viernes, 26 de abril de 2013

Creencias – Omar Paladini


Cuando se disuelven las creencias que tomábamos como verdades, la perspectiva interna aumenta,

y al aumentar el campo de observación, la sensación es que sabemos menos que antes,

y la máxima socrática “Solo sé que no se nada y, al saber que no sé nada, algo sé; porque sé que no sé nada” adquiere relevancia.

El rompimiento de la ilusión de tomar como verdad aquello que es creencia, amplia la propia visión.

En el percibir el mundo ya hay una interpretación que hacemos de el en ese percibir.

Según el punto de interés que tengamos en un determinado momento, de los estímulos que captamos (del mundo externo o interno) prestamos atención a algunos estímulos y descartamos otros.

Ya desde ese cedazo que hacemos, los estímulos que tomamos los tamizamos en un campo de creencias que para nosotros son la realidad misma,

y de esa forma vamos construyendo y reconstruyendo a cada instante nuestra visión de la  "realidad".

Las creencias son como barcas para cruzar un rió. Nos llevan de una orilla a la otra, más seguir con ellas a cuesta sobre las espaldas hasta encontrar el próximo rió solo nos atrasa el viaje. Llevar ligero el equipaje nos facilita el trayecto y vivir mejor nuestro tiempo.

Más allá de las creencias están las experiencias certeras, las experiencias que tienen sabor de verdad, las que disuelven las creencias sin base y liberan a la mente y su energía.

A las experiencias certeras las integramos con convicción interna, y nos apoyamos en ellas en pasos posteriores.

Son las experiencias que liberan energía, acelerando otros procesos internos,

que van reduciendo, concentrando, y sintetizando los temas más esenciales a registro interno.
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