lunes, 18 de abril de 2011

Eso - Hung-Chih


Silenciosa y serenamente olvidamos todas las palabras.
Clara y nítidamente aparece Eso.

Cuando lo entendemos, es vasto y sin límites;
En su esencia, somos claramente conscientes.

Extrañamente reflejante es esta brillante conciencia,
maravillosa es esta pura reflexión.

El rocío y la luna, las estrellas y los arroyos, la nieve sobre los pinos,
y las nubes que flotan sobre los picos de montaña,
eran oscuros y se vuelven claros y refulgentes,
eran sombríos y se vuelven resplandecientes.

Una infinita maravilla habita esta serenidad;
en esta reflexión todo esfuerzo intencional se desvanece.
La serenidad es la palabra final, la Consciencia es la respuesta a todo.

Librada de todo esfuerzo, esta respuesta es natural y espontánea.
La desarmonía surgirá si no hay serenidad en la contemplación
y todo se volverá inútil y secundario.
La Verdad de la reflexión-serena es perfecta y completa.

¡Mira! ¡Los cien ríos fluyen en torrentes tumultuosos hasta el gran océano!

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