jueves, 16 de mayo de 2013

Sobre la Muerte y la Cultura Material - Alejandro Roger


El momento histórico que estamos atravesando, requiere de respuestas que surjan desde lo profundo de la mente. 

El estado interno actual de las poblaciones de un lado y del otro del globo, están ya siendo presa del fin de la cultura de la violencia y el sufrimiento. 

Ningún punto del planeta ya es ajeno a la cultura que se cierra en sufriente curva. 

Improvisados de todas latitudes y gentes de buena fe (sin herramientas superadoras) van dando una y otra respuesta, desde el mismo enfoque, desde una cultura que toma a la muerte como meta final, 

la desaparición física, el fin de todo como absurda respuesta que sirve de sustento a las creencias básicas que movilizan toda una vida.

 
El mito de que todo termina con la muerte, negó, desde muy antiguo, la búsqueda de aquello que supera esta ilusión de la conciencia, dando paso al sufrimiento, a la violencia, a la destrucción.

 
Los diferentes estados en relación a la muerte, o al sentido de la vida, llevan a la organización íntima de los proyectos y las imágenes de futuro y organización de cada ser humano, de toda la sociedad, de toda nuestra especie, siendo el tema central de la misma.

 
La cultura material en la que estamos inmersos niega el tema central, al no tener respuesta ni orientación precisa, como no lo tiene en el tema del sufrimiento humano.

 
Impletar en la cultura humana, es experimentar (merced a un Trabajo conciente) el desarraigo del sufrimiento y la creencia de que la muerte detiene el futuro, 

es brindarse al descubrimiento de un nuevo espacio (negado por la creencia que el ser humano es un ser terminado, plano, sin profundidad) 

y brindarlo a toda la humanidad sin ninguna censura típica de nuestro antiguo paisaje de formación, de la cultura material, de la pre-historia.

 
No será lo mismo entonces, el desarrollo de un ser humano y de una sociedad humana, 

apoyada en un camino infinito de posibilidad de organización, evolutivo, con esfuerzo en adquirir buen conocimiento en su profundidad, 

que un ser humano y una sociedad humana, donde la posesión, el temor y el deseo de permanecer 

sea la prisión y la vara de la escala de valores, del corto tiempo que ese individuo y esa generación permanecerá en este espacio.

 
La Psicología Evolutiva, da respuesta a estos temas de real trascendencia. 

Tiene las herramientas adecuadas para llevar adelante un Trabajo consciente del ser humano sobre sí mismo. 

Ha llegado pues, el momento de utilizar estas herramientas y bucear en la profundidad de ese sí mismo.

 
Estas son herramientas que brindan la posibilidad de trabajar al ser humano en el camino evolutivo, con comprensión del camino recorrido y con la posibilidad de comprender y experimentar, el camino por recorrer aún.

 
Ya desde antiguo algunas sociedades incursionaron en lo profundo de la mente, dando distintas interpretaciones a los descubrimientos logrados, aportando sin dudas a la liberación de condiciones culturales sufrientes y dolorosas. 

En algunos momentos de la historia esas interpretaciones dieron respuesta abriendo nuevos caminos necesarios para que el ser humano disipara sus dudas y temores, abriendo camino a nuevos recorridos.

 
Todo ser humano desde el momento de nacer, trae consigo el equipamiento necesario para avanzar desde la determinación hacia la libertad y para descubrir el sentido de su vida. 

Todo ser humano tiene derecho a preguntarse por el sentido de su existencia. 

Todo ser humano tiene derecho a expresar su espiritualidad, y a construir un estilo de vida en torno a ella, conviviendo en pleno respeto y valoración de lo diverso de su entorno social y cultural. 

Todo ser humano tiene derecho a expresarse como Mensajero de un nuevo Espíritu.

Ya desde antiguo se expresó el camino del Sí y el camino del No, cuando la muerte entró en el ser humano y quiso ganar su corazón. 

Esa ambigüedad de la cultura homínida arrastrada hasta estos tiempos, expresada como forma cultural material, es el sí y el no conviviendo en el mismo tiempo y espacio, es la contradicción. 

Es en la superación del interno sí y el interno no donde está la raíz de la posibilidad de partir hacia otro estado cultural, hacia una nueva respuesta, hacia un nuevo tipo de cultura superadora de lo material, de la muerte como mito.
 

Pero: ¿Como soltar el No? ¿Como soltar el Sí? ¿Si tales líneas de comportamiento son una sola línea de vida, que se expresan en un solo cuerpo?

 
La culpa y la representación de que hay responsables externos a mí que me han puesto en la situación en la que estoy, son interpretaciones y hábitos de la cultura material. 

Superar el Sí y el No es superar la contradicción.

 
Necesito dar un salto por sobre la respuesta y la cultura homínida que acompañó al hombre desde sus primeros pasos en la vida?. 

Necesito dar un salto por sobre la cultura homínida que acompaño al hombre desde muy antiguo, desde sus primeros pasos. 

Necesito reconocer el paisaje humano en el que me he formado, desde muy antiguo, pues es el gran paisaje de formación de la especie humana.

 
Que mi respuesta sea verdaderamente libre, sin condicionamientos. 

Y si me identifico con una respuesta, también debo reconocer que es teniendo como base mi interno si y mi interno no. 

Que todo lo aceptado o negado tiene por base ese antiguo paisaje y que una respuesta libre y sin contradicciones presentes o futuras debería ser contemplando este condicionamiento básico.

 
Y si elijo tomar el camino del Sí con libertad, es porque reconozco que hay un paisaje que hace libre y feliz al ser humano, como así también que esta libertad es con esa básica condición, con esta cuota de condicionamiento.

 
Superar el Si y el No, es superar la mirada del cuerpo y sin embargo expresarme a través de el sabiéndolo mi herramienta, mi gran amigo. 

Es dirigirme al otro, tratando de conectar con aquello que impulsa a mi vida y a la vida desde su origen y conectar con aquello en el otro.

 
Sin dudas nuestra vida puede florecer, si tomo contacto con la savia de la vida. 

Y tal cosa será posible si me dispongo a experiencias que me lleven al encuentro de un Destino mayor, el cual vive en mí e impulsa mi vida y la trasciende.

 
Muchos nos disponemos a crear una nueva atmósfera en nuestro planeta, a partir de experiencias de sentido. 

El salto evolutivo de la especie humana está en plena marcha. Y es la acción fortaleciendo esa dirección lo que sellará nuestro encuentro, sin dudas, portador de futuro.

 
De esta experiencia de Sentido surge el nuevo Mito (que se va expandiendo desde el corazón de los seres humanos), de que ya nada, ni aún la muerte, detendrá mi ascenso.

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Extraído del muro de  Alejandro Roger en Facebook
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