viernes, 18 de febrero de 2011

Libertad interna como indicador de Centro de Gravedad - Silo 1993. Madrid


"... Las referencias para dar una dirección mental y hay quienes pueden seguir esa dirección con facilidad, mientras que otros lo hacen con dificultad, dándose encontronazos a cada paso.

También proponemos el tema del centro de gravedad interno o, presentado con otro leguaje, hablamos de sentido de la vida, de humanizar.

Esto aparentemente no tiene mucha gracia, no aparece chispeante ni atractivo y la gente tiende a lanzarse a otras cosas más llamativas, dejándose atrapar sicológicamente.

El problema es que al des-centrarse, al salirse de enmarque, se produce sufrimiento en uno y en los demás.
Cuando vemos (cada vez menos) a la gente encantada con cosas del sistema, están fuera de sí, alteradas y no pueden oír, de modo que no nos queda otra posibilidad que esperar a que se desencanten, se des-ilusionen para poder escuchar nuestro punto de vista.

Contar con centro de gravedad propio, no parece tener atractivo y es algo que se aprende y se construye, no es algo que se da por sí sólo.

En efecto, al estar descentrado se produce sufrimiento y uno siente que “todo le pasa” y no sabe bien por qué. 

En cambio, cuando se cuenta con centro de gravedad uno está libre y eso es extraordinario. 

Esa libertad interna es lo importante aunque no tenga tanto atractivo en apariencia. 

Ese centro de gravedad y esa libertad interna no acarrean sufrimiento ni a uno mismo ni a los demás. 

La libertad interna es el indicador del centro de gravedad y la conducta válida hacia los demás es su correlato humano.

Esto nos lleva a ver el concepto de la existencia “en sí” y la existencia “para otros”. 

Hay quienes, al no disponer de centro de gravedad, siempre están dependiendo de los demás, de los valores externos, resultando huecos por dentro, llevados por el oleaje externo permanentemente, siendo arrastrados como hojas por el viento y moviéndose siempre con una mirada externa en donde todo se ve plano, movido por hilos externos y sin profundidad.

Con la mirada interna todo se dimensiona.

Es importante comprender los mecanismos de la fascinación que producen la pérdida del centro de gravedad.
Uno puede fascinarse por poca cosa, por una hormiga, una piedra, y mucho más por las personas, equivocándose y produciendo sufrimiento.

Así llegamos a ver que el problema es que el ser humano sufre por pequeñeces, no por grandes acciones, y se frena todo. 

Además, al no poder sustentarse ese sufrimiento por nimiedades, mecánicamente de inventan “grandes problemas”, “enormes sacrificios”, “traumas dramáticos”, “tremendos inconvenientes”, etc. Todo inconsistente. No es poca cosa el poder superar las fascinaciones y ver claro. 

Este sufrimiento por pequeñeces confunde mucho a la gente a la hora de hacer lo que realmente quiere y todo se frustra.

Uno ha de aclararse respecto de lo que realmente quiere y hacerlo coherentemente, sólo hay una condición: no perjudicar a nadie. 

Por eso distinguimos entre un sufrimiento padecido por las contradicciones internas y aquél provocado por quienes siguen los valores del sistema y quieren hacer sus caprichos a toda costa, sin tener en cuenta a los demás, sufriendo y haciendo sufrir por eso. 

A escala social, los trepadores del sistema hacen eso: sufren y hacen sufrir a todos con sus “tropismos”.

Unas de las pequeñeces frecuentes son los temores infundados, siendo el temor a la muerte el mayor, el mayor de ellos junto con el temor a la enfermedad y a la vejez. 

Sucede que, de todos modos, se envejece y se muere, para qué desaprovechar el corto período vital con fantasmas, si por el contrario, se debería aprovechar al máximo. 

Es curioso cómo los temores oscurecen y alteran con ilusiones, con algo que no pasa en realidad.

La soltura interna, sicológica, se logra aprendiendo a circular por los tiempos de conciencia sin cargas, sin pesos ni zonas oscuras, es decir con libertad y sin sufrimiento y, también, con el diálogo a cierto nivel con otros que pueden ayudar a despejar problemas e ir aprendiendo respecto de aciertos y errores. 

No hay que temerle a los cientos de errores que se pueden cometer porque son errores pequeños y, si están en buena dirección, son “inversión de aprendizaje”. 

Ojalá uno pudiera cometer un error tremendo y aprender de golpe, pero, en general, se comenten errores pequeños, subsanables. 

El punto está en la carga mental que se le ponga a todo, en donde se oscila entre el dramatismo gravísimo a la sin importancia cínica...".

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Extraído del muro de Jorge Dostal en Facebook
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Las Fuentes del Siloismo - Silo


Filosóficamente hablando, el siloismo debe mucho a la Fenomenología como método de pensamiento y a las corrientes existenciales, en general, por el acento puesto en la precedencia de la existencia a la esencia; en la toma de conciencia del primado de la vida humana sobre toda teoría o interpretación en la que el ser humano aparece en toda su dignidad de agente histórico y no simple paciente, o epifenómeno, o reflejo de condiciones objetivas.

Por lo demás, también se siente tributario del pensamiento universal y no exclusivamente de una corriente próxima en términos históricos y geográficos.

El Siloismo no se siente Occidental u Oriental en su pensamiento, mas bien experimenta que toca las raíces humanas de todas las latitudes y que es tocado y enriquecido por ellas.


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Extraído del muro de Manuel Hidalgo en Facebook
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A los hombres futuros - Bertold Brecht. 18-02-2011

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A los hombres futuros - Bertold Brecht


"... Vosotros, que surgiréis del marasmo en el que nosotros nos hemos hundido, cuando habléis de vuestras debilidades, pensad también en los tiempos sombríos de los que os habéis escapado.

Cambiábamos de país como de zapatos a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.

Y sin embargo, sabíamos que también el odio contra la bajeza desfigura la cara.

También la ira contra la injusticia pone ronca la voz.

Desgraciadamente, nosotros, que queríamos preparar el camino para la amabilidad no pudimos ser amables.

Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, pensad en nosotros con indulgencia..."


Extraído del muro de Nestor Flego en Facebook
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Lo real - 18-02-2011

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Lo real - Concepto - Necesidades - Filosofía general - Dinámica de sistemas
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Lo real

Lo real se refiere en filosofía a lo que es auténtico, la inalterable verdad en relación -al mismo tiempo- al ser (uno mismo) y la dimensión externa de la experiencia, también relacionada con el infinito y lo absoluto en oposición a la realidad basada en la percepción sensorial y el orden material.

En una primera aproximación al concepto, debe partirse de lo que primariamente entendemos por lo real, para poder aproximarnos a la complejidad de su contenido.

Un niño, y las personas que no hayan sometido su experiencia y su pensamiento a una reflexión científica o filosófica, consideran que lo real es: «eso-que-está-ahí-fuera»; entendiendo por «fuera» lo que llamamos mundo exterior; más tarde, al madurar la conciencia se diferencia un mundo interior o mente, que identificamos con el concepto de yo.

La depuración del concepto de lo real supone la depuración del lenguaje que construye de alguna forma la percepción e intelección de ese mundo exterior en nuestra mente y su relación con el yo.

Ya los filósofos en la Antigüedad apreciaron esta diferencia entre mundo percibido o pensado, mundo real y mundo expresado en el lenguaje. Los modos de entender cada uno es probablemente el fundamento de las diversas filosofías que ha habido a lo largo de la historia.

Concepto

El pensamiento metafísico, que considera que el conocimiento es conforme y adecuado a lo real, manifiesta la verdad en el pensamiento y el lenguaje y por tanto es reconocible su validez.

El pensamiento escéptico, que considera que el conocimiento es un instrumento únicamente válido para nuestras necesidades tanto individuales como sociales pero no tiene un contenido de verdad respecto a lo real, sino un contenido práctico y convencional.

El pensamiento interpretativo, iniciado a partir de la Modernidad, siendo la interpretación un resultado del modo de interacción de la mente con «lo real». Los diversos sistemas de interpretar y exponer en qué consiste y cómo se produce la interpretación da lugar a diversas escuelas y teorías.

Necesidades

Dado que en la naturaleza del cerebro se dan situaciones de no poder diferenciar entre visiones soñadas alucinaciones y lo que perciben nuestros ojos, es de vital importancia para los campos de la psicología y filosofía, establecer si el objeto es ideal, propio del pensamiento, o por el contrario interactúa de alguna manera con alguien más que el propio sujeto que lo conceptualiza.

Esta es la base en la epistemología para definir las herramientas a usar por la ciencia.

Filosofía general

Hoy día, en general, se considera superado el concepto de connotaciones místicas ó metafísicas (i.e.: se ha escuchado seriamente a algún filósofo homologando a Lo Real con el "Tao" –"Dao" según la transcripción Pinyin– o bien recurrir a una Realidad Transcendente incognoscible para explicar esta realidad del mundo como realidad conocida).

Se considera que este modo de comprensión y vivencia de lo real pertenece a un ámbito no cognoscitivo sino de creencias o ideologías enmarcado dentro de un discurso o relato social de identidad cultural y por tanto al margen de la ciencia.

La cuestión de «lo real» aparece tratada de un modo completamente diferente a partir de la modernidad.

Una de las primeras aproximaciones al tema de lo real al margen de la metafísica la realiza Kant cuando distingue al fenómeno del noúmeno (en alemán «Das Ding in sich» o en español «La cosa en sí»).

Kant considera que lo percibido como fenómeno se encuentra sometido a condiciones subjetivas de la sensibilidad externa e interna, (espacio y tiempo); y la comprensión por el entendimiento condicionada a conceptos a priori o categorías propios de la mente humana que impiden el acceso al conocimiento de lo real como noúmeno.

Pero Kant, pensador del siglo XVIII, por genial que fuera, no podía escapar a los paradigmas, y epistemes, dominantes en su cultura, de forma que, por vía de la razón práctica restauró el sentido trascendente de la moral y de Dios.

Lacan distingue Lo real de la realidad. La realidad es lo que el sujeto percibe y entiende (o "entiende") de Lo Real; la realidad es principalmente "sentido común" ("common sense"), pero el sentido común puede ser cierto o desacertado: durante cientos de miles de años el sentido común le indicaba al ser humano que "el Sol gira en torno a La Tierra".

A esto Lacan le llama "la realidad". La realidad puede ir coincidiendo con Lo Real en la medida que avanza el intelecto y la consciencia, pero mientras tanto, Lo Real, en cuanto sólo detectado de un modo u otro por el Registro de Lo Real, es "lo imposible" -por ahora- de transducir totalmente a figuraciones (éstas del orden del Registro de Lo Imaginario), y menos aun a palabras u otros símbolos (es decir al Registro de Lo Simbólico).

El concepto de Lo Real es genuinamente pragmático: por ejemplo permite profundizar allí donde el autodenominado positivismo, zozobra. Y, Lo Real, permite profundizar manteniéndose dentro de criterios racionalistas y científicos.

Lo Real, es aquello que no puede ser simbolizado, aquello que es imposible de 'entender' y que no tiene nada que ver con el concepto de 'realidad'.

Por ejemplo, uno de los Reales a los que todos los seres humanos estamos sujetos es a la muerte.

La muerte es un Real, porque no puede ser explicada, o no se sabe qué sucede en ésta y por lo tanto, debido a la falta de significación, Lo Real se vuelve terrorífico.

Las alucinaciones en la psicosis son el retorno de Lo Real en el Sujeto.

Dinámica de sistemas


En dinámica de sistemas, lo real es aquello que expresa sus propiedades de forma discreta, es decir, aquello que necesita de nuestra atención para que lo conceptualicemos, siendo el proceso de conceptualización un proceso de aprendizaje que nos instruirá en como beneficiarnos de las propiedades expresadas por dicha realidad.

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Extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Lo_Real
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jueves, 17 de febrero de 2011

El Sutra del Corazón. 17-02-2011

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El Sutra del Corazón


¡Rindamos homenaje a la Perfección de la Sabiduría,
la Adorable, la Sagrada!

Avalokita, el Sagrado Señor y Bodhisattva,
se internó en el profundo curso de la Sabiduría
que todo lo trasciende.

Mirando hacia abajo, desde lo alto,
sólo contempló cinco agregados,
y vio que, en sí mismos,
estaban vacíos.

Aquí, ¡Oh! Sariputta, la forma es vacío
y el vacío mismo es forma;
el vacío no se diferencia de la forma,
la forma no se diferencia del vacío;
todo lo que es forma, es vacío;
todo lo que es vacío, es forma;
lo mismo es aplicable a los sentimientos,
a las percepciones, a los impulsos y a la consciencia.

Aquí, ¡Oh! Sariputta,
todos los dharmas se caracterizan por el vacío;
ni son producidos, ni detenidos,
ni están mancillados, ni son inmaculados,
ni son deficientes, ni completos.

Por lo tanto, ¡Oh! Sariputta,
en el vacío no hay forma,
ni sensación, ni percepción,
ni impulso, ni consciencia;
ni ojo, ni oído, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente;
ni formas, ni sonidos, ni olores, ni sabores, ni cosas tangibles, ni objetos de la mente,
ni elementos del órgano visual,
y así sucesivamente
hasta que llegamos
a la ausencia de todo elemento de consciencia mental.

No hay ignorancia, ni extinción de la ignorancia,
y así sucesivamente,
hasta que llegamos a la no existencia de decadencia ni muerte,
ni extinción de la decadencia ni de la muerte.

No hay sufrimiento, ni origen, ni cesación, ni camino;
no hay cognición, ni logro, ni no-logro.

Por lo tanto, ¡Oh! Sariputta,
el Bodhisattva,
a causa de su estado de no persecución de logros,
y habiéndose confiado a la perfección de la sabiduría,
vive sin pensamientos que lo envuelvan.

Al no estar envuelto en pensamientos,
nada le hace temblar,
y superando toda preocupación,
alcanza al fin el Nirvana.

Todos los que aparecen como Budas
en los tres períodos del tiempo,
despiertan por completo a la excelsa,
verdadera y perfecta Iluminación
porque se han confiado a la perfección de la Sabiduría.

Por lo tanto, uno debería reconocer al prajnaparamita como el gran sortilegio,
la quintaesencia de la gran Sabiduría,
el sortilegio supremo, el sortilegio inigualable
que alivia todo sufrimiento, en verdad—
porque ¿qué podría ir mal?

Este sortilegio procede del prajnaparamita
y dice así:

Se fue, se fue, se fue más allá;
se fue, trascendiéndolo por completo.
GUEIT, GUEIT, PARAGUEIT, PARAMASAMGUEIT,
BODI SUAJA

¡Oh! ¡qué despertar! ¡Aleluya!
Esto completa el corazón de la perfecta Sabiduría.


Extraído de: http://www.oshogulaab.com/BUDA/TEXTOS/sutracorazon.htm
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La Forma Pura - Silo. 17-02-2011

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La Forma Pura - Silo


Entonces no había lo existente ni lo no-existente.
. No había reino del aire, ni del cielo, más allá de él.
. ¿Qué había dentro y dónde? ¿Y qué daba amparo?
. ¿Había agua allí, insondable profundidad de agua?
. No había entonces muerte, ni había algo inmortal,
. no había allí ningún signo, que dividiera los días y las noches.
. Ese algo, sin aliento, respiraba por su propia naturaleza.
. Aparte de eso, no había nada.

(De “El Cántico de la Creación” - Vedas X, 129)
Habitualmente se relaciona a la forma con el modo de percepción visual.


Se sabe que las percepciones no sóIo son recibidas a través de la vista como sensaciones (estructuradas por la conciencia), sino que son recibidas por los otros sentidos.

De acuerdo a esto, las formas de los objetos pueden referirse tanto al color y la extensión como al sonido en general, al gusto, etc.También puede hablarse de la representación de las formas, mediante actos de memoria o actos imaginativos. Hay casos en que surgen formas que son representaciones de sensaciones internas, como sucede en los sueños y en numerosos ensueños.

Vistas así las cosas, formas son las estructuras de percepción (o de representación) y no, por cierto, las estructuras de los objetos.

De un mismo objeto pueden tenerse distintas formas según los canales de sensación usados, según la perspectiva con respecto a dicho objeto y según el tipo de estructuración que efectúe la conciencia. Una conciencia alterada, por ejemplo, altera las formas que entrega la conciencia normal en sus percepciones y representaciones habituales. Por lo tanto, no puede descuidarse la estructura de Ia conciencia al estudiar las formas.

Los diversos niveles de conciencia ponen, cada uno, su propio ámbito formal. Cada nivel (simplificando excesivamente), procede como estructura de ámbito característico que está ligado a formas también características.

Ejemplificando:

En el nivel de sueño profundo, los actos de raciocinio y en general, las largas secuencias lógicas están ausentes. Más bien, se encuentran allí actos de recuerdo y asociaciones exentos de crítica. En general, las asociaciones se multiplican a gran velocidad y las imágenes se funden o diferencian en secuencias imprevisibles. La conciencia del propio "yo" está ausente y uno mismo aparece corno visto desde "afuera" o en ocasiones visto en "otro" o en "lo otro".

La mecánica observada por algunas corrientes sicológicas es, en el sueño, bien comprobable. Allí aparecen los desplazamientos, las dramatizaciones, las elaboraciones secundarias, etc.

El tono emotivo que se asocia a las representaciones no necesariamente coincide del mismo modo que en el estado de vigilia. Así, imágenes que en vigilia provocarían temor, en el sueño resultan estimulantes y liberadoras o a Ia inversa: palabras o hechos insignificantes, cobran valor simbólico y poseen una carga emotiva desproporcionada con respecto a la mentación diaria.

El poder hipnótico de las formas oníricas es exagerado y tal cosa es posible por el bloqueo de los actos críticos y autocríticos; de los actos de raciocinio, que son los que permiten establecer parámetros, comparaciones y extraer consecuencias en la mentación ordinaria.

A Ia estructura de ese nivel de conciencia corresponden formas que están ligadas a recuerdos y a sensaciones, tanto externas como del propio cuerpo. Las sensaciones internas se amplifican considerablemente y se asocian a representaciones y tonos emotivos característicos.

Las formas de ese complejo "mundo" son las que emergen en la vitalidad difusa, no exentas, en ocasiones, de gran colorido, belleza y significado.

Las formas del sueño tienen real existencia sicológica, desplazándose muchas de ellas a niveles más conscientes, aunque perdiendo su poder sugestivo y su ubicación central. En ese sentido, no puede decirse que los sueños y sus formas sean irreales", ocurriendo que su realidad no es menor que la de contenidos de otros niveles de conciencia. Efectivamente, la "realidad" de la percepción vigílica no es mayor que la onírica.


En todo caso, las formas que emergen de la conciencia (cualquiera sea su nivel de trabajo), son reales compensaciones estructuradoras frente al estímulo... No decimos simplemente: "respuestas", al estímulo; decimos: "¡compensaciones estructuradoras!” El estímulo puede ser tanto una sensación, como una representación o un acto de raciocinio.

Hasta tanto no se tenga en claro que toda forma (no importa el nivel de trabajo de la conciencia), es una compensación estructuradora ante estímulos, no se descubrirá la relación que puede existir entre una figura geométrica racionalmente elaborada y una irracional forma simbólica u onírica.

La forma es el objeto del acto de compensación estructuradora.

El estímulo se convierte en forma cuando la conciencia lo estructura desde su nivel de trabajo. Así, un mismo estímulo se traduce en formas distintas según respuestas estructuradoras de distintos niveles de conciencia.

Siguiendo esta línea de pensamiento, podernos afirmar que los diferentes niveles de conciencia, cumplen con la función de compensar estructuradamente al mundo, entendiendo en este caso a "mundo" como la suma de.sensaciones, representaciones, etc., que provienen (o han provenido), desde el exterior, por vía sensorial.


Existen actos de conciencia que no son (originariamente) completados por formas. Esa suerte de actos puros en busca del objeto que los complete (y que haga surgir la forrna correspondiente), está en la base del recuerdo.

Así, es fácil reconocer el característico trabajo de evocación hasta que la conciencia "encuentra" el objeto evocado y se detiene en la "búsqueda", al ser completada por la forma correspondiente.

Más ilustrativo puede resultar este otro caso de evocación: una persona sale de un lugar, con la sensación de haber olvidado algo. Los actos evocantes se dirigen a distintos ámbitos mentales trabajando por "descarte” de las representaciones que surgen y que se reconocen como no adecuadas. El acto en busca de su objeto, rechaza toda forma que no corresponda a su propio ámbito. En este caso, el sujeto reconoce la sensación de "pérdida" u "olvido" por la falta de implesión del acto con un objeto y no cesa esa difusa "angustia", hasta que emerge la verdadera forma, como objeto del acto de compensación estructuradora.

Haciendo una corta disgresión, se advertirá que el núcleo de ensuefio no es una forma o imagen representada, sino precisamente toda la estructura mental trabajando en compensación estructuradora frente a la masa de estimulos, con su tono característico en cada ser humano.

Cuando la conciencia completa su acto de búsqueda, da con el núcleo y éste aparece como forma, como imágen, quedando eliminada la angustia que provoca ese formidable acicate del núcleo de ensueflo.

Pero cuando el núcleo queda formalizado, cuando el acto se ha completado, una nueva búsqueda comienza a desarrollarse.

Los "arquetipos" que mencionan algunas corrientes sicológicas no son sino esos núcleos de ensueño ya completados como forma y por tanto, superados por la conciencia en marcha.

¡Curiosa paradoja!, los arquetipos dejan de actuar cuando son formalizados como tales, mientras que antes de dar con ellos no son arquetipos sino imágenes o formas que no satisfacen del todo; formas difusas, no completadas totalmente.

Proyectando estas ideas a un ámbito mayor, se comprenderá cómo la mecánica total de la conciencia busca completarse en un objeto definitivo... allí surgen las diversas formas de la inmortalidad, que jamás se cumplen, porque la conciencia no puede ser completada totalmente en transcurrir. La inmortalidad está fuera del tiempo, es Ia forma de la compensación estructuradora total.

No basta entonces, con inferir ingenuamente que la búsqueda de la inmortalidad sea una fuga de la realidad cotidiana. La busqueda de la inmortalidad está en la estructura dinámica de la conciencia que en su proceso y en su historia, va completando sus pasos con dioses provisorios, con angustiosos arquetipos que se derrumban de edad en edad.

En numerosas leyendas se busca el "don" de Ia felicidad, se transita por desiertos, cavernas, montañas y mares; se consulta a sabios y a magos, se lucha contra fuerzas y monstruos, para dar con ese imponderable que tiene el sabor de recuerdo, el mismo recuerdo de un Paraíso perdido, el mismo sabor de extrañamiento y pena, que se desliza en el corazón de los hombres grandes, semidioses caídos de su patria oscuramente recordada.

He ahí en proyección la estructura del acto en busca de su objeto, propia del mecanismo de evocación, pero lanzada hacia el futuro. No es extraño encontrar entonces en muchas teorías de futuro ultramundano, la idea del recuerdo, del reencuentro con el pasado o de la línea que originándose en un punto, regresa a él, transitando hacia el futuro, describiendo un círculo.


Volviendo a nuestro cauce y ya en un nuevo nivel de conciencia, vemos emerger nuevas fomas. En el semi-sueño, muchas formas propias del estado anterior pueden ser racionalizadas y pierden su poder sugestivo, salvo en el caso de algunas ilusiones y alucinaciones fugaces.

En el nivel de vigilia ordinaria, las formas oníricas no desaparecen completamente, pero dejan de ocupar totalmente la conciencia y emergen amortiguadas, sin ocupar la posición central de la mentación. Los ensueños secundarios propios de este nivel, se manifiestan con sus formas típicas, como resultado de compensaciones estructuradoras frente a los estímulos cotidianos.

En vigilia, nuevas formas denotan el cambio de nivel de trabajo. Las formas mismas, se relacionan con mayor lógica. Los símbolos pueden ser racionalizados y sintetizar largas cadenas de ideas. Surgen las formas abstractas de tipo matemático y estas expresiones poseen significado más o menos fijo. Esto permite que las ciencias tengan su orden en expresión y significado, que el lenguaje sea un sistema de signos para la transmisión ordenada de ideas y que los gestos -en sentido amplio- de los hombres sean factores de comunicación entre ellos.

En el nivel de conciencia de Sí, los ensuenos secundarios tienden a desaparecer, ciclando en intensidad, emergiendo o evanesciéndose de acuerdo a la intensidad del estado logrado. Las formas características de este nivel no difieren sensiblemente del estado anterior, salvo en lo que hace a la liberación del poder sugestivo de los ensueños secundarios y de los estímulos ambientales en general.

En conciencia de Sí, va emergiendo un tono general de autoobservación que se caracteriza por el descubrimiento de las formas mentales, las formas de los actos de conciencia y la capacidad para comprender mecanismos internos que tienen su forma más o menos abstracta y que se experimentan aun cuando no aparezcan como imágenes o representaciones.

Niveles de trabajo de conciencia objetiva brotan cuando en pasos reflexivos (como sucede en Meditación Trascendental) o súbitamente, se experimenta que la conciencia y el mundo no están relacionados simplemente, sino que forman una real y verdadera estructura, que en realidad es objetiva porque Ia conciencia es real y coincide con el mundo sin distorsionarlo. Las formas de este nivel no son representables, de allí que el lenguaje sea inadecuado para la transmisión de tales experiencias.

Algunas de esas formas, plasmadas en símbolos, constituyen intentos de transmisión del sistema de relaciones, estructuras y composiciones, propios del nivel de conciencia objetiva. Cuando esas formas (traducidas al sentido visual geométrico o al auditivo mediante la música o el poema) son explicadas, debe verse en ellas simplemente un acercamiento a formas no representables y trascenderlas de todo fetichismo, operando de tal modo que las relaciones representadas (al principio burdas como los ejercicios infantiles) se independicen de toda figura y de toda noción de "utilidad" en la investigación de los fenómenos.

El trabajo con "máquinas" y la aplicación de esas formas-artificios al mundo de los fenómenos, puede resultar más o menos eficaz si las cosas van coincidiendo y en ese sentido, el esfuerzo por cotejar estructuradamente los fenómenos con esas formas, da pericia y amplía el sistema de relaciones. Siempre y cuando (es bueno repetirlo), se evanezca el sentimiento fetichista que se experimenta en el manejo de símbolos y figuras y se comprenda a esas masas de relaciones, estructuras y composiciones, como formas "caídas", corno caricaturas de formas objetivas.

La forma pura no es representable; no obstante, se experimenta como el objeto del acto de compensación estructurador de la conciencia en el mundo; se experimenta como la misma realidad trascendente al transcurrir.

Esta forma posee los atributos del plano de la “Inmortalidad", correspondiendo a la conciencia-trascendida-en-reposo-completo.

Desde el comienzo nos hemos referido a las formas emergiendo en niveles diversos de conciencia y el desarrollo efectuado se ha hecho desde el punto de vista sicológico. No debe suponerse, sin embargo, que los fenómenos de conciencia y las formas que les corresponden estén encerrados en ese ámbito. Se exige, para una buena comprensión de todo ésto, una explicación estructurada de los fenómenos fisiológicos en los que se asienta la actividad de la conciencia.

Las explicaciones más interesantes serán, sin duda, las bioenergéticas. Y cuando a nivel de forma pura o tocando experiencias trascendentales, la bioenergética no baste, servirá de apoyo para entrar en los dominios de Ia energética pura.

Para concluír, diremos que partiendo de las experiencias de la forma pura, se estructura el sistema de Morfología o Poética Mayor y se enuncian los principios generales y leyes de todo el sistema de pensamiento que nos permite acercarnos a la verdadera Realidad.


Extraído del muro de Miryam Gomez en Facebook
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miércoles, 16 de febrero de 2011

Para tener razón hay que tomar en cuenta el punto de vista en que está el otro - Silo 1990


Los errores de descripción se deben a una teoría subyacente que cree que hablamos de las cosas mismas. Pero lo único que ocurre es que hablamos en un mismo momento histórico y cultural que pone un punto de vista que permite cierto acuerdo. 

Nadie decía: "De acuerdo a nuestro modo de ver, la Tierra es plana.", se decía simplemente "La Tierra es plana". Es un modo de ver dado por un momento histórico.

Como se cree que se habla de las cosas en s¡, parece innecesario precisar un punto de vista. 

Aunque tengas razón en tu descripción, si esa descripción no coincide con el modo de ver, no tienes razón para ese momento histórico. 

Para tener razón hay que tomar en cuenta el punto de vista en que está el otro.

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Extraído del muro de Manuel Hidalgo en Facebook
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¿Las creencias merecen respeto? - Omar Paladini


Hay creencias de diferente tipo. Apoyados en sus creencias la gente actúa en consecuencia.

Desde sus creencias el ser humano despliega su acción en el mundo.

Mahatma Gandhi tenía sus creencias y desde ellas actuaba.

Adolfo Hitler tenía sus creencias y desde ellas actuaba.

¿Son algunas creencias mejores que otras? Eso dependerá de nuestras propias creencias.

Si uno es humanista en su sentir, en cualquiera de sus variantes, creerá mejores las creencias de Gandhi, y si uno es facho en su sentir, creerá mejores las creencias de Hitler.

Hay creencias que en un determinado momento histórico son rechazadas por los conjuntos humanos, y otras son aceptadas como verdades “eternas”. (1)

¿Merecen respeto las creencias de la gente?

En cada época, la gente que vive en ese momento histórico, “respeta” las creencias de su tiempo. Ellas están como base, son los cimientos de su accionar en el mundo. Son la realidad misma.

La generación y el nacimiento de Minerva en el cerebro de Júpiter, en el mundo actual no merece para la gente un gran respeto. Y si uno se riera de quien dice que ese hecho fue verdadero, nadie vendría a decirnos que le “debemos respeto" a quienes dicen tal cosa, más bien se reirían con nosotros.

¿Puede probarse que Minerva fue engendrada y nació, o lo contrario, que no fue engendrada y que no nació del cerebro de Júpiter? Ninguna de las dos cosas pueden ser probadas. Las creencias no tienen valores lógicos. ¿Puede probarse que el dinero da la felicidad, o que no la da? No puede probarse. Las creencias no tienen valores lógicos.

Al fin y al cabo, ¿merecen las creencias de los demás y las propias respeto?

El respeto o no respeto de las creencias son dos caras de la misma moneda. Por ser irrespetuosos con los poderes de turno, mucha gente ha sido encarcelada, torturada, y asesinada. Con las creencias de los poderes de turno no se juega. Son la base de su poder.

Si solo una conciencia critica es libre (2), seria muy interesante, según mi criterio, poner en tela de juicio todas nuestras creencias, y ver cuales nos son útiles para nuestro desarrollo personal y social en nuestra acción integradora y transformadora del mundo (mundo interno y externo). Y si no podemos prescindir de ellas, creamos en aquellas cosas que nos hacen bien (3).

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(1). "... Los errores de descripción se deben a una teoría subyacente que cree que hablamos de las cosas mismas. Pero lo único que ocurre es que hablamos en un mismo momento histórico y cultural que pone un punto de vista que permite cierto acuerdo (...). Nadie decía: "De acuerdo a nuestro modo de ver, la Tierra es plana.", se decía simplemente "La Tierra es plana". Es un modo de ver dado por un momento histórico.

Como se cree que se habla de las cosas en sí, parece innecesario precisar un punto de vista. Aunque tengas razón en tu descripción, si esa descripción no coincide con el modo de ver, no tienes razón para ese momento histórico. Para tener razón hay que tomar en cuenta el punto de vista en que está el otro...". Silo - http://omarpal.blogspot.com/2011/02/para-tener-razon-hay-que-tomar-en.html

(2). "... Solo una conciencia critica es libre...". José Pablo Feinmann - Filosofía Aquí y Ahora - http://www.youtube.com/watch?v=XLvmMhEDcYM

(3). "... Cada quien cree en lo que quiere creer; por eso es mejor creer en lo que nos hace bien...". Jiddu Krishnamurti - http://silvanabarbedo.wordpress.com/2010/11/15/la-ley-de-desapego-por-deepak-chopra/
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martes, 15 de febrero de 2011

Manuel Belgrano - Máximas Y Pensamientos


"Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos."

"Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para aquellos."

"Mis intenciones no son otras que el evitar la efusión de sangre entre hermanos."

La vida es nada si la libertad se pierde."

"En vano los hombres se empeñan en arrastrar a su opinión a los demás, cuando ella no está cimentada en la razón."

"El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente."

"Quiero volar, pero mis alas son chicas para tanto peso."

"Yo no sé más que hablar la verdad y expresarme con franqueza: esto me lo he propuesto desde el principio de la revolución y he seguido y seguiré así."

"No busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la patria."

"Mis ideas no se apartan de la razón y justicia que concibo, ni jamás se han dirigido a formar partidos, ni seguirlos."

"Lo que creyere justo lo he de hacer, sin consideraciones ni respetos a nadie."

"Los gobiernos ilustrados, conociendo las ventajas que prometen el premio y el honor, han echado mano de estos principios motores del corazón humano para todas las empresas."

"Deseo que todos sepan el bien para alegrarse, y el mal para remediarlo, si aman a su patria; así que nada oculto ni ocultaré jamás."

"El miedo sólo sirve para perderlo todo."

"¿Qué otra cosa son los individuos de un gobierno, que los agentes de negocios de la sociedad, para arreglarlos y dirigirlos del modo que conforme al interés público?"

"Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella."

"No hallo medio entre salvar a la patria o morir con honor."

"Esta paz tan estimable se compra al duro precio de la sangre y de la muerte."

"Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo."

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domingo, 13 de febrero de 2011

El más allá del reduccionismo: De la complejidad a la filosofía integral. Andres Schuschny.


Tener una imagen sistémica y organicista, adquirir una cierta comprensión de orden del mundo como sistema complejo posibilita gestar una visión integradora del universo abierta a la vivencia mística y filosófica de unión a la Tierra y la Naturaleza. Las huellas de la tendencia hacia una idea unitaria e integradora del universo pueden seguirse desde el pensamiento más antiguo, incluso anterior a la filosofía griega.

La búsqueda de un fundamento unitario de la naturaleza se identifica con el mismísimo origen de la filosofía, que nació al mismo tiempo que la noción de arché, sustancia básica o principio rector del cosmos (del termino griego “κόσμος”, que significa orden u ornamentos), que lo ordena y los diferencia del caos (palabra que deriva del idioma griego, Χάος). Más de dos milenios y medio después, en la actualidad, la ciencia sigue persiguiendo el mismo objetivo.

En su contexto compiten dos enfoques de desigual aceptación, tradicionalmente mayor la del primero, aunque la tendencia hoy puede estar cambiando: (i) el disociativo y (ii) el integrativo, asimilables a las dos grandes apuestas metodológicas y ontológicas que son (a) el reduccionismo y (b) el emergentismo sistémico, la complejidad.

El camino reduccionista se guía por el principio de deconstrucción, y su fórmula predilecta es “nada más que”: la Tierra no es “nada más que” un agregado de materia, un ser vivo no es “nada más que” una peculiar combinación de moléculas, la conciencia no es “nada más que” actividad químico-eléctrica cerebral, etc.

El principio único aparece así en la base elemental, considerada “simple”, de modo que, obviamente, el reduccionismo se identifica con el programa cartesiano llevado hasta sus últimas consecuencias. De alcanzar pleno éxito, su resultado final sería la unificación de la naturaleza en su nivel más básico, accesible a través de un proceso de deconstrucción de las entidades, cuya realidad intrínseca es puesta radicalmente en entredicho.

La metafísica que presupone el reduccionismo es de tipo monista y se resume en la formulación de que “sólo lo elemental es plenamente real”. Sin embargo, conduce paradójicamente al estallido de lo existente, puesto que todo se descompone en unidades o “partículas elementales” que pierden su capacidad de asociación compleja.

El camino sistémico parte de lo más elemental que se puede identificar (que, como advierte Edgar Morin, no tiene por qué ser simple, dado que podría encerrar una infinita complejidad que escapa al observador), lo cual se entiende como un nivel de realidad x, y de su tendencia a integrar niveles de realidad superiores (holones), digamos: x+1, x+2,…, x+n.

Dichos niveles no son menos reales por el hecho de estar formados por entidades de los niveles inferiores, sino que su estatus ontológico es igualmente fuerte, desde el momento que ninguna entidad, de cualquier nivel, está constituida exclusivamente por las unidades de los órdenes más básicos, sino que siempre es algo más, donde la dinámica relacional es constitutiva, de modo que nunca puede, en rigor, decirse que algo (un sistema) “no es más que” el catálogo (inconexo) de sus elementos. Suele resumirse esta concepción diciéndose que el todo es más que la suma de sus partes. Surge una ontología pluralista y relacional que, no obstante, abre la puerta a una concepción integralista del universo.

Si la primera concepción se remonta a los atomistas griegos y tiene en Descartes su referente principal, la segunda cuenta con raíces aun más antiguas: Heráclito y, en cierto modo, todo el panorama de los “primeros filósofos”, Pitágoras y los socráticos. Se rastrea su continuidad enAristóteles (a quien se debe, justamente, el dictum “el todo es más que la suma de las partes”) y en el cosmo-organicismo estoico. Su última gran presencia histórica, en la Naturphilosophie romántica, precede a un largo eclipsamiento de siglo y medio, hasta que Ludwig von Bertalanffy (1901 – 1972) la recupera en la Teoría de Sistemas.

Pero es un hecho que, hasta muy recientemente, los científicos de la naturaleza, al amparo de la corriente principal, han apostado fuerte por el reduccionismo, y ni siquiera han sido los únicos, ya que el afán reductor se apoderó también de los especialistas en ciencias humanas. No me parece exagerado decir que, durante bastante más de un siglo, “ser racional y científico” se ha identificado con “ser reduccionista”, y ello no dejaba de tener su lógica, puesto que todo comportamiento holístico parece presuponer un “acuerdo” entre las partes, o una conexión a distancia entre ellas. Aparte del éxito tecnológico del programa reduccionista, explicable por la facilidad de manipulación que otorga.

Pese al interés que siempre mostró von Bertalanffy por las nuevas teorías científicas y desarrollos tecnológicos que podían fundamentar la Teoría de Sistemas, ésta es esencialmente empírica: implica simplemente reconocer lo que se ofrece a nuestra vista, a saber, que “entidades integran entidades”. La totalidad quark, por ejemplo, forma parte de la totalidad protón que, a su vez, forma parte de la totalidad átomo que, a su vez, forma parte de la totalidad molécula que, a su vez, forma parte de la totalidad célula que, a su vez, forma parte de la totalidad organismo que, a su vez, forma parte de la totalidad Cosmos que, a su vez, forma parte de la totalidad del Kosmos del instante siguiente… y así hasta el infinito. De todas formas, este reconocimiento tiene su importancia, puesto que muchas veces reconocer lo evidente es dar un paso de gigante. Así, siguiendo a Ken Wilber, la realidad no estaría compuesta de partículas o constructos como los quarks de dimensiones sin extensión, cuerdas o membranas, sino de holones (totalidades que, simultáneamente, forman parte de otras totalidades y así siguiendo).

Aunque algunos conceptos esenciales para la constitución de los sistemas verdaderos (holísticamente integrados), como los feedbacks o bucles de retroalimentación, fueron aportaciones de la cibernética, que suministra modelos muy interesantes, la explicación física del nacimiento espontáneo de sistemas integrados de orden superior al de los agregados iniciales de elementos (sistemas de orden x-1) la dio el crucial descubrimiento por Ilya Prigogine de las estructuras disipativas.

A partir de dicho hallazgo, y del desarrollo subsiguiente de la Termodinámica de procesos alejados del equilibrio, la Teoría de Sistemas, y luego las ciencias de la complejidad, dejaron de ser “una especulación organicista basada en un conjunto de casualidades”, para convertirse en una teoría general del orden físico que cuenta con una sólida base.

El esquema básico es el siguiente: al crecer un flujo de energía libre (o, lo que es lo mismo, al incrementarse un cierto gradiente energético) que baña un sistema, éste se adapta modificando su estructura. Dicha modificación puede ser destructiva (desestructuración completa del sistema) o constructiva, y lo segundo supone frecuentemente el surgimiento de una nueva estructuración de menor entropía (o mayor neguentropía, lo que significa “menos probable por más ordenada”). La modificación estructural se orienta siempre a permitir una disipación más eficaz del flujo energético incidente y de la emergencia de un nivel de auto-organización de orden superior al de los constructos constitutivos.

En un principio, las investigaciones de Prigogine se ciñeron a sistemas químicos cuyo equilibrio reactivo inicial se rompía más allá de un cierto umbral, pero tanto él como otros investigadores se dieron cuenta de que el modelo era generalizable: de algún modo, la realidad toda respondía a esta especie de ley de la reestructuración “lejos de las condiciones de equilibrio”, a esta ley o dinámica física legimorfa creadora de complejidad y de diversidad cualitativa. Todo un proceso ontogenético de complejificación creciente se ponía en marcha gracias a ella. Lo que aquí deseo captar son las dimensiones humanamente significativas de un proceso natural científicamente establecido que se despliega en numerosos ámbitos y a múltiples escalas.

Es bien conocida la contraposición entre teleología y teleonomía: la primera, que presupone causación final, es tenida por no científica, mientras que la segunda (causación final meramente aparente) tiende a ser admitida. Hay algo, sin embargo, en esta esquematización típicamente racionalista, que no acaba de encajar, porque toda apariencia de finalización implica que se da de hecho, en el ente o en el proceso, una cierta finalización.

Es decir, que si bien el proceso general que hace surgir los niveles de creciente complejidad es teleonómico (plenamente explicable por una causalidad eficiente como la puesta en juego por las estructuras disipativas), el resultado sigue siendo una complejidad holistizante, llena de “fines vitales”, que culmina en el ser humano con ente acabado. Esta paradoja es una manera de formular el principio antrópico, que supone la convergencia fáctica de teleonomía y teleología.

Pero hay más: el ser viviente experimenta esos fines vitales, teleonómicamente explicables, como fines existenciales genuinos. Goza al realizarlos y sufre con su falta de realización. El goce o sufrimiento humano se podría asimilar a la realización o no de sus fines vitales, desde los más básicos hasta los más sutiles. Esto lo ilustra perfectamente Abraham Maslow con su pirámide de necesidades. Así, el sufrimiento humano sería el no poder realizar lo que demanda la naturaleza propia.

La subjetividad, es decir, la conciencia, aunque sea meramente sintiente, sería lo que transforma lo teleonómico en teleológico: sólo hay auténtica finalidad para el ser subjetivo, y no hay ser subjetivo sin finalidad. Lo que “desde fuera” se aprecia como teleonómico, se vive “desde dentro” como teleológico. Entonces, la pregunta sería: ¿No es la espiritualidad el reconocimiento de la centralidad del ser conciente a nivel del individuo y del cosmos? Es esta justamente, pienso yo, la gran intuición que tuvieron todos los místicos de la historia. Lo que ellos sugerirían es que la flecha del universo apuntaría, hacia la superación de una “extrema pluralidad”, es decir, hacia la reunificación holónica-integral y la conciencia jugaría un rol central ya que es a través de esta que ello sería posible. No se trata, sin embargo, de una reunificación material, como sería el caso de darse un big crunch, un regreso al punto cosmológico inicial, sino de una unificación a la vez sistémica y psíquica.

En cierta forma, una definición progresiva del espíritu debería estar ligada a la evolución sistémica general, que implica el paso de la “extrema pluralidad” de un universo de partículas constitutivas, a la unidad de un cosmos integrado a través de las relaciones heterárquicas establecidas horizontal y verticalmente.

La teoría de los sistemas complejos, hoy en auge cada vez mayor, se ha enfrentado, durante décadas, a un considerable rechazo por parte del main stream académico. Toda concepción organicista era sospechosa de no ser científica, lo que demuestra hasta qué punto es cierto que el pensamiento científico se identificaba con el reduccionismo.

Pero las cosas han cambiado mucho. A mi modo de ver a partir primero de los descubrimientos y teorizaciones de Prigogine y luego del impulso que centros de investigación como el Instituto de Santa Fé, de Nuevo México, le dieron a las hoy llamadas ciencias de la complejidad, justamente en el momento en que la Red, Internet, se gesta como el sistema complejo de creación humana más sofisticado y desde donde, a partir de la comprensión de su dinámica basada en la emergencia de la inteligencia colectiva, queda planteada la utilidad del pensamiento sistémico-organicista. El neo-organicismo, ahora denominado enfoque sistémico o de la complejidad, gana cada vez más cuerpo.

Las actuales ciencias de la Tierra, encumbrando a la cada vez más prestigiosa teoría geobiológica de Gaia como forma de comprensión de problemas globales como el cambio climático, la sistémica organicista de las ciencias cognitivas y neurociencias, la economía de la globalización tan acosada por los efectos mariposa, la conectividad de las redes de comunicación de la sociedad del conocimiento, como comenté, la ciencias de la vida y la biología evolutiva que cada vez más trasciende el análisis del individuo para enfocarse en el colectivo de la población, la bio-informática y la genómica, los fenómenos de no-localidad a nivel cuántico, etc. Todas estás teorías plantean un salto de nivel epistémico respecto del enfoque reduccionista. Tanto es así que, hace poco, un científico cuyo nombre no recuerdo en este momento respondió a la pregunta que públicamente se le formuló, de ¿qué es, en realidad, el universo?, con estas palabras: “Un gran proceso de autoorganización”.

Estoy convencido de que las consecuencias filosóficas de la asimilación de la teoría de los sistemas complejos y los enfoques sistémicos en general serán cada vez más significativas. La principal, a mi entender, es la transformación en tendencia objetiva de lo que antes no era más que una intuición romántica y mística. Se trata de la ciencia posnormal a la que Silvio Funtowicz y Jerome Ravetz aluden.

Con todo, el mecanicismo no debería desaparecer, sino que se resitúa como un punto de vista válido en ámbitos limitados y desde determinadas perspectivas, de la misma manera que la física newtoniana es una primer aproximación válida a los problemas de escala mesoscópica. Y lo mismo sucede con el reduccionismo, valioso, por lo demás, instrumentalmente.

A nadie podrá escapar la convergencia de formas de lo espiritual, y de éstas con el trasfondo de la búsqueda científica, que es susceptible de promover la toma en consideración de estos puntos de vista. Pienso que en nuestro mundo está, hoy por hoy, demasiado presente el principio de discordia y separación como para prescindir de algo capaz de crear conexiones y vínculos.

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Extraído de: http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2008/07/06/filosofia-integral/
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sábado, 12 de febrero de 2011

Zen. La hierba crece sola


El camino del corazón
es el camino del coraje.

Es vivir en inseguridad;
es vivir en amor y confianza;
es entrar en lo desconocido;
es abandonar el pasado
y permitir que venga el futuro.

El coraje es andar por caminos peligrosos:
la vida es peligrosa
y sólo los cobardes evitan el peligro.

Pero entonces ya están muertos.

Una persona viva,
realmente viva,
vitalmente viva,
se dirigirá siempre hacia lo desconocido.

Es peligroso,
pero se arriesgará.

El corazón
siempre está dispuesto a arriesgarse,
el corazón
es un jugador,
la cabeza es un comerciante.

La cabeza siempre calcula:
es astuta.

El corazón no es calculador.

Esta palabra "coraje" es preciosa,
muy interesante.

Su significado es vivir a través del corazón..."

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Extraído de: http://elladadichoshermosos.blogspot.com/2011/02/ya-eres-solo-tienes-que-ir-hacia-dentro.html
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Vattimo, contra la verdad absoluta


"... Si uno dice que no hay verdades absolutas, la gente se enfada.(...) No nos gusta vivir en una sociedad abierta, incluso la gente que no cree en las verdades absolutas tiene la nostalgia de un referente fuerte o un padre autoritario, pero esto también es un problema político, no sólo filosófico...".

El filósofo italiano ataca las certezas capitalistas en su último ensayo

"Si uno dice que no hay verdades absolutas, la gente se enfada", lamenta Gianni Vattimo, autor de Adiós a la verdad (Gedisa), el último libro publicado en español de este maestro de la hermenéutica, un concepto con el que fomenta la tolerancia. Vattimo, que nació en Turín en 1936, y que ha hecho suyos los libros de Heidegger y Nietzsche, se declara un anarcocomunista: para él los absolutismos son peligrosos porque implican autoritarismo y dominación.

Vattimo se rasca la cabeza, calla y duda antes de exponer sus ideas: "No nos gusta vivir en una sociedad abierta, incluso la gente que no cree en las verdades absolutas tiene la nostalgia de un referente fuerte o un padre autoritario, pero esto también es un problema político, no sólo filosófico", subraya.

Huérfanos de verdades

«Vivir sin red, nos hace sentir huérfanos», argumenta Vattimo

Dice que incluso entre sus "colegas filósofos" es muy difícil hablar de verdad y que, por eso, eligió la vía de la hermenéutica, en lugar de la metafísica. 

"... Es como cuando Nietzsche habla de la muerte de Dios, todos lo sabemos, pero no lo asimilamos, porque preferimos un mercado lleno de verdades absolutas que nos haga sentir seguros. 

Porque vivir sin red, nos convierte en huérfanos añade este pensador que se matriculó en la Facultad de Filosofía para poder trabajar y aportar dinero a su familia. El motivo de una vocación es muy complicado...".

En el segundo capítulo de Adiós a la verdad, Gianni Vattimo habla del futuro de la religión y de un cristianismo no religioso.

"... No creo que el Papa se fustigue pensando que si uno no es católico va al infierno. Eso lo podían pensar en la Edad Media, pero hoy ya no. 

En la actualidad, hay una contradicción entre lo que se dice y la aceptación de la multiplicidad de culturas...", resuelve. 

"... Con este panorama, la filosofía lo máximo que puede hacer es sustituir la caridad por la verdad, y recordar que la verdad ha provocado muchas guerras en su nombre...", sostiene este filósofo que no concede ninguna autoridad al Papa, y que no se cansa de repetir que "gracias a Dios" es ateo.

Esperanzas utópicas

El pensador critica que Berlusconi se rodee de analfabetos

Gianni Vattimo conserva la conciencia de clase y cuenta que se siente a gusto con los que comparten sus afinidades: "...Prefiero la verdad de los proletarios a la de los ricos porque yo soy pobre. Y ese planteamiento es natural, sólo lo encuentran escandaloso los que dicen que tienen la verdad absoluta...".

Él, que inició su trayectoria política en el Partido Radicale de Italia, explica sin pudor que todavía cobra el sueldo de diputado europeo: 

"... Sigo siendo un estatalista, soy un social comunista. El capitalismo está en una crisis mortal, pero los gobiernos sólo subvencionan a los bancos, que ya sabemos que son unos gánsteres. Supongo que utópicamente espero la transformación de la sociedad, aunque no veo muchas posibilidades concretas. Mi optimismo se basa en creer que se cree...".

Avergonzado por la gestión del Gobierno italiano, no duda en criticar al primer ministro de su país: 

"... Silvio Berlusconi es uno de los hombres más ricos del mundo, y pasa sus noches con señoritas que después del bunga bunga no dicen nada. Le frecuentan analfabetos y eso me parece deprimente, porque este señor nos manda, y se podría permitir invitar a premios Nobel y gente que piensa, pero no le interesa. Así nos va...".

Gianni Vattimo es consciente del peso de los medios de comunicación y del escenario multimedia, y apuesta por un nuevo esquema de valores, dominado por la tolerancia hacia la diversidad y la pluralidad.

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Extraído de: http://www.publico.es/culturas/361000/vattimo-contra-la-verdad-absoluta
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viernes, 11 de febrero de 2011

George Bernard Shaw - Citas Atribuidas - 11-02-2011

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George Bernard Shaw - Citas

"A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido... y por las mismas razones."

"Ahora ya sabemos que el alma es el cuerpo y el cuerpo, el alma. Nos dicen que son diferentes porque quieren persuadirnos de que podemos quedarnos con nuestras almas si los dejamos esclavizar nuestros cuerpos."

"Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las pasiones, se les pide que juren que seguirán continuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe."

"Cuando un hombre estúpido hace algo que le averguenza, siempre dice que cumple con su deber"

"Dios no ha muerto, sencillamente se mantiene al margen."

"Dos personas que se reunen para escribir un libro es igual que tres personas que se reunen para tener un bebé. Uno de ellos sobra"

"Dos tragedias hay en la vida: una, no lograr lo que ansía el corazón; la otra es lograrlo."

"Ella habrá perdido el arte de la conversación, pero no la capacidad de hablar."

"El alma es un don demasiado precioso como para que Dios se la dé al hombre por nada. Éste ha de ganarla, siendo o haciendo algo."

"El asesinato es la forma extrema de la censura."

"El cristianismo podría ser bueno... si alguien intentara practicarlo."

"El dinero no es nada. Pero mucho dinero… ¡eso ya es otra cosa!"

"El hecho de que un creyente pueda ser más feliz que un escéptico es tan cierto como decir que el borracho es más feliz que el hombre sobrio."

"El martirio es la única forma como una persona sin ningún tipo de habilidad puede convertirse en alguien grandioso."

"El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí."

"Patriotismo es creer que tu país es superior a todos los demás porque tú naciste allí."

"He realizado observaciones y experimentos en el espacioso laboratorio del mundo con una maravillosa máquina portátil perfectamente ajustada en mi cabeza."

"La ciencia siempre se equivoca. Nunca resuelve un problema sin crear otros diez."

"La crítica teatral tiene una ventaja en comparación con el suicidio: en el suicidio uno la toma contra uno mismo, en la crítica teatral la toma contra cualquier otro."

"La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos."

"La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrupta, por la elección debida a una mayoría incompetente."

"La estadística es una ciencia que demuestra que, si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno."

"La juventud es una enfermedad que se cura con los años"

"La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres le temen tanto."

"Los espejos se emplean para verse la cara; el arte, para verse el alma."

"Los poetas hablan consigo mismo y el mundo los oye por casualidad."

"Los que son capaces, crean; los que no son capaces, enseñan."

"Los reyes no nacen: son creados por la alucinación universal."

"Mi educación fue muy buena hasta que el colegio me la interrumpió."

"Mi reputación aumenta con cada fracaso".

"No hay amor más sincero que el que sentimos hacia la comida."

"No hemos perdido la fe, pero la hemos transferido de Dios a la profesión médica."

"No tenemos más derecho a consumir felicidad sin producirla que a consumir riqueza sin producirla."

"No trates a los demás como te gustaría que te tratasen a ti: podrían tener otros gustos."

"¿Por qué debemos aceptar los consejos del Papa sobre el sexo? Si él sabe algo al respecto, pues... ¡no debería!"

"Si le enseñas algo a un hombre, jamás lo aprenderá"

"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas."

"Un hombre razonable es aquel que se adapta al mundo a su alrededor. El hombre no razonable espera que el mundo se adapte a él. Por lo tanto, todo progreso es hecho por los hombres no razonables."

"Un triunfador es aquel que se levanta y busca las circunstancias que desea y si no las encuentra las fabrica."

"¡Una vida llena de felicidad! Nadie podría soportarla, porque sería un infierno en la tierra."

"Ves cosas y dices: ¿por qué? Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo: ¿por qué no?"

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Extraído de: http://es.wikiquote.org/wiki/George_Bernard_Shaw
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