sábado, 25 de junio de 2016

La alienación y la trampa mental - Omar Paladini


Un "yo". Un yo que se aleja cada vez más de sí mismo.

Un yo sin pensamiento crítico y a merced de las creencias y valores de la época en que le toca vivir.

Un yo al servicio de valores y objetivos apoyados en una violencia estructural que impregna a toda la sociedad y que termina alimentando a través de actos y volviendo en contra de sí mismo.

Un yo que se vende por monedas en acciones sin futuro;

llevado de las narices sin sentido ni dirección por imágenes compensatorias de míseras carencias;

agarrado de los testículos y ovarios, llegado el caso, por sus miedos de disolución en la nada del sin sentido que avanza y se traga el tiempo vital, único capital en un mundo capitalista.

El tiempo vital, único capital en un mundo capitalista, donde las cosas valen más que las personas, y donde las personas valen por lo que tienen y no por lo que son.

Enfermedad, alienación; un ser humano «ajeno» a sí mismo, sin control de su destino; sin destino propio, manejado desde un «afuera» donde todo le «sucede».

Este es un fragmento de algo leído por ahí, en un muro en Facebook de un ciudadano argentino:

"... Este pueblo está psicológicamente enfermo, de otra forma no se explica como este pueblo elige ser engañado, hambreado y humillado siempre...".

Sí, comparto la opinión. Y la única forma de curarse de una enfermedad es reconocer que uno está enfermo.

Tengo memoria. Esa enfermedad no es de ahora. Se puede rastrear a través del tiempo.

No es una enfermedad exclusiva de los argentinos, y se está extendiendo cada vez más por el mundo, se llama esa enfermedad, creo yo: Egoísmo Estúpido. Egoísmo del sin sentido de vivir. Alienación se la suele llamar desde muy antiguo.

En el fragmento leído, donde dice "Este pueblo está psicológicamente enfermo...", estaríamos en el caso de alienación política y alienación económica, aparte de alienación como enajenación mental.

Se puede tener en cuenta también que socialmente vivimos impregnados de una violencia estructural de fondo que se trasluce en violencia cultural y en violencia directa en su forma más cruda y sanguinaria.

Violencia cosificadora donde la intima y cálida humanidad brilla por su ausencia.


El sistema de valores actual, tan "solido" en apariencia, tan fuerte él, ya no esta dando respuestas satisfactorias a la gente.

Nunca las dio demasiado bien, ya que solo una parte de la sociedad usufructuó los beneficios producidos, y la mayoría de la población solo recibió las migajas de su esfuerzo, de su trabajo.

Pero bueno, el avance político neoliberal actual en la mayoría de los países del mundo, ya ha traspasado límites que pueden llevar al colapso a las sociedades en las cuales vivimos.

Los gobiernos neoliberales actuales no solo son una banda de delincuentes organizados para saquear a los pueblos que gobiernan, 


sino que su accionar ya es criminal por el daño que causan, sea en forma directa o indirecta, a las poblaciones desmovilizadas políticamente, y por lo tanto desorganizadas y desprotegidas de este accionar criminal.

Es violencia estructural en su más cruda versión, apoyada en una violencia cultural que tiene a la discriminación y al egoísmo estúpido como base, 


muy cercano ya a la alienación mental, con sus carencia de juicio concreto y abstracto de la realidad; incapacidad para comprender las acciones propias o ajenas;

inadaptación a las reglas corrientes de convivencia sociales y con el entorno ambiental; 

e ineptitud por parte de la mayoría de la población para adquirir derechos, defender los que tiene ganados, o en contraer obligaciones en un accionar solidario social.

Un ego externalizado poco podrá hacer para superar la alienación donde esta entrampado como mosca en tela de araña. Cuanto más lucha por salir de ella más se enreda.

Un yo que cae en cuenta de la trampa en que ha caído tiene posibilidades de salir de ella.

Si ha caído en una trampa es probable que haya sido por falta de atención. También por falta de un pensamiento crítico que neutralice el pensar ingenuo, el pensar por las premisas y conclusiones de otros como si fueran propias.

Y más allá del intelecto con sus herramientas lógicas y metódicas, esta como posibilidad latente el acceso al sí mismo, a la conciencia pura, no contaminada por conceptos ni imágenes. 


Si hay contacto con la polaridad en lo alto es posible superar la alienación.

Lo interesante de ir hacia ese contacto es que en el camino hay que ir despojando a la conciencia de pesos.

Quizás la conciencia pura no sea nada del otro mundo.

Más lo que parece ser "cosa de otro mundo" es el gran trabajo interno que hay que realizar para tener acceso a ella.

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Texto ampliado el día 16-07-2016 - 23:10 Hs.
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