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Los doce trabajos de Hércules. Apiano León de Valiente
Introducción
Vamos a exponer a vuestra consideración un mito, es decir, examinaremos un texto simbólico, muy parecido a una parábola.
Se trata de una narración alegórica, que da a entender una cosa explicando otra.
Todo mito lleva escondido bajo su piel un sentido diverso al que literalmente expresan las palabras que lo componen.
El término mito deriva del concepto griego de Silencio.
El simbolismo es el lenguaje del silencio, se refiere a experiencias no asibles mediante el lenguaje ordinario. Sugiere lo inexpresable.
En el mito se dice otra cosa de lo que parece que se dice. Guarda silencio al mismo tiempo que habla.
El mito teje en soterrada expresión: el lenguaje, el pensamiento y la acción de la tradición Iniciática, cuyo contenido escapa a los que sólo se nutren de lo literal.
El Maestro esenio Jesús utilizó la parábola, que es similar al mito, y dijo que la utilizaba con aquellos que están afuera (profanos):
"Yo les hablo en parábolas, de manera que viendo no vean y que escuchando no entiendan, porque solo aprehenden lo literal y no son aptos para captar lo inexpresable".
De esta suerte, el contenido secreto de este mito, proveniente de la gozosa tierra del Pan y Dionisios, nos habla, quedo al oído, del constante pulir de nuestra piedra bruta, pues aquél que domina, paso a paso, su parte obscurecida, despeja las vías por donde accede el saber de la verdadera Maestría.
Es tal la profundidad y altura tanto del curso como del desenlace de este Mito, que sería deseable aspirar a una interpretación iluminada que sea capaz de aludir a la real esencia de lo escondido que se insinúa de soslayo en su contenido.
Los Trabajos de Hércules describen crudamente los estados distorsionados del hombre y de la mujer, quienes en su desconocimiento de dónde vienen, quienes son y a dónde se dirigen, son hoja en el viento, nautas sin dirección ni norte, carente de almadía o barco de paso, y perdidos en gélidas y obscuras aguas.
Estamos representados en cada sección del Mito, allí se resalta grotesca la parte oscurecida de nosotros mismos, la que no hemos percibido por nuestro propio esfuerzo y que el análisis del escrito que exponemos, puede desenmascarar.
La reflexión sobre las aventuras y desventuras de Heracles, que constituyen experiencias antiquísimas y permanentemente reeditadas en nuestro ser, nos guían para aprehender lo más íntimo de nosotros, y avizorar la huella que debemos recorrer con paso más seguro para arribar al puerto de la Luz.
Estos Mitos, examinados al trasluz, te darán a conocer al Hércules que alienta en tus entrañas y que, hasta hogaño, no le has dejado combatir en ti.
Si el Mito simboliza tus estados de conciencia, desde ahora descubre que eres tú el principal actor de esta leyenda.
Tu sabes que el fruto de luz que posees lo has logrado trabajando, de sol a sol, tu propia materia. Sabes igualmente que no puedes transferir tu experiencia viva a terceros, puesto que la has logrado arrancando lo superfluo de tu propia tierra, para que tu heredad madure en oro puro.
Estos trabajos hablan de ese quehacer tan propio e individual.
Esta no es una simple exposición. Es el desafío que te reta a conocer de las efervescencias y subversiones de tu sangre, como del marasmo de tu voluntad y la insoslayable ley del imperio de lo claro sobre lo oscuro.
El mismo Hércules, sus trabajos, el entrechocar de fuerzas horrísonas, monstruos, forestas, bosques malsanos e infectos, son aspectos vivos de tu ser, así como también tú eres Mazo, Cincel y Piedra. Este mito habla de tus esfuerzos, de tus luchas, y vencimientos, para ascender por la espiral de la Luz Superior.
Cierra tus párpados y abre los ojos de la imaginación. Revive al Hércules que llevas dentro y acompáñale en esta secuencia heroica de la cual tú eres el verdadero autor y protagonista.
1. - El león de Nemea
La limpidez del alba despeja las tinieblas y ya Hércules camina bajo el radioso sol griego que se quiebra en la blanca roca y tiñe de tonos violáceos las sombras.
El Titán embriagado de luz y horizontes va a medirse con el León de Nemea, bestia feroz, devoradora de hombres y ganado, que se oculta en el bosque de la Argólida.
Ya el héroe se aproxima, y cuando bordea el boscaje, todo: Luz, aire, llanuras y montes pierden de cuajo su armonía placida.
Tan solo el asentar la planta en la hosca espesura hace sentir, sin transición, un frío súbito, que cala hasta la médula, como el de la alta cordillera al tiempo del ocaso. Atrás queda el día exuberante de colores y aromas, Hércules ya se interna en la maraña espesa, en el matorral húmedo, de espinas cáusticas, entorno fétido y pegajoso.
En parte de la agreste floresta, la maleza se ha dejado crecer hasta conformar añosos y defectuosos árboles, casi imposibles de desarraigar, símbolo del pequeño defecto que nos toleramos en el pasado, y ahora, desmesurado, nos plasta y agobia innecesariamente.
Ese bosque verdinegro y siniestro es la efigie palpitante de tu naturaleza obscura.
Es la maraña ponzoñosa y espesa de aquella parte no cincelada de tu piedra bruta, el acicate de todo pensamiento y acción innoble.
Esa espesura amenazadora se nutre de todo pensamiento torvo, desequilibrado, descompasado e involutivo, alimento permanente que torna al bosque en eterno y al león de Nemea en casi invencible.
Hércules hace un parangón entre ese bosque y su persona, y se dice:
¿Esa enredada selva representa mis propias entrañas? ¿De qué materia estoy hecho? ¿Porqué es preciso que dependa de mi piedra bruta y vil para ascender espiritualmente? ¿Porqué debo modificarla sin sentir repugnancia por su aspecto duro, insoluble, su olor infecto, su coloración negra y sus jirones sórdidos?
¿Porqué ésta, mi materia, aún tan imperfecta, es el material reservado por la Divinidad para sus elegidos? ¿Porqué en su basto y torpe contenido, efectivamente encuentro todo lo que desean hallar los filósofos? ¿Porqué esta masa informe hecha de tinieblas y de luz, de mal y de bien, mezclados en la peor de las confusiones que aparentemente nada contiene, encuentro los medios de mi propia superación?
Hércules avistó a la fiera pronta a saltar sobre él. Sintió intuitivamente que ese bruto representaba lo perverso que anida en todo hombre. Es lo instintivo. Es la irrupción de las ambiciones injustas y atropelladoras, es la fuerza ancestral no dominada, que tuerce el accionar de las personas y las prende a sus sentidos inferiores.
Cada ser humano lleva agazapada dentro de sí la fiera de Nemea, y mientras no lo acepte y asuma, no podrá realizar un trabajo de limpieza ética y espiritual en sí mismo, pues ese monstruo le exige ser alimentado con permanentes sensaciones fuertes y negativas, que le obligan a generarlas, una y otra vez, cuando se ha dejado subyugar por ese poder tiránico.
Hércules tiende su mano hacia su carcaj, y dispara sus certeras saetas, que rasgando el aire, dan de pleno en el pelaje del León de Nemea, más rozando esa piel, los dardos ruedan al suelo. Seguidamente blande su pesada maza y la descarga sobre la soberbia cabeza del león, la clava se disgrega en mil pedazos.
Ninguna arma es suficiente. Quien espera encontrar esa fuerza liberadora fuera de sí, da más impulso a la fiereza y poder de la bestia.
Por otra parte, quien neciamente disipa su fuerza en el placer vano y emaciador, divide y debilita sus energías y no puede desalojar sus actos errados.
Hércules vence al León de Nemea en la única forma posible, le estrecha y estrangula con sus manos, privándole de su aire nauseabundo. El iniciado también ha de cortar de raíz el fluir emocional y mental descompasados que le avasallan, y le hacen conocer la ansiedad y el dolor de saberse incapaz de acciones nobles y enaltecidas.
Al liberarse el Héroe del dominio de sus sentidos y alcanzar la ausencia de deseos incontrolados, sobrepasa lo postizo y la artificial atracción retentiva y paralizadora de lo inferior, comprendiendo que existe un mundo diverso, digno de conocerse mediante una superior percepción.
El luchador que hay en nosotros ha vencido la bestia interior, que se ha diluido para reaparecer en la forma de la Hidra de Lerma.
2. La hidra de Lerma
Cada testa enhiesta y babeante representa a las fuerzas oscuras y poderosas que interpenetran y ahogan al mundo, las que renacen, una y otra vez, nutridas por el erróneo actuar de los hombres, que se enredan, desorientan y trastabillan en los grilletes de sus propias limitaciones.
Hércules y su amigo Iolas desafían a la bestia. La broncínea y pesada espada del titán ejecuta vertiginosos molinetes y las cabezas caen y se deshacen en el suelo rocoso, para renacer duplicadas en los cuellos cercenados.
Iolas, provisto de una tea de fulgurante fuego Iniciático, chamusca los cuellos mutilados, en tanto son cortados, para evitar el resurgimiento de cabezas en progresión geométrica. Así, la portentosa serpiente es finalmente abatida.
Iolas, el camarada de Hércules, representa a la Luz de Oriente que con su toque, transmuta el mal en bien.
En este relato, cada deseo escondido y torvo representa una monstruosa cabeza que debe ser cercenada de raíz, mediante la absorción mercurial, y la posterior formación del oro secreto de los Filósofos.
Al situarse perseverante en lo intrínsecamente benéfico, el buscador de la Verdad acumulará en sí potente energía interna, que no será vampirizada por las cabezas de hidra, las que, a su vez, privadas de su nutrición malsana, podrán ser extirpadas.
Antes que se conozca la luz no hay un verdadero y real conocimiento de la oscuridad, y cuando se está en la obscuridad se desconoce cual ha de ser el comienzo de la verdadera Luz.
De similar dureza es el proceso que el hombre debe librar para desarraigarse de la pétrea y falsa piel que envuelve a sus sentidos.
Otros mitos y leyendas aseveran que la Naturaleza es un pulimentado espejo de dos caras. Una facie refleja lo exclusivamente material, la otra, lo enaltecido.
Todo pensamiento profano, o cabeza de hidra, arrastra a la contemplación exclusiva de la superficie que refleja a la materia sin espíritu, para forzar al caminante a nutrirse de piltrafas, ignorándose la otra luna, que proyecta la refulgencia del principio de Luz y Sabiduría.
Si se desconoce el proceso Iniciático y liberador, ha de ser la fuerza descontrolada la que imponga su impronta o sello en las funciones físicas, emocionales y mentales de la personalidad, centrando todo el quehacer de la maquina humana, en la persecución de lo ilusorio y destructor. Tal situación dará origen al brote de innúmeras cabezas de Hidra, y cuando, careciendo de la Luz de Iolas o Alkahest, se trate de destruir tan sólo una de ellas, tal será su poder hacia el mal que renacerá doblada y con mayor peligrosidad.
Desde siempre se ha reconocido que el hombre cultiva aceradas cadenas que atenazan su mente y corazón, y quien así esté aherrojado permanecerá esclavo, aunque sea rey.
Para desarraigar estas tendencias altamente negativas, es menester admitir que ellas se han adueñado de nuestra personalidad, y, con ello, hacerla aflorar a la superficie para enfrentarla y quitarle la fuerza que graciosamente le hemos entregado, y destruirla.
No todos los seres tienen la misma disposición y tesón para encausarse hacia lo elevado y, por otra parte, lo que es benéfico y propicio para unos, no lo es para otros. Por ello, toda enseñanza, toda iniciación es meramente virtual, y quienes carezcan de interés permanecerán adormidos, y no se nutrirán de ella quienes, con separatividad y egoísmo, las cultivan, sin compartir lo aprendido con sus hermanos preparados para recibirla.
El sincero buscador de verdad, incursionará en su mente y evidenciará que su quehacer cotidiano es dirigido por principios alternadamente ciertos y alternadamente falsos; conocerá con detalle a cada una de las intenciones que bullen dentro de él, conocerá con minucia cada impulso y acción gestados en su mundo interior.
Entenderá que si permite que sus bajos sentidos dirijan su mente, su pensar menguará en claridad y claudicará en acciones obscurecidas y, entonces, cada cabeza de Hidra, o pensamiento entenebrecido, irá desmedrando su fuerza hasta convertirlo en un muñeco mecánico de poderosa fachada.
Destruir las cabezas de la Hidra del Lerna equivale a comprometerse a cercenar la cabeza de todo pensamiento innoble, aplastándolo con una dialéctica que se fundamente en el adecuado opuesto iluminador.
3. El jabalí de Herimanto
El Jabalí de Herimanto simboliza al monstruo que se agazapa detrás de nuestra mente, desde donde desestabiliza los valores superiores a los que debemos prendernos.
La fiera, tozuda e hiperquinética, se esconde en el enmarañado bosque de las emociones e imágenes mentales desatadas, desde donde solapadamente induce al error y oculta su garra, para inculpar al hombre de su actuar devastador.
El bruto se alimenta de los sentidos arrebañados, propios del hombre descentrado que es el incompetente pastor de sus percepciones, y no advierte que con el gran enredo de su precaria vida confecciona su propia trampa.
¿Podemos cazar este monstruo, sin antes reconocer que ocupa un lugar privilegiado en nuestras vidas? No puede ser reconocido, sin que antes se acepte que lo que realizamos para sí y los demás, se hace artificialmente en una continua maraña de engaños.
Para desenmascarar al Jabalí de Herimanto se deben cuestionar todos aquellos efectos que se producen y arraigan en nosotros, cada vez que nos dejamos dirigir y vencer por esa fuerza negativa.
Tras muchas experiencias y errores, paulatinamente advertiremos que esa innoble tendencia anida en nuestro ser. Con posterioridad a este reconocimiento, el jabalí, como señala el mito, comienza a blanquear.
La captura del Jabalí de Herimanto, implica tanto del dominio de las tendencias inferiores, como la adecuada utilización de nuestras superiores facultades.
Cuando Hércules vence a la fiera, encuentra su centro y se transforma en un ser realmente vivo, señor y dueño de sus resultados.
4. La cierva con patas de bronce, de Arcadia
Hércules emprende la caza de la cierva que corre por las lomas y valles de Arcadia.
Este animal se caracteriza por su cornamenta de oro y sus patas de bronce.
Esta indómita cierva es presa de un movimiento constante, alentada por su mente desbocada e incoercible, sólo un avezado cazador puede intentar batirla y salir triunfante en la empresa.
Sus grandes cuernos de oro indican la posibilidad de elevar la materia mediante la luz Iniciática, o Mercurio Divinizador de los masones del medievo.
La constitución broncínea de sus extremidades, alude a la impureza de su materia endurecida e impenetrable, refractaria a toda irradiación ennoblecedora que pueda amasarla, ablandarla y depurarla. Ese bronce representa a la parte impura que atrae más impureza.
El arte de la caza requiere sigilo, audacia, y valentía, requisitos no susceptibles de ser desarrollados por todos. Sólo aquél que se hace invisible, incluso para sí mismo, y silencia su sonido desarmónico, puede despertar pausadamente sus verdaderos sentidos adormecidos, y devenir en un buen cazador.
Con todo, no es fácil aceptar que la guerra se desarrolla dentro de uno mismo, y no se libra en el exterior, y que el verdadero guerrero es tal cuando es un vencedor de sí.
Muchas serán nuestras pendencias y enfrentamientos exteriores, antes que advirtamos que el único enemigo es el obscuro y artificial mecanismo que nos envuelve.
Así, ¡Tú, Oh buscador! No oses acercarte a la luz contendiendo con aquellos que hacen tu mismo camino. Vence a tu propio ejército, esa hueste salvaje que no apaga su sed de eterna lucha.
Cambia la posición de tu escudo, y defiéndete de ti mismo, entonces aprenderás a ser un buen cazador.
Si tu reacción animal está muy viva, reconócela, hazte responsable de ella y derrótala. En ese vencimiento radica el verdadero encanto o hechizo que no necesita palabras. Es la acción de tu Maestro interno que vela porque se cumpla la ley Iniciática.
5. Los pájaros de Estínfalo
Los pájaros de Estínfalo representan a todos los vicios que envilecen al hombre y la mujer, y hacen de su cuerpo, tierra o materia, un pozo ennegrecido que hiede a pestilencias.
En ese centro obscurecido se idean y desarrollan las más bajas e innobles pasiones y con sus hedores putrefactos arrastran al hombre a adherirse con más intensidad a sus lacras.
El vicioso, familiarizado con sus bajas disposiciones, no se siente ni rebajado, ni corrupto, porque al aceptar su erróneo proceder, se ha privado de su fuerza discriminatoria y como después de complacerse en sus bajas costumbres, se siente débil, vuelve una y otra vez a hundirse en sus vicios.
Para el necio esa es una forma de reponer sus fuerzas menguadas, pero ese actuar es artificial y engañoso, porque mientras más reitera esa acción, el placer que le envuelve temporalmente le consume y transforma en un ente, haciendo de su vida un permanente estado de penumbras, cuya influencia extravasa su propio cuerpo, infectando a otras tierras, pudriendo a las buenas semillas.
El degenerado, con sus hedores, infecta, en primer término sus propias aguas, que simbolizan el estanque de su emocionalidad, donde finalmente se bañan todos sus actos. Y ese espejo de aguas estancas y cenagosas es donde habrá de observar todas las miserias que porta.
En efecto, aquellos que logran separarse de su autoengaño, recién pueden observar las múltiples excrecencias que flotan cubriendo la superficie de su propio lago.
¿Quién conoce del propio lago sus profundidades y contenidos?
Las alas y patas de bronce que en forma de garfios guarnecen a los pájaros de Estínfalo, tienen por fin atacar a hombres y animales, cuyos restos dispersan, y simbolizan a la parte lujuriosa de la materia, que se ha endurecido, trocándose en un frío metal, del cual emana una substancia pegajosa y mal oliente que impregna por igual a la Naturaleza, al hombre y animales, infectado toda materia sensible.
Cuando se evidencia la presencia de este mundo ciego, donde todos sus hilos y tramas se han enredado y anudado, se comprende cuan efímero es el poder que sostiene a los deseos incontrolados.
Desde ese instante de discernimiento, se puede empezar a romper el hechizo que nos engaña, y esos poderosos pájaros de Estínfalo comenzarán a retirarse.
Sin embargo, es sencillo decirlo y muy dificultoso realizarlo, pues quien ha comprobado el vacío que lleva dentro y que también le rodea, queda oscilante e indeciso, y esa condición dificulta el llegar a la propia Luz, que le eleve, y le hile con cuerdas brillantes, dando lugar a un cuerpo luminoso, superpuesto al actual, para que desde allí surjan las saetas y dardos que rompan el artificial y negruzco esquema que le comprime.
6. El Minotauro de Creta
Minos, rey de la isla de Creta, ebrio de poder y ostentación, extraviado de sí, impetra del Dios Neptuno un obsequio de incalculable precio, para dedicarlo a ensalzar a ese mismo Dios, sin advertir que sólo busca su propio endiosamiento.
Se sella el pacto entre la realeza y la divinidad. Las ondas del mar Egeo, impulsan hacia la playa y depositan a los pies del enajenado monarca, un portentoso, colosal y formidable toro, de una magnificencia nunca vista en esa región.
Un a vez a solas con la bestia, más pudo en Minos su quemante deseo de posesión que el cumplimiento de la promesa empeñada. Se apoderó de la soberbia presea y, mañosamente, la sustituyó por un rumiante maltrecho, flaco y raquítico, que sacrificó a Neptuno con el más esplendente de los rituales.
Airado el burlado Dios, insufló en la bestia subsistente, desatadas furias que posteriormente debió sofrenar Hércules, el Titán.
Es este es el drama que atenaza al Minos que todos llevamos dentro.
Anhelante de notoriedad, esboza en las cenagosas aguas de su mente, la imagen de una disparatada y egoísta quimera, que saborea, adoba y manipula mil veces desde mil perspectivas diversas, situándose siempre en el centro de ese sueño alucinante, como el redentor de los mundos, sin advertir lo artificioso de esa maquinara de ensoñación y espejismo.
Con esa torpe acción Minos ya ha desatado el ciego e ineluctable mecanismo de Causa y Efecto. Ha quebrantado la ley natural del debido equilibrio, que es fluctuante, vivo y no estático, y debe atenerse a las consecuencias.
Como todo insensato que emplea su fuerza en la exclusiva satisfacción de innobles deseos, es atraído hacia el mundo ilusorio de las sombras que el mismo crea. Es un ciego incapaz de aquilatarse con justeza, ni de distinguir la resultancia de sus desatinos. Es un necio que sacrifica su existencia a un fin falso, enfermizo y escuálido.
Queda prisionero, subyugado por la misma forma mental que ideó, ya no es más su dueño, sino el mesonero que, con su vida da vida a esa creación anómala, se torna en su prisionero, atribuyéndole cualidades tan artificiales como falsa es su creación.
Al adherirse a la humareda caótica que el mismo ha desatado, se quema y es reducido a escorias, condición que le fuerza a desencadenar tempestades, al menor atisbo de una voluntad que contradiga sus disparatados designios. Ha creado su personal infierno.
La presencia rectificadora de Hércules, simboliza el poder de la verdadera Fuerza, que actúa desde los niveles superiores del intelecto, y desde allí domina nuestras expresiones inferiores, que se doblegan ante lo puro y correcto.
El triunfo sobre el minotauro de Creta, implica el logro de un estado de conciencia que se simboliza por la unión de la propia luz con la flama que proviene del Oriente. Es la amalgama de la Mónada pitagórica o chispa divina con la Luz del Grande Arquitecto, cuyo efecto y producto se proyectará en la futura acción que emprenda el iniciado.
No obstante, si poseyendo tal estado de comprensión, se persiste en reiterar pensamientos, emociones y actos ya superados, toda acción ha de degenerar en el uso incorrecto de la fuerza otorgada.
7. Las yeguas de Diómedes
Diómedes es el poseedor de un hato de yeguas indómitas y feroces, que resoplando con estruendo, arrojan fuego por las fauces. Representan las tenebrosas fuerzas del Caos cuando dominan la mente de los hombres débiles.
Son las incontroladas energías de elevada violencia, que se nutren de la abulia y del desaliento de aquellos que persisten en entregarse y ser dirigidos por las bajas pasiones, la lujuria, el orgullo o el desmedido anhelo de poder.
La estrategia de Hércules consiste en atacar y destruir la raíz misma del mal que da vida a la soberbia desenfrenada de los hombres, representada, en este caso, por Diómedes. El cadáver de Diómedes es devorado por sus propias bestias, pues en el sector de las energías desordenadas y contrapuestas, no existe la solidaridad entre sus componentes, y a falta de un enemigo común que las aglutine y les ofrezca una dirección, se destrozan unas con otras.
Dominar las yeguas de Diómedes significa liberase del deseo que consume. Es el desasirse de la pesada carga que se ha acumulado, atizada por obscuros devaneos y desvelos, que concluirá por aniquilar a su autor.
8. El cinturón de Hipólita, reina de las Amazonas
Hércules captura a Hipólita, reina de las amazonas, arrebatándole su cinturón, que obsequia a Admeta, sobrina del Titán.
Las amazonas, mujeres de raza guerrera, representan a la potencia femenina, a la matriz que debe ser interpenetrada por la energía del Grande Arquitecto del Universo, e inseminada por la energía masculina, para lograr la multiplicación de las formas físicas.
La fuerza femenina es, también, representada por la tierra que se prepara mediante ciclos para ser depurada, y ciclos para ser fecundada por la fuerza solar o masculina que ha de depositar en ella su simiente.
La energía femenina depende absolutamente de la energía masculina, porque ésta conforma una parte integrante y activa de su propia función.
La Naturaleza misma establece períodos de atracción en que lo masculino y lo femenino se aproximan, se aceptan y se amalgaman, dando lugar a la multiplicación de las formas físicas.
Necesariamente ambas energías son diferentes entre sí, la una desarrolla lo masculino, la otra lo femenino, no obstante ello, cada energía lleva oculto en sí el complemento contrario no desarrollado.
No obstante lo anterior, en este caso, las fuerzas femeninas errónea e inmaduramente se manifiestan en forma separada, autónoma, repeliendo todo contacto con lo masculino. Tal actitud desequilibra todo el proceso natural, toda vez que lo femenino es requerido por lo masculino para alcanzar un estado superior. Esa separación arbitraria es contraria a la evolución.
Con todo, dentro de ese aislamiento antinatural, las fuerzas femeninas desarrollan hasta cierto punto su aspecto netamente femenil, en cuanto a amplitud y potencia, vale decir alcanzan pequeños logros representados por su adiestramiento en el arte de la arquería y el arte de la equitación, pero, en definitiva, ambas fuerzas no pueden actuar separadamente.
El hecho que las amazonas ignoren voluntariamente el polo contrario y complementario de su naturaleza, las desequilibra y pierden parte de la potencia del combustible que las mueve, distorsionando la necesaria asimilación de la fuerza masculina que las completa.
La circunstancia que las amazonas se vistan con pieles de fiera, indica que la separación que caracteriza su actuar errado, tiene un cariz rebelde, plasmándose en deseos bestiales que las aniquilan, consumidas por su naturaleza inferior.
Hércules debió luchar contra las amazonas para suprimir la separación impuesta por ellas, y unificar en un todo al polo masculino y femenino, para elevar lo viril y lo femenil a un alto estado de armonización.
9. La limpieza de los establos de Augias
Augias, rey de Elida, poseía más de 3.000 bueyes, que permanecían en establos inmundos, y no aseados por más de 30 años.
Se encomendó a Hércules que limpiara tal muladar, a cambio de la recompensa de 300 bueyes.
La montaña de estiércol encostrada en esas cuadras, representa lo innoble que se anida muy a sus anchas en nosotros, y que no se evidencia mientras no sea tocado en sus intereses por una fuerza contraria y elevada.
Hércules sabía que nada puede ser limpiado sin antes encausar hacia la inmundicia o fiemo la corriente capaz de depurarla. Es decir, para cambiar el contenido de lo obscurecido, que hasta el presente ha extraviado al discípulo buscador de verdad, impulsándolo por derroteros contrarios a sus propósitos, es preciso empaparlo con esa luz de Oriente, que queme, funda, y limpie su detritus, tal como lo haría el impetuoso caudal del río Alfea, que Hércules desvió para perforar las gruesas murallas de los establos de Augias y arrastrar la inmundicia.
El hombre común reproduce un estilo de vida reiterativo, que automáticamente copia de su entorno, fincando en este subproducto su eventual desarrollo. Resulta inevitable, entonces, que este hombre autómata descubra, cuando ya ha recorrido cierta etapa de su vida, que lo que ha aprendido ha sido la enseñanza desgajada de un programa artificial y maquinal, que infló sus cáscaras de vanidad y orgullo. Allí, en esa superficie vana, están aposentados y pastando los tres mil animales vivos de los establos de Augias.
Estas 3.000 bestias se nutren de su mesonero, el hombre robótico, de él extraen las energías suficientes para dar nacimiento a rotativas formas emocionales y mentales de pesada estructura, a sensaciones que, vividas por el hombre, entregan a estos parásitos el contenido obscurecido que les alimenta y les permite dirigir a este hombre dormido. Este durmiente, privado de la luz, se forma una falsa personalidad que detiene su proceso de elevación y veraz conexión con los planos superiores.
Una vez que el aprendiz ha atenuado la atenazante tenebrosidad de su ser inferior, está en condiciones de avanzar hacia su ser interno, y se hace apto para atraer la superior luminosidad de Oriente. Despertará sus fuerzas adormidas y hará circular en sus entrañas el oro líquido que disolverá cada mole que entorpece la natural eclosión y fluidez de su esencia escondida.
10. Los bueyes de Gerión
Gerión, el poseedor de un formidable hato de bueyes rojos y salvajes, tiene tres cuerpos y pasa por ser el hombre más fornido del lugar.
Su rebaño de bestias es vigilado por un perro de dos cabezas y un dragón de siete bocas.
Sus tres cuerpos, representan nuestros tres campos de expresión: físico, emocional y mental que, en el caso de Gerión, evidencian una actividad simultáneamente descordinada y contrapuesta, e inconsciente de su accionar, por carecer de un poder superior y armonizador que los guíe.
En el aprendiz muchas son las experiencias a que deberá someterse, antes que sus tres cuerpos se unifiquen y tomen un ritmo que frene la impulsiva negatividad que los activa y altera.
Para lograr una serena y equilibrada maestría, es necesario someter a permanente juicio el artificioso actuar de nuestra materia, expresada a través de esos tres vehículos: El físico, el emocional y el mental.
Es posible, dicen los maestros del pasado, obtener ese dominio pues cada uno de esos vehículos o cuerpos tendrían su símil o contraparte en la región Oriental, a guisa de arquetipos. En esa forma la naturaleza inferior se enlaza con la Naturaleza superior, la que penetra hasta el fondo de cada ser, para revivir su esencia escondida.
El camino de perfección es posible por la comunicación que existe entre Oriente y Occidente. Del Levante emerge la llama invisible que incrementa toda fuerza viviente, es un rayo de luz que interpenetra y traspasa a toda manifestación de vida. La amalgama de este Oriente y ese Occidente conforma el escondido procedimiento donde se entrelazan, fusionan y circulan permanentemente innumeras fuerzas destinadas a construir el Templo Universal.
En otro orden de consideraciones, el rebaño de feroces bueyes rojos, representa a la multitud de incoherentes acciones que distorsiona y tuerce el quehacer del hombre, enturbiando el agua de sus sentidos que, engañados, concluyen por enredarse en acciones vanas o vulgares.
La acción de estas desordenadas y turbulentas fuerzas al rojo vivo, enciende y consume a los individuos, infundiendo en ellos la reiteración ad infinitum de actividades negativas que consumen toda su energía psicofísica.
Recordemos que el ganado de Gerión está custodiado por un perro de dos cabezas y un dragón de siete bocas.
El perro de dos cabezas representa al mundo de la vida terrenal, entretejido de luz y tinieblas. Estructura dual que perturba la conexión permanente con un mundo superior, cuyo enlace permitiría entrever, en cada forma material, una consistencia real y no superficial y efímera.
Con todo, la continua reflexión sobre esa dualidad de Materia y Espíritu, ha de llevar al neófito, algún día, a fusionar en su mente y corazón estos dos conceptos, y quizá llegue a comprender la razón de porqué nos encontramos a eones de distancia de la esencia de la Luz, permaneciendo en este círculo de resplandores fatuos y tinieblas que envuelven nuestra materia y que hemos creado nosotros mismos.
El dragón de siete bocas, alude a los siete canales o vías que nutren la percepción de los hombres. A saber: la mente, la emoción, los ojos (1 par), los oídos (1 par) .
Estos conductos receptores siempre ávidos de sensaciones placenteras, atraen hacia sí el efímero goce personal, y una vez satisfechos, vuelven a sufrir nuevos y artificiales anhelos.
Con pertinacia infatigable estas siete vías aspiran las influencias negativas externas, aumentando la fuerte presión interna que mantiene vivas en nosotros las excrecencias muertas.
El hombre ha creado dentro de sí un antro falso y mendaz, donde alientan todas las más inimaginables, peregrinas y extravagantes necesidades más bajas, que deben ser alimentadas con la vitalidad de sus cultores. Estas necesidades ilegítimas conforman al ganado de Gerión, que debe ser nutrido por las siete vías o dragón de siete bocas.
Hércules es la nueva energía que despeja la obscuridad y atrae la Luz.
Hércules representa a la Fuerza o Fuego Cósmico que está por sobre lo obscurecido, es el Mercurio de los Filósofos, aludido por los masones del medievo, que con su elevado poder energético, funde toda malignidad escondida, evidenciando, con su proceder, la potestad de lo superior sobre lo inferior, y permitiendo cambiar y superar los propios estados de conciencia.
Hércules es la flama que pone orden en el Caos.
El aprendiz ha de saber que sólo es posible realizar el trabajo espiritual cuando se ha logrado elevar el estado de la materia, para situarla en un nivel o grado de transparencia sutil, a fin de que su negrura pueda ser destilada, gota a gota.
Cuando la tierra o materia es recalentada por la potente combustión de la Luz de Oriente, ya el embrujo de lo ilusorio se desintegra, para dar paso a un nuevo nacimiento, y es aquí donde Hércules se transforma en la pujante energía transmutadora que metamorfosea la forma, produciendo en ella un cambio profundo desde su raíz.
Llegará un momento, en la vida del estudiante, en que el acrecentamiento de su conciencia superior, barrerá esa superficialidad artificial de lo inferior, para que él se transforme en una elevada conciencia receptora de Luz.
11. El jardín de las manzanas de las Hespérides
Hércules va en busca de las manzanas del jardín de las Hespérides, con ese propósito debe requerir de Atlas para que vaya a buscarlas, pues éste, aunque inmovilizado por el peso de la esfera celeste, está al tanto de la de la ubicación del referido jardín. Atlas accede, siempre que Hércules sostenga la esfera celeste mientras dura el cometido.
Hércules representa la materia evolucionante, separada de su origen primigenio, razón por la cual aún está sometido al proceso de ciclos de perfección, por ello, no obstante su grado de notable desarrollo, aún no es digno de entrar al Jardín de las Hespérides, centro de energía sidérea que todo lo sustenta, ello le obliga a encargar a Atlas la misión de sustraer las Manzanas de Oro. Así Atlas pasa, por un instante, los mundos al Titán y le hace sentir la pesantez del gran linaje de fuerzas que se cruzan y entrecruzan en el sector de Oriente, mientras él va en busca de una mínima parte de la esencia real.
Se permite que Hércules sostenga al orbe, más debe reintegrarlo a quien realmente debe sostenerlo, evidenciándose con ello que la gradación evolutiva está jerarquizada y reglada.
Con todo, ni Hércules, ni Atlas, tienen una potestad suficiente sobre la materia, como para destruirla o aumentarla, ni determinar hasta cuando aquella ha de permanecer en el círculo de la no muy evolucionada pluralidad de formas. Ello corresponde a una conciencia mucho más elevada que denominamos Grande Arquitecto del Universo.
Las manzanas de oro las Hespérides simbolizan una elevadísima etapa del Arte Real, instancia en la cual la materia humana, tras innumerables transmutaciones, se libera de la red oscurecida que la mantiene prisionera y, por primera vez, puede ascender por sobre su naturaleza transitoria, para situarse a la altura del sol naciente de Oriente, y experimentar la proyección de su calor que toca hasta la última partícula de su vida, despertándola de su persistente y pesado sueño.
Así, el hombre se transforma en un ser de alta luminosidad, apto para atraer la belleza indescriptible que emana desde el Grande Arquitecto del Universo, de donde fluye la energía que alienta a cada ínfima partícula del orbe, cuya raíz es también similar a la que el hombre lleva latente en su interior, y que espera eternamente su fraguación, para ser activada.
12. – El perro Cancerbero
Hércules desciende a los infiernos para robar a Cancerbero, perro de tres cabezas, guardián del Averno.
Se le concedió el permiso para descender a los reinos de Plutón, bajo la condición que se presentara sin armas de ninguna especie.
El ir desarmado responde al hecho que las armas externas no son aptas para dominar a la bestia infernal, que astutamente se oculta entrelazándose con los tejidos más ínfimos de la humana estructura, desde donde emite el pulsar que encenaga a cada célula y ahoga cada brote de bien, desde su misma raíz.
Cancerbero se esconde tras los sentidos físicos a los cuales dirige y domina con su maléfica disposición que envuelve, a mente y corazón, en vulgar automatización y prejuiciosos obscurantismos.
El profano que sucumbe al disimulado dominio de esa fiera, es lentamente envilecido, perdiendo todo noble principio rector de sus acciones, hundiéndole en el reiterado error y transformándole en presa fácil del decaimiento y frustración.
Aquellos insensatos que se doblegan ante el guardián de los infiernos, viven en impenetrable obscuridad y tan sólo se aproximan una vez, un instante en su vida a la lucidez, cuando arrecian en contra de ellos las experiencias que sacuden mente, corazón y físico, formidables embates que por un instante les hace desasirse de la atracción de las fuerzas que les consumen, para experimentar el profundo dolor de saber que nada real han hecho en su existencia (tal como a Peer Gynt, de Ibsen), comprobando su dependencia y entrega a lo ilusorio, cuya profunda raigambre nunca cercenaron.
El individuo es, esencialmente, un creador de sí mismo y de su medioambiente. Si carece de la debida conexión con lo superior que lo informe e ilumine, se ve forzado a idear y modelar sus propios calabozos, cuya atmósfera negativamente enrarecida le impulsan a un torpe afán que le implanta una falsa suficiencia, que le extenúa y destruye, aislándole de ese influjo superior y vitalizante que proviene del Oriente.
Los árabes denominan Modhallam a la tenebrosa obscuridad que aprisiona a la materia.
Ese mar obscuro, tenebroso y atenazante, equivale a las ideas distorsionadas con que el profano dirige sus emociones y pensamientos.
Es preciso, que en la superación de este smog personal, el hombre aprenda a dividirse en observador y en actor.
De modo que cuando cada neófito se separe de sí, para pensar lo que piensa, analizar lo que su mente está concluyendo, y separarse de lo que realiza, podrá descubrir en que profundidad actúa el Caos que alienta en sí mismo, y tiñe todo su quehacer cotidiano.
Cada cual cree que su propia fuerza emocional, mental y física constituye un todo unitario y perfectamente afinado, sintiendo que su personalidad o máscara, es la única artífice de sí misma.
Es menester que se rompa esa costra, ese magma de ignorancia, para llegar a pensar a través de prisma y filtro de la Naturaleza, para que, a través de la contemplación del domo constelado de una serena noche, se perciba, quizás, que hay una fuente o raíz sin raíz referida por el Zohar, que le contiene a él y a todo cuanto aliente desde el principio de los mundos, fuente perenne de nutrición, y ha de soñar, tal vez, que sintiéndose al nivel de esa energía, la atrajese con cada respiración para iluminar cada corpúsculo de su cuerpo y expulsar toda la negrura de su obscuro mar.
Eso es más que el orar y meditar largas horas, porque para el iniciado lo más importante es estar trabajando en todo instante aquí y ahora.
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Extraido de: http://www.angelfire.com/zine/cas/hercules.html
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lunes, 28 de diciembre de 2009
domingo, 27 de diciembre de 2009
La piedra bruta: Objeto, Sujeto y Herramienta - Héctor Vega Mora - 27-12-2009
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La piedra bruta: Objeto, Sujeto y Herramienta - Héctor Vega Mora
"... Hércules hace un parangón entre ese bosque [El oscuro bosque que oculta al León de Nemea] y su persona, y se dice: ¿Esa enredada selva representa mis propias entrañas? ¿De qué materia estoy hecho? ¿Por qué es preciso que dependa de mi piedra bruta y vil para ascender espiritualmente? ¿Por qué debo modificarla sin sentir repugnancia por su aspecto duro, insoluble, su olor infecto, su coloración negra y sus jirones sórdidos?
¿Por qué ésta, mi materia, aún tan imperfecta, es el material reservado por la Divinidad para sus elegidos? ¿Por qué en su basto y torpe contenido, efectivamente encuentro todo lo que desean hallar los filósofos? ¿Por qué esta masa informe hecha de tinieblas y de luz, de mal y de bien, mezclados en la peor de las confusiones que aparentemente nada contiene, encuentro los medios de mi propia superación?..."
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INTRODUCCIÓN
Como sabemos la piedra ha tenido desde tiempos inmemoriales distintos significados para el Hombre. Desde antes de la aparición de las primeras sociedades, desde los primeros asentamientos, el ser humano encontró en las cualidades de las piedras representación de virtudes divinas y humanas, prueba de ello fue su temprana utilización en lápidas sepulcrales y objetos de veneración religiosa. Su utilización puede considerarse como una manera primitiva de arte y como intentos por conferir una capacidad comunicativa a la piedra más allá de la forma que la naturaleza le otorgara originalmente.
Posteriormente, con el advenimiento de la cultura, el ser humano fue desarrollando tanto sus habilidades comunicacionales como de construcción y consecuentemente, comenzó a utilizar estas últimas no sólo para levantar estructuras que proporcionaran cobijo, seguridad y dominio de la naturaleza, sino que también para comunicar ideas, conceptos y experiencias.
Desde antes de las grandes construcciones babilónicas, pasando por las pirámides egipcias, las ciudades griegas y romanas, llegando a las grandes catedrales medievales, los hombres que proyectaron y levantaron estas magníficas edificaciones fueron perfeccionando su arte. El proceso constructivo comenzaba materialmente cuando la piedra, en su estado más natural, recién cortada de su veta, era retirada de la cantera para ser sometida al trabajo que el picapedrero debía efectuar a fin de hacerla útil al plan constructivo a seguir: dándole la forma debida, las dimensiones adecuadas y el pulimento necesario.
Para cada etapa del proceso descrito se fueron iniciando hombres con especiales características, no tanto por sus conocimientos y habilidades previas, sino por su carácter y su actitud para enfrentar el arduo trabajo. Es así que este proceso se asimiló simbólicamente al mismo proceso constructivo, lo que al cabo de varias centurias culminó con el surgimiento de la Mas\especulativa. Ésta adoptó el lenguaje arquitectónico, transformándolo en símbolos del propio trabajo de perfeccionamiento humano, creando un sistema semiótico esotérico que recogía vastas y profundas enseñanzas ancestrales, que serían develas de modo gradual únicamente a aquellos dignos de tales conocimientos.
DESARROLLO
La Piedra Bruta en sí es aquella que es recogida directamente de la tierra, por lo que de modo natural, cada una posee las formas más diversas fruto de la acción de las fuerzas de la Naturaleza. En general, se puede decir que una piedra bruta, al no tener una forma definida, al estar llena de impurezas e imperfecciones, no tiene un propósito definido, por lo que su utilidad es mínima. No obstante, contiene en sí toda la potencialidad de una obra de arte, la potencialidad de la trascendencia. Es por ello que se escogen determinadas piedras brutas para la construcción, por la potencialidad que se ve en ellas.
Libremente se extraen las piedras de la tierra y se sopesan ante los planos de la obra. Como signo de Igualdad se colocan unas junto a otras de su misma naturaleza, son talladas y pulidas con las mismas herramientas y bajo la misma regla, para que Fraternalmente cada una pueda ser integrada armónicamente a la Obra y, con ello, alcanzar por fin su noble propósito.
Es indudable el correspondencia entre estas piedras brutas y nosotros HH\ AA\, puesto que hemos sido sacados de las entrañas del mundo profano, llamados a que libremente nos uniéramos a la Ord\ y que junto al resto de nuestros QQ\HH\ pusiéramos manos a la obra para tallarnos y pulirnos a nosotros mismos, con el objetivo final de ser partícipes de la Gran Construcción.
El A\ debe labrarse a sí mismo, pues es la piedra bruta. Debe librarse de los vicios profanos y de sus propios defectos, de la pereza, el egoísmo y la falta de propósito vital. Debe prepararse para ser útil, debe perfeccionarse a sí mismo y encontrar su esencia. Debe encontrar el valor de la Libertad, de la Tolerancia y de la Fraternidad. Para esto la Mas\ le muestra un camino que ya han recorrido otros antes que él, pero que por definición es un camino personal. Las señales de este camino le son mostradas gradualmente y le van ayudando a internalizar un sistema valórico (moral y de autoconocimiento) que le guiarán. No obstante, la enseñanza masónica no es una metafísica, no es un dogma, es un método, un método de trabajo.
El A\ entonces, es al mismo tiempo objeto y sujeto de su trabajo, pues se somete cual piedra bruta al desbastamiento que el mismo se proporciona. Y no sólo eso, las herramientas para tal tarea, no son otras que las que el mismo ha desarrollado para sí desde el momento de su iniciación.
Las herramientas de 1° Gr\el mazo y el cincel, simbólicamente nos hablan respectivamente, tanto de la necesidad de la energía y la fuerza de voluntad que debemos aplicar permanentemente en nuestra labor de desbastado, como de la necesidad de mantener el control inteligentemente sobre lo que debemos labrar. La fuerza sin control no sirve de nada, así como tampoco el control sin fuerza. En otras palabras, tanto nuestra emoción y motivación (fuerza) como nuestro racionamiento y reflexión (control) deben equilibrarse criteriosamente ante la tarea de autoperfeccionamiento.
La visión meliorista que la Mas\ tiene acerca del hombre, puede resumirse en esta afán de mejoramiento y desarrollo constante. Lo particular de esta concepción, es que no predefine una Verdad revelada acerca del propósito de la Vida, sino que por el contrario insta a que cada hombre encuentre en sí mismo y por sí mismo aquella Verdad que busca y que le dará sentido a su vida.
Ahora bien, hasta el momento se ha planteado reiteradamente que el trabajo de desbastamiento de la piedra bruta es un trabajo personal e intransferible, no obstante, esto no quiere decir en modo alguno que el producto de este perfeccionamiento muestre resultados que sólo servirán para cada cual. Muy por el contrario, cada piedra esculpida al fin, debe participar en la Gran Obra, en la Humanidad, aportando su ser y su hacer al desarrollo de la misma.
La responsabilidad del masón en la construcción del edificio espiritual, entonces, es doble, por cuanto, exige esmero en el pulimento de la propia piedra bruta, de la propia conciencia y en la edificación en el mundo profano de una Comunidad, una Sociedad y una Humanidad basadas en los principios masónicos de la tolerancia, la igualdad espiritual de los hombres, la libertad de las conciencias y la fraternidad. Entonces, se puede afirmar que existe una Labor Arquitectónica Espiritual y una Labor Arquitectónica Social, y si bien la Mas\ reconoce la importancia de ambas, la segunda se genera cuando la primera ha hecho efectivamente el trabajo de transformar la cosmovisión de sus iniciados, cuando estos han logrado por sí mismos percibir la realidad sin la venda de la ignorancia, la superstición, el dogmatismo o la ambición, cuando la luz de la Verdad ha anidado en sus corazones y sus acciones en el mundo profano son el fiel reflejo de esto.
Para cumplir con su labor de pulir su piedra cada HH\ masón debe cumplir con tres requisitos:
1. Conocimiento de sí mismo y del mundo.
2. Dominio de sí mismo y de su accionar en el mundo
3. Búsqueda personal de la Virtud y aspiración honesta a una Humanidad dichosa y justa.
Tanto el conocimiento de sí mismo, como el del mundo, son una tarea permanente. De especial importancia es el primero, por cuanto de una u otra manera, el conocer quién es uno realmente, permite saber por qué ve el mundo de un determinado modo. Asimismo, el conocimiento acerca de los propios defectos y virtudes, permite guiar de mejor manera el trabajo de autoperfeccionamiento.
El acrecentamiento de la autoconciencia y de la conciencia que se tiene del mundo, permiten mejorar el dominio que uno tiene de sí mismo al equilibrar exitosamente emociones, razonamientos y conductas, de modo de que exista coherencia y honestidad entre lo que sentimos, pensamos y hacemos.
Es posible pensar que las dos etapas anteriores, constituyen el camino escogido para la búsqueda de la Virtud y la satisfacción de nuestro afán de una mejor Humanidad, o sea, el método para nuestro propósito.
CONCLUSIONES
1. Al develar el simbolismo del desbastamiento de la piedra bruta, la Mas\ da cuenta de que la tarea de cada A\ es el incesante y metódico perfeccionamiento personal. Para ello cuenta con las enseñanzas de la Ord\ que le permiten disponer de una guía para tal trabajo. No obstante, el camino debe hacerlo por sí mismo.
2. El A\ es objeto, sujeto y herramienta de su perfeccionamiento, pues su accionar opera sobre sí mismo con los instrumentos (conocimiento, habilidades, motivación) que el mismo debe desarrollar, para alcanzar su verdadero propósito vital.
3. La Mas\ proporciona al A\un Sistema Valórico que le permite en cada golpe de mazo, en cada hendidura de cincel, labrar su propia piedra en plena concordancia con la Gran Obra. Pues, si bien su trabajo es fundamentalmente individual, el resultado de su perfeccionamiento, tiene un propósito más amplio, que no sólo le beneficiará personalmente, sino que contribuirá efectivamente al mejoramiento de toda la Humanidad.
4. La antigua máxima indica que "La Mas\ es en todo tiempo y lugar lo que son sus hombres", por tanto, cada Q\H\ es responsable ante sí y ante los demás de mantener su constante perfeccionamiento, pues de éste depende la permanencia y la virtud de la propia Ord\
REFERENCIAS:
1. A.F. Cuando el Dedo Señala la Luna, sólo el Necio Mira el Dedo En http://perso.wanadoo.es/lomise/acacia046.htm
2. Baez, Adrián & Verdugo, Pedro Huella Humeante de Cinceladas Piedras En Revista Masónica de Chile N° 7/8 Noviembre / Diciembre 2004. R\L\ Prometeo N°101, Chile
3. Berrío Cárdenas, Alonso Del Labrado Colectivo de la Piedra Bruta En http://www.glrbv.org.ve/Trabajos%20y%20Trazados%20Masonicos/Trazados%20de%20Otras%20Logias/Labrado%20Colectivo%20de%20la%20Piedra%20Bruta.htm R\ L\ Armonía Nº 39, ORD\ de Medellín, Gran Logia de Colombia.
4. Contreras Seitz, Manuel Eduardo El Símbolo En www.freemasons-freemasonry.com R\L\ "Reflexión" Nº 103 Gran Logia de Chile
5. Güenón, René La Iniciación y Los Oficios Cap. I, Parte II, de Mélanges, Gallimard, París, 1976. No publicado aún en castellano. Traducción: Nadia Citon Sbroggio y Yamileth Brenes Conejo En http://www.geocities.com/symbolos/rguenonb.html
6. Guzmán Villena, Víctor Manuel La Piedra Sagrada En http://www.dlh.lahora.com.ec/paginas/temas/filosofia26.htm
7. Inchausti, Raúl (Redactor) El Símbolo de la Piedra En http://www.uninet.com.py/fraternus/simbolo_piedra.html R\ L\ Federico el Grande N°3
8. Inchausti, Raúl (Redactor) La Piedra Bruta En http://www.uninet.com.py/fraternus/piedra_bruta.html R\ L\ Federico el Grande N°3
9. Jans, Sebastián La Piedra Bruta y la Perfectibilidad del Hombre En http://members.tripod.cl/jans/plancha4.html
10. Jans, Sebastián Misión de la Franmasonería de Fin de Siglo En http://members.tripod.cl/jans/plancha1.html
11. León de Valiente, Apiano Los Doce Trabajos de Hércules En http://www.angelfire.com/zine/cas/hercules.html
12. Martinez Logiurato, Fermin La Piedra Bruta y la Moral del Aprendiz En www.freemasons-freemasonry.com R\L\ Unión Fraternal N° 21 Gran Logia de Panamá
13. Negrete Ramírez, Gerardo La Piedra En http://www.arcanorevista.com/glvalledemexico/accionmasonica11/piedra.html R\L\ Acción Masónica N°11
14. Pauls, Julio Trabajo Masónico En http://www.geocities.com/tallermasonico/trabajo.htm
15. Pérez Pardella Luchessi, Angel Un Gran Arquitecto Para Una Gran Obra En http://www.uninet.com.py/fraternus/un_arquitecto.html
16. Tachahuer Sebök, Jorge El Dignificante Trabajo de Autoperfeccionamiento En Revista Masónica de Chile N° 3/4 Mayo/Julio 2004. R\L\ Germinación N°81, Santiago, Chile.
17. Tachahuer Sebök, Jorge Filosofía y Meliorismo En Revista Masónica de Chile N° 1/2 Marzo / Abril 2005. R\L\ Germinación N°81, Santiago, Chile
18. Trejos, Fernando La Piedra En http://www.geocities.com/glolyam/s5ftre.htm
19. Trochu, Sandrine La Piedra Bruta En http://usuarios.lycos.es/humanitas/id69.htm
20. Varela, J.R. Instalación 6002 En http://usuarios.lycos.es/jrvarela/PLANinstalaciON.htm
21. Vega Mora, Héctor (2005) Arquitectónica del Templo Gr\1° R\L\ Cabo de Hornos N°184, Punta Arenas, Chile
22. Wirth, Oswald (1979) El Libro del Aprendiz Santiago de Chile
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Extraido de: http://www.freemasons-freemasonry.com/Vega_Mora1.html
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La piedra bruta: Objeto, Sujeto y Herramienta - Héctor Vega Mora
"... Hércules hace un parangón entre ese bosque [El oscuro bosque que oculta al León de Nemea] y su persona, y se dice: ¿Esa enredada selva representa mis propias entrañas? ¿De qué materia estoy hecho? ¿Por qué es preciso que dependa de mi piedra bruta y vil para ascender espiritualmente? ¿Por qué debo modificarla sin sentir repugnancia por su aspecto duro, insoluble, su olor infecto, su coloración negra y sus jirones sórdidos?
¿Por qué ésta, mi materia, aún tan imperfecta, es el material reservado por la Divinidad para sus elegidos? ¿Por qué en su basto y torpe contenido, efectivamente encuentro todo lo que desean hallar los filósofos? ¿Por qué esta masa informe hecha de tinieblas y de luz, de mal y de bien, mezclados en la peor de las confusiones que aparentemente nada contiene, encuentro los medios de mi propia superación?..."
Apiano León de Valiente, Los Doce Trabajos de Hércules
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INTRODUCCIÓN
Como sabemos la piedra ha tenido desde tiempos inmemoriales distintos significados para el Hombre. Desde antes de la aparición de las primeras sociedades, desde los primeros asentamientos, el ser humano encontró en las cualidades de las piedras representación de virtudes divinas y humanas, prueba de ello fue su temprana utilización en lápidas sepulcrales y objetos de veneración religiosa. Su utilización puede considerarse como una manera primitiva de arte y como intentos por conferir una capacidad comunicativa a la piedra más allá de la forma que la naturaleza le otorgara originalmente.
Posteriormente, con el advenimiento de la cultura, el ser humano fue desarrollando tanto sus habilidades comunicacionales como de construcción y consecuentemente, comenzó a utilizar estas últimas no sólo para levantar estructuras que proporcionaran cobijo, seguridad y dominio de la naturaleza, sino que también para comunicar ideas, conceptos y experiencias.
Desde antes de las grandes construcciones babilónicas, pasando por las pirámides egipcias, las ciudades griegas y romanas, llegando a las grandes catedrales medievales, los hombres que proyectaron y levantaron estas magníficas edificaciones fueron perfeccionando su arte. El proceso constructivo comenzaba materialmente cuando la piedra, en su estado más natural, recién cortada de su veta, era retirada de la cantera para ser sometida al trabajo que el picapedrero debía efectuar a fin de hacerla útil al plan constructivo a seguir: dándole la forma debida, las dimensiones adecuadas y el pulimento necesario.
Para cada etapa del proceso descrito se fueron iniciando hombres con especiales características, no tanto por sus conocimientos y habilidades previas, sino por su carácter y su actitud para enfrentar el arduo trabajo. Es así que este proceso se asimiló simbólicamente al mismo proceso constructivo, lo que al cabo de varias centurias culminó con el surgimiento de la Mas\especulativa. Ésta adoptó el lenguaje arquitectónico, transformándolo en símbolos del propio trabajo de perfeccionamiento humano, creando un sistema semiótico esotérico que recogía vastas y profundas enseñanzas ancestrales, que serían develas de modo gradual únicamente a aquellos dignos de tales conocimientos.
DESARROLLO
La Piedra Bruta en sí es aquella que es recogida directamente de la tierra, por lo que de modo natural, cada una posee las formas más diversas fruto de la acción de las fuerzas de la Naturaleza. En general, se puede decir que una piedra bruta, al no tener una forma definida, al estar llena de impurezas e imperfecciones, no tiene un propósito definido, por lo que su utilidad es mínima. No obstante, contiene en sí toda la potencialidad de una obra de arte, la potencialidad de la trascendencia. Es por ello que se escogen determinadas piedras brutas para la construcción, por la potencialidad que se ve en ellas.
Libremente se extraen las piedras de la tierra y se sopesan ante los planos de la obra. Como signo de Igualdad se colocan unas junto a otras de su misma naturaleza, son talladas y pulidas con las mismas herramientas y bajo la misma regla, para que Fraternalmente cada una pueda ser integrada armónicamente a la Obra y, con ello, alcanzar por fin su noble propósito.
Es indudable el correspondencia entre estas piedras brutas y nosotros HH\ AA\, puesto que hemos sido sacados de las entrañas del mundo profano, llamados a que libremente nos uniéramos a la Ord\ y que junto al resto de nuestros QQ\HH\ pusiéramos manos a la obra para tallarnos y pulirnos a nosotros mismos, con el objetivo final de ser partícipes de la Gran Construcción.
El A\ debe labrarse a sí mismo, pues es la piedra bruta. Debe librarse de los vicios profanos y de sus propios defectos, de la pereza, el egoísmo y la falta de propósito vital. Debe prepararse para ser útil, debe perfeccionarse a sí mismo y encontrar su esencia. Debe encontrar el valor de la Libertad, de la Tolerancia y de la Fraternidad. Para esto la Mas\ le muestra un camino que ya han recorrido otros antes que él, pero que por definición es un camino personal. Las señales de este camino le son mostradas gradualmente y le van ayudando a internalizar un sistema valórico (moral y de autoconocimiento) que le guiarán. No obstante, la enseñanza masónica no es una metafísica, no es un dogma, es un método, un método de trabajo.
El A\ entonces, es al mismo tiempo objeto y sujeto de su trabajo, pues se somete cual piedra bruta al desbastamiento que el mismo se proporciona. Y no sólo eso, las herramientas para tal tarea, no son otras que las que el mismo ha desarrollado para sí desde el momento de su iniciación.
Las herramientas de 1° Gr\el mazo y el cincel, simbólicamente nos hablan respectivamente, tanto de la necesidad de la energía y la fuerza de voluntad que debemos aplicar permanentemente en nuestra labor de desbastado, como de la necesidad de mantener el control inteligentemente sobre lo que debemos labrar. La fuerza sin control no sirve de nada, así como tampoco el control sin fuerza. En otras palabras, tanto nuestra emoción y motivación (fuerza) como nuestro racionamiento y reflexión (control) deben equilibrarse criteriosamente ante la tarea de autoperfeccionamiento.
La visión meliorista que la Mas\ tiene acerca del hombre, puede resumirse en esta afán de mejoramiento y desarrollo constante. Lo particular de esta concepción, es que no predefine una Verdad revelada acerca del propósito de la Vida, sino que por el contrario insta a que cada hombre encuentre en sí mismo y por sí mismo aquella Verdad que busca y que le dará sentido a su vida.
Ahora bien, hasta el momento se ha planteado reiteradamente que el trabajo de desbastamiento de la piedra bruta es un trabajo personal e intransferible, no obstante, esto no quiere decir en modo alguno que el producto de este perfeccionamiento muestre resultados que sólo servirán para cada cual. Muy por el contrario, cada piedra esculpida al fin, debe participar en la Gran Obra, en la Humanidad, aportando su ser y su hacer al desarrollo de la misma.
La responsabilidad del masón en la construcción del edificio espiritual, entonces, es doble, por cuanto, exige esmero en el pulimento de la propia piedra bruta, de la propia conciencia y en la edificación en el mundo profano de una Comunidad, una Sociedad y una Humanidad basadas en los principios masónicos de la tolerancia, la igualdad espiritual de los hombres, la libertad de las conciencias y la fraternidad. Entonces, se puede afirmar que existe una Labor Arquitectónica Espiritual y una Labor Arquitectónica Social, y si bien la Mas\ reconoce la importancia de ambas, la segunda se genera cuando la primera ha hecho efectivamente el trabajo de transformar la cosmovisión de sus iniciados, cuando estos han logrado por sí mismos percibir la realidad sin la venda de la ignorancia, la superstición, el dogmatismo o la ambición, cuando la luz de la Verdad ha anidado en sus corazones y sus acciones en el mundo profano son el fiel reflejo de esto.
Para cumplir con su labor de pulir su piedra cada HH\ masón debe cumplir con tres requisitos:
1. Conocimiento de sí mismo y del mundo.
2. Dominio de sí mismo y de su accionar en el mundo
3. Búsqueda personal de la Virtud y aspiración honesta a una Humanidad dichosa y justa.
Tanto el conocimiento de sí mismo, como el del mundo, son una tarea permanente. De especial importancia es el primero, por cuanto de una u otra manera, el conocer quién es uno realmente, permite saber por qué ve el mundo de un determinado modo. Asimismo, el conocimiento acerca de los propios defectos y virtudes, permite guiar de mejor manera el trabajo de autoperfeccionamiento.
El acrecentamiento de la autoconciencia y de la conciencia que se tiene del mundo, permiten mejorar el dominio que uno tiene de sí mismo al equilibrar exitosamente emociones, razonamientos y conductas, de modo de que exista coherencia y honestidad entre lo que sentimos, pensamos y hacemos.
Es posible pensar que las dos etapas anteriores, constituyen el camino escogido para la búsqueda de la Virtud y la satisfacción de nuestro afán de una mejor Humanidad, o sea, el método para nuestro propósito.
CONCLUSIONES
1. Al develar el simbolismo del desbastamiento de la piedra bruta, la Mas\ da cuenta de que la tarea de cada A\ es el incesante y metódico perfeccionamiento personal. Para ello cuenta con las enseñanzas de la Ord\ que le permiten disponer de una guía para tal trabajo. No obstante, el camino debe hacerlo por sí mismo.
2. El A\ es objeto, sujeto y herramienta de su perfeccionamiento, pues su accionar opera sobre sí mismo con los instrumentos (conocimiento, habilidades, motivación) que el mismo debe desarrollar, para alcanzar su verdadero propósito vital.
3. La Mas\ proporciona al A\un Sistema Valórico que le permite en cada golpe de mazo, en cada hendidura de cincel, labrar su propia piedra en plena concordancia con la Gran Obra. Pues, si bien su trabajo es fundamentalmente individual, el resultado de su perfeccionamiento, tiene un propósito más amplio, que no sólo le beneficiará personalmente, sino que contribuirá efectivamente al mejoramiento de toda la Humanidad.
4. La antigua máxima indica que "La Mas\ es en todo tiempo y lugar lo que son sus hombres", por tanto, cada Q\H\ es responsable ante sí y ante los demás de mantener su constante perfeccionamiento, pues de éste depende la permanencia y la virtud de la propia Ord\
REFERENCIAS:
1. A.F. Cuando el Dedo Señala la Luna, sólo el Necio Mira el Dedo En http://perso.wanadoo.es/lomise/acacia046.htm
2. Baez, Adrián & Verdugo, Pedro Huella Humeante de Cinceladas Piedras En Revista Masónica de Chile N° 7/8 Noviembre / Diciembre 2004. R\L\ Prometeo N°101, Chile
3. Berrío Cárdenas, Alonso Del Labrado Colectivo de la Piedra Bruta En http://www.glrbv.org.ve/Trabajos%20y%20Trazados%20Masonicos/Trazados%20de%20Otras%20Logias/Labrado%20Colectivo%20de%20la%20Piedra%20Bruta.htm R\ L\ Armonía Nº 39, ORD\ de Medellín, Gran Logia de Colombia.
4. Contreras Seitz, Manuel Eduardo El Símbolo En www.freemasons-freemasonry.com R\L\ "Reflexión" Nº 103 Gran Logia de Chile
5. Güenón, René La Iniciación y Los Oficios Cap. I, Parte II, de Mélanges, Gallimard, París, 1976. No publicado aún en castellano. Traducción: Nadia Citon Sbroggio y Yamileth Brenes Conejo En http://www.geocities.com/symbolos/rguenonb.html
6. Guzmán Villena, Víctor Manuel La Piedra Sagrada En http://www.dlh.lahora.com.ec/paginas/temas/filosofia26.htm
7. Inchausti, Raúl (Redactor) El Símbolo de la Piedra En http://www.uninet.com.py/fraternus/simbolo_piedra.html R\ L\ Federico el Grande N°3
8. Inchausti, Raúl (Redactor) La Piedra Bruta En http://www.uninet.com.py/fraternus/piedra_bruta.html R\ L\ Federico el Grande N°3
9. Jans, Sebastián La Piedra Bruta y la Perfectibilidad del Hombre En http://members.tripod.cl/jans/plancha4.html
10. Jans, Sebastián Misión de la Franmasonería de Fin de Siglo En http://members.tripod.cl/jans/plancha1.html
11. León de Valiente, Apiano Los Doce Trabajos de Hércules En http://www.angelfire.com/zine/cas/hercules.html
12. Martinez Logiurato, Fermin La Piedra Bruta y la Moral del Aprendiz En www.freemasons-freemasonry.com R\L\ Unión Fraternal N° 21 Gran Logia de Panamá
13. Negrete Ramírez, Gerardo La Piedra En http://www.arcanorevista.com/glvalledemexico/accionmasonica11/piedra.html R\L\ Acción Masónica N°11
14. Pauls, Julio Trabajo Masónico En http://www.geocities.com/tallermasonico/trabajo.htm
15. Pérez Pardella Luchessi, Angel Un Gran Arquitecto Para Una Gran Obra En http://www.uninet.com.py/fraternus/un_arquitecto.html
16. Tachahuer Sebök, Jorge El Dignificante Trabajo de Autoperfeccionamiento En Revista Masónica de Chile N° 3/4 Mayo/Julio 2004. R\L\ Germinación N°81, Santiago, Chile.
17. Tachahuer Sebök, Jorge Filosofía y Meliorismo En Revista Masónica de Chile N° 1/2 Marzo / Abril 2005. R\L\ Germinación N°81, Santiago, Chile
18. Trejos, Fernando La Piedra En http://www.geocities.com/glolyam/s5ftre.htm
19. Trochu, Sandrine La Piedra Bruta En http://usuarios.lycos.es/humanitas/id69.htm
20. Varela, J.R. Instalación 6002 En http://usuarios.lycos.es/jrvarela/PLANinstalaciON.htm
21. Vega Mora, Héctor (2005) Arquitectónica del Templo Gr\1° R\L\ Cabo de Hornos N°184, Punta Arenas, Chile
22. Wirth, Oswald (1979) El Libro del Aprendiz Santiago de Chile
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Extraido de: http://www.freemasons-freemasonry.com/Vega_Mora1.html
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Brindis Solsticial. Poema por Q.H. Gabriel Valbuena Hernández. 27-12-2009
*
Hoy quiero brindar por mis hermanos,
los masones de manos enlazadas,
hombres libres, de costumbres rectas,
obreros del compás y de la escuadra.
Esos hermanos que siempre toleraron
mis errores, mis defectos y mis faltas,
y me mostraron el sendero iluminado
de la verdad, la virtud y la templanza.
Que me brindaron apoyo en mi tristeza
y le infundieron fuerza a mi esperanza,
y que en momentos de duda me alentaron
a seguir construyendo mi mañana.
Eslabones del fraterno gremio
de acacias, espigas y granadas,
hermanos de quien vive en infortunio
y de quien busca paz para su alma.
Compañeros solidarios de mis luchas,
defensores sinceros de mi causa.
Hermanos que me dieron su ternura
con una espontaneidad que no se engaña.
Para todos abierta está mi casa,
y mi lumbre encendida que los llama.
Esos hermanos de todos los momentos
son los que llevo prendidos en el alma.
Alzo mi copa también por los caídos,
los que emprendieron su viaje a la montaña
buscando un sitial en el Oriente
por donde sale el sol cada mañana.
Al hacerlo evoco al Arquitecto
a cuya gloria trabajo con mi llana,
puliendo las aristas de la piedra
en la cantera del corazón y de mi alma.
En esta fecha del invernal solsticio
cuando todo es sombras, soledad y calma,
escudriño al interior de mis recuerdos
y encuentro voces, abrazos y miradas.
Veo a mis Hermanos, siempre atentos,
a responderme cuando mi clamor los llama.
Por ellos brindo con fe, con alegría
con un sentimiento que a todos los abraza.
"Salud, Fuerza, Unión", son mis deseos
al apurar este vino en mi garganta,
la misma que ofrecí aquella noche
cuando presté mis juramentos en el Ara.
Extraido de:
http://www.freemasons-freemasonry.com/valbuena.html
Hoy quiero brindar por mis hermanos,
los masones de manos enlazadas,
hombres libres, de costumbres rectas,
obreros del compás y de la escuadra.
Esos hermanos que siempre toleraron
mis errores, mis defectos y mis faltas,
y me mostraron el sendero iluminado
de la verdad, la virtud y la templanza.
Que me brindaron apoyo en mi tristeza
y le infundieron fuerza a mi esperanza,
y que en momentos de duda me alentaron
a seguir construyendo mi mañana.
Eslabones del fraterno gremio
de acacias, espigas y granadas,
hermanos de quien vive en infortunio
y de quien busca paz para su alma.
Compañeros solidarios de mis luchas,
defensores sinceros de mi causa.
Hermanos que me dieron su ternura
con una espontaneidad que no se engaña.
Para todos abierta está mi casa,
y mi lumbre encendida que los llama.
Esos hermanos de todos los momentos
son los que llevo prendidos en el alma.
Alzo mi copa también por los caídos,
los que emprendieron su viaje a la montaña
buscando un sitial en el Oriente
por donde sale el sol cada mañana.
Al hacerlo evoco al Arquitecto
a cuya gloria trabajo con mi llana,
puliendo las aristas de la piedra
en la cantera del corazón y de mi alma.
En esta fecha del invernal solsticio
cuando todo es sombras, soledad y calma,
escudriño al interior de mis recuerdos
y encuentro voces, abrazos y miradas.
Veo a mis Hermanos, siempre atentos,
a responderme cuando mi clamor los llama.
Por ellos brindo con fe, con alegría
con un sentimiento que a todos los abraza.
"Salud, Fuerza, Unión", son mis deseos
al apurar este vino en mi garganta,
la misma que ofrecí aquella noche
cuando presté mis juramentos en el Ara.
Extraido de:
http://www.freemasons-freemasonry.com/valbuena.html
Prometeo - El Maestro que robo el Fuego - Q.H. José Riquelme. 27-12-2009
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Prometeo - El Maestro que robo el Fuego - Q.H. José Riquelme
Prologo
Pensar, razonar, intuir, quizás uno de los procesos claves que nos diferencian de todos los otros seres vivientes. No en balde a menudo escuchamos de bocas del sabio, que conociendo el pasado, entendemos el presente y podemos construir o destruir el futuro.
Hermosas reflexiones y no nuevas por supuesto, simplemente una actualización de viejas concepciones del hombre a cerca del hombre.
Recordemos una de ellas, tapada por un fino velo, de misterio dirán algunos, supercherías de una civilización retrograda, dirán otros. Pues no diré yo, pero si de elementos necesarios que exigen un estudio y dedicación del adepto interesado, una capacitación, estudio y preparación, que más tarde en su momento lo hará merecedor de la oportunidad, ahí o mejor dicho desde ahí, dependiendo de la capacidad adquirida en base al sacrificio otorgado intentara el una primera comprensión.
Tal es la historia o leyenda que hoy nos reúne, la de “Prometeo” y con él la de “Epimeteo”, el ladrón del fuego divino, una de las claves sobre las que se halla concebido el origen de nuestro ser, él poder entender quienes somos, la eterna oposición entre las tinieblas y la luz, la creación, el proceso de evolución, el libre albedrío y sobre todo la distinción entre “Conciencia” e “Inconciencia Espiritual”, es este pues el trabajo del Comp\Mas\, al que se le presenta en cada paso, palabra y signo, la difícil misión que encontrara al Mae\ delante de la incomprensión del Hombre.
La Leyenda
El nombre “Prometeo” tiene su origen griego y significa el “Pre-Vidente” o que se anticipa a los hechos. El Mito fue narrado por el poeta “Hesiodo” a “Homero” en el año 700 A.C y por Esquilo en el 470 A.C, aunque tal vez la imagen del Ladrón del fuego sea aun más antigua de lo que esas versiones posibilitan interpretarlo.
Según la leyenda, “Prometeo” descendía de una antigua generación de Dioses que habían sido destronados por “Zeus”. Era hijo del Titán “Japeto” (hijo de Urano y Tierra) y de Asia, el sabia que en el suelo de la tierra (naturaleza) reposaba la simiente de los cielos, por eso recogió arcilla, la mojo con sus lagrimas y las amazo, formando con ella varias imágenes semejantes a los dioses, los Señores del Mundo. “Los Hombres”.
“Atenea”, diosa de la sabiduría, que era su amiga, admiro la obra del hijo de los titanes e insuflo en las imágenes el espíritu o soplo divino. Enseguida, les dio a ellos para beber de un néctar mágico para que pudiesen recuperar su pureza, regenerarse, en el caso de que un día la perdiesen. Así lo hizo ya previendo, juntamente con prometeo, la corrupción de los nuevos seres delante de los males provenientes de la caja de “Pandora” (la libertad) que les seria entregado por Zeus mas tarde, como venganza por el robo del fuego, en el intento de pervertirlos a través de los vicios terrenales.
Fue así que surgieron, según la leyenda, los primeros seres humanos, que poblaron la tierra. Aunque por mucho tiempo ellos no supieron hacer uso de la centella divina que habían recibido, no teniendo siquiera conocimiento de cómo trabajar con los materiales de la naturaleza que estaban a su disposición por todas partes.
Prometeo entonces se aproximo a sus criaturas y les enseño a subyugar a los animales y usarlos como auxiliares en el trabajo; Les mostró como construir barcos y velas para la navegación, les enseño a observar las estrellas a dominar el arte de contar y escribir, a que descubriesen los metales debajo de la tierra y hasta como preparar los alimentos nutritivos, ungüento para los dolores y remedios para curar las dolencias.
Pero Zeus, sospechaba de los seres humanos, ya que no fue él quien los creo, ellos provenían de un antiguo mundo que él pretendía modificar íntegramente y siendo así no tenia interés alguno en mantenerlos en la tierra. Por consiguiente, cuando “Prometeo” reivindico para ellos el fuego, que les era imprescindible para la preparación de los alimentos, para el trabajo y principalmente para el progreso material y desenvolvimiento espiritual, el Dios griego decidió negárselo, temiendo que las nuevas criaturas se volviesen más poderosas que él. Entretanto Prometeo resolvió frustrarle sus planes, con la intención de conseguir para los hombres ese precioso instrumento.
Con un palo hecho de un pedazo de vegetal seco, se dirigió al carro del “Sol” donde a escondidas tomo un poco de fuego, trayéndolo para los seres humanos, entregándoles así el segundo secreto de la naturaleza. Más tarde él les daría otros secretos.
Solo cuando por toda la tierra se encendieron las fogatas es que Zeus tomo conocimiento del robo de Prometeo, pero ya era tarde. Puesto que ya no podía confiscar el fuego a los hombres, concibió ahí para ellos un nuevo maleficio: Les envió una Virgen creada artificialmente, “Pandora”, de belleza incomparable, con una caja portadora de muchos males.
Prometeo le advirtió a “Epimeteo”, su Hermano de no aceptar ningún presente de Zeus, pero Epimeteo no lo recordó y recibió con alegría a la linda doncella, abriendo la caja de los males los cuales se esparcieron rápidamente sobre la tierra. Junto a ellos se encontraba él más precioso de los tesoros, “La esperanza”; pero Zeus le había encomendado a Pandora no dejarla salir y así fue hecho.
Los hombres que hasta aquel momento habían vivido sin sufrimientos, sin dolencias, sin torturas y sin vicios, comenzaron a partir de entonces a corromperse sin “Esperanza”, olvidándose el objetivo de su propia existencia, “La Evolución”.
Después de esto, vengándose Zeus de Prometeo, le envío a este al desierto de Citia, donde fue puesto preso a una pared de un terrible abismo, con cadenas inquebrables, en una peñasco de la montaña del “Caucasó”, en “Pie”, sin reposo alguno, durante 30 siglos, sufriendo la amargura de que su hígado sea devorado por un “Águila” que venia cada día a la región para dicho fin, después de que el órgano se volvía a reconstituir.
Por fin llego el día de su redención. Hércules (el arquetipo), pasando por allí con los argonautas, al ver al águila devorando el hígado de “Prometeo”, tomo su flecha lanzándola sobre la misma. Enseguida soltó las cadenas y llevo a Prometeo consigo.
Puntos clave y elementos para la reflexión
El Maestro de la Humanidad y la innovación
La alegoría de Prometeo simboliza la innovación espiritual, el rescate de lo justo y verdadero, a costa del sacrificio y el sufrimiento.
La decadencia de que esta indebidamente investida la representación de lo sagrado, que provoca el aparecimiento de un Maestro dotado de un nuevo vigor, de naturaleza incorruptible, que surge para revitalizar la llama del proceso histórico religioso. La ruptura en relación a lo establecido, no solo dogmática, es consecuencia inevitable del abuso, de la falta de autoridad, de la prepotencia y del “Egoísmo” del poder político y religioso instituido.
Es por ello que cuando aparece una corriente renovadora, que intenta devolver al hombre a la realidad, apartarlo de la ilusión de sus sentidos y restituir el orden olvidado, el amor, la fraternidad, la libertad, la igualdad, evidentemente chocara este con la autoridad, el poder instituido, deseoso de mantener las cosas tal como están, pues es ahí en el desorden, en el caos en donde cobran fortaleza ante esos seres dormidos y olvidados de su propia naturaleza y esencia.
Prometeo simboliza esa luz, que bajando a la tierra intenta iluminar a los hombres, apartándolos de la oscuridad, símbolo de la ilusión, de la dualidad, intentando con ello devolverles al camino de la evolución, es así que el sufrimiento de 30 siglos representa ese sacrificio del iniciado, a lo largo de la historia en el ejercicio difícil de librar a los hombres de la ilusión.
El fuego: Marco de Civilización y evolución espiritual
El fuego es un símbolo sagrado, dependiendo de cómo se utiliza, puede iluminar o quemar. Él representa la luz que ilumina a los que actúan de acuerdo a su conciencia, proporcionándoles elevación a niveles de dimensiones espirituales (de paz interior).
No así para el curioso, para el inconsciente, para el cual se torna en llamas del infierno.
Este elemento es también el inicio de la evolución humana, fue el elemento determinante para el salto de una estructura primitiva a una mayormente evolucionada, estructurada, sociabilizada.
Zeus y las falsas religiones
Es importante, según bien lo menciona el autor, reconocer el paralelismos existente entre los dioses del Olimpo y el poder religioso instituido, que durante siglos han mantenido a la humanidad subyugada a intereses mezquinos de una minoría, de forma totalmente arbitraria.
El mito se anticipa a la historia e ilustra el actuar del Dios que revestido del poder ejerce la opresión, representando a aquellos que sin preparación y capacidad de ejercerlo, se preocupan mas en defender sus propios intereses, arrastrando a la mayoría a la ilusión de los sentidos.
Es esta la representación del falso Dios, que no busca la paz, el amor y la luz necesarios para las criaturas y su evolución, es el temor siempre latente de considerar a todos en igualdad de condiciones.
Epimeteo y Prometeo, entre la curiosidad y la sabiduría
Conforme lo habíamos dicho “Prometeo” representa la conciencia, el conocedor del pasado y del futuro (sabiduría) y justamente por esa duda producto del razonamiento genera la desconfianza e intenta advertir y recomendar a su hermano Epimeteo, que no acepte regalo alguno de Zeus. Pero este siendo desmemoriado lo hace (“Epimeteo” significa el que piensa después), para luego abrir la caja de “Pandora” seducido por los encantos de la doncella, la cual fue creada artificialmente, al ser creada de dicha manera no posee alma, representando a la muerte y el error.
Ya luego se casan ambos, es decir quedan establecidos aquellos vicios y males y el efecto que producen en el ser inconsciente y de incapacidad espiritual (Pandora y Epimeteo)
La alegoría de Prometeo y la Creación
Ningún otro relato griego presenta en forma tan precisa la historia evolutiva del género humano. A más de ello el mito esclarece la oposición entre las tinieblas y la luz, entre la conciencia y la inconciencia del ser.
Ser conscientes espiritualmente, significa ser dueños de sí mismo, de los propios pensamientos, de los propios actos, fallas y actitudes. Conocer el propio pasado, proyectar el futuro y estar plenamente presentes en “el” presente, lucidos, entendidos, percibiendo que en nosotros esta la fortaleza y que esta debe establecerse. (Las Palabras)
Así mismo, la relación existente con el pasaje del génesis sobre Adán y Eva es admirable, trayéndonos a colación el libre albedrío. Esta cuestión es fundamental, ambos nos muestran que el hombre solo alcanza un estado del saber arbitrar, manejarse, decidir, cuando ya tiene un grado adelantado de evolución a diferencia de aquel que no tiene conciencia de sus actos y por ende de las consecuencias trágicas que pueden desembocar para si mismo y sus semejantes. “Es por este hecho que nada adelanta poder escoger cuando no se sabe escoger”
La importancia del mito reside en la importante misión de educar a los hombres, que desde siempre ha sido el gran desafió, pues requiere de sacrificio y abnegación delante de los intereses estructurados de la ilusión para intentar trabar la evolución espiritual.
Conclusiones personales
Es mas que evidente la capacidad del autor en la comprensión del mensaje oculto tras el velo, así mismo lo actual que se nos presenta esta historia, no solamente en el ámbito religioso, pues negar a la actualidad estructuras montadas, de poder político, económico, judicial y religioso que trascienden incluso nuestras fronteras, seria ser necios.
Por ello esta leyenda mas que nunca debe llamarnos a una reflexión, a todos y en particular a nosotros los Mas\, ya que como hijos de la luz, a la cual nacimos, como defensores e innovadores en el mundo en cada tiempo, luchando por un estado Laico, libre, de educación gratuita, de accesos a todos los niveles. Nos encontramos hoy adormecidos, con batallas espurias, sin contenido ni valor, por lo menos a lo que hemos jurado.
Muy al contrario, muchos de nosotros hoy incluso con nuestro silencio avalamos a esos Dioses falsos en cualquiera de sus formas y nombres, que profanando hasta nuestra más preciada esencia, nos han arrastrado a una involución y si no queremos usar dicho termino, pues bien a un retroceso en nuestra propia historia, basta analizar la participación y reputación que tenemos a los ojos profanos, el show que les montamos.
Evidentemente, hoy el Comp\ que se encuentra por primera vez con su ser real, pasando a descubrir sus posibilidades y limitaciones simbolizadas en el - 5 - que lo transformara en el Hércules Mitológico, hijo de los cielos y la tierra, para luego despegar y encontrarse con su espíritu, símbolo glorioso del - 6 - estableciéndose la fuerza oculta en la letra G, no tendrá pocos enemigos, deberá una vez mas luchar con sacrificio y abnegación por intentar nuevamente apartar de sí el error, el vicio y el poder por el poder, sus batallas serán fuertes y su armadura debe ser sólida y virtuosa para enfrentarlos, hoy los mismos ubicados desde sitiales de preponderancia económica, publicitaria, política, incluso dentro de la propia estructura de la orden, envenenando y atándonos a la rueda de la fatalidad.
Y, si, su lucha será dura, pues el primer enemigo que deberá vencer es su propio Yo.
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Bibliografía: Revista Humanus - Edición Brasilera-Año 2000.
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Extraido de: http://www.freemasons-freemasonry.com/riquelme_prometeo.html
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Prometeo - El Maestro que robo el Fuego - Q.H. José Riquelme
Prologo
Pensar, razonar, intuir, quizás uno de los procesos claves que nos diferencian de todos los otros seres vivientes. No en balde a menudo escuchamos de bocas del sabio, que conociendo el pasado, entendemos el presente y podemos construir o destruir el futuro.
Hermosas reflexiones y no nuevas por supuesto, simplemente una actualización de viejas concepciones del hombre a cerca del hombre.
Recordemos una de ellas, tapada por un fino velo, de misterio dirán algunos, supercherías de una civilización retrograda, dirán otros. Pues no diré yo, pero si de elementos necesarios que exigen un estudio y dedicación del adepto interesado, una capacitación, estudio y preparación, que más tarde en su momento lo hará merecedor de la oportunidad, ahí o mejor dicho desde ahí, dependiendo de la capacidad adquirida en base al sacrificio otorgado intentara el una primera comprensión.
Tal es la historia o leyenda que hoy nos reúne, la de “Prometeo” y con él la de “Epimeteo”, el ladrón del fuego divino, una de las claves sobre las que se halla concebido el origen de nuestro ser, él poder entender quienes somos, la eterna oposición entre las tinieblas y la luz, la creación, el proceso de evolución, el libre albedrío y sobre todo la distinción entre “Conciencia” e “Inconciencia Espiritual”, es este pues el trabajo del Comp\Mas\, al que se le presenta en cada paso, palabra y signo, la difícil misión que encontrara al Mae\ delante de la incomprensión del Hombre.
La Leyenda
El nombre “Prometeo” tiene su origen griego y significa el “Pre-Vidente” o que se anticipa a los hechos. El Mito fue narrado por el poeta “Hesiodo” a “Homero” en el año 700 A.C y por Esquilo en el 470 A.C, aunque tal vez la imagen del Ladrón del fuego sea aun más antigua de lo que esas versiones posibilitan interpretarlo.
Según la leyenda, “Prometeo” descendía de una antigua generación de Dioses que habían sido destronados por “Zeus”. Era hijo del Titán “Japeto” (hijo de Urano y Tierra) y de Asia, el sabia que en el suelo de la tierra (naturaleza) reposaba la simiente de los cielos, por eso recogió arcilla, la mojo con sus lagrimas y las amazo, formando con ella varias imágenes semejantes a los dioses, los Señores del Mundo. “Los Hombres”.
“Atenea”, diosa de la sabiduría, que era su amiga, admiro la obra del hijo de los titanes e insuflo en las imágenes el espíritu o soplo divino. Enseguida, les dio a ellos para beber de un néctar mágico para que pudiesen recuperar su pureza, regenerarse, en el caso de que un día la perdiesen. Así lo hizo ya previendo, juntamente con prometeo, la corrupción de los nuevos seres delante de los males provenientes de la caja de “Pandora” (la libertad) que les seria entregado por Zeus mas tarde, como venganza por el robo del fuego, en el intento de pervertirlos a través de los vicios terrenales.
Fue así que surgieron, según la leyenda, los primeros seres humanos, que poblaron la tierra. Aunque por mucho tiempo ellos no supieron hacer uso de la centella divina que habían recibido, no teniendo siquiera conocimiento de cómo trabajar con los materiales de la naturaleza que estaban a su disposición por todas partes.
Prometeo entonces se aproximo a sus criaturas y les enseño a subyugar a los animales y usarlos como auxiliares en el trabajo; Les mostró como construir barcos y velas para la navegación, les enseño a observar las estrellas a dominar el arte de contar y escribir, a que descubriesen los metales debajo de la tierra y hasta como preparar los alimentos nutritivos, ungüento para los dolores y remedios para curar las dolencias.
Pero Zeus, sospechaba de los seres humanos, ya que no fue él quien los creo, ellos provenían de un antiguo mundo que él pretendía modificar íntegramente y siendo así no tenia interés alguno en mantenerlos en la tierra. Por consiguiente, cuando “Prometeo” reivindico para ellos el fuego, que les era imprescindible para la preparación de los alimentos, para el trabajo y principalmente para el progreso material y desenvolvimiento espiritual, el Dios griego decidió negárselo, temiendo que las nuevas criaturas se volviesen más poderosas que él. Entretanto Prometeo resolvió frustrarle sus planes, con la intención de conseguir para los hombres ese precioso instrumento.
Con un palo hecho de un pedazo de vegetal seco, se dirigió al carro del “Sol” donde a escondidas tomo un poco de fuego, trayéndolo para los seres humanos, entregándoles así el segundo secreto de la naturaleza. Más tarde él les daría otros secretos.
Solo cuando por toda la tierra se encendieron las fogatas es que Zeus tomo conocimiento del robo de Prometeo, pero ya era tarde. Puesto que ya no podía confiscar el fuego a los hombres, concibió ahí para ellos un nuevo maleficio: Les envió una Virgen creada artificialmente, “Pandora”, de belleza incomparable, con una caja portadora de muchos males.
Prometeo le advirtió a “Epimeteo”, su Hermano de no aceptar ningún presente de Zeus, pero Epimeteo no lo recordó y recibió con alegría a la linda doncella, abriendo la caja de los males los cuales se esparcieron rápidamente sobre la tierra. Junto a ellos se encontraba él más precioso de los tesoros, “La esperanza”; pero Zeus le había encomendado a Pandora no dejarla salir y así fue hecho.
Los hombres que hasta aquel momento habían vivido sin sufrimientos, sin dolencias, sin torturas y sin vicios, comenzaron a partir de entonces a corromperse sin “Esperanza”, olvidándose el objetivo de su propia existencia, “La Evolución”.
Después de esto, vengándose Zeus de Prometeo, le envío a este al desierto de Citia, donde fue puesto preso a una pared de un terrible abismo, con cadenas inquebrables, en una peñasco de la montaña del “Caucasó”, en “Pie”, sin reposo alguno, durante 30 siglos, sufriendo la amargura de que su hígado sea devorado por un “Águila” que venia cada día a la región para dicho fin, después de que el órgano se volvía a reconstituir.
Por fin llego el día de su redención. Hércules (el arquetipo), pasando por allí con los argonautas, al ver al águila devorando el hígado de “Prometeo”, tomo su flecha lanzándola sobre la misma. Enseguida soltó las cadenas y llevo a Prometeo consigo.
Puntos clave y elementos para la reflexión
El Maestro de la Humanidad y la innovación
La alegoría de Prometeo simboliza la innovación espiritual, el rescate de lo justo y verdadero, a costa del sacrificio y el sufrimiento.
La decadencia de que esta indebidamente investida la representación de lo sagrado, que provoca el aparecimiento de un Maestro dotado de un nuevo vigor, de naturaleza incorruptible, que surge para revitalizar la llama del proceso histórico religioso. La ruptura en relación a lo establecido, no solo dogmática, es consecuencia inevitable del abuso, de la falta de autoridad, de la prepotencia y del “Egoísmo” del poder político y religioso instituido.
Es por ello que cuando aparece una corriente renovadora, que intenta devolver al hombre a la realidad, apartarlo de la ilusión de sus sentidos y restituir el orden olvidado, el amor, la fraternidad, la libertad, la igualdad, evidentemente chocara este con la autoridad, el poder instituido, deseoso de mantener las cosas tal como están, pues es ahí en el desorden, en el caos en donde cobran fortaleza ante esos seres dormidos y olvidados de su propia naturaleza y esencia.
Prometeo simboliza esa luz, que bajando a la tierra intenta iluminar a los hombres, apartándolos de la oscuridad, símbolo de la ilusión, de la dualidad, intentando con ello devolverles al camino de la evolución, es así que el sufrimiento de 30 siglos representa ese sacrificio del iniciado, a lo largo de la historia en el ejercicio difícil de librar a los hombres de la ilusión.
El fuego: Marco de Civilización y evolución espiritual
El fuego es un símbolo sagrado, dependiendo de cómo se utiliza, puede iluminar o quemar. Él representa la luz que ilumina a los que actúan de acuerdo a su conciencia, proporcionándoles elevación a niveles de dimensiones espirituales (de paz interior).
No así para el curioso, para el inconsciente, para el cual se torna en llamas del infierno.
Este elemento es también el inicio de la evolución humana, fue el elemento determinante para el salto de una estructura primitiva a una mayormente evolucionada, estructurada, sociabilizada.
Zeus y las falsas religiones
Es importante, según bien lo menciona el autor, reconocer el paralelismos existente entre los dioses del Olimpo y el poder religioso instituido, que durante siglos han mantenido a la humanidad subyugada a intereses mezquinos de una minoría, de forma totalmente arbitraria.
El mito se anticipa a la historia e ilustra el actuar del Dios que revestido del poder ejerce la opresión, representando a aquellos que sin preparación y capacidad de ejercerlo, se preocupan mas en defender sus propios intereses, arrastrando a la mayoría a la ilusión de los sentidos.
Es esta la representación del falso Dios, que no busca la paz, el amor y la luz necesarios para las criaturas y su evolución, es el temor siempre latente de considerar a todos en igualdad de condiciones.
Epimeteo y Prometeo, entre la curiosidad y la sabiduría
Conforme lo habíamos dicho “Prometeo” representa la conciencia, el conocedor del pasado y del futuro (sabiduría) y justamente por esa duda producto del razonamiento genera la desconfianza e intenta advertir y recomendar a su hermano Epimeteo, que no acepte regalo alguno de Zeus. Pero este siendo desmemoriado lo hace (“Epimeteo” significa el que piensa después), para luego abrir la caja de “Pandora” seducido por los encantos de la doncella, la cual fue creada artificialmente, al ser creada de dicha manera no posee alma, representando a la muerte y el error.
Ya luego se casan ambos, es decir quedan establecidos aquellos vicios y males y el efecto que producen en el ser inconsciente y de incapacidad espiritual (Pandora y Epimeteo)
La alegoría de Prometeo y la Creación
Ningún otro relato griego presenta en forma tan precisa la historia evolutiva del género humano. A más de ello el mito esclarece la oposición entre las tinieblas y la luz, entre la conciencia y la inconciencia del ser.
Ser conscientes espiritualmente, significa ser dueños de sí mismo, de los propios pensamientos, de los propios actos, fallas y actitudes. Conocer el propio pasado, proyectar el futuro y estar plenamente presentes en “el” presente, lucidos, entendidos, percibiendo que en nosotros esta la fortaleza y que esta debe establecerse. (Las Palabras)
Así mismo, la relación existente con el pasaje del génesis sobre Adán y Eva es admirable, trayéndonos a colación el libre albedrío. Esta cuestión es fundamental, ambos nos muestran que el hombre solo alcanza un estado del saber arbitrar, manejarse, decidir, cuando ya tiene un grado adelantado de evolución a diferencia de aquel que no tiene conciencia de sus actos y por ende de las consecuencias trágicas que pueden desembocar para si mismo y sus semejantes. “Es por este hecho que nada adelanta poder escoger cuando no se sabe escoger”
La importancia del mito reside en la importante misión de educar a los hombres, que desde siempre ha sido el gran desafió, pues requiere de sacrificio y abnegación delante de los intereses estructurados de la ilusión para intentar trabar la evolución espiritual.
Conclusiones personales
Es mas que evidente la capacidad del autor en la comprensión del mensaje oculto tras el velo, así mismo lo actual que se nos presenta esta historia, no solamente en el ámbito religioso, pues negar a la actualidad estructuras montadas, de poder político, económico, judicial y religioso que trascienden incluso nuestras fronteras, seria ser necios.
Por ello esta leyenda mas que nunca debe llamarnos a una reflexión, a todos y en particular a nosotros los Mas\, ya que como hijos de la luz, a la cual nacimos, como defensores e innovadores en el mundo en cada tiempo, luchando por un estado Laico, libre, de educación gratuita, de accesos a todos los niveles. Nos encontramos hoy adormecidos, con batallas espurias, sin contenido ni valor, por lo menos a lo que hemos jurado.
Muy al contrario, muchos de nosotros hoy incluso con nuestro silencio avalamos a esos Dioses falsos en cualquiera de sus formas y nombres, que profanando hasta nuestra más preciada esencia, nos han arrastrado a una involución y si no queremos usar dicho termino, pues bien a un retroceso en nuestra propia historia, basta analizar la participación y reputación que tenemos a los ojos profanos, el show que les montamos.
Evidentemente, hoy el Comp\ que se encuentra por primera vez con su ser real, pasando a descubrir sus posibilidades y limitaciones simbolizadas en el - 5 - que lo transformara en el Hércules Mitológico, hijo de los cielos y la tierra, para luego despegar y encontrarse con su espíritu, símbolo glorioso del - 6 - estableciéndose la fuerza oculta en la letra G, no tendrá pocos enemigos, deberá una vez mas luchar con sacrificio y abnegación por intentar nuevamente apartar de sí el error, el vicio y el poder por el poder, sus batallas serán fuertes y su armadura debe ser sólida y virtuosa para enfrentarlos, hoy los mismos ubicados desde sitiales de preponderancia económica, publicitaria, política, incluso dentro de la propia estructura de la orden, envenenando y atándonos a la rueda de la fatalidad.
Y, si, su lucha será dura, pues el primer enemigo que deberá vencer es su propio Yo.
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Bibliografía: Revista Humanus - Edición Brasilera-Año 2000.
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Extraido de: http://www.freemasons-freemasonry.com/riquelme_prometeo.html
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“ No se puede vivir aquí”. La vida en dos distritos santiaguenos. Agustina Desalvo. 27-12-2009
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Taller de Estudios Sociales - TES - boletín nº 9 - enero-febrero de 2010
En octubre pasado hemos visitado las localidades santiagueñas de Añatuya, Canal Melero, Quimilí y Los Juríes. Presentamos aquí una descripción de la vida en las dos primeras localidades. En el caso de Añatuya nos concentramos en El Triángulo y Campo Rosso, dos de los barrios más pobres.
Aunque en la mayoría de los casos las familias cuentan con animales y cultivos, éstos no aseguran la subsistencia del grupo. Por ello, los hombres se emplean en las cosechas como obreros temporarios, producen carbón y ladrillos a destajo y cuentan con planes sociales. Este último también es el caso de las mujeres que, además del plan Jefas de Hogar, suelen recibir el subsidio de madres de más de siete hijos.
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Sobreviviendo
Añatuya se encuentra a 200 km de la capital provincial santiagueña y es la ciudad cabecera del departamento General Taboada. Al 2001, según datos del INDEC, contaba con 20.261 habitantes. Los barrios El Triángulo y Campo Rosso son uno de los más precarios: casas de ladrillo, con techo de paja y chapa, o ranchos de adobe. En algunos casos, los baños están construidos fuera de las casillas. Casi todos tienen gallinas, algunos cabritos, chivas, chanchos.
También se ven, en casi todos los casos, hornos de barro donde elaboran carbón. Algunas viviendas no cuentan con agua de red, por lo tanto, los pobladores juntan agua en bidones de algún canal cercano. La situación es similar a 20 km de Añatuya, en el paraje Canal Melero que, aunque debe su nombre al canal cercano, al momento de visitar el lugar los aljibes se encontraban vacíos por falta de abastecimiento de agua, contando sólo con 3 horas de suministro al día.
Por lo tanto, dadas las características del paraje, sólo es posible sembrar una vez al año. Además, deben pagar para utilizar el agua del canal para riego. Les cobran 15 pesos por hectárea y les dan una hora para regar; sin embargo, debido a la sequedad de los suelos el tiempo otorgado no es suficiente y terminan pagando el doble. Por lo tanto, si cuentan, por ejemplo, con 3 hectáreas de tierra deben pagar por 6. La mayoría de los cultivos sirven de forraje a los animales. Por la falta de agua no se siembran calabazas u otros alimentos.
La crianza de animales se ve dificultada no sólo por la escasez de agua, sino también por la falta de cultivos que, como el maíz, hacen las veces de alimento. Algunas organizaciones no gubernamentales, como INCUPO (Instituto de Cultura Popular) brindan cursos de capacitación a los pobladores y los instruyen, por ejemplo, respecto al modo en que pueden alimentar a sus animales por medio de la fabricación de un alimento balanceado casero.
Sin embargo, no es capacitación lo que les hace falta a los pobladores. Al respecto dice un entrevistado tras la charla del INCUPO: “Tenemos conocimiento de todo ese trabajo que nos están asesorando ahora. Tenemos conocimiento, pero desgraciadamente nos faltarían máquinas para hacer, nada más. Eso nos falta.” (1)
Los escasos animales que poseen les sirven como medios de subsistencia, pero no son, como veremos, el principal sustento. Algunos venden cabritos y chivas: “Yo tengo animalitos, chivas, cabritos, llevo a Añatuya a vender y con eso voy tirando. Autoconsumo también, y así.” (2)
Pero es evidente que la escala de producción y lo obtenido por la venta está lejos de garantizar la reproducción de una familia entera: “Aquí los cabritos los estoy vendiendo a 10 pesos y llevando a Añatuya lo estoy vendiendo a 12. A veces en un mes estoy vendiendo 10 cabritos, 5.” (3) Lo que supone un ingreso mensual de 100 pesos mensuales en el mejor de los casos. Otros consumen y venden huevos de gallina.
El chagas es una de las enfermedades más comunes entre los pobladores. Transmitido por la vinchuca, el parásito se instala en la sangre de la víctima y afecta principalmente el corazón. Se trata de un insecto que pica de noche, pues durante el día se refugia del calor en los techos de paja de los ranchos; no distingue edades, muchos chicos son chagásicos.
Debido a esto, muchos santiagueños cobran una pensión por invalidez de 500 pesos, que en la mayoría de los casos representa el único ingreso fijo: “Acá es una pobreza, una tristeza. Gano 500 pesos, no me queda para nada. Yo gasto mucho por mi enfermedad, tengo asma, y ahora parece que tengo el problema del corazón grande. A veces yo no tengo nada, yo les miento a ellos [mis hijos], que tengo para comer, a veces no tengo nada.” (4)
Pero no sólo el chagas enferma; en el monte santiagueño algo tan simple de resolver como una apendicitis puede costarle la vida a quien la padece o dejarlo incapacitado para trabajar.
En efecto, aunque algunos parajes cuentan con postas sanitarias, no poseen insumos ni personal y lo mismo sucede con el recientemente inaugurado hospital de Añatuya. Por ello, para recibir una atención medianamente adecuada, los enfermos deben trasladarse a Santiago, corriendo el riesgo que implica atravesar, enfermo, un trayecto que demanda más de 2 horas.
*
Ladrillo, carbón y planes sociales
Los pobladores tienen algún cultivo y poseen chivos y gallinas. Pero no llegan a obtener más que 100 pesos mensuales por la venta de estos animales, cuando los entrevistados informan que sus gastos en proveeduría alcanzan los 1000 pesos mensuales. ¿Cómo cubren el resto? Con su principal fuente de sustento: el trabajo asalariado y los planes sociales gubernamentales.
En primer lugar, cabe destacar que todos nuestros entrevistados varones trabajan o han trabajado en el desflore de maíz; en cuanto a las mujeres, todas tienen algún familiar que trabaja en la actividad que, como hemos mencionado en anteriores artículos, emplea a grandes contingentes de obreros santiagueños. (5)
Debido al peso que esta actividad tiene, en Canal Melero las mujeres festejan todos los años solas las Navidad, pues los hombres están siempre en el desflore.
Otra actividad es la fabricación de ladrillos y carbón. El trabajo en el carbón consiste en cortar y juntar la madera de los árboles, monte adentro. La leña recogida se pica con motosierra y es trasladada a los hornos con la zorra (plancha de madera con ruedas tirada por una mula). Salen a las 6 de la mañana y regresan a las 2 de la tarde. Esta tarea no les deja, sin embargo, demasiado dinero:
“En el resto del año se hace carbón. Es muy poca la venta pero no hay otra cosa que trabajar. Para poder vivir, subsistir, hacemos carbón. La mayoría vivimos así, haciendo carbón. De abril para adelante ya empezamos a trabajar el carbón, porque ya no podemos sembrar, se viene el frío, no hay otra cosa que cultivar, y bueno, vivimos así. Vendemos carbón, por ejemplo 5 mil, 6 mil kilos y con la plata que hacemos compramos la mercadería para el mes, 3 paquetes de azúcar, un bolsón de fideos de 5 kilos, 2 bolsas de harina, una caja de grasa, y así. Eso para el mes, y el mes siguiente lo mismo. Y ahora para llegar al mes tenemos que gastar 1.000 pesos, con todo lo que han aumentado las cosas. Y a veces no llegamos, no nos alcanza. Se trabaja mucho, todos los días hay que estar, haga calor, no haga calor, frío, hay que estar lo mismo, porque si no, no se puede vivir aquí.” (6)
Los ladrilleros y carboneros son asalariados que al igual que los cartoneros trabajan a destajo para quienes les compran su producción, cobrando por la cantidad producida a una tarifa fijada por quien aparece como su cliente:
“La mayoría hacemos carbón y lo vendemos. Ahora no vienen los compradores como antes, no lo podes vender. Son 250 pesos por tonelada. El trabajo en el carbón es un trabajo muy pesado. Para llenar un horno tardamos una semana, poniéndose todos los días. Cuanto más grande es el horno más tiempo lleva. No tenemos un comprador fijo.” (7)
En el mismo sentido, otro entrevistado comenta: “Yo tengo que sacar, para un horno, 12 viajes, con 12 viajes tengo que llenar. Con 12 viajes de leña yo estoy sacando 1.300, 1.400 kilos. Son 300 pesos, casi 300 pesos, más no.” (8) La confección de ladrillos también es recurrente y, al igual que sucede con el carbón, deja muy poco dinero:
“Mi marido hace ladrillos, sufre del corazón, tiene Chagas, no sirve para trabajar. Hace ladrillos, con mi hijo mayor van, en la ladrillería de la intendencia. Tiene que pagar la leña, el peón, hay que comprar todo, y poca ganancia le da. Los ladrillos se venden, pero así como se venden no le queda, ¿la leña cuánto nos sale? Y el agua es la mortificación.” (9)
*
Piqueteros
Ahora bien, lo cierto es que el único ingreso fijo que estas familias perciben proviene de los planes sociales gubernamentales: en todas las familias hay un beneficiario/a del plan jefas/jefes ($150) o alguna mujer que percibe el plan madre de 7 hijos ($700), o algún chagásico que cobra una pensión por invalidez ($500):
“Antes era más brava nuestra situación que ahora, por ejemplo ahora, mi señora tiene la pensión de la madre de siete hijos. Con eso compramos mercadería. Antes no, antes no teníamos nada. Después tenés el plan jefas y jefes de hogar, y bueno, con eso vamos tirando. Si no hubiéramos tenido eso no hubiéramos estado vivos, pienso yo que no estaríamos acá.” (10)
Todos estos planes y subsidios no han sido otorgados por el gobierno gratuitamente, sino que son producto de la lucha que la clase obrera desocupada viene dando hace 10 años. Como miembros de esa clase, los obreros santiagueños se han visto beneficiados por aquellas luchas.
Ni el MOCASE ni las ONG como el INCUPO con sus proyectos cooperativistas y sus planes de capacitación, han podido mejorar las condiciones de vida de estas familias. El movimiento piquetero lo hizo.
De esto se deduce que sólo nucleándose con el resto de su clase podrán mejorar sus condiciones de existencia.
La organización de los obreros del arándano y del limón, por tomar sólo dos ejemplos, muestra cómo pueden conseguir simultáneamente mejoras en sus condiciones laborales y planes especiales -interzafra- para el período en que se encuentran desocupados.
Pero para ello es necesaria la decisión política de construir en Santiago una alternativa al cooperativismo agrario.
*
Notas
1 Poblador de Canal Melero, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009.
2 Ídem.
3 Ídem.
4 Pobladora barrio El Triángulo, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009.
5 Desalvo, Agustina: “Los obreros del agro santiagueño en el desflore de maíz”, en El Aromo, nº50, 2009.
6 Poblador de Canal Melero, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009.
7 Ídem.
8 Ídem.
9 Pobladora del barrio El Triángulo, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009.
10 Poblador de Canal Melero, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009, resaltado nuestro.
Extraido de:
http://razonyre2.razonyrevolucion.org/index.php?option=com_content&view=article&id=599:no-se-puede-vivir-aqui-la-vida-en-dos-distritos-santiaguenos-agustina-desalvo&catid=122:tes-boletin-no-9-enero-febrero-de-2010&Itemid=66
Taller de Estudios Sociales - TES - boletín nº 9 - enero-febrero de 2010
En octubre pasado hemos visitado las localidades santiagueñas de Añatuya, Canal Melero, Quimilí y Los Juríes. Presentamos aquí una descripción de la vida en las dos primeras localidades. En el caso de Añatuya nos concentramos en El Triángulo y Campo Rosso, dos de los barrios más pobres.
Aunque en la mayoría de los casos las familias cuentan con animales y cultivos, éstos no aseguran la subsistencia del grupo. Por ello, los hombres se emplean en las cosechas como obreros temporarios, producen carbón y ladrillos a destajo y cuentan con planes sociales. Este último también es el caso de las mujeres que, además del plan Jefas de Hogar, suelen recibir el subsidio de madres de más de siete hijos.
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Sobreviviendo
Añatuya se encuentra a 200 km de la capital provincial santiagueña y es la ciudad cabecera del departamento General Taboada. Al 2001, según datos del INDEC, contaba con 20.261 habitantes. Los barrios El Triángulo y Campo Rosso son uno de los más precarios: casas de ladrillo, con techo de paja y chapa, o ranchos de adobe. En algunos casos, los baños están construidos fuera de las casillas. Casi todos tienen gallinas, algunos cabritos, chivas, chanchos.
También se ven, en casi todos los casos, hornos de barro donde elaboran carbón. Algunas viviendas no cuentan con agua de red, por lo tanto, los pobladores juntan agua en bidones de algún canal cercano. La situación es similar a 20 km de Añatuya, en el paraje Canal Melero que, aunque debe su nombre al canal cercano, al momento de visitar el lugar los aljibes se encontraban vacíos por falta de abastecimiento de agua, contando sólo con 3 horas de suministro al día.
Por lo tanto, dadas las características del paraje, sólo es posible sembrar una vez al año. Además, deben pagar para utilizar el agua del canal para riego. Les cobran 15 pesos por hectárea y les dan una hora para regar; sin embargo, debido a la sequedad de los suelos el tiempo otorgado no es suficiente y terminan pagando el doble. Por lo tanto, si cuentan, por ejemplo, con 3 hectáreas de tierra deben pagar por 6. La mayoría de los cultivos sirven de forraje a los animales. Por la falta de agua no se siembran calabazas u otros alimentos.
La crianza de animales se ve dificultada no sólo por la escasez de agua, sino también por la falta de cultivos que, como el maíz, hacen las veces de alimento. Algunas organizaciones no gubernamentales, como INCUPO (Instituto de Cultura Popular) brindan cursos de capacitación a los pobladores y los instruyen, por ejemplo, respecto al modo en que pueden alimentar a sus animales por medio de la fabricación de un alimento balanceado casero.
Sin embargo, no es capacitación lo que les hace falta a los pobladores. Al respecto dice un entrevistado tras la charla del INCUPO: “Tenemos conocimiento de todo ese trabajo que nos están asesorando ahora. Tenemos conocimiento, pero desgraciadamente nos faltarían máquinas para hacer, nada más. Eso nos falta.” (1)
Los escasos animales que poseen les sirven como medios de subsistencia, pero no son, como veremos, el principal sustento. Algunos venden cabritos y chivas: “Yo tengo animalitos, chivas, cabritos, llevo a Añatuya a vender y con eso voy tirando. Autoconsumo también, y así.” (2)
Pero es evidente que la escala de producción y lo obtenido por la venta está lejos de garantizar la reproducción de una familia entera: “Aquí los cabritos los estoy vendiendo a 10 pesos y llevando a Añatuya lo estoy vendiendo a 12. A veces en un mes estoy vendiendo 10 cabritos, 5.” (3) Lo que supone un ingreso mensual de 100 pesos mensuales en el mejor de los casos. Otros consumen y venden huevos de gallina.
El chagas es una de las enfermedades más comunes entre los pobladores. Transmitido por la vinchuca, el parásito se instala en la sangre de la víctima y afecta principalmente el corazón. Se trata de un insecto que pica de noche, pues durante el día se refugia del calor en los techos de paja de los ranchos; no distingue edades, muchos chicos son chagásicos.
Debido a esto, muchos santiagueños cobran una pensión por invalidez de 500 pesos, que en la mayoría de los casos representa el único ingreso fijo: “Acá es una pobreza, una tristeza. Gano 500 pesos, no me queda para nada. Yo gasto mucho por mi enfermedad, tengo asma, y ahora parece que tengo el problema del corazón grande. A veces yo no tengo nada, yo les miento a ellos [mis hijos], que tengo para comer, a veces no tengo nada.” (4)
Pero no sólo el chagas enferma; en el monte santiagueño algo tan simple de resolver como una apendicitis puede costarle la vida a quien la padece o dejarlo incapacitado para trabajar.
En efecto, aunque algunos parajes cuentan con postas sanitarias, no poseen insumos ni personal y lo mismo sucede con el recientemente inaugurado hospital de Añatuya. Por ello, para recibir una atención medianamente adecuada, los enfermos deben trasladarse a Santiago, corriendo el riesgo que implica atravesar, enfermo, un trayecto que demanda más de 2 horas.
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Ladrillo, carbón y planes sociales
Los pobladores tienen algún cultivo y poseen chivos y gallinas. Pero no llegan a obtener más que 100 pesos mensuales por la venta de estos animales, cuando los entrevistados informan que sus gastos en proveeduría alcanzan los 1000 pesos mensuales. ¿Cómo cubren el resto? Con su principal fuente de sustento: el trabajo asalariado y los planes sociales gubernamentales.
En primer lugar, cabe destacar que todos nuestros entrevistados varones trabajan o han trabajado en el desflore de maíz; en cuanto a las mujeres, todas tienen algún familiar que trabaja en la actividad que, como hemos mencionado en anteriores artículos, emplea a grandes contingentes de obreros santiagueños. (5)
Debido al peso que esta actividad tiene, en Canal Melero las mujeres festejan todos los años solas las Navidad, pues los hombres están siempre en el desflore.
Otra actividad es la fabricación de ladrillos y carbón. El trabajo en el carbón consiste en cortar y juntar la madera de los árboles, monte adentro. La leña recogida se pica con motosierra y es trasladada a los hornos con la zorra (plancha de madera con ruedas tirada por una mula). Salen a las 6 de la mañana y regresan a las 2 de la tarde. Esta tarea no les deja, sin embargo, demasiado dinero:
“En el resto del año se hace carbón. Es muy poca la venta pero no hay otra cosa que trabajar. Para poder vivir, subsistir, hacemos carbón. La mayoría vivimos así, haciendo carbón. De abril para adelante ya empezamos a trabajar el carbón, porque ya no podemos sembrar, se viene el frío, no hay otra cosa que cultivar, y bueno, vivimos así. Vendemos carbón, por ejemplo 5 mil, 6 mil kilos y con la plata que hacemos compramos la mercadería para el mes, 3 paquetes de azúcar, un bolsón de fideos de 5 kilos, 2 bolsas de harina, una caja de grasa, y así. Eso para el mes, y el mes siguiente lo mismo. Y ahora para llegar al mes tenemos que gastar 1.000 pesos, con todo lo que han aumentado las cosas. Y a veces no llegamos, no nos alcanza. Se trabaja mucho, todos los días hay que estar, haga calor, no haga calor, frío, hay que estar lo mismo, porque si no, no se puede vivir aquí.” (6)
Los ladrilleros y carboneros son asalariados que al igual que los cartoneros trabajan a destajo para quienes les compran su producción, cobrando por la cantidad producida a una tarifa fijada por quien aparece como su cliente:
“La mayoría hacemos carbón y lo vendemos. Ahora no vienen los compradores como antes, no lo podes vender. Son 250 pesos por tonelada. El trabajo en el carbón es un trabajo muy pesado. Para llenar un horno tardamos una semana, poniéndose todos los días. Cuanto más grande es el horno más tiempo lleva. No tenemos un comprador fijo.” (7)
En el mismo sentido, otro entrevistado comenta: “Yo tengo que sacar, para un horno, 12 viajes, con 12 viajes tengo que llenar. Con 12 viajes de leña yo estoy sacando 1.300, 1.400 kilos. Son 300 pesos, casi 300 pesos, más no.” (8) La confección de ladrillos también es recurrente y, al igual que sucede con el carbón, deja muy poco dinero:
“Mi marido hace ladrillos, sufre del corazón, tiene Chagas, no sirve para trabajar. Hace ladrillos, con mi hijo mayor van, en la ladrillería de la intendencia. Tiene que pagar la leña, el peón, hay que comprar todo, y poca ganancia le da. Los ladrillos se venden, pero así como se venden no le queda, ¿la leña cuánto nos sale? Y el agua es la mortificación.” (9)
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Piqueteros
Ahora bien, lo cierto es que el único ingreso fijo que estas familias perciben proviene de los planes sociales gubernamentales: en todas las familias hay un beneficiario/a del plan jefas/jefes ($150) o alguna mujer que percibe el plan madre de 7 hijos ($700), o algún chagásico que cobra una pensión por invalidez ($500):
“Antes era más brava nuestra situación que ahora, por ejemplo ahora, mi señora tiene la pensión de la madre de siete hijos. Con eso compramos mercadería. Antes no, antes no teníamos nada. Después tenés el plan jefas y jefes de hogar, y bueno, con eso vamos tirando. Si no hubiéramos tenido eso no hubiéramos estado vivos, pienso yo que no estaríamos acá.” (10)
Todos estos planes y subsidios no han sido otorgados por el gobierno gratuitamente, sino que son producto de la lucha que la clase obrera desocupada viene dando hace 10 años. Como miembros de esa clase, los obreros santiagueños se han visto beneficiados por aquellas luchas.
Ni el MOCASE ni las ONG como el INCUPO con sus proyectos cooperativistas y sus planes de capacitación, han podido mejorar las condiciones de vida de estas familias. El movimiento piquetero lo hizo.
De esto se deduce que sólo nucleándose con el resto de su clase podrán mejorar sus condiciones de existencia.
La organización de los obreros del arándano y del limón, por tomar sólo dos ejemplos, muestra cómo pueden conseguir simultáneamente mejoras en sus condiciones laborales y planes especiales -interzafra- para el período en que se encuentran desocupados.
Pero para ello es necesaria la decisión política de construir en Santiago una alternativa al cooperativismo agrario.
*
Notas
1 Poblador de Canal Melero, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009.
2 Ídem.
3 Ídem.
4 Pobladora barrio El Triángulo, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009.
5 Desalvo, Agustina: “Los obreros del agro santiagueño en el desflore de maíz”, en El Aromo, nº50, 2009.
6 Poblador de Canal Melero, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009.
7 Ídem.
8 Ídem.
9 Pobladora del barrio El Triángulo, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009.
10 Poblador de Canal Melero, entrevista en poder de la autora. Octubre 2009, resaltado nuestro.
Extraido de:
http://razonyre2.razonyrevolucion.org/index.php?option=com_content&view=article&id=599:no-se-puede-vivir-aqui-la-vida-en-dos-distritos-santiaguenos-agustina-desalvo&catid=122:tes-boletin-no-9-enero-febrero-de-2010&Itemid=66
sábado, 26 de diciembre de 2009
Oda al hombre sencillo. Pablo Neruda. 26-12-2009
*
Voy a contarte en secreto
quién soy yo,
así, en voz alta,
me dirás quién eres
(quiero saber quién eres)
cuánto ganas, en qué taller trabajas,
en qué mina,
en qué farmacia,
tengo una obligación
terrible
y es saberlo,
saberlo todo:
día y noche saber cómo te llamas,
ése es mi oficio,
conocer una vida
no es bastante
ni conocer
todas las vidas
es necesario,
verás,
hay que desentrañar,
rascar a fondo
y como en una tela
las líneas ocultaron,
con el color, la trama
del tejido,
yo borro los colores
y busco hasta encontrar
el tejido profundo,
así también encuentro
la unidad de los hombres,
y en el pan busco
más allá de la forma.
Me gusta el pan,
lo muerdo,
y entonces
veo el trigo,
los trigales tempranos,
la verde forma
de la primavera,
las raíces, el agua,
por eso
más allá del pan,
veo la tierra,
la unidad de la tierra,
el agua,
el hombre,
y así todo lo pruebo
buscándote
en todo,
ando, nado, navego,
hasta encontrarte,
y entonces te pregunto
cómo te llamas,
calle y número,
para que tú recibas
mis cartas,
para que yo te diga
quién soy y cuánto gano,
dónde vivo,
y cómo era mi padre.
Ves tú qué simple soy,
qué simple eres,
no se trata
de nada complicado.
Yo trabajo contigo,
tú vives, vas y vienes
de un lado a otro,
es muy sencillo,
eres la vida,
eres tan transparente
como el agua,
y así soy yo,
mi obligación es ésa:
ser transparente,
cada día
me educo,
cada día me peino
pensando como piensas,
y ando
como tú andas,
como, como tú comes,
tengo en mis brazos
a mi amor
como a tu novia tú,
y entonces
cuando esto
está probado,
cuando somos iguales,
escribo,
escribo con tu vida
y con la mía,
con tu amor y los míos,
con todos tus dolores
y entonces
ya somos diferentes
porque, mi mano
en tu hombro,
como viejos amigos
te digo en las orejas:
no sufras,
ya llega el día,
ven, ven conmigo,
ven con todos
los que a ti se parecen,
los más sencillos.
Ven, no sufras,
ven conmigo,
porque aunque
no lo sepas,
eso yo sí lo sé:
yo sé hacia dónde vamos,
y es ésta la palabra:
no sufras
porque ganaremos,
ganaremos nosotros,
los más sencillos
ganaremos,
aunque tú no lo creas,
ganaremos.
Odas elementales (1954)
Extraido de:
http://www.planeta.com/ecotravel/notebooks/transparent.html
Voy a contarte en secreto
quién soy yo,
así, en voz alta,
me dirás quién eres
(quiero saber quién eres)
cuánto ganas, en qué taller trabajas,
en qué mina,
en qué farmacia,
tengo una obligación
terrible
y es saberlo,
saberlo todo:
día y noche saber cómo te llamas,
ése es mi oficio,
conocer una vida
no es bastante
ni conocer
todas las vidas
es necesario,
verás,
hay que desentrañar,
rascar a fondo
y como en una tela
las líneas ocultaron,
con el color, la trama
del tejido,
yo borro los colores
y busco hasta encontrar
el tejido profundo,
así también encuentro
la unidad de los hombres,
y en el pan busco
más allá de la forma.
Me gusta el pan,
lo muerdo,
y entonces
veo el trigo,
los trigales tempranos,
la verde forma
de la primavera,
las raíces, el agua,
por eso
más allá del pan,
veo la tierra,
la unidad de la tierra,
el agua,
el hombre,
y así todo lo pruebo
buscándote
en todo,
ando, nado, navego,
hasta encontrarte,
y entonces te pregunto
cómo te llamas,
calle y número,
para que tú recibas
mis cartas,
para que yo te diga
quién soy y cuánto gano,
dónde vivo,
y cómo era mi padre.
Ves tú qué simple soy,
qué simple eres,
no se trata
de nada complicado.
Yo trabajo contigo,
tú vives, vas y vienes
de un lado a otro,
es muy sencillo,
eres la vida,
eres tan transparente
como el agua,
y así soy yo,
mi obligación es ésa:
ser transparente,
cada día
me educo,
cada día me peino
pensando como piensas,
y ando
como tú andas,
como, como tú comes,
tengo en mis brazos
a mi amor
como a tu novia tú,
y entonces
cuando esto
está probado,
cuando somos iguales,
escribo,
escribo con tu vida
y con la mía,
con tu amor y los míos,
con todos tus dolores
y entonces
ya somos diferentes
porque, mi mano
en tu hombro,
como viejos amigos
te digo en las orejas:
no sufras,
ya llega el día,
ven, ven conmigo,
ven con todos
los que a ti se parecen,
los más sencillos.
Ven, no sufras,
ven conmigo,
porque aunque
no lo sepas,
eso yo sí lo sé:
yo sé hacia dónde vamos,
y es ésta la palabra:
no sufras
porque ganaremos,
ganaremos nosotros,
los más sencillos
ganaremos,
aunque tú no lo creas,
ganaremos.
Odas elementales (1954)
Extraido de:
http://www.planeta.com/ecotravel/notebooks/transparent.html
Consejos del Dalai Lama para todos. 26-12-2009
*
El Dalai Lama recomienda, independientemente de tus creencias o la religión que profeses, estos sabios consejos:
1. Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos.
2.. Cuando pierdes, no pierdes la lección.
3. Sigue las tres R: Respeto a ti mismo, Respeto para los otros y Responsabilidad sobre todas tus acciones.
4. Recuerda que no conseguir lo que quieres, a veces significa un maravilloso golpe de suerte.
5. Aprende las reglas, así sabrás como romperlas apropiadamente.
6. No permitas que una pequeña disputa destroce una GRAN AMISTAD.
7. Cuando creas que has cometido un error, haz algo inmediatamente para corregirlo.
8. Ocupa algo de tiempo cada día en estar solo.
9. Abre tus brazos al cambio, pero no te olvides de tus valores.
10. Recuerda que a veces el silencio es la mejor respuesta.
11. Vive una buena y honorable vida, así cuando seas mayor y mires atrás podrás disfrutarla por segunda vez.
12. Una atmósfera amorosa en tu casa es el cimiento para tu vida.
13. En discusiones con alguien querido ocupate sólo de la situación actual, no saques a relucir el pasado.
14. Comparte tu conocimiento, es una manera de conseguir la inmortalidad.
15. Se considerado con la Tierra.
16. Una vez al año ve a algún lugar en el que nunca hayas estado antes.
17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por cada uno excede la necesidad por el otro.
18. Juzga tu éxito según lo que has sacrificado para conseguirlo.
19. Acercate al amor y a la cocina con osada entrega.
*
Extraido de:
http://budistas.blogspot.com/2009/11/consejos-del-dalai-lama-para-todos.html
El Dalai Lama recomienda, independientemente de tus creencias o la religión que profeses, estos sabios consejos:
1. Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos.
2.. Cuando pierdes, no pierdes la lección.
3. Sigue las tres R: Respeto a ti mismo, Respeto para los otros y Responsabilidad sobre todas tus acciones.
4. Recuerda que no conseguir lo que quieres, a veces significa un maravilloso golpe de suerte.
5. Aprende las reglas, así sabrás como romperlas apropiadamente.
6. No permitas que una pequeña disputa destroce una GRAN AMISTAD.
7. Cuando creas que has cometido un error, haz algo inmediatamente para corregirlo.
8. Ocupa algo de tiempo cada día en estar solo.
9. Abre tus brazos al cambio, pero no te olvides de tus valores.
10. Recuerda que a veces el silencio es la mejor respuesta.
11. Vive una buena y honorable vida, así cuando seas mayor y mires atrás podrás disfrutarla por segunda vez.
12. Una atmósfera amorosa en tu casa es el cimiento para tu vida.
13. En discusiones con alguien querido ocupate sólo de la situación actual, no saques a relucir el pasado.
14. Comparte tu conocimiento, es una manera de conseguir la inmortalidad.
15. Se considerado con la Tierra.
16. Una vez al año ve a algún lugar en el que nunca hayas estado antes.
17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por cada uno excede la necesidad por el otro.
18. Juzga tu éxito según lo que has sacrificado para conseguirlo.
19. Acercate al amor y a la cocina con osada entrega.
*
Extraido de:
http://budistas.blogspot.com/2009/11/consejos-del-dalai-lama-para-todos.html
Despertares ideológicos. José Pablo Feinmann. 26-12-2009
*
1. Panes y pasteles
Suele narrarse una ilustrativa anécdota a propósito de los orígenes de la Revolución Francesa. Se dice que algunos asesores de Luis XVI le informaron del creciente descontento del pueblo y de la conveniencia de sosegarlo.
Se dice que Luis XVI se preocupó, pero no mucho. De modo que los asesores decidieron también poner al tanto de la explosiva situación a María Antonieta, esposa de Luis XVI y –se decía, también- desmedidamente influyente en las decisiones de su marido, hombre algo distraído o taciturno, acaso triste.
Se dice que se allegaron hasta ella y le informaron sin más, crudamente, que el pueblo se encontraba al borde de la insurgencia. Se dice que María Antonieta inquirió sobre las causas de semejante estado de disgusto con el poder real, es decir, básicamente con ella.
- ¿Qué quiere el pueblo? –se dice que preguntó.
- Pan- se dice que le dijeron.
Se dice que entonces ella incurrió en una rabieta histórica, en una ofensa que habría de desatar tumultos sin retorno, definitivos.
- ¿No tienen pan? Que coman pasteles.
Sería simple creer que éste es el detonante de la Revolución que hicieron los franceses en 1789, pero es sin duda un símbolo del excesivo desdén del poder real, de su soberbia, de su confianza en sí mismo, en su inalterabilidad, en su imperturbable devenir histórico. No era para menos.
Los reyes a quienes la Revolución vino a incomodar -hasta el extremo de cortar sus cabezas- creían gobernar por derecho divino. Creían que el rey era el representante de Dios en la tierra, que gobernaba en su nombre y que ese poder, en consecuencia, era intocable. ¿Cómo habría de tocar los hombres un poder que había venido de Dios sin insultar a, precisamente, Dios?
Así las cosas, el gran despertar del humanismo moderno radica en esta blasfemia. En la blasfemia de gritarles a los reyes:
Ustedes no tienen origen divino. No gobiernan por delegación de Dios. Los gobiernos deben ser ejercidos por los hombres y elegidos por los hombres.
¿Cómo se llegó a este despertar? La situación concreta de miseria social fue determinante, pero si sobre una situación de miseria no se monta una conciencia social, intelectual, un sistema de ideas o, digamos así, una ideología blasfema, negadora del orden instituido, nada habrá de pasar, por más extremo que el hambre sea. La respuesta de María Antonieta (el sarcasmo hiriente, desaforadamente ofensivo de recomendarles pasteles a los pobres ya que carecían de pan) no habría producido nada si no hubiera caído en medio de la siguiente situación coyuntural:
a) Los reyes no gobiernan por derecho divino.
b) La razón humana puede cambiar y mejorar la historia.
c) Todo cambio implica la superación de las desigualdades entre los hombres.
La conciencia social que leyó como intolerable la frase de María Antonieta había sido laboriosamente construida por los intelectuales de la Ilustración. Por los Enciclopedistas. Por hombres como D’Alambert, Rousseau, Voltaire.
Breve nota sobre Voltaire: Voltaire está en las ideas y en la pólvora de la Revolución. El imponente Leopold Mozart, el padre de Wolfgang, lo odiaba por saberlo un enemigo del poder real, ese poder ante el que Leopold exhibía a su hijo como un fenómeno circense que producía jugosas ganancias. De Voltaire había dicho: “El sin Dios Voltaire”.
Gran definición. Voltaire, padre del humanismo, era, en efecto, un hombre sin Dios. No creía en ese Dios que convalidaba el poder de los reyes. No creía en el Dios de Leibniz, quien había abusivamente dicho que vivíamos en el mejor de los mundos posibles, ya que Dios, allá, en los orígenes, puesto a crear mundos, había creado, generosamente, el mejor, que era éste, el nuestro.
Si existe, en cambio, algo que define a un filósofo que impulsa una revolución, un despertar ideológico, es decir que no, que éste no es el mejor de los mundos posibles, que hay otros mejores. Voltaire lo había hecho de un modo brillante y popular en una breve novela que tituló Cándido o el optimismo. De este modo, ante las desdichas de la realidad, Cándido osaba preguntar:
¡Ah! ¿Dónde estás tú, el mejor de los mundos posibles?
La pregunta es blasfema, ya que implica decir que éste no es el mejor de los mundos posibles: si lo fuera, no preguntaríamos dónde está, estaríamos en él, tal como nos lo dicen los ideólogos del poder. (Que siempre dirán, de una y mil maneras, distintas, eso). Por no ignorar esto, Voltaire introduce un personaje que se ha hecho inmortal. Es un filósofo a quine llama doctor Pangloss. Colorido personaje destinado a justificar todas las calamidades y a pedir unánime resignación ante ellas. Un optimista irredimible. Pero un optimista entregado a optimizar lo establecido. Un enemigo de todo despertar. Un opiómano.
Justificando desdichas injustificables, dice Pangloss:
Todo eso era indispensable; de las desventuras particulares nace el bien general; de modo que cuanto más abundan las desdichas particulares más se difunde el bien.
No obstante, Cándido, sumido en incontables infortunios, dice:
Si éste es el mejor de los mundos imaginables, ¿cómo serán los otros?
(Esta frase tan actual de Voltaire no la inventé ni la modifiqué. Se ubica sencillamente en la p. 63 de Cándido y otros cuentos, Alianza).
Por fin, Cándido y Pangloss se encuentran con un derviche. Cándido dice:
Pero mi reverendo padre, el mal está enseñoreado de la tierra.
El derviche responde:
¿Qué importa que haya bien o mal? Cuando su Alteza envía un buque a Egipto, ¿le importa saber si los ratones que hay en el buque están bien o mal?
¿Qué hacer pues? -pregunta Pangloss.
Y el derviche entrega la respuesta que niega, por esencia, todo despertar ideológico, toda rebeldía. Dice:
- Callar.
*
2. Entre el silencio y la rebeldía
El hombre es negación, es nihilización del ser, de lo fáctico, de lo que es y se presenta como verdadero, justo y bueno por el solo hecho de ser.
Todo despertar es negación. Negamos nuestro estado anterior. Ya no dormimos. Ni dormimos ni nos atonta la soñolencia.
Dormir es aceptar. Aceptar es someterse. Todo despertar es negación del estado de sometimiento.
Acaso estén latiendo en estas frases algunas ideas tempranas de Sartre. De acuerdo.
¿Qué le hubiera dicho Sartre al derviche volteriano?
- No pienso callarme -le habría dicho-. Callar es aceptar. Aceptar es rendirse antes las cosas como son. Es negar lo propio del hombre, que es decir no.
La propuesta del derviche ha tenido ecos suntuosos en la filosofía.
Wittgenstein, que es lo otro de Sartre, ha escrito en su célebre y celebrado Tractatus lógico-philosophicus:
“El método correcto de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada más que lo que se puede decir, o sea, proposiciones de la ciencia natural -o sea, algo que nada tiene que ver con la filosofía-, y, entonces, cuantas veces alguien quisiera decir algo metafísico, probarle que en sus proposiciones no había dado significado a ciertos signos. Este método le resultaría insatisfactorio -no tendría el sentimiento de que le enseñábamos filosofía-, pero sería el único estrictamente correcto” (Alianza, p. 183).
Y aquí Wittgenstein, concluyendo el Tractatus, dice la frase más conformista de la filosofía. Dice lo que decía el derviche cuando aconsejaba callar acerca de las calamidades del mundo.
De lo que no se puede hablar hay que callar- dice.
Si el método correcto de la filosofía es “no decir más que lo que se puede decir” y si lo que se puede decir son “proposiciones de ciencia natural”, estamos condenados al silencio.
Ocurre que el hambre, el dolor, la injusticia, la muerte, la violencia, el sometimiento, no son “proposiciones de la ciencia natural”, sino realidades del mundo en que los hombres, complejamente, están. Sobre ellas dice su palabra el hombre de la rebelión. Cuya condición de posibilidad es negar el silencio, no dormir el sueño de los tontos y los sometidos. Despertar.
Porque es cierto que es imposible demostrar que está mal que unos hombres opriman a otros. Que está mal que unos tengan todo y otros poco o nada. Que está mal que los hombres sufran o pasen hambre.
La lógica nada tiene que ver con proposiciones que se dirimen en el campo de la ética y aun de la metafísica. (Si yo digo que Dios no ha otorgado poderes a los reyes estoy en plena metafísica, ya que estoy refutando otra proposición metafísica, la contraria: que los reyes gobiernan por derecho divino).
Pero aquí es donde el hombre de la rebelión advierte que la lógica no le sirve para despertar. Porque todo despertar ideológico es un acto de la imaginación.
Tengo que imaginar algo distinto a esto para decidir que esto es intolerable. De aquí que los revolucionarios del Mayo francés sintieran que existía una sola forma de ser realistas. Pedir lo imposible. Es decir, lo indemostrable.
*
3. El despertar es un fantasma temible
El despertar de Mayo del 68 fue pródigo en consignas, se desbordó en graffitis. Todos –o, al menos, los más inteligentes, lúcidos- explicitaban una filosofía de la negación, una filosofía de la conciencia.
Por ejemplo:
No puede haber revolución más que donde hay conciencia.
La obediencia empieza por la conciencia y la conciencia por la desobediencia.
El segundo graffiti –sugiero- dice lo siguiente: hay que someter a la conciencia para imponer la sumisión. Ahí donde la conciencia es adormecida se torna imposible el despertar ideológico.
Pero la condición de posibilidad de la conciencia es la desobediencia.
La conciencia es conciencia cuando dice que no. Cuando desobedece al derviche y a Wittgenstein: cuando no calla. No callar es desobedecer. Cuando uno desobedece el mensaje omnipresente y ensordecedor del poder, accede a la conciencia.
Y aquí nos volvemos sobre el primer graffiti: no puede haber más revolución más que donde hay conciencia. Así, la conciencia –como la facultad de des-obedecer, de negar lo establecido- es siempre el fundamento del acto revolucionario, que aquí, cautelosamente, entenderemos como la visualización de otro estado de cosas, como la posibilidad de un futuro que niega un presente que se ha vuelto intolerable. (Todos sabemos, a esta altura de los tiempos, que las revoluciones suelen implantar nuevas situaciones intolerables, nuevos estados de opresión e injusticia. No importa. Lo que importa es afirmar la posibilidad constante del despertar ideológico. También es despertar oponerse a un régimen que fue un despertar y se ha traicionado como tal. Acaso le sea esencial a la historia despertar y oscurecerse para ir en busca de un nuevo despertar.)
El despertar es siempre amenazante para el poder, para lo establecido.
Si despertar es desobedecer, todo régimen de obediencia –y los regímenes se instauran para ser obedecidos- buscará impedir la conquista de la vigilia.
Para el poder, el despertar es un fantasma, ya que es, siempre, el fantasma de las viejas rebeliones, que vienen desde el fondo de la historia y testimonian por la dignidad del Hombre.
Si –como propone Hannah Arendt- el conflicto central de la historia humana es el de la lucha de la libertad contra la tiranía, la libertad es siempre la vigilia, la lucidez, la conciencia, el despertar, la asunción, hoy, de una lucha de siglos contra el embrutecimiento, contra el silencio, contra la siesta triste y sofocante de los sometidos al poder. Así, para los reyes de ayer y de hoy, el despertar es un fantasma temible porque hace suyas todas las luchas, todas las rebeliones, porque viene para reactualizarlas.
La noción de fantasma es clásica en la literatura política porque con ella inicia Marx el Manifiesto del Partido Comunista, que publica en Londres en febrero de 1848. Resulta notable ver cómo Marx describe el temor de la vieja sociedad ante un despertar que la atemoriza, que recorre Europa y parece incontenible. Escribe:
“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes”.
Aquí aparece una relación de hierro: la contradicción entre la policía y los despertares. Al defender lo establecido, el orden imperante, la policía está contra todo despertar. Más aún: se puede ver que, en un régimen que surgió como despertar y se ha anulado en su busca de la libertad, el abandono de los sueños fundacionales se relaciona con la consolidación de un poder policial.
En Los justos, dolorosamente, Camus escribe: “Se comienza por querer la justicia y se acaba organizando una policía” (Obras, tomo II, Alianza, p. 144).
Un texto de Sartre muy significativamente se titula: El fantasma de Stalin. O sea, si el comunismo es el fantasma de la vieja Europa, Stalin es el fantasma perenne del comunismo, su posibilidad latente, su fracaso. Así, Stalin como concepto (Stalin como poder policial, como dogmatismo ideológico) es el fantasma temible de todo despertar.
Porque la lucha por la libertad ha conducido, con dolorosa frecuencia, a instaurar otro rostro de la tiranía. Sin embargo, hay algo que late en esta proposición y debemos rechazar: la resignación. Aunque la libertad, una y mil veces, haya concluido por reinstalar la tiranía, su lucha jamás debe ser abandonada.
*
4. Hitler: el despertar de la tiranía
La palabra despertar fue intensamente utilizada por el nazismo.
No es casual: el nazismo se presenta como una revolución y como una reparación, la del orgullo alemán.
Hitler trabaja sobre resentimientos y frustraciones de los alemanes.
¿Cuál será el despertar? El del pueblo y el de la nación alemana. Un pueblo que despierta lo hace para constituir una nación. Una nación despierta que ha accedido a la vigilia de manos de un líder que la representa. De este modo, el pueblo y el líder, juntos, surgen para abrir el horizonte de la patria.
En resumen, el nacionalsocialismo –en manos de Hitler y su ministro de Propaganda, Goebbels- puede entenderse así:
El despertar como reparación: vengar las humillaciones de la Primera Guerra Mundial expresadas en el Tratado de Versailles.
El despertar como raza: sólo los arios serán los sujetos de la nueva vigilia.
El despertar como odio: el judío es el enemigo de la patria, despertar es aborrecerlo, despertar es expulsarlo. Son los culpables de la derrota de la nación, son quienes la han explotado, son parásitos. Un parásito vive de la savia sana del pueblo, lo debilita y, al debilitarlo, impide su despertar.
El despertar como guerra y conquista: una vez que la nación y el pueblo han despertado en busca de mil años de unidad y poder, deben imponer sus valores (los valores de su despertar) al resto del mundo. Deben someterlo para asegurarse que su despertar no ha sido en vano, que la patria no volverá a ser humillada como en el pasado Aquí se abre el espacio de la conquista. La conquista como sometimiento. La conquista lleva a la guerra y la guerra implica el desarrollo de la industria de armamentos. Así, el gran capitalismo alemán también “despierta”, pues por medio de Hitler, por medio del despertar nacional socialista, realiza sus mejores negocios: es despertar coincide con los intereses de la Krupp y, a la vez, los requiere. El despertar, entendido como guerra y como conquista, reclama el sofocamiento de otros pueblos, cuyos despertares (o, por decirlo así, sus ideologías, costumbres, hábitos) se diferencia del despertar nazi, siendo, por lo tanto, execrables y pasibles de extrema dominación. El nazismo despierta para esclavizar a los otros.
El despertar como exterminio: en el extremo más aberrante del despertar de la tiranía está, siempre, la exterminación de lo distinto. Digámoslo así: al final de la tiranía siempre está la muerte Dacha y Auschwitz son el símbolo de la meta final de los tiranos: matar a los otros. El judío –convertido por los nazis no sólo en lo otro, sino en la negación de la patria y en la culpa de todas sus dolencias del pasado- será el habitante de los territorios de la muerte.
*
5. Stalin y la muerte de los sueños
El despertar del comunismo soviético se postula para la igualdad de los hombres, para suprimir todas las injusticias, para pasar del estado de necesidad al estado de libertad, para abolir toda forma de explotación.
¿Por qué el despertar de octubre culmina en la pesadilla staliniana?
El peligro de toda revolución es instituir otro rostro de la injusticia, es degenerar en su contrario.
Es cierta que ésta es la dialéctica de la vida: lo que nace, nace para negarse , para devenir su contrario, morir y recuperarse en una nueva forma, acaso superior. Esto es muy hegeliano y el marxismo lo es.
Sin embargo, la síntesis final con que soñaba Marx no implicaba la pesadilla stalinista. Pero la contenía.
Hay un espléndido libro de Maurice Merleau-Ponty que se llama Humanismo y terror. Está escrito cuando las certezas de las atrocidades stalinistas eran tempranas y apenas comenzaba a pensar sobre ellas. Merleau-Ponty escribe:
“La tarea esencial del marxismo será pues buscar una violencia que se supere en el sentido del porvenir humano”.
O sea, hay una violencia que se justifica y es la que puede superarse a sí misma y llevar a los hombres a su humanización, a construir una sociedad más justa. Desde Robespierre y Saint-Just hasta, digamos, Ernesto Guevara, todo revolucionario ha incurrido en una justificación de la violencia si esta violencia se pone al servicio de la libertad de los hombres. Pero la violencia del marxismo le añade algo a la violencia jacobina: el proletariado.
“Marx –escribe Merlau-Ponty- cree haberla encontrado en la violencia proletaria, es decir, en el poder de esta clase de hombres que (...) son capaces de reconocerse los unos a los otros más allá de todas sus particularidades y crear una humanidad. La astucia, la mentira, la sangre derramada, la dictadura, se justifican si hacen posible el poder del proletariado, y en esa medida solamente”.
Stalin es el símbolo de este fracaso. La dictadura no hace posible el poder del proletariado –es decir, de la mayoría desposeída-, sino el poder de los dictadores.
La dialéctica entre dictadura y libertad nunca fue superada por la teoría política marxista y su irresolución es parte de las desdichas del siglo XX.
La dictadura no es el camino a la libertad. La tiranía no se supera con tiranía. La dictadura surge para consolidarse a sí misma. Cierra los caminos, no los abre. La ideología se torna dogma. La organización de masas se torna burocracia. El liderazgo se torna jefatura, se transforma en culto a la personalidad.
Asistimos, así, al impecable y trágico pasaje del despertar a la pesadilla. Se es lo que se quería ser. ¿Qué fue lo que posibilitó este pasaje?
Interpretando textos políticos de Marx (y también de Engels), Merleau-Ponty, escribía que la astucia, la mentira, la sangre derramada y la dictadura se justificaban si contribuían a la liberación del proletariado.
Pero no: no se justifican nunca. Hay aquí una reformulación de la dialéctica de medios y fines impuesta por las lecciones históricas del siglo XX. Un medio malo nunca conduce a un fin bueno. No es posible esclavizar a los hombres para liberarlos después.
Un texto de Friederich Engels, publicado en 1874, se ha convertido en un clásico teórico del autoritarismo. Engels discute con los socialistas antiautoritarios, quienes piden que –una vez triunfante la revolución social que todos anhelan- sea abolido el Estado.
Escribe Engels: “Los antiautoritarios exigen que el Estado político autoritario sea abolido de un plumazo, aun antes de haber sido destruidas las condiciones sociales que lo hicieron nacer. Exigen que el primer acto de la revolución social sea la abolición de la autoridad”. Y formula una pregunta decisiva: “¿No han visto nunca una revolución estos señores?”.
Cabe, aquí, preguntar qué es una revolución (lo que venimos llamando un despertar ideológico) y Engels tiene una respuesta:
“Una revolución es, indudablemente, la cosa más autoritaria que existe; es el medio por el cual una parte de la población impone su voluntad a la otra parte por medio de fusiles, bayonetas y cañones, medios autoritarios si los hay; y el partido victorioso, si no quiere haber luchado en vano, tiene que mantener este dominio por el terror que sus armas inspiran a los reaccionarios”.
De aquí el formidable título del formidable libro de Merleau-Ponty, Humanismo y terror. El despertar se realiza para liberar a los hombres, para establecer entre ellos relaciones más humanas, para humanizar la historia. Pero el despertar –al utilizar al terror como medio- conduce al terror como fin.
*
6. El despertar del capitalismo de mercado y la historia como frustración
Montándose sobre el fracaso de los llamados socialismos reales (fracaso debido a una mala resolución de la dialéctica entre medios y fines), el neoliberalismo despierta jubilosamente a partir de la célebre y paradigmática caída del Muro de Berlín.
Sin embargo, a esta altura de los tiempos, el panorama es desolador. El mercado no es para todos. Ha despertado para pocos. Es una ideología restrictiva. Un sueño de la exclusión y el desamparo. La libertad es sólo la libertad del capital financiero. Un capital que planea por sobre las naciones –cuya desaparición, que implica la desaparición del Estado-nación, del Estado de Bienestar y de las identidades nacionales- festeja como un signo de progreso.
El tema que la historia nos plantea en este momento es el del fracaso.
Todo despertar parece haber surgido para instaurar una forma del fracaso. De este modo, el fracaso pareciera ser el ser de la historia.
La Revolución Francesa llevó al terror jacobino y a Napoleón. La Revolución Rusa llevó a Stalin y al Gulag. La sociedad de mercado lleva a la extrema pobreza, a la exclusión y la marginalidad de la mayoría de la población mundial.
Seré, aquí, si se me permite, un poco anecdótico y autorreferencial. Casi al comienzo del último año de la dictadura argentina (cuya pesadilla se había cobrado treinta mil vidas) publiqué una nota en la revista Superhumor (que no era una revista de humor, o no sólo eso, sino un mensuario político que enfrentaba al declinante pero siempre temible terror militar) y esa nota hablaba de un tema insoslayable en esos días, el del escepticismo.
Muchos pensaban que el terror retrocedía, que acaso se fuera, pero que inexorablemente –de una forma u otra- habría de volver. Porque el ser de la historia era el fracaso. Un par de años después recogí esa nota en un libro y al libro le puse su título: El mito del eterno fracaso.
Recordemos los tiempos: comenzaba nuestra democracia, había que luchar contra los profetas del fracaso. Empezaba el “despertar democrático” en la Argentina.
Cito: “Estos largos años de desdichas argentinas han engendrado a un personaje casi previsible: el escéptico. Al modo de los sofistas presocráticos, también él se considera un maestro de la sabiduría, y no es infrecuente que lo proclame. Se las sabe todas –dice- y ya nada ni nadie conseguirá su adhesión, y menos aún su entusiasmo. Ante un auditorio absorto y seducido –ya que nada seduce tanto como el fracaso, pues nos libera de culpas, responsabilidades y esfuerzos-, expone una concepción cíclica de la historia en la que cada fracaso es consecuencia de uno anterior y prefigura el que vendrá”. Cito este texto porque es, precisamente, de mayo de 1983, cuando el despertar de la democracia comenzaba a dibujarse en el horizonte. Hoy, ese escéptico de 1983, dirá:
El terror volvió. Yo lo dije. Dije que habría de volver de una forma u otra. Volvió de otra, pero volvió. A no es el terror de la espada militar. Pero es el terror del hambre, de la exclusión, de la desocupación, de la inseguridad, de la violencia delictiva. ¿O no es este terror el terror de hoy?
El escéptico insistirá:
El ser de la historia es el fracaso. Así como el terror militar expresó el fracaso de las luchas sociales y revolucionarias de la década del setenta, el terror de hoy expresa el fracaso de la democracia.
Vuelvo al lejano texto de 1983. Se encrespaba hacia el final. Era duro con los escépticos y los profetas del fracaso porque apostaba a la esperanza (una esperanza que esa alborada de la democracia argentina tornaba posible y necesaria) y decía:
“Aquí, si queremos, para fracasados servimos todos. Los jóvenes, los viejos, los que se quedaron y los que se fueron. Los jóvenes porque son jóvenes, porque se criaron bajo el Proceso, despolitizados, desmovilizados, contando con el rock como módica expresión de identidad. Los viejos porque son viejos y entonces, claro, ya nada pueden. Los que se quedaron porque el miedo los paralizó. Los que se fueron porque perdieron el país. Todos, es cierto, fracasamos. Pero, sin duda, hubo muchos que fracasaron más: los que murieron. Será por ellos, entonces, y también por nosotros, que habrá que seguir. Que habrá que creer. Que habrá que edificar, por ejemplo, una sociedad donde todas y cada una de esas muertes sean imposibles” (El mito del eterno fracaso, Legasa, p.112).
La pregunta es: ¿la hemos creado? ¿Hemos creado una sociedad que respeta la vida, una sociedad cuya estructura se organiza para impedir la frustración y la muerte?
Llevamos dieciséis años de democracia. Si la respuesta es negativa, la cuestión es grave. Porque todo despertar ideológico nace para morir alguna vez, pero no necesariamente para transformarse en su contracara, en su pesadilla. Sino para que otro despertar lo reemplace. Si nuestros días presentes transcurren en la modalidad de la tristeza, es porque sentimos que ese reemplazo –que no es imposible, ya que no hay leyes ni condenas en la historia-, hoy, todavía, se ve lejos.
Nota al pie:
Acaso luego de los sucesos populares de diciembre del 2001 y del verano del 2002 muchos vean cercano ese despertar o crean que ya se ha producido. Es posible. Las cosas que viven ocurriendo en nuestro país se parecen mucho a un “despertar”. Del modo que sea, hay que seguir trabajando fuertemente porque “despertar”, en la historia como en la vida, es despertar todos los días. Volveremos sobre estos temas en las Conclusiones.
[Extraído de Escritos imprudentes. Argentina, el horizonte y el abismo, Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2002, 503-517]
Extraído de:
http://www.elortiba.org/feinmann.html
1. Panes y pasteles
Suele narrarse una ilustrativa anécdota a propósito de los orígenes de la Revolución Francesa. Se dice que algunos asesores de Luis XVI le informaron del creciente descontento del pueblo y de la conveniencia de sosegarlo.
Se dice que Luis XVI se preocupó, pero no mucho. De modo que los asesores decidieron también poner al tanto de la explosiva situación a María Antonieta, esposa de Luis XVI y –se decía, también- desmedidamente influyente en las decisiones de su marido, hombre algo distraído o taciturno, acaso triste.
Se dice que se allegaron hasta ella y le informaron sin más, crudamente, que el pueblo se encontraba al borde de la insurgencia. Se dice que María Antonieta inquirió sobre las causas de semejante estado de disgusto con el poder real, es decir, básicamente con ella.
- ¿Qué quiere el pueblo? –se dice que preguntó.
- Pan- se dice que le dijeron.
Se dice que entonces ella incurrió en una rabieta histórica, en una ofensa que habría de desatar tumultos sin retorno, definitivos.
- ¿No tienen pan? Que coman pasteles.
Sería simple creer que éste es el detonante de la Revolución que hicieron los franceses en 1789, pero es sin duda un símbolo del excesivo desdén del poder real, de su soberbia, de su confianza en sí mismo, en su inalterabilidad, en su imperturbable devenir histórico. No era para menos.
Los reyes a quienes la Revolución vino a incomodar -hasta el extremo de cortar sus cabezas- creían gobernar por derecho divino. Creían que el rey era el representante de Dios en la tierra, que gobernaba en su nombre y que ese poder, en consecuencia, era intocable. ¿Cómo habría de tocar los hombres un poder que había venido de Dios sin insultar a, precisamente, Dios?
Así las cosas, el gran despertar del humanismo moderno radica en esta blasfemia. En la blasfemia de gritarles a los reyes:
Ustedes no tienen origen divino. No gobiernan por delegación de Dios. Los gobiernos deben ser ejercidos por los hombres y elegidos por los hombres.
¿Cómo se llegó a este despertar? La situación concreta de miseria social fue determinante, pero si sobre una situación de miseria no se monta una conciencia social, intelectual, un sistema de ideas o, digamos así, una ideología blasfema, negadora del orden instituido, nada habrá de pasar, por más extremo que el hambre sea. La respuesta de María Antonieta (el sarcasmo hiriente, desaforadamente ofensivo de recomendarles pasteles a los pobres ya que carecían de pan) no habría producido nada si no hubiera caído en medio de la siguiente situación coyuntural:
a) Los reyes no gobiernan por derecho divino.
b) La razón humana puede cambiar y mejorar la historia.
c) Todo cambio implica la superación de las desigualdades entre los hombres.
La conciencia social que leyó como intolerable la frase de María Antonieta había sido laboriosamente construida por los intelectuales de la Ilustración. Por los Enciclopedistas. Por hombres como D’Alambert, Rousseau, Voltaire.
Breve nota sobre Voltaire: Voltaire está en las ideas y en la pólvora de la Revolución. El imponente Leopold Mozart, el padre de Wolfgang, lo odiaba por saberlo un enemigo del poder real, ese poder ante el que Leopold exhibía a su hijo como un fenómeno circense que producía jugosas ganancias. De Voltaire había dicho: “El sin Dios Voltaire”.
Gran definición. Voltaire, padre del humanismo, era, en efecto, un hombre sin Dios. No creía en ese Dios que convalidaba el poder de los reyes. No creía en el Dios de Leibniz, quien había abusivamente dicho que vivíamos en el mejor de los mundos posibles, ya que Dios, allá, en los orígenes, puesto a crear mundos, había creado, generosamente, el mejor, que era éste, el nuestro.
Si existe, en cambio, algo que define a un filósofo que impulsa una revolución, un despertar ideológico, es decir que no, que éste no es el mejor de los mundos posibles, que hay otros mejores. Voltaire lo había hecho de un modo brillante y popular en una breve novela que tituló Cándido o el optimismo. De este modo, ante las desdichas de la realidad, Cándido osaba preguntar:
¡Ah! ¿Dónde estás tú, el mejor de los mundos posibles?
La pregunta es blasfema, ya que implica decir que éste no es el mejor de los mundos posibles: si lo fuera, no preguntaríamos dónde está, estaríamos en él, tal como nos lo dicen los ideólogos del poder. (Que siempre dirán, de una y mil maneras, distintas, eso). Por no ignorar esto, Voltaire introduce un personaje que se ha hecho inmortal. Es un filósofo a quine llama doctor Pangloss. Colorido personaje destinado a justificar todas las calamidades y a pedir unánime resignación ante ellas. Un optimista irredimible. Pero un optimista entregado a optimizar lo establecido. Un enemigo de todo despertar. Un opiómano.
Justificando desdichas injustificables, dice Pangloss:
Todo eso era indispensable; de las desventuras particulares nace el bien general; de modo que cuanto más abundan las desdichas particulares más se difunde el bien.
No obstante, Cándido, sumido en incontables infortunios, dice:
Si éste es el mejor de los mundos imaginables, ¿cómo serán los otros?
(Esta frase tan actual de Voltaire no la inventé ni la modifiqué. Se ubica sencillamente en la p. 63 de Cándido y otros cuentos, Alianza).
Por fin, Cándido y Pangloss se encuentran con un derviche. Cándido dice:
Pero mi reverendo padre, el mal está enseñoreado de la tierra.
El derviche responde:
¿Qué importa que haya bien o mal? Cuando su Alteza envía un buque a Egipto, ¿le importa saber si los ratones que hay en el buque están bien o mal?
¿Qué hacer pues? -pregunta Pangloss.
Y el derviche entrega la respuesta que niega, por esencia, todo despertar ideológico, toda rebeldía. Dice:
- Callar.
*
2. Entre el silencio y la rebeldía
El hombre es negación, es nihilización del ser, de lo fáctico, de lo que es y se presenta como verdadero, justo y bueno por el solo hecho de ser.
Todo despertar es negación. Negamos nuestro estado anterior. Ya no dormimos. Ni dormimos ni nos atonta la soñolencia.
Dormir es aceptar. Aceptar es someterse. Todo despertar es negación del estado de sometimiento.
Acaso estén latiendo en estas frases algunas ideas tempranas de Sartre. De acuerdo.
¿Qué le hubiera dicho Sartre al derviche volteriano?
- No pienso callarme -le habría dicho-. Callar es aceptar. Aceptar es rendirse antes las cosas como son. Es negar lo propio del hombre, que es decir no.
La propuesta del derviche ha tenido ecos suntuosos en la filosofía.
Wittgenstein, que es lo otro de Sartre, ha escrito en su célebre y celebrado Tractatus lógico-philosophicus:
“El método correcto de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada más que lo que se puede decir, o sea, proposiciones de la ciencia natural -o sea, algo que nada tiene que ver con la filosofía-, y, entonces, cuantas veces alguien quisiera decir algo metafísico, probarle que en sus proposiciones no había dado significado a ciertos signos. Este método le resultaría insatisfactorio -no tendría el sentimiento de que le enseñábamos filosofía-, pero sería el único estrictamente correcto” (Alianza, p. 183).
Y aquí Wittgenstein, concluyendo el Tractatus, dice la frase más conformista de la filosofía. Dice lo que decía el derviche cuando aconsejaba callar acerca de las calamidades del mundo.
De lo que no se puede hablar hay que callar- dice.
Si el método correcto de la filosofía es “no decir más que lo que se puede decir” y si lo que se puede decir son “proposiciones de ciencia natural”, estamos condenados al silencio.
Ocurre que el hambre, el dolor, la injusticia, la muerte, la violencia, el sometimiento, no son “proposiciones de la ciencia natural”, sino realidades del mundo en que los hombres, complejamente, están. Sobre ellas dice su palabra el hombre de la rebelión. Cuya condición de posibilidad es negar el silencio, no dormir el sueño de los tontos y los sometidos. Despertar.
Porque es cierto que es imposible demostrar que está mal que unos hombres opriman a otros. Que está mal que unos tengan todo y otros poco o nada. Que está mal que los hombres sufran o pasen hambre.
La lógica nada tiene que ver con proposiciones que se dirimen en el campo de la ética y aun de la metafísica. (Si yo digo que Dios no ha otorgado poderes a los reyes estoy en plena metafísica, ya que estoy refutando otra proposición metafísica, la contraria: que los reyes gobiernan por derecho divino).
Pero aquí es donde el hombre de la rebelión advierte que la lógica no le sirve para despertar. Porque todo despertar ideológico es un acto de la imaginación.
Tengo que imaginar algo distinto a esto para decidir que esto es intolerable. De aquí que los revolucionarios del Mayo francés sintieran que existía una sola forma de ser realistas. Pedir lo imposible. Es decir, lo indemostrable.
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3. El despertar es un fantasma temible
El despertar de Mayo del 68 fue pródigo en consignas, se desbordó en graffitis. Todos –o, al menos, los más inteligentes, lúcidos- explicitaban una filosofía de la negación, una filosofía de la conciencia.
Por ejemplo:
No puede haber revolución más que donde hay conciencia.
La obediencia empieza por la conciencia y la conciencia por la desobediencia.
El segundo graffiti –sugiero- dice lo siguiente: hay que someter a la conciencia para imponer la sumisión. Ahí donde la conciencia es adormecida se torna imposible el despertar ideológico.
Pero la condición de posibilidad de la conciencia es la desobediencia.
La conciencia es conciencia cuando dice que no. Cuando desobedece al derviche y a Wittgenstein: cuando no calla. No callar es desobedecer. Cuando uno desobedece el mensaje omnipresente y ensordecedor del poder, accede a la conciencia.
Y aquí nos volvemos sobre el primer graffiti: no puede haber más revolución más que donde hay conciencia. Así, la conciencia –como la facultad de des-obedecer, de negar lo establecido- es siempre el fundamento del acto revolucionario, que aquí, cautelosamente, entenderemos como la visualización de otro estado de cosas, como la posibilidad de un futuro que niega un presente que se ha vuelto intolerable. (Todos sabemos, a esta altura de los tiempos, que las revoluciones suelen implantar nuevas situaciones intolerables, nuevos estados de opresión e injusticia. No importa. Lo que importa es afirmar la posibilidad constante del despertar ideológico. También es despertar oponerse a un régimen que fue un despertar y se ha traicionado como tal. Acaso le sea esencial a la historia despertar y oscurecerse para ir en busca de un nuevo despertar.)
El despertar es siempre amenazante para el poder, para lo establecido.
Si despertar es desobedecer, todo régimen de obediencia –y los regímenes se instauran para ser obedecidos- buscará impedir la conquista de la vigilia.
Para el poder, el despertar es un fantasma, ya que es, siempre, el fantasma de las viejas rebeliones, que vienen desde el fondo de la historia y testimonian por la dignidad del Hombre.
Si –como propone Hannah Arendt- el conflicto central de la historia humana es el de la lucha de la libertad contra la tiranía, la libertad es siempre la vigilia, la lucidez, la conciencia, el despertar, la asunción, hoy, de una lucha de siglos contra el embrutecimiento, contra el silencio, contra la siesta triste y sofocante de los sometidos al poder. Así, para los reyes de ayer y de hoy, el despertar es un fantasma temible porque hace suyas todas las luchas, todas las rebeliones, porque viene para reactualizarlas.
La noción de fantasma es clásica en la literatura política porque con ella inicia Marx el Manifiesto del Partido Comunista, que publica en Londres en febrero de 1848. Resulta notable ver cómo Marx describe el temor de la vieja sociedad ante un despertar que la atemoriza, que recorre Europa y parece incontenible. Escribe:
“Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes”.
Aquí aparece una relación de hierro: la contradicción entre la policía y los despertares. Al defender lo establecido, el orden imperante, la policía está contra todo despertar. Más aún: se puede ver que, en un régimen que surgió como despertar y se ha anulado en su busca de la libertad, el abandono de los sueños fundacionales se relaciona con la consolidación de un poder policial.
En Los justos, dolorosamente, Camus escribe: “Se comienza por querer la justicia y se acaba organizando una policía” (Obras, tomo II, Alianza, p. 144).
Un texto de Sartre muy significativamente se titula: El fantasma de Stalin. O sea, si el comunismo es el fantasma de la vieja Europa, Stalin es el fantasma perenne del comunismo, su posibilidad latente, su fracaso. Así, Stalin como concepto (Stalin como poder policial, como dogmatismo ideológico) es el fantasma temible de todo despertar.
Porque la lucha por la libertad ha conducido, con dolorosa frecuencia, a instaurar otro rostro de la tiranía. Sin embargo, hay algo que late en esta proposición y debemos rechazar: la resignación. Aunque la libertad, una y mil veces, haya concluido por reinstalar la tiranía, su lucha jamás debe ser abandonada.
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4. Hitler: el despertar de la tiranía
La palabra despertar fue intensamente utilizada por el nazismo.
No es casual: el nazismo se presenta como una revolución y como una reparación, la del orgullo alemán.
Hitler trabaja sobre resentimientos y frustraciones de los alemanes.
¿Cuál será el despertar? El del pueblo y el de la nación alemana. Un pueblo que despierta lo hace para constituir una nación. Una nación despierta que ha accedido a la vigilia de manos de un líder que la representa. De este modo, el pueblo y el líder, juntos, surgen para abrir el horizonte de la patria.
En resumen, el nacionalsocialismo –en manos de Hitler y su ministro de Propaganda, Goebbels- puede entenderse así:
El despertar como reparación: vengar las humillaciones de la Primera Guerra Mundial expresadas en el Tratado de Versailles.
El despertar como raza: sólo los arios serán los sujetos de la nueva vigilia.
El despertar como odio: el judío es el enemigo de la patria, despertar es aborrecerlo, despertar es expulsarlo. Son los culpables de la derrota de la nación, son quienes la han explotado, son parásitos. Un parásito vive de la savia sana del pueblo, lo debilita y, al debilitarlo, impide su despertar.
El despertar como guerra y conquista: una vez que la nación y el pueblo han despertado en busca de mil años de unidad y poder, deben imponer sus valores (los valores de su despertar) al resto del mundo. Deben someterlo para asegurarse que su despertar no ha sido en vano, que la patria no volverá a ser humillada como en el pasado Aquí se abre el espacio de la conquista. La conquista como sometimiento. La conquista lleva a la guerra y la guerra implica el desarrollo de la industria de armamentos. Así, el gran capitalismo alemán también “despierta”, pues por medio de Hitler, por medio del despertar nacional socialista, realiza sus mejores negocios: es despertar coincide con los intereses de la Krupp y, a la vez, los requiere. El despertar, entendido como guerra y como conquista, reclama el sofocamiento de otros pueblos, cuyos despertares (o, por decirlo así, sus ideologías, costumbres, hábitos) se diferencia del despertar nazi, siendo, por lo tanto, execrables y pasibles de extrema dominación. El nazismo despierta para esclavizar a los otros.
El despertar como exterminio: en el extremo más aberrante del despertar de la tiranía está, siempre, la exterminación de lo distinto. Digámoslo así: al final de la tiranía siempre está la muerte Dacha y Auschwitz son el símbolo de la meta final de los tiranos: matar a los otros. El judío –convertido por los nazis no sólo en lo otro, sino en la negación de la patria y en la culpa de todas sus dolencias del pasado- será el habitante de los territorios de la muerte.
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5. Stalin y la muerte de los sueños
El despertar del comunismo soviético se postula para la igualdad de los hombres, para suprimir todas las injusticias, para pasar del estado de necesidad al estado de libertad, para abolir toda forma de explotación.
¿Por qué el despertar de octubre culmina en la pesadilla staliniana?
El peligro de toda revolución es instituir otro rostro de la injusticia, es degenerar en su contrario.
Es cierta que ésta es la dialéctica de la vida: lo que nace, nace para negarse , para devenir su contrario, morir y recuperarse en una nueva forma, acaso superior. Esto es muy hegeliano y el marxismo lo es.
Sin embargo, la síntesis final con que soñaba Marx no implicaba la pesadilla stalinista. Pero la contenía.
Hay un espléndido libro de Maurice Merleau-Ponty que se llama Humanismo y terror. Está escrito cuando las certezas de las atrocidades stalinistas eran tempranas y apenas comenzaba a pensar sobre ellas. Merleau-Ponty escribe:
“La tarea esencial del marxismo será pues buscar una violencia que se supere en el sentido del porvenir humano”.
O sea, hay una violencia que se justifica y es la que puede superarse a sí misma y llevar a los hombres a su humanización, a construir una sociedad más justa. Desde Robespierre y Saint-Just hasta, digamos, Ernesto Guevara, todo revolucionario ha incurrido en una justificación de la violencia si esta violencia se pone al servicio de la libertad de los hombres. Pero la violencia del marxismo le añade algo a la violencia jacobina: el proletariado.
“Marx –escribe Merlau-Ponty- cree haberla encontrado en la violencia proletaria, es decir, en el poder de esta clase de hombres que (...) son capaces de reconocerse los unos a los otros más allá de todas sus particularidades y crear una humanidad. La astucia, la mentira, la sangre derramada, la dictadura, se justifican si hacen posible el poder del proletariado, y en esa medida solamente”.
Stalin es el símbolo de este fracaso. La dictadura no hace posible el poder del proletariado –es decir, de la mayoría desposeída-, sino el poder de los dictadores.
La dialéctica entre dictadura y libertad nunca fue superada por la teoría política marxista y su irresolución es parte de las desdichas del siglo XX.
La dictadura no es el camino a la libertad. La tiranía no se supera con tiranía. La dictadura surge para consolidarse a sí misma. Cierra los caminos, no los abre. La ideología se torna dogma. La organización de masas se torna burocracia. El liderazgo se torna jefatura, se transforma en culto a la personalidad.
Asistimos, así, al impecable y trágico pasaje del despertar a la pesadilla. Se es lo que se quería ser. ¿Qué fue lo que posibilitó este pasaje?
Interpretando textos políticos de Marx (y también de Engels), Merleau-Ponty, escribía que la astucia, la mentira, la sangre derramada y la dictadura se justificaban si contribuían a la liberación del proletariado.
Pero no: no se justifican nunca. Hay aquí una reformulación de la dialéctica de medios y fines impuesta por las lecciones históricas del siglo XX. Un medio malo nunca conduce a un fin bueno. No es posible esclavizar a los hombres para liberarlos después.
Un texto de Friederich Engels, publicado en 1874, se ha convertido en un clásico teórico del autoritarismo. Engels discute con los socialistas antiautoritarios, quienes piden que –una vez triunfante la revolución social que todos anhelan- sea abolido el Estado.
Escribe Engels: “Los antiautoritarios exigen que el Estado político autoritario sea abolido de un plumazo, aun antes de haber sido destruidas las condiciones sociales que lo hicieron nacer. Exigen que el primer acto de la revolución social sea la abolición de la autoridad”. Y formula una pregunta decisiva: “¿No han visto nunca una revolución estos señores?”.
Cabe, aquí, preguntar qué es una revolución (lo que venimos llamando un despertar ideológico) y Engels tiene una respuesta:
“Una revolución es, indudablemente, la cosa más autoritaria que existe; es el medio por el cual una parte de la población impone su voluntad a la otra parte por medio de fusiles, bayonetas y cañones, medios autoritarios si los hay; y el partido victorioso, si no quiere haber luchado en vano, tiene que mantener este dominio por el terror que sus armas inspiran a los reaccionarios”.
De aquí el formidable título del formidable libro de Merleau-Ponty, Humanismo y terror. El despertar se realiza para liberar a los hombres, para establecer entre ellos relaciones más humanas, para humanizar la historia. Pero el despertar –al utilizar al terror como medio- conduce al terror como fin.
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6. El despertar del capitalismo de mercado y la historia como frustración
Montándose sobre el fracaso de los llamados socialismos reales (fracaso debido a una mala resolución de la dialéctica entre medios y fines), el neoliberalismo despierta jubilosamente a partir de la célebre y paradigmática caída del Muro de Berlín.
Sin embargo, a esta altura de los tiempos, el panorama es desolador. El mercado no es para todos. Ha despertado para pocos. Es una ideología restrictiva. Un sueño de la exclusión y el desamparo. La libertad es sólo la libertad del capital financiero. Un capital que planea por sobre las naciones –cuya desaparición, que implica la desaparición del Estado-nación, del Estado de Bienestar y de las identidades nacionales- festeja como un signo de progreso.
El tema que la historia nos plantea en este momento es el del fracaso.
Todo despertar parece haber surgido para instaurar una forma del fracaso. De este modo, el fracaso pareciera ser el ser de la historia.
La Revolución Francesa llevó al terror jacobino y a Napoleón. La Revolución Rusa llevó a Stalin y al Gulag. La sociedad de mercado lleva a la extrema pobreza, a la exclusión y la marginalidad de la mayoría de la población mundial.
Seré, aquí, si se me permite, un poco anecdótico y autorreferencial. Casi al comienzo del último año de la dictadura argentina (cuya pesadilla se había cobrado treinta mil vidas) publiqué una nota en la revista Superhumor (que no era una revista de humor, o no sólo eso, sino un mensuario político que enfrentaba al declinante pero siempre temible terror militar) y esa nota hablaba de un tema insoslayable en esos días, el del escepticismo.
Muchos pensaban que el terror retrocedía, que acaso se fuera, pero que inexorablemente –de una forma u otra- habría de volver. Porque el ser de la historia era el fracaso. Un par de años después recogí esa nota en un libro y al libro le puse su título: El mito del eterno fracaso.
Recordemos los tiempos: comenzaba nuestra democracia, había que luchar contra los profetas del fracaso. Empezaba el “despertar democrático” en la Argentina.
Cito: “Estos largos años de desdichas argentinas han engendrado a un personaje casi previsible: el escéptico. Al modo de los sofistas presocráticos, también él se considera un maestro de la sabiduría, y no es infrecuente que lo proclame. Se las sabe todas –dice- y ya nada ni nadie conseguirá su adhesión, y menos aún su entusiasmo. Ante un auditorio absorto y seducido –ya que nada seduce tanto como el fracaso, pues nos libera de culpas, responsabilidades y esfuerzos-, expone una concepción cíclica de la historia en la que cada fracaso es consecuencia de uno anterior y prefigura el que vendrá”. Cito este texto porque es, precisamente, de mayo de 1983, cuando el despertar de la democracia comenzaba a dibujarse en el horizonte. Hoy, ese escéptico de 1983, dirá:
El terror volvió. Yo lo dije. Dije que habría de volver de una forma u otra. Volvió de otra, pero volvió. A no es el terror de la espada militar. Pero es el terror del hambre, de la exclusión, de la desocupación, de la inseguridad, de la violencia delictiva. ¿O no es este terror el terror de hoy?
El escéptico insistirá:
El ser de la historia es el fracaso. Así como el terror militar expresó el fracaso de las luchas sociales y revolucionarias de la década del setenta, el terror de hoy expresa el fracaso de la democracia.
Vuelvo al lejano texto de 1983. Se encrespaba hacia el final. Era duro con los escépticos y los profetas del fracaso porque apostaba a la esperanza (una esperanza que esa alborada de la democracia argentina tornaba posible y necesaria) y decía:
“Aquí, si queremos, para fracasados servimos todos. Los jóvenes, los viejos, los que se quedaron y los que se fueron. Los jóvenes porque son jóvenes, porque se criaron bajo el Proceso, despolitizados, desmovilizados, contando con el rock como módica expresión de identidad. Los viejos porque son viejos y entonces, claro, ya nada pueden. Los que se quedaron porque el miedo los paralizó. Los que se fueron porque perdieron el país. Todos, es cierto, fracasamos. Pero, sin duda, hubo muchos que fracasaron más: los que murieron. Será por ellos, entonces, y también por nosotros, que habrá que seguir. Que habrá que creer. Que habrá que edificar, por ejemplo, una sociedad donde todas y cada una de esas muertes sean imposibles” (El mito del eterno fracaso, Legasa, p.112).
La pregunta es: ¿la hemos creado? ¿Hemos creado una sociedad que respeta la vida, una sociedad cuya estructura se organiza para impedir la frustración y la muerte?
Llevamos dieciséis años de democracia. Si la respuesta es negativa, la cuestión es grave. Porque todo despertar ideológico nace para morir alguna vez, pero no necesariamente para transformarse en su contracara, en su pesadilla. Sino para que otro despertar lo reemplace. Si nuestros días presentes transcurren en la modalidad de la tristeza, es porque sentimos que ese reemplazo –que no es imposible, ya que no hay leyes ni condenas en la historia-, hoy, todavía, se ve lejos.
Nota al pie:
Acaso luego de los sucesos populares de diciembre del 2001 y del verano del 2002 muchos vean cercano ese despertar o crean que ya se ha producido. Es posible. Las cosas que viven ocurriendo en nuestro país se parecen mucho a un “despertar”. Del modo que sea, hay que seguir trabajando fuertemente porque “despertar”, en la historia como en la vida, es despertar todos los días. Volveremos sobre estos temas en las Conclusiones.
[Extraído de Escritos imprudentes. Argentina, el horizonte y el abismo, Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2002, 503-517]
Extraído de:
http://www.elortiba.org/feinmann.html
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