzo
para lograr un querer del "Yo", no un querer del "ello".
La redención es la actualización final de las potencialidades: el "ser lo que debemos ser".
El sentido común sazonado y experimentado es sabiduría; y la sabiduría en su madurez es belleza.
El sentido del humor es una forma de intuición.
La intuición con certeza es buen juicio.
El egoísmo es medir a los otros por
nuestros gustos y disgustos; no por sus necesidades o cualidades sino
por nuestras preferencias.
La Vanidad es aquello por lo que estamos dispuestos a sacrificar cualquier cosa con tal de no herirla.
El sentimentalismo es una ligera emoción exagerada por un pensar confuso: actuar noblemente y lamentarlo todo el día.
La persona feliz es la que se esfuerza por actualizar sus potencialidades.
Hay poca diferencia entre las
experiencias de diferentes personas; la diferencia consiste en lo que
hacen con ellas. En lo que comemos lo importante no es tanto la calidad y
la cantidad cuanto la digestión. Las experiencias son otra clase de
alimento; desde este punto de vista, no importa tanto lo que sucede
cuanto la manera en que tomamos las experiencias.
La vida debe ser una superación
voluntaria de dificultades, tanto las que nos ocurren como las que
creamos voluntariamente para ejercitarnos. De otra manera, es sólo un
juego de azar.
El reconocimiento de la propia ignorancia es el comienzo de la sabiduría.
23.08.2013
- Santiago de Chile
- Redacción de Pressenza en Chile
(Imagen de Faravahar - foto Wikitravel.org)
Por Eva Débia, publicado por Revista Somos.
Este maestro iraní dejó un legado de
buenas prácticas morales; no en vano su filosofía está basada en tres
premisas: buenos pensamientos, buenas palabras, buenos actos. Desde los
Reyes Magos hasta cantantes de rock como Freddy Mercury se han inspirado
en sus enseñanzas. Sepa ahora por qué.
Zoroastro, como era conocido en la
Grecia clásica, habría vivido «258 años antes que Alejandro», esto es
entre el 626 y el 551 a. de C. Sin embargo, otras investigaciones sitúan
su existencia alrededor del año 1.000 a. de C. Platón, primer
occidental en nombrar al profeta, afirmaba que era iraní, y que había
vivido justo antes de la fundación del Imperio Persa por Ciro el Grande.
El nombre Zoroastro deriva del griego y
significa “estrella resplandeciente”, probablemente por el alto nivel de
influencia que el legado del pensador tuvo en filósofos griegos como
Aristóteles y el ya citado Platón. Tal fue el respeto que se le tuvo en
el imperio grecorromano que el sabio e historiador latino Plinio el
Viejo indicó que Zoroastro habría sido el único hombre en nacer con una
sonrisa en los labios, lo que auguraba su sabiduría divina.
Existen pocas referencias sobre su vida,
por lo que su paso por la historia se ve mezclado con la leyenda y el
misterio. No existe unidad de criterio sobre su nacimiento; algunos
señalan que nació en Rajes (ahora Raí), localidad cercana a Teherán, en
Irán, pero otros indican su país de origen en Kazajistán, e incluso en
Atropatena, el actual Azerbaiján. Otros afirman que nació en Bactriana,
en el norte de Afganistán. Habría llegado al mundo del seno de una madre
virgen de sólo quince años de edad, fenómeno considerado por los suyos
como un milagro de Dios.
Nació en una noble familia, los Spitama.
Sus discípulos aseguran que perteneció a un clan descendiente de los
madai del Génesis, por lo que habría pertenecido a la raza de Jafet,
tercer hijo de Noé. Se cree que fue sacerdote y que desde su juventud
empezó a recibir las revelaciones de Ahura Mazda o ‘Señor de la
sabiduría’.
A los 15 años Zoroastro llegó a ser
conocido por su gran bondad hacia los pobres y los animales. A los
veinte años dejó su hogar y pasó siete años en la cueva de una montaña;
posteriormente regresó a su pueblo. Recibió las primeras relevaciones a
los 30 años de edad, mientras se encontraba en las montañas del
Khorasán, en el noreste de Irán, donde meditó muchos días ante el fuego.
Tras este período, Zoroastro anunció, ante pastores de ovejas y cabras,
que Ahura Mazda le habría revelado tres solicitudes esenciales para el
ser humano: pensamiento puro, palabra pura y acción pura.
Esta prédica, desafiante respecto de la
religión iraní tradicional, se topó con la hostilidad del clero, e
incluso lo encarcelaron, pues su mensaje atentaba con los parámetros de
la tradición, pero el profeta recibió el apoyo de Vishtapa, un príncipe
de Bactriana. Si bien nunca se supo la fecha de su muerte, la leyenda
dice que habría sido asesinado.
Hay quienes señalan que Zaratustra
corresponde al nombre dado a un grupo de maestros, siendo Zoroastro el
último de ellos. El vocablo Zarathustra deriva del persa, y corresponde
al «hombre de los camellos viejos» o bien al «criador o cuidador de
caballos». La religión fundada por Zoroastro fue llamada por él mismo
“Daena Vanguji”, traducible como “buena conciencia” o simplemente como
“buena religión”.
Este maestro posee una importancia única
en la historia de las religiones a causa de sus enlaces con las
tradiciones occidental abrahámica y oriental dhármica. De acuerdo a la
experta en religiones del Medio Oriente Mary Boyce, “el zoroastrismo es
la más antigua de todas las religiones de credo reveladas, y ha tenido
probablemente más influencia, directa o indirectamente, que cualquier
otro culto individual”.
Mazdeísmo
El mazdeísmo o zoroastrismo es una de
las religiones vivas más antiguas. Parte de sus enseñanzas pasaron al
judaísmo y al cristianismo, y de estas dos posteriormente al Islam.
Además, el principio de la lucha entre el bien y el mal fue la base del
maniqueísmo desde el siglo III.
Hay quienes estiman que el zoroastrismo
es una reforma de la religión practicada por tribus iraníes instaladas
en Turkistán entre el 2.000 y el 1.000 a. de C. Estas tribus estaban
estrechamente ligadas con los indo-arios, quienes aportaron el sánscrito
y todas sus lenguas derivadas en la India del Norte, a partir del año
1.700 a. de C.
Pese a lo anterior, el término
zoroastrismo es una construcción moderna. De acuerdo al Diccionario
Oxford, apareció en 1874 en los Principios de Filología Comparada de
Archibald Sayce. Pero la primera referencia conocida a Zoroastro en el
mundo occidental está fechada en 1642, cuando Thomas Brownese refiere a
él brevemente en su libro Religio Medici.
El zoroastrismo y la religión india tienen un punto inicial común: la
figura del dios sol, llamado Mitra por los indios y Mithra por los
iranios. Esta figura evolucionó de modos muy distintos en cada
civilización. De acuerdo al especialista del Rig-Veda y del Avesta
François Cornillot, para los indios, Mitra se dividió en tres deidades
diferentes: Mitra, Ariamán y Váruna. Entre los iranios, en cambio, este
dios guardó su unidad en la figura de Ahura Mazda, estimado por el
especialista como la personificación mítica del Cielo.
Sea como fuere, en todo el territorio de
esta cultura (Golfo Pérsico, India, Afganistán, etc.) es frecuente
encontrar amuletos con representaciones de lucha entre serpientes y
dragones, con ojos grandes y una enorme boca abierta. Esto es una
representación primitiva de la lucha entre la luz y las tinieblas o, si
se prefiere, entre la vida y la muerte, conflicto característico de la
religión indoirania y que el zoroastrismo conservó.
El mazdeísmo tiene como base el conflicto entre el bien y el mal,
representado en la pugna de dos dioses hermanos y gemelos: Ahura Mazda y
Angra Mainyu o Ahrimán. Estos espíritus coexisten en cada uno de los
seres vivientes. Es probable que el término mazdeísmo derive de
Mazdayasna, expresión compuesta del avéstico que combina el último
elemento del nombre Ahura Mazda y la palabra avéstica yasna, que
significa devoción.
Los mazdeístas suponen que los
individuos son libres de elegir entre el bien y el mal, pero que existe
un imperativo moral para conducirse de forma justa y que las fuerzas
superiores de Ahura Mazda acaban por imponerse siempre; la creencia en
la vida después de la muerte traduce esta confianza en el triunfo de las
fuerzas del bien.
Ahura Mazda es el fuego eterno, símbolo divino. El principio de
Zaratustra es que existe un espíritu divino escindido en dos opuestos,
representando el día y la noche, la vida y la muerte. Esta religión
propugna la igualdad de todos, al margen de diferencias de género, raza o
religión; en ese contexto, respeta todas las formas vivientes,
condenando la opresión del ser humano y la crueldad y el sacrificio de
animales; defiende la naturaleza, el trabajo duro, la caridad, la
lealtad y la fidelidad a la familia, la comunidad y el país.
La energía del creador es representada
por el fuego y el sol; normalmente quienes adhieren a esta doctrina
rezan frente a una forma de fuego o una fuente de luz. No se adora el
fuego en sí mismo, sino que este elemento es un símbolo de la divinidad.
El Avesta
Zoroastro dejó como legado una gran
obra, el Zend Avesta, que significa “comentario sobre el conocimiento”;
esta escritura sagrada, que compila las bases del mazdeísmo, fue
transmitida durante mucho tiempo de manera oral.
En tiempos del Imperio Sasánida (226-651 d. de C.) fueron recopilados
los textos que conforman el Avesta, tras el incendio de Persépolis en
manos de Alejandro Magno. Los más importantes son los cánticos sagrados,
llamados Gathas, sobre los que se cree podrían haber sido efectivamente
compuestos por Zoroastro. El compendio conocido en la actualidad es
básicamente el resultado de una redacción que se habría hecho durante el
reinado de Sapor II (309-379). La copia más antigua de los textos data
de 1288. Las otras partes del Avesta son posteriores a los Gathas. La
primera traducción a una lengua europea fue del francés AbrahamHyacinte
Anquetil-Duperron, en 1771.
Los textos del Zend-Avesta que se
conservan son: los Yasnas (o Isenshne) entre los que se encuentran los
mencionados Gathas; el Vispered, continuación del texto anterior; el
Vendidad, ley creada contra los demonios; los Yasht, evocación a los
genios que presiden los días; el Khorda, oración dirigida al Sol y la
Luna; y los Fringhans, encantamientos que el sacerdote hacía en sus
rituales.
En los Gathas, Ahura Mazda le habría dado la misión al sacerdote de
renovar la antigua religión, confirmándose como el único dios del Bien,
la encarnación de la luz, de la vida y de la verdad. Los Gathas hablan
de las relaciones entre Ahura Mazda y otras categorías divinas,
Inmortales Benéficos, que se personifican como arcángeles: la verdad, la
justicia, el orden, la docilidad, la vitalidad y la inmortalidad.
Esta religión tuvo un marcado contenido
moral: el ser humano puede y debe optar entre el bien y el mal. Los
imperativos humanos son trabajar, colaborar con la comunidad, tener
muchos hijos, fomentar una tranquila convivencia social y respetar las
costumbres de los otros.
De acuerdo a los textos, Ahura Mazda es el comienzo y el fin, el
creador de todo, el que no puede ser visto, el Eterno, el Puro y la
única Verdad. El orden correcto del universo es llamado Daena, y
corresponde a la ley y la fe que debe seguir la humanidad.
Según los Gathas, las personas son
libres y seres responsables; no existe predestinación, pues los humanos
somos responsables de nuestra situación, y debemos actuar para
cambiarla. El bien es la consecuencia de quienes actúan en forma
correcta, y los que obran mal se dirigen indefectiblemente hacia su
ruina. Por ello, la moral zoroastrista se resume en la frase: buenos
pensamientos, buenas palabras, buenos actos.
De acuerdo a lo anterior, el mismo
espíritu maligno no es inherentemente malo, sino que ha elegido de forma
errónea y eso le ha convertido en lo que es. Así, la buena elección es
seguir el camino de Spenta Mainyu y convertirse al bien, a la verdad, a
la justicia y a la bondad, siguiendo el ejemplo de Ahura Mazda; la
opción de elegir a Angra Mainyu le llevará a la mentira, al mal sentir,
al odio, que son las características del mal camino.
Al final de los tiempos, se producirá la resurrección de todos los
muertos, quienes serán juzgados por sus pensamientos, palabras y actos.
Sin embargo, este juicio no es último ya que cuando el mal es eliminado,
todas las almas se reúnen y, por lo tanto, la salvación es universal.
Del mismo modo, Zoroastro profetizó que
en un futuro lejano, el espíritu divino se manifestaría en un Mesías que
aparecería en Persia; entonces, “el Gran Hacedor de Paz” traería
consigo una era culminante del reino de la luz, uniendo a los pueblos y
renovando el mundo.
Expansión
Solamente tras la muerte de Zoroastro el
mazdeísmo se expandió por Asia Occidental y Central, convirtiéndose en
religión oficial de los aqueménidas y de los sasánidas hasta bien
entrada la Alta Edad Media.
La influencia del zoroastrismo se expandió hacia el Oriente,
influyendo en el budismo en el aspecto simbólico de la luz: hacia el
siglo XI, habría llegado al norte de China mediante la Ruta de la Seda,
permaneciendo allí hasta pasado el 1130. Se han encontrado ruinas de
templos zoroastristas en Kaifeng (a orillas del río Amarillo) y
Zhenjiang (al sur del río Yangtze).
En el siglo VII, al ser derrotada la
dinastía sasánida por los árabes, se produjo en Irán la conversión
masiva al islam. Así, muchos zoroastristas se marcharon, entre ellos
varios grupos que se establecieron en la India, donde se les aceptó.
El número de zoroastristas se ha reducido de manera significativa en
los últimos siglos, pero el culto continúa vivo, mayormente en la India e
Irán y en menor medida en Pakistán y Sri Lanka. En la actualidad es aún
profesada por unas 200.000 personas en todo el mundo, principalmente en
India Occidental, Irán central y en algunas de las antiguas colonias
británicas.
Puntos esenciales del mazdeísmo
1. Hay solamente un Dios: Ahura Mazda. Es la sabiduría, el creador continuo, sostenedor y promotor del cosmos.
2. Toda creencia supersticiosa debe ser abandonada y todas las ideas y prácticas irracionales deben ser terminadas.
3. La religión de la buena conciencia es universal y para todos.
4. El universo ha sido bien creado y ordenado según lo previsto por su creador.
5. La humanidad puede, si lo elige, desarrollar todas las facultades
divinas y hacerse creativa, y llegar a ser espiritualmente perfecta y
eternamente divina.
6. Ahura Mazda dio a la humanidad libertad de pensamiento, de palabra y de hecho.
7. El ser humano tiene dos mentalidades: “mainyu spenta”, mentalidad
progresiva que ayuda a avanzar y mejorar, y “mainyu angra”, mentalidad
retrógrada que daña al mundo.
8. Tarde o temprano la humanidad se corregirá y logrará la perfección y la vida eterna.
9. Los hombres y las mujeres son iguales y disfrutan de los mismos derechos en una sociedad libre y responsable.
10. Si una persona no elige correctamente, su mundo continúa siendo
caótico, y ésta sufre las consecuencias hasta que adopta estos
principios divinos.
11. La casta, el color, la raza y la nacionalidad no forman parte del mensaje universal de Zoroastro.
12. Las oraciones ayudan a las personas a comunicarse con Ahura
Mazda. Es lo que vigoriza, guía y satisface al espíritu humano, pues
ayuda a experimentar el amor divino. Puede hacerse siempre, donde quiera
y en cualquier estado.
El Faravahar
El símbolo del zoroastrismo es el Faravahar, y cada parte tiene un significado particular.
La figura humana representa el alma humana y la sabiduría; el círculo
que rodea al cuerpo representa la inmortalidad del espíritu; la mano
hacia arriba significa que debemos luchar para mejorar con ayuda de
Ahura Mazda; el anillo de la otra mano simboliza la lealtad y la
fidelidad; las alas, compuestas de tres hileras de plumas, representa
buenos pensamientos, buenas palabras y buenas obras.
La cola también es de tres hileras de plumas, y éstas representan malos pensamientos, malas palabras y malas acciones.
Las dos cuerdas que salen del círculo central representan los espíritus del bien (delante) y del mal (detrás).
• La moral zoroastrista se resume en la frase: buenos pensamientos, buenas palabras, buenos actos.
• La humanidad puede, si lo elige, desarrollar todas las facultades
divinas y hacerse creativa, y llegar a ser espiritualmente perfecta y
eternamente divina.
El Para Qué de este ámbito es ser un lugar de reflexión con la fe puesta en que al menos algo de lo expuesto aquí nos sea de utilidad , y lo que reflexionemos tenga una dirección trascendente. Omar Paladini
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