viernes, 4 de septiembre de 2015

El Sentido de la Vida - Susan Duarte - Arturo Jaque Rojas - Omar Paladini


Charla entre amigos

Arturo: La angustia es clave en el despertar de la conciencia sobre la finitud en el sentido de hacernos cargo de nuestra radical vulnerabilidad, y de que la piedra de tope de cualquier proyecto es la muerte.


¿Acaso la angustia no ha sido una de las cifras de las grandes creaciones del ser humano, que para escapar a su opresión la volcaron en el arte, por ejemplo, a través de una catarsis?

En la dialéctica de la construcción y reconstrucción -agregaría des-construcción- aunque sea en una rendija o resquicio, la angustia tiene fueros propios.

Parafraseando a Bradbury, escribo y leo para saber que estoy vivo... aunque a veces desearía la otra cara de la moneda...

Omar: Quizás la angustia no sea la única clave en el despertar de la conciencia. 

Quizás sí sea la más importante de las claves, ya que nos pone en situación ante cada instante que estamos viviendo. Nos pone en situación de plantearnos el sentido de nuestra vida en esta tierra, en este mundo, en la sociedad en que vivimos. 

Y el plantearnos el sentido de nuestra vida nos pone en situación de dar una dirección a cada uno de nuestros actos, sean estos proyectados hacia el mundo externo o hacia el mundo interno. 

La propia finitud, y la de la gente que nos rodea, nos angustia. 

La respuesta a esa angustia, y la respuesta a esa radical vulnerabilidad suele tomar varias vías; una de ellas es a través del arte como bien lo dices. 

Y puede haber arte no solo en las creaciones artísticas convencionales de la cultura en la cual vivimos, sino en cada uno de nuestros actos del momento presente. 

No todo acto termina en catarsis, en simple descarga de tensiones. 

Hay actos que van más allá de eso, hay actos que nos ayudan a integrar nuestro mundo interno, hay actos que nos ayudan a integrarnos con la gente que nos rodea, hay actos que nos integran con la vida que estamos viviendo más allá de las contingencias del momento. 

Hay actos que conectan con la alegría, con una suave alegría de vivir. 

El contacto integrador en nuestra vida, con nosotros mismos y con la gente que nos rodea; el contacto integrador con el proceso humano en el mundo, barren con la angustia y el temor a la muerte. 

En ese plano de trascendencia, de ir más allá de la simple catarsis del momento, surge un sentido amplio de vida hacia el futuro que trasciende su finitud. 

Arturo: Desde la angustia, definirse radicalmente ante la existencia, pero no como la desesperación o la desesperanza, sino como la lucidez de saberse finito y mortal en definitiva, que espera que en cualquier momento algo le arrebate el soplo que le mantiene vivo en este universo... 

Yo le llamo angustia a la claridad meridiana de saber que la muerte es una pre-esencia que acompaña nuestro devenir en todo momento...

Y que la pugna cotidiana, por conferir sentido a nuestra vida, que se expresa en una miríada de gestos pequeños y majestuosos, se debe librar siempre teniendo en la mente y en el corazón la certidumbre de que cualquier contenido, significado o contorno es pasajero, que no durará para siempre; 

porque sobrevendrá el descuajamiento de la unidad del ser que somos, que soy, en una dirección que puede ir o venir según los vientos, la corriente, la tempestad... 


pero si nos aferramos a la porciúncula que nos queda entre las manos, no olvidaremos el viaje, hasta que el olvido tienda su manto definitivo..., su sudario sobre los huesos, el polvo y el alma... 


¿Cada acto, por muy "banal" que sea, puede ser pleno de sentido y significado?...¿Lavarse los dientes, por ejemplo, con plena conciencia del momento?

Y es que abrazo y me caso con tu planteamiento sobre que: "puede haber arte no solo en las creaciones artísticas convencionales de la cultura en la cual vivimos, sino en cada uno de nuestros actos del momento presente".

Abrir puertas cada día, por ejemplo, puede ser un arte; y he tratado de hacerlo con amor, en el aprendizaje que la vida me ha deparado... 

¿Armonizar el mundo interno, integrarse a la comunidad o gente que nos rodea, percibir la alegría de vivir?... 


Cada día tratar de conservar el equilibrio entre el interior y el universo, ante el abismo sobre el cual descansa y se bambolea nuestra fragilidad... 

¿Pero si se padece de la enfermedad de la hiperestesia(1) ontológica(2) metafísica(3), que ni siquiera la medicación logra curar, es posible el punto de equilibro, de euritmia(4), de armonía?

¿Para trascender la finitud es preciso devenir semilla?...

Omar: Dijiste Arturo, "... ¿Cada acto, por muy "banal" que sea puede ser pleno de sentido y significado?... ¿Lavarse los dientes, por ejemplo, con plena conciencia del momento?...".  

Si hay plena conciencia del momento presente, en conciencia de sí, lo "banal" ya no lo es tanto. 

En ese caso ya empezamos a dar importancia a cada acto del momento presente, sobre todo cuando esos actos involucran en forma directa a otras personas, y en la mayoría de casos lo son, a menos que estemos viviendo en una isla desierta y sin ninguna comunicación con el resto del mundo. Bien lo dijiste en tu pregunta reflexiva, "...con plena conciencia del momento?...". 

Y esto se relaciona en forma directa con la angustia que produce el tope que pone la muerte a lo que proyectamos a futuro. Convengamos que toda estructura tiene la tendencia a permanecer. 

En el caso de los seres humanos podemos ver la resistencia a no querer dejar de ser (instintos de supervivencia, resistencia a los cambios, temor a lo desconocido).

Desde ese hacer consciente, en cada uno de nuestros actos del momento presente, podemos abrir el camino hacia la bondad y la sensibilidad creadora. 

Esa bondad, ese buen dar lo mejor de nosotros mismos hacia los demás nos va integrando. 

Es en este punto donde entra en juego el arte. Es el arte de la acción cotidiana consciente que se retroalimenta disolviendo ruidos y tensiones, superando contradicciones. 

Y parece haber una relación directa entre las contradicciones internas y la angustia que produce el sabernos mortales. Inversamente a mayor integridad de los contenidos mentales, el temor a la muerte se va diluyendo, y transformando en alegría de vivir. 

Seguramente esa integración interna tendrá su concomitancia en la relación que establecemos con la comunidad y las personas que viven en ella, sobre todo en la relación con la gente más cercana. 

Preguntas Arturo, ".. ¿Si se padece de la enfermedad de la hiperestesia ontológica metafísica, que ni siquiera la medicación logra curar, es posible el punto de equilibro, de euritmia, de armonía?..." . 

Bueno, en cuanto a la hiperestesia ontológica metafísica, mi experiencia me dice que esa hiperestesia, esa sensación exagerada de los estímulos intelectuales, cuando es llevada al extremo, nos produce una sensación de embotamiento, de girar en círculos, o de entrar en callejones sin salida, sin sentido. 

Muy problemáticos suelen ser estos estados internos. 

Y en los peores casos, ese sin sentido poco a poco desgastara las fibras más sensibles y emotivas de la personalidad, finalmente anestesiándolas. 

La salida de esos estados internos suele ser dolorosa. Es preferible cerrarle la tranquera a esos estados cuando registramos que nos perjudican. 

Y en cuanto a si "... ¿es posible el punto de equilibro, de euritmia, de armonía?..." mi experiencia me dice que el equilibrio y la armonía no es algo estático sino fluido. 

El equilibrio y la armonía es como una danza que vamos bailando en cada instante presente, en cada acto. 

Es la danza de la vida que bailamos con quienes nos rodean y con el universo todo, que como nosotros mismos esta en expansión. 

Susan: Creo que sentir angustia es de las cosas que mas huyo, ¿por qué? 

Porque la angustia en muchas ocasiones es el resultado de un acto; es decir es un efecto desfavorable que surgió de una causa X. 


Generalmente cuando me he equivocado o cometido un error siento esta sensación, quizás y es un llamado de atención para cambiar y hacer las cosas diferentes. 


Omar: Sí Susan, hay hechos desagradables, plantéos que nos hacemos en relación a si en el pasado deberiamos haber hecho las cosas en forma diferente a como las hicimos. Miramos hacia el pasado y nos preguntamos: ¿Y si hubiera hecho tal cosa o tal otra? 

¿Y si hubiera elegido tal cosa y no tal otra? Estas preguntas creo que son falacias, ya que poco podemos hacer con nuestro pasado más que comprenderlo, integrarlo, y quedar en paz con el. 

En esa comprensión concuerdo contigo en que habrá llamados de atención para cambiar y hacer las cosas diferentes. 

Con el futuro creo que registramos otro tipo de angustia, ya que en este caso hay una angustia inestable de cierto vértigo ante las elecciones que hacemos que comprometen nuestra vida a futuro. 

Ante las distintas posibilidades que se nos presentan en el momento presente, de todas esas posibilidades tenemos que elegir una. Y cada elección condiciona lo que hacemos o no hacemos en el momento presente. 


Susan: Si algo pido a la vida es sabiduría y claridad para analizar y tomar la mejor decisión, comprendo perfectamente tu punto, la angustia nubla la mente, creo que lo mejor es luchar por evitarla, no hay nada peor que sentir el corazón sin paz. 

Es parte de esta bella experiencia errar, y es lo que al final nos forma como seres humanos. 

Omar: Sí, concuerdo contigo, sobre todo en el hecho de lo negativo que es sentir el corazón sin paz.


Y tú preguntas Arturo, "¿Para trascender la finitud es preciso devenir semilla?" .

¿Donde esta el principio y donde esta el fin si somos parte de un proceso mayor anterior a nuestra existencia y posterior a ella también? 

Los plantéos que uno se haga con el tema de la finitud de nuestra existencia pueden ser muy variados y no creo que haya recetas ni respuestas categóricas a tu pregunta. 

Dependerá la respuesta de las creencias que en el momento de hacernos el planteo tengamos (que como toda creencia, para llamarse tal, se presentara ante nuestros ojos como "la realidad misma"). 

Lo que si, plantearse el tema de la muerte nos pone en situación de atender a nuestra vida, reflexionar acerca de ella, y elegir el camino a seguir. 

De todas formas, si es que no hay un sentido en la vida predeterminado, hay algo que sí podemos hacer: poner nuestra intención y atención en darle un sentido a nuestra vida, y hacernos cargo de la responsabilidad que eso implica.

Susan: En otras palabras, cuando la intencionalidad y atención armonizan, se logra dar un sentido a nuestra vida; puesto que hay una conciencia en el desarrollo de cada uno de nuestros actos.


Arturo: Omar, ¿es que acaso no hay una jerarquía ontológica de actos, por decirlo así, que el ser humano realiza, y que no son equiparables?; por ejemplo: al evacuar el vientre, se puede tener plena conciencia de sí; pero por la naturaleza del acto , éste no es comparable a propalar y propugnar principios y valores.

En cuanto al entramado con el resto de las personas, concuerdo contigo en cuanto a que "... empezamos a dar importancia a cada acto del momento presente, sobre todo cuando esos actos involucran en forma directa a otras personas, y en la mayoría de casos lo son, a menos que estemos viviendo en una isla desierta y sin ninguna comunicación con el resto del mundo...".

Pero no puedo dejar de recelar o sospechar de que la masa de la sociedad post-industrial, por un extraño designio de su mecánica, pretende arrasar con cualquier eminencia o cima que se alce por sobre la chatura de su conformación y arquitectura; de hecho, tenemos millones de ejemplos, que demuestran que cualquier excepción, que implique alejarse de los parámetros que la rigen y regulan, supone que: la excelencia corre el peligro cierto de ser aniquilada.

De hecho, si nos remontamos en retrospectiva, podemos darnos cuenta que quizás la masa siempre ha sido asesina de la minoría y de la excelencia; uno de los ejemplos eternos es la suerte que corrió Sócrates.

Por otra parte, ¿acaso la hiperestesia ontológica metafísica es sólo intelectual?, 

¿ no se refiere también al eco inextinguible de la gota de lluvia, de aleteo de la mariposa, del pestañeo de los ojos amados; a la sonrisa inmaculada de un pequeñín, al gemido de dolor de un ser amado, al estertor de la persona moribunda, al gemido que engendra el orgasmo, al vagido del ser que recién llega a este universo, de todo lo cual se es caja de resonancia?...

¿Puede esta hipérestesia transmutar, por arte de birlibirloque, en anestesia?... 

Aunque no puedo dejar de aceptar, porque la meditación me ha llevado a ello, que enuncia una gran verdad: 

"... mi experiencia me dice que el equilibrio y la armonía no es algo estático sino fluido. El equilibrio y la armonía es como una danza que vamos bailando en cada instante presente, en cada acto. 

Es la danza de la vida que bailamos con quienes nos rodean y con el universo todo, que como nosotros mismos esta en expansión...".

Fluido, devenir, in fieri(5); danza entre las partículas subatómicas y las supernovas; entre uno y el otro, uno y el Ser, en una expansión que no acaba con la luz de la muerte... 

Omar"... ¿Es que acaso no hay una jerarquía ontológica de actos, por decirlo así, que el ser humano realiza, y que no son equiparables?..." 


Bueno, cotidianamente y por propia necesidad establecemos prioridades y jerarquías en cada acto que realizamos. 

Ahora bien, esa jerarquía no esta escrita en un "cielo inmutable"; esa jerarquía la vamos estableciendo los seres humanos particulares en el momento presente, en cada acto del fluir de nuestra vida. 

No son equiparables ni siquiera para nosotros mismos esas jerarquías, ya que precisa o difusamente, por reflexión o por necesidad material o temporal la vamos haciendo. E
sa escala de valoraciones es móvil, ya que depende de los deseos o necesidades del momento presente que estamos viviendo.

Pueden sí ser equiparables, hasta cierto punto, entre nosotros los seres humanos según ciertas convenciones sociales, más hay que tener en cuenta lo relativo de esa equiparación ya que cada uno de nosotros tiene su propia escala jerárquica, su propia escala de valores, que en mayor o menor medida difiere de los otros seres humanos, y el grado de importancia que cada uno le de a cada acto depende de ellas.

"... no puedo dejar de recelar o sospechar de que la masa de la sociedad post-industrial, por un extraño designio de su mecánica, pretende arrasar con cualquier eminencia o cima que se alce por sobre la chatura de su conformación y arquitectura...". 

Que uno recele de los valores masivos que circulan en nuestra sociedad puede ser bastante sano, ya que hay demasiados síntomas de ser una sociedad en proceso de enfermedad creciente, y estar demasiado adaptado a ella nos contagiaría tarde o temprano. 

Teniendo en cuenta que somos lo que no somos, somos proyecto, un ser lanzado hacia el futuro; en lo particular, proyectar una cima, un objetivo superador a lo actual, es motivador, nos impulsa hacia ese futuro proyectado, y a la realización de cada acto que nos acerquen a ese objetivo. 

Ahora bien, esa cima es una imagen, no una verdad objetiva, es subjetiva. 

Y algo de importancia: no perdernos en el camino ni dejar de tener en cuenta a la gente que nos rodea en pos de esa cima, de ese objetivo para nosotros elevado. 

Esto se relaciona con lo que dije antes, de que la proyección de ese objetivo elevado, de esa cima "... cuando es llevada al extremo, nos produce una sensación de embotamiento, de girar en círculos, o de entrar en callejones sin salida, sin sentido...". 

Y esto suele ocurrir cuando nos olvidamos de nosotros mismos y de la gente que nos rodea como prioridad, y ponemos por encima al objetivo. En esos casos, por más que lleguemos al objetivo, habremos fracasado. Nos perdimos y perdimos a la gente en el camino. 

De ahí la aclaración, en relación a esa búsqueda de los objetivos elevados. Poca gente puede tener dudas de la utilidad práctica que puede tener un bisturí en manos de un cirujano. 

También poca gente puede tener dudas acerca del daño que ese mismo bisturí puede causar en manos inexpertas. 

"... ¿Puede esta hipérestesia transmutar, por arte de birlibirloque, en anestesia?...". 

No necesariamente esa sensibilidad extrema tiene que diluirse o degradarse, y menos anestesiarse. 

Ni solo la catarsis, la descarga de tensiones, transformarse en solo arte. 

Esa sensibilidad extrema puede ir transformando a quien la experimenta, y los actos desde allí lanzados pueden ser herramientas útiles para quien las recibe. En ese caso el arte, sera un arte superior, el de ir generando un ser cada día más humano y libre.

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Texto extraído y editado de una charla entre Susan Duarte, Arturo Jaque Rojas, y Omar Paladini en Facebook
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Notas

1. Hiperestesia. La hiperestesia es un trastorno de la percepción que consiste en una distorsión sensorial por un aumento de la intensidad de las sensaciones, en el que los estímulos, incluso los de baja intensidad, se perciben de forma anormalmente intensa. Si el proceso patológico progresa habrá entonces hipoestesia (disminución de la sensibilidad) y por último anestesia (ausencia completa de todas las formas de sensibilidad en la zona afectada).

2. Ontología. La ontología ('del ente', 'ser, estar'; y 'ciencia, estudio, teoría') es una rama de la metafísica. Intenta responder preguntas generales como: ¿Qué es la materia? ¿Qué es un proceso? ¿Qué es el espacio-tiempo? ¿Hay propiedades emergentes? ¿Se ajustan todos los eventos a algunas leyes? ¿Hay especies naturales? ¿Qué hace real a un objeto? ¿Hay causas finales? ¿Es real el azar? ¿Existen entidades mentales, como ideas y pensamientos? ¿Existen entidades abstractas, como los números? ¿Existen los universales?

La ontología estudia también la manera en que se relacionan las entidades que existen. Por ejemplo, la relación entre un universal (rojo) y un particular que "lo tiene" (esta manzana), o la relación entre un acto (Sócrates bebió la cicuta) y sus participantes (Sócrates y la cicuta).


3. Metafísica. La metafísica («más allá de la física») es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad.

La metafísica aborda problemas centrales de la filosofía, como lo son los fundamentos de la estructura de la realidad, el sentido y la finalidad última de todo ser. La metafísica tiene dos temas principales: el primero es la ontología, que en palabras de Aristóteles viene a ser la ciencia que estudia el ser en cuanto tal. El segundo es el de la teleología, que es el estudio de los fines como causa última de la realidad.

4. Euritmia. Se conoce como euritmia al hecho de moverse de modo armonioso y buscando la belleza. Este movimiento sirve para expresar los estados de ánimo y por ello se transforma en un medio de comunicación.

Para el filósofo austriaco Rudolf Steiner, la Euritmia es el arte del movimiento que hace visible en el espacio y a través del movimiento corporal aquello que en el interior del ser humano transcurre por medio de la palabra y de la música.

5. "In fieri". Locución latina. En camino de hacerse o haciéndose.

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